Capitulo 7:
Fueron varias horas las que tuvieron que pasar antes que Draco por fin se calmara luego de ese encuentro con el maldito de Hiperion. Se le veía agitado y tembloroso, pero por suerte nadie lo notaba; ¿cómo podrían con semejante escándalo alrededor suyo? Entonces mientras se tranquilizaba tuvo que admitir que la broma de Spike fue útil en el sentido en que todos estaban demasiado ocupados en huir de ésta que apenas si fue notado por alguien. Desgraciadamente no era el único que utilizaba este desastre para ocultar su presencia, la siniestra figura que vigilaba todos sus movimientos aprovechaba también esto además de la agitación del propio Draco.
La figura aquella, cuya aura de malignidad y perversidad era tal que nadie tenía el monstruoso valor de verlo lo suficiente como para adivinar su verdadera forma; tristemente este efecto duró poco porque pronto sonó su teléfono y el aire de seriedad se transformó en el de un temeroso subalterno hablando con su jefe malhumorado
—Lucy, ¿lograste llamar su atención? — Preguntó la voz al otro lado, que más que fría y siniestra era calmada y sin interés. Aun así el empleado sintió un escalofrío al oírlo.
—Sí Jefe, ahora es cuestión de unos minutos antes de hacer su aparición y…
—¿Me estás diciendo que no te acercaste a hablar con él? Yo claramente te dije…
—Pero jefe, el protocolo dice claramente que debemos ir despacio y…
—¡Ugh! Retírate Lucifer, mejor me encargo de esto en persona; no hay tiempo para seguir el protocolo, lo que el niño se quedará en ese mundo es menos de uno de nuestros recesos para almorzar.
Lucifer mejor se encogió de hombros y se retiró, cuando su jefe daba una orden no se cuestionaba; punto.
De regreso con Draco, una vez pudo volver a dominar sus emociones regresó de inmediato a Ponyville, no dándose cuenta que a medio camino el caos finalizó. Eso sí, cuando puso el primer casco en el pueblo recordó de golpe que tenía todo un interrogatorio por delante.
—¡Demonios! — Se quejó él. — ¡Otra vez! — Se quejó mientras que entraba al palacio y, para su sorpresa, no encontraba ni rastro de Twilight. — ¿Eh? ¿Twilight? — Preguntó, sin embargo no hubo ninguna respuesta. — Bueno… tal vez Spike y sus amigos se la pusieron complicada esta vez. — Dijo algo calmado y alegre al pensar que, probablemente, no habría ningún interrogatorio ese día. Sin embargo había algo que lo molestaba… la aparición de Hiperion, ¿De dónde había salido? Se suponía que él estaba muerto pero… de alguna manera lo había visto en ese momento. — ¿Habrá sido parte de la broma de Spike…? — Fue lo que pensó en ese momento.
Draco caminaba pensativo, ya habiendo dejado de lado totalmente la idea del interrogatorio, solo preocupándose por la aparición de su "antiguo yo". Entró en la sala de estar del castillo y dentro de ella se topó con Spike leyendo sus cómics y con un tazón de gemas al lado de su trono. Se le veía cansado pero satisfecho, aunque también algo molesto.
—Hasta que te decidiste a aparecer, ¡traidor! — Saludó él de mala gana mientras que aparecía frente a Draco apuntándole con el dedo de forma acusadora. — Viejo, gracias a ti tuvimos que cambiar la estrategia de batalla. Espero que estés contento.
—¿Eh? — Entonces recordó el momento en que le contó a Rainbow sobre el plan de Spike y, de inmediato, un sentimiento de vergüenza lo invadió. — Oh, perdón Spike, se me escapó, perdón. No fue mi intención — A pesar de la disculpa, Spike se mostró firme en su postura, cosa que incomodó a Draco, por lo cual trató de cambiar el tema. — ¿Y mam… es decir, y Twilight?
—Lo de siempre: se tomó una aspirina, un té de tilo y se dio un baño antes de ir a la cama. Dice que de no ser inmortal le preocuparía tanto estrés — dijo Spike.
—Oye, ¿no crees que puedes ser algo cruel? — Preguntó Draco, — aunque quién soy yo para preguntar algo así. — Pensó. — Tendrías que ser más considerado de vez en cuando.
—No pensábamos ser tan pesados pero a ALGUIEN se le escapó lo que no debía y tuvimos que cambiar las cosas.
—Dije que lo sentía, no lo tomes tan mal viejo, de última no me vuelves a comentar tus planes. —Se defendió el alicornio mientras que Spike rodeaba los ojos de cansancio.
—Ya qué, ¿Y tú qué hiciste mientras luchábamos?
—No mucho, paseé por Canterlot, conocí al hijo de Trixie, y a sus amigos.
—Ah, Pure Soul. Me encanta ese niño siempre te saca una sonrisa. — Dijo contento.
—Parece que Trixie también tiene un fuerte instinto maternal en este mundo — sonrió Draco. — Salvo su tendencia a insultar a mamá a la menor oportunidad es muy agradable.
Spike asintió ya un poco más tranquilo y le sonrió a Draco extendiendo un tablero.
—Sí, Trixie es buena gente pero cuando alguien no le agrada no tiene pelos en la lengua. ¿Entonces quieres jugar un juego de mesa encantado?
—Claro, pero me explicas cómo se juega, no quiero romper otra cosa…— Spike rió y le explicó con gusto. El juego en si se llamaba "Geometry Dash". Draco, dentro del juego, se transformó en un pequeño cuadrado que debía saltar obstáculos al ritmo de la música. Al principio Draco se lo tomó a la ligera pero para su sorpresa era mucho más difícil de lo que parecía, pero la música… ¡La música era genial! Cuando pasó Polargeist, repitió el nivel como cinco veces solo para escuchar la canción una y otra vez.
—¡Por las barbas de la tía Petuña! ¡Que reflejos! — Dijo Spike eufórico mientras que Draco salía bastante cansado del juego.
—¿Buenos reflejos? A mí se me hizo que perdí muchas veces.
—Tardas solo quince minutos en completar el primer mundo, ¡La mayoría tarda como una hora! — Comentaba emocionado.
Draco no pudo hacer otra cosa que sonreír, sin embargo tenía que admitir que ese juego le había dejado el cerebro bastante cansado y deseaba darse un baño caliente y dormir una siesta.
Al final Draco no volvió a pensar en Hiperion en el resto del día, lo había olvidado por completo, inclusive olvido preguntarle a Spike si su broma tenía algo que ver con el hecho de haberlo visto o no. Pero eso poco importaba, le gustaba mucho su vida aquí en este mundo alternativo, no sólo todo era más tranquilo sino que el entrenar a este grupo de 'La Guardia de la Amistad' también le era agradable.
Claro que primero tuvo que acostumbrarse a la falta de seriedad de este equipo, por ejemplo Vinyl tenía la extraña habilidad de dormirse de pie y con los ojos abiertos así que cuando menos sentía, ya estaba durmiendo la mona; otro era el sujeto que era fan de los libros sobre humanos de Lyra y que estaba convencido que el gobierno de Celestia y Luna cooperaba secretamente con ellos y se había dado a la tarea a reclutar a Draco para esa cruzada de bobos. Por otra parte estaban los juegos del equipo del caos los cuales siempre le divertían; aunque sus bromas fueran un poquito pesadas, pero éstas tenían el beneficio de dejar a Twilight tan agotada y desanimada que no tenía más fuerzas para interrogarlo.
Sí, ahora que se ponía a pensarlo bien lo único que era medio molesto era lo de los interrogatorios pero tenía más que suficiente material para ponerla feliz sin comprometerse, además de la amistad incondicional de Spike que a pesar que sabía que ocultaba algo no lo presionaba.
Draco miró por la ventana de su cuarto, vio el pueblo y lo pacifico que era mientras que un sentimiento de nostalgia lo invadía.
—¿Dos semanas, no? Rayos voy a extrañarlos a todos… hasta ese lunático del QUIERO CREER.
Un poni terrestre verde con la melena color musgo saltó.
—¡Ah, aquí estás, precisamente el alicornio que busco! Ahora tengo pruebas más que sólidas para convencerte de la conspiración y el…
—Hablé muy pronto — murmuró Draco.
Las dos semanas transcurrieron sin mucho lio. Afortunadamente para Draco no volvió a ver a Hiperion, aunque comenzó a sentirse nervioso y temeroso de volver a verlo. Sin embargo, a pesar de esto, logró distraerse y conseguir olvidar este encuentro gracias a las entretenidas bromas de Spike, el cual se negó a seguir compartiendo sus planes con Draco. No solo por él sino también porque ninguno de los agentes del caos querían que "El traidor", como comenzaron a llamarle en broma, contara sus tretas y conspiraciones maquiavélicamente comicas.
Además de divertirse viendo la lucha entre armonía y caos, la paso muy bien entrenando a la guardia de la amistad, la cual poco a poco se fue convirtiendo en una fuerza de temer. Aunque si algo tuvo que admitir Draco, era que en serio le costaba inculcar una verdadera disciplina militar, aunque por fortuna con el tiempo logró avances, no trascendentales, pero sí muy notorios. Aunque también se ganó que sus compañeras se enojaran y se desquitaran con él haciéndole una que otra broma bastante pesada, como poner hormigas rojas en sus sabanas. Aunque ¿Por qué culparlas cuando había veces que Draco las hacia despertarse a las cuatro de la mañana para trotar o nadar en agua extremadamente fría?
Fuera de lo que eran las luchas entre caos y armonía, Draco se pudo divertir con Spike y sus amigos. Aunque claro, estos ya no le compartían ninguno de sus planes, aunque si le pedían que les contara algo sobre su mundo. Esto, a diferencia de los eternos interrogatorios de Twilight, era mucho más divertido y llevadero, si algo le encantó a Draco fue ver las miradas ilusionadas y maravilladas de los niños al saber de algunas de sus hazañas. Obviamente, Draco omitió bastantes partes y algunas de las versiones que contó no fueron… exactamente fidedignas con la historia real, en ocasiones tendía a glorificarse un poco, pero lo que si contaba tal y como fue eran las aventuras que tenía con su hermano menor y sus amigos en los días libres de entrenamiento; Unos días donde acostumbraban pasear y jugar, esos recuerdos eran muy preciados para Draco, pues eran de los pocos momentos en los que él de verdad podía dejar un poco de lado esa pena y tristeza que se apoderó totalmente de su corazón al llegar a su adolescencia.
Flashback…
—¡Vamos Draco, que llegamos tarde! — Decía Nero contento mientras que sacaba a su hermano de la cama, el cual se veía cansado y malhumorado.
—¿Qué pasa ahora Nero? ¿No me podes dejar dormir? — Preguntó molesto, manteniendo los ojos cerrados. — Esta semana fue un calvario con el Tío Shining… fue horrible.
—Oh vamos, solo tenemos el domingo para descansar y divertirnos ¡Hay que aprovecharlo! — Dijo mientras que su hermano volvía a taparse con las sabanas.
—¡Oh, por favor! ¡No seas aburrido! — Dijo Nero mientras que abría las ventanas permitiendo que la luz del sol pasara y le diera en la cara a su hermano mayor.
Draco abrió los ojos lentamente y respiró hondo tratando de controlarse. — Este tarado… — Pensó con rabia mientras que Nero seguía mostrándose contento.
—¿Ya te levantas?
—Ok, está bien, está bien. Ya me levante. — Dijo mientras que salía de su cama y se estiraba. — ¡¿Feliz, idiota?! — Preguntó molesto.
—¡Draco! — Gritó Twilight entrando a la habitación. — ¿Qué forma es esa de hablarle a tu hermano? — Twilight se mostraba muy molesta, ante esto Draco simplemente desvió la mirada para que ella no viera que apretaba los dientes. — Discúlpate con él ahora.
—¿Por qué?
—Porque soy tu madre y te lo estoy diciendo, además porque es tu hermano.
Drago gruñó y luego miró a su hermanito. — Perdón.
—No hay problema, ¡¿Ahora vamos a jugar?!
Draco rodó los ojos con fastidio mientras que Nero tomaba una pelota y comenzaba a correr con emoción. Draco lo siguió, aunque bastante resignado mientras que Twilight lo miraba seriamente.
Una vez llegaron afuera, los dos hermanos comenzaron a patearse la pelota el uno al otro. Draco lo hacía por pura inercia, ni le prestaba atención a su hermanito, solo pensaba en la cama y de como quería irse a descansar. Sin embargo, el pequeño Nero sí que se divertía, y en grande. — ¡Chicos! — Gritó la voz infantil.
—¡Blade! — Gritó Nero mientras que el pequeño lobo gris se acercaba a los dos potrillos.
—¡Chicos…! Esperen ¿No están listos aun?
—Pero aún es temprano, la convención es en dos horas.
—¿Qué? — Preguntó Draco.
—¿Nero no te dijo? En Canterlot se va a llevar a cabo una convención de manga y comics, mi mamá nos llevará a todos. — Dijo el lobito, contento.
—… Espera, ¿Va a haber una convención durante esta guerra?
—Sip, mamá me dijo que las princesas están tratando de que la población se relaje un poco, así que están haciendo algunos eventos públicos, hoy organizaron una pequeña convención de manga y comics. — Dijo saltando de la emoción.
—… Esto es una broma ¿Verdad?
—No hermano, perdón por no decirte, lo olvide. Pero si le pregunté a mamá y a papá, no tiene problemas con que vayamos.
—… Yo no quiero ir…
—¡¿Qué?! ¿Por qué?
—Porque no quiero Nero.
—Pero a ti te encantan los mangas y los comics.
—Es verdad, hasta estará el gran Stan Lee, creador de Marvel Comics. Va a hablar sobre la nueva película, "Capitán Equestria: Civil War"
—Eso me importa tan poco como no tenes idea. — Le dijo Draco mientras que se viraba hacia su casa. — Ire a dormir otro rato y…
—Niños. — Dijo Flash saliendo de la casa. — Les preparé unos almuerzos bien sabrosos para su día, espero que se diviertan mucho. — Dijo con una sonrisa. — Draco, ¿Me acompañas adentro? Tu mamá y yo queremos hablar contigo.
Draco rodó los ojos. — Esta bien Flash. — Flash pareció molestarse por el hecho de que lo llamará por su nombre, pero no hizo nada.
—¿Qué es lo que pasa? — Dijo entrando a la casa y encontrándose con su madre.
—Nada, simplemente te escuchamos hablando con Nero y Blade. Hijo ¿De verdad no quieres ir? — Le preguntó Twilight. — Antes te la pasabas diciendo que soñabas con ir a una de estas convenciones.
—Los potros maduran mamá.
—Tienes solo seis años y medio. — Dijo Flash. — Hijo, está bien que te diviertas de vez en cuenta. Tú madrina Celestia junto con Luna organizaron esto justamente para ustedes, quieren que se relajen un poco.
—Me relajaré cuando esa señora fea este muerta. — Pensó. Draco simplemente desvió la mirada.
—Hijo. — Twilight lo abrazó con sus alas. — Escucha, te quiero ver con una sonrisa de vez en cuando, tu hermano y tu padre también. No te pido mucho, solo que vayas, te diviertas y vuelvas a casa con una sonrisa, ¿No podrías hacer eso por mí? — Draco desvió la mirada mientras que un leve sentimiento de culpa comenzaba a aparecer en su corazón. — Por favor Draco, solo ve y diviértete. — En ese momento Twilight le regaló una sonrisa cálida, como las que solo una madre puede otorgar a sus hijos.
Fin Flashback.
Draco estaba en el baño, mirándose al espejo fijamente. Tenía crema blanca en la barbilla y con su magia estaba levitando una navaja de afeitar. — Al final fue un muy buen día, uno de los pocos días de mi infancia que recuerdo con alegría. — Dijo mientras que se afeitaba la barba y el bigote. — Al menos hasta que… — En ese momento la imagen de Hiperion volvió a su mente, junto con horribles imágenes sobre su crímenes cometidos en la guerra.
—¡Draco! ¡¿Te falta mucho?! — Gritó Twilight desde el otro lado de la puerta. — ¡Salimos al imperio de cristal en una hora!
—Oh… Sí, ya casi termino. — Draco volvió a mirarse al espejo y entonces pudo ver que se había cortado con la navaja justo en la mejilla. — Diablos… — Dijo algo frustrado mientras que tomaba papel y se limpiaba la sangre.
—Je, esto me recuerda a cuando papá nos enseñó a Nero y a mí a afeitarnos, el tontito de Nero se cortó bastante.
Flashback…
Draco y Nero estaban en el baño tocándose las barbillas, frente a ellos estaba su padre Flash, poniéndole papel en la cara a Nero. — Ok, esto no salió tan bien muchachos. Bueno, omitámosle a su madre la parte de las cortadas.
—Ok… ¿Ahora qué? — Preguntó Nero.
—Pues ahora va la loción pero…
—Ok. — Nero tomó la loción y, antes de que Flash y Draco pudieran decir algo, el baño se convirtió en una escena de "Home Alone" — ¡Aaaaahhhhhhh! — Gritó Nero.
Fin Flashback.
—Je, que linda es la pubertad. — Dijo mientras que salía del baño, encontrándose con Twilight.
—¡Uf! Menos mal, esa barba te quedaba fatalmente mal. — Dijo Twilight.
—Bueno, bueno. Ya me la quite, no es mi culpa que extrañamente todas las navajas de afeitar del pueblo desaparecieran.
—Sí, aunque yo tengo una sospecha sobre quien fue.
—Aja. — Draco pensó en el pequeño dragón negro, al cual le había contado lo mucho que odiaba la barba… fue mala idea contárselo a fin de cuentas.
—Bueno, prepárate que nos vamos al imperio en una hora.
—Claro Twilight. — No lo neguemos, a Draco se le había escapado la palabra con "M" frente a Twilight en varias ocasiones, cosa que la incomodaba bastante. Pero, por fin, Draco ya se había acostumbrado a llamarla por su nombre.
Draco se volvió a su cuarto se empacó… lo poco que tenía por empacar, más que nada su espada y… nada más. En ese momento el joven semental echó un último vistazo a su cuarto, pues era de las últimas veces que podria verlo, pues estas vacaciones casi terminaban. — Bueno, un par de días más y me vuelvo a prisión.
—¿Prisión? — Dijo Spike entrando por la ventana.
—¿Eh? ¿Spike? — Dijo sorprendido. — ¿Qué haces aquí?
—Quería preguntarte si viste mi comic número 99 de Power Ponies pero cuando llegaba aquí recordé que podía hacerlo aparecer con chasquear mis dedos… aunque… ¿Qué es eso de una prisión?
—Eh… bueno… — Draco pensaba y pensaba una excusa, sin embargo, nada se le ocurrió. — Veras… ¿Recuerdas que hay cosas que yo no quiero comentar sobre mi pasado?
—Sí, lo recuerdo.
—Estas es una de ellas… Veras Spike yo… yo… en mi Equestria…
—¿Sí? — Dijo ya más preocupado.
Draco se quedó estático, pensando en una excusa mientras que el joven dragón le miraba confundido. Sin embargo, al pobre Draco no se le ocurrió nada.
—¿Y bien? — Dijo el joven dragón ahora ya más impaciente.
Ya era media tarde, y el tren estaba de camino al imperio de cristal. En el vagón estaban Twilight, sus amigas, Spike, sus agentes del caos y Draco. Este último estaba algo nervioso, debido a que pronto vería cara a cara a una yegua que en su mundo era conocida como una traidora, asquerosa, infanticida, esclavista, entre muchas otras cosas… Cadence.
Draco no le había contado a nadie sobre el papel de Cadence en su mundo, y sabía bien que esta Cadence era buena y noble pero… un sentimiento de rabia y deseo de venganza comenzaba a invadir su mente.
—Disculpe señor. — Dijo una moza. — ¿Desea un té caliente?
—Eh, gracias. — Dijo Draco tomando un té verde, los demás pasajeros también pidieron algo, aunque…
Fue como si todo se congelara lentamente y toda la alegría se esfumara en un segundo. Los vidrios del tren quedaron empañados y hasta las moscas quedaron paradas en el aire sin poder moverse. Y antes de que Draco pudiera preguntarse qué pasaba, una extraña figura apareció frente a él.
Era tan extraño, tanto joven como anciano a la vez; femenino y a la vez masculino; de una raza desconocida y a la vez todas las que él alguna vez conoció. No, no había equivocación, era el mismo sujeto que lo estaba espiando el día de su pelea con Derpy.
—Ehem, ¿tú eres el tal Jefazo? — Preguntó el alicornio algo temeroso.
El sujeto hizo aparecer una silla frente a Draco y se sentó en esta. Luego extendió su brazo hasta el carrito de la vendedora y se sirvió una taza de té.
—Soy un Jefazo. — Dijo para luego tomar un pequeño sorbo.
—¿Tú eras el que me espiaba ese día…? — Dijo mientras que el recuerdo de Hiperion volvía a su mente.
—¿Espiar yo? Espiar implica el que me oculte de ti, no, simplemente me acerqué porque me llamaste mucho la atención. El que sí te estuvo espiando fue ese idiota de Lucifer, le dije claro que sólo te observara y se dejase ver para que te acercaras pero ni modo.
—No lo noté.
—¿No? fue el día en el que te fuiste al museo, el sujeto hasta te dio un buen susto con un espejo… bueno, olvídalo. Menos mal que te encontré en persona, él te hubiera dado una pésima impresión.
Fue cuando el gatillo de alerta de disparó en Draco. Era un aura de maldad pura que rodeaba a este sujeto. Su expresión era amable y su tono suave y adecuado… pero podía sentir la tremenda maldad detrás de ésta, y lo peor era que esta sensación de calma y tranquilidad no era fingida sino otra cara de esta maldad. Y en cuanto a esa aura, no era que la maldad lo rodeara sino que naturalmente nacía de él como si fuese una extensión de sí mismo. Draco sintió temor, este sujeto era una especie de dios, un dios supremo o más bien absoluto.
—Usted no es el Jefazo del que habla Spike — dijo Draco con un hilo de voz.
—No, dije que soy un Jefazo no ese Jefazo, mi Hermano.
—Pero Spike lo describió…
—Bueno sí, somos gemelos, las dos caras de la misma moneda niño. De todos modos vamos al grano: te estuve observando y te quiero en mi equipo. Ofrecemos seguro médico completo para gozar de una vida eterna con completa salud, un salario base de 'lo que ganas tú en diez vidas' más bonificaciones por un trabajo bien hecho.
En este punto Draco sintió un horrible escalofrío, ¿qué tanto lo habían observado?
—La libertad de escoger tu lugar de trabajo. Si quieres quedarte aquí, adelante, esas dos voces en tu cabeza no evitarán que extienda tus dos semanas; o bien si quieres conocer un lugar nuevo o ir a tu casa, a mí me da igual. También tenemos plan de retiro completo tras veinte eternidades de antigüedad y recursos ilimitados a tu disposición siempre y cuando presentes tus proyectos de forma anticipada y sean aprobados por la junta directiva.
Draco ladeó la cabeza, ¿qué manía tenían los dioses con esto de las oficinas?
—¿Por qué yo?
—¿Por qué no?
Se hizo otro silencio, entonces el Otro le ofreció a Draco el gancho con el que atrapaba a todos:
—Y por supuesto incluyo un regalo de entrada a la Compañía.
—¿Un regalo?
—Ajá, un deseo si es que crees en los cuentos de genios. Como dice la canción de ciertos Españoles (no preguntes) ahora dime, ¿cuánto vale tu alma?
—…¿Qué?
—Que cuánto vale tu alma ¿No me harás repetirlo verdad? Por qué odio hacer eso.
—… Yo no voy a venderte mi alma, ni loco.
—Oh, que lastima. Yo pensé que querías quedarte más tiem…
—¿Eh? ¿Eso es una broma? ¿Es el típico cliché de "te doy algo que quieres y luego te arruino la vida"? No gracias, no soy idiota. Y no intentes convencerme con eso de que "Te gusta este mundo, te puedes quedar en él" Porque ¿Para qué? ¿Me quedo aquí y te ayudo a destruir todo lo que me gusta en primer lugar? Nada lógico amigo. Además ya extraño un poco a mi mamá, mi hermano y a mis amigos. Seguramente me visitaran en la cárcel en un mes o algo parecido. — Dijo el semental seriamente mientras que el Otro lo miraba totalmente extrañado.
—¿What…? ¿Acabas de rechazarme?
—Si tienes oídos lo abras escuchado, no me interesa tu oferta así que mejor lárgate. — Draco vio que él no se iba, solo lo miraba. — ¿Qué quieres? ¿Una escena super dramática donde se muestre un increíble debate moral sobre si quedarme y trabajar para ti o pasar gran parte de mi vida mortal en un agujero bajo tierra? Pues no lo tendrás amigo, ya tome mi decisión.
—Mmmmm. — En ese momento el Otro se paró a caminar en círculos. — Ya veo, bueno. — Dijo el Otro sin más mientras que tomaba el contrato, lo arrugaba y lo tiraba al suelo.
—¿Qué cara…? ¿Te rindes así sin más? — Dijo Draco levantando una ceja.
—Sí, tengo una infinidad de mundos y, por lo tanto, una infinidad de idiotas a los cuales embobas con mis promesas de vacaciones pagas y sueldos altos. Así que, ¡Qué tengas buen día mi buen y joven amigo! — El Otro se dio media vuelta y comenzó a retirarse mientras que Draco lo miraba con una total y completa expresión de "¿Qué carajo acaba de pasar?" y lo más irónico fue…
—A ver, a ver… ¡¿Qué carajo acaba de pasar?! — Dijo el joven alicornio mientras se mostraba incrédulo.
Salvo por ese extraño (Muy extraño) momento, el resto del viaje fue tranquilo y Draco pudo relajarse y olvidar lo que había pasado, ya le quedaba poco tiempo en este mundo, mejor disfrutarlo.
Por las ventanas se veía cada vez más cerca el imponente palacio de cristal, Draco no pudo evitar recordar la última vez que lo vio… esa brutal pelea contra su tío, donde su poder literalmente arrasó toda la ciudad y hasta llegó a derribar el palacio sobre los escombros. Fueron varios segundos en los que Draco estuvo divagando y recordando cada momento de ese duelo… también le vino a la mente otro acontecimiento, el día en que se entregó y pidió un castigo por todo el mal que había hecho…
—¿Draco? — Dijo Spike.
—¡¿Eh?!
—¡Por dios viejo! Llevas como veinte minutos así mirando a la nada, ¡Y el tren paró hace quince! Nos esperan afuera.
—Oh, ya veo… perdón. — Dijo levantándose lentamente.
No muy lejos de Draco, de hecho más cerca de lo que cualquiera pensaría, había un extraño ser similar al Otro, sin embargo, no era el Otro y en su rostro se notaba una gran ira. — ¿Cómo te atreves a rechazar a mi amo? — Dijo levantando el papel arrugado que antes era el contrato que su señor le había ofrecido a Draco. — Vas a pagarlo insolente.
—Entonces, ¿Cadence y Shining vinieron a recibirnos? — Dijo Draco mientras que esperaba que Spike le respondiera… aunque solo vio al joven dragón congelado. — Oh, diablos ¿No era que me dejarías en…? — Draco supuso que se trataba del Otro… pero cuando volteó no lo vio a él, sino que vio a otro ser. — ¿Y tú quién eres?
—Rechazaste a mi amo.
—¿Perdón?
—Rechazaste a mi amo, y eso no es algo que pueda perdonar.
—… ¿Perdon?
De pronto, el contrato que antes se le había ofrecido, apareció frente a sus ojos. — Firma, mi amo te ha dado una oferta, debes aceptar.
—…. Eh, lo siento viejo, no estoy interesado. Además tu… "amo" ya acepto su derrota con madurez, mejor ve con él.
—No te estoy preguntando. — Lucifer movió su mano y al instante Draco quedó totalmente congelado.
—¿Qué esta…? — Dijo Draco mientras que sentía como su cuerpo era totalmente inmovilizado.
—Mi jefe te quiere en nuestra compañía, te ha ofrecido un buen plan y suelo. Pero para que sea más justo voy a agregar dos semanas más de vacaciones pagas en las Islas de las Amazonas Caníbales. ¡Olalá! Créeme que te encantará ese destino, es el paraíso para cualquier soltero. — Dijo mientras que modificaba el contrato y hacia aparecer una mesa de madera donde lo colocaba frente a Draco.
Era cada vez más presión, Draco no podía resistirlo más. Miraba el contrato y sentía cientos de impulsos para firmarlo y su a su vez sentía como su fuerza de voluntad era mermada cada vez más.
—¿Asumo que ya consideraste mi oferta? — Preguntó Lucifer.
Un escalofrío recorrió su cuerpo mientras que un extraño pero familiar sentimiento se apoderaba de su cuerpo, un sentimiento que lo obligo totalmente a asentir. Draco sabía lo que era, que era ese sentimiento extraño, y lo último que quiera era volver a sentirlo. Lucifer le regaló una sonrisa, no una sonrisa de amigo sino una más bien fría de profesional.
—Tú firma aquí, aquí y tu inicial aquí, ten usa mi pluma. — La pluma de Lucifer tenía el aspecto de una pluma común… si omitimos la parte de las almas en pena dentro del cartucho.
Draco alargó el casco para tomar la pluma negra que le ofrecía Lucifer, pero apenas al rozarla sintió cómo se cortaba. Cayeron tres gotas de sangre exactas, tres gotas que formaron lo que Lucifer pedía.
—Todo listo, avísame cuando pienses bien qué quieres que te dé y… una cosa más.
—… — Draco no respondía, pero sentía una sensación extraña… era ¿Alegría?
—Esto es incómodo amigo pero verás… no te busco a ti exactamente sino a ese que duerme en tu interior. Ya sabes, sigues siendo tú pero más acorde a mis necesidades. Lo lamento amigo pero así son las cosas. Duerme. — Fue en ese momento que Draco se percató de lo que este ser estaba haciendo, entendió la razón de haber visto a Hiperion… lo entendió todo.
La Luz Negra envolvió al alicornio que gritó con todas sus fuerzas y quiso librarse con su propio poder. Incluso grandes llamas rojas emergieron de su cuerpo. Lucifer se rio enternecido.
—Ternurita. El pajarraco que tienes dentro intenta resistirse, tristemente no hay comparación. Esto es lo que ocurre cuando un Ser Supremo se enfrenta a un Ser Absoluto.
—No… ¡NOOOOOOOOOOOO! NO SABES LO QUE ESTÁS HACIENDO… — Logró gritar Draco haciendo un gran esfuerzo.
El Otro se encogió de hombros.
—De hecho sí, ¿por qué crees que lo hago?
Draco dio un fuerte grito mientras que sentía como las tinieblas lo cubrían y un oscuro pasado suyo regresaba.
Mr-E: Bueno, he aquí el nuevo cap, perdón si nos tardamos pero aquí es donde la naturaleza de nuestros universos fue más difícil de combinar. Espero que les haya gustado y lo de siempre: Chao; nos leemos!
Eyedragon: Digo lo mismo amigos, el retraso fue TOTALMENTE mi culpa, así que les pido perdón…
(Se arrodilla a lo japonés) ¡Gomen!
Mr-E: Ya, ya. No es para tanto. — Decía el escritor mientras trataba de calmar a su dramático, guapo e irresponsable compañero. — Por cierto lectores, eso lo escribió él.
Eyedragon: Yo… solo quiero que el mundo sepa de mi belleza. — Se levanta de la nada con un rostro tan hermoso y bello como el de Calamardo… ¡Ña! Tan horrendo como caca de perro. — Ni yo mismo me respeto… — Dijo llorando.
Mr-E: Ok… estás loco viejo, MUY loco.
