Capítulo 07: El Plan de Acción

Se habían asentado bien en su nuevo hogar, pero desde el verano pasado Harry casi podía saborear la tensión en el aire. Todos estaban caminando en cascarones de huevo, esperando a que algo pasara, esperando un ataque, pero nada había pasado y así los días se convirtieron en semanas, pero Fenrir no les dejó relajarse y ahora estaba usando su magia para establecer las barreras alrededor de su territorio, a pesar de que a ninguno de sus lobos le gustaba el olor acre de la abundante magia, sabían que era serio, que era por su seguridad, por la seguridad de los cachorros. Se quejó, apesadumbrado, cuando Sid preguntó por qué estaban haciendo eso, Sidney recibió un repentino golpe por cuestionar las acciones de Fenrir.

Sus pequeños estaban creciendo y fortaleciéndose bajo el diligente cuidado de Harry y apenas los dejaba solos el tiempo suficiente para que alguien más los tocara demasiado. Ahora tenían dos meses de edad, el tiempo había pasado tan rápidamente y los pequeños se habían convertido en el corazón de su manada. Si el pequeño Felan se quejaba un poco su atención era disputada por varios hombres, si Ulric desacomodaba una manta tenía a varios hombres lanzándose para volver a acomodársela. Era casi hilarante, si no fuera porque Harry quería criarlos por sí mismo, pero cada vez que se enojaba, Fenrir lo jalaba hasta ponerlo en su regazo, lamía alrededor de su cuello y oídos, y le susurraba en ellos que los cachorros eran criados por la manada entera y lo alentaba a permitirles que ellos hicieran su parte ya que era poco probable que alguna vez tuvieran hijos propios.

- ¿Por qué no? – Había preguntado Harry.

- Los hombres lobo son bastante parecidos a los lobos reales; sólo la pareja alfa tiene permitido reproducirse. Esos somos nosotros, así que déjalos mimar a los cachorros, les daremos muchos más para que mimen dentro de los próximos años, hasta entonces van a estar bien alimentados y la mayor parte de la crianza del bebé volverá a recaer en nosotros para disfrutarlo mientras dure.

Ahora Harry los observaba, Nick y Scott, Stacey y Grant estaban todos sentados alrededor de sus dos hijos, vigilándolos, deteniendo su conversación ante cada suave suspiro de los bebés dormidos, cada retorcijón de una mano o el giro de una cabeza. El otro día los había llamado "niñeras" y ellos le aplicaron una llave contra el piso y lo retuvieron por medio día, hasta que Fenrir volvió y lo salvó, aunque se rió junto a ellos cuando le explicaron exactamente el por qué su perra alfa estaba atado a un árbol.

Harry gruñó y rodó sobre su carnoso vientre. Estaba perdiendo la gordura debido a los bebés, o al menos, la pequeña cantidad que había ganado. A Fenrir no le gustó que la estuviera perdiendo y terminaba alimentándolo más, a pesar de que no tenían un deposito, pero Harry le dijo varias veces que estaba su cuerpo sólo estaba tonificándose un poco, que en realidad no estaba perdiendo peso, que se sentía más saludable de lo que había hace más de un año.

Fenrir vino a acostarse con él, tocándolo y acariciándolo, Harry finalmente se había bañado por completo y sus compañeros de manada estaban tan agradecidos de que por fin, tomó un baño de verdad, que le dijeron que no les hubiese importado que fuese el mismísimo Merlín con tal de que nunca jamás volviera a oler tan repugnante como antes de que se bañara.

- ¿En qué estás pensando? – gruñó Fenrir.

Harry murmuró. – No mucho, sólo esto y aquello, estaba pensando en que tal vez hoy podría unirme al grupo de caza, me siento un poco estresado e inquieto en este claro.

Fenrir asintió. – Si quieres, dejaré a Sidney, Nick y Grant para que se queden con los cachorros, han sido unos inútiles en las últimas cacerías, podrían tomarse un descanso.

- Ya es hora de irnos, ¿cierto? – Preguntó Harry, mirando al cielo pensativamente, con muchas ganas de salir del claro por primera vez y explorar su nuevo hogar en el bosque.

Fenrir gruñó y se estiró antes de pararse por completo. – Lo lamento, bastardos. Necesitamos ir de cacería y hoy necesitamos hacerlo bien, no podemos pasar hambre como lo hicimos ayer. Grant, estás a cargo del claro y de mis cachorros en mi ausencia, Sidney, Nick, ustedes dos tomen un descanso, quédense aquí. Harry, irás con el grupo de caza, necesitamos carne fresca. Vamos andando.

Harry se estiró también y besó a sus dos hijos dormidos antes de trotar hacia el bosque, siguiendo de cerca a Bryan y Jonas, Fenrir justo detrás de él. Esta era la primera vez que había dejado el claro desde que habían llegado aquí, estaba feliz de la oportunidad de salir y estirar las piernas más que sólo paseándose por los límites del claro.

Ahora tenía su propia daga, robada por Fenrir sólo para él cuando atravesaron una ciudad más grande en su camino a su nuevo hogar en el bosque. Era nueva y lisa y el agarre era perfecto después de envolverla en un poco de cinta de yeso. Fenrir y Bryan le habían enseñado como sujetarla apropiadamente, como empuñarla y apuñalar con ella, así como realizar movimientos rápidos para desgarrar una garganta.

Lo sacó y lo cambió de mano para asirlo apropiadamente, la varita que había tomado de Sirius estaba puesta en su cinturón, y la suya estaba a salvo en el claro con las varitas del resto de los miembros de la manada para mantenerlas protegidas, pero él no sería atrapado de nuevo. La enorme mano de Fenrir se acercó a la suya y ajustó su agarre cuidadosamente.

- Tómala así o no vas a conseguir una profundidad bastante buena como para derribar a la presa al primer estoque. – Le dijo con brusquedad.

Harry asintió seriamente y practicó un poco antes de calmarse. – De acuerdo, estoy feliz.

Acecharon a través del bosque nuevo, con cuidado. Se separaron, pero Harry notó que no se separaron tanto como la otra vez, aún estaban bastante juntos, siempre al alcance del oído, aunque no siempre a la vista el uno del otro. Era una nueva dinámica de caza y Harry se preguntó si esto era porque la manada estaba teniendo problemas para cazar la suficiente comida a pesar de quedarse cazando por horas cada día.

Encontraron a su primer hato de presas un poco después y lentos y agachados, se quedaron casi en silencio mientras señalaban el uno al otro con simples gestos y todos asintieron a modos de comprensión antes de correr a su presa, dividiendo al hato. Él, Fenrir, Loren y Scott fueron tras uno, mientras Stacey, Bryan, Jonas y Miles corrieron tras otro. No eran las tácticas usuales, pero cuando Fenrir derribó fácilmente al primer ciervo con una daga en la arteria carótida y Jonas atrapó al segundo, Harry se dio cuenta de que la manada estaba utilizando lo que podía a partir de la situación en la que se encontraban ahora. Las manadas no eran particularmente grandes, pero ahí había un buen número de ellos pastando, y también tenían a cervatillos, necesitaban dispersarlos para tener alguna oportunidad de atrapar a alguno y la manada se había adaptado a esta nueva necesidad, a pesar de que eso era terriblemente inconveniente y molesto.

Como sea, Harry encontraba muy complicado ajustarse a esta nueva técnica tan pronto después de aprender a cazar de una manera en específico en primer lugar, y luego empezó a frustrarse con facilidad.

- Cálmate y respira. – Lo alentó Fenrir, jadeando con fuerza. – También nos tomó un tiempo acostumbrarnos a esta técnica, sólo recuerda que estamos tratando de encerrarlos, sin acercarnos lo suficiente como para que puedan lesionarnos. Estamos marcando objetivos, pero todo será bienvenido.

Harry asintió y después de un pequeño descanso, salieron a azar de nuevo, tratando de lograr usar las nuevas formaciones, pero Harry se dio cuenta de que no era el único cometiendo errores o enojándose y frustrándose cuando Bryan y Stacey comenzaron a gruñir y empujarse el uno al otro, ambos culpando al otro por perder al ciervo, lo cual llevó a que casi pisotearan al pobre Miles cuando la estampida escapó. Fenrir puso un alto a la cacería.

Ahora Harry tenía una idea mucho más clara del por qué los cazadores siempre volvían gruñones y de mal genio, Fenrir más que todos, viajaron de vuelta a su pequeño montón de presas muertas y empezaron a arrastrar a los tres ciervos de regreso al claro. Dos iban a ser preservados, iban a comerse al que quedaba, pero al menos estaban empezando a llenar su depósito otra vez, al menos ahora tenían dos comidas bajo el brazo, aunque todavía no podían darse el lujo de relajarse, dos valiosas comidas no les iban a durar ni un día si dejaban de cazar o tenían una mala expedición, necesitaban establecer el depósito de comida de nuevo, y rápido.

Volvieron al claro y Harry colapsó en el piso en la mitad del claro y extendió sus piernas, tirándose hacia adelante para poner a sus dos hijos entre sus piernas formando una cuna blanda con sus mantas en las que estaban envueltos de lado a lado, los besó y los acarició con la nariz mientras escuchaba el reporte clínico de Grant sobre cada pequeño tic y gangueo que habían hecho mientras él estaba lejos. Eso lo hizo reír.

- Sabes que puedo confiártelos. De otra manera no los habría dejado solos aquí. – Le dijo Harry. – No voy a acribillarte a balazos si no reportas cada pañal mojado o cada vez que comen, siempre y cuando no haya ocurrido nada digno de ser mencionado, aunque voy a esperar reportes cuando sean mayores, porque pienso que voy a volver a casa para ver unas rodillas raspadas, codos pelados o bultos en la cabeza como mínimo, así que voy a querer saber cómo pasó. Pero siempre que mis hijos estén felices, limpios, bien descansados, bien alimentados y saludables, no me importa mucho lo que has hecho o lo que les enseñaste.

Fenrir se dejó caer detrás de él e imitó a Harry, acomodando sus grandes y largas piernas a cada lado de las de Harry, haciendo que sus caderas e ingle quedaran a ras del trasero de Harry y envolvió sus brazos alrededor de la delgada cintura mientras apoyaba su barbilla en la parte superior de la cabeza de Harry para poder ver a los dos bebés.

- Todavía se ven saludables y fuertes.

- Así es. – Insistió Harry mientras comprobaba a los bebés superficialmente. – Sin moretones, ni marcas extrañas, su piel todavía es rosada, todavía tiene sus ojitos azules de bebé y el cabello negro que les está creciendo es precioso.

Harry pasó su mano sobre el pelo negro azabache de Felan sólo para sentir cuán grueso y suave era.

- Van a ser impresionantes cuando sean mayores. – Dijo Harry tristemente.

Fenrir le dio un apretón. – No pienses en eso, son bebés y todavía estarían tomando teta si te hubiesen crecido durante el embarazo.

- Gracias a la mierda que no lo hicieron, ustedes ya son lo bastante malos sin que me hayan crecido pechos también. – Harry giró su rostro y puso su mano sobre su pecho. – ¿Crees que no me crecieron porque estaba bajo peso? No creo que mi cuerpo pudiese haber mantenido un embarazo y guardar la grasa necesaria y en exceso para que crecieran tejidos mamarios y produjese leche también.

Sus compañeros de manada parpadearon y se sobresaltaron como si el pensamiento no se les hubiese ocurrido. Bryan se empezó a reír.

- Oh, no puedo esperar la siguiente temporada de reproducción y que quedes embarazado de nuevo. Quiero comprobar esto, verte con pechos me va a alegrar el año.

Harry hizo un gesto grosero con la mano y apoyó su espalda contra Fenrir, viendo dormir a sus cachorros. No podía esperar a que fueran un poco mayores y estuvieran un poco más despiertos y alerta, pero por ahora, era feliz con que estuviesen creciendo fuertes y sanos.

Fenrir frotó su nariz y besó su cuello, mordiendo y luego puso sus dientes justo en la piel en donde se encontraba la marca, Harry dejó salir un gruñido nasal, pero inclinó la cabeza a un lado para que Fenrir tuviera más acceso a su cuello. Si su pareja alfa quería marcarlo, Harry se lo permitiría, pero maldito sea si no fuera a devolver el favor después cuando estuvieran intimando el uno con el otro, tal vez en el interior del muslo de Fenrir en dónde era bastante sensible, y en dónde Harry y Fenrir serían capaces de verlo, pero nadie más podría hacerlo y hacerse la idea equivocada de que Harry estaba desafiando la autoridad de Fenrir o su posición en la manada. Emergió una traviesa sonrisa mientras se imaginaba a sí mismo colocando sus dientes en la carne de Fenrir. A él le gustaría eso.


Fenrir se sentó bruscamente y escuchó con atención, oyó algo y eso lo había despertado de su sueño ligero.

Odiaba el no poder descansar lo suficiente como para sumergirse en un sueño profundo, pero la seguridad de su manada venía primero, su compañero de cría y sus dos cachorros estaban en este claro, no podía darse el lujo de relajarse en cuanto a la seguridad.

Permaneció ahí por largos minutos, tenso y preparado, extendiendo todos sus sentidos, en su mayoría, su vista y su oído, aunque también inhaló profunda y lentamente, tratando de detectar en la ligera brisa nocturna un olor que no debería estar ahí.

Entrecerró sus ojos y relajó un poco sus adoloridos hombros. Nada parecía fuera de lugar, ahí se encontraban sólo los usuales sonidos y olores del bosque, probablemente había olido algún animal arrastrando los pies o una fuerte ráfaga de viento y eso lo había despertado, pero tenía que asegurarse. Nunca se lo perdonaría a sí mismo si dejaba pasar algo como si fuera normal sólo para que su manada fuera atacada.

Sofocó un bostezo mientras se volvía a recostar, con la mente ausente rascó el grueso pelo de su bajo vientre. Ahora estaba completamente despierto, la adrenalina ahuyentó todos los restos persistentes del sueño e hizo un suave ruido de disgusto. No había estado durmiendo lo que debería, ni de cerca. Pero no podía dejar que su manada y sus cachorros durmieran sin protección, así que él dormitaba ligeramente, siempre medio consciente de todo y todos a su alrededor, sólo por si acaso, pero el lado negativo de esto era que cada ruido lo despertaba, cualquier sonido repentino ya sea el viento o los animales nocturnos, el mero ulular de un búho lo había despertado el otro día.

Eso lo dejaba inquieto, cansado, casi exhausto y luego tenía que levantarse con su manada, comer si es que tenía algo en sus reservas, pasar hambre si no tenían y después tenía que forzarse a sí mismo a ir de cacería todo el día antes de colapsar y sumergirse en un perpetuo estado de seminconsciencia y medio dormido otra vez. No podía dormir y no podía descansar, siempre estaba cansado hasta los huesos, pero ese era su deber como un Alfa de una manada.

Giró su cabeza para mirar a Harry que estaba dormido profundamente junto a él, estaba preocupado por todas las comidas que se había perdido, algunas veces pasaban el día entero sin comer nada, estaban debilitándose, lo cual los llevaría a un bucle de una caza sin éxito. Harry estaba perdiendo peso justo ante sus ojos y sus compañeros de manada lo habían notado, fueron a él y le susurraron sus preocupaciones, ellos le empujaban sutilmente más comida a Harry cuando en realidad lo tenían de sobra, pero Harry siempre se daba cuenta y la empujaba de regreso con una fiera mirada. Sin embargo, todos estaban preocupados por él y todos podían ver el peso que estaba perdiendo la ya delgada figura de Harry.

Fenrir suspiró y descansó una mano en la sobresaliente cadera de Harry, la piel colgaba tensamente del hueso, no había grasa o carne debajo para separar a los dos. No podía correr el riesgo de perder a Harry, no de esta forma.

La única opción era empezar a segregar comidas. Comían los más altos en la jerarquía, los miembros más bajos de la manada no. Con suerte, se volverían más fuertes de esta manera y tendrían cacerías más exitosas lo cual permitiría que los miembros más bajos de la manada comieran también, pero tenía el firme pensamiento de que podía matar de hambre a los miembros más bajos de su manada y que de esta forma también murieran ellos. Él era el Alfa; tenía que hacer lo mejor para toda la manada, incluso si eso significaba matar a un puñado de los lobos de rango más bajo, su manada era demasiado grande como para cargar con el peso de alimentarlo como hasta ahora, no tenían la suficiente comida como para alimentar a los once, todos iban a morir de hambre lentamente si seguían dándoles de comer a todos.

Fenrir deslizó la mano por la espalda de Harry, sintiendo su columna y su otra mano se apretó con fuerza. No perdería a Harry por culpa del hambre, se negaba a hacerlo, los miembros de su manada tendrían que comprenderlo, necesitaba a sus cazadores más fuertes para atacar lo suficiente como para tener más comida, lo cual significaba que tenía que alimentarlos primero, sobre los otros miembros de su manada.

No podía esperar a la luna llena, sólo estaba a dos semanas de distancia. Eran más fuertes, más rápidos en su forma de lobo, serían capaces de atiborrarse ellos mismos y estarían más fortalecidos después de eso, con suerte, todos podrían empezar a cazar desde entonces y conseguir más presas, pero tal como estaban ahora, no podrían lidiar con ello.

Su hijo mayor, Ulric, resopló en sus sueños y Fenrir lo miró críticamente, acomodando mejor la manta a su alrededor y presionando un dedo en su piel para comprobar la temperatura de sus extremidades. Estaba tibio, ni muy caliente ni muy frío.

Cuando vio a sus hijos en la luna llena por primera vez, el orgullo que había sentido cuando ambos cambiaron rápida, fácilmente y sin dolor en unos diminutos lobeznos no tenía comparación, uno era de color gris claro como Harry, el otro idéntico a su propio negro azabache. Fueron su orgullo y alegría cuando cogió a uno por la nuca y caminó alrededor de su territorio con el pequeño cachorro dócil y laxo entre sus dientes, su otro cachorro había sido cargado por Harry de la misma manera.

Escuchar los pequeños quejidos de sus cachorros fue algo de lo que se había perdido después de que su última camada fuera asesinada, a pesar de que sólo uno de los ocho de sus cachorros anteriores había sido un hombre lobo, ninguno de los de su primera camada o de la segunda, pero Harry le había dado gemelos, ambos hombres lobo y ambos fuertes y robustos, él haría todo y nada por ellos, pero estaría mintiendo si dijera que no podía esperar a que fuesen mayores, cuando pudieran caminar, ambos en dos piernas y en cuatro y podrían caminar con él y Harry sin que tuvieran que cargarlos, cuando pudieran jugar y luchar el uno con el otro, y encaramarse sobre él y sobre los otros de la manada. Cuando pudiera enseñarles a cazar, ambos en su forma de lobo y en su forma humana. Quitó su mano de Ulric para tocar el rostro dormido de Felan. Sonrió con cansancio, no podía esperar para enseñarles todo lo que sabía y lucharía contra todo para verlos llegar a salvo a la edad adulta.

Fenrir suspiró y dejó que su mano cayera desde su hijo de vuelta a su amante, acariciando también el delgado cuerpo de Harry, el moretón en su brazo que le había provocado ese maldito Auror ya casi habían desaparecido, pero todavía podía ver las manchas de los moretones que habían aparecido después de que el Auror hubiese agarrado a su pareja demasiado fuerte y lo arrastró para mantenerlo alejado a su pareja.

Desató sus instintos básicos muy alegremente sobre las dos personas que habían lastimado a su pareja y que, posiblemente, pudieron haber lastimado a sus cachorros también, primero derribó a Lupin, quien tan pronto como Harry se Apareció alejándose en los brazos de Loren se había zambullido para interceptarlo mientras se apresuraba hacia el Auror masculino. Sin embargo, Lupin no era el objetivo, así que mientras Stacey hacía su mejor esfuerzo para poner su pie en el pecho de la mujer y Jonas sorprendió al perro que estaba saltando y gruñendo a su alrededor, tratando de morderlos y despedazarlos. Él había golpeado a Lupin hasta dejarlo inconsciente con mucha rapidez antes de saltar sobre el Auror, quien le había disparado algo a Jonas y pensó que había matado a su segundo al mando. Lo desgarró en pedazos mientras Stacey comprobaba a Jonas, y la mujer inconsciente y ensangrentada quedaba a medio camino.

Usó sus afiladas uñas y sus puntiagudos dientes, combinándolos con su fuerza absoluta proveniente de sus genes de hombre lobo para rasgar al hombre en pedazos, ignorando los pequeños destellos de dolor provocados por el contraataque del Auror mientras éste trataba de quitárselo de encima. La rabia descendió como una nube de niebla roja, este hombre había lastimado a su pareja, podría haber lastimado a sus cachorros, había lesionado a Jonas, uno de sus compañeros de manada. Él mordió, rasgó y arrancó las ropas y la carne también, momentos después el hombre había dejado de retorcerse y luchar. Sólo se había detenido porque la mujer había recuperado la consciencia, gimiendo y rodando, cambió su atención hacia ella. Ella también había lastimado a Harry, había tratado –mientras él estaba ahí parado observándola– de arrebatar a uno de sus cachorros de los brazos de Harry, presumiblemente para hacerles daño, para controlarlo con los cachorros y la rabia hizo que aullara mientras se le lanzaba y la trituraba, de manera dolorosa, disfrutando de sus gritos y el húmedo gorgoteo que salía de su garganta cuando le abrió el pecho, rompiendo sus costillas y gozando de la sangre y los órganos expuestos.

Fenrir se estremeció y sonrió, miró a Harry y deseó que estuviera despierto mientras presionaba una mano en su dureza; había disfrutado matando a aquellos que habían lastimado a su pareja y habrían lastimado a sus cachorros también si les hubiera dado una oportunidad, pensar de nuevo en él hizo que se emocionara y la sangre que fluía se volviera más caliente.

Con un feliz y agridulce gemido Fenrir se deslizó de sus apretados jeans los cuales había estado usando desde hace varios meses, –estos estaban aguantando bien y todavía no necesitaba otros nuevos– y se apoderó con fuerza de su polla acariciándola lentamente para satisfacerse a sí mismo.

Como un Alfa no tenía que mantenerse necesariamente tranquilo, pero por respeto a sus compañeros de manada, sus exhaustos compañeros de manada, silenció sus sonidos y sólo dejaba salir u extraño sonido cuando una caricia en particular tensó sus músculos e hizo que su bajo vientre se apretara con un destello de calor al rojo vivo.

Moviendo su ruda y callosa mano más rápido y flexionando su mano con más fuerza para añadir más presión, Fenrir dejó salir algo cercano a un gruñido de gratificación cuando sintió construirse su orgasmo, tan cerca de lograr su placer, rodó su pulgar calloso alrededor de la cabeza ante cada caricia pero fue la imagen detrás de sus ojos cerrados: Harry debajo de él, abriendo sus piernas para él con esa tímida sonrisa y ese travieso brillo en sus ojos lo que lo deshizo y se vino duro en su puño, respirando furiosamente. Sonrió, Harry había recorrido un largo camino desde el tímido y asustadizo virgen de dieciséis años que había sido cuando se conocieron, ahora era una Madre y Fenrir se dedicaba a follar a Harry a menudo, asegurándose de mantener a su pareja feliz y satisfecho y ahora su pequeña pareja estaba acostumbrado a esas cosas.

- ¿Te sientes mejor?

Fenrir parpadeó y miró de pronto a unos risueños ojos verdes. Bufó y le dio una perezosa sonrisa.

- Sí así es.

Harry rodó sobre él y tomó una de sus manos entre las suyas, la ceja de Fenrir se alzó en confusión hasta que Harry empezó a lamer su mano para limpiarla con una cálida y húmeda lengua. Dejó salir un suave gruñido, su gastada polla dando un brinco de interés mientras la puntita de la lengua rosada se deslizaba subiendo una línea recogiendo su semilla y Harry le dio esa traviesa sonrisa que él tanto disfrutaba.

Rodó sobre sí mismo junto con Harry y besó esa traviesa boca, fijando las manos de Harry al piso y lo besó duro y profundo, retorciendo su lengua sobre todo lo que podía tocar, su polla reavivó endureciéndose mientras se presionaba contra Harry.

- Para ser un hombre viejo realmente te recuperas rápido. – Dijo Harry con una amplia sonrisa.

Fenrir bufó y mordisqueó la mandíbula de Harry bajando por su cuello.

- No te pongas descarado conmigo.

- ¿Entones es una cosa de hombre lobo? – Continuó Harry antes de gemir cuando Fenrir le mordió un pezón.

- Sí es una cosa de hombre lobo. – Admitió Fenrir con brusquedad mientras se empujaba contra el cuerpo de Harry.

- Lo mío es una cosa de adolescentes. – Harry sonrió, rodando sus caderas contra las de Fenrir.

Fenrir dio un gruñido bajo, aceptando el destello de calor que causaban aquellas palabras mientras acomodaba su cuerpo en una mejor posición, bajando los jeans de Harry y arrancando por completo el jersey de Harry.

Harry se estremeció ligeramente cuando una ráfaga de viento aguijoneó su cálida piel, pero luego Fenrir bajó su cuerpo caliente a la parte superior de él y la brisa no continuó tocándolo más tiempo mientras se besaban y empujaban el uno contra el otro.

Harry envolvió sus brazos alrededor del cuello de Fenrir, acercándolo mientras giraba su cabeza a un lado para conseguir un mejor y más profundo ángulo para aceptar la lengua de Fenrir en su boca, la suya hacia su trabajo contra la de Fenrir enviando escalofríos que recorrían su espina dorsal e hizo que Fenrir empujara con más fuerza contra él.

El gruñido de Fenrir rompió el beso y empujó sus propios jeans más debajo de sus muslos mientras chupaba sus propios dedos para ayudar a prevenir que Harry sintiera dolor con la penetración.

Empujó un dedo gentil y lentamente dentro de Harry, besándolo para distraerlo de la quemadura del dolor que acompañaría a su dedo estirando su cuerpo, la próxima vez que robaran la fórmula de leche en polvo y pañales para sus hijos cogería una botella o dos de lubricante y vería si hacía la diferencia, las mujeres eran diferentes, ellas producían su propio lubricante, con los hombres con los que había follado en el pasado no habia dado una mierda por ellos tomando su propio placer y alivio del dolor en sus bolas, Harry era diferente.

Harry hizo un suave sonido de dolor y Fenrir detuvo todo movimiento, si esos geles aliviaban sólo un poco del dolor de Harry valdría la pena, no es como si fuera a gastar dinero en ni una maldita cosa, de todos modos tenía que entrar en la farmacia para conseguir la leche en polvo, pañales y toallitas húmedas.

Harry se retorció en sus dedos y Fenrir los movió de nuevo, esta vez más lento, más gentil y explorador mientras sentía los alrededores del interior de Harry, usando las yemas de sus dedos para sentir las áreas suaves y los puntos sensibles hasta que tocó esa maravillosa glándula que hizo que el cuerpo entero de Harry se retorciera apretándose y lanzando su cabeza hacia atrás golpeándola contra el suelo.

Maldiciendo, Fenrir levantó la cabeza de Harry y mantuvo su palma entre el suelo y la cabeza de Harry, usando la posición para besar a Harry exhaustivamente, usando la punta de sus dedos para cepillar, acariciar y rozar su próstata, devorando los gritos de Harry.

Lenta y cuidadosamente empujó un tercer dedo dentro de Harry y escuchó con atención mientras la respiración de Harry quedaba atrapada en su garganta. Gruñó ante la estrechez.

Se rió profundamente y pellizcó, mordió y besó alrededor del cuello de Harry, lamiendo húmedos rastros sobre la piel y succionó oscuras y duraderas marcas en la pálida piel mientras se movía extendiendo sus dedos en el interior del cuerpo de Harry mientras su amante se retorcía y gemía por él.

Se acomodó más cerca de Harry, su pene chocó contra el pliegue del muslo de Harry, haciéndolo gemir ante la sensación que le causó. Retrocedió y lo hizo de nuevo, simplemente porque quería mientras agarraba la cabeza de Haary en un beso profundo y castigador que les robó el aliento a ambos.

Jadeando con fuerza y gruñendo con brusquedad, Fenrir sacó sus dedos desde el interior de Harry para exprimir su polla con fuerza para evitar un orgasmo inminente. Estaba más sensible debido a que ante se había masturbado hasta el orgasmo y no quería venirse sobre la piel de Harry, quería estar en el interior de Harry cuando lo hiciera, asi que se apoderó de su propia base con más fuerza y hundió sus propias uñas en la piel de su polla para causar un pequeño dolor para ahuyentar el placer.

- ¿Fen? – Preguntó Harry, sus ojos vidriosos con la mirada consternada se alzaron hacia él mientras retorcía su cuerpo, no estaba feliz de ser ignorado de esa manera.

- Dame un minuto. – Dijo bruscamente.

- ¿Estás bien? – Preguntó Harry, alejando la bruma de placer con un parpadeo.

Fenrir no podía permitir eso así que usó la mano detrás de la cabeza de Harry para tirarlo en un beso, forzando la entrada de su lengua en esa boca dispuesta y saqueándola.

Cuando creyó que tenía un poco más de control sobre sí mismo, Fenrir removió su mano y acarició su polla un poco para dejar que la sangre fluyera de vuelta a ella y remover las punzadas de sus uñas antes de alinearse con Harry y empujarse con lentitud.

Harry rompió su beso para agarrar el cabello de Harry con ambas manos, tirando y halando de él mientras arqueaba su espalda y movía sus delgadas piernas en medio del placer.

Fenrir agarró esas piernas y las empujó hacia atrás y las envolvió alrededor de su pecho. Harry casi había pateado a Jonas y no podía dejar que los miembros de su manada se despertaran cuando necesitaban todo el sueño que podían conseguir.

Permitió que Harry tuviera tiempo para ajustarse a ser estirado y llenado mientras movía sus extremidades hacia donde las quería, tirando de las caderas de Harry para conseguir un mejor ángulo, antes de salirse y volver a meterse, no se detuvo, continuó saliendo y entrando lentamente, ganando un poco de velocidad cuando pensó que Harry podía manejarlo hasta que estuvo empujándose duro y rápido dentro de Harry, silenciando los gritos de Harry con largos y profundos besos en los que ambos gruñeron.

Sus músculos cantaban mientras se empujaba más fuerte y más rápido dentro de Harry, sus manos se habían deslizado debajo de la espalda de Harry y estaban sosteniendo los hombros de Harry para prevenir que fuera arrastrado o empujado a través del duro y áspero suelo y para mantenerlo en su lugar mientras Fenrir lo jodía, pero dudaba que Harry se diera cuenta a medida que se movía, rozaba y frotaba contra él, sus ojos se cerraron con fuerza, su boca se separó mientras dejaba salir suaves gruñidos con cada embiste que Fenrir le daba a su cuerpo, pero Fenrir lamentó las dos o más pulgadas que no entraban en el caliente y ajustado cuerpo de Harry, el cual era demasiado bajo como para acomodar su longitud entera, pero mientras Harry se apretaba a su alrededor indiscriminadamente y aparentemente fuera de su control, haciendo que los ojos de Fenrir se desenfocaran con una explosión de estrellas blancas, descubrió que no daba una mierda por esas dos pulgadas, había reclamado por completo el cuerpo de Harry, no necesitaba esas dos pulgadas extra para hacer que Harry gritara, su pareja lo hacía lo bastante bien solo con la longitud de Fenrir que podía encajar en su cuerpo y eso le hacía sentir como si hubiese reclamado cada pulgada del cuerpo de Harry, sabiendo que tenía más que suficiente longitud y grosor para extender por completo y satisfacer a su pareja.

El orgasmo de Harry lo tomó por sorpresa según la forma en la que su cuerpo se arqueó hacia atrás y Fenrir se apresuró a cubrir para ahogar y tragar su grito antes de que despertara a los demás. La tensión y la ondulación de los músculos de Harry se asieron a él ordeñando su propio orgasmo y explotó en el interior de Harry, mordiendo un delgado hombro para reprimir su propio rugido de finalización.

Se hinchó dentro de Harry y los ató juntos; no podría haberlo prevenido incluso si hubiera querido mientras su cuerpo laxo caía sobre Harry, demasiado cansado para moverse y sin la energía para siquiera intentar salirse de su compañero de cría antes de que el nudo se formara.

- ¿Cómo te sientes ahora? – Le preguntó Harry tranquilamente, su voz rasposa.

Fenrir se rió con brusquedad. – Sorprendente. El sexo contigo siempre me hace sentir mejor.

- Ahora duerme un poco, todo estará bien. Las barreras nos permitirán saber si algo anda mal y Jonas añadirá otra barrera para dejarnos saber si alguien derriba esas, aquí estaremos bien Fenrir, sólo duérmete.

Los temblorosos dedos de Harry cardaron a través del cabello de Fenrir y sobre la parte posterior de su cráneo, repitiendo sus acciones hasta que un Fenrir completamente exhausto cayó profundamente dormido.

Harry sonrió alrededor de un bostezo y se ajustó ligeramente en el nudo de Fenrir, acomodándose a sí mismo, podía decir que Fenrir estaba profundamente dormido y su Alfa lo necesitaba, podía ver que Fenrir estaba exhausto y estaba feliz de ayudarlo a conseguir un poco de sueño apropiado, incluso si fuera sólo por algunas pocas horas.

Respirando profundamente, Harry se acomodó una vez más antes de caer dormido, aún envuelto alrededor de Fenrir, completa e íntimamente, sin importarle que en la mañana sus compañeros de manada fueran a despertarse y verlo a él y a Fenrir de esta manera.


Harry frunció el ceño mientras golpeaba de nuevo a Scott por reírse de él. Se había hartado de los machos beta, quienes, por aquellos días, se despertaban constantemente encontrándolo a él y a Fenrir desnudos y dormidos y luego se reían como imbéciles cuando se separaban cuidadosamente. Algunas veces Fenrir gruñía cuando el semen seco se pegaba a la piel de Harry, y Harry aullaba cuando sus cabellos estaban separados por fluidos secos como pegamento duro.

Le dio un puñetazo a un Miles risueño, caminando más allá de él se dejó caer y atrajo a Ulric a sus brazos, tomando la botella de un sonriente Jonas se acomodó para alimentar a su hijo mayor, cuyos ojos se estaban oscureciendo lo cual había causado mucha emoción en la manada.

Harry creía que Ulric iba a ser casi un clon de Fenrir, adquiriendo sus ojos azul oscuro por sobre los verdes, pero Felan aún era desconocido, ya que por el momento sus ojos seguían siendo "azul bebé".

La manada salió a cazar después de comer el desayuno, Harry se quedó en el claro con Grant, Sidney y Nick. A Harry no le había gustado el anuncio de Fenrir acerca del hecho de que los tres miembros más bajos en la jerarquía de la manada no se les permitiese comer, estos eran Sidney, Nick y Loren, a pesar de que Loren era uno de sus mejores cazadores. Harry había debatido largo y tendido con Fenrir, y habían chocado cabezas varias veces debido a que Harry argumentaba que Loren necesitaba comer algo con el fin de conservar su fuerza para cazar. Esto hizo que Fenrir ejecutara nuevas órdenes en donde a Loren se le permitía comer una que otra comida intercambiando con Grant, uno de sus cazadores mediocres, a pesar del hecho de que él era el cuarto miembro de la jerarquía detrás de Fenrir, él y Jonas.

A medida que sus cazadores ganaban fuerza a partir del alto consumo de carne, empezaron a conseguir más presas. Fenrir le había dicho que era por lo que había hecho en primer lugar y los miembros de la manada que estaban pasando hambre fueron invitados a comer sólo una semana después y todos tragaron y disfrutaron de un ciervo muy, muy grande que había sido cazado como un tipo de festín para celebrar el haber conseguido otras quince comidas en su nuevo depósito, el cual había sido resguardado para preservar mejor la carne cubierta de sal.

No era común que cazaran un día de luna llena, pero a pesar de que estaban aumentando el contenido de su depósito, no podían permitirse el hecho de dejar de cazar, especialmente cuando la transformación los dejara incapacitados hasta mañana al medio día y no estarían en condiciones de cazar, pero afortunadamente esta noche comerían hasta hartarse y no tendrían que zambullirse en su depósito hasta pasado mañana ya que dormirían con sus estómagos llenos.

Harry alzó a Felan por sobre su pecho mientras el pequeño hacía suaves ruiditos.

- Pronto va a estar hablando, – dijo Nick con una sonrisa. – Dos meses y medio y ya está tratando de hablar.

- Creo que sólo le están saliendo los dientes, – dijo Harry. – No estoy seguro de cuál es el orden o cuál es la edad promedio, en realidad no tengo mucha experiencia con bebés, pero creo que los dientes vienen antes que hablar, ¿o no?

- Será mejor que hables con Jonas; él tenía tres hijos antes de ser convertido, – le dijo Grant.

Harry asintió. – En realidad no quiero restregarle en la cara el hecho de que perdió a sus hijos, o tocar ese tema.

- Yo lo haré por ti, si quieres, – dijo Sid.

- Sid tiene razón, a Jonas no le importa, él te ve como un hijo o un hermano menor o lo que sea. Pasar tiempo con los cachorros lo ha hecho más feliz de lo que lo he visto en mucho tiempo. Ama a estos chicos, – respondió Grant.

Harry asintió e hizo una nota mental para hablar con Jonas para ver lo que sabía, pero estaba seguro de que el balbuceo y los ruidos graciosos sólo eran una cosa de bebés, dos meses parecía demasiado joven como para hacer alguna otra cosa.

El resto de la noche transcurrió más o menos relajante y expectante de la noche, algunos aprovecharon para dormir un poco mientras podían y cuando el grupo que fue de cacería por fin llegó terminaron con las manos llenas de pieles de ciervo que debían ser preservadas. Harry había estado observando y recientemente había progresado hasta ser capaz de ayudar, le gustaba ayudar, le gustaba sentirse útil.

- ¿Jonas, es demasiado pronto para que los chicos comiencen con la dentición? – preguntó Harry despreocupadamente mientras todos los demás charlaban sobre preservar a los cuatro ciervos macho y a la cierva solitaria y gorda que habían cazado. Consideraron que los dos cervatillos no valían la pena y no perdieron tiempo en preservarlos con sal, en su lugar los prepararon como un pequeño refrigerio antes de que se transformarse y atiborrarse de carne fresca más tarde.

- Seh, son demasiado jóvenes, espera a que suceda cerca de los cinco o seis meses, aunque podrían empezar a mostrar signos antes de los cuatro meses creo, pero mi hija no tuvo su primer diente hasta tener casi un año.

- ¿Cuál era su nombre? – Preguntó Harry con cuidado.

- Hannah. Tuve dos hijos también, Jason y Jackson. Uno mayor y el otro menor que mi hija, ahora ya deberían ser adolecentes. Sin embargo, Jason va a cumplir veinte el próximo mes. – Le dio una sonrisa dolorosa y luego volvió a trabajar en preservar a la cierva. Harry no volvió a interrogarlo.

Cuando cayó la noche, Harry se desvistió a él y a sus hijos, y sólo los envolvió en mantas que podrían quitarse cuando se trasformaran. Se acurrucó a un Fenrir igualmente desnudo y trató de relajarse, tratando de no pensar en el dolor que pronto llegaría.

- Mantén la calma y sólo relájate, es una noche clara, no hay nubes que cubran la luna. Empezará de inmediato, sólo acéptalo. – Fenrir le dejó acurrucarse, su voz estaba ronca debido a la anticipación.

Harry asintió y respiró, dejando que las manos de Fenrir lo tocaran, jugando con su piel mientras sus betas casi saltaban de anticipación. Fenrir había ayudado a cada uno de ellos a aceptar el cambio con un dolor tan mínimo como fuera posible y Harry quería actuar como ellos, todavía estaban un poco nerviosos por el dolor que sabían que vendrían, pero estaba eclipsado por la anticipación de la transformación. Harry no podía pensar en nada más que el dolor agonizante que se aproximaba, pero las manos de Fenrir eran una muy buena distracción. Harry esperaba que esta no fuera la forma en la que calmaba a los machos beta en sus transformaciones.

Harry trató de enfocarse más en Ulric y Felan; ellos estaban retorciéndose y revolviéndose en sus mantas, pero los nervios que sentía casi opacaban todo lo demás.

- Relájate y respira.

- ¡Estoy respirando! – espetó Harry.

Fenrir lo puso en su regazo con facilidad, lo sujetó por su cintura y metió una mano en su cabello, tirando de él con rudeza, sabiendo que Harry lo amaba. Harry gimió y se movió para darle más acceso, más control a Fenrir mientras esos bruscos dedos tiraban de su pelo, de una forma no muy gentil, tampoco.

La transformación lo atrapó repentina y completamente por sorpresa, y gritó. Fenrir lo sostuvo con firmeza, besando y lamiendo su piel, pero no sirvió de mucho. El dolor estaba ahí y ahora todo lo que podía hacer era pensar en ello.

Se acostó sobre su vientre, gimiendo, incluso cuando sintió a su manada a su alrededor sintió a su compañero de cría olfatear su cuerpo. Se recuperó rápidamente, impulsado por los suaves gemidos y quejidos de sus cachorros.

Gruñó y golpeó a sus betas para alejarlos de dónde estaban lamiendo a sus cachorros para calmarlos. Se volvió a acostar y tiró de sus cachorros para que descansaran contra él, y aunque sabía que no podía darles leche, los dejó acariciar con sus hocicos y patas en su vientre, lamiendo y chupando sus pezones tratando de conseguir la leche que no podía darles, pero sabía que estarían bien, aún a pesar de que no podía alimentarlos, sus cachorros podrían sobrevivir sin leche por una noche, pero el instinto de amamantar era un alivio para ellos.

Su compañero de cría lamió sus orejas, asegurándose de que estuviera bien y él inclinó la cabeza para darle más acceso a su cuello. Sacudió su pelaje cuando su pareja terminó de limpiarlo y se puso de pie, cogiendo a uno de sus cachorros gentilmente entre sus dientes, el cachorrito quedó laxo y colgando, oscilando suavemente con cada paso. Su pareja cogió al otro cachorro y lo siguió tras él mientras sus compañeros de manada corrían a su alrededor, jugueteando y olfateando profundamente para atrapar algo para comer.

Cargó a su cachorro con un cuidado que nunca antes había conocido y midió cada paso así no tropezaría, pero cuando los golpeó el olor de la presa, Harry dejó a su cachorro en un arbusto e instó a su pareja a hacer lo mismo. Golpeó a un miembro de la manada, dándole cabezazos hasta que éste se acostó con un gemido.

Gruñó para hacer el macho casi omega se quedara dónde estaba. Su macho Alfa golpeó al casi omega con una de sus patas y luego le gruñó, antes de que el resto de la manada se moviera en dirección a la presa.

Los siguió de cerca junto al flanco de su Alfa, feliz de dejar a los cachorros con una niñera mientras él cazaba y saciaba su anhelo de sangre y carne fresca que llenaría su vientre de una manera satisfactoria.

Se había vuelto un mejor cazador, ahora podía correr, no necesitaba detenerse y colapsaba o necesitaba tomar un respiro, o tenía que hacer que su manada le trajera la presa; ahora podía cazar su propio alimento.

Aligeró su cuerpo al dar una vuelta antes de comenzar a correr en serio, corrió junto a los miembros de su manada al oler a la presa, aunque siempre permaneció cerca de su Alfa. Irrumpieron como manada en un campo cubierto de hierba en donde una manda de ciervos dormía y pastaba, casi fue demasiado fácil capturar a su comida. Casi alcanzó uno para cada uno de ellos, aquellos que no cazaron nada rogaron comida a los otros mientras desgarraban y devoraban sus comidas, haciendo crujir los huesos y tragando la sangre y los trozos calientes de carne. No podía recordar haber comido tan bien.

Cuando terminó de comer se arrastró sobre su Alfa, quien destrozaba con calma los huesos entre sus dientes lamiendo la medula. Dejó de lamer su hocico ensangrentado y le ofreció unos cuantos trozos de carne la cual tragó antes de empezar a roer uno de los huesos desechados de su Alfa, lamiendo la medula restante que su Alfa no había lamido por pereza.

Descansaron un rato antes de que su Alfa se parara y aullara con fuerza, la manada se le unió, hubo un silencio desde donde habían dejado solo al beta con los cachorros, no aullaría con los cachorros tan cerca, indefensos si no fuera por él.

Cazaron a un ciervo más y comenzaron a arrastrarlo de regreso al beta, quien no había comido; no lo dejarían fuera sólo porque había sido delegado como niñera. Le llevarían su comida.

Corriendo, les tomó unos cuantos pies y felizmente se reunió con sus cachorros, quienes habían olido que se aproximaban. Se acostó, su vientre enorme y distendido debido a su, también, enorme comida y dejó que sus cachorros olfatearan y amasaran con sus diminutas patitas y sus incluso más diminutas garras que apenas lo pinchaban mientras acariciaban su pelaje y vientre.

El lobo que había servido de niñero atacó su comida cuando él mismo se volvió a encargar del cuidado de los cachorros, su Alfa se acomodó detrás de él y empezó a limpiarle sus orejas y su cuello. Él resopló y sacudió su pelaje, no le gustaba que lo limpiaran, pero su Alfa simplemente le gruñó y no tuvo otra opción más que someterse a los deseos y ministraciones de su Alfa mientras éste lo limpiaba con grandes y largos lametones de su brusca lengua.

El asalto duró eones y cuando su Alfa hubo terminado, su pelaje estaba tieso y se sentía viscoso. Dejó salir un profundo bufido y comenzó a hacerle lo mismo a sus cachorros, lamiendo su escaso pelaje y tragando los escombros que habían acumulado por arrastrase a través del suelo del bosque.

No le tomó mucho tiempo antes de quedarse dormido, sus cachorros ya estaban dormidos, acurrucados cerca de su cálido pelaje, su Alfa estaba acurrucado a su alrededor y los miembros de su manada también dormían formando un circulo a su alrededor, pero los golpeaba y les gruñía si trataban de dormir cerca de sus cachorros. La ultima cosa que quería era que uno de ellos rodara y aplastara a sus pequeños cachorros; los mataría si es que eso pasaba.


Fue un día oscuro para la Orden cuando perdieron a dos miembros prominentes, uno casi legendario, el otro joven, determinado y talentoso. Habían sido miembros útiles y valiosos. Ahora estaban muertos y por culpa de Greyback habían perdido a Harry otra vez, esta vez no tenían ninguna forma de rastrearlo a través de hechizos y no tenían idea de dónde podía estar. En efecto, era un día oscuro.

Remus se había recuperado de esa terrible mordida, Sirius no había sufrido efectos adversos a partir de su pérdida de conocimiento, pero al no ser capaz de proteger a Harry o evitar que él o sus bebés fueran secuestrados de nuevo hizo que una culpa terrible le corroyera hasta los huesos, además perder a si prima Nymphadora había sido difícil también. Había estado intentando protegerla cuando fue noqueado y para cuando despertó, ella estaba muerta, desgarrada trozos de carne muy diminutos.

Habían llamado a una reunión y todos los miembros estaban presentes, incluso Arthur y los tres hijos que le quedaban: Bill, Charlie y Percy, aunque no había mucho de qué hablar. Sus perspectivas eran sombrías, el panorama y la situación eran aún más sombrías.

Hablaron largo y extendido acerca de la nueva actitud de Harry, una que por lo visto había adoptado de Fenrir Greyback, cuan vulgar y grosero había sido, cuan diferente era de aquel chico educado, casi tímido, tranquilo, pero ferozmente leal que solía ser. El cambio había sido alarmante y obviamente visible; su comportamiento, sus manierismos, su vocabulario e incluso su lenguaje corporal había cambiado drásticamente y había reflejado, en su mayoría, ya sea consciente o inconscientemente, el propio vocabulario de Fenrir Greyback, gestos y puntos de vista.

Harry había hablado y actuado de una manera muy similar al hombre lobo Alfa que habían conocido, en el fondo, incluso antes de que se le hubiese escapado esa noche de luna llena o se los dijera directamente, que hubiese estado en un contacto prolongado con Greyback. Probablemente, también de forma directa o indirectamente, existía la posibilidad de que los otros miembros de la manada, con quienes hubiese estado en contacto directo, también emularan a su Alfa.

Ahora sabía que ese no era el caso, Greyback mantenía una manada pequeña e íntima de miembros fieros y leales, todos hombres, y Harry hubiese estado en contacto con Greyback en una base diaria aún antes de aparearse, a diferencia de si Greyback tuviese una manada grande, en donde Harry hubiese podido pasar desapercibido.

En su lugar, el peor escenario se volvió realidad. Harry no sólo había corrido hacia Greyback, quien lo mantuvo como un miembro de su manada, lo cual ya era bastante malo, sino que se habían apareado antes de la temporada de apareamiento de los hombres lobo a la mitad del invierno y habían tenido dos bebés juntos para cimentar su vínculo. Era peor de lo que habían temido.

Sabían que nadie le había dicho a Harry acerca de Greyback, pero seguramente Greyback sabía sobre Harry, ¿por qué no había regresado con Voldemort? ¿Había sido por su necesidad de proteger su familia de hombres lobo? ¿O es que honestamente deseaba tanto una pareja que había hecho que Harry fuera suyo por el simple hecho de tener una pareja?

Eso no sonaba como Greyback, querer una pareja e hijos que se colgaran de sus piernas, pero estaba llegando al menos a mediados de sus cuarenta y no se iba a volver más joven, quizás esta era su forma de pasar su legado, convertir a Harry casi en una copia de sí mismo, su vocabulario, comportamiento y todo, para pasarlo a sus dos hijos, quienes ahora mismo estaban en algún lugar en medio del bosque, siendo criados expuestos a todas las condiciones climáticas y estaban Septiembre y se estaba volviendo más frío a medida que el invierno se aproximaba. Harry les dijo que apenas había sobrevivido, que casi había perdido sus pies varias veces, ¿qué esperanza creía que tenían dos bebés en tales condiciones?

Necesitaban encontrarlos. Planearon durante toda la noche para poner en marcha un plan de acción tranquilo e inteligente que los ayudaría al menos a reducir un poco la zona de búsqueda, necesitaban encontrar a Harry y a sus hijos rápidamente, alejarlos de las crudezas del clima y de la influencia venenosa de Fenrir Greyback.

Si podían hacer eso y mantener separados a Harry y Greyback, entonces Harry no estaría expuesto a tal comportamiento tan continuamente, puede que tuvieran la oportunidad de rehabilitar a Harry y si podían hacer que tomara la poción Matalobos no lo pondrían en los registros como un hombre lobo altamente peligroso. El hecho de que había matado de nuevo después de los primeros ocho había sido omitidos y el Ministro no era el más sabio, pero sabían que había matado de nuevo y eso desalentaba las esperanzas de rehabilitarlo. Ellos no sabían si había disfrutado matar a esas personas o no, no debe haberle gustado matar a sus amigos y familia, definitivamente no, de otra manera no hubiese huido, ¿pero acaso disfrutó de matar a unos extraños, gente que no conocía, hacia los cuales no tenía sentimientos o vínculos o conexiones? No lo sabían, pero si lo había disfrutado su esperanza estaba perdida, nunca serían capaces de derrotar a Voldemort y nunca ganarían esta guerra, no sin Harry, el chico de la profecía.

La reunión trascurrió de la noche a la mañana mientras discutían, peleaban, debatían y se gritaban unos a otros, Sirius fue particularmente vocal con respecto a que Harry fuera el chico que se suponía que debía ser, no un arma; fue respaldado por Remus, Arthur y los tres chicos Weasley.

Ellos eran los únicos mientras que la mayoría de los miembros de la Orden estaban aterrados de haber visto a Harry el hombre lobo, que escupía y hablaba con desprecio e incluso atacaba de forma violenta y metódica. Había sido aterrado a pesar de su pequeña estatura y su cuerpo medio desnutrido, ni siquiera Kingsley estaba seguro de Harry ahora después de la muerte de Moody y Tonks, dos Aurores con quienes había trabajado y una vez fueron sus colegas. Harry se había vuelto muy peligroso y entre más tiempo pasaba con Greyback, peor se volvía. No tenían otra opción más que planificar mucho para alejarlo de Greyback y mantenerlo de esa manera, ya estaban preparando una casa segura y que actualmente se encontraba en el proceso de un hechizo Fidelius con Albus Dumbledore como guardián secreto, cuando estuviera listo Harry estaría lejos de Greyback, de Grimmauld Place y de sus fantasmas, y estaría a salvo mientras lo rehabilitaban y protegían. Él estaría mejor una vez que lo metieran en la casa segura, tarde o temprano vería que Greyback lo estaba arrastrando hacia abajo, estaba envenenándolo y estaría mucho mejor sin él en su vida y fuera de las vidas de sus hijos también. Sólo tenían que hacer que lo viera, enseñarle lo que estaba pasando, lo que estaba sucediendo, lo que Greyback realmente estaba haciéndole; él no podía verlo, estaba demasiado agradecido por ser salvado, Harry había mencionado medio centenar de veces que Fenrir había salvado su vida, que estaría muerto sin Fenrir. Era el Síndrome de Estocolmo, necesitaban ayudarlo y lo harían tan pronto como lo encontraran una vez más. Él y sus lobos no podrían haber llegado muy lejos, especialmente con dos bebés.

Los atraparían, sólo era cuestión de tiempo.


Otro mes y otra luna llena después, Fenrir hizo un viaje a la civilización local. Harry y los gemelos se quedaron en casa con el resto de la manada, de nuevo Fenrir sólo se llevó a dos miembros de la manada, los mismos dos que ese fatídico día y Harry tuvo una mala sensación de déjà vu cuando le dio un beso de despedida a Fenrir, sólo que esta vez también sostuvo a dos niños de tres meses de edad para que los besara.

Ya sostenían sus cabecitas, Harry era capaz de sentarse y observarlos durante horas mientras ellos balbuceaban cosas sin sentido y levantaban sus cabezas para mirar alrededor de vez en cuando. También había notado la mirada agridulce en el rostro de Jonas mientras los miraba desde el otro lado del claro, con el anhelo y el deseo en sus ojos, y aunque Harry le había dado permiso a Jonas para que pasara tiempo con los cachorros, o bien él no podía o no quería dejar de pensar en sus propios hijos, aquellos que habían crecido sin él, aquellos que pensaban que estaba muerto y probablemente llamaban "Papá" a otro hombre en su lugar.

Harry suspiró y agradeció que Fenrir se hubiese llevado a Jonas con él para ir a buscar más leche en polvo y pañales para los bebés y una bolsa o dos de sal, sólo por precaución, Harry había pedido un libro sobre el desarrollo de los bebés para que le ayudara a saber cuándo se suponía que los bebés hacían qué cosa o cuando era más serio, pero había estipulado que ellos traerían el libro si podían y si no se ponían en peligro a sí mismos.

Fenrir había rodado los ojos, pero obedientemente "juró" cumplir los términos de Harry, a pesar de que Harry sabía que, como macho alfa, si quería romper su promesa lo haría, pero Harry esperaba que no fuera así. No quería que Fenrir, o algún otro miembro de la manada en realidad, se pusieran en peligro por su culpa, especialmente si era por un libro. Si no lo conseguían los esperaría y haría frente a la situación.

Ulric pateó sus piernecitas en el aire y balbuceó lo que hizo que Harry sonriera, en parte de felicidad, pero en su mayoría era por el orgullo hacia su hijo, quien trataba de tocar sus propias puntas de los pies, pero fallaba en cada intento.

Rió y atrajo la atención de los machos beta; ellos estaban jugando con las desgastadas cartas de nuevo.

- ¿Qué está haciendo? – Preguntó Loren con una sonrisa.

- Está tratando de agarrar su pie, pero no creo que su percepción de la profundidad le esté ayudando a cumplir su tarea. – Dijo Harry con una sonrisa mientras sostenía a Felan más cerca de su regazo y agarraba uno de los pies de Ulric en el aire y le hacía un poco de cosquillas con los dedos.

Ulric le sonrió ampliamente y él le devolvió la sonrisa justo antes de que Ulric se rindiera y bajara los brazos y las piernas mientras bostezaba.

- Creo que es hora de que se vayan a dormir, – dijo Harry mientras acomodaba a Felan en el suave nido de mantas y se pusiera de pie, estirándose antes de preparar dos biberones con su alimento nocturno.

Los alimentó rápida y tranquilamente, y los hizo eructar antes de ponerlos en su cuna improvisada y cubrirlos después de comprobar que ninguno de los dos necesitaba un cambio de pañales.

Se fue y se sentó junto a Loren y se acurrucó a su lado extrañando la cercanía de Fenrir y la calidez que sentía al sentarse en su regazo toda la noche para alejar el frío del otoño. Loren envolvió un brazo a su alrededor y lo tiró más cerca así que Harry podía ver su mano y mantenerse caliente al mismo tiempo.

Ahora Harry conocía mejor las reglas del juego después de meses de observar jugar a los miembros de la manada, así que ayudó un poco a Loren, pero muy pronto estaba bostezando, sus huesos se sentían pesados y la noche había empezado a caer, ahora sólo existía una mera insinuación de que alguna vez hubo luz en el cielo.

Se salió de abajo del brazo de Loren, fue y meó contra la línea de árboles donde comenzaba el bosque, y regresó para arropar a sus hijos. Medio adormilado, se aseguró de que ambos siguieran cubiertos por las mantas así no estarían expuestos al frío, les ponía unos gorros pequeños en sus cabecitas durante la noche para mantenerlos calientes. Si había algo que sabía bien, era que la gente perdía el calor a través de sus cabezas y los bebés no eran la excepción. Así que les puso unos gorritos, les puso mitones en sus manos sólo en caso de que sacaran una mano durante la noche y nadie se diera cuenta lo bastante rápido como para volver a meterla. No iba correr ningún riesgo.

Sus compañeros de manada se le unieron un poco después, Grant y Jonas se le envolvieron a su alrededor para mantener lejos el frío de la noche, los otros miembros de la manada se acostaron uno junto al otro y se acurrucaron para evitar que la ligera helada se volviera aún más frío.

Las actividades del día se enfocaban en criar a sus hijos, organizar los grupos de caza con Grant, quien, una vez más tenía que actuar como Alfa, pero estaba más bajo en la jerarquía que Harry, no atraparon mucho, no cuando faltaban tres de sus mejores cazadores y todavía tenían que dejar el claro lo bastante seguro para los cachorros, pero atraparon lo suficiente como para comer tres comidas al día sin siquiera tocar su depósito.

Sin embargo, Harry tendría una reunión muy acalorada e íntima con Fenrir cuando regresara de su excursión, cargado de bolsas con cosas que él, Jonas y Stacey habían robado de los pueblos y villas colindantes.

Les tomó diez minutos separarse, a pesar de que sus compañeros de manada silbaban y se burlaban de ellos, y se separaron sólo entonces porque Felan gimió y pateó sus piernas, esparramando su manta.

- Te extrañaron – le dijo Harry a Fenrir con una sonrisa antes de halarlo hacia abajo para besarlo. – Te extrañé. – Susurró acaloradamente sólo para los oídos de Fenrir, quien le dio una sonrisa tan malvada que el corazón de Harry se le fue a la garganta y su sangre fue directo a su pene.

- Pues bien, vamos a reencontrarnos, los cachorros primero, y tú y yo esta noche.

Harry casi se quejó como Felan, pero mordió su labio y en su ligar dejó salir un gemido, lo cual hizo que se formara una sonrisa en el rostro atractivo de Fenrir.

Él se inclinó y recogió a Felan con confianza, estaba mucho más a gusto con sus cachorros de lo que había estado cuando eran recién nacidos, pero la verdad es que Harry había aplacado cualquier malestar que hubiese existido en su cabeza y ahora estaba más seguro cuando se trataba de cargar a sus diminutos y frágiles cachorros.

Apoyó al pequeñín en su hombro, sujetándolo con firmeza, se dirigió hacia una bolsa negra y la abrió se encorvó de nuevo y sacó un suave juguete y le quitó las etiquetas antes de entregárselo a Felan, el cual lo miró antes de estrujarlo con tanta fuerza como podía y sonrió cuando le gustó la sensación suave en su mano.

- ¿Le conseguiste juguetes? – Preguntó Harry.

- ¿Quieres que no tengan ninguno? – Preguntó Fenrir, sus cejas se entrecerraron en confusión.

Harry sacudió su cabeza. – No, no, quiero que tengan, simplemente no te los habría pedido porque no es estrictamente necesario.

Fenrir rodó los ojos y dio una enorme zancada hacia él, tirando su cabeza para darle un beso en los labios.

- Te lo dije, todo lo que quieras, sólo tienes que pedirlo. Te traje varios de esos libros que querías, no podía decidirme por cuál era el mejor, así que arrasé con la sección de desarrollo infantil.

Harry se rió y ahuecó el rostro sin afeitar de Fenrir y lo besó con fuerza.

- Gracias.

Fenrir tenía esa mirada en su rostro que siempre tenía cuando Harry le agradecía por algo, no lo hacía a menudo, los que probablemente era algo bueno ya que amaba el estallido de sorpresa en los ojos azules de Fenrir, la ligera alegría que inundaba su pecho mientras se hinchaba con un poco de orgullo. Había supuesto que a Fenrir no le agradecían a menudo y después de ocho meses con la manada de lobos ni una vez había escuchado a uno de los machos beta agradecerle a Fenrir por algo. Oh, ellos eran agradecidos y lo demostraban, pero nunca lo decían, Harry lo demostraba y lo decía. Le gustaba pensar que Fenrir lo apreciaba si es que sus acciones tenían algo que decir, pero también le hacía sentir algo incómodo, razón por la cual Harry no lo hacía seguido, no lo decía todos los días, o incluso cada semana, sino que lo decía por las cosas que hacía Fenrir que lo hacían sentir feliz, o especial.

Harry escarbó en las bolsas, encontrando más mantas e incluso edredones, había juguetes para niños, no muchos, pero los suficientes; una bolsa entera llena de pañales y toallitas húmedas, otra de botellas de agua y leche en polvo, había tres bolsas industriales de sal y varios libros en otra.

Harry se detuvo cuando encontró esa, se sentó y empezó a leerlos. Ignoró a los otros miembros de la manada hasta que alguien, Jonas, se dio cuenta cuando alzó la mirada, rompió una lámina de plástico e hizo que el plástico grueso y gris cubriera el suelo antes de colocar otra sobre ella y luego extendió más alrededor de la zona hasta que Harry notó que era suficiente para que cupiera toda la manada y era donde dormían habitualmente. Tenía una idea de lo que estaba pasando.

- ¿Qué estás haciendo, Jo? – Preguntó Sidney con el ceño fruncido.

- Poniendo cubiertas para mantener lejos el frío del suelo, Sid, de esta forma estará más caliente. Ahora no tenemos una cabaña en la cual refugiarnos y tenemos a los cachorros entre nosotros, necesitamos tomar precauciones.

- ¿Quieres que durmamos en plástico? – dijo Nick con el ceño fruncido.

- Para qué crees que son las mantas, ¿decoración? – Se burló Stacey. – Vamos a acostarnos sobre el plástico para mantener lejos el suelo frío, luego cubriremos el plástico con mantas y entonces nos cubriremos con los edredones. El que todos durmamos juntos debería mantenernos completamente calientes y las densas copas de los arboles sobre nosotros nos mantendrán completamente secos, no existen fugas en absoluto. Estaremos secos, no nevará y estaremos calientes, nuestros cachorros estarán cálidos. Este invierno todos sobreviviremos, pero necesitamos una mano de algo no natural, necesitamos mantas y algo que nos aleje de la tierra.

Harry interfirió antes de que las cosas pudieran caer en picada directo a una discusión y perturbaran a los cachorros.

- Gracias, Stacey. Aprecio la idea y aprecio que ustedes tres fueran precavidos para con estos cachorros, ellos necesitan toda la ayuda que puedan recibir para sobrevivir a este invierno y los futuros inviernos, será difícil, pero no los perderemos. No voy a perderlos.

- Por supuesto que no los perderás, – dijo Loren palmeando su cabeza mientras pasaba caminando con los brazos llenos de mantas desde el viejo claro, las cuales habían almacenado en un lugar seco a partir de una especie de estante que Grant se había pasado haciendo un mes entero excavando en una enorme roca cercana.

- No dejaremos que nada les pase a nuestros cachorros, – dijo Jonas bruscamente, Harry lo miró y notó la forma en la que observaba a los gemelos, con una mirada agridulce, pero los llamó "nuestros", no los cachorros "del Alfa". Harry se sentía cómodo con eso.

- Necesitamos un plan para el invierno, – informó Fenrir. – Nunca antes lo hemos hecho, pero nunca antes hemos tenido cachorros entre nosotros. Necesitamos un plan de acción para sobrellevar el invierno este año; ¿cazaron mucho mientras no estaba?

Grant se paró más erguido. – Así es, comimos nueve ciervos, pero atrapamos catorce, la mayoría eran machos, por lo que no comimos más de lo que podíamos y guardamos lo demás en el depósito, Alfa.

Fenrir asintió. – Lo hiciste bien. Empezaremos a cazar temprano en la mañana; necesitamos más comida para poder pasar este invierno.

- Robamos algunas de esas barras de cereal en el pueblo, – Jonas hizo una mueca. – No es lo ideal, pero nos mantendrán con vida si necesitamos segregar comidas otra vez, pudimos sobrevivir con ellas y llegar a este punto. Todo lo que importa es la supervivencia.

- Ponlas en el almacén seco, – ordenó Fenrir. – No necesitamos exponerlos a los elementos y hacer que se pongas raras o lo que sea. no sé preservar barras de cereal.

- Deberían estar bien en el almacén seco – dijo Harry mirando la docena de cajas de cereal. – Sólo es cereal, trigo, avena y frutos secos. Bien podríamos preferir la carne, pero a fin de cuentas estas cosas nos mantendrán vivos.

- Lleven las botellas de agua para los niños a un área cálida, la última cosa que necesitamos es que esas botellas se congelen, – le ordenó Jonas a Miles. – Necesitamos ser capaces de alimentarlos a toda hora y cuando estemos a mitad de la noche, la última cosa que quiero hacer es sentar a descongelar una botella de hielo para prepararle la leche a un bebé en medio de la nieve.

Miles felizmente hizo lo que le pidieron, a ellos les gustaba hacer cosas para los cachorros y cualquier cosa que ayudara de una pequeña manera era un salto a la vez.

Harry regreso a los libros y leyó tan rápido como podía para entender en donde deberían estar sus bebés en cuanto a su nivel de desarrollo actual, pero quería leer todo lo que ya había pasado sólo en caso de que se hubiera perdido algo o hubiera algo que sus hijos ya debieran haber hecho y no había sucedido.

Fenrir terminó de observar todo lo que necesitaban hacer y asignó tareas para que todos hicieran algo con el fin de tener las preparaciones terminadas antes de que cayera la noche, por mientras fue y se sentó en su posición favorita, pegado a la espalda y el trasero de Harry, su afilada barbilla apoyada en su cabeza, aunque pronto se trasladó a su hombro y empezó a besar y mordisquear su cuello.

Harry se movió y se retorció un poco, dejando escapar un suave gemido.

- Estoy tratando de leer esto. – Dijo con una sonrisa, en realidad no estaba preocupado.

- Puedes leerlo mañana mientras todos estén cazando. Yo también te extrañé.

El corazón se hinchó y cerró el libro, dejándolo a un lado cuidadosamente antes de apoyarse contra Fenrir e inclinar su cabeza para darle más acceso, dejándole una mordida y una marca en su cuello deambulaban y tocaban todo su cuerpo, tanteando y acariciando, tocando y sosteniendo mientras Harry se empujaba a sí mismo con sus piernas para molerse contra la parte delantera de los jeans de Fenrir antes de que él lo sentara en su regazo, dándole la vuelta para envolver sus brazos y piernas alrededor de su pareja y comenzara a besarlo furiosamente.

Las manos habían vagado por la ropa para tocar su piel, sus lenguas estaban húmedas con la saliva del otro y el cabello había sido tirado y revuelto, y todo tuvo un final repentino cuando oyeron un disparo en lo profundo del bosque.

Se separaron de un salto, conmocionados, los niños se despertaron sobresaltados por el ruido nuevo y desconocido, Harry los arrulló. No sabía cuan cerca estaban los humanos, no sabía si podían oír a sus hijos mientras desgarraba su camisa y los sostenía contra la piel de su pecho, ignorando el frío mientras Fenrir reunía a la manada y delegaba las ordenes de forma corta y precisa.

Miró a Harry y se inclinó rápidamente para compartir un beso profundo y desesperado, besó a sus dos hijos antes de besarlo una vez más.

- Voy a investigar. Si sólo son humanos cazando un ciervo, volveremos. Si no lo son, nos desharemos de ellos. Quédate aquí.

Harry asintió, su corazón latía a una milla por minuto mientras tragaba con fuerza.

- Si no regresamos…

Harry hizo un ruido de angustia y Fenrir agarró su cabeza entre sus grandes manos y lo volvió a besar.

- Escúchame, si no regresamos y esos humanos vienen hacia acá, vete. Bryan, Miles y Sidney se quedarán aquí contigo y los cachorros. Ellos sabrán a donde llevarte, te encontraré ahí si es necesario. Volveré por ti.

Harry asintió y se enderezó. Tenían que hacer esto, tenían que estar a salvo, no podían vivir con el miedo de que hubiese humanos portando armas de fuego en esta zona, fueran o no cazadores o algo más siniestro. Apretó a sus dos hijos con más fuerza y besó a Fenrir, poniendo todo su amor y desesperación en ese beso. Fenrir se fue con la manada sin decir otra palabra, no necesitaban decir nada más mientras los cuatro que quedaban se sentaron juntos, pero Harry no podía ayudar. Notó a Bryan con su varita en una mano y su daga en la otra. Tragó de nuevo y apretó a sus cachorros con más fuerza, forzando todos sus sentidos para captar cualquier indicio de peligro o intrusos. Odiaba esto, pero tenían que estar a salvo, no podían evitarlo, pero rogó para que Fenrir volviera a salvo, pero quería a su pareja, a su compañero de cría, que el Padre de sus dos cachorros volviera sano y salvo, preferiblemente que eliminara a la amenaza para que pudieran volver a la normalidad. No podía mudarse de nuevo, no serían capaces de sobrevivir si se mudaban tan cerca del invierno, no sobrevivirían si tuvieran que dejar atrás otro depósito lleno de comida.