Capitulo sin betear. Traduccion autorizada por Starlight_Massacre
Advertencias: Violencia explícita, sangre, muerte de personajes secundarios.
Capítulo 08: La Unificación
Harry estaba en shock cuando tras media hora de nervios tensos y miedo, después de un montón de disparos que habían hecho que casi abandonaran el claro, regresaron los miembros de su manada, ensangrentados.
Harry estaba distraído por la vista; varios habían sido disparados en brazos, piernas o ambos, pero tan sólo una persona había recibido un disparo fatal. Fenrir cargaba el cuerpo sin vida de Scott, había sido disparado en la mitad de su pecho.
Al verlos, Harry quedó sin aliento, Bryan estaba tan pálido y lívido como se sentía Harry. Loren había contenido sus lágrimas, sus ojos estaban enrojecidos, pero no había rastros en sus mejillas, a pesar de que sostenía su brazo ensangrentado con su mano opuesta.
- Necesitamos irnos, – dijo Fenrir con una enfurecida brusquedad. – Estamos en un territorio de cacería, venían por las manadas de ciervos, sabía que había una razón por la cual tenía un mal presentimiento acerca de la gran cantidad de presas en la zona.
Harry tragó y abrazó a sus hijos con fuerza.
- No tenemos otro lugar a donde ir; no podemos perder otro deposito ahora que estamos tan cerca del invierno, no sobreviviremos, – trató de decir Grant.
- ¡Lo sé! – explotó Fenrir. – Lo sé, Grant, ¿crees que no me he dado cuenta? ¡No tenemos otra opción! ¡Mataron a Scott y van a volver a matarnos!
- ¿No los mataste? – preguntó Harry con suavidad, tratando de reprimir el pánico en su voz para que Fenrir no pensara que estaba acusándolo por algo.
Fenrir exhaló un furioso suspiro. – Matamos tantos como podíamos, muchos más después de que le dispararon a Scott en el pecho, pero se nos escaparon tres. Para empezar, ellos eran más numerosos que nosotros, nos acorralaron y nos rodearon, pensaron que éramos ciervos.
- Tenemos que irnos, – dijo Harry, blanco como la leche y aterrado mientras miraba a sus hijos. – No puedo ponerlos en riesgo.
- Primero enterraremos a Scott, se lo merece, él recibió la bala por mí, – admitió Fenrir, haciendo que Harry se sintiera mucho peor, sofocó un sollozo. – Entonces tenemos que empacar e irnos. No sé si vendrán esta noche o esperarán a que salga el sol y vendrán mañana, pero vendrán.
Grant y Jonas cavaron una tumba para Scott al borde del claro mientras todos los demás, o empacaban o trataban sus heridas tan bien como les era posibles. Harry agarró las varitas y se las distribuyó a sus dueños, quedándose con la de Sirius y Fenrir antes de asegurarse de empacar pañales, toallitas húmedas, mantas y leche en polvo para sus bebés. Abarrotó la bolsa negra con tantos juguetes como cabían en ella y dejó el resto, pero Fenrir fue a buscarlos y empacó todo lo demás en otra bolsa negra, incluso las botellas de agua para preparar los biberones de los cachorros y también las barras de cereal que habían puesto en su almacén en seco. No iban a dejar nada más que el cuerpo de Scott.
Harry tragó mientras usaba una de las mantas más delgadas para atarlas alrededor de su cuerpo y acomodar a sus dos hijos dormidos en ella. Iban a empezar a buscar un nuevo hogar otra vez, dejando detrás otro depósito de comida, aunque no era tan grande como el ultimo, aun así, les hubiese ayudado a pasar el invierno. Ahora no tenían tiempo para cazar la comida suficiente para un formar un nuevo depósito antes de que el invierno los golpeara; este invierno iba a ser incluso más duro que el anterior.
Harry fue a ayudar a Loren, quien había estado teniendo problemas para vendar su brazo con una sola mano, Harry limpió la carne herida por él, hecha por lo que suponía fue un rifle de caza, era demasiado pequeña y delgada como para haber sido una escopeta como fue el caso de Scott; se aseguraría de que no hubiese escombros en el interior y la enjuago con agua hervida antes de presionar el rollo de tela sobre la herida y atarla en su lugar con otra tira de tela.
- Necesitamos conseguir un kit de sutura de alguna parte, no podemos dejarlos con esas heridas abiertas, van a infectarse, – dijo suavemente en el silencio del claro. – Tal vez robar alguna medicina para ayudarle a cicatrizar y también para el dolor.
Cuando todo estuvo empacado y la tumba estuvo cavada la noche era negra y silenciosa, sólo podían ver a causa de su vista mejorada. Se pararon alrededor del hoyo, el cuerpo de Scott estaba junto a éste y todos tenían las cabezas inclinadas en un silencioso respeto y reflexión.
- No te conocí por mucho tiempo, Scott, pero siempre me ayudaste, incluso me enseñaste a hacer trampa jugando a las cartas así yo tendría una oportunidad de ganarle al resto. – Harry se sintió obligado a decir algo mientras todos los demás permanecían en silencio, la emoción bloqueaba sus gargantas y el dolor ataba sus pensamientos. – Gracias por salvar al Alfa, fuiste muy valiente, pero probablemente dirías que estabas haciendo lo que se esperaba de todos los machos beta. Todos lo apreciamos, los cachorros también lo harán cuando crezcan y aprendan el gran sacrificio así podrán conocer al hombre que es su padre. Puede que te hayas ido, pero nunca te olvidaremos, no dejaré que lo hagan. Adiós Scott, guárdanos una guarida especial en el infierno para que cuando nos unamos a ti algún día estemos todos juntos de nuevo. Una gran manada, todos juntos una vez más y podremos pasar la eternidad juntos, incluso si eso nos vuelve completamente locos después unos cientos de años, podrán llamarnos locos juntos, como en los viejos tiempos.
La mano de Fenrir se apretó con fuerza en la parte superior de su brazo cuando se quedó en silencio, las lágrimas empañaban su visión y mientras Jonas y Brian bajaban el cuerpo de Scott a la tumba, Harry tragó, su garganta apretada y adolorida mientras se esforzaba por hacer retroceder la aflicción y la tristeza, al menos por ahora, tenían mucho que hacer para ellos mismo como para romperse ahora.
La manada murmuró sus "adioses" mientras Scott era bajado a la tierra y Harry oyó a muchos de ellos sorber por sus narices o tragar audiblemente en la oscuridad. La manada entera ayudó a llenar el hoyo y Harry tragó más fuerte mientras una roca solitaria era levantada en el montículo fresco, colocó un ramo de flores salvajes junto a la roca y parpadeó alejando las lágrimas de sus ojos.
Él había perdido a mucha gente en su vida, muchos habían perdido la suya de forma violenta entre sus propias manos, o más bien, sus garras, pero esto lo golpeó más fuerte. Había entrado en pánico después de haber matado en Grimmauld Place, negando lo que había hecho, sin saber lo que era, sin recuerdos; él recordaba esto, recordaba a Scott, había pasado horas y horas con Scott cada día, se había acurrucado junto a Scott para dormir por las noches, para calentarse, para calmarse, se había reído y bromeado con Scott, compartieron secretos y había cazado junto a él, le había enseñado, se habían gritado el uno al otro y habían discutido, pero había visto a Scott como algo más que un amigo, como un hermano mayor, y había visto el enorme agujero en su pecho, había visto a través de su cuerpo hasta ver por el otro lado, sabía qué había pasado y por qué, y ese conocimiento lo golpeó con la fuerza de la gravedad. Sintió ganas de vomitar debido a la pérdida de uno de sus compañeros de manada y tragó la bilis. ¿Cómo es que la manada superaría esta pérdida?
- Le diste un discurso de despedida del cual estar orgulloso, – Fenrir gruñó con rudeza junto a él. – Me quedé sin palabras, no sabía qué decir. Lo he conocido por años, me rogó que lo dejara unirse a la manada, no podía sobrevivir solo y necesitaba comida desesperadamente, ropa, protección y un poco de confort y calor. Lo recibí en mi pequeña manada, en ese entonces éramos sólo yo, Jonas, Brian y Nick, y le dimos todo lo que necesitaba y más, y me fue leal desde entonces.
Harry colocó una mano en la muñeca de Fenrir, acariciando la piel áspera con gentileza, tratando de ignorar cuando su pulgar atrapó la sangre seca que estaba enmarañada en el vello del brazo de Fenrir.
Fenrir echó su cabeza hacia atrás y aulló tristemente al cielo nocturno, la luna casi llena brillaba en las alturas, la manada entera se unió a él en su grito de dolor, su llanto de despedida a uno de sus compañeros de manada. Esto no debería haber pasado, pero lo hizo y ahora tenían que aprender a vivir con ello.
- Necesitamos movernos, – les gritó Fenrir. – Necesitamos alejarnos de este lugar antes de que esos cazadores vuelvan con más hombres y más armas.
- Un momento Alfa, – Jonas frotó sus ojos húmedos y ondeó su varita, murmurando en Latín. – Para evitar que los cazadores vengan aquí a profanar el lugar de su descanso final.
Fenrir asintió y entonces, volvió a comenzar el viaje largo e interminable, alejándose de donde habían estado los cazadores, sin embargo, regresaron a lo que habían estado haciendo hace poco más de dos meses atrás.
- No te preocupes, tengo un plan, – le dijo Fenrir con convicción. – Encontraremos un hogar permanente, tendremos comida, tendremos protección y sobreviviremos este invierno. Lo juro.
Harry asintió con confianza. Él confiaba, creía que Fenrir les encontraría una manera de salir de esta situación. Tenía que pensar porque el mero pensamiento de que Fenrir fallaría significaría la muerte para ellos.
Bajó la mirada a los dos bebés dormidos en el fular improvisado, eran más grandes y más pesados que la última vez que había hecho esto y ya podía sentir la tensión en sus hombros, pero los sujetó con más fuerza, sus brazos acunaron sus cuerpos por debajo del fular. Sin importa lo que viniera, no podía fallarles, no podía dejar que su manada se separara y murieran porque eso significaría la muerte de sus dos pequeños cachorros también y eso era algo que jamás permitiría que pasara, no mientras estuviera en su poder la posibilidad de detenerlo.
El Ministro de Magia, Rufus Scrimgeour, gruñó mientras despedía a los jefes de todos los departamentos de su nueva oficina. Honestamente, no podía creer que no pudiesen encontrar a un puñado de gente. Ahora comprendía por qué Fudge había arruinado esto. Había sido un escándalo, la reacción antes dos Aurores muertos en el de London, nada menos que asesinados por Fenrir Greyback, había hecho que todo el país entrara en pánico y él era el bastardo afortunado que había sido escogido para recoger los pedazos que fueron dejados por la torpeza e idiotez de Fudge.
Ahora, cuatro meses después del evento, el amanecer de octubre era oscuro y sombrío para el mundo de la magia y era cuestión de cuál sería el próximo desastre en golpearlos. Rufus frunció el entrecejo mientras trataba de conseguir una reunión con el desaparecido Harry Potter, el hombre lobo, una y otra vez.
Ahora que tenía diecisiete no había usado su varita una sola vez, ni siquiera sabían si tenía su varita, pero ahora el rastro se había ido junto con su mayoría de edad, no tenían forma de rastrear su ubicación, siempre había un Auror discreto patrullando el Callejón Diagon y otro el lobby principal de Gringots, esperando ver el regreso del niño. Sin embargo, esperar era una tontería, el niño no era tan idiota y nunca había tratado de retirar dinero de la bóveda Potter. Lo estaban cazando, cada avistamiento, por más simple que fuera, era investigado a fondo. Pero nada. Ni siquiera sabían si seguía vivo o si estaba bajo tierra en algún lugar, o incluso si era una pila de huesos en el suelo del bosque siendo roído por animales carroñeros y sus huesos picoteados por los cuervos.
Sus Aurores buscaban a Sirius Black y a los otros prisioneros que escaparon de Azkaban; hizo que su departamento de Aplicación de la Ley Mágica cazara a Potter y que el departamento de Criaturas Mágicas se encargara de la eliminación de Greyback. Dividirlos en tres grupos separados, todos enfocados en una cosa tenían mayor probabilidad de obtener resultados, a diferencia de Fudge que los tres departamentos buscaran y cazaran a todos los fugitivos y prófugos, extendiendo demasiado el rango de búsqueda y sobrecargándolos de trabajo. Los trabajadores se revelaron y como resultado, Fudge fue relevado de su cargo.
De esta manera sus trabajadores estaban menos estresados y aunque todavía trabajaban duro, no les privaría de sus vacaciones, no los forzaba a trabajar hasta tarde o a llegar temprano y o estaba amontonando el trabajo sobre sus hombros de tal modo que acabaran enterrados bajo tierra, pero a pesar de esto, todavía no conseguía resultados.
Nadie había visto a Sirius Black y todas las pistas que seguían eran falsas, ninguno de los avistamientos de los Mortífagos que escaparon de Azkaban los condujo a algo concreto, nadie había visto a Greyback a pesar de que atacó y mató a dos Aurores en la mitad de Londres y Potter no había sido visto desde que fue convertido en un hombre lobo bajo circunstancias desconocidas y se había vuelto loco, matando a varias personas, cinco de los cuales eran niños, y luego desapareció sin dejar un solo rastro.
Había aumentado la recompensa por información de todos los prisioneros que escaparon de Azkaban, había puesto una recompensa por la cabeza de Greyback y otra por la cabeza de Potter, con la advertencia de no aproximarse a cualquiera de ellos, por supuesto. Lo último que quería eran más muertos, magos o Muggles, por las manos de esa gente o iba a terminar de la misma manera que Fudge.
Diariamente, el público pedía garantías de que todo estaba bajo control, pero descartaba las mentiras diciéndoles que él y el Ministerio estaban haciendo todo lo posible para recapturar a los prófugos de Azkaban, para capturar a Greyback y su perversa y sanguinaria manada, y para llevar a Harry Potter ante un juicio y la justicia.
- ¿Ministro?
Rufus alzó la mirada ante el sonido de su secretaria y asintió para que continuara.
- Sí, Lisa, ¿qué pasa?
- El Auror Shacklebolt está aquí para verlo. ¿Le digo que pase o le digo que está ocupado y que regrese más tarde?
- Dejalo pasar, Lisa. Tengo unos pocos minutos libres.
- Por supuesto, señor.
Rufus organizó los papeles en su escritorio y colocó en un tintero la pluma que había estado retorciendo con la mente ausente entre sus dedos. Se puso de pie, cruzó sus brazos detrás de su espalda, apartando la mirada de la puerta. igualó su respiración y se preparó para lo que sea que atravesara esa puerta y su propósito ahí. Todo era una posible amenaza en estos días oscuros, Fudge había sido feliz ignorando la oscuridad que se aproximaba, empujándola bajo la almohada para hacerla desaparecer como una coincidencia y alejando toda evidencia a favor de mantener la paz y la calma del público. Pero Rufus era demasiado listo como para ignorar tales cosas, sabía lo que significaba y sabía que él y el Ministerio tenían que prepararse. Y tenían que prepararse para lo peor.
- Ministro, el Auror Shacklebolt está aquí para verlo.
- Gracias, Lisa. Puedes retirarte.
Rufus esperó y escuchó hasta que la puerta se cerró detrás de su secretaria antes de darse la vuelta hacia el alto e imponente cuerpo de unos de sus Aurores de más alto rango, Kingsley Shacklebolt.
- Espero que esta reunión tenga un propósito, Auror Shacklebolt. No puedo imaginar que usted y su equipo no tengan algo que hacer, – dijo bruscamente.
Shacklebolt asintió con su cabeza. – Hemos recibido informes de que Potter ha sido visto en Gales, Ministro. Usted pidió que toda información se le debería ser mencionada antes de despachar al equipo a investigar. – dijo con esa voz baja y profunda que podía calmar a un tigre enfurecido.
- ¿Qué tan buena es esta información?
Shacklebolt suspiró con frustración y una pizca de estrés. – Es probable que sea otra pérdida de tiempo, Ministro, pero por si acaso tenemos que comprobar. Aunque tengo un mal presentimiento sobre esto; en primer lugar, Potter no podría llegar a Gales desde el centro de Londres, mucho menos al Oeste de Gales, sin que nadie lo viera. Según nuestros informes nadie le había enseñado a Aparecerse, sin embargo, no tenemos pruebas definitivas de que ha estado en Gales. Eso la convierte tan sólo en otra advertencia "útil".
Rufus suspiró y refrenó la urgencia de pasar una mano a través de su melena. Volvió a sentarse, sus rodillas se sentían débiles, y ondeó una mano a Shacklebolt.
- Envía a un par de Aurores a investigar, diles que no pierdan tiempo si es obvio que es una falsa alarma, tráelos de vuelta a investigar una nueva pista. No podemos permitirnos perder el tiempo con esto, necesitamos capturar a esas personas peligrosas y alejarlas del público. Todos ellos son asesinos, todos son peligrosos y todos necesitan enfrentar la justicia por sus crímenes, no podemos permitir que sigan sueltos por más tiempo, Shacklebolt. Captúralos y tráemelos, con vida si es posible, pero no es necesario. Informa a tu equipo.
Shacklebolt asintió y se fue, Rufus dejó escapar un enorme suspiro y se sentó tras su escritorio, atrayendo más papeleo, volvió a recoger su pluma y la sumergió en el tintero. Tenía que acercarse a esa gente; tenía que mantener a la comunidad a salvo y a los Muggles ignorantes, también, había demasiados criminales peligrosos sueltos en este momento, necesitaba reducir los números de alguna manera. No podía dormir por la noche sabiendo que todavía estaban allá afuera y las familias de sus víctimas no tenían calma o medidas de justicia ni seguridad. No podía permitirlo.
Harry se estremeció y enroscó su cuerpo alrededor de sus dos hijos de cuatro meses de edad estaban abrigados, ya que estaban situados entre él y Fenrir en el suelo duro y frío, Jonas estaba envuelto por la espalda de Harry y Grant estaba alrededor de la espalda de Fenrir, el resto de los miembros de la manada estaban envuelto a su alrededor, todos temblando bajo la helada noche de octubre.
No habían comido en dos días y mientras permanecía despierto, porque tenía demasiado frío para dormir, los estruendos y gruñidos de varios estómagos que anhelaban alimento. Cada mañana comían una de las barras de cereal sólo para mantenerlos con vida, pero eso no los llenaba, ni siquiera alcazaba para tocar los costados de sus vientres famélicos, no les daba fuerza o energía y no detenía el hambre, sólo los mantenía con vida. Apenas.
Se estremeció y contuvo un gemido de dolor debido al hambre y el frío, pero él recordaba esto perfectamente cuando aún no se unía a la manada, estaba acostumbrado a esto y ya había sobrevivido antes con menos que una barra de cereal, podía hacerlo de nuevo. Siempre y cuando sus hijos estuviesen bien, y lo estaban, les quedaba una buena cantidad de leche en polvo y bastantes pañales como para aguantar hasta que pasaran por otro pueblo. Era el frío lo que lo tenía más preocupado, deslizó sus dedos por las mantas y los gruesos y suaves pijamas que estaban usando, y tocó las manos de sus hijos, vientres y pies, comprobando su temperatura para averiguar si seguían abrigados y calientes.
Suspiró de alivio y trató de dormir un poco, mañana se la pasarían todo el día caminando de nuevo y necesitaba la energía proveniente del sueño ya que no podía conseguir más comida, pero sólo se retorció y resopló intentando quedarse dormido, pero no sucedió.
- ¿Por qué estás despierto? – Gruñó Jonas desde atrás su cabeza, ya que los movimientos de Harry perturbaron su sueño.
- Tengo frío, – admitió con suavidad.
Jonas gruñó y se acercó más hasta que su piel estuvo contra la espalda de Harry, apretando más los brazos envueltos alrededor de su cuerpo y tiró una pierna sobre su cintura, su muslo calentaba el cuerpo de Harry y casi hizo que ronroneara de placer.
- ¿Mejor? – preguntó Jonas, todavía medio dormido.
Harry se derritió en la calidez del enorme y cálido cuerpo de Jonas y asintió.
- Seh, mucho mejor Jonas, gracias.
Jonas gruñó de nuevo. – Ve a dormir; me molesta que te retuerzas, no tengo idea de cómo es que Fenrir puede dormir contigo.
- Yo tampoco sé cómo puedo dormir con cualquiera de ustedes, váyanse a dormir de una puta vez, – gruñó Fenrir desde el otro lado de sus dos bebés.
- Perdón, Alfa. – Murmuró Jonas somnoliento.
Harry bostezó, quedó en silencio y se encorvó, apoyando su cabeza en la frente de Jonas, tratando de dormirse. Tomó bastante tiempo, muchísimo tiempo y apenas pudo manejar el agotamiento puro, pero pareció como si acabara de cerrar los ojos cuando lo sacudieron para despertarlo de nuevo, diciendo que ya era hora de ponerse en marcha.
Esto iba a ser su muerte, aun cuando se sentaba e intentaba hacer que su cerebro despertara. Aceptó a los niños en sus brazos y jugó con ellos un rato, pero estaba tan cansado y tan hambriento que se sentía enfermo, se negó a comer la barra de cereal que Fenrir le arrojó y en su lugar, la metió en su bolsillo cuando todos los demás estaban ocupados. Es que simplemente no podía comérselo. No se sentía correcto.
Empezaron su travesía, todos estaban alertas ante el peligro, amenaza o la distante esperanza de una presa. Dominaba el silencio mientras su emoción y esperanza caía al suelo con cada paso que daban, estaban hambrientos, tenían frío y estaban hartos de continuar caminando y era su culpa. Si no se hubiese metido en su territorio, si se hubiese dado cuenta de que estaba reclamado y hubiese ido por otro camino, Fenrir nunca lo hubiese conocido o se hubiese apareado con él, entonces la Orden nunca lo hubiese rastreado directamente hacia la manada y ellos seguirían en su hogar perfecto, el claro, la cueva, la cabaña, la roca favorita de Fenrir… él lo había arruinado todo, pero lo peor de todo recayó en Scott, Scott seguiría con vida si Harry no se hubiese unido a su manada.
- Vamos a tomar un descanso aquí, – ordenó Fenrir y se sentó en el piso, tan exhausto como el resto de ellos.
Tiró a Harry en su regazo y lo sostuvo, su cuerpo estaba ardiendo por el continuo movimiento, Harry estaba congelado. Comprobó a los cachorros quienes eran sujetado contra el cuerpo de Harry y notó que ambos estaban despiertos y ambos lo miraban con sus ojos de diferente color azul. Ulric había heredado sus ojos color azul oscuro, no eran tan oscuros como los suyos, pero estaban cerca, y Felan tenía el ligero azul oscuro característico de los bebés con el que había nacido, pero el brillo, sus ojos azules claros como el cristal le hacían pensar en el cielo primaveral o las cálidas corrientes en desde donde se podía ver el hogar de los bancos de peces y se podía contar cada roca y pez en ellos.
Los ojos de Felan presionaron el botón 'protector' que se encontraba en lo profundo de su interior, algo en esos ojos gritaba inocencia y no podía ignorarlo. Se sentía protector con ambos, pero era a Ulric a quien quería instruir y era a Felan a quien quería proteger.
Los besó a ambos tan gentilmente como pudo, pero cuando la cabeza de Harry quedó recostada sobre su hombro, su atención saltó a su pareja, para encontrarlo, o dormido o inconsciente, probablemente dormido debido a lo de anoche.
Suspiró y le pidió a alguien que acomodara la cama hecha de mantas, quitarían una hora de caminata para poder descansar un poco más. Se sintió como un verdadero y completo bastardo al despertar a Harry esta mañana, sólo cuando el sol acaba de salir, especialmente cuando lucía como si Harry no hubiese dormido en absoluto, pero necesitaban seguir moviéndose. Sin embargo, una pequeña siesta a mediodía no iba a lastimar a nadie.
- Quédense aquí con ellos, voy a inspeccionar la zona y a ver si puedo encontrar algo que podamos comer. – Gruñó Fenrir.
Jonas y Loren se pusieron junto a él sin necesidad de pedírselos, como dos de los mejores cazadores de la manada, Fenrir esperaba que lo acompañaran. Lo que no había esperado fue ser interrumpido tan sólo media hora después, en ese bosque vacío y tranquilo. Se dio la vuelta para mirar a Nick, cuyos ojos estaban amplios y llenos de temor mientras exhalaba grandes cúmulos de aire sólo para decirle que Harry lo necesitaba.
No lo pensó. Corrió lo más rápido que había corrido en su vida, sus pulmones ardían y sus piernas dolían cuando llegó al claro en el que había dejado a su manada. Encontró a Grant tratando de reavivar el cuerpo de Harry, un cuerpo el cual se había tornado de un blanco sepulcral casi azuloso.
Desgarrando su camisa se percató de cuan frío estaba, Fenrir desvistió la parte superior del cuerpo de Harry y lo tiró para quedar pecho con pecho, ordenando a alguien que encontrara una de las mantas que llevaban, tirándola alrededor de sus hombros y los de Harry cuando se la ofrecieron.
- ¿¡Qué pasó!? – demandó.
- No lo sabemos, lo cubrimos con las mantas y lo dejamos dormir, pero después de quince minutos después de que se fuera él empezó a temblar.
- ¿A temblar? – repitió, su corazón se contrajo con fuerza. Tragó y respiró con dificultad. – Stacey, Jonas, vayan y encuentren un letrero, una villa, algo, necesitamos saber dónde estamos. El resto de ustedes quédense, nos quedaremos aquí esta noche.
- ¿Debería seguir cazando Alfa? – preguntó Loren, demacrado y sin afeitara, podía notar que el agotamiento estaba devorándolo, pero aun así su compañero de manada se ofreció a cazar para ellos, y eso, significaba mucho para él.
- No, descansa un poco Loren, aquí no hay nada. Este pequeño bosque está vacío para nosotros.
Intentando que el gélido cuerpo de Harry permaneciera caliente, frotarlo gastaba mucha energía, pero Fenrir siguió haciéndolo hasta que el tinte azulado se desvaneció y apareció un poco de color rosa en esa piel blanca como la leche que lucía muy innatural, haciéndole recordar un cadáver.
Ulric empezó a hacer un ruido suave pidiendo comida; un ruido el cual sabía que aumentaría rápidamente hasta volverse un grito ensordecedor si su hijo no era atendido de inmediato.
- Yo me encargo, Alfa, – le aseguró Grant velozmente mientras sujetaba al niño, colocándolo sobre su hombro mientras Sidney agarraba una botella de agua y Nick cogía los dos biberones, la leche en polvo estaba en otra bolsa de basura.
Observó a sus compañeros de manada mientras preparaban los biberones con experticia, alimentando a Ulric y luego a un Felan que ya comenzaba a gimotear. Habían recorrido un largo camino desde aquel entonces, cuando solían mirar a los gemelos rosados y chillones con asombro, temor e incluso un poco de disgusto también.
- Calienta una de esas botellas de agua, envuélvela en una manta y pásamela, – ordenó Fenrir y los miembros de su manada se apresuraron a hacer lo que dijo, a pesar de la confusión en sus ojos al ser ordenados a hacer tal cosa.
Fenrir colocó la botella de agua caliente contra su propio pecho, asegurándose de que no iba a quemar o herir a Harry, antes de presionar la botella contra el pecho de Harry y mover esas diminutas y lánguidas manos colocando la manta que envolvía la botella de agua caliente, Harry no perdería los dedos de sus manos o sus pies bajo su cuidado.
Fenrir continuó así la mayor parte del día, recalentando la botella cuando se enfriaba, supervisando a los miembros de su manada mientras ellos alimentaban y cambiaban los pañales de sus hijos, permitiéndoles jugar con los gemelos mientras Sidney sacaba unos cuantos juguetes para jugar con ellos. Si podían encontrar un lugar permanente para quedarse, sus hijos tendrían más cosas con las cuales jugar, para estimularlos a ellos y sus mentes en desarrollo, podría hacer un hogar permanente para ellos. Tenía esa resolución. Tenía que encontrarlo pronto, no podían continuar así, no con el invierno tan próximo. Respiró con dificultad y apretó sus manos alrededor de Harry, haría esto, por su pareja, sus cachorros y su manada, lo lograría.
Jonas y Stacey regresaron antes de que Harry despertara y Fenrir no admitiría en voz alta que estaba preocupado por su pequeña y delicada pareja el cual siempre demostraba tal determinación y fiereza, no sabía que había pasado o si necesitaba llevar a Harry a un Sanador, simplemente no sabía qué hacer.
- Estamos cerca de Tamworth, Alfa. – Reportó Jonas, mirando a Harry con preocupación.
Fenrir asintió con un suspiro de alivio. – Ya casi llegamos, si nos esforzamos tardaremos otro par de días.
- Alfa, ¿por qué vamos por este camino? Siempre habíamos evitado pasar por las Tierras Medias. – Preguntó Nick tranquilamente.
- Esa es la razón, – contestó Fenrir. – Es la misma razón por la que ahora estamos aquí, – continuó crípticamente.
Todos se quedaron en silencio, atendían sus vientres y músculos adoloridos, frotando sus ojos cansados mientras observaban a su Alfa tratando de regresar la consciencia a su perra Alfa.
Jonas hizo acopio de todo su coraje y se presentó ante Fenrir con un puñado de monedas y una nota de papel, diciendo que una mujer Muggle había pensado que él y Stacey eran un par de hermanos mendigando y les había dado un poco de dinero Muggle, Fenrir lo recibió, pero fue el otro regalo que tenía Jonas el cual lo hizo sonreír de verdad.
Él y Stacey robaron carne de un supermercado y habían asaltado una carnicería antes de regresar. Acarrearon carne fresca y algunos órganos también. Fenrir, para mostrar su gratitud, les permitió comer primero.
Se atiborraron de tanta carne como podían, dejando lo suficiente como para darle una comida apropiada a Harry cuando despertara. Eso no tardó mucho tiempo más, el sol estaba comenzando a caer cuando los hermosos ojos de Harry se abrieron una vez más, él parpadeo varias veces antes de gemir.
- ¿Qué mierda pasó? - Preguntó atontado mientras intentaba mantener erguido su propio cuerpo y alejándose del pecho de Fenrir, moviéndose para poder sentarse por sí mismo.
- No lo sabemos, empezaste a temblar y te desmayaste, de hecho, has estado inconsciente todo el día, ¿cómo te sientes? – Preguntó Fenrir, tratando de frenar su preocupación y la necesidad de salpicar de besos y lamidas el rostro de Harry.
- Como si alguien hubiera tratado de asesinar mi cerebro con una roca. – Respondió colocando una mano en su cabeza pulsante.
- ¿Por qué estabas temblando?
El rostro de Harry se retorció ante la idea, la comprensión llegó de repente y suspiró.
- Eso pasa a veces, no es peligroso. No realmente.
- ¡Nunca antes había pasado desde que estás con nosotros! – afirmó Fenrir.
- Nunca había pasado desde que me convertí en hombre lobo; pensé que tal vez los genes lo bloqueaban o algo.
- ¿Qué problema tienes? – preguntó Sidney y Harry no necesitó golpearlo porque Loren lo hizo por él.
- ¡No tienen ningún problema, estúpido!
- De todas formas, no es algo serio. Es Voldemort.
A Harry le pareció divertido que varios de ellos se estremecieran, pero estaba feliz de que Fenrir no hiciera más que tensarse bajó él.
- Qué hizo ese psicótico contigo para hacer que te pusieras a temblar y quedaras inconsciente durante medio día, puede que esté a ciento cincuenta millas de distancia, a doscientas millas de nosotros.
Harry suspiró. – Estamos conectados a través de mi cicatriz; siempre lo hemos estado desde que falló la maldición asesina, pero sólo se volvió más fuerte después de que fue revivido. Me envía visiones de lo que está haciendo, pero consigo flashes de sus emociones. A veces él sabe que estoy ahí y me ataca, lo cual causa los temblores. Creo que es la maldición Cruciatus, – frotándose su brazo ausentemente.
- ¿Te lastima de esta forma? – Exigió Fenrir.
Harry asintió. – Sí, siempre lo hace, también me lastima cuando me toca.
- ¿Te ha tocado con anterioridad?
Harry asintió. – En su renacimiento cuando tenía catorce.
- ¿Cómo podemos hacer para evitar que esto suceda?
Harry se encogió de hombros. – ¿Matándolo? – sugirió. – Siempre y cuando uno de nosotros viva, estaremos conectados. No se detendrá.
- ¿Cuánto tiempo has estado sufriendo así?
- Desde que fue revivido y me tocó por primera y única vez. Antes de eso mi cicatriz solía hormiguear y arder, pero nunca fue tal agonía y nunca me desmayé. Ocurrió sólo después de su renacimiento, pero se detuvo cuando me mordieron, esperaba que nunca volviera, que los genes hubiesen cambiado la conexión y que él ya no pudiera llegar a mí, pero hoy se comprobó que estaba equivocado.
- Aquí, come esto. – Le ordenó Fenrir, cambiando el tema y entregándole carne fresca.
- ¿Dónde conseguiste esto?
- Envié a Jonas y Stacey al pueblo para descubrir en donde estábamos, asaltaron un supermercado y una carnicería para conseguirnos carne fresca, nosotros ya comimos, así que come tanto como puedas.
Harry desgarró la carne con furia y entusiasmo, era justo lo que necesitaba mientras la sangre, el frío y la repugnancia fluyó por su lengua. La carne estaba fría, muerta, más difícil de masticar de lo que estaba acostumbrado, pero seguía siendo carne y se la comió con deleite.
- Eso se siente mucho mejor, – dijo cuando terminó, dejando que los miembros de su manada se comieran lo que había dejado, los observó con una sonrisa mientras se jaloneaban y peleaban por las sobras restantes de carne.
- ¿Esto pasará de nuevo? – Le preguntó Fenrir suavemente cuando el resto de la manada estaba distraída.
Harry se encogió de hombros. – Puede ser, pero normalmente pasa un tiempo entre cada visión. Él está buscándonos, tiene a todos sus Mortífagos buscándonos, sabe que estamos juntos y que tenemos cachorros. Va a matarme, va a matar a uno de los cachorros y a usar el otro para tenerte a su merced. Descubrí un montón de cosas antes de que él se diera cuenta de que estaba allí.
Los brazos de Fenrir se apretaron a su alrededor y le gruñó bajito. – No va a atrapar a cualquiera de nosotros, ni a ti, ni a mí, ni a los cachorros o a la manada. Voy a asegurarme de eso. Sólo unos cuantos días más y estaremos a salvo.
- ¿A dónde vamos? – le preguntó Harry con precaución.
- El lugar al cual vamos se llama Snake Pass, está entre Manchester y Sheffield.
- ¿Qué es "Snake Pass"?
- Mi vieja manada, – le dijo Fenrir tranquilamente.
- ¿Los que te expulsaron cuando tenías mi edad? – preguntó Harry, impactado.
Fenrir asintió. – Mi antiguo Alfa, Bruno, tiene que tener al menos sesenta y siete años si es que no ha sido reemplazado ya. Pero en mi último viaje de exploración, sin duda hace un tiempo atrás, me dijeron que aún está vivo y sigue siendo el Alfa de la manada a la cual solía pertenecer. Le tienen miedo, aunque no dudo que varios pueden pelear y matarlo. Incluso si no es el Alfa, eso no cambia mis planes. Lucharé contra el Alfa de esa manada y nos ganaré un nuevo hogar, tomaré su territorio y uniré nuestras manadas para protegernos, deben tener un depósito de alimentos guardados para el invierno del cual podemos tomar total ventaja. Estaremos bien, sólo faltan unos cuantos días.
- Por favor, se cuidadoso Fenrir, – dijo Harry débilmente. Sabía que era mejor no intentar hacer que Fenrir cambiara de opinión, él era el macho Alfa, Harry sólo era su perra de cría.
Fenrir asintió. – Estaré bien. Voy a hacer el trabajo fácilmente, ellos no esperan un ataque y el frío y el hambre nos ha vuelto seres desesperados, la desesperación hará maravillas en nuestra determinación. Voy a hacer esto por nosotros y saldré victorioso.
Encontrar a Potter era casi tan imposible como caminar dentro de la boca de un dragon hambriento y luego salir. Rodolphus Lestrange miró a su hermano menor Rabastan y su mandíbula se apretó.
No habían tenido suerte en la búsqueda del muchacho esquivo y el Señor Oscuro había considerado oportuno castigarlos a ambos por medio de una tortura hacia Rabastan. El cuerpo herido y demacrado de su hermano se sacudió y tembló como una hoja seca en una ráfaga de viento, ni siquiera las pociones le ayudaban a mejorar, Azkaban había dejado su huella impresa en ambos, no eran los hombres jóvenes que solían ser. Rodolphus casi no se reconoció a sí mismo la primera vez que se miró al espejo después de su fuga.
- Te… Tenemos que… encontrar al chico… Dolphus. – Rabastan ahogó entre tensos estremecimientos y espasmos que no podía controlar.
Rodolphus asintió y, consciente de que Rabastan era su heredero ya que no tenía hijos, acomodó el cuerpo de su hermano en una posición más sentada para reducir las complicaciones al respirar.
- Lo encontraremos, Basti, te lo juro. Ese pequeño mestizo sufrirá antes de morir y también esas bestias que se hacen pasar por niños. Greyback pagará por su deserción. Lo hemos hecho antes, podemos hacerlo de nuevo.
Rabastan asintió, sus movimientos salieron más bruscos que fluidos debido a sus desgastadas terminaciones nerviosas. Se alegró de tener a su hermano junto a él; no le hubiera gustado atravesar esos efectos solo.
- Qui… quizá deberíamos… enlistar a Bella, para que nos ayude, – jadeó, su garganta estaba desgarrada.
- Ella está encargada de ayudar a Draco con su misión, el chico ha probado ser… débil.
- Él no… no entiende la causa por la cual estamos peleando.
Rabastan sacudió su cabeza. – Es más que eso, no cree en nuestra causa. Naturalmente, culpo a sus padres. ¡Lucius al menos debería haberse asegurado de que su hijo era educado en tales cosas, pero él era más feliz pavoneándose en el Ministerio, lanzando su peso y su oro a su alrededor, mientras nosotros, los que éramos leales, sufríamos y sangrábamos y gritábamos por nuestro Señor él estaba en su lujosa mansión con su hermosa esposa y su dulce hijo, ignorando a aquellos que se pudrían en la cárcel debido a nuestra cruzada y por todo por lo que habíamos luchado!
Rodolphus se detuvo, respirando con dificultad acariciando el cabello delgado y frágil de su hermano como si fuera un perro.
- Pronto Rabastan, pronto volveremos a lo que solíamos ser, estaremos por sobre los demás, una vez que encontremos a Potter y a sus bestias y los acorralemos, se lo entregaremos al Señor Oscuro. Él tendrá que tomar nota de nosotros entonces, él verá cuan leales somos en realidad… leales a él y a la causa. No necesita seguidores falsos como Lucius, y sólo necesita a Snape como espía. Nosotros somos sus verdaderos seguidores y verá eso, sólo tenemos que hacer que nos note, ¿qué mejor manera que entregarle lo que más desea?
Rabastan sonrió se estremecía de dolor. Jadeó e inmediatamente Rodolphus lo estaba calmando, sus grandes manos recorrían su cuerpo y masajeando con fuerza los músculos acalambrados, lo poco que quedaba de ellos desde que salieron de Azkaban.
- Sucederá, Basti, deja que siga su curso, cada maldición nos hace más fuertes, el Señor Oscuro está haciendo lo que es mejor para nosotros, es verdaderamente sabio y desea que seamos más fuertes. Nuestros cuerpos débiles lo frustran, quiere que seamos exitosos, de esta manera nos está ayudando, deberíamos sentirnos honrados.
Rabastan asintió. – Me siento honrado. Esos sucios amantes de los Muggles pagarán por lo que nos hicieron, dejándonos de esta manera en es vil prisión, causando que frustremos a nuestro Señor. Necesitamos castigarlos, Dolphus.
- Deberíamos hacerlo, con el tiempo. Dale tiempo, nos haremos más fuertes, con la ayuda de nuestro Señor, encontraremos a ese niño, Potter, y a sus crías, enjaularemos a Greyback para él, haremos todo lo que nos pida y nos volveremos los más leales, los más fiables. Malfoy caerá junto a su protegido, su dulce hijo y Snape dará un paso en falso o su lengua cubierta de seda pronunciará las palabras equivocadas al amo equivocado, y será derribado dejando el camino libre para nosotros Basti, saldremos victoriosos, después de todo, somos los que de verdad son leales.
- A nuestro Señor y a nuestra causa. – Rabastan asintió, ganando por fin algo de color en sus mejillas, sus temblores disminuyeron y de repente los temblores incontrolables casi habían desaparecido.
- ¿Puedes sentarte, Basti? – preguntó Rodolphus.
Rabastan asintió y se irguió. – Necesitamos volvernos fuertes, Dolphus, necesitamos… necesitamos ser útiles para nuestro Señor.
- Lo seremos, te lo prometo. Ahora, deja que consiga algo para comer y que de esta forma ganemos un poco de fuerza, después empezaremos las exploraciones en busca de esas bestias, todos los otros idiotas están dando vueltas por las arboledas y bosques sin usar sus cerebros, no tienen un plan, ningún tipo de método, nos aproximaremos de manera diferente y los encontraremos.
Rabastan asintió con confianza permitiendo que lo pusieran de pie mientras su hermano llamaba a un elfo domestico para que les trajera comida. Estaban comiendo varias veces al día, solamente en pequeñas porciones de alimentos ligeros primero, sopas, avena, frutas, pero habían empezado a añadir comidas altas en carbohidratos, nada sin calorías, de hecho, ayer incluso fueron capaces de comer una pequeña porción de pasta. Estaban ganando fuerza cada día, recuperarían su antigua fuerza y cumplirían su objetivo: encontrarían a Greyback y a su manada, le entregarían a Potter al Señor Tenebroso y a sus dos bestias. Lo harían con alegría, felices de servir, felices de complacer.
Sólo era cuestión de tiempo antes de que regresaran a su antigua gloria y mientras Rabastan se sentaba en una silla, su cuerpo todavía débil y adolorido debido a las frustraciones de su Señor, estaba feliz de haber ayudado a aliviar las frustraciones de su Señor, vivía para complacer a su Señor de cualquier forma en que pudiera servirle, incluso si le causaba dolor o la muerte, lo haría felizmente… por la causa.
Tenía fe en su hermano mayor, Rodolphus. Si Rodolphus que esta era la mejor manera de hacerlo, lo seguiría en cualquier elección que tomara. Él era el heredero de su hermano, era su lugar seguir y servir a su hermano como la Cabeza de su casa, ambos seguían a su Señor. Haría todo y nada si se lo pedía, por su hermano y por su Lord. Hacer cualquier otra cosa disminuiría el propósito en su vida.
Se comió cuidadosamente la pequeña porción de pescado cocido, frijoles verdes y patatas hervidas, no se presionaba demasiado, tomaba a Rodolphus como ejemplo, quien comía lenta y precisamente. Comía en pequeños bocados y lidiaba con cuanto podía, no se empujaba demasiado, sabía que esto tomaría mucho tiempo, había estado encerrado por casi dieciséis años, pero estaba harto de esperar, sólo quería ser capaz de subir las escaleras sin sudar ni jadear por el esfuerzo excesivo. Quería ser capaz de dormir sin la ayuda de pociones, ser capaz de servirle a su Señor, servirle a su hermano sin la amenaza de decepcionarlos debido a su debilidad física, su incapacidad de hacer mucho en su estado actual. No podía esperar hasta volverse más fuerte, hasta que ambos estuvieran más fuertes y luego encontrar a Potter, y a Greyback y sus pequeños cachorros. La recompensa iría más allá de sus sueños más salvajes con la atención de su Señor, sólo era cuestión de tiempo.
Harry estaba nervioso. Se acurrucó en un arbusto con sus dos hijos, afortunadamente, ambos dormían. Estaba solo e indefenso, el resto de la manada estaba explorando Snake Pass, cazando y acechando a la vieja manada de Fenrir a favor del viento.
Harry se estremeció mientras el viento traía el olor del hombre lobo Alfa, su aroma lo rodeaba por completo; estaban en las profundidades de su territorio, Harry no podía creer cuán grande era su territorio, pero Fenrir le había dicho que su antigua manada era considerablemente más grande que la suya, la cual era pequeña e íntima, incluso más ahora que tenían al menos veintitrés lobos en su manada, lo cual angustiaba a Harry.
Fenrir, su pareja, su amante, el padre de sus dos bebés, iba a entrar en su territorio, en el corazón del claro de sus reuniones y desafiar a un duelo a muerte al antiguo Alfa de su manada, si Fenrir fallaba y era asesinado, la manada entera sería sacrificada, esa era la razón por la cual Harry estaba solo con sus hijos, escondiéndose en un arbusto como un niño asustado, pero no dejaría solos a sus hijos y Fenrir le había ordenado mantenerse a salvo a toda costa, aun así estaba actuando como cebo, tenían que ejecutar esto a la perfección si querían alguna oportunidad de tener éxito.
Estaba cerca del claro principal; Fenrir estaba por el otro lado a favor del viento, dejando a Harry contra el viento para distraer a los lobos con el olor de un sumiso y dos cachorros en su territorio, contaban con que tuvieran curiosidad, que aceptaran a un débil y pequeño sumiso que tenía a dos cachorros casi recién nacidos, por ello no los atacarían, al menos no inmediatamente. Estaba cambiando de lugar, no sólo para dejar que el viento llevará su olor, sino que estaba dejando marcas de olor en cada árbol y arbusto a una distancia de cinco pies, rociando con un poco de orina que ahora forzaba a salir de su cuerpo, sólo para molestar a la manada de la que se iban a apoderar.
Su corazón estaba en la garganta cuando fue capturado por un hombre que fue capturado por un hombre que fácilmente era del tamaño de Fenrir, pero era más viejo, o al menos lucía más viejo. El hombre lo trató con cuidado a él y a sus hijos, a los cuales no removió del portabebés en el que Harry los tenía.
Le estaba hablando muy suavemente y dirigiéndolo hacia el claro principal, el cual era enorme, con pasto hasta los bordes, descubierto en el medio con una gran y profunda cueva en lo que parecía una enorme roca que eclipsaba el claro, era al menos de cincuenta pies desde la punta hasta el piso.
Había una multitud de lobos a su alrededor, pero mucho todavía andaban por ahí cazando a los otros lobos en su territorio, pero cuando un lobo, uno muy anciano y débil, ahuecó sus manos alrededor de su boca y aulló para llamarlos de regreso, Harry supo entonces que era el Alfa, que pensaban que él era el único en su territorio. Habían picado el anzuelo y su cuerpo delgado, sucio y desnutrido se apegaba a la imagen que tendrían en sus cabezas de un sumiso abandonado o uno que había escapado con dos cachorros.
- Hola, pequeño. Eres joven. – Le dijo el anciano, lucía cansado y exhausto, Harry estaba sorprendido por esto, si este era el Alfa de esta manada tal y como sospechaba, Fenrir lo mataría de un golpe. Al igual que Harry, lucía extrañamente pálido, los ojos casi sin color, con sólo una pisca de gris en ellos, como chispas de hielo sucio; vio la vena de crueldad, la falta de piedad y la sádica malicia que había permitido que este hombre exiliara a un Fenrir de dieciséis años de edad por engendrar cachorros que de todas formas habían muerto sólo para evitar un desafío en el futuro, escondiendo la verdadera razón de su expulsión, diciéndole a esos lobos que fue porque Fenrir había engendrado cachorros cuando lo cierto era que veía a Fenrir como una amenaza a su posición de Alfa.
Harry se retorció para aparentar que se sentía incómodo mientras los lobos estaban lo rodeaban por todos lados tratando de estirar sus cabezas para mirar a sus hijos dormidos en el portabebés, llegaron más lobos al claro desde todas partes.
- ¿Cuántos años tienes pequeño sumiso? – Preguntó el hombre, lamiendo sus labios. Harry casi vomitó ante el deseo que vio reflejado en esos ojos de color gris pálido, había pensado que Malfoy tenía los ojos pálidos, pero era nada en comparación con este hombre.
- Diecisiete, – respondió Harry suavemente.
- ¿Y tus cachorros? ¿Son dos?
Harry asintió. – Tienen cuatro meses, casi cinco.
- La mayoría de los cachorros no sobreviven su primer invierno, – declaró el Alfa como si fuera un hecho, pero la mirada en sus ojos le dijo a Harry que la seguridad de este hombre era más que sólo experiencia. Le hizo preguntarse si los tres cachorros de Fenrir de verdad murieron naturalmente o si recibieron ayuda para acercarse a los brazos de la muerte.
- ¿Ambos son niños?
Harry volvió a asentir en silencio y de nuevo vio el destello de malicia en esos ojos, el Alfa no quería cachorros machos en su manada. Harry dedujo que si así fuera ellos no crecerían para volverse más grandes y más fuertes ni tomarían el control, como le preocupó que lo haría Fenrir.
- Puedes quedarte con nosotros; no podemos dejar por ahí abandonado a un sumiso a mitad del invierno con dos cachorros, ¿o sí?
Harry tragó. No le gustaba la mirada en esos ojos, definitivamente no le gustaba. No confiaba en esos ojos pálidos ni en su mirada, el deseo y la crueldad, no le gustaba en lo absoluto.
- Pronto entraras en celo de nuevo, ¿verdad? Supongo que un macho dominante y fuerte te tomó en tu primer periodo de celo y te dejó con esos dos. Qué vergüenza, debería haberse quedado contigo, con semejante belleza.
La mano del hombre lo sujetó con fuerza y luego aflojó el agarre, Harry se forzó a no mirarlo, pero tenía el presentimiento de que el hombre que lo mantenía sujeto no le gustaba lo que acababa de oír.
La mujer al lado del macho Alfa miró al hombre con rabia, como si se hubiera ofendido por sus palabras, Harry se preguntó si era la actual perra alfa, lo cual significaría que el hombre a su lado era su compañero de cría, pero ella no tenía cachorros a la vista y el macho Alfa parecía que ni la había notado.
- Tú... – Empezó a decir, pero fue cortada rápida y bruscamente.
- Cállate, Bernice, sabes que sólo eres una compañera de temporada, todas ustedes sólo son compañeras de temporada y ya tuve mi ración de ustedes varias veces, ya he tomado a cada sumiso en esta manada varias veces, tú no eres diferente. Lo que pasó fue que me diste más cachorros que cualquier otra, y había esperado que lo hicieras en esta temporada cría, pero no lo hiciste. Un poco de sangre nueva es lo que necesita esta manada. – Dijo el Alfa mirando directamente a Harry, quien se encogió y se curvó sobre sus hijos. No dejaría que nadie además de Fenrir se metiera entre sus piernas; primero mataría a este viejo cruel él mismo.
El hombre sujetando a Harry dejó salir un gruñido casi silencioso ante lo que dijo el Alfa y una mano se posó en la espalda baja de Harry, frotando y acariciándolo, Harry recibió la tranquilidad que le brindaba el acto. A este macho beta no le gustaba el Alfa actual y no le gustaba lo que estaba escuchando. Eso podría trabajar a su favor cuando llegara el momento, así que Harry se acercó más a él, presionándose en su mano consoladora y frotando su nariz sobre su camisa como muestras de sumisión. Los ojos del Alfa brillaron peligrosamente y sonrió con una sonrisa malvada y cruel. Extendió una mano hacia Harry.
- Ven y siéntate junto a mí. Veré que tú y tus cachorros estén bien alimentados y conseguiremos ropa limpia, – le animó el Alfa.
Harry se había reído cuando Fenrir y Jonas lucharon contra él en la mugre, llenando su ropa de agujeros. Ahora no lo encontraba divertido y preferiría no mostrar ni un poco de piel mientras, uy consciente de sí mismo, tiraba del escote de su sweater el cual había sido estirado y desgarrado, para cubrir su pálido hombro desnudo.
Harry no se movió de donde estaba y la rabia que ardía en esos ojos pálidos lo hizo sentir enfermo. Definitivamente este hombre no era Fenrir, no era un buen Alfa, era cruel y dominante en un nivel superior al de Fenrir, aun cuando estaba enojado.
- Tráemelo, Warren, – ordenó el Alfa y el hombre que lo sostenía inmediatamente empezó arrastrarlo hacia adelante, lenta y reluctantemente, pero aun así escuchó a su Alfa. Esa no era una buena señal.
- Tócalo y voy a arrancarte las tripas con mis propias manos.
Harry suspiró con alivio absoluto cuando Fenrir salió del follaje, aproximándose con la manada a su espalda. El plan había funcionado y mientras Jonas y Bryan separaban a Harry de este hombre, Warren, quien lo dejó ir fácilmente, Fenrir se enfrentó contra su antiguo Alfa imponiéndose sobre el viejo con una sonrisa mitad burlona y mitad sarcástica.
- ¿Fenrir? – El hombre, Warren, preguntó completamente sorprendido.
El sarcasmo en el rostro de Fenrir se transformó en una sonrisa, y no era una buena. – Es bueno ver que todavía me reconoces, que no he cambiado tanto. – Respondió con ironía.
Warren bufó. – La última vez que te vi medías alrededor de un metro setenta, eras flaco como un palo y casi tres décadas más joven.
- ¡Silencio! ¿Por qué estás aquí? – Exigió el alfa.
- Es un placer verte de nuevo, Bruno, – dijo Fenrir mordazmente, sus ojos se encontraron con esas dos chispas de hielo frío. – Traje a mi manada para que te conocieran, para que conocieran al hombre que me expulsó cuando tenía dieciséis años.
- ¡Sabes por qué lo hice!
- ¡Me volví demasiado fuerte como para que pudieras controlarme! – Fenrir estaba encantado de decirlo con sus dientes descubiertos por la furia.
- ¡Jodiste a una de mis hembras y le diste tu indigna semilla! – espetó Bruno, su rostro se enrojeció. – ¡Los cachorros mutantes que tuviste ni siquiera aguantaron hasta el invierno y luego la golpeaste hasta la muerte por ello!
- Demostraste que no estabas interesadas en ninguna de ellas esa temporada; estaba en mi derecho de tomar a una para tener a mis propios cachorros.
- ¡Te dije que no! – gruñó Bruno.
- ¡Estaba en mi derecho y me castigaste porque no podías controlarme, no porque tuve cachorros, sino porque estabas aterrado de que fuera a quitarte la manada!
- ¿Qué clase de locura es esta? ¿Con qué mierda te has estado alimentando a ti mismo últimamente? ¡Cómo si pudieras derrotarme!
Fenrir se rió y abrió sus brazos, como si le estuviese dando la bienvenida al otro hombre para que le diera un abrazo, pero estaba incitando su escrutinio, invitándolos a mirar al perfecto y poderoso cuerpo que tenía, muy diferente a su encorvado y rechoncho adversario.
- Puedes verme ahora, puedes ver en lo que me he convertido, ¿todavía piensas que puedes derrotarme? Ya no soy el adolescente desgarbado de dieciséis años al cual trataste de matar de hambre porque tenían miedo de todos los cachorros macho.
- ¡Eso es por lo que estás aquí; quieres apoderarte de lo que no te pertenece! – Harry sonrió ante el destello de miedo en esos ojos pálidos, fue cubierto por rabia con rapidez, pero alcanzó a verlo.
- Lamentablemente, mi manada perdió su hogar, y como también estamos demasiado cerca del invierno, nos encontramos en la necesidad de un hogar permanente y un depósito de comida también, en especial por los cachorros. – Fenrir se volteó para mirar a Harry que sostenía a Ulric y Felan, Harry sonrió, acercando a sus hijos y frotando su rostro en ellos mientras los treinta y dos lobos los observaban.
- Así que, esta vez hemos decidido hacer algo al respecto, vinimos a informarte a ti y a tus viejos miedos infundados que eventualmente se han vuelto realidad, me expulsaste de esta manada por algo que habría hecho si hubieses permitido que me quedara, pero luché durante años para sobrevivir, caí en un agujero oscuro del cual me las arreglé para salir arrastrándome y me hice más fuerte que antes, pero ni una vez te olvidé a ti y lo que me hiciste. Así que considera esta una venganza por todo lo que he pasado después de que me exiliaste. Tu paranoia se convertido en tu ruina, Bruno. Pusiste esto en marcha al expulsarme por algo que no hice porque estabas asustado de que tomara el control, y ahora, treinta años después he regresado justo para eso.
Bruno descubrió sus dientes hacia Fenrir antes de asentir hacia Harry. – ¿Puedo quedarme con tu perra y tus cachorros? Voy a disfrutar follándolo para arruinar tu reclamo, engendrando a mis cachorros y azotando las cabezas de tus crías contra las rocas para deshacerme de cada rastro de tus genes.
Fenrir voló hacia él con un gruñido y Jonas lo condujo hacia Loren rápidamente, notó que siempre lo entregaban a Loren, quizá porque era el segundo más joven después de sí mismo y querían protegerlos a ambos, por esto Bryan se posicionó frente a ellos.
Harry se encogió mientras los dos hombres se arrojaban puñetazos el uno al otro, tratando de hacer trastabillar al otro para ganar ventaja, pateando, tratando de romper los huesos, dislocar las coyunturas. La sangre volaba por todos lados mientras los puños aterrizaban con dureza, rompiendo la piel.
Uno de los otros lobos trató de distraer a Fenrir cuando parecía que su Alfa iba perdiendo, pero Jonas saltó sobre él y empezó a sacarle la mierda con sus propios puños desnudos. Entonces se convirtió en una guerra total mientras Grant y Stacey interceptaban a dos lobos más y empezaban a pelear, pero había más lobos al otro lado, más luchadores y Bryan resopló alejando a Harry y Loren de un empujón antes de atacar al lobo macho que estaba tratando de atacarlos.
Loren puso a Harry detrás suyo y sacó su daga, todos los otros estaban usando sus puños, al verdadero estilo de los lobos, pero no iba a arriesgarse con Harry o los cachorros y si lo llamaban cobarde por sacar un cuchillo no le importaba siempre y cuando Harry y los niños estuviesen a salvo.
No fue necesario. Se oyó el crujir de huesos y Bryan volvió hacia ellos, el lobo que había matado yacía muerto en el suelo. Bryan era uno de sus mejores luchadores por una razón.
Grant mató al lobo contra el cual estaba luchando cuando Nick pateó sus piernas desde atrás y permitió que Grant le quebrara el cuello, Jonas sujetaba el suyo y Fenrir parecía estar sacando todas sus frustraciones y por como lucía, se divertía golpeando a su antiguo y abusivo Alfa, reduciéndolo a una masa sanguinolenta.
Harry tomó nota de que no todos los lobos se apresuraban a ayudar a su Alfa, Warren estaba parado atrás junto a un hombre que se le parecía mucho, debían ser hermanos; había una mujer pequeña acurrucada en el piso, observando la pelea entre Bruno y Fenrir ávidamente con una mirada ansiosa, sonreía cada vez que Fenrir asestaba un duro puñetazo en Bruno, emitiendo un enfermo crujido.
No había cachorros, la persona más joven en el claro era más joven que él por al menos siete años y se asemejaba mucho a Bruno, por lo que sólo podía ser su hijo, podía ser uno de los cachorros que Bruno dijo que había engendrado con al actual perra alfa, Bernice. La única que le había dado cachorros, no por falta de intentos, aparentemente. Harry se preguntó por qué había sucedido eso, ya que había unas cuantas mujeres en el claro. Golpeadas y amoratadas mujeres que se encogían y se acurrucaban mientras continuaban las peleas a su alrededor, todos excepto esa única mujer que no apartaba los ojos de la pelea del Alfa.
Cinco lobos de la otra manada cayeron muertos antes de que uno cogiera a Sidney y le fracturara el cuello antes de que cualquier alcanzara a actuar. Harry gritó su angustia y la manada se detuvo a mirarlo por medio segundo, lo vieron arrodillado del cuerpo sin vida de Sid mientras Bryan sacaba su cuchilla y apuñalaba repetidamente al lobo que lo había matado.
Fenrir aulló de rabia y alzó su rodilla muy rápido y duro en las entrañas de Bruno, Harry esperaba que el golpe llegara hasta su espalda. La manada siguió a su líder y las batallas se volvieron más intensas, más salvajes mientras tomaban ventaja de la muerte de su compañero de manada. Loren y Bryan mantuvieron a Harry bien alejado de la otra manada después de que Sidney muriera y Harry sintió ganas de vomitar cuando Stacey recibió un poderoso golpe en la cabeza, distraído por la mujer joven que se lanzó hacia él, atacándolo por la espalda, trató de sacudirse la desorientación causada por el golpe, sólo para que un cuchillo fuera empujado contra su garganta.
Harry se angustió cuando escuchó a Stacey luchar para respirar alrededor del cuchillo, la sangre burbujeaba en su boca y en torno al filo de acero, todavía estaba vivo, muriendo en agonía porque el bastardo que lo había matado se negaba a sacarlo de su miseria, parado junto a él con la mujer que lo había ayudado pegada a su costado, saboreando lo muerte de Stacey.
Lo sofocó una rabia como nunca antes había sentido. Harry le entregó a Ulric y Felan a Loren antes de que alguien pudiera registrar lo que estaba haciendo. Se arrojó sobre la pareja parada sobre Stacey, dirigiéndose hacia la mujer al saber que no podía enfrentarse al hombre.
La tiró al piso y estrelló su cabeza contra el suelo con todo su poder y fuerza, usando su cabello para tener un buen agarre, oyendo sus gritos, pero ignorándolos, en su lugar escuchaba el ruido sordo que hacía su cabeza, el perverso crujido cada vez que golpeaba su cráneo en la tierra dura.
Oyó más gritos, más llantos antes de darle la vuelta a la mujer ya muerta, encontrándose con sus pálidos ojos grises.
Por un momento no pudo respirar mientras alzaba su mirada a su alrededor buscando a Fenrir, lo encontró recuperándose y precipitándose hacia ellos. Estaba enfocado en Bruno como para tener su atención.
- Esa era mi hija, pequeña mierda. – Fue todo lo que pudo decir antes de que Fenrir lo golpeara y lo derribara, volviendo a comenzar su pelea. Permitiendo que Harry recuperara sus sentidos.
Bryan terminó de desgarrar la garganta de Stacey en su lugar, de oreja a oreja y Stacey murió con un rostro amistoso sobre él. Su agonía terminó, era todo lo que podían darle además del cuerpo muerto del bastardo que lo había asesinado, a quien Jonas y Bryan habían matado juntos y el cuerpo de la mujer que lo había distraído el tiempo suficiente como para convertirse en su ruina, asesinada por Harry.
Harry fue atacado por otra mujer, no sabía por qué ella escogió atacarlo, tal vez porque estaba enojada y frustrada y lo vio como el eslabón más débil de la cadena, pero la agarró del cabello y la arrastró hacia él, empezó a patearla. Notó el parecido a la mujer que acababa de matar. Probablemente una hermana, no preguntó por qué lo había atacado, pero aun así iba a lastimarla.
Bernice estaba gritando. Estaba matando a sus hijas, la manada estaba atacando a sus hijos, pero a Harry no le importó cuando le arrebató la vida con su propio cuchillo enterrándolo en su corazón, forzándolo a meterse entre los huesos, poniendo todo su peso y fuerza detrás de él, dejó salir un último gruñido en medio de un jadeo y cayó víctima de su cuchillo.
Harry regresó con Loren, quien abrazaba a sus cachorros con tal fuerza que ellos se retorcían por la incomodidad. Harry volvió a tomarlos; dejando que Loren se pusiera frente a él para protegerlo, en una posición en la que estaba más cómodo. Bryan regresó, ahora empuñaba dos dagas, una suya y la otra la sacó del cuello de Stacey.
Con once miembros de la manada contrario y dos suyos, los cuerpos en el suelo dificultaron que otras batallas tomaran lugar, no es que hubiera muchas, pero Fenrir y Bruno seguían luchando, ambos sangraban y ambos estaban cansados, Bruno debido a la edad, y Fenrir por la falta de sueño y comida.
Ahora nadie se apresuraba a ayudar a su Alfa, ninguno de ellos, ni siquiera Bernice y su hijo más joven a quien sujetaba con fuerza con ambas manos, pero lucía complacido por alguna razón.
Harry se dio la vuelta para ver por qué cuando vio a Fenrir dando un puñetazo en la garganta de Bruno, enviándolo a volar y cuando tropezó con un cuerpo, todo se acabó. Fenrir cayó sobre él y se apoderó de su cabeza torciéndola con brusquedad, el cuello de Bruno se quebró bajo la presión y Fenrir tomó una profunda respiración, poniéndose de pie y yendo a sostener a Harry entre sus brazos, besándolo profunda y posesivamente a través de su boca ensangrentada.
Harry sólo lo sostuvo, sintiendo sus músculos temblorosos; la fatiga caía sobre Fenrir en oleadas mientras sus rodillas casi caían bajo su peso, su falta de energía se hacía conocer. Harry lo sujetó con fuerza y besó su fuerte y sudoroso cuello expuesto por su desgarrada camisa.
En realidad, nadie se movió o hizo algo, hasta que Jonas se hizo cargo y comenzó a amontonar ramas de árboles secos para construir una fogata, todos observaron menos Fenrir que le daba la espalda sosteniendo a Harry mientras temblaba en un intento de mantenerse de pie.
Jonas sacó su varita y encendió las ramas, esperó hasta que todo quedara en llamas antes de agarrar el cuerpo del antiguo Alfa y lo arrojó al fuego. Hizo lo mismo con cada lobo que veía, a excepción de Stacey y Sidney, quienes recibirían entierros respetuosos.
Harry estaba sorprendido de que ese lobo, Warren, ayudara a Jonas, pero Harry sospechaba que era el segundo lobo al mando después de Bruno, al igual que Jonas, así que tal vez estaba haciendo su trabajo después de una batalla como esta, recogiendo a los muertos. La verdad no tenía idea.
El cabello y la piel ardiendo emitía un olor acre y repugnante, pero Grant agitó su varita y el olor desapareció. Después de eso caminó un poco hacia el bosque y empezó a excavar, Harry apenas podía verlo a través de los escasos árboles que empezaron a volverse más espesos y a juntarse más en donde escogió excavar las tumbas para Stacey y Sidney. Harry estaba en shock, no podía absorber todo lo que había pasado y no podía registrar que Sid y Stace estuvieran muertos y se hubiesen ido, al igual que Scott.
- ¿Qué pasa ahora? – preguntó cautelosa una de las mujeres maltratadas, lucía como si hubiese sido golpeada cada día de su vida, pero aun así fue la única en romper el silencio que rodeaba el gran claro con los once cuerpos de sus compañeros de manada, incluyendo a su antiguo Alfa, ardiendo en el fuego frente a ella.
Fenrir se paró erguido y se volteó hacia ella, parecía un psicópata con la mitad de su rostro salpicado de sangre, ella retrocedió con brusquedad.
- Ahora, si alguno desea desafiarme, puede hacerlo. De lo contrario, tienen dos opciones, quedarse aquí conmigo como su Alfa o marcharse… rápido. Si los encuentro en este territorio mañana se unirán a los miembros muertos de su manada.
Nadie se movió, nadie hizo sonido alguno hasta que Warren dio un paso al frente y sonrió, abrazó a Fenrir como si fuera su sobrino favorito antes de palmearle la espalda.
- Nunca pensé que te vería de nuevo, cachorro. ¡Tackett! Ve a buscar dos ciervos del depósito, necesitamos alimentar a nuestro Alfa y a nuestros nuevos compañeros de manada.
Uno de los betas más jóvenes salió corriendo y toda la postura de Fenrir se relajó y envolvió sus brazos alrededor de Warren y correspondió el abrazo.
- Siempre fuiste como un padre para mí. – Harry lo oyó susurrar antes de que se separaran y Fenrir empezara a ladrar órdenes a gente ni siquiera conocía como si hubiera nacido para hacerlo.
Harry se sentó y acunó a sus cachorros con gentileza, Miles y Nick fueron a recoger sus cosas y todos se acomodaron, pero cuando los otros lobos trataron de acercarse a Harry y los cachorros, Fenrir les gruñó, advirtiéndoles que se alejaran haciéndolos huir hasta el otro lado de la fogata donde todos los cuerpos estaban hechos cenizas. Fenrir se sentó por primera vez desde que ganó su pelea, se colocó detrás de Harry y envolvió sus brazos a su alrededor, sosteniéndolo con fuerza.
- Te dije que íbamos a ganar, – pronunció con tranquilidad.
- Tenía tanto miedo, – admitió Harry.
- Está bien. Ahora nos las arreglaremos para unificarlos, a nuestra manada y la suya.
- Warren parece bastante agradable.
Fenrir miró al hombre, que estaba ordenando a los miembros de su propia manada para cumplir con las órdenes de Fenrir. Se rió entre dientes.
- Warren fue el que… bueno, más o menos me adoptó como su hijo cuando fui aceptado en la manada después de ser mordido. Fue el que me cuidó y se aseguró de que estuviera bien, me enseñó cómo cazar, cómo pelear, cómo cuidar de mí mismo. Él y su hermano, Worrick.
- ¿Por qué no se fueron contigo cuando fuiste exiliado? – preguntó por curiosidad.
- Tampoco hubiese querido que lo hicieran. Ser exiliado de una manada… no es vida. La mayoría de los parias mueren alrededor del primer año solos.
- Eres demasiado fuerte para eso.
Fenrir bufó y lo apretó contra su pecho. – Tú eres increíblemente fuerte… sobreviviendo de esa manera.
- Apenas, – se mofó Harry.
- Aun así, sobreviviste.
- No fue porque estuviésemos preocupados de que te convirtieras en un paria.
Harry miró al hermano de Warren, Worrick, mientras se sentaba cerca.
- Teníamos que proteger al resto de la manada. Bruno era un bastardo, tampoco podíamos dejar a las mujeres y a los cachorros, sus hijos; no era más blando con ellos que con cualquiera de nosotros. Desde un principio ya estaban dementes, el único que se salvó fue Burne y eso fue porque era el más joven y sus hermanas era muy protectoras con él.
- ¿Ese es Burne? – preguntó Harry, asintiendo hacia el chico de veinticinco años que se parecía a Bruno, sentado junto a Bernice.
Worrick asintió. – No lo trataban como a sus hermanos y hermanas. Bruno lo dejaba en paz a favor de su hermano mayor, Bryce. Él también estaba desquiciado.
- ¿Por qué trataba mal a sus propios hijos? – preguntó Harry.
- ¿Cuántos tuvo después?
- Varias camadas después de que te fuiste, tomó a cada hembra de la manada sistemáticamente, una mujer una temporada de cría y otra a la siguiente. Era un ciclo que repetía hasta que embarazaste a Kelly, pero todas ellas venían a mí y a Warren y nos rogaban por algo que matara a los bebés, no los querían, no querían que él tuviera control sobre ellas. Recuerdas lo que le pasó cuando Sophie se le enfrentó, mató a sus cuatro cachorros frente a ella.
- Tenía once en ese entonces, recuerdo haber pensado que alguien debía hacer algo. Le pregunté a Warren por qué nadie lo detenía. Él dijo que no era lo bastante fuerte, que no era material para ser un Alfa.
- Estaba en lo cierto, ninguno de nosotros era material para ser Alfa, pero sabíamos que tú sí. Te criamos de esa manera, pero él vio tu potencial y se deshizo de ti antes de que te volvieras lo bastante fuerte como para derrotarlo. En cuanto a por qué maltrataba a sus propios hijos, es sólo porque era un bastardo sádico. Quería que Bryce fuera una copia al carbón de sí mismo listo para liderar a la manada, incluso había rumores de que Bryce tenía sexo con sus propias hermanas, pero nadie olió o vio nada. Esas tres chicas estaban locas también, especialmente Bianca, es a la que mataste a golpes, – le dijo Worrick a Harry. – Bruno la amaba más a medida que se parecía más a él.
- ¿Pero el chico está bien? – Preguntó Fenrir, asintiendo hacia Burne.
- Yo mantendría un ojo en él, pero Bernice es el mayor peligro, es la única que le dio cachorros a Bruno y por eso recibió un trato especial. La única fértil en la manada, está resentida de que tu perra esté aquí y con nuevos cachorros también. Bruno no había sido capaz de dejarla embarazada desde hace tiempo y sus últimas dos camadas fallecieron. A su propia manera, ella amaba al bastardo y si le hubiésemos ofrecido la poción, si le hubiésemos ofrecido matar a sus bebés antes de que se formaran le habría contado a Bruno y habría matado a mí, a Warren y a las otras mujeres. A pesar de lo que ese imbécil les hacía a los cachorros después de que se los entregaba, aun así, nos hubiera vendido a todos, – dijo Worrick.
Harry abrazó a sus cachorros con más fuerza, nunca podría hacerle eso a sus propios cachorros, a sus propios hijos y le hacía sentir enfermo saber que alguien podía ver como abusaban de sus hijos y los lastimaban y, sin embargo, seguir haciendo la vista gorda. Amaba a Fenrir, de verdad, lo amaba tanto, pero si ponía una sola mano en sus hijos de esa manera, los tomaría y se marcharía con ellos. Huiría antes de permitir que Fenrir los dañara de tal forma, no es que su amante fuera a hacerlo, confiaba en él implícitamente, pero cómo es que alguien podía ver a sus hijos ser lastimados y abusados estaba más allá de su comprensión.
Empezaron los inevitables llantos pidiendo comida y atrajeron la atención de cada lobo hacia él. Loren le entregó dos biberones, sacó a Felan del portabebés y empezó a alimentarlo.
Fenrir tomó a Ulric cuando lloró y lo alimentó, ignorando a todos los que lo miraban, mientras Harry estaba cohibido y avergonzado con los ojos de todos sobre él. Se apresuró en hacer eructar a Felan y luego lo sentó en su regazo. El pequeño estaba bien despierto y feliz ahora que había sido alimentado.
Harry lo sentó en el piso y Fenrir puso a Ulric a su lado, se miraron el uno al otro y felizmente comenzaron a reír y a balbucearse el uno al otro.
Harry les sonrió antes de suspirar. Se volteó para darle un buen beso a Fenrir y se paró.
- Vuelvo enseguida, necesito hacer pis, no te atrevas a moverte.
Fenrir le palmeó el culo cuando se iba, pero Worrick se estaba riendo de Harry dándole órdenes a Fenrir. Mientras Harry se alejaba oyó que Worrick decía: 'realmente te gusta el cachorro, felicitaciones.'
Harry sonrió mientras iba hacia el bosque y humedecía un árbol. No creyó que se tardaría demasiado después de olfatear los árboles y arbustos para atraer las atenciones del Alfa, pero le tomó unos largos minutos antes de terminar.
Caminó hasta donde estaban Grant y Jonas cavando las tumbas para Stacey y Sidney; palmeó sus espaldas y les dio un abrazo.
- Superaremos esto, – prometió. – Nunca olvidaremos a Scott, Sidney o Stacey, pero tenemos que cargar con eso, no como algo normal, las cosas nunca volverán a ser normales, incluso si ellos estuvieran aquí las cosas no serían normales, no con todos estos extraños, pero necesitamos hacer nuestro mejor esfuerzo.
Jonas lo volvió a abrazos y le dio un apretón. – Lo sabemos, perra, ya lo estamos haciendo. Matamos a todos los que los asesinaron, matamos a todos los que hirieron a nuestra manada, de hecho, tú no lo hiciste tan mal.
Grant dejó salir una profunda risa entre dientes. – Eso es un eufemismo, la forma en la que golpeaste a esa mujer fue muy excitante. Supongo que esta noche vamos a oír tus gritos, apuesto a que Fenrir está irritado y excitado por su propia victoria.
Harry rodó sus ojos. – Más que probable, necesito mantenerme caliente de alguna manera.
Eso hizo que ambos rieran y se sintió feliz por haber podido hacerlos reír. Volvió con Fenrir y sus dos cachorros, que estaban tumbados en el piso, Felan de espaldas, Ulric boca abajo babeando y balbuceando mientras Fenrir los vigilaba cuidadosamente al mismo tiempo que mantenía una conversación con Worrick y un hombre que Harry no conocía.
Harry fue y se sentó en su regazo ignorándolos a todos. Apartó a Felan de la hoguera, lo cierto es que ahora casi no ardía, pero no iba a arriesgarse.
Fenrir lo acarició casi inconscientemente sabiendo que estaba ahí, pero sin saber que estaba acariciando a Harry. Probó que los pensamientos de Harry estaban equivocados cuando dejó de hablar para echar a un lado el cabello de Harry y posar un beso en su cuello antes de morder su piel y marcarlo.
- No necesitas ponerte posesivo, cachorro, – se rió Warren. – No estamos interesados en tu muchacho.
- Él me mantiene en forma y en la punta de mis pies, – dijo Fenrir con una sonrisa satisfecha.
- A mí sólo me gusta el sexo increíble, – respondió Harry. Eso hizo que los cuatro hombres se rieran.
Fenrir lo besó y luego lo empujó hacia los dos ciervos que les habían traído para comer, como la nueva pareja alfa, Harry y Fenrir comieran primero, ambos de diferentes ciervos cogieron las mejores partes para sí mismos antes de que todos los demás fueran invitados a comer.
Ellos parecían sorprendidos y Warren le siseó a Fenrir al oído que a veces Bruno les prohibía la comida a algunos miembros sólo porque podía y le encantaba ver sus caras mientras el resto de la manada comía frente a ellos; incluso se lo había hecho a sus propios hijos.
- No hago ese tipo de mierda en mi manada, – dijo Fenrir. – Lo hago si es necesario.
- ¿Ha sido necesario alguna vez? – Preguntó un hombre, mirando a Fenrir con sus afilados ojos azules.
- Ese es Oscar, – dijo Worrick para el beneficio de Fenrir.
- Un par de veces, – Fenrir se encogió de hombros. – Lo más reciente fue hace unos meses atrás. Tuvimos que dejar nuestro hogar y fuimos a encontrar otro, creamos un nuevo depósito, nos asentamos y nos preparamos para el próximo invierno.
- ¿Entonces qué pasó?
- No podíamos conseguir suficientes presas para alimentarnos a todos en un solo día, – admitió Fenrir con amargura. – Así que los mejores cazadores comían los alimentos que habíamos conseguido para ganar fuerza para atrapar más, no fue más que una semana.
- Nosotros podemos cazar entre nueve y quince al día, pero nuestro depósito está lleno, así que no necesitamos cazar mucho.
- ¿Sólo pueden atrapar quince? – preguntó Harry con el ceño fruncido. – ¿Qué tan grande es su grupo de cazadores?
- Todos nosotros cazamos, – respondió Worrick.
Loren se rió. – Nuestro grupo de caza es sólo de nueve la mayoría del tiempo; normalmente dejamos dos o tres personas en casa y atrapamos entre diez y ocho al día.
- Cuando tuve a los cachorros el grupo de caza era tan pequeño que algunos días sólo iban seis, – Harry sonrió. – De verdad necesitan algunos cazadores.
- Lo sabemos. Nuestra manada es vieja. Teníamos un Alfa viejo, yo soy viejo, Worrick es viejo, Nathan es viejo. Jamil era viejo antes de que decidiera pelear contra ti, Tysene era viejo, Hector era viejo, – dijo Warren.
- ¡Habla por ti mismo, idiota! – El hombre que había estado sentado con Fenrir y los dos hermanos después de que Harry hubiese ido a mear.
- Eras viejo cuando yo era joven, Nathan, – se burló Fenrir. – Eso fue hace treinta años.
- La única sangre joven que teníamos era Curtis, que está muerto. Alex, que está muerto. Adam está por allá, Tavin por allá y Liang.
- Hola. – Saludó la mujer señalada, era la misma mujer maltratada que había visto tan ansiosa por la muerte del Alfa en la pelea, Warren dijo que era joven, pero Harry se comería su mano si ella se encontraba por debajo de los treinta.
- Reconozco un montón de caras – dijo Fenrir. – Apenas. La mayoría de ustedes eran viejos antes de que me expulsaran.
Warren se rió y palmeó su hombro. – Todavía eres el cachorro serio que solías ser, te extrañamos. Nos mantuvimos informados en cuanto a dónde estabas y qué estabas haciendo, supongo que no te habíamos comprobado en un tiempo, no sabíamos que estabas emparejado y con cachorros, pero sabíamos que te estaba yendo bien, más que bien en realidad. Eras tan fuerte, tan temible que la gente tenía miedo de decir tu nombre.
- Lo que quiere decir, es que estamos malditamente orgullosos de ti. El pequeño cachorro de nueves años que vino aquí víctima de un ataque y se adhirió a nosotros con ojos grandes, que fue exiliado cuando era un adolescente, sobrevivió todo un puto infierno y se creció para convertirse en un hombre magnifico con su propia manada, – añadió Worrick.
- Alto ahí, podría pensar que te sientes atraído por mi compañero cría, – dijo Harry con una sonrisa.
Eso hizo que todos rieran y Fenrir lo tiró para darle un violento beso.
- No tienes nada por lo cual preocuparte, – le aseguró Fenrir.
Harry tomó nota de aquellos que estaban siendo anti-sociales -por carecer de una mejor palabra- e hizo una nota mental para asegurarse de mantener un ojo en ellos.
Todos juntos habrían sumado treinta y seis, pero ellos eran una manada de diecinueve, veintiuno incluyendo a sus cachorros, pero ellos todavía no podían hacer mucho. Habían perdido a tres miembros de la manada; la manada de la que se habían apoderado había perdido doce miembros. Demasiados en su mente, pero ya no se podía hacer nada, los habían atacado y ellos se habían defendido, tenían que proteger a su Alfa quien estaba tratando de conseguirles un hogar permanente.
Después de que terminaron de comer, su pequeña manada se reunió para enterrar los restos de Stacey y Sidney, enterrándolos de la misma forma en la que habían enterrado a Scott. Harry apenas pudo aguantar mientras apoyaba su peso sumisamente en Fenrir, quien lo sujetaba con fuerza, la tensión en sus músculos hizo que se sintieran duros.
Harry estaba agotado cuando se acomodó en medio del claro, lejos de donde habían hecho la hoguera algunas horas atrás y acomodó la cama de mantas, fue a buscar a sus hijos, uno estaba con Loren y el otro estaba sobre el hombro de Fenrir. Los puso en la cama y los cubrió, acomodándolos con una sonrisa antes de acurrucarse, su respiración se ralentizó dejándolo a la deriva para dormir unas cuantas horas antes de que todos los demás se fueran a dormir.
- ¿Qué está haciendo? – escuchó preguntar a uno de los machos beta, Tavin. Él había sido uno de los lobos anti-sociales.
- Durmiendo, idiota, – oyó que Loren le espetaba.
- Nosotros dormimos en la cueva cuando el invierno está cerca – dijo Warren apaciguadoramente, tratando de aplacar la lucha. Harry había supuesto que las batallas de dominancia por la jerarquía empezarían más temprano que tarde, no había pensado eso, con todas las muertes del día de hoy, que habría problemas esta noche.
- Mi manada es más fuerte, están acostumbrados a dormir bajo la luna con todo tipo de clima. – Gruñó Fenrir mientras se sentaba junto a Harry y colocaba su mano en su sobresaliente cadera.
- ¿Desea que durmamos afuera, Alfa? – Preguntó la pequeña mujer, Liang, con suavidad.
Él sacudió su cabeza. – Duerman donde quieran, pero es probable que nosotros durmamos afuera por un tiempo, sólo hasta que nos acostumbremos.
- Hasta que nieve, quieres decir, – dijo Tavin con mordacidad.
Fenrir alzó una impresionada ceja. – ¿Tienes problemas conmigo, cachorro?
El lobo tragó, Harry vio que su manzana de Adán se balanceaba por el ímpetu con el que sacudió su cabeza.
- Entonces cierra la boca o voy a sacarte a golpes todos tus dientes de leche.
El lobo, Tavin, se puso blanco como el papel y balancearse en sus pies.
- Siéntate antes de que antes de que te caigas. – Gruñó Fenrir y Harry sonrió, recordando cuando Fenrir le había dicho esas mismas palabras cuando era el nuevo de la manada, pero había finalizado con un "bastardo sumiso". Aunque Tavin no era un sumiso.
La mujer que lucía pequeña y delicada con el cabello lleno de risos se sentó junto a Fenrir, Harry sabía que era china sólo por la forma en cómo lucía, además de que su nombre era Liang, su glorioso pelo negro caía como una cascada era voluminoso y brillante. Él nunca lo tendría así, y eso que ella llevaba viviendo el bosque quien sabe cuanto tiempo.
Sin embargo, cuando empezó a coquetear con Fenrir, dejó de admirarla de inmediato y se sentó gruñéndole, arrastrándose para sentarse en el regazo de Fenrir.
- ¡Él es mío, puta!
Fenrir se rió entre dientes mientras cepillaba el cabello de Harry gentilmente y acariciaba su mejilla.
- Ella no tiene ni una oportunidad de conseguirme. Tú tienes a mis cachorros.
Harry se volteó y le sonrió, leyendo en esos ojos azul oscuro lo que Fenrir no podía decir en voz alta, lo que realmente había querido decir. "Tú tienes mi corazón, mi amor." Harry dejó que sus ojos mostraran todo el amor que tenía por el hombre junto a él regalándole una suave sonrisa, dejando que Fenrir supiera sin palabras que también lo amaba.
- Los compañeros de cría cambian cada temporada – dijo la única otra mujer de la manada, observando a Fenrir con una mirada ardiente, lamió su labio inferior con la punta de su lengua rosada.
- ¿Quién eres? – preguntó Fenrir.
- Emily, Alfa.
- Vigila lo que dices, Emily, o vas a terminar abandonada en la nieve este invierno. Ninguna de ustedes reemplazará a Harry como mi compañero de cría.
- Puedo darte cachorros también, – insistió Bernice. – Soy fértil, la única fértil aquí.
- ¿No escuchaste lo que dijo el Alfa? – señaló Warren. – Tiene un compañero de cría, no uno temporal, no está interesado.
- Pero… ¿qué pasa con los cachorros? Puedo tener a sus cachorros, – dijo Emily con suavidad.
- ¡Soy muy capaz de cargar y dar a luz a los cachorros de mi pareja, muchísimas gracias! – espetó Harry.
- Escuchen con atención, absolutamente nadie va a reemplazar a Harry como mi compañero de cría, nadie, en especial una mujer pequeña y débil. Cualquiera que toque a Harry o ponga un solo dedo en mis cachorros será matado a golpes. No voy a tolerarlo, ¿entendido?
Hubo asentimientos y un coro de 'sí, Alfa' de la manada recién unificada. Harry se aseguraría de que él y Fenrir tuvieran sexo esta noche, tenía que refrescar su reclamo en su compañero de cría para que lo notaran los lobos nuevos y se aseguraría de ser muy ruidoso para que todos pudieran oírlo. Haría que Fenrir lo mordiera y marcaría a Fenrir también. Pondría su reclamo en su pareja tan exhaustivamente que nadie sería capaz de negarlo; ahora sólo tenía que encontrar a alguien que hiciera de niñera de sus cachorros, porque no iba a dejarlos solos con lobos extraños a su alrededor mientras tenía sexo, a pesar que en su interior su lobo le gruñía que debían re-afirmar su reclamo en su compañero de cría en presencia de los lobos nuevos, no dejaría a sus hijos con ellos, en especial con esas lobas que estaban comportándose tan poco amistosas, además querían a su pareja para sí mismas. No lo permitiría, quizá debería pedirle a Jonas y Bryan que cuidaran a sus cachorros en su lugar, no les importaría, eran lo bastante fuertes, los cachorros estarían a salvo y podría probarles a esas perras que él era la perra que Fenrir necesitaba e iba a permanecer de esa manera.
