Cuanto tiempo! Bueno les dejó el penultimo cap... posiblemente. Espero que les guste c: y saludos


Maki se levantó temprano, hizo su rutina normal de la mañana para luego encaminarse tranquilamente hasta donde estaba el estudio en donde trabajaba Niko. La noche anterior su novia le había pedido que la fuese a buscar a su trabajo, cerca de las 12 del día. Caminó relajadamente, mirando y disfrutando lo que le rodeaba, rara vez se sentía de esa forma al andar por las calles, casi siempre iba con prisa o muchas cosas en la cabeza, pero no había nada en que preocuparse ni estaba atrasada por lo que se dio ese lujo de disfrutar el trayecto. Todo estaba muy tranquilo al ser un día de vacaciones en la mañana, la mayoría de las personas deberían estar aun en cama disfrutando de los ansiados días libres. Maki mientras seguía avanzando a paso lento se preguntó porqué Niko la citó de la nada para que se juntaran, los últimos días no habían podido hablar mucho ya que la pelinegra a penas si respondía los mensajes o llamadas, cuando le preguntó si pasaba se quedó callada un momento antes de responder que estaba "ocupada" no le quiso decir con qué, pero si le dijo que sería una sorpresa, así que no debía preocuparse.

Cuando llegó al estudio eran más de las 12, miró por todos lados, preocupada de que Niko ya se hubiese ido, aunque solo llego 10 minutos tarde.

-¡Maki-chan! –escuchar la voz de su novia la tranquilizó

-Hola –dijo con una pequeña sonrisa

-Siento tardarme –la pelinegra llegó a su lado y puso sus manos sobres sus rodillas, recuperando el aliento

-Descuida, yo también me atrasé un poco

-Entonces no estuviste mucho tiempo esperando… que bueno –dijo levantando su mirada y sonriéndole

Las dos se miraron antes de comenzar a caminar, Maki sólo se limitó a caminar junto a la mayor, sin tener ni la menor idea de lo que tenía esta en mente. Niko con una gran sonrisa le platicó sobre lo bien que le fue en la grabación de la nueva canción. La pelinegra interrumpió su historia cuando vio una tienda de pasteles, corrió a ella y se quedó mirando.

-Entraré a comprar una –le avisó y entró. Maki la miraba algo sorprendida y confundida, pero la siguió de todas formas

Niko escogió una torta de fresa. La pelirroja se preguntó porqué compró una tan grande y no sólo un trozo. Al salir de la tienda su curiosidad le ganó y decidió preguntar.

-Niko-chan, ¿A dónde vamos? –comenzó con algo… casual

-A mi departamento –la voz de la mayor tenía un tono de "es obvio"

-Lo siento si no sé –frunció el ceño- no me has dicho nada de lo que haremos ni porque querías que te fuese a buscar

-Por algo dije que sería sorpresa –replicó la pelinegra

-¿Y por qué compraste una torta tan grande? –inquirió- vas a engordar

-Ya deja de hacer preguntas y sólo sígueme calladita ¿sí? –la miró algo molesta

-Bien…

Maki siguió a la mayor sin volver a cuestionara, cada vez le intrigaba más lo que se avenía. Niko se veía muy feliz cargando la torta y contándole sobre lo que había hecho durante el par de días que no se vieron, no es como que la pelinegra fuese amargada, pero nunca era así de alegre, o al menos no siempre. Algo bueno debió pasar como para que esté así, algo muy bueno. Se preguntó que podría ser, y se le ocurrieron varias razones diferentes. Después de caminar un buen rato llegaron al departamento de Niko. Subieron por las escaleras, ya que el ascensor se estaba tardando mucho y la pelinegra parecía muy ansiosa por llegar pronto. Al fin abrieron y la mayor prácticamente corrió hacia adentro.

-¡Llegué! –gritó Niko extasiada, lo cual desconcertó a la menor, ¿desde cuándo Niko anunciaba de esa manera su llegada?

-Onee-chan –se escuchó una voz de una niña, que poco después apareció- al fin vuelves

Maki pensó que algo bueno le pasó a Niko y Tsubasa ya que ambas trabajan en la misma industria, pero la voz de la niña no era para nada parecida a la voz de la castaña, lo cual confirmó al ver a la niña que las miraba con curiosidad desde la entrada de la habitación de Niko. Tenía el pelo negro y ojos rojos, era idéntica a Niko si no fuese porque era mucho más joven y tenía el pelo tomado en una cola al lado de su cabeza.

-Te tardaste un poco –se escuchó otra voz, de otra niña

En cuanto se escuchó su voz apareció otra niña, un poco más baja que la primera, cuyo pelo era un poco más café que negro y ojos igual de rojos. Por su postura y sonrisa parecía que era una niña enérgica, o al menos eso le pareció a Maki, quien por cierto miraba al par asombrada. Antes de que pudiese recuperarse de la sorpresa de encontrarse con ambas niñas, apareció un niño pequeño, pelo corto y negro y al igual que las otras dos niñas, tenía ojos rojos.

-Tarde- dijo sin mucha expresión en su rostro

-Lo siento –se disculpó Niko con una sonrisa que creció a medida que pronunciaba cada palabra- ¡pero miren lo que les traje!

La pelinegra, mayor, levantó la torta en alto para que los demás notaran su presencia. Los tres niños sonrieron ampliamente y corrieron al lado de Niko.

-A-Amm… -Maki intentó hacer notar su presencia igualmente

-Oh lo siento Maki-chan –Niko caminó hasta la mesa y dejó el pastel allí, luego se giró para mirarla

Los tres menores miraron con curiosidad a la pelirroja, haciéndola sentir nerviosa.

-Chicos –habló con voz clara su novia- ella es Maki Nishikino y—

-Oooh eres muy bonita –cortó la niña con pelo café oscuro, mirándola fijamente

-Kokoa no me interrumpas –se quejó Niko, soltó un suspiro y prosiguió- Maki-chan ellos son mis hermanitos menores. La mayor, después de mi claro, es Kokoro

-Mucho gusto –la joven hizo una reverencia y le dio a Maki una cordial sonrisa

-M-Mucho gusto –logró articular la compositora, aun sorprendida con esta sorpresa

-Esta pequeña bola de energía aquí –apunto a la niña con gran sonrisa y cabello más claro que el resto- es Kokoa

-Un gusto –mostró una gran sonrisa

-Y por último –se acercó al pequeño niño quien seguía mirándola con curiosidad, lo abrazó por detrás- es el adorable Kotaro

El joven sólo asintió, aún mirándola como si fuese la cosa más interesante del mundo.

Antes de que alguien más pudiese hablar la puerta fue abierta, todos miraron hacia la entrada del departamento para ver que una mujer acababa de llegar. Llevaba su pelo negro amarrado en una cola alta, se volteo dejando ver un rostro adulto, y al igual que el resto de los Yazawa, tenía ojos rojos.

-Llegué –anunció con una voz suave y una pequeña sonrisa

-Mamá –Niko caminó hacia ella con rapidez y la abrazó

-Veo que trajiste una amiga –la mirada de la señora Yazawa pasó de su hija hacia la pelirroja

-Oh si, respecto a eso—

-¡Y trajo pastel! –Kokoa levantó el pastel por sobre su cabeza mostrándolo

-¡Kokoa bájalo o se te caerá! –le regañó Kokoro

-No griten –habló con voz fuerte la señora Yazawa, dejó escapar un suspiro y miró a la pelirroja- soy Koma Yazawa, mucho gusto

-Maki Nishikino –saludó de vuelta con una pequeña sonrisa

-¡Oh ahora que lo recuerdo Onee-chan ha hablado de ti antes! –gritó Kokoa

-Ahora que lo dices es cierto –Kokoro miró a la pelirroja con curiosidad- nos ha hablado mucho de ti

-¿E-Eeh? –sintió que una oleada de calor llegaba a su cara

-¡E-Eso no es cierto! –reprochó Niko, se cruzó de brazos y giró su cabeza en dirección contraria a donde estaba Maki- n-no he hablado tanto de ella

Las dos hermanas menores se miraron y sonrieron con cierta malicia, lo cual hizo estremecer a la pelirroja, por lo que intentó apartarse. En cambio Niko las confrontó, lo que las condujo a una pequeña disputa, las dos menores burlándose y la hermana mayor intentando hacerlas callar. Maki soltó un suspiro ante lo infantil que estaba siendo su novia. Sintió que ponían una mano en su hombro, la madre de Niko le estaba sonriendo y le indico con un gesto de cabeza que la siguiera. Ambas caminaron hasta la cocina donde estaba el hijo menor con el pastel sobre una mesa y dejando un cuchillo al lado de este.

-Pastel –fue lo que dijo el pequeño mirando a su madre

La señora Yazawa tomó el cuchillo y cortó un trozo, le pidió a Maki que le pasara un platillo para dejarlo en él. La pianista se lo entregó y luego de que el platillo tuviese una rebanada de pastel sobre él, se lo entregó a su hijo menor, el pequeño susurro un gracias, tomo un tenedor y comió. La señora Yazawa le iba a preguntar algo cuando Kokoa y Kokoro entraron a la cocina exigiendo un poco de pastel, poco después apareció Niko con el ceño levemente fruncido. La madre de Niko sirvió un poco de pastel para todos y fueron hasta la mesa para comerlo. Se sentaron y comenzaron una amena plática, por lo general preguntándole cosas a Maki y desviándose un poco a anécdotas familiares.

-Me sorprende que una joven tan seria se haya hecho amiga de mi Niko –bromeo la señora Yazawa

-Eso es porque Maki-chan no es mi amiga –Niko se levantó de su asiento y corrió hacia la pelirroja atrapándola en un abrazo- Maki-chan es mi novia

Los otros integrantes de la familia Yazawa se quedaron mirando fijamente a la pareja, completamente sorprendidos. Maki por su parte estaba muy nerviosa y muy avergonzada, no podía creer que Niko dijese algo así de esa manera, tan… a la ligera.

-Woooh eso es aun más genial –sonrió Kokoa

-Oooh eso fue tan lindo Onee-chan –Kokoro tenía una mirada brillante- ¿se casaran algún día?

-¡¿Ca-Ca-Casarnos?! –Maki estaba segura que le daría un infarto en cualquier momento

-Casarse –dijo el menor de los hermanos apuntando al par con su dedo

-Ya esta bueno niñas –la señora Yazawa intervino, se puso de pie e hizo que sus tres hijos menores hicieran lo mismo- vayan a jugar

-¡Sí! –respondieron los tres

Niko se sentó junto a Maki, la tomó de la mano, apretándola con suavidad.

-¿Así que novia? –una sonrisa parecida a la de Nozomi cuando quería molestar apareció en los labios de la madre de Niko

-S-Sí –respondió con un poco de nerviosismo la pelinegra

-Creí que no podías tener pareja por tu carrera

-Y no puedo… pero… -Niko miró a la menor y se sonrojó

-Jajaja ya veo que pasó –se inclinó hacia adelante la mujer, aun con esa sonrisa en sus labios- el amor, ¿me equivoco?

-S-sí –ambas jóvenes se sonrojaron

-Que adorables –se rió la mujer

Maki quería enterrar su cara en un agujero y sacarlo cuando le confirmaran que ya no habría nadie mirándola. Miró a su novia y notó lo feliz que se veía y, tal vez, aliviada. Las dos Yazawa se pusieron a molestar entre ellas. Escuchó como las risas y bromas cesaron para dar paso a un ambiente más serio.

-¿Están seguras de lo que hacen? –preguntó la mujer totalmente seria- ¿estás dispuesta a lidiar con las consecuencias si las descubren?

Ambas se quedaron calladas, ninguna suficientemente confiadas para dar una respuesta. Niko se aferró más a la mano de Maki.

-Yo… -comenzó la pelirroja- apoyaré en todo… o casi todo a Niko, incluso si todo se complica, estaré a su lado

-Maki-chan…

Maki sentía sus mejillas arder, pero no apartó su mirada de su suegra, intentando demostrar su convicción.

-Y-Yo también aceptaré sea lo que sea que pueda pasar –añadió Niko rápidamente- no es como que quiera que todo lo que hecho para lograr mis sueños se vayan por el drenaje, seré cuidadosa con lo nuestro, y si en algún punto algo malo llega a pasar…

-Juntas lo resolveremos –le siguió Maki

La madre de Niko las quedo mirando un largo momento antes de sonreírles y apoyarse en el respaldo de su silla.

-Me alegran sus respuestas, espero que cumplan lo que están diciendo eso si

-Lo haremos –dijo Niko con una sonrisa

-Entonces todo bien –se puso de pie- iré a ver a tus hermanos y asegurarme que no hayan roto algo

La pareja se quedo sola en silencio, ambas pensando seriamente en lo que les dijo la mujer. Ambas tenían sus dudas y miedos, pero también estaban seguras de querer estar juntas y hacer funcionar como sea lo su relación. Maki sintió como Niko tiraba un poco de su mano para llamar su atención.

-¿Estas completamente segura de todo esto? –preguntó Niko

La pelirroja asintió, su mirada sosteniendo la de su novia. Sonrieron para la otra y lentamente se acercaron para besarse. Cerraron sus ojos al mismo tiempo.

-¡Onee-chaaaan vamos a jugar! –entró Kokoa con energía muy seguida por sus dos hermanos

La pareja se separó rápidamente completamente rojas. Niko se levantó y fue junto a sus hermanos a jugar. Maki los miraba interactuar y pensaba como hubiese sido si ella hubiese tenido un hermano o hermana menor. Sacudió la cabeza dejando a un lado esos pensamientos y sonrió al observar la interacción de los 4 hermanos. De alguna forma todo ese ambiente familiar la hacía sentir feliz, era reconfortante.

Kokoro se separó del grupo y fue en busca de la compositora, la tomó de la mano y le sonrió.

-Juega con nosotros –le dijo la pequeña

Luego se levantó el menor de los hermanos y también la tomo de su mano libre, ambos la llevaron e hicieron que se sentara entre ello para seguir jugando.

No sabía cuánto tiempo pasó ni tampoco le importó, sólo sabía que nunca se había sentido de esa forma tan cálida y familiar, no al menos desde hace muchos años. Kokoro trajo pinturas y metió su dedo en uno, lo sacó y lo pasó por la nariz de su hermano menor, luego este hizo lo misma y pinto la frente de Kokoa. Así comenzaron a jugar con pintura, Maki se reía mucho viendo como los niños se peleaban y ensuciaban.

-Creo que es primera vez que te oigo reír de esa manera –la voz de Niko sonó en su oído

Maki sólo pudo girar un poco su cara, soltó un bufido.

-N-No es gran cosa –volvió a mirar al trío de niños para ocultar su creciente sonrojo

-Ma-ki-chan –susurró aún más cerca de su oído- no estás siendo honesta como siempre

Niko pasó su brazo por al lado de la menor y se estiró hasta que metió su dedo en la pintura rosa, esperó a que escurriera un poco y dirigió su dedo hasta la mejilla de la pelirroja. Maki intentó alejarse, pero sin éxito. Le dibujó un corazón en la mejilla. Se quedaron mirando fijamente hasta que Maki decidió acortar la distancia entre ellas y la besó.

Sin que lo notara, la compositora pinto de color rojo la mejilla de la pelinegra, haciendo un dibujo de un corazón. En cuanto se separaron escucharon sonido de asco y ternura provocados por los tres niños.

-Ay el amor –dijo la mayor de los tres soltando un suspiro soñador

-Hagan esas cosas en privado –habló Kokoa sonrojada

-¡C-Cállense! –gritó Niko, su cara se tornó muy roja

Los tres niños siguieron jugando entre ellos. Niko se levantó e hizo que su novia hiciera lo mismo. Juntas se alejaron un poco para hablar más tranquilas.

-Tal vez… no pueda dar a conocer nuestra relación al mundo –comenzó la pelinegra un poco nerviosa, pero luego la miró a los ojos y una gran sonrisa en sus labios- pero al menos no será así para la parte del mundo más importante para mi

Maki no pudo evitar sonrojarse al máximo ante semejantes palabras. Al no saber exactamente que responder decidió besarla, tomando por sorpresa a la mayor. Cuando se separaron, la pelirroja seguía con un notorio sonrojo.

-Gracias Niko-chan –la abrazó con fuerza. Sentía que se estaba desbordando por la cantidad de emociones que estaba experimentando

Se separaron un poco y volvieron a darse un pequeño beso, se quedaron mirando, sonrieron y volvieron con los pequeños a jugar.


Umi estaba leyendo tranquilamente en el departamento que ahora compartía con Eli, quien por cierto volvería dentro de 3 días de su viaje a la casa de sus padres. Supo hace una semana que Nozomi decidió quedarse más tiempo allá, por lo que ella tampoco había vuelto aun. Por lo que la peli azul le sugirió a Kotori pasar juntas el resto de sus vacaciones, quien aceptó gustosa. La mayor parte del tiempo se quedaron en el departamento de la rubia y un par de días en el lugar de Kotori.

Ese día Kotori volvió a su departamento, después de quedarse 2 días seguidos, por lo que se encontraba sola. Esos días con su novia le habían sentado muy bien. Se la pasaron saliendo y recorriendo lugares nuevos por los cuales nunca antes se les había ocurrió pasar. Salieron a comer un par de veces, más de una vez se fueron a un parque, ambas se relajaban en el pasto, la brisa suave del viento y la agradable sensación del sol sobre sus cuerpos. Umi por lo general escribía letras o leía mientras que Kotori se quedaba dibujando o diseñando ropa. Por las noches generalmente se juntaba con Honoka y Tsubasa a jugar videojuegos o algo de mesa, o simplemente para hablar y tal vez beber un poco. Si no salían con ellas entonces se quedaban en el departamento mirando alguna película.

La compositora se despegó de su lectura al sentir su celular sonar, se levantó y miró que era un mensaje de la peli gris.

Kotori: ¿Ya cenaste?

Umi: Aún no. ¿por qué la pregunta?

Kotori: Genial! Entonces podríamos cenar juntas?

Umi: Por supuesto, iré para allá

Kotori: No te molestes! Yo iré. Ahora estoy comprando comida para llevar. Estaré allá en una hora más o menos

Umi: De acuerdo, te estaré esperando con todo listo. Te amo

Kotori: Perfecto! También te amo 33

Dejó su celular de lado, se puso de pie y recorrió el departamento asegurándose que todo estuviese limpio. Ordenó unas cuantas cosas que estaban fuera de lugar y se dispuso a seguir su lectura. No pasaron más de 15 minutos cuando llamaron a la puerta. Se extrañó ya que no esperaba que Kotori llegara tan rápido. Fue hasta la puerta y la abrió. Al ver a la persona frente a ella se quedó helada.

-Hola… hija –saludó su padre

Umi no sabía qué hacer ni decir, estaba demasiado sorprendida y asustada. Su corazón comenzó a latir rápidamente, quería preguntarle que estaba haciendo allí, que es lo que quería y mucho más, pero no pudo articular una sola palabra.

-¿Me… dejarías pasar? –el hombre preguntó con voz fuerte

Umi retrocedió por miedo, aun tenía fresco en su memoria lo ocurrido la última vez que lo vio. Sabía que él no hizo nada en ese momento, pero eso no significaba que eso fuese mejor de lo que hizo su mamá. Su padre al ver que retrocedió lo tomó como una señal de que podía entrar, así que lo hizo y cerró la puerta tras él.

La peli azul apretó sus puños e intentó mantenerse calmada, parecía que no venía con intenciones de pelear, por lo que sólo se limito a caminar hasta la sala de estar y se quedó allí de pie. Su padre la seguía de cerca, se sentó en uno de los sillones y esperaba que su hija hiciera lo mismo, lo cual no pasó, en su lugar ella se cruzó de brazos de forma defensiva. El hombre suspiró.

-¿Cómo has estado? –intentó iniciar una conversación su padre

-He tenido vacaciones mejores –respondió luego soltó una risa seca- y a la vez es la mejor

-Ya veo… -el hombre junto sus manos

-¿Qué haces aquí? –logró al fin reunir suficiente valor para preguntar eso

-Necesitaba hablar contigo –el hombre apretó más sus manos

-Escucho –dijo con un poco de brusquedad, su padre la miró y ella desvió su mirada, nerviosa

-Sé que debes estar molesta –Umi hizo un sonido entre risa y bufido, pero su padre sólo prosiguió- sé… que… debí hacer algo ese día, pero… no pude… estaba demasiado choqueado, no podía entender el cómo…

-No hay mucho que entender –le cortó mirándolo- salgo con una mujer y punto

-Pero siempre te criamos de forma correcta y—

-Lo hicieron, en parte… -volvió a interrumpir- el que me haya enamorado de Kotori, de una mujer, no tiene nada de malo o incorrecto

-No quise decir que era malo… ¡sólo no era lo que esperábamos para ti! –se puso de pie el hombre

-¡Pues siento no ser lo que ustedes esperaban! –gritó de vuelta. Todas esas horribles emociones que había logrado olvidar gracias a su novia y amigas volvieron, pero esta vez era diferente- pero ya me aburrí de vivir en base a sus expectativas

-Umi…

-De todas formas, ya ni siquiera tengo padres ¿o me equivoco? –miró con tristeza a su progenitor, pero se desconcertó al ver al hombre que siempre fue tan orgulloso y fuerte estaba casi al borde de las lagrimas

-No digas eso, por favor –se acercó lentamente a ella, pero por cada paso que daba Umi retrocedía otro- siempre… siempre seré tu padre

-No se notó la última vez que te vi –espetó

-Umi por favor… debes entender que tanto tu como yo fuimos criados en una familia conservadora, tradicional, a la antigua… -su padre pasó sus manos por su cara y pelo- estoy intentando ser lo más abierto y comprensivo sobre todo este tema, de verdad intento entenderte en ese sentido. Pero por favor también intenta entenderme a mí

-… -Umi apretó sus labios en una fina línea. Quería seguir enojada, indignada, molesta, pero no podía, su padre tenía razón. Podía notar en su mirada que de verdad estaba intentando arreglar las cosas con ella- está bien

El hombre se sentó en el sofá y le indicó a su hija para que se sentara junto a él, lo cual hizo. Ambos se sumergieron en un profundo silencio, pensando y tratando de procesar todo lo que estaba pasando.

-¿De verdad… aceptaras mi relación con Kotori? –preguntó con un poco de miedo

-Sí –respondió el hombre- ¿pero podría pedirte una cosa?

-¿Qué cosa? –alzó una ceja

-Podrían… tu y ella… frente a mi… mantener su contacto… ya sabes… -vio como el hombre se removió en su lugar- aún no estoy… listo… para ver a mi hija… besarse… con otra mujer…

-Entiendo… lo haré –respondió la peli azul- de todas formas no me gusta ser muy afectuosa frente a otros… es vergonzoso

-Eso lo sacaste de mi –se rió el hombre, Umi sonrió un poco

Pasaron un par de minutos en silencio hasta que su padre volvió a hablar.

-Perdón… por no defenderte de tu madre

-Está bien… -Umi apretó su mandíbula, tomó mucho aire antes de soltar- ¿ella… aún…?

-Según ella… no tiene hijas –respondió el hombre- he intentado hacerla cambiar de parecer, pero nada he logrado

-Ya veo –unas ganas de llorar la inundaron, pero se contuvo

Se volvieron a sumir en un silencio. Aunque este tampoco duró demasiado ya que llamaron a la puerta, entonces recordó que Kotori vendría a cenar. Se puso de pie y abrió la puerta.

-¡Umi-chan! –su alegre novia la abrazó en cuanto la vio y besó de forma fugaz sus labios

-Hola Kotori –se sentía mejor teniendo a su novia allí con ella

-Mira traje comida de esa tienda nue…va –se quedó callada al ver al padre de su novia sentado en el sofá

El hombre se puso de pie y Kotori se tensó en su lugar. Umi notó el incomodo intercambio de miradas así que intervino.

-Kotori… -no estaba segura de que decir, por lo que tomo una de las bolsas en que llevaba la cena- vamos a dejar esto en la cocina

La siguió sin decir palabra. Dejaron las cosas sobre la mesita de la cocina, Kotori la quedó mirando fijamente.

-¿Está todo bien? –preguntó la diseñadora en voz baja

-Sí, vino a disculparse –Umi miró fijamente a su novia para ver su reacción

-Oh no me lo esperaba –respondió con genuina sorpresa para casi enseguida volver a tener un semblante preocupado- ¿y cómo va todo?

-Bien –sonrió levemente

Umi le explicó brevemente todo lo hablado hasta el momento en que llegó, la peli gris se quedó pensando un momento antes de sonreírle y decirle que la esperaría en su habitación para que hablaran tranquilos. Pese a lo dicho Umi notó que no quería dejarla sola, pero prefirió no decirlo, ya que si quería hablar a solas con su padre.

Se dirigió hasta donde estaba su padre sentado esperando.

-Ella… -empezó a decir al notar que su hija volvió sola

-Quiere darnos privacidad –respondió sentándose donde antes había estado

-Que considerado de su parte

-Si…

Otro silencio prolongado más.

-¿Cómo fueron las cosas con ella… una vez que… ya sabes…? –intentó seguir la conversación el hombre

-Mucho mejor de lo que esperaba –Umi sonrió con ternura- me apoyó en todo lo ocurrido, no me quiso dejar mucho tiempo sola jeje. Le debo mucho, a ella y a Maki y Eli

-Ellas son muy buenas amigas –sonrió su padre algo triste- y novia

-Las mejores –le dio el mismo tipo de sonrisa

-Me costó encontrarte, ya que no estabas viviendo donde antes –comentó

-Eso es porque no tendría como pagar ese departamento por mi propia cuenta…

-Oh

-Eli me ofreció vivir con ella y acepte

-¿Este es su departamento?

-Sí

-Realmente… no hemos sido para nada justos contigo, ni con quienes decidiste rodearte

-No

-De verdad nunca me di cuenta el cómo te sentías con respecto a ser la heredera, el cómo veías que manipulábamos tu vida casi por completo –el hombre sujeto sus manos con fuerza- nunca pensé que habíamos puesto tanta carga sobre ti

-…

-Y ahora –la miró fijamente- ¿qué harás?

-Prácticamente no soy ya una Sonoda… -se rió amargamente- Después de todo ese apellido es del lado materno

-…

-Creo que ahora me toca ser libre –cerró los ojos e hizo su cabeza hacia atrás- después de superar todas esas cosas negativas que sentía, me di cuenta que ahora podía hacer lo que quisiese, no necesitaba convertirme en la heredera del Dojo Sonoda, podía dedicarme a conocer distintos lugares como me gustaría. Seguir la línea de literatura, tal vez ser profesora… je. Es raro ya que nunca antes me había planteado el que haría si no tuviese que heredar el Dojo

-Ya veo –se sentó mejor y puso una mano sobre la de su hija-sea lo que sea, intentaré apoyarte en lo que más pueda

-Gracias… -le dio una débil sonrisa

Retiró su mano y volvió el silencio.

-Creo que ya es hora de que me vaya –se puso de pie

-De acuerdo –se levantó también y lo acompaño hasta la salida

Umi le abrió la puerta y se quedaron en la entrada sin decir nada.

-¿Harás algo respecto a… mi madre? –preguntó la peli azul

-Seguiré intentando –soltó un pesado suspiro, agotado- pero sabes tan bien como yo como es ella

-Sí…

-Umi… yo…

-Papá… gracias por esto –dijo con sinceridad- significa mucho para mí que vinieras e intentaras arreglar las cosas

-Por supuesto –le sonrió- nos vemos

-Nos vemos

Su padre se fue, cerró la puerta y se apoyó en ella, soltó una gran cantidad de aire. Con ambas manos refregó su cara. Simplemente no había estado preparada para algo así, deba por perdido a sus padres, pero al parecer no era así, al menos con uno de ellos. Se sobresaltó al sentir unos brazos abrazar su cabeza y hacer que se apoyara en algo blando. Claro que no duró mucho su sorpresa ya que sabía que su novia la estaba consolando.

-¿Estás bien? –preguntó con suavidad

-Mejor de lo que esperaba –respondió, se abrazó más a su novia

-Me alegro –acarició su cabello

Se mantuvieron así un buen rato, hasta que la menor se comenzó a cansar un poco de la posición en la que estaba. Por lo que se separó y le indicó que la siguiera hasta un sillón, donde se volvieron a sentar y acomodar.

-Kotori… -la llamó con suavidad y una sonrisa en su rostro- ¿estuviste espiándonos?

-¿Q-Qué? Claro que no –dijo indignada

-¿No? –se rió la peli azul

-… -Kotori se sonrojó- tenía miedo de que se pelearan

-Gracias –Umi se separó del abrazó y la beso en los labios

La peli gris infló sus mejillas, que estaban de un tono rojizo. Se separó de ella por completo y le dijo que fuesen a calentar la cena. Umi se rió y la siguió.

Después de cenar la pareja se cambió de ropa a sus pijamas y se acostaron. No mucho después de que iniciara, Umi sin darse cuenta comenzó a llorar, sus lágrimas recorrían su rostro. Kotori notó esto un poco después y se alarmó.

-Estoy bien –le aseguró Umi a su novia- es extraño, pero no puedo dejar de llorar…

-¿De verdad? -Kotori la abrazó con más fuerza- sabes que me puedes decir lo que sea

-Lo estoy y lo sé –le sonrió- de verdad no me siento triste ni mal… pero sólo necesito llorar supongo. Tan solo quédate a mi lado

Kotori se sonrojo, pero sonrió feliz.

-¡Por supuesto! –respondió alegremente


Nozomi se levantó de la comodidad de la cama de Eli, quien seguía dormida. Era su quinto día en la casa de sus suegros y ya comenzaba a acostumbrarse a sus tratos, que no eran malos, de hecho todo lo contrario, pero tanta atención la hacía sentir avergonzada.

-Buenos días Nozomi-san -saludó la hermana menor de Eli, Alisa

-Buenos días Alisa-chan -se le acercó y le dio un rápido abrazo. La menor de los Ayase era muy de tacto

Ambas fueron hasta la cocina para preparar el desayuno. Nozomi quería hacer algo especial para su novia, quien había estado siendo victima de burlas y bromas durante su estadía, se sentía un poco mal por ello, así que buscó una forma para compensarlo. Compró la tarde anterior una tartaleta de chocolate, preparó algo de café, calentó tostadas, acomodó todo en una bandeja y subió hasta la habitación de la rubia. Entró con cuidado y dejó la bandeja a un lado, para despertar a su novia.

-Elicchi -llamó con suavidad

No reaccionaba por lo que optó por algo más "drástico". Se acercó más a la rubia, se sentó sobre ella, esta soltó un gruñido. Se inclinó sobre la menor y con suavidad besó la cara de esta. Primero la frente, luego nariz y siguió así, pero evitando siempre los labios. Lentamente Eli abrigó sus ojos y notó que su novia la estaba despertando de una manera maravillosa, se rió y sujetó la cara de esta y la besó en los labios.

-Al fin despiertas -se rió Nozomi al separarse

-Buenos días -saludo con una sonrisa

-Buenos días -la volvió a besar

Nozomi se bajó de la cama y fue a buscar el desayuno. Eli al ver la bandeja se incorporó de golpe, sorprendida por la atención.

-¿Y esto? -preguntó con una gran sonrisa

-Una forma de compensar todos los malos tratos por estos días -Nozomi se le acercó y le besó la frente

-Eres la mejor -el entusiasmo infantil de Eli siempre enternecía a la pelimorada

-Come antes de que se enfríe

No tuvo que repetirlo para que la rubia comenzara a comer lo preparado. Eli le pidió que se acostara junto a ella, para disfrutar las dos del delicioso desayuno que preparó. Al principio no quiso, pero luego cedió ante la insistencia de la bailarina.

Después de desayunar bajaron a lavar las cosas, allí se encontraron con los dueños de casa, quienes las saludaron cordialmente. Al rato de dejar todo limpio Eli fue a comprar unas cosas que le encargó su madre.

Al volver y dejar todo en la cocina escuchó una risa. Con curiosidad fue hasta donde estaba su madre y Nozomi riendo.

-Aquí Eli hizo un poco de lodo y robo un poco de azúcar, lo mezcló y comió pensando que podría saber igual que el chocolate

Nozomi soltó otra carcajada. Eli miraba completamente la escena, se tornó completamente roja.

-!MAMÁ!

.

-Elicchi no te enojes -Nozomi picaba con su dedo la mejilla de su novia, quien estaba molesta por las constantes burlas

La rubia siguió ignorándola, manteniendo su semblante frío y serio.

-Elicchi... -Nozomi la abrazó con fuerza- háblame

-Nozomi sueltame... -fue lo único que dijo

En ese momento la mayor entendió que su novia de verdad estaba muy molesta. Suspiró

-Haré lo que sea, si dejas de lado tu enojo -le dijo sin soltarla

-... -Eli la miró- ¿Lo que sea?

-Sí

-Entonces quiero que dejes de ayudar a mis padres a humillarme -Eli no la mirada con enfado, sólo dolida

-Por supuesto, no era mi intención hacerte sentir así -la besó cerca de los labios

Eli sonrió y le devolvió el beso, pero esta vez si apunto a los labios.

Siguieron intercambiando unos cuantos besos hasta que las llamaron a comer. Bajaron tomadas de la mano y se sentaron una junto a la otra. La comida transcurrió sin mayores acontecimientos. Una vez que terminaron Eli y su madre fueron a lavar, mientras que su padre y Nozomi se quedaron platicando. Aún así la rubia podía oír lo que decían.

-Dime Nozomi-san -habló su padre- ¿nuestra hija de verdad ha sido una buena pareja? Ella puede ser muy fría y difícil de llevar después de todo

-Ella... -Eli se tensó- ha sido la mejor novia que jamás podría haber pedido o imaginado

La sinceridad con la que dijo aquellas palabras llenaron a la rubia de un cálido sentimiento, tenía ganas de correr y besar a su novia en ese mismo instante, pero resistió la tentación.

-¿Ah sí? -inquirió su padre

-A tenido una increíble paciencia conmigo, ha creído en mi como nunca nadie lo ha hecho, no se rindió incluso después del daño que le hice -se hizo una breve pausa- Elicchi de verdad es lo mejor que cualquier cosa que hubiese podido pedir

La rubia esta vez no se contuvo y cedió ante las hermosas palabras dichas.


Ya habían pasado 5 días desde la visita de su padre y uno desde que Eli había vuelto junto a Nozomi. El mismo día que llegó la rubia Umi le contó lo ocurrido.

Ese día todas se habían reunido para aprovechar lo último que les quedaban de vacaciones de verano.

-Elicchi de bebe era muy adorable –contaba Nozomi sobre su estadía en la casa de los Ayeas, para disgusto y vergüenza de la rubia

-¡Nozomi ya basta de esas historias! –se quejó por milésima vez Eli

-No le hagas caso –habló Maki con una sonrisa- tu sigue contando

-El padre de Elicchi insistió en que ella debía atenderme en todo lo que quería –se rió la peli morada- por lo que la tuve de sirvienta durante estos días

-Me lo pagaras –murmuraba la rubia, sonrojada y casi molesta

El grupo de amigas seguía riendo con anécdotas, todas tranquilas y sin mayores preocupaciones por el momento más que seguir esforzándose estudiando y trabajando. Las cosas realmente estaban mucho mejor, todo lo malo ocurrido en el verano quedaba atrás. Ahora solo debían esperar al mañana con los brazos abiertos.

Se comenzaba a hacer tarde por lo que se despidieron, pero antes de que se separaran.

-Recuerden –habló Eli- que en dos semanas más… Umi está de cumpleaños

Todas miraron a la peli azul con un brillo maligno en sus ojos. Umi tembló de miedo.


Espero que haya sido de su agrado c:

Muuuuuchas gracias a todos los que siguen esta historia después de... más de un año (hasta a mi me sorprende y mucho) así que muchas gracias por todo el apoyo.

rebe: muchas gracias y que bueno que te gustara c:

Teveo: si verdad? tambien me cuesta un poco creerlo

unfanmas: ;) ;)

Kayle: jajaja estaba inspirada(? naah tuve tiempo jaja. Lemmon... ;)

Danael chan: jeje que bueno que te gustara. Umi tiene que aceptar lo suyo con Eli(?. Jajaja sobrevivio... a penas :v

kohitsucchi tru: jajaja esta toda plumada Kotorra aun... por ahora ;). Jajaja muchas gracias, obvio nicomaki sin pelea seria como nozoeli sin den den deeeen o parfait xD. No creo que haya segunda parte pero si hare cap extras (no lemmons xD) si caxo tu tranki :v Tambien soy shipper de ucchimorin xD y sip seguire por aqui

Olvide agregar que amm se supone que el prox cap sería el último... se supone xD. tal vez agregue algo más :v

Lo que si está abierta la sugerencia de hacer caps extra. por ejemplo de algo que haya pasado y no lo explique o desde el "punto de vista" de kotonozonico, etc.

Muchas gracias otra vez por el apoyo, me hace de verdad muy feliz.

PD: estoy super ansiosa por empezar a escribir el siguiente fic x3