L os Juegos del Hambre no me pertenecen solo la historia es mía.
POV Narrador
El sol resplandecía fuertemente por la ventana y se podían escuchar los sinsajos y los sinsontes, aquellas aves que procrearon a los primeros y que estos a su vez fueron símbolo para algo más grande y desde ese entonces, la gente de todo Panem ya no ve de la misma manera a esas aves. Mucho menos el rubio que descansaba en las suaves sábanas de seda, regalo de bodas de la rubia de origen capitolino.
De repente, un olor a tocino y hot cakes se hizo presente lo que hizo al rubio abrir sus ojos azules.
Katniss
Fue el primer pensamiento que tuvo y que tiene todas las mañanas al despertar desde que tenía 5 años.
Debe estar con Lily- pensó mientras se dirigía a tomar una ducha como todas las mañanas.
Los domingos era su único día de descanso, y la verdad es que eso a él no lo molestaba, le encantaba hacer su trabajo y hacer lo que su padre le enseño de pequeño, sentía que a pesar de los maltratos de su madre, la pobreza, la miseria y el hambre (que a pesar de que tenían comida, tenían que comer los panes rancios que no se vendían ya que la mayoría de las personas no tenían para comprar un pan y los agentes de la paz se encargaban de revisar los domingos que todos los insumos para realizar el pan y otros productos, fueran ocupados únicamente para venderse ) esas mañanas al lado de su padre aprendiendo el oficio de la familia era lo que más amaba a parte de la suya propia; pero también se tenía que permitir descansar un poco, el ser el jefe era algo agotador ya más de una vez se ha tenido que quedar a deshoras de la noche para terminar grandes pedidos de último minuto y no acostumbraba dejar que sus trabajadores se quedaran a ayudarlo después de todo, ellos también necesitaban un descanso.
Fue a verificar al cuarto de su hija y no la encontró ni a ella ni a su hija. Entonces, se preocupó. Probablemente sería un exagerado al preocuparse de no ver a su esposa y a su hija pero al parecer después de sobrevivir a dos Juegos del Hambre, un secuestro y una guerra, te vuelve un poco más paranoico. Bajó a la cocina donde el olor se hacía más fuerte conforme avanzaba, y ahí vio una cabellera oscura de espaldas cocinando frente a la estufa y junto a ella en la encimera se encontraba la canasta tejida donde estaba dormida su pequeña bebé de cuatro meses de edad. Ella había mejorado un poco sus habilidades de cocinera, no era la mejor pero ya no quemaba tanto la comida aunque por lo general el rubio hacía el desayuno.
-Buenos días, me diste un gran susto al no encontrarte- la abrasa por la cintura y la besó.
-Buenos días y perdón por no avisar es solo que Effie me llamó a las tres de la madrugada para decirme que Annie vendría temprano de visita.
-¿Y a qué hora llegará?
-Oh no, ella llegó hace tres horas.
Volteó a ver el reloj de la pared y vió que este marcaba las ocho de la mañana.
-Llegó muy temprano.-dijo mientras se acomodaba en el comedor.
- Sí, ella y el pequeño Finn están en casa de Effie y Haymitch ya que ellos los fueron a recoger a la estación de trenes.
-¿Bueno y toda esta comida?- aspiró el delicioso aroma de la comida- ¿Hay una ocasión en especial?
-Pues decidí hacer el desayuno, ¿que acaso no puedo cocinar para mi esposo?- el rubio paró de comer y la miró fijamente sin creerle lo que había dicho- Okey okey, en realidad voy a salir con Effie y Annie a comprar cosas.
-¿Qué tipo de "cosas"?
-No lo sé todavía, eso me dijo Effie, que por cierto ya deberían de estar a…-antes de que la castaña pudiera terminar de hablar, el timbre sonó en ese momento- Y ahí están, nos vemos en la noche amor.
-Espera, ¿no vas a desayunar?
-No, desayune hace rato, solo te preparaba tu desayuno.-dijo mientras caminaba hacia la puerta y la abría saludando a la rubia y la castaña dejándolas pasar.
-Buenos días Peeta querido-dijo la rubia con un poco de acento capitolino, ya hace 1 año que vino a vivir a casa de Haymitch aunque no eran pareja, solo se quedan como "amigos" aunque la castaña y él sospechan que hay algo más entre ellos o, que esa amistad daría paso a algo más. además que la rubia viaja de vez en cuando hacia su ciudad natal por un negocio de ropa y accesorios para damas y caballeros que abrió poco tiempo después de la revolución por lo cual no compró una casa en el 12 porque se iba de viaje seguido y con el paso del tiempo su acento fue disminuyendo poco a poco aunque probablemente no desaparecería por completo aunque ya no tenía la voz tan chillona como antes.
-Buenos días Effie- se levantó de su asiento para saludarla.
-¿Dónde está la pequeña princesa? Quiero verla.
-Está dormida en su canasto, tuvo una mala noche y no durmió mucho.
-Pobre criaturita, descuida solo voy a verla- dijo mientras se acercaba a la canasta donde se encontraba la pequeña.
-Hola Peeta- entra la chica de cabello ondulado pero ahora lo trae un poco más abajo del hombro.
-Hola Annie, que bueno es volver a verte, ¿Cómo han estado?
-Muy bien gracias, Finnick estaba muy emocionado de verlos, no paraba de hablar que quería verlos y jugar con la pequeña Lily.
-Bueno, la última vez que la vio estaba recién nacida y sigue estando muy pequeña para jugar. Por cierto, ¿Dónde está?
-Oh el viene con Haymitch, fue con él a comprar dulces.- Justo en ese momento aparece Haymitch con una bolsa de papel en el brazo izquierdo donde encima de esta hay una estampa el logo de la dulcería que se encuentra tres puestos más a la izquierda de la panadería y trae de la mano a Finnick que se está comiendo una barra de chocolate y que al ver al hombre rubio, se suelta de la mano y va corriendo a su encuentro.
-¡Tío Peeta!- se lanza hacia él y lo abraza
-¡Finnick!- lo levanta y le da vueltas mientras el niño de dos casi tres años reía.- Que grande estás ya eh.
-Sí, ya tengo estosh- levantó los dos dedos de su mano- pero casi a ti- levantó sus tres dedos.
-Woah, ya eres todo un niño grande- Finn era un pequeño muy listo, aprendió muy rápido a hablar pero más al caminar y es todo un galán como su padre, la castaña y la pelinegra siempre dicen que la pequeña y el niño están hechos el uno para el otro y terminaran juntos, cosa que no le agrada mucho a los dos rubios vencedores del distrito 12.
-Buenos días muchacho, damas y Katniss- saludó el rubio mayor (Jajaja no se me ocurrió otra cosa)
-Siempre tan amable Haymitch- dijo sarcásticamente la castaña
-Y tú siempre tan encantadora preciosa
-Bueno ya se nos hace tarde, así que vámonos chicas- dijo la rubia
-Amor, te deje hechos dos biberones, probablemente se despierte con hambre y…
-Espera, espera, espera, ¿no te llevaras a Lily?
-Claro que no, es muy inquieta cuando se aburre y no nos dejará hacer las compras.- Katniss sabía que Peeta le aterrorizaba estar completamente solo con un bebé y lo más irónico era que le había pedido tener uno durante quince años, aunque no tenía mucho que temer porque Lily era una niña tranquila siempre y cuando no se encontrara de mal humor (¿de quién lo habrá sacado?).
Él ya había estado solo con ella pero, o estaba dormida o era por el tiempo en que Katniss se iba a cazar en las mañanas y cuando ella regresaba la bebé seguía dormida, así que pensó en que ya era tiempo de que se hiciera cargo de ella por unas cuantas horas además de que servía que se podía distraer durante unas horas.- ¿Algún problema amor?
-Eh…- ni siquiera le dejo terminar de hablar cuando Katniss interrumpió.
-¡Qué bueno que no tengas! Es hora de irnos.
-¡Ja! Qué te diviertas chico, cuídate de la bestia y aprovecha que está dormida y escóndete-dijo levantándose del sillón en el que estaba sentado.-Nos vemos
-¿Y a donde crees que vas? Tú te quedas con Peeta a cuidar a los niños.-decía la rubia.
-¿Qué? ¿Tengo que hacer de niñera?-exaltado se volteó a ver a la rubia que estaba mirándolo con una sonrisa satisfactoria- Fue por lo del perfume ¿verdad?
-Claro que no, yo no soy rencorosa y baja la voz que vas a despertar a la niña-En parte era una venganza por el haber roto su preciado perfume de marca carísimo y el cual pocas veces usaba para evitar que se acabara y que ponía siempre en un cajón pero con la prisa que llevaba ese día lo puso al borde de una repisa.
-Dime que a "niños" te refieres a Lily y a mí por favor- rogó el rubio ojiazul.
-Claro que no, Haymitch se quedará contigo y cuidaran también al pequeño Finn.-finalizó la rubia poniéndose labial y viendo el reloj- ¡Miren que tarde es! Tenemos que irnos ya. Que se diviertan chicos
-Adiós Peeta, yo se que lo harás bien amor, además está dormida y probablemente despierte dentro de mucho, así que escúchame bien Peeta Mellark-se acercó al rubio, mientras lo miraba seriamente, a él le daba mucho miedo cuando ella decía su nombre completo y más cuando está totalmente seria, a veces tenía la sensación de que Katniss era la que tenía los pantalones en la casa, a veces.-haces un mínimo ruido tú o Haymitch y despiertan a Lily antes de su hora habitual y te irá muy muy mal. Nos vemos- terminó con una sonrisa y salió por la puerta junto con la rubia.
-Tranquilo Peeta, solo cuídalos bien, te encargó a mi más valiosa posesión, es inquieto pero si lo pones a jugar con algo se entretiene, ya verás que no te dará muchos problemas, pero recuerda si algo le pasa, algo también te pasará a ti y no será algo bueno.-salió la castaña junto a las demás dejando al ojiazul más preocupado.
-Bueno, no creo que sea tan difícil ¿o si?
-Bueno, solo te aviso que no voy a cambiar ningún pañal.
Que p2! Matenme tienen todo el derecho por abandonar esta historia pero la verdad es que ni siquiera tengo una excusa, simplemente tenia flojera. Sí, leyeron bien, flojera o hueva como le quieran llamar. Soy la persona más floja de todo el mundo y tenía ideas para esta historia pero no las anotaba (tremendo error, no lo cometan JAMÁS) y pues como no tengo memoria de esponja pues no se me quedo nada
Este capítulo va dedicado a Val rod por su comentario en el capítulo anterior y de dar la idea para este cap. Besos Val y espero y actualices tu historia Cometiendo Errores, la espero.
KCF
