DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a musegirl. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction
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Swerve of Fate
Capítulo 3
—Vamos, Bella. Puedes hacer esto. No es la gran cosa y si apesta, te vas y regresas antes a Seattle. —Traté de sonar convincente mientras me veía en el espejo retrovisor.
Pero mi charla de motivación personal no fue suficiente para sacar mi trasero del auto. Miré hacia la escuela que se estaba riendo de mí con sus puertas. Estúpida reunión.
Mi estómago gruñó violentamente. Estúpido estómago y mi ridículo plan de negarme el desayuno para forzarme a ir adentro y comer esos pancakes.
Miré una última vez el espejo, tomé un profundo respiro, me aseguré de que mi cabello estuviera propiamente arreglado, y luego salí del auto. No me di la oportunidad de pensar, solamente caminé a través de las puertas.
Una vez adentro, me detuve por un momento y miré a los estudiantes y a diferentes adultos terminando de acomodar todo y empezando una fila para comenzar a servir. Pensé que reconocí a unas cuantas personas, pero no podía estar segura.
Tentativamente, me acerqué a la mesa del registro. La chica pelinegra ni siquiera se molestó en mirar hacia arriba.
—¿Nombre? —Creí que dijo.
—Um, Bella Swan.
Su cabeza se alzó y jadeó hacia mí.
—¿Bella Swan? Oh por Dios, ¿realmente viniste? Tú, ¡te desapareciste de la faz del planeta!
—Lo siento, ¿quién eres? —Ella lucía vagamente familiar, pero obviamente se había hecho algunas cirugías y no habían salido bien.
—Alice Brandon-Whitlock —se burló—. ¿Por qué hablas así? Suenas extraña.
Azoté mi dinero en la mesa y tomé el boleto y la etiqueta con mi nombre.
—Bueno, tú te ves extraña. Al menos yo puedo no hablar y nadie lo notaría. —La mandíbula de Alice cayó e hizo este extraño ruido de incredulidad—. Perra —murmuré entre dientes mientras me iba.
Ya sin estar hambrienta, me senté en una mesa vacía cerca del área designada donde los chicos estaban revoloteando mientras trataban de hacer pancakes. Tenían dos planchas al fondo y una línea de mesas en donde podían elegir los pancakes y los complementos. Un par de ellos estaban discutiendo acerca del tiempo de cocción correcto. Una chica trató de voltear un pancake pero falló por completo.
—¿Te gustaría un poco de ayuda? —me ofrecí.
—¿Eh? Oh, no. Eres una ex alumna, solo diviértete. Los pancakes deben de estar listos muy pronto. —Miró hacia el, ahora quemado, pancake y murmuró algo.
Reí y me moví detrás de la plancha.
—Permíteme. Soy bastante buena, tengo mi propia panadería.
—¿En serio? Eso es genial. Yo no soy tan buena en esto. Obviamente. —Se acomodó sus gafas—. Pero soy la presidenta de la clase, así que pensé que debería estar ayudando.
—No te preocupes, puedo manejar esto. ¿Te gustaría aprender? —Le di una sonrisa de apoyo—. Apuesto que también podemos hacer crepas. Si quisiéramos vernos elegantes.
Sus ojos se ensancharon.
—¿Podemos?
—Claro, es fácil.
Treinta minutos después, cuando todo el movimiento comenzó, teníamos pilas de deliciosas opciones de desayuno y Angela, como se había presentado, estaba volteando pancakes en la segunda plancha. No como experta, pero lo suficientemente buena.
—¡Quiero shispas de shocolate! —anunció una pequeña voz. Vi una pequeña y castaña cabeza con unos grandes ojos verdes mirándome y extendiendo su plato, expectante.
Sorprendida, pregunté.
—¿Cómo llegaste aquí? ¿Dónde están tus padres?
—Papi fue al baño. ¿Has visto eda fila? No puedo esperar en eto. Demasiada hambwe —señaló detrás de ella.
—¿Tus chispas de chocolate te gustarían en pancakes o crepas? —pregunté con seriedad y contuve mi sonrisa.
—¿Qué es una cepa? ¿Las shispas de shocolate saben bien ahí? —ceceó ella.
Esta vez sí sonreí.
—Una crepa es un pancake muy, muy delgado y las chispas de chocolate saben deliciosas sobre ella. Puedo derretirlas dentro de ella y enrollarla para ti.
—Bien —contestó con un firme asentimiento. Me puse a trabajar, depositando la masa sobre la plancha y dándole una forma muy delgada. Sus ojos verdes me estudiaron por un momento, antes de sonreír, mostrándome sus dos dientes faltantes.
Una vez que la masa estuvo bien cocida, espolvoreé chispas de chocolate y gentilmente las esparcí mientras se derretían. Ella saltó cuando la enrollé y la puse en su plato.
—¡Grashias!
—De nada, cariño.
—Maggie, ¡ahí estás! Cariño, me asustaste. No puedes salir corriendo así. —Un salvaje cabello cobrizo llegó a mi visión cuando el chico se inclinó para abrazar a la pequeña niña.
Me congelé en mi lugar. No podía equivocarme con ese cabello. Él se giró y me miró.
—Espero que ella no haya molestado… ¿Bella?
De repente, me vi envuelta por los brazos de Edward en un apretado abrazo. Sin pensarlo, mi cuerpo se derritió contra el suyo y mis brazos, automáticamente, se enredaron a su alrededor.
—No puedo creer que estés aquí —susurró cerca de mi oreja.
Él se separó mientras su hija veía con avidez nuestro encuentro.
—Ven a comer con nosotros. Tenemos mucho con lo que ponernos al corriente.
—E-estoy ayudando —señalé hacia las planchas. Él frunció el ceño por un segundo pero se suavizó por completo.
—Está bien, has hecho más de lo que deberías —intervino Angela y me echó.
Tomé un plato con una pequeña porción de pancakes y dejé que Edward y Maggie me guiaran. Cuando se dirigieron a un área más concurrida, puse mi mano en el codo de Edward. Él me miro.
—¿Podemos sentarnos por allá? —señalé hacia un par de mesas vacías por la esquina. Él pausó, pero asintió y cambió de dirección.
Tan pronto como estuvimos sentados, Maggie comenzó a comer su crepa, murmurando sobre lo rica que estaba. Miré a Edward y lo descubrí mirándome. Llevé un pedazo de pancake a mi boca.
Tragué y, finalmente, hablé.
—¿Tu esposa sabrá dónde encontrarlos?
—Papi no está casao, no tengo mami. Soy dop-ada —señaló Maggie.
—A-doptada. —Edward sonrió y ella lo miró mal.
—Fue lo que dije. —Volvió a mirarme—. Mi mami y papi de verdad están en el cielo.
Jadeé.
—L-Lo siento. No quería… —Miré a Edward, aterrorizada.
Él sonrió y pasó su brazo alrededor de Maggie, acercándola a él.
—Está bien, Bella. Ella lo entiende, ¿verdad, Maggie? Siempre hemos sido completamente honestos y hablamos mucho sobre esto. Sus padres tuvieron un terrible accidente cuando Maggie tenía solamente veinte meses de edad. Después de asegurarme de que el hombre que los golpeó estuviera en prisión, no pude alejarme de ella. —Dejó un beso en su brillante cabello castaño—. Sabía que ella era para mí.
Mi corazón se estrujó ante la vista de Edward con su adorable pequeña, quien fácilmente podía ser suya, debido al color de ojos.
—¿Cuánto años tienes, Maggie?
—¡Tengo cinco! —me dijo con orgullo y alzó su mano—. ¿Por qué suenas chistosa cuando hablas? —preguntó Maggie con la inocencia que solo un niño puede tener.
—¡Maggie! —la regañó Edward—. Eso no fue una manera amable de preguntar lo que querías.
Sabía que mi voz no era la misma de antes. Era un poco más llana, mi entonación no era la correcta. También tenía un toque más nasal de lo común. No era algo que yo notara, pero los terapeutas de lenguaje y mi familia me habían dicho cuando había preguntado. Nada espectacular, pero lo suficiente como para que los demás se dieran cuenta.
—La voz de Bella suena diferente de lo que estás acostumbrada porque ella sufre de pérdida auditiva. ¿No es así, Bella? —Me miró con una expresión significativa. Él quería que confirmara su presentimiento. Quería saber qué había pasado.
Asentí ligeramente.
—Algo así. En realidad soy sorda.
—¿Sorda? —repitió Maggie.
—Mhmm. Hace mucho tiempo, estuve muy enferma y una de las cosas que pasaron debido a eso, fue que perdiera por completo la audición.
—¿Entonces cómo ecuhas lo que digo?
—Tengo lo que se llama un implante coclear. —Me estiré y me quité uno de mis aparatos para enseñárselo. Ella lo miró, examinando lo que parecía como algo curvo, pero largo y con un cordón pegado a un delgado disco un poco más grande que una moneda—. Hay una parte interna por la que tuve que someterme a cirugía para que la pusieran dentro de mi oreja y uso esto para recoger los sonidos a mi alrededor y luego la pieza le dice a mi cerebro. Tengo uno para cada oreja. —Lo estaba simplificando mucho, pero era la información básica—. También leo mucho los labios.
—¡Genial!
Me puse el aparato de vuelta y pude escuchar el sonido de ese lado de nuevo. Me concentré en mi comida; incapaz de soportar la mirada de lástima que Edward me estaba dando.
—Deja de mirarme así, Edward.
Una de sus largas manos se posó sobre una de las mías y alcé la mirada.
—Lo siento, Bella. No pretendía nada, solo estoy confundido. Cuando te visité en Seattle, aún podías escuchar.
—Muchas cosas cambiaron después de que la meningitis se fue —suspiré, sintiéndome vacía de repente—. Realmente no quiero hablar de eso ahora.
Edward asintió y apretó ligeramente mi mano antes de soltarla. Ambos volvimos a nuestro desayuno mientras Maggie era ignorante a todas las preguntas sin contestar y la tensión en el ambiente.
—Bueno, debería irme. —Me puse de pie y recogí mi plato—. Gracias por dejar que me sentara con ustedes. Fue lindo conocerte, Maggie.
Me alejé unos cuantos pasos antes de que Edward tomara mi brazo.
—Bella, por favor. Lamento si te hice sentir incómoda. Es solo que... estaba tan feliz de verte de nuevo. Siempre me pregunté qué pasó contigo. Por qué nunca te encontré en Dartmouth. —De repente pasó las puntas de sus dedos por mi mejilla—. Te extrañé, Bella. Me gustaría charlar más. Mis padres pueden cuidar a Maggie por unas horas, ¿quizás podamos pasar un rato juntos?
Algo dentro de mí se revolvió ante la desesperación en su voz y su expresión. La intensidad en sus ojos debilitaba mis rodillas. Me encontré a mí misma asintiendo antes de poder comprenderlo.
—De acuerdo, Edward. ¿Por qué no nos vemos esta tarde?
—Paso por ti a las dos —sonrió. Por supuesto, tenía que ser esa sonrisa torcida que siempre me mataba cuando crecíamos.
—¿Recuerdas dónde queda la casa de mi papá?
—Claro que sí, Bella. No puedo olvidar dónde vivía mi chica favorita. Bueno, mi segunda chica favorita ahora —contestó y se giró para mirar a Maggie.
Lindo viernes :)
Por fin apareció Edward con una pequeña sorpresa, jajaja. ¿Les gustó el capítulo?
Nuevamente, Fanfiction tuvo problemas al mostrar los rr´s, así que una disculpa si olvido mencionar a alguien pero, muchas gracias a todas por dejar su review, son muy bien apreciados :3 gracias a:
Paola Lightwood, Chayley Costa, Roxy Sanchez, Leah de Call, Melany, Gabriela Cullen, Adriu, anybella, tulgarita, bbluelilas, patymdn, Yoliki, Sarai GN, rosy canul, Guest, Tata XOXO, LeslieeMariia, carolaaproboste v, Yani B, Deathxrevenge, Uya, carito y somas.
Gracias a todas y no olviden dejar su review aunque sea con un 'gracias' :)
¡Hasta la próxima!
xx
