DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a musegirl. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction
Link del grupo en facebook: w w w . facebook groups / itzel . lightwood . traducciones /
Swerve of Fate
Capítulo 5
Al mediodía del día siguiente fui al Thriftway para comprar los ingredientes para mi especialidad: las galletas con chispas de chocolate. Pensé que una ofrenda para Maggie me ayudaría a quedarme de su lado. Estaba en el pasillo de repostería cuando un carrito llegó a donde estaba revisando los productos.
—Hola, Bella. ¡Es tan bueno verte de nuevo! —me saludó la señora Cullen con una sonrisa amigable.
Maggie me sonrió desde el carrito que ella estaba empujando.
—¡Hola, Bella!
—Hola, señora Cullen, Maggie. Es curioso encontrarlas aquí. —Cambié mi peso de un pie al otro.
Las mariposas se revolvieron en mi estómago mientras me encontraba cara a cara con la madre de Edward. La había encontrado varias veces en eventos escolares y una vez en su casa cuando estábamos haciendo un proyecto para biología. Pero nunca habíamos interactuado mucho y trataba de mantenerme apartada debido a mis sentimientos por Edward en ese entonces. Y ahora, aparecía aquí.
—Oh, Bella. Llámame Esme, querida —me corrigió con amabilidad.
Sí, como si eso fuera a pasar.
—¿Qué haces? —preguntó Maggie, y no pude evitar sonreír.
—Estaba viendo ingredientes para hacer galletas. Pensé que podría llevarte algunas esta noche.
—¡Yay! —gritó—. ¿Qué tipo? Las de shispas de shocolate son mis fav-ritas.
—Esas son exactamente las que iba a hacer. ¿Sabías que tengo mi propia panadería en Seattle? Me han dicho que hago unas excelentes galletas con chispas de chocolate. —Le guiñé el ojo y ella rio.
—Deberías venir a hacerlas a la casa —sugirió Esme—. Sé que Charlie no ha reemplazado sus aparatos en años y nosotros cambiamos toda la cocina hace tres años. Estoy segura que tendrás mejores resultados con nuestro horno.
Mierda. Ella tenía un punto. No confiaba mucho en el horno de la casa para mantener la temperatura correcta para el horneado. Si no tenía cuidado, podría terminar con galletas quemadas o crudas.
—¿Por favor, Bella? Puedo ayudar. Soy una ex-elente ayudante. —Maggie lucía tan adorable y esperanzada que no tuve el corazón para decirle que no.
—De acuerdo. ¿A qué hora debería ir?
—Solo síguenos a la casa, cariño. Tenemos el tiempo suficiente como para hornear y charlar un poco. Edward no ha dejado de hablar de ti desde que te encontró en ese desayuno.
Ensanché los ojos ante estas noticias.
—Oh, no lo sabía.
Esme rió.
—Es adorable. Me recuerda a la preparatoria y al enamoramiento que tenía contigo. —Sentí un momento de sorpresa ante la revelación antes de que su sonrisa se borrara—. Es una pena que tuvieras ese accidente justo después de que finalmente juntara el coraje para invitarte al baile. Él estaba devastado cuando escuchó lo que pasó. Por supuesto, tu recuperación fue mucho más difícil, pero, ¡mírate ahora! Tan hermosa y, por lo que he escuchado, muy exitosa también.
Me sonrojé ante sus palabras. Me halagaban y avergonzaban. Quería hacer un baile de felicidad cuando dijo que Edward tenía un enamoramiento conmigo todos esos años atrás, pero también estaba avergonzada de que me hubiera halagado. Nunca había sido buena para aceptar cumplidos y halagos.
—De hecho, podemos dejar tu auto en tu casa y luego llevarte para que no tengas que preocuparte a la hora de la reunión —continuó Esme.
—Espera, ¿qué? ¡Estaría en tu casa todo el día! Estoy segura de que no me quieres ahí todo ese tiempo. Y mi papá no puede cocinar para nada, estaba planeando en hacernos la cena —protesté.
Ella estaba tratando de recogerme como un pequeño y perdido perrito. Y no quería terminar "ensuciando toda la alfombra" y siendo echada por la puerta. Edward se volvería loco si tuviera que entretenerme durante todo el día.
—¡Eso está bien! Le diré a Charlie que venga para la cena. ¡Será divertido! —Ella tomó la pequeña canasta que tenía en las manos y depositó los productos en su carrito. Luego enredó su brazo con el mío y nos guió hacia las cajas registradoras con Maggie hablando acerca de hornear galletas y de enseñarme su habitación en la casa de la abuela.
Maggie estaba tan emocionada de "sorprender" a su papi conmigo que se negó a que yo le avisara. Incluso llegaron al extremo de quitarme el celular cuando me siguieron a mi casa para que pudiera dejar el auto.
Ella casi estaba vibrando cuando llegamos a la hermosa (y enorme) casa de los Cullen.
—¡Papi! ¡Papi! —gritó mientras corría adentro.
Hubo una fuerte conmoción mientras entraba en la casa y veía que Maggie había chocado con Edward y lo había empujado hacia la pared.
—Magpie, ¿qué pasa? ¿Por qué estás tan emocionada? —Él rió y la cargó.
Maggie señaló hacia mí, detrás de su abuela.
—¡Tajimos una s-presa!
Sus ojos se enfocaron en mí y una lenta y torcida sonrisa comenzó a formarse en su rostro.
—Esa es una excelente sorpresa, cariño. —Él caminó hacia nosotras y nos besó a su madre y a mí en la mejilla.
—¡Ohhh! —chilló Maggie—. ¡Bella va a hacer galletas conmigo!
—¿De verdad? Eso suena como una gran idea. ¿Por qué no van tu abuela y tú a arreglar todo en la cocina? —La dejó en el suelo y le revolvió el cabello. Ella tomó la mano de Esme y se la llevó.
—Lo siento, no pretendía int…
Fui interrumpida por la boca de Edward en la mía y me aferré a sus hombros mientras me presionaba contra la puerta y metía su lengua en mi boca. Gemí ante su sabor y mi cerebro finalmente me obligó a responder. Cuando lo hice, sus dedos se apretaron en mi cintura antes de bajar para manosearme el trasero.
Lo acerqué más, necesitando sentir su cuerpo unirse con el mío. De repente, él saltó como si lo hubieran asustado y volteó la cabeza para mirar sobre el hombro al mismo tiempo que bajaba los brazos. Seguí su mirada y una de mis manos viajó a mi corazón en pánico cuando vi al padre de Edward detrás de nosotros.
Edward frotó su mano en círculos en mi espalda.
—Lo siento, Bella —murmuró—. Supongo que no escuchaste a mi papá aclararse la garganta. —Entrecerró los ojos hacia su padre.
—Está bien, puede ser muy fácil asustarme —dije con un ligero temblor en la voz.
—Mis disculpas, Bella. Eso fue insensato de mi parte —contestó el señor Cullen.
Sonreí. Él siempre había sido muy amable.
—No hay problema. Es bueno verlo de nuevo, señor Cullen. —Me moví para rodear a Edward y extender la mano hacia él, pero me tropecé con el aire y casi nos aplasté a los tres.
Edward sonrió burlonamente y me sostuvo de la cintura.
—¿Estás bien, cariño?
Arqueé una ceja hacia él.
—No te creas tan importante, Cullen. Mi equilibrio siempre ha sido pésimo. No tiene nada que ver contigo.
Su padre estalló en risas.
—Siempre fuiste buena para mantenerlo al margen, Bella. Me alegro que estés de vuelta. Y, por favor, llámame Carlisle.
Asentí ligeramente mientras Maggie entraba por la esquina.
—¡Vamos, Bella! —demandó, exasperada y con las manos en la cadera.
—Uh-uh, Maggie. Esa no es la actitud correcta que debes tener cuando alguien se ofrece a hacer algo divertido y especial contigo —respondió Edward de inmediato.
—Pesdón, papi —susurró Maggie.
—No soy con quien deberías disculparte, jovencita.
Ella me miró, su labio inferior temblaba.
—Pesdón, Bella.
—Gracias, Maggie. ¿Vamos? —Extendí una mano hacia ella y sonrió cuando la tomó.
No mucho tiempo después, teníamos todos los ingredientes listos y pesados. Después de combinar los ingredientes secos, nos pusimos a trabajar con los húmedos.
Me incliné hacia ella como si fuera a decirle un secreto.
—De acuerdo, Maggie, ¿quieres saber mi secreto para las mejores galletas con chispas de chocolate del mundo?
—¡Sí! —Asintió furiosamente.
Sonreí.
—Escúchame con atención, casi todas las recetas te piden una cucharadita de extracto de vainilla, ¿cierto? Bueno, yo le pongo media cucharadita de vainilla y media cucharadita de extracto de almendras. Le da a las galletas un poco más de sabor dulce sin que sea demasiado.
Maggie bufó.
—Bella, no puedes tener mucho dulce. No es pozible. —Reí ante la seguridad en sus palabras. Amaba como los niños no podían tener suficiente azúcar y dulce.
Cuando llegó el momento, la dejé revolver las chispas de chocolate y chupar la cuchara al final. Nos sentamos en la barra de la cocina mientras las galletas se horneaban.
—¿Bella? —preguntó Maggie con una sonrisa traviesa.
—¿Mhmm?
—¿Cuál es tu color favoito?
—Verde. ¿Cuál es el tuyo?
—Amarillo. ¿Cómo se llama tu panaería?
—Duck y Goose Bakery
—¿Huh? ¿Por qué? Eso es extaño. —Arrugó la nariz y reí.
—Bueno, porque mi socio es un enorme y bobo ganso y mi apellido es Swan, así que soy el patito feo que se convirtió en cisne.
—No eres fea. ¡Eres bonita!
—Gracias, cariño, pero pensamos que Duck y Goose sonaba mejor que Swan y Goose.
—Hmm. —Pausó por un segundo—. ¿Bella?
—¿Sí, Maggie? —Me llevé un vaso de agua a los labios.
—¿Eras la novia de mi papi en la escuela?
Me ahogué con el trago que apenas había tomado.
—Um, no, cariño. Solo éramos amigos.
—¿Por qué? ¿No querías?
Dejé salir una risa nerviosa.
—Oh, lo quería. Pero era tímida y muy insegura de mí misma en ese entonces. Tenía miedo de que si le decía a tu papá cómo me sentía y él no sentía lo mismo, dejáramos de ser amigos.
Ella no parecía impresionada.
—Papi no haría eso.
—Ahora lo sé, pero antes no lo sabía. Difícil de creer pero, cuando te vuelves adolescente a veces haces cosas tontas que no tienen sentido, incluso aunque tú creas que sí.
—Yo no haré eso —anunció con confianza.
Reí.
—Estoy segura que no.
El tiempo se terminó para la primera tanda y saqué el molde para ver unas galletas perfectamente horneadas. Las dejé enfriando y metí las otras en el horno.
—¿Bella? ¿Eres la novia de mi papi ahora?
Me congelé de espaldas a ella. ¿Era la novia de Edward? Quiero decir, él había metido su mano en mi pantalón y parecía disfrutar besándome, pero no era como si hubiera usado ese término. Tampoco yo.
—Yo… no lo sé. —Tomé una galleta que estaba lo suficientemente fría como para comerla y me giré para dársela. Un poco de soborno nunca era malo—. Tengo fuertes sentimientos hacia él, pero no hemos hablado de ser novio y novia. ¿Te molestaría si así fuera?
Ella masticaba felizmente la galleta.
—¡Mmm! ¡Esto está muy, muy, ueno! Taaaan rico. —Tomó otro bocado y sus ojos brillaron con delicia hacia mí.
—Gracias, cariño. Eres la mejor ayudante que he tenido.
Maggie sonrió con orgullo.
—Puedes ser su novia. Está bien.
—Me da gusto que lo apruebes. Tu opinión significa mucho para tu papi y para mí. —Mordí mi propia galleta—. Estoy segura que tu papá te dirá si decidimos ser novio y novia.
Se tomó la leche que estaba frente a ella de un solo trago y puso el vaso en la barra, lo que provocó un pequeño ruido.
—¿Lo amas?
Mi corazón se removió y latió con fuerza en mi pecho. ¿Lo amo? Estaba segura de que había estado enamorada de él en la preparatoria. Y ahora… bueno, si lo que sentía no era amor, no sabría cómo llamarlo. Era ridículamente rápido, pero la manera en la que me sentía en la preparatoria no había cambiado, simplemente lo había reprimido.
Abrí la boca para responder, sin poder creer que se lo diría a ella primero y no a Edward, pero ella lo había preguntado y no quería ser deshonesta.
—Eso no es algo aceptable que preguntarle a Bella, Magpie —interrumpió Edward y entró en la cocina. Mis mejillas se sonrojaron mientras me preguntaba qué tanto habría escuchado—. Bella tiene el derecho de guardarse sus sentimientos hasta que esté lista para compartirlos sin ser interrogada por una pequeña pixie de ojos verdes.
Ella rio y me miró, avergonzada. Guiñé un ojo hacia ella.
—Está bien, disfruté nuestra pequeña conversación.
—¿Por qué no vas a escoger una película para verla en el sótano? —sugirió Edward, y ella salió corriendo con alegría—. Lo siento, Bella. Ella tiene mucha curiosidad acerca de ti, y de nosotros. Pensé que habíamos hablado lo suficiente, pero supongo que no. No te preguntó algo inapropiado, ¿verdad?
El calor invadió mi rostro de nuevo.
—Ella preguntó si era tu novia. Le dije que no habíamos hablado al respecto.
Él suspiró suavemente.
—Lo siento, espero que no te haya incomodado.
—No, ella fue genial. Muy dulce al respecto, de hecho.
Se pasó las manos por el rostro.
—Recientemente Maggie ha estado muy interesada en tener una madre. Creo que es por estar en el jardín de niños y ver a tantas mamás por ahí. Es divertido ver que un padre se presente, pero hay una parte de ella que está buscando por un modelo femenino a seguir.
Lo miré en shock.
»No estoy diciendo esto para asustarte, pero quería decirte de dónde vino todo eso. Esa fue otra razón para mudarnos. Esperaba que mi mamá pudiera, de alguna manera, llenar ese espacio.
Asentí con lentitud y me mordí el labio inferior. Mi corazón comenzó a acelerarse mientras juntaba el coraje para hacer mi pregunta.
—Y… ¿soy tu novia?
Él me dio una sonrisa avergonzada.
—¿Quieres serlo?
De nuevo, asentí, pero mantuve la mirada en el suelo.
—Que bien, porque he estado muriendo por ser tu novio desde hace quince años.
Jadeé y alcé la cabeza.
—¿Quince años? —Claramente, había escuchado mal.
Él se encogió de hombros y se acercó con lentitud a mí.
—Más o menos. Era el final del octavo grado cuando usaste un bonito vestido morado y verde en la escuela y estaba tan excitado. Esa fue la primera vez que tuve una erección en público. Afortunadamente, al pasar el tiempo me volví mejor escondiéndolas. —Pasó las puntas de sus dedos por mis brazos, causándome escalofríos.
»Después de ese día, mis sentimientos hacia ti cambiaron por completo. Siempre me había gustado tu compañía, pero comencé a notar lo hermosa que eras y cómo tu cuerpo iba desarrollando suaves y femeninas curvas. Curvas que mis manos se morían por tocar.
Había cambiado sus caricias a mis caderas, por mi cintura y a los lados de mis pechos. Un ligero gemido salió de mi garganta y él se acercó más. Podía sentir el calor de su cuerpo mientras me sostenía solo a centímetros de distancia de él.
»Nunca me di cuenta de que sentías lo mismo y estaba demasiado asustado de ser rechazado. Pero, Dios, te quería. Eras la estrella de cada una de mis fantasías y estoy avergonzado de admitir todas las veces que me venía pensando en todas las cosas prohibidas que quería hacer contigo.
Me besó con fuerza y lo dejé asaltar mi boca de la manera más deliciosa.
Cuando se separó, estaba deslumbrada y todo lo que pude pensar fue: amo a este hombre.
Edward jadeó.
—Mierda. Dije eso en voz alta, ¿cierto? —susurré y él asintió, aún asombrado—. Lo siento, Edward, yo no... es decir, no quería… mierda, yo... por favor no te asustes. No pretendo que lo digas de vuelta, obviamente. Podemos pretender que no tuve un fallo total en el cerebro y que no lo dije en voz alta. Nunca pasó.
Él bajó la cabeza hacia mi cuello y comenzó a murmurar algo en mi piel. Puse las manos en sus mejillas y alcé su cabeza.
—No puedo entenderte así, Edward. Por favor, solo dime que no he arruinado todo —pedí, sintiendo las lágrimas picar en mis ojos.
Me besó de nuevo. De una manera salvaje y frenética. Como si estuviera muriendo y yo tuviera el aire que necesitaba para respirar. Finalmente, se separó y ambos jadeamos por aire.
—Hermosa y boba chica. Te amo. Te amo, Bella. Lo he hecho desde la preparatoria y sé que es loco decirte esto cuando nos encontramos de vuelta apenas ayer, pero todo mi ser está gritando que no te deje ir. Nunca.
Pausó su discurso para tomar aire y yo parpadeé con lentitud.
»Estoy aterrado de que vayas a desaparecer de nuevo si te pierdo de vista incluso por un segundo. Nena, tienes mi corazón, siempre lo has hecho. Si no fuera completamente demente, te pediría que te mudes con nosotros cuando oficialmente vivamos aquí en dos semanas más.
Presioné mis dedos contra sus labios y él dejó de hablar. Una suave sonrisa se posó en mis labios.
—También te amo, Edward. Quiero… todo contigo y Maggie.
Su sonrisa en respuesta fue tímida.
—Y, ¿eso significa que irás al baile de graduación conmigo?
—¿El baile? Um, Edward, cariño, eso fue hace diez años.
—Sí —rio—, pero el baile de reunión es en dos noches.
—Oh, cierto. —Parpadeé y luego sonreí—. Sí, iré al baile contigo.
¡Feliz miércoles!
Quizá puedan pensar que Edward y Bella van muy rápido pero, piénsenlo, han esperado mucho tiempo ;) ¿qué les pareció el capítulo?
Gracias a todas las que dejaron su review con sus opiniones, gracias a:
Lunita Black27, BlissBelleTwilighter, Deathxrevenge, Laura Katherine, Yani, Leah De Call, Paola Lightwood, Meemii Cullen, Yoliki, torposoplo12, freedom2604, Anastacia T. Crawford, patymdn, bbluelilas, Shikara65, tulgarita, Let Cull, Melany, Andrea Ojeda (son siete capítulos), rosy canul, LeslieeMariia, Deessa Whitlock, Caniqui, Chayley Costa, bellaliz, Gabriela Cullen, Tata XOXO, aide nuno, somas y carolaaproboste v.
¡Muchas gracias, no se olviden de su review y nos leemos el viernes!
xx
