Aquí vamos de nuevo con esta historia, por lo que veo sí la están leyendo o al menos entrando y con eso tengo suficiente. Agradezco mucho los reviews, creí que realmente no los tendría, gracias por alentarme a seguirlo.
Ahora veremos un poco más de lo que siente Ichigo, quien no es lo que parece. Quizás lo odien un poco pero prometo que más adelante se revindicará.
Disclaimer: Nada es mío.
Neglect.
Capítulo 2: Patéticos.
Orihime Kurosaki se recostó luego de secarse el cabello y hacer todo lo que correspondía antes de irse a dormir. Se sentó del lado que le correspondía de la cama y suspiró porque ahora que se puso a cavilar luego de lo que hizo en la tarde, notó todo lo que su esposo no hacía, comenzando desde las cosas carnales hasta llegar a las cosas mínimas como por ejemplo, estar allí a su lado ya recostado junto a ella. Ichigo siempre se acostaba tarde, ella solamente lo sentía deslizarse dentro de las cobijas y acostarse de espalda a ella, ¿hacía cuánto que no le daba las buenas noches?
— Nunca lo ha hecho— se dijo la mujer mientras suspiraba. Dejó el asunto por ahora para rememorar lo que pasó hacía unas horas, primero pensó en lo irresponsable que fue al beberse todo el sake, pudo haber parado en el hospital pues nunca en su vida se había puesto completamente ebria y de no ser porque ocurrió aquello, quizá habría ido por los vinos que su esposo guardaba en el estudio. — Soy tan patética.
A la primera 'oportunidad' se puso a beber y eso no era propio de ella, nunca lo había sido y no empezaría a esas alturas.
Recordó ahora al repartidor, no recordaba ni su cara, solamente recordaba su ronca voz, su miembro dentro y su fornido cuerpo sobre el de ella, solamente atinaba a decir que era bastante alto pero si lo veía de nuevo seguramente lo reconocería.
La cabeza comenzó a dolerle y se puso de lado para tratar de dormir. Pensaba que le iba a costar mucho trabajo, quizás la conciencia no podría dejarla dormir pero su cuerpo de inmediato resintió la actividad física.
Cerca de la una de la mañana, la puerta del dormitorio se abrió dejando entrar a Ichigo con el cabello algo húmedo porque antes de acostarse tomaba una ducha. Se retiró una bata de dormir y se metió entre las cobijas; como todas las noches, lo primero que vio fue el rostro de su esposa, que siempre lucía bastante tranquilo pero esa noche ella se notaba distinta.
— No quiero pensar lo peor— murmuró él frunciendo el ceño.
Nunca en su vida se sintió amenazado por nada pero ahora, aquella mueca de preocupación que tenía la mujer lo ponía intranquilo. Siempre iba a estar el "¿Y si...?" con su trabajo.
— Buenas noches.— le susurró, ya lo hacía por costumbre puesto que ella a esas horas ya estaba tan dormida que ni lo notaba.— Ella no te va a responder.
Y no la culpaba, él era el que jamás se mostraba en la habitación antes de que ella se durmiera pues quería evitar alguna charla que lo delatase aunque sea un poco, a lo mejor no ocurría pero prefería prevenir, no quería lidiar con lo que ocurriría después si se enteraba. Además tenía cierto miedo de lo que ella pudiera hacer en su corazón; si le temía a algo era a ella, ella y su manera de ser. Personas como él solamente vivían para una cosa y el resto ya era solamente una máscara.
— Soy patético— se dijo y le dio la espalda a Orihime reprimiendo todo impulso que pudiese seguir luego de admirarla.
Cuando despertó, Orihime como siempre, solamente escuchó unos ruidos en la cocina, señal de que Ichigo se estaba preparando café. Se levantó para poder ofrecerle algo, las piernas le dolían pero lo disimuló lo mejor que pudo.
— Ichigo-san— lo llamó la mujer con temor puesto que creía que él estaría molesto todavía por lo del día anterior.
— Ya te he dicho que no hace falta que te levantes— respondió él poniendo el café en un termo. Ya estaba con su traje de siempre y su portafolios listo. Ella se acercó a la cocina para ayudarlo. Siempre le decía lo mismo pero era mas bien como rutinario.
— H-hoy te vas un poco más temprano— dijo ella poniéndole cerca la tapa del recipiente.
— Sí.
— ¿Vas a llegar temprano como ayer?— preguntó Orihime sin alguna otra intención mas que saber.
— ¿Por qué?— preguntó ahora Ichigo con recelo y le dio una de sus frías miradas. Avanzó un par de pasos hacia ella para mirarla mejor.
— Para tener lista tu cena— respondió la mujer algo asustada por la actitud que tomó él. Jamás lo había visto enojado pero ahora parecía que se encaminaba hacia allá.
— No tengo idea—contestó él tapando el termo y metiéndolo en otra bolsa, tomó sus cosas y se dirigió hacia la puerta.
— Ichigo-san— llamó pero él no respondió, simplemente la miró— Que te vaya bien...
— ...
Él no dijo algo, tan solo asintió y abrió. Se detuvo un segundo y regresó a verla. A veces odiaba que ella fuera tan buena e ingenua, otra mujer ya le habría pedido el divorcio o hasta lo habría mandado a matar pero ella no y por eso era perfecta para él.
— No me esperes despierta si ves que llego tarde— dijo él y quiso salir rápido pero no pudo porque la cara de sorpresa que puso su esposa lo desconcertó y lo hizo aun más porque ella se sonrojó como si la hubiera halagado.
—Está bien— murmuró ella mirando el suelo avergonzada. ¿Por qué se ponía así? si no le soltó alguna palabra dulce o se despidió cariñosamente de ella, era que Orihime así podía percibir la preocupación de él para con ella, era tan poco lo que se decían que tenía para alegrarse con aquella frase que solamente le pedía que no se desvelara. La puerta sonó cerrándose y entonces ella volvió su vista hacia ella, su esposo ya se había ido.
No podía seguir así, su desliz no tenía más de doce horas pero ya sentía que lo hizo hacía años. Era mejor aclararlo todo y le surgió la idea de hablar con aquel muchacho para pedirle una disculpa apropiada, lo había usado para calmar sus ansias.
— Más tarde— dijo Orihime flaqueando en su decisión y se puso a escombrar lo poco que había.
El resto del día lo pasó trabajando, ella era economista, pero mas bien hacía de asesora fiscal y hasta de contadora de la empresa de un par de sus primos y trabajaba desde casa con los datos que le mandaban, todos sus libros los tenía en orden pero diario se dedicaba un poco a revisarlos y a estudiarlos, le pagaban una cantidad razonable y al no tener otros gastos, podía permitirse junto a Ichigo tal apartamento. Le hubiese gustado salir a trabajar directamente a la empresa pero su esposo le dijo que no se preocupara por ello y habló con los primos para que la dejaran trabajar desde allí. Ellos no tuvieron problema y estuvieron contentos de que por fin ella encontrase a un hombre que la cuidara, así que aceptaron encantados.
Vio la hora y notó que ya eran las tres de la tarde, era ahora o nunca. Se dirigió al teléfono para marcar y ordenar de nuevo algo de pollo frito.
— Lleva esta orden al mismo lugar de ayer— dijo una mujer de piel morena pero con cabellera rubia a un muchacho que estaba sentado en la mesa del local de pollo frito.
— No fastidies—respondió él ignorando a la mujer pero ella tomó una escoba para amenazarlo. Guardó su teléfono que anteriormente estaba revisando.
— Es tu trabajo, tú aceptaste venir a ayudarme y ahora ve a hacer lo que te digo o le diré a tu madre que no estás cumpliendo con tu palabra— dijo ella con tono severo— ¿O no quieres ir porque te dijeron algo? ¿te trataron mal o qué pasó?
"Me trataron muy bien" pensó el muchacho sonriendo de medio lado y se levantó.
— Lo haré pero no porque me lo pides— dijo él con altivez y tomó el paquete para salir.
— Te soporto porque tu madre es muy buena conmigo de lo contrario ya te habría mandado al carajo, Grimmjow— se dijo la mujer y se fue a cocinar las demás órdenes.
Afuera, el muchacho de cabellera turquesa estaba fuera intentando encender su motocicleta, aunque no le quedase muy lejos aquel edificio, no quería asolearse. Se sintió observado y miró hacia el frente, una chica de larga cabellera verde y de ojos grises que lo miraba con curiosidad.
—No seas tan rudo con Halibel, ella quiere sacar su negocio adelante—comentó ella.
— Y me dices eso por...
— Porque a veces eres muy grosero.
—¿Y?
— No deberías ser así con ella, es tu hermana.
— Media hermana— corrigió él con fastidio. Realmente aquel local de pollo frito era de su difunto padre, la morena era su media hermana y él era un hijo ilegítimo pero al morir el padre de ambos lo reconoció así que les dejó el local y ella era la que lo administraba pero como solamente era dueña de la mitad, quería que él colaborara también así que le pedía que hiciera las entregas. Grimmjow no tenía otra fuente de ingresos y todavía no acababa la universidad además su madre estaba algo enferma por lo que iba allí a medio trabajar para sacar dinero, medio trabajaba porque de todas formas estaba estipulado que él tendría la mitad de las ganancias pero aún así su madre lo mandaba a ayudar.
— Lo que sea, es parte de tu familia, haz el esfuerzo.
— Como ya habrás visto, solamente escucho a mi madre y eso a veces, no tengo porqué escucharte. Si soy grosero o no, es mi maldito problema, ahora déjame hacer mi trabajo y vete a hacer el tuyo Neliel—indicó él con una sonrisa pero lejos de mostrarla feliz, lo hizo con arrogancia.
— No soporto que seas así Grimmjow— reconoció la chica de ojos grises con algo de tristeza. Ella también trabajaba en aquel local porque Halibel era una gran amiga de años y necesitaba todo el apoyo del mundo porque su padre era lo único que le quedaba y al morir, la morena se vino un poco abajo; pero quizá su motivo más fuerte era que quería estar cerca de él. Llevaba enamorada de Grimmjow casi desde que lo conoció, el día en el que su amiga comenzó a hacerse cargo del local y de eso ya tenía casi tres años, en los cuales no había ni avanzado un poco con él. Ni ella misma sabía qué le gustaba de aquel chico, era grosero, tosco y jamás le hablaba más de la cuenta y pese que al inicio se sintió atraída a su físico, fueron cosas pequeñas como el ayudarla a cargar cosas demasiado pesadas para ella, acompañarla cerca de su casa cuando era muy tarde o hablar con él cuando no se ponía en plan insoportable las que la hacían suspirar por él.
— ¿Te puedo pedir un favor?— preguntó él cambiando de tema y le sonrió casi amablemente mientras se subía en el vehículo. Neliel se tensó un poco e intentó no sonrojarse.
— Dime.
— Mira, ve al directorio.
— Ajá— exclamó ella desconcertada pero atenta.
— ¡Y BUSCA EL NOMBRE DE ALGUIEN A QUIEN LE IMPORTE QUE NO ME SOPORTES!— gritó arrancando la motocicleta mientras reía socarronamente.
Quiso gritarle que era un idiota pero no pudo porque probablemente él no la escucharía y porque no podía llamarlo así por más que quisiera.
— La tonta soy yo por creer que me hará caso. Soy patética— se dijo la muchacha y regresó a hacer su trabajo, el cual consistía en la cocina y la limpieza.
Grimmjow no siempre se sentía bien cuando soltaba comentarios desagradables como los que acababa de decir y menos con Neliel, ella siempre era amable con él y nunca lo trataba mal, si tan solo no le prestara tanta atención y no lo cuidase tanto, ya se la habría llevado a la cama porque ella tenía todo lo que a él le gustaba pero estaba seguro de que ella terminaría enamorándose de él o peor, él de ella, estaba también seguro de que pasaría fácilmente porque Neliel no le era indiferente para nada pero él no quería ese tipo de sentimientos, a su madre le trajeron muchas dificultades y no quería pasar por ello así que solamente se dedicaba a acostarse con cualquier chica o mujer que quisiera pasar el rato, justo como el día anterior. Pero ahora estaba perturbado por la mujer de cabellera anaranjada, tan hermosa y tan necesitada.
— Se quedó con más ganas— murmuró con ironía mientras subía las escaleras, lo dedujo porque a nadie le apetece realmente comer pollo frito dos días seguidos. Por ahora tampoco tenía otro tipo de compromisos así que sí, nuevamente se follaría a esa mujer, pero sin quererlo pensó en el hombre que vio el día anterior, el esposo de ella. Esa mirada fría podría pertenecerle incluso a un asesino y algo le decía que tenía muchas probabilidades de serlo. Esa mujer no valía su vida pero el aroma a peligro lo hacía querer seguir con ella, además tenía que estar equivocado.
Tocó el timbre y Orihime abrió despacio, como si le diera pena el hacerlo. En cuanto estuvo abierta por completo, Grimmjow sonrió de medio lado y le extendió la bolsa. La mujer lo miró sorprendida, primero porque él parecía tan tranquilo de estar ahí, como si no hubiera ocurrido lo del día anterior y en segundo porque encontró que el repartidor era alguien sumamente atractivo, lo cual le nubló los pensamientos que tenía acerca de hablar con él y comenzar a recordar cómo se sentía el miembro del joven dentro, los sonidos obscenos que hacía mientras la penetraba, su lengua jugando con la de ella, el orgasmo que alcanzó gracias a él y lo caliente de su semen en ella. El repartidor la miró y también pensó en lo mismo pero se centró en la mujer, sin duda era una belleza y pocas veces se había acostado con alguien de ese calibre, ella no era muy alta pero tampoco una mujer pequeña, sus senos eran todavía más grandes de lo que recordaba, su cintura era tan estrecha que podía rodearla con un solo brazo; su ancha cadera sostenía a un hermoso par de bien torneadas piernas. Aquel bastardo de mirada fría tenía una suerte de los mil demonios pero parecía que no aprovechaba la mujer que tenía y por eso ahora iba a estar él, si no planearía quitársela al menos iba a acostarse con ella lo más que pudiera, a esa resolución llegó luego de verla esa segunda vez.
Orihime Kurosaki no pudo decir algo más ya que le vino una gran vergüenza y de inmediato volvió a querer estar acostada en el suelo con las piernas abiertas y él encima arrancándole gemidos. Grimmjow pensó que sí ocurriría y dio un paso al frente para comenzar pero ella de inmediato puso una barrera.
— Aquí tienes, quédate con el cambio— dijo ella sintiéndose la peor de las cobardes, le puso el billete en la misma mano de la cual le arrebató la bolsa con su comida y le cerró la puerta en la cara.
El repartidor se quedó allí sin reaccionar por varios momentos, no se lo podía creer.
"Estuviste a punto de volver a cometer el mismo error ¿qué pasa contigo?" se regañó Orihime recargada del otro lado de la puerta, no pensaba claro, ella simplemente reaccionó ante el muchacho. Pero se sintió culpable por dejarlo allí y volteó a observarlo por la mirilla de la puerta, su corazón se aceleró al ver que el muchacho se quitaba el casco para acomodarse su cabellera con expresión de desconcierto pero mirando a la puerta como esperándola. El corazón de ella golpeteó todavía más fuerte al notarlo, sin duda el físico de aquel joven le atraía pero también sintió intenciones de su parte por volver a tener sexo con ella. Se sintió deseada, aquel muchacho la deseaba y ella comenzaba a quererlo de nuevo.
— Me siento patético esperando— se dijo Grimmjow y se dio la vuelta para irse, por ahora no sabía cómo reaccionar.
Justo bajó el primer escalón cuando el elevador se abrió.
La mujer comenzó a sentir calor, como el día anterior, sin evitarlo deslizó una mano entre el pantalón que traía ese día para acariciar su entrepierna húmeda debido al recuerdo del miembro que alojó el día anterior y que ahora estaba del otro lado de la puerta esperándola junto con su dueño. Desabrochó la prenda inferior para quitársela, lo hizo junto a las bragas y subió la camiseta junto con el sostén para recibirlo. Su parte racional la abandonó y decidió que lo haría, después de todo, su esposo seguro tampoco lo notaría.
— ¡Entra, vamos a...— dijo mientras abría la puerta pero allí ya no estaba el muchacho sino Ichigo quien la miró sorprendido por aquel recibimiento pero luego compuso un gesto de seriedad. — Hacerlo!
— Orihime— dijo él en tono severo para aparentar el desconcierto pero realmente estaba comenzando a ponerse nervioso. Pocas veces había visto a su esposa así, de hecho ya tenía algunas semanas que no la veía de esa manera. Trató por todos sus medios de no hacer algo con ella porque de pronto le vino una duda muy grande.
— I-ichigo-san... yo...— intentó explicarse ella pero no había forma de hacerlo.
— ¿Qué se supone que haces?— preguntó el hombre apartando la mirada de Orihime, lo hizo más que nada para no comenzar a excitarse porque solamente había ido a cambiarse pero ella lo tomó como rechazo. Entonces ella lo abrazó así como estaba de un costado.
— S-solamente...— la situación la ayudó a que pensara rápido en algo—Hace mucho que no tenemos sexo y-y estaba pensando en ti, yo... me estaba, tú sabes... entonces escuché el elevador y decidí recibirte.
— ¿Y cómo sabías que era yo?— preguntó Ichigo, aquella era la duda que tenía, no había forma en la que su esposa supiese que ese día llegaría mucho antes. "No flaquees, no caigas ahora ante ella" se dijo al sentir los redondos senos de su mujer en el brazo.
— N-no sé, yo so-solo me excité pensando en ti Ichigo-san y creí que eras tú, ¡ya no puedo!— dijo ella afianzando su abrazo pero se sentía tan avergonzada por mentirle así, por recibirlo así que se deslizó hacia el suelo y solamente lo tomó de una mano mientras comenzaba a llorar.
— No lo hagas de nuevo, pudo ser el vecino quien llegase— dijo él apartando su mano despacio y se fue a su habitación. Orihime se quedó allí llorando porque en ese momento la infelicidad le ganó a la vergüenza.
¿Qué había de malo con ella? se levantó y volvió a vestirse, se fue al baño a secarse las lágrimas, se sentó en la taza del baño todavía intentando calmarse pero luego de unos minutos escuchó que tocaban la puerta de ese cuarto.
— Orihime— llamó él con calma pero ella todavía no quería hablarle— Solamente vine por algo, hoy sí llegaré tarde así que no prepares nada y no me esperes despierta.
La mujer no dijo nada, simplemente se quedó allí pensando en qué diferente se sentía esa despedida a la de temprano ese mismo día.
Ichigo suspiró y se quedó esperando un poco a ver si ella salía pero no pasó nada, era imposible que Orihime saliera luego de aquel desplante. Si por él fuera, le habría dado lo que quería pero ahora no era momento, tenía algo más importante que atender.
Iba a salir del apartamento pero notó un empaque de pollo frito sin abrir cerca de la puerta. ¿Cómo pudo haber dejado la comida allí? regresó a ponerla sobre una encimera para que se la comiera o la guardara.
Volvió hacia la salida y ahora miró la fotografía del día de su boda que usualmente no veía porque ella estaba allí en esa dirección despidiéndolo.
Nuevamente se sintió patético por el sentimiento que tenía.
Ichigo condujo un tramo desde su casa y dejó después su automóvil en un estacionamiento público, caminó un par de cuadras y entró a un bar poco concurrido de esa zona. Se sentó a la barra y pidió un Bourbon que fue servido de inmediato, miró el reloj de pared, su cita ya debería de estar allí.
— Perdona la demora— dijo una voz femenina. Él simplemente dio un trago a su bebida.
— Casi acabo de llegar— respondió él mirando a una mujer de cabellera castaña, ella le besó profundamente nada más al acercarse a él— Quiero de lo que tomas— murmuró ella y se sentó a su lado.
— Otro Bourbon— pidió Ichigo mientras le sonreía a su acompañante.— Saliendo de aquí, vamos por allí.
— ¿A qué?— murmuró ella algo sonrojada.
— A hacer lo que quieras— le dijo y la tomó de la barbilla para hacer que ella se volteara y besarla de nuevo, importándole muy poco que estuviese atrayendo bastantes miradas.
Notas del autor: Mi lengua materna no es el español pero llevo poco más de la mitad de mi vida estudiándolo y he estado en países que lo hablan, me gusta mucho hablarlo y practicarlo; no me gusta cómo manejan los fanfics de otras lenguas que conozco y quise probar aquí, creo que no estoy mal y ya he escrito cosas en español pero nadie las ha visto, la persona que contacté de beta reader me dijo que no estaba mal en ningún lado ya que suelo equivocarme en los verbos o con la gramática pero si ven un error, les agradecería que me lo dijeran.
Les insisto en que mi intención no es hacer ver mal a ningún personaje, es simplemente quitarme las ganas de escribirlos de esta manera, de una perspectiva hasta cierto punto casi de novela. Les diré que me baso en un manhwa y el artista es algo rudo con sus personajes pero como aquí intento adaptarlo para que se apegue a los personajes, sí intento dar una perspectiva que pueda agradar. Me estoy tomando varias libertades rellenando lo que no se ve y si cuando dé el nombre ven que no está la escena es porque yo la escribí, así ocurrió con la mayor parte de este capítulo.
Saluti.
