Antes que nada, muchas gracias por dejar sus comentarios, que están divididos por lo que veo. Aunque mayormente son de conformidad y eso me alegra bastante.

Ahora, diré lo siguiente. Veo que hay personas que no están conformes con el enfoque de este fanfiction y que no ven que la historia del manhwa en el que me basé sea algo de romance pero creo que hay que mejorar en la comprensión de lectura pues en los géneros principales no son los de romance o de ese tipo y creo que es un poco obvio que si me baso en esa historia por ende no será lo principal; también convendría que revisaran la definición de "adaptación" puesto que es lo que justamente estoy haciendo, nunca dije que lo pondría igual y si hay gente que conoce la historia original verá que hay gran diferencia.

También estoy un poco decepcionado de que vi que el punto que quería probar se dejó ver muy rápido, además de que muchas personas parecen no leer estas notas ni las finales porque en ellas expreso bien el punto que quiero y lo que no quiero; me comentaron que este fanfic se recomendó en una página de facebook y agradezco la atención pero creo que aquellas personas que leen tales recomendaciones, están un poco más acostumbradas a fanfics con trama distinta, sé que es porque la pareja principal es canon y hay fanfics muy buenos pero con trama un poco menos 'cruda', por así decirlo y mi intención nunca fue 'ofender' a nadie (si es que por allí hay alguna persona así, lo cual no dudo), simplemente quería quitarme las ganas de publicar algo que pueda ser leído en una de las lenguas que me gustan tanto.

Ahora bien, la persona que se encarga de hacer recomendaciones, creo que debió de tener un mejor juicio al poner este fic en la página puesto que tuvo que leerlo antes y discernir si es una trama que a varios les llegase a gustar, reconozco que puede ser interesante leer algo distinto pero vi el hashtag que utiliza los días de las recomendaciones y los fanfics que vi distan mucho de éste, indico esto porque no me gustaría que esta persona resultara afectada u ofendida de alguna manera.

Tampoco lo dejaré por aquellas cuestiones, es mi adaptación y mi decisión es seguirla así como también es decisión de cada quien entrar o no a leer. No se obliga a nadie y si lo hacen es la curiosidad la que les trajo, vistas o no lo seguiré escribiendo; otra cosa, creo que es un poco injusto que si no fue mi decisión revelar el nombre todavía, hubiese alguien que sí lo hizo solamente porque no le pareció cómo manejé las cosas.

Pero está bien, si me tomase en serio todo lo que leo tendría que abandonar internet e ir a encerrarme con el rey al castillo. Todos somos libres de comentar y por eso está la sección, pero esa libertad conlleva a que yo también pueda dar una respuesta o de expresarme.

No me molesto puesto que ya sabía a qué me exponía y fui advertido pero no me importó, era solo que quería ver cómo escribía y todo esto es para aclarar.

Sin más qué agregar y si todavía gustan acompañarme, proseguiré con el fanfic.

Tal vez lo cambie para el siguiente capítulo a clasificación M, para que así solamente entren las personas que realmente gusten de este tipo de tramas.

Disclaimer: nada es mío salvo lo que yo ponga para beneficio de la historia.


Neglect.

Capítulo 3. Un paso adelante, retrocede dos.

— Espera— pidió Ichigo con una sonrisa mientras detenía los constantes besos de la mujer que lo acompañaba. Ambos estaban en el elevador de un edificio cercano al bar.

— ¿Por qué no empezamos ya? detengámoslo y...— dijo ella dirigiendo su mano hacia los botones pero él se la detuvo.

— Aquí no puedo hacer lo que quiero— la calló él y detuvo a la mujer para evitar que lo siguiera besando. Llegaron pronto al piso que querían y ella salió lo más rápido que pudo porque estaba totalmente ansiosa.

— No sabía que tenías un lugar así, el edificio se ve lujoso— comentó ella mirando por el pasillo, él le indicó cuál puerta era y sacó las llaves. La dejó entrar primero.

— Bienvenida— respondió él encendiendo la luz, entonces la mujer se dio cuenta de dónde se encontraban.

El lugar distaba mucho de ser una habitación normal, era casi blanco excepto por unos rastros de color café en las paredes y en lugar de muebles como cama o cómodas, había una mesa con varios instrumentos extraños para ella pero otros muy conocidos, una cadena con un gran gancho colgaba del techo y había una mesa parecida a las de operaciones.

— ¿Dónde estamos?— balbuceó la mujer sintiendo escalofríos y su instinto le dijo que debía correr pero ya era tarde, Ichigo había cerrado la puerta tras de sí.

— Tiene muchos nombres pero llámalo "mi laboratorio"— dijo susurrándole al oído en un tono completamente distinto al que usaba fuera de ese lugar.

La mujer perdió el conocimiento luego de oírlo.

Para cuando volvió en sí, se encontraba desnuda y atada de pies y manos mientras colgaba hacia abajo desde el gancho que vio antes, las ataduras le lastimaron la piel y sentía sangre escurrir de ellas. Toda la situación iba mucho más allá de su comprensión.

— ¿Pero qué haces?— gritó apenas y fue consciente de que todavía tenía habla.— Si es un juego de masoquismo déjame decirte que no me gustan ese tipo de cosas.

Pronto se dio cuenta de que no era un juego, el hombre de cabellera naranja tenía puesta una especie de bata que le cubría las ropas por completo, guantes de látex y cubre bocas.

— Pues tu esposo cree que sí te gustan los juegos, es por eso que él se enteró que estabas teniendo una aventura— declaró Ichigo tomando un cuchillo, siempre le gustaba empezar con ellos.

— ¿M-mi espo-esposo?— balbuceó ella sin creerlo, además por su posición se le dificultaba hablar.— ¿Él te mandó a hacerme ésto?...— no obtuvo respuesta, simplemente vio que su captor avanzaba hacia ella con el arma en la mano.— ¡No puedo morir solamente por haber tenido un par de aventuras!

— Si la gente muriera por engañar a sus parejas, habría miles de muertes. No te confundas, tú vas a morir porque te descubrieron teniendo una—explicó el pelinaranja y sin más, le encajó el cuchillo en el estómago. La mujer soltó un alarido tan fuerte que Ichigo se vio tentado a cubrirse los oídos pero a esas alturas de su vida y de su profesión, ya estaba un poco acostumbrado. — No es nada personal, tú trabajabas en una oficina para ganar tu sueldo, yo hago esto para ganar el mío. Seré rápido.

Sacó el cuchillo y lo encajó en un punto vital para evitar que gritara una segunda vez pero ello causó que la sangre se regara por todo el suelo.


El trabajo terminó en poco tiempo, no era muy complicado hacer que el cadáver cupiera en tan sólo cuatro cajas medianas, simplemente se tenía que saber en dónde cortar. Ichigo estaba terminando de "empacar" y una chica de cabellera rojiza estaba a su lado revisando unos papeles.

— Ichigo-senpai, me sorprende lo bien qué haces esto— dijo ella escribiendo el nombre de él en las hojas que tenía en manos.

— Ajá— dijo él sin hacerle mucho caso. Justo cuando cerró la última caja, llegaron otros sujetos vestidos como empleados de mudanza para llevarse el cadáver descuartizado. Ichigo simplemente se levantó para quitarse las cubiertas de ropa que tenía, las dejó de lado y se fue sin decir más.

— Encárguense del resto— les pidió la muchacha y salió detrás del de cabellera naranja.

Ambos se encaminaron hacia el elevador para ir posteriormente al estacionamiento del sótano de aquel edificio pero dentro del cubículo, la pelirroja intentaba hacerle la plática a Ichigo.

— Ya son casi la una— comentó ella mirando la pantalla de su celular pero no obtuvo respuesta ya que él estaba de pie viendo hacia la puerta.— Esa mujer de la que te encargaste fue tonta.

— ¿Por qué lo dices?

— Porque si se quiere tener una aventura, debería de ser en el día, cuando el marido esté completamente sumido en su trabajo.

— ¿Tú qué sabes? todavía estás en edad de buscarte un novio y no un marido, Riruka— aseveró el hombre sin siquiera voltearla a ver.

— Hasta crees que tengo tiempo para ello, ¿cómo le hiciste para conseguir esposa? y peor aún ¿cómo tienes tiempo para ella?— preguntó la muchacha sonriendo de medio lado porque ella sabía que ese tema era la fibra sensible del hombre.

— No necesitas tiempo si solamente es tu cubierta— respondió Ichigo y justo en ese momento el elevador se abrió pues llegaron a donde querían.

— ¿No es algo frío llamar "cubierta" a una mujer? ¿Qué no la quieres ni un poco? hiciste un juramento de amarla y respetarla— recalcó ella pero se ganó una mirada que claramente indicaba que se estaba pasando de la raya con ese tema. Mientras ella le preguntaba, caminaron hacia el auto de él.

— Como te dije, ¿tú qué sabes?— volvió a insistir el hombre y se subió dando un portazo mientras arrancaba sin siquiera despedirse.

Riruka solamente lo miró irse mientras dejaba de reprimir el sonrojo que venía aguantando desde que se subió al elevador con él.

— Es tan frío... quizá por eso me gusta— se dijo a sí misma y se dio cuenta que necesitaba que él la llevara cerca de su casa pero lo olvidó totalmente al distraerse con otros pensamientos, así que sacó su teléfono para llamar un taxi.


En su camino, Ichigo se puso a pensar un poco en lo que aquella chica le dijo. Aceptaba abiertamente que la razón por la cual se casó era para cubrir su trabajo, o más bien, su estilo de vida. ¿Qué mejor que conseguir una mujer que además de hermosa, ya tuviera una carrera y trabajo? Podían ser considerados como un matrimonio moderno y pasar desapercibidos pero se estaría mintiendo en una parte, él realmente pudo haber seguido con su vida solo y consagrarse a ello, después de todo, la familia que tenía estaba distanciada y muy rara vez se comunicaba con ellos, no veía a sus hermanas desde su boda, pero no quiso, comenzó a pensar en que Orihime sería perfecta para él desde el día que la conoció y todavía lo seguía pensando.

— Casi no hemos cambiado— se dijo en voz alta y pensó en ella, se estaba comportando extraño, esa misma tarde lo recibió como nunca antes y tuvo que dominarse mucho para no caer ante ella y el día anterior estaba medio ebria. ¿Es que acaso ahora ella se estaba revelando?

Kurosaki creía que sin tener aventuras y teniéndola en ese apartamento le sería suficiente; no le gritaba y de vez en cuando la sacaba a cenar o le compraba algún regalo ¿entonces cuál era su maldito problema?

¿Sería acaso que lo había descubierto? no, no había forma. ¿Pero qué tal que sí?

Todos aquellos pensamientos le acortaron el camino.


Orihime se despertó porque su cabeza se estrelló contra la mesa, sin quererlo se había quedado dormida frente a la cena pues decidió preparle algo para hablar con él. Miró el reloj y vio que ya pasaban de la una. Quizá era que él no llegaría esa noche pues en la tarde regresó y no le dijo algo.

— Mejor me hubiera ido a acostar— dijo un poco decepcionada y se levantó para guardar todo lo que preparó pero en ese momento Ichigo abrió.

Se miraron por algunos momentos para ver quién se animaba a hablar primero.

— Estoy en casa— saludó él con su seriedad habitual y su corazón le dio un calambre en todo el pecho por ver la mesa tendida esperándolo. ¿Por qué tenía que sentirse así?

— Ya es algo tarde, no creo que tengas hambre— dijo Orihime sin ocultar el desánimo y le evitó la mirada. Recordó justo en ese momento todo lo que aconteció el día anterior y en ése, se avergonzó tanto.

Ichigo tomó ese gesto como señal de alerta, ¿por qué no lo miraba? ¿por qué no se mostraba entusiasmada? ¿sería por la hora? lo que fuera, tenía que saberlo. Se acercó a ella y quedó justo enfrente, la tomó con cuidado de una mejilla para mirarla directamente a los ojos. La mujer se sorprendió por tal acto.

"¿Qué hace?" pensó ella desconcertada pues era poco habitual que él tuviera tales gestos. Sus miradas se encontraron, Orihime sintió ahora un gran peso sobre sus hombros, ¿cómo pudo haber cometido tal barbaridad? tenía por seguro que Ichigo no podría hacer lo que ella, y lo sintió porque él la miraba como si buscara algo. Nuevamente tuvo que evitarlo, se sintió descubierta.

"¿Por qué me evita?"

Normalmente la mujer siempre le dedicaba una mirada cargada de amor pero ahora parecía que no quería ni tenerlo enfrente.

— ¿Qué tengo?— preguntó Orihime sin quererlo sonrojada. Al tenerlo tan cerca no pudo evitar sentirse como la primera vez que hablaron... pero de nuevo intentó apartarse.

— Se me hacía tarde— dijo él tomándola de la nuca para que le prestara atención. Ahora ella lo miró algo interesada.

"No, no se ha dado cuenta" se tranquilizó el pelinaranja en cuanto ella dejó de evitarle. No pudo evitar el jubilo que le provocó ello y la besó, la posición en la que la tenía era perfecta además, desde que sintió aquello en el pecho por verla esperarlo tuvo ganas de hacerlo.

Orihime se sorprendió bastante pues él pocas veces se atrevía a besarla así, ¿quizás era culpa por lo de hace un rato? no sabía, no sentía eso provenir de él. Ella estaba un poco feliz así que le correspondió con gusto y lo abrazó del cuello. Él la abrazó de la cintura y continuaron besándose, trastabillaron mientras él acariciaba todas las curvas de la pelinaranja hasta que ella dio en contra de una encimera. Pausaban por momentos y procedían de inmediato, él se deshizo del nudo de la corbata y del saco con ayuda de ella.

— Ichigo-san— susurró Orihime al sentir las manos de él tomarla de los glúteos y sentarla en el mueble de la cocina.

— Se me hacía tarde— repitió él y ahora le deslizó las bragas por las piernas pues ella vestía solamente una camiseta holgada y la ropa interior debajo.

Sin abandonar sus labios, él deshizo la atadura del cinturón y de lo que impedía que su miembro duro fuera expuesto ante ella.

— To-todavía no estoy...— dijo ella con vergüenza pues aunque ya llevaran un tiempo viviendo juntos y teniendo relaciones, la mujer todavía sentía vergüenza al verlo. Aun lo tenía abrazado por el cuello y se escondió en este para ocultar su rostro rojo.

Pero él no tenía tiempo para explicaciones y hundió su masculinidad entre las piernas de ella, haciendo que se abrazara con fuerza y gimiera en su oído. Orihime sintió un poco de dolor pues le faltaba humedad pero él se encargó de ello, comenzó a moverse lento pues igual la falta de lubricación no le permitía otra cosa. Posó una mano en la cadera de ella y otra la metió bajo la camiseta para tomar uno de los senos y apretarlo.

— ¿Estuviste jugando contigo misma mientras pensabas en mí?— le dijo él y sintió cómo el interior de la pelinaranja se estrechaba y brindaba un poco de lo que necesitaban.

— Y-yo... a-ahh.

— Responde— susurró mientras comenzaba a moverse más rápido. Ella se sintió todavía más excitada y lo soltó para recostarse en la encimera, sus pechos se movían de arriba hacia abajo y aunque estaban cubiertos, sus pezones se notaban pues estaban completamente endurecidos. Ello por alguna razón encendió más al pelinaranja, siempre le gustaba hacérselo con la ropa puesta aunque se perdiera de tan bello cuerpo. El sonido acuoso de sus embestidas y los gemidos de ambos resonaron por toda la cocina, la respuesta que Ichigo buscaba quedó en el olvido, simplemente se dedicó a disfrutar de la calidéz del interior de Orihime, que ahora ya estaba en perfecto estado para penetrarla como se debía.

¿Por qué solamente ella tenía el poder de hacerlo sentir así? ella lo descontrolaba a tal punto que con un simple beso él sentía la necesidad de poseerla y eso no le gustaba porque lo hacía olvidar su propósito al casarse con ella: disimular todo.

Orihime definitivamente estaba en el cielo en ese momento, se sentía tan bien al hacerlo con su marido, lo amaba tanto y se entregaba por completo a él. Tan distinto del día anterior...

La mujer subió su camiseta y comenzó a tocarse los senos ella misma para estimularse más.

— No— dijo él en cuanto se dio cuenta y le tomó las manos para impedírselo, se las sujetó con una sola por encima de la cabeza de ella mientras que con la otra él hacía lo que ella quería hacer antes. Le gustaba dominarla en ese sentido, ser él el que dirigiese todo el acto, disfrutarla y sacarle él mismo todos los gemidos y gritos que pudiera.

Los jadeos de él comenzaron a hacerse más roncos y la soltó para asirla firmemente de la cadera y controlar mejor sus movimientos. Enterraba su miembro hasta donde podía y lo sacaba despacio para volverlo a meter hasta sentir el tope que el interior femenino tenía. Ella se olvidó por completo de tocarse otras partes y se concentró en el placer que sentía entre las piernas, el movimiento cambió de pronto a uno más rápido, fue entonces cuando ella notó que él estaba a poco de terminar.

—I-ichigo-san—lo llamó para hacerle saber que ella todavía tenía que aguantar un poco más. Sintió que él se detuvo por un momento pero su miembro había hecho un movimiento distinto y lo sacó de ella, lo acarició de arriba a abajo mientras ella todavía tenía expuesta su parte íntima, la cual goteaba por su causa. De pronto, Orihime sintió que algo caliente la salpicaba del pubis hasta el estómago. Él mismo se encargó de sacar su semilla y esparcirla por aquel hermoso cuerpo en lugar de sembrarla donde debía. La erección fue bajando poco a poco e Ichigo se acomodó sus ropas mientras tanto y la miró neutro pero en sus adentros estaba satisfecho por verla allí tendida y reclamada como suya, marcada con su esencia.

La mujer iba del cielo al infierno en tan poco tiempo. Pero extrañamente ya estaba acostumbrada así que simplemente cerró las piernas y se sentó despacio en el mueble. El sexo con él no era decepcionante pero a veces no la dejaba terminar, como en esta ocasión y era cuando ella se sentía mal consigo misma y molesta con él pero jamás se lo decía. Entonces pensó en aquel repartidor y en cómo la hizo venirse con sólo tener sexo con ella una vez, de nuevo el sentimiento de culpa invadió a la mujer y se sintió mal.

— Será mejor que te acuestes pronto— dijo mientras recogía un poco de la comida que todavía estaba puesta en la mesa, ella se bajó y sintió las piernas temblorosas por lo que al dar un paso sintió que se caía pero él la sostuvo a tiempo con un solo brazo pues con el otro sostenía los dos platos de arroz encimados. Al hacerlo, Orihime quedó de frente a él.

— L-lo siento— se disculpó de nuevo sin poder mirarlo y ambos recordaron lo que los llevó a donde estaban hace apenas unos momentos.

"Si Orihime se entera, ¿qué voy a hacer?" pensó él soltándola para dejarla ir. No le gustaba la idea para nada pero no podía evitar pensarlo. Les puso papel film a los tazones de arroz para meterlos al refrigerador y se apoyó en la tarja para pensar.

"¿Cómo voy a ocultarlo por siempre?" pensó la mujer dirigiéndose al baño para asearse un poco. Se encerró y se recargó en la puerta mientras suspiraba pesadamente.

Ambos tenían que encontrar la manera de ocultar el secreto que si salía a la luz, podría terminar con sus vidas como eran hasta ahora.


Notas del autor: como dice la canción de Edit Piaf "Non, rien de rien, non, je ne regrette rien".

Saluti.