Hola a todos.
Gracias por seguir comentando y leyendo, espero mantener mi ritmo y subir al menos un capítulo por semana. Nuevamente les pido que lean los géneros.
Disclaimer: Nada es mío.
Neglect.
Capítulo 4: Ver sin observar, oír sin escuchar.
Habían pasado tres días luego de aquella noche en la que Orihime por fin tuvo intimidad con su marido pero a fin de cuentas regresaron a donde estaban estancados. A la mujer le parecía que solamente buscaban desfogarse para no perderse dentro de la rutina y eso no le estaba gustando, por ello de nuevo pensó en aquel muchacho de cabellera azul y volvió al torbellino de emociones.
Tenía enfrente algunos libros que estaba estudiando y una taza de café pero realmente no les estaba prestando atención ya que su mente estaba enfocada en otra cosa.
— ¿En serio así es como trabaja?— preguntó Ichigo, quien la miraba por medio de una cámara instalada en una esquina de la habitación en la que se encontraba ella, la miró allí con la vista fija al frente y con la boca abierta, se veía ida. A decir verdad, luego de tener aquel encuentro, sus dudas no se apagaron así que decidió recurrir a una medida extrema: vigilarla por medio de cámaras de vídeo. Podía ver lo que ella hacía a través de su smartphone pero no tenía audio pues el instalarlas le costó mucho trabajo porque lo había hecho de noche y el poner un micrófono iba a provocar que hiciera todavía más ruido pues tenía que esconder los cables entre las paredes y también por ello solamente puso unas cuantas, ello dejaba varios puntos ciegos. Sinceramente no quería dudar de ella pero quería estar bien seguro puesto que si lo descubría, lo menos horrible que podía pasarle a Orihime es que él se hiciera cargo de ella, no quería ni imaginarse si alguna de las personas con las que trabajaba era enviada para hacerle quien sabe qué. Había cosas peores que asesinarla.
"Yo siempre te voy a proteger" recordó sus propias palabras el día que le propuso matrimonio, luego de que ella aceptara. Todavía tenía grabada en su mente la cara llorosa de Orihime y su nariz goteante mientras asentía frenéticamente.
— Ugh...
Un quejido lo sacó de sus pensamientos y volvió a lo que hacía antes de revisar qué hacía ella.
— ¿Pero qué hace?— preguntó dando una última mirada a la pantalla, Orihime se había levantado bruscamente mientras tiraba todo pero su rostro se veía determinado. — Tal vez encontró la respuesta que buscaba.— dijo antes de bloquear la pantalla.
— De-déjame ir...— pidió un hombre que colgaba boca abajo del gancho de la "oficina"de Ichigo.
— ...
El de cabellera naranja no le respondió, simplemente le clavó una barreta en el estómago. Habría usado otra arma pero no le gustaba que le suplicaran tan lastimeramente mientras pensaba en su esposa.
Orihime por su parte decidió poner su empeño para salvar su matrimonio, pondría más esfuerzo en hacer que él se interesara más en ella y comenzaría ese mismo día preparándole su comida favorita. Alistó todo para salir a comprar al supermercado.
— ¿Pero qué se cree esa maldita?— se preguntó un joven de cabellera azul quien estaba sentado cerca de una de las mesas del local de su hermana. Miraba su teléfono pero realmente ni prestaba atención de lo que hacía. Desde el día que tuvo relaciones con aquella mujer tuvo que reprimir el impulso de volver a ese apartamento sin importarle que el marido estuviese allí y poseerla nuevamente. En su haber tenía un listado de varias mujeres pero aquella pelinaranja resultó algo diferente ¿sería porque era la primera vez que se metía con una mujer casada? nunca antes lo había pensado pero ahora que lo había probado decidió que era mejor hacerlo más seguido aunque todavía quería probar de nuevo a esa "señora".
— Gri-grimjow...— llamó la chica que era su compañera de trabajo con timidez.
— ¿Qué quieres?— respondió él fastidiado y volteó a verla. No era que quisiera ser grosero con ella pero estaba molesto de por sí con todo.
— ¿E-estás libre el sábado en la mañana?— dijo Neliel luchando por contener los nervios.
— Quién sabe, ¿por qué?— preguntó él mirándola directo a los ojos. La muchacha no pudo resistir más, no soportaba que él la mirara a los ojos puesto que sentía que él podría leerla perfectamente y no quería que él se diera cuenta de sus sentimientos, no todavía; no quería que la rechazara sin siquiera haber intentado algo.
— ¿Quieres ir conmigo al cine?— comenzó a decir la de cabellera verde pero Grimmjow se levantó y la ignoró por completo pues su atención se centró ahora en la clienta que acababa de llegar. Si bien había notado que era hermosa, ahora sentía que miraba un ángel. su rostro estaba sonrosado, sus ojos eran grandes, brillantes y con pestañas largas, sus labios delgados pero atractivos y su larga cabellera tan llamativa hacía que cualquiera la volteara a ver pero su bella anatomía completaba el cuadro. No pudo evitar mirarla embelesado
— No, no quiero— le dijo él y la apartó con una mano para mirar mejor a Orihime. Neliel se dio cuenta de ello y volteó a ver a la mujer por la cual el chico se vio tan interesado y sintió admiración pero al mismo tiempo se sintió como derrotada. Ella realmente también era hermosa pero no se tenía mucha confianza, ella siempre había buscado a alguien que realmente la apreciara por lo que era y no por su cuerpo. Algunos chicos solamente la buscaban para acostarse con ella y Neliel jamás los había dejado ir tan lejos, ella realmente no se había enamorado tanto de alguien como para permitírselo y todas aquellas malas experiencias la habían hecho forjar un comportamiento tímido y recatado. Usaba prendas bastante holgadas para que nadie notara sus curvas, no usaba maquillaje y no lo necesitaba pero al menos así no llamaba tanto la atención. Esa mujer era lo que ella creía que no podía llegar a ser, alguien segura y que caminaba sin que le importara atraer las miradas. Ella no quería atraerlas, solamente quería que Grimmjow la mirase tal y como lo hacía con la recién llegada. Sintió un nudo en la garganta y mejor se fue hacia el cuarto de las escobas para calmarse o llorar.
— ¿Qué desea?— preguntó Halibel al ver que ninguno de sus empleados se movía pero de inmediato se percató de la situación. Su hermano estaba allí casi comiéndose con la mirada a la clienta y no disimulaba, Neliel se fue corriendo a quién sabe donde pues seguro estaba hablando con él y la ignoró. Ella era la que más quería ayudarla pero no había manera pues el peliazul era una persona complicada y parecía tener un interés nulo por su amiga. Mejor se olvidaba de todo ello por ahora.
— Yo...— balbuceó Orihime sintiendo que había perdido la cabeza y se avergonzó de sí misma por haber entrado allí donde sabía que aquel muchacho trabajaba.
— Tenemos algunas promociones, pase por acá— indicó la dueña del establecimiento y la guió hacia la caja.
Kurosaki Orihime realmente no escuchaba pues estaba más centrada en discernir si realmente estaba loca o no además, sentía la azulada mirada en su espalda. El muchacho nuevamente tomó asiento y la miró fijamente desde allí mientras disimulaba que mandaba mensajes. Su orden fue tomada y le indicaron que tomara asiento en lo que salía. Se dirigió titubeante a sentarse a la mesa contigua de donde Grimmjow se encontraba pues aunque realmente se sentía mal por ir allí pero sentía que le debía una disculpa a ese chico y decirle que no se preocupara por las consecuencias, puesto que ella era cuidadosa y tomaba anticonceptivos. Pronto reconsideró lo que quería hacer, alguien podría escucharla o él podría tomárselo muy mal y comenzar a gritarle todo lo que hicieron, como el local estaba muy cerca de su vecindario, todos terminarían por enterarse y se vendría una catástrofe. No, no podía decirle nada.
— Tardará un poco más— dijo Halibel desde la freidora.
— E-está bien— respondió la mujer y se encogió en su asiento nerviosa, estaba de espaldas al muchacho quien todavía la seguía mirando. Decidido, mejor le decía un "lo siento" y que pasara lo que tenía que pasar. A esas horas no había nadie y si lo requería, también se disculparía con la mujer que lo atendía.
Se levantó y Grimmjow vio como ella se encaminaba hacia él con decisión, él estaba seguro de que esa persona no había ido allí solamente porque quisiera algo de comer, estaba allí por él. No pudo ignorar sus movimientos al caminar, su cadera se balanceaba en un movimiento casi seductor, era tan poco pero él estaba comenzando a sentir que la ropa le estorbaba. De un momento a otro, ella lo ignoró de nuevo y casi se metió corriendo al único baño que había. Al ser un local que se dedicaba más al servicio a domicilio, rara vez estaban llenos por lo que el sanitario era simplemente un cuarto de baño normal.
Su cobardía fue mayor y Orihime se sintió mortificada al no poder ni siquiera acercarse a él, lo mejor por ahora era dejarlo así, él parecía no querer hacer algo más que mirarla. Se sentó en la taza de ese pequeño baño para calmarse, quizá en lo que salía él tuviese que ir a hacer una entrega o algo por el estilo.
— Es mejor si para la próxima ordeno a domicilio y hablo con él en el departamento— se dijo pero al pensarlo bien, volvió a recordar por enésima vez lo que pasó. Se dio unos momentos para rememorar y comparar lo que había visto. Definitivamente aquel muchacho era sumamente atractivo y ahora que lo veía en otra situación, no pudo evitar sentirse nerviosa. Tenía un aire de seguridad y pedantería que lo hacían todavía más atractivo, esos ojos azules eran los de una fiera que ella ya había sacado en días pasados. Lo que hizo fue definitivamente un error sin embargo, no pudo haberle ido mejor.
Mientras pensaba en ello, la puerta se abrió rápidamente y el chico en el que estaba pensando se introdujo para volver a cerrar. Ella lo miró hacia arriba pues su rostro estaba a la altura de la cintura de él por estar sentada, por ello mismo pudo notar que él estaba casi que reventaba. Se miraron por unos momentos como para asegurarse que eran reales.
— ¿No te importa que sea aquí?— preguntó él con un tono de voz que hizo temblar las piernas de la mujer. Realmente estaba loco por intentar tener sexo de nuevo con esa mujer y más en ese lugar pero no podía seguir así, se bajó el cierre del pantalón para liberar un poco la presión. Iba a disfrutar mucho eso, comenzó a ponerse todavía más duro al ver el color rojo de la mujer y la vergüenza que reflejaba su rostro, como si nunca antes hubiera visto uno.
¿Qué iba a pasar?
— Grimmjow, ¿estás allí?— preguntó la suave voz de Neliel mientras tocaba la puerta del baño con gentileza. Lo que había logrado Orihime con el cuerpo del muchacho se había bajado al escuchar a la muchacha de afuera. Lo llamó porque le pareció ver que se metía detrás de aquella clienta.
El escuchar a su compañera le bajó los ánimos al repartidor, realmente no quería ser descubierto, nadie querría de hecho pero que esa chica fuese la que lo viera por alguna razón lo hacía sentir mal, no quería que ella se llevara esa impresión de él.
— L-lo siento, está ocupado...— dijo Orihime para que la chica se alejara.
— ¡Disculpe!— dijo la otra chica y se escuchó que se alejó rápido. Grimmjow miró hacia la puerta y de pronto se sintió estúpido. ¿En serio había pensado en hacerlo allí con aquella mujer mientras su hermana y la otra chica estaban cerca? definitivamente aquella ama de casa lo ponía como loco pero no quería arriesgarse.
Sintió de repente que la pelinaranja le subió el cierre del pantalón ahora que su erección había bajado.
— Yo no puedo hacerlo de nuevo, por favor déjalo solamente como un descuido por parte de ambos, no tienes que preocuparte de nada, yo me estoy cuidando— pidió Orihime mirándolo casi suplicante, él asintió sin saber qué decir o qué más hacer. Estaba anonadado nuevamente, ella que se veía tan necesitada ahora había cambiado por completo, se veía como el alma más pura que habitase sobre la tierra... pero no lo era. Sí, todavía quería hacerla gemir y venirse de nuevo pero podría soportarlo, no sería ni la primera ni la última vez que tendría un solo encuentro con una mujer. Tenía que gobernarse en esa ocasión
Orihime salió del baño despacio para no evidenciar que estuvo dentro con el repartidor. Tomó su orden para después irse lo más rápido que pudiera.
— ¡Señora!— llamó el muchacho con el que anteriormente estuvo encerrada.
Ella se tensó al escucharlo llamarla así y se detuvo en seco para luego dar la vuelta despacio.
— Dejó sus cosas— indicó Grimmjow entregándole el carro de la compra.
— Ah...
— Y si no puede hacerlo de nuevo entonces no sea tan descuidada y no ordene estando así— dijo el casi regañándola mientras cruzaba los brazos.
— Lo siento.
Él ya no dijo algo más y se metió de nuevo a la tienda. Orihime notó que la muchacha que anteriormente la había interrumpido en el baño los miraba desde dentro y cuando detectó que la pelinaranja la vio, se hizo la disimulada. Ella conocía esa mirada y le dolió en el alma, la hizo sentir todavía peor. ¿Era que también se estaba metiendo entre dos personas?
Siguió caminando por la calle, todavía no quería ir a casa porque se sentía fatal. No hubo problema con aquel chico pero ello no borraba el acto que había cometido. ¿Por qué se dejó llevar? otras veces se había sentido así y no pasaba de que lo olvidara pero esta vez no pudo, fue como si todas esas otras ocasiones se acumulasen para culminar en tal acto. Y lo que era todavía peor era el hecho de que después hizo el amor con su marido como si nada ¿en qué clase de mujer se estaba convirtiendo? ele dio todavía más vueltas al asunto y cada vez se sentía peor.
Quería llorar, quería apartarse lo más que pudiese de Ichigo pero sus pasos la traicionaron y la llevaron hacia un parque, cerca de donde su esposo trabajaba. De tanto que la abrumaron sus pensamientos, no se dio cuenta de que camino hasta allí. Él realmente no trabajaba tan lejos pero caminando era al menos una media hora o más.
Necesitaba oírlo, quería verlo.
Nunca antes le había marcado mientras estaba en el trabajo pero esta vez lo hizo.
El trabajo de Ichigo fue doble, primero tenía que acabar con una sola persona para después ir a acabar con toda un grupo de individuos que le habían asignado.
Ya había mermado a más de la mitad y su compañera se estaba encargando de los últimos dos. Se apartó un poco de la pelea para responder el teléfono que repentinamente vibró, no miró quién era porque lo hizo sumamente rápido.
La chica que lo acompañaba se defendía con un bat de metal de los dos sujetos restantes, estaba peleando realmente bien y esperaba que Ichigo la estuviese mirando pero no, él estaba atendiendo una llamada. Esperaba que fuera su jefe.
— ¿Que estás en donde?— preguntó el de cabellera naranja más que sorprendido.
— Quiero verte...— dijo Orihime con la voz llorosa del otro lado de la linea.
¿Qué le había pasado? ¿le habían hecho algo? No podía ir a ver qué ocurría pues todavía tenía que terminar adecuadamente lo que hacía.
— No estoy por allá, salí a una junta. No estés tan lejos de casa tú sola, regresa ahora— le dijo intentando deshacerse de ella.
— Por favor, dime dónde estás y yo voy— pidió la mujer, él enmudeció— Sé que no debería pedírtelo pero yo...
Orihime decidió no insistir, realmente no tenía el derecho de hacer tal cosa.
Ambos no se dijeron algo más por ahora. Uno de los sujetos en el suelo se levantó rápido dispuesto a matar a Ichigo pero Riruka fue más rápida y lo golpeó con el arma que tenía en manos. Había terminado hace poco con su pelea por lo que se puso atenta ante cualquier otra cosa.
— No deberías de atender tus llamadas mientras estamos ocupados haciendo lo nuestro— dijo la chica pelirroja elevando la voz intencionalmente para que la persona al otro lado la escuchara claramente.
— ¿I-ichigo-san?— preguntó la señora Kurosaki sintiendo los pies helados por escuchar esa voz femenina.
— Ya que acabaste, encárgate de lo que sigue— dijo él sin despegarse el teléfono.
— ¿En dónde estás?— insistió Orihime ahora preocupada.
— Ya te dije que estoy fuera de donde siempre, mi subordinada me acompañó ¿qué pasa contigo?— preguntó Ichigo algo irritado, no tanto por la insistencia de su esposa sino porque ahora se le estaba complicando su asunto. ¿Qué pasaba si ella se ponía a investigar seriamente dónde estaba ahora? ¿y si estaba cerca y solamente esperaba el momento para desenmascararlo?
— Ah... entonces olvídalo...
Ahora la había hecho sentir mal y eso ponía todavía peor las cosas por lo que decidió ir a verla, después de todo ya había acabado. Debía hacer que regresara a casa por ahora, no la quería cerca de sus asuntos. No estaba tan lejos de su "oficina", quizá a unas cuatro cuadras así que no le costaba mucho ir.
— Espérame allá— le dijo él y cortó la llamada.
— ¿Senpai?— llamó Riruka algo sorprendida.
— Haz que se lleven todo, necesitamos los cuerpos como los dejamos para enviarlos así, te dejo a cargo por ahora— mandó Ichigo y salió rápido para terminar el asunto.
Orihime guardó su teléfono y esperó pacientemente, de verdad no creía que él aceptase ir a encontrarse con ella. Sentía como si lo estuviese esperando para una cita, como las de hace años. Se sintió un poco mal por recibirlo casi en fachas, vestía solamente un pantalón de mezclilla negro, una camiseta blanca con estampados de caras sonrientes amarillas y zapatos cómodos, después de todo solamente fue a hacer la compra.
Su corazón volvió a detenerse como la primera vez que lo vio al distinguirlo en la distancia. Casi siempre lo veía con toda su indumentaria de trabajo puesta pero esta vez él se había quitado el saco y se aflojó la corbata. Caminaba hacia ella rápidamente y la miraba con tal intensidad que podía desmayarla.
— ¿Para qué querías verme?— preguntó él nada más al acercarse.
— Ichigo-san, realmente viniste— dijo la mujer completamente sorprendida y notó de inmediato que él estaba transpirando mucho y respiraba agitadamente.— Corriste...— dijo admirada.
—Pues sí, tú me dijiste que querías verme— respondió él como si fuera lo más lógico y se pasó una mano por el cabello haciendo que los latidos de ella se aceleraran todavía más.
— Viniste porque te lo pedí— murmuró ella todavía sin creerlo.
— Que sí mujer, ¿qué querías?
Pero en lugar de una respuesta, obtuvo un efusivo abrazo por parte de ella, Orihime se le lanzó de tal manera que incluso estuvo a punto de tirarlo, se sujetó bien del cuello y lo abrazó incluso con las piernas, en resumen, quedó colgada de él.
— O-orihime ¿qué-qué crees que haces?— preguntó Ichigo tambaleándose un poco y la tomó de las piernas par que ella no resbalara y cayera. Ella lo abrazaba casi como si temiera que se esfumara de pronto y sin más lo besó en esa posición. Él no la rechazó.
La gente del parque los miraba algo enternecidos y unos cuantos reclamaban entre susurros su falta de moral.
Notas del autor: En el original no está el personaje de Neliel pero decidí ponerlo para frenar un poco a Grimmjow, pues por cómo lo estoy "haciendo" pareciera que no dejaría ir tan fácil a Orihime con sólo un "lo siento, ya no quiero seguir", al menos por esta vez.
Gracias por leer y por comentar, de hecho aprovecharé esta pequeña sección para responder los reviews del capítulo pasado:
Niorima: Me alegra mucho leer comentarios como los tuyos, me siento todavía un poco más cohibido al saber que aparentemente no hay muchos chicos escribiendo fanfics, aunque no coincido en la parte que dices que las faltas de ortografía no importan (al menos para ti), creo que importan bastante y más al español en donde una coma o un acento te hacen perder el sentido pero por lo demás sí, no me gustan los fanfics en los que nadie hace algo para sobresalir o alcanzar sus objetivos. La persona que me dejó aquel comentario realmente no me molestó sino que me hizo sentir un poco decepcionado del fandom, de por sí en Bleach no "estamos" bien y luego venir a tirar ese tipo de comentarios me parece que es como un sin sentido pues las advertencias fueron claras y pienso que representa una pequeña parte de las personas que solamente leen por leer pero sí, admito que en su momento pensé "was für ein flachwichser!" pero realmente no creo que valga mucho la pena enojarse por cosas ficticias así que lo dejé pasar. Pensé en borrar su comentario pero no me pareció justo pues para eso es el espacio además así probaban todos su fuerza de voluntad para no ir al original. Creo que todo ello se dio por tal recomendación pero en fin, me alegro que haya gente como tú que comprenda mi punto. Espero sorprenderte todavía más. Gracias.
Javi Corona: Gracias por tu comentario; creo que si desde el principio hubiera querido tener contentos a todos, habría escrito un fanfic genérico, lo cual todavía no descarto pero quizás algún día lo haga aunque no de Bleach, luego de que termine esto dudo mucho que me quieran por aquí. Espero que sigas leyendo aunque no te agrade. De verdad aprecio que estés haciendo una excepción al leerme.
JakiSanz: Espero que sigas leyendo y me alegro mucho de que te atrapase la trama. Gracias.
Tomaré esta sección para responderles en caso de que no pueda hacerlo por mensaje privado.
Saluti.
