La música dejó de sonar, la canción había terminado. De repente sus compañeros se pusieron de pie y empezaron a aplaudirla, haciendo que Santana sacase una sonrisa. La única que se mantenía inmóvil era Carmen, simplemente la miraba con seriedad, lo cual le provocaba nerviosismo. Ahora empezaba arrepentirse de haber salido voluntaria. Dejó el micrófono enganchado al pie de micro y se acercó al borde del escenario. Los aplausos cesaron y poco a poco la sala quedó en un completo silencio de tal manera que hasta se podía escuchar la respiración de los que allí estaban presentes.
- ¿Eso es todo lo que tienes? – preguntó la profesora mientras se ponía de pie – Creo que no has entendido el concepto de darlo todo, de afinar, de sentir que el escenario es parte de ti.
Santana no sabía que hacer o que decir, lo único que se le pasaba por la cabeza eran palabrotas que solo apuntaban a aquella mujer de cabello oscuro. La sangre le hervía, ¿Cómo le podía estar diciendo eso a ella? ¿Quién se creía que era para asegurar que ella no era parte del escenario? Estaba a punto de dejarle las cosas claras, pero de repente la mujer habló.
- Creo que quien te trajo aquí estaba muy equivocado con tu supuesto "talento".
La morena no se pudo contener más.
- Perdone pero ¿me está diciendo que yo no tengo talento? Lo siento mucho por usted, pero creo que la que no tiene talento ni tan siquiera el don para percibirlo es usted – dijo agitando los brazos – Si lo sé no vengo aquí para que me juzgue una persona que no tiene criterio, es más, creo que es usted la que necesita que una persona juzgue sus actos.
Con esas últimas palabras Santana bajó del escenario mientras que sus compañeros atónitos a lo que estaban escuchando presenciaban la escena. De entre ellos Brittany seguía sin creerse lo que la mujer le acababa de decir a su compañera, en su opinión veía que Santana sí que tenía mucho talento, es más, era la primera vez que alguien le había puesto la piel de gallina al cantar. Habría jurado que en aquel escenario en vez de haber visto a su compañera había visto a Amy, pero su opinión no valía para nada, quien podía juzgar era Carmen Tibideaux.
Antes de que Santana saliera por la puerta del auditorio, la mujer habló.
- Señorita López ¿de verdad cree que no tengo criterio? – dijo mientras observaba como la morena se paraba al escuchar lo que decía – si es eso lo que cree, creo que debería quedarse y enseñarme lo que es para usted tener criterio y no rendirse tan pronto. Con esto la clase a terminado – terminó de decir mientras cogía sus cosas y salía de aquella sala.
La morena se quedó atónita con lo que acababa de escuchar. Sus compañeros pasaban por su lado al salir, ninguno se podía creer como la mujer había sido capaz de darle una segunda oportunidad. Finalmente Santana siguió a sus compañeros y salió del auditorio, ella tampoco podía creérselo, lo había dado todo por perdido. Empezó a caminar por el pasillo de aquella escuela buscando el aula de su próxima clase, danza, cuando de repente escuchó como alguien gritaba su nombre detrás de ella.
- ¡Santana… Santana!
Se giró y a lo lejos vio como una chica rubia se acercaba corriendo hacia ella. Era la misma chica que antes en el auditorio le había sonreído.
- Eres Santana ¿no? – preguntó finalmente la rubia mientras cogía un poco de aire.
- Si, soy yo – respondió la morena un poco intrigante por lo que aquella chica de ojos azules le iría a decir.
- Solo te quería decir que a mi sí que me ha gustado tu actuación y que estoy totalmente contigo en lo que le has dicho a la profesora, no entiendo como no ha visto tu talento. Si te sirve de consuelo, es la primera vez que alguien me pone la piel de gallina – comentaba la rubia enseñándole el brazo.
- Gracias eh… - Santana intentaba acordarse de su nombre, pero de repente recordó que aquella chica todavía no se lo había dicho.
- Brittany, me llamo Brittany S. Pierce – dijo dándole la mano con una gran sonrisa.
- Pues gracias Brittany – le estrechó la mano – ¿Te han dicho alguna vez que tu nombre se parece mucho al de Britney Spears? – preguntó retomando el camino al lado de la rubia.
- Si, muchas veces jaja. Por cierto ¿Qué clase tienes ahora?
- Tengo danza ¿y tú?
- Igual, espero que en esta clase no te pase nada con la profesora, sino ya tendrás a dos en tu contra – comento provocando la risa en ambas.
- No, ya con una tengo suficiente – dijo mientras se paraba en frente del aula donde iban a partir la clase de danza – entra tú primero – comentó abriendo la puerta.
- Gracias – contestó regalándole una sonrisa.
Brittany entró a la clase seguida de Santana.
- ¿Te quieres poner al lado mía? – preguntó la rubia de ojos azules.
- Vale… - respondió la morena un poco dudosa.
Ambas se colocaron al lado de unas barras de ballet pegadas a la pared de cristal y esperaron junto con sus compañeros de clase hasta que la profesora llegase. De repente la puerta de la sala se abrió y con ella trajo a una mujer rubia, con una ajustada malla.
-Hola, mi nombre es Cassandra July y a partir de hoy seré vuestra profesora de danza. En mi clase tendréis que dar el doscientos por ciento, nada de niñeces, para eso ya existen las guarderías y yo no estoy en una – dijo mientras pasaba al lado de cada alumno – Al parecer me han tenido que adelantar la clase porque alguno de vosotros se ha querido poner gallito frente a la profesora de canto, yo os lo voy a advertir, conmigo nada de gallitos porque será expulsado directamente, no valdrán las lamentaciones después.
En ese momento todos los alumnos miraron de reojo a Santana y esta devolviéndoles una mirada casi de asesina.
-Bien, antes de empezar la clase tenéis que cambiaros, entrad a los vestuarios y hacedlo pero rapidito – comentó mientras revisaba unos papeles que tenía en lo alto de un piano.
Todos, incluidos Santana y Brittany, fueron a cambiarse. Allí una de sus compañeras se les acercó mientras estas intentaban colocarse las mallas.
-Hola, tú eres la chica que ha puesto en evidencia a la profesora de canto ¿no? – preguntó la chica morena.
- Si, ¿por qué lo preguntas? – respondió Santana.
- Mi nombre es Rachel Berry y creo que está claro que no sabes lo que es ser una diva como yo, si quieres te puedo dar clases de canto y ayudarte con tu respiración – comentaba la judía.
- Perdona, ¿me acabas de decir que no se cantar?
Santana empezaba a enfadarse con solo escucharla.
-No, solo que con practica y con mucho, pero MUCHO tiempo lograrás ser como yo – volvió a decir echándose el pelo para atrás y gesticulando con las manos.
- Mira narizuda, ¿quieres que te rompa la cara de un puñetazo? – dijo santana acercándose cada vez más a la morena.
- Santana no, déjala, no hace falta que te metas en peleas – soltó Brittany al ver como la latina empezaba a calentarse.
- Hazlo, todas estamos deseándolo desde hace tiempo – comentó una de las chicas que estaban ahí presentes.
- Quinn, ya sé que me odias, pero no hace falta que metas más el dedo en la llaga – respondió Rachel al ver que la otra rubia se entrometía.
- No estoy metiendo el dedo en la llaga, simplemente eres insoportable – terminó de decir la nueva integrante.
- Bueno ya, vayámonos antes de que esto empeore – dijo Brittany agarrando del brazo a Santana y sacándola de allí, mientras esta maldecía en español a la otra morena.
Las chicas salieron del vestuario, en la clase estaban ya casi la mayoría de sus compañeros calentando. Y ellas para no desentonar hicieron lo mismo.
- Ven vamos a estirar - comentó Brittany subiendo su pierna hasta la altura de su cabeza – Hazlo tú.
- ¿Tú que quieres que me quede sin pierna y encima me caiga al suelo de culo? – preguntó Santana entre risas y con algo de seriedad.
- No mujer, estira hasta donde te llegue la pierna.
En el momento en el que la morena iba a estirar la pierna la profesora comenzó a hablar.
-Menos mal – dijo la latina en un tono casi inaudible.
- ¿Has dicho algo? – le preguntó la rubia.
- Eh… No, nada – intentaba disimular.
- Bien, ¿quien es el valiente que sale aquí a enseñarnos que tal lo hace? – comenzó a decir Cassandra, pero nadie dijo o intentó decir nada – ¿nadie? Entonces tendré que elegir yo.
Los alumnos comenzaron a mirarse unos a otros, Santana estaba deseando que la profesora dijera el nombre de la judía, quería verla haciendo el ridículo y así se callaría de una vez, pero el nombre que oyó no fue el de ella sino el de la chica que tenía al lado, Brittany. Esta se quedó casi blanca cuando escuchó su nombre, pero uno de sus dones era bailar por lo que no le preocupaba eso sino lo que pensaría Cassandra después de verla.
-Está bien señorita Pierce, demuéstrenos lo que sabe hacer – dijo acercándose al reproductor de música haciendo que en todo el aula comenzara a escucharse "Slave for you" de Britney Spears.
La rubia comenzó a bailar, dejando atónitos a más de uno, incluida Santana.
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