Tras un largo día Santana al fin había llegado a su apartamento. Encendió las luces de entrada para poder ver, ya que la casa permanecía a oscuras. Dejó sus llaves y su bolso en la mesa que quedaba cerca de la entrada. Lo único que deseaba ahora era descansar, llevaba todo el día dándole vueltas a lo que Brittany le había dicho, era como si su mente no quisiera que ningún detalle de toda su vida, desde que se mudo a Nueva York, se desvaneciera. Al parecer su cabeza le estaba intentando dar pistas sobre la persona que realmente pertenecía a su vida, aquella de la que realmente se enamoraría.

-¿Será aquel vecino del que no puedo quitarle el ojo? ¡Tener tiene su polvo! – Se preguntaba a si misma Santana mientras daba vueltas por la casa - Oh tal vez aquel chico… no, no, es menor, no puedo, va contra mi natura – se volvía a decir negando con la cabeza y moviendo las manos.

De repente dejó de dar vueltas, movió su cabeza intentando que esos pensamientos se alejaran de su mente.

- ¡Que dices Santana! Seguro que Britt quiso quedarse conmigo ¿como va a ser posible eso de que en mi vida ya existe esa persona? Es imposible, además estas con Karofsky - comenzó a caminar de nuevo, acercándose a la ventana por la que se podía ver gran parte de Nueva York. Comenzó a pensar de nuevo – ¿Y si es verdad? ¿Y si esa persona si existe y estoy desperdiciando mi vida al lado de él? – se preguntó girándose para observar la foto de su novio que tenía colocada en la estantería que estaba cerca de aquella ventana.

Santana nunca había amado a David, solo le llegó a gustar, pero todo lo que sentía por él poco a poco se ha ido disipando. Ahora, tras casi un año estando con él, sus sentimientos han cambiado. Para ella todo era una mentira que día a día le dolía más, no podía seguir mintiendo, necesitaba decir la verdad, pero aún no era el momento, necesitaba el último empujón para que le ayudase a decirlo. Lo único que necesitaba era darse cuenta si esa persona existe, si existe alguien que le haga sentir el amor de verdad.

Sus pensamientos dejaron de flotar por su mente al escuchar como su móvil comenzaba a sonar. Fue a por su bolso, el cual se encontraba en la entrada. Tardo unos cuantos minutos hasta que logró dar con su móvil. Miró quien la llamaba, en cuanto vio el nombre su cara cambió por completo, ahora no quería hablar con él, hoy no. El móvil dejó de sonar, eso la alivió, al menos hoy no lo tendría que escuchar. Su mente no estaba lo realmente cuerda como para mantener una conversación. Cuando estaba a punto de volver a colocar el móvil en su sitio comenzó a sonar de nuevo, esta vez era un mensaje. Lo desbloqueó, su cara se volvió a tornar de la misma forma que la vez anterior, pero esta vez decidió contestar. Al menos no tendré que oírle, se decía.

*¿Amor estas en casa? Tengo una sorpresa. K* - preguntó David.

*Si, pero estoy a punto de acostarme, estoy cansada ¿Qué pasa?* - logró preguntar sin muchas ganas de obtener una respuesta a su pregunta.

*Abre la puerta* - fue lo que obtuvo como respuesta.

Eso hizo que el corazón de Santana se detuviera a la misma vez que miraba hacia la puerta.

- No, no puede ser, ¿esta aquí? – logró decir con los ojos bien abiertos.

De repente sonó el timbre de la puerta, ahí fue cuando la morena vio que no tenía escapatoria, tendría que enfrentarse a lo que menos quería hacer. Tomó aire y tras repetirse unas cuantas veces "Tú puedes", comenzó andar hacia la puerta. Varios pasos después estaba frente por frente de ella. Volvió a tomar aire y sin pensarlo más tomó el pomo de la puerta y la abrió. Lo que pudo ver fue un ramo de rosas que ocultaba a la persona que estaba detrás, pero este asomó su cabeza por un lado, haciendo que Santana por fin pudiera ver como Karofsky le miraba con una gran sonrisa. Se quedó petrificada, no se esperaba eso, ahora no. El moreno sin pensárselo dos veces le robó un beso a la misma vez que se hacía paso junto con las flores para poder entrar en aquel departamento. Mientras, Santana aún permanecía quieta agarrando la puerta como si esta le pudiera ayudar a salir de esa situación. Contó hasta diez y después cerró la puerta. Se giró para intentar hablar con David, pero él no estaba allí. De repente vio que la luz de la cocina, la cual estaba a su izquierda, estaba encendida. Se asomó y allí pudo ver como el moreno llenaba de agua un jarrón bastante grande que tenía Santana en la encimera. Tras acabar de llenarlo, con cuidado depositó dentro de él las flores. Santana lo miraba algo pensativa.

-No hace falta que lo hagas, puedo hacerlo yo luego antes de acostarme – dijo apoyándose en el quicio de la puerta.

- No me importa, además no creo que puedan aguantar tanto tiempo sin agua – comentó dejando el jarrón junto con las flores en la mesa que había en la cocina y tras depositarla en ella dirigió la mirada a la morena.

- Tranquilo, estoy a punto de acostarme.

- No, no lo estás – negó acercándose cada vez más a ella, agarrando la cintura de Santana.

- ¿No? – preguntó sin entender nada intentando escabullirse de él sin que este lo notara.

- No, ya que te vienes conmigo. Vamos a tomarnos algo, hace mucho que no salimos y así podemos celebrar que llevamos ocho meses juntos – comentó depositando un beso en su mejilla.

- Estoy muy cansada, mejor lo dejamos para otro día – dijo como excusa.

- No voy a aceptar un no como respuesta – terminó de decir este agarrando a Santana por el brazo con delicadeza y llevándosela hasta la puerta – Vamos, coge el bolso, nos lo pasaremos bien.

Santana sabía que cuando Karofsky quería algo nadie podía hacerle cambiar de opinión, por lo que lo tomó como si fuera una posible despedida, como si tras esa noche todo acabase, así sería capaz de permanecer junto a él las horas que el moreno necesitara. Sin perder más tiempo cogió su bolso y junto al moreno salió de su apartamento.

Media hora después y tras recorrer a pie casi cinco manzanas, llegaron al lugar al que David quería que Santana conociera. La morena pudo apreciar el letrero de aquel bar, The Blue Eyes, el cual estaba escrito con grandes letras azules y llamativas. David abrió la puerta, para que esta tomara la iniciativa de entrar. Santana no se fiaba mucho de los lugares nuevos a los que le llevaba Karofsky, pero el frío comenzaba a calarse en sus huevos, por lo que no dudó más y se adentró en aquel desconocido bar. La música estaba a todo volumen, pero no era una música de discoteca, sino más bien una música que cualquiera podría llegar a tener en casa. Podría llegar a decir que eran más bien canciones entre pop y baladas, aquellas que hacen que te pares y escuches atenta la letra de esa canción. El bar no estaba del todo lleno, pero lo que más le llamó la atención fue que la mayoría de las personas que ocupaban aquel local eran jóvenes acaramelados, el resto eran algo más mayores. El moreno se acercó a ella e intentado no gritar mucho para que la chica le oyese le dijo que se sentara en una de las mesas vacías que había en el local. Esta acató la orden, aunque por dentro le que quería era huir de aquel lugar.

Tomó asiento, se quitó el abrigo, y mientras veía como David pedía las bebidas, otra canción comenzaba a sonar. Al parecer el destino estaba en su contra, ya que la canción que ahora sonaba era de Bruno Mars - It will rain.

If you ever leave me, baby Si alguna vez me dejas, baby

Leave some morphine at my door Deja algo de morfina en mi puerta,

Cause it would take a whole lot of medication Porque necesitaría una gran cantidad de medicamentos

To realize what we used to have, Para darme cuenta de lo que solíamos tener,

We don't have it anymore. Nosotros no tenemos más.

There's no religion that could save me No hay religión que pueda salvarme,

No matter how long my kness are on the floor, No importa cuánto tiempo mis rodillas estén en el suelo

So keep in mind all the sacrifices I'm making Así que ten en cuenta todos los sacrificios que estoy haciendo

To keep you by my side Te quedarás a mi lado

And keep you from walking out the door. Te impediré salir por la puerta

Cause there'll be no sunlight Porque no habrá luz del sol

If I lose you, baby Si te pierdo, baby

There'll be no clear skies No habrá cielos despejados

If I lose you, baby Si te pierdo, baby

Just like the clouds, Al igual que las nubes

My eyes will do the same if you walk away Mis ojos harán lo mismo si tú te alejas

Everyday, it will rain, rain rain Todos los días lloverá, lloverá, lloverá

Santana no sabía quien era la persona que ponía las canciones, pero en ese momento lo único que deseaba era decirle unas cuantas cosas que no eran del todo buenas. Decidió dejar a un lado ese pensamiento y se dedicó a observar con detenimiento aquel bar. Las paredes estaban pintadas de un color marrón chocolate y en estas había posters y fotos colgadas. En frente de ella se encontraba un pequeño escenario, en el que se podía observar la presencia de un pie de micro con el correspondiente micrófono, algo le decía que más de una noche alguien subía borracho a cantar o a contar chistes. Luego vio como las mesas no estaban tan lejos unas de otras, ya que el local no era tan grande como a los que había ido. Después de ese recorrido devolvió la mirada a la barra, la cual estaba a su derecha. Allí se dio cuenta de que David charlaba con alguien, no lo llegaba a distinguir por las personas que había de por medio, al parecer esa persona era bastante baja, ya que el moreno miraba hacia abajo.

La morena intentaba ver entre la gente quien era esa persona, pero de repente sintió como alguien le tapaba los ojos. En ese momento Santana se asustó pero enseguida optó por advertir a esa persona las consecuencias que tendría si le llegaba a hacer algo.

-Si no quieres quedarte calvo de por vida quítame las manos de encima – dijo agarrando las manos de aquel que osaba tocarla.

Nada más acabar la frase aquellas manos que impedían que la morena viera, desaparecieron. Rápidamente Santana se giró para ver quien era esa persona, pero al hacerlo descubrió que la sorpresa era agradable. No podía imaginarse que estuviera allí, en el mismo lugar que ella.

-¿Aún quieres arrancarme los pelos? – preguntó sentándose en una de las sillas que estaban alrededor de la mesa que ocupaba Santana.

- Lo siento, no sabía que eras tú – se disculpó agachando un poco la cabeza.

- Jaja no pasa nada, al menos con esto sé que te sabes defender tú solita – se río a la vez que la miraba a los ojos.

Santana no puedo evitar que una sonrisa se le dibujara en la cara. Aquella persona que tenía en frente, desde que la conoció, ha hecho sacarle más sonrisas que cualquier otra. Desde el primer día que la vio sintió que algo las conectaba, era la primera vez que sentía eso. Brittany ha sido una de las mayores sorpresas que han podido llegar a su vida.

-¿Que tal tu labio? – preguntó agarrando la barbilla de la morena.

- Bien, ya al menos no lo tengo hinchado.

No sabía por qué, pero aquel gesto de la chica le hizo ponerse nerviosa. Era la primera vez que Brittany le ponía nerviosa y no sabía por qué. ¿Será que aquella música le estaba afectando? La rubia no apartaba la vista de su labio, de alguna manera le dolía ver el labio de Santana aún algo hinchado. De repente alguien se acercó a la mesa en la que se encontraban la morena y la rubia. Esto hizo que Brittany soltara la barbilla de Santana, haciéndolo con delicadeza.

-¡Hola Santana! Me alegro de verte de nuevo – saludó Artie nada más llegar.

-Hola, yo también me alegro – devolvió el saludo.

-Oye Santana, no me dijiste que tu novio era amigo mio – comentó el castaño mirando hacia la barra donde aún estaba David.

- ¿Conoces a mi novio? – pregunto algo confusa.

-Sí, fuimos los mejores amigos en el instituto, aunque al principio me trataba mal, luego me conoció mejor y nos convertimos casi en hermanos.

Santana no se lo podía creer, ahora resulta que el chico al que pronto iba a dejar, era amigo del novio de Brittany. Sabía que si al final ella rompía con David él se lo contaría a Artie, y este vendría a ella para que le diera una nueva oportunidad.

-Que bien – trató de disimular sacando una pequeña sonrisa.

- ¡Ahora podremos salir los cuatro juntos! – comentó brittany mirando a ambos.

- Si – contestó Artie.

La morena no quiso contestar, simplemente hizo una mueca como afirmación.

-Bueno chicas, alguien me dice que ya está preparado para que juntos os deleitemos con una canción – soltó Artie despidiéndose de Britt con un beso y acercándose al escenario donde estaba David agarrando un micro.

La cara de Santana lo expresaba todo, se quedó petrificada al escuchar aquello. No, ahora no ¿como se le ocurre a Karofsky cantarle ahora una canción? Ya era tarde, el moreno tras ayudar al castaño a subir al escenario, dio la orden para que la música comenzara a sonar. Era una canción de Cary Brothers – Take your time (recomiendo que lo leáis con la canción de fondo)

I think i said all i can say creo que ya dije todo lo que debía decir
Using up all my potions and spells tonight Usando todas mis posiciones y hechizos esta noche
You will find out when you pull through Te darás cuenta por todo esto
That I fought too que luché demasiado
So take your time close your eyes Así que toma tu tiempo y cierra los ojos
I will be there here with you Yo estaré ahí contigo
They may be right I may be foolish Puede que esté bien o tal vez sea un tonto
But I will wait for you Pero esperaré por ti

Algo le decía a la morena que debía de salir de allí, no podía soportarlo más. Sin pensárselo dos veces se levantó de su silla e intentando que David no la viera, buscó el cuarto de baño, así podría pensar tranquila y además tendría una buena escusa si le preguntaban algo. Lo que ella no sabía era que Brittany si la vio entrar allí, es más, siguió sus pasos y segundos después de que Santana entrase, Brittany también lo hizo. La rubia nada más entrar vio como la morena estaba apoyada sobre uno de los lavabos, mientras observaba su rostro en el espejo. Desde allí aún podía escuchar como la canción que cantaban Artie y David. Ella no dijo nada, simplemente se limitó a mirarla, hasta que Santana se dio cuenta de su presencia.

-Ho-hola – se trabó, no se esperaba que Brittany estuviera allí mirándola.

- ¿Estás bien? – preguntó al mismo tiempo que se acercaba a ella.

- Sí, no me pasa nada – mintió.

- No te creo, ¿sabes por qué no te creo? – esperó hasta que la morena le mirase a los ojos para proseguir – porque tus ojos me dicen lo contrario. Estos días tus ojos no se veían con esa oscuridad con la que hoy se ven, no sé que es lo que te ocurre, pero me gustaría que me lo contaras. Sé que puede sonar raro, ya que llevamos muy poco tiempo siendo amigas, pero desde el primer día que te conocí sentí que algo me conectaba a ti y sé que ahora mismo tú eres mi mejor amiga, por eso no puedo verte así.

Santana la miraba, no podía decir nada, Brittany estaba en lo cierto. No pudo más y una lágrima logró escaparse de sus ojos empañados, Britt se dio cuenta y sin dudarlo abrazó a la morena. La rubia podía sentir como las lágrimas de su amiga traspasaban su camiseta, llegando a mojar parte de su piel.

-No puedo estar aquí – logró decir entre llantos – no si está él – terminó de decir mirando hacia la puerta, dando a entender que de la persona que hablaba era Karofsky.

- ¿Que es lo que pasa con él? – preguntó Brittany agarrando la cara de Santana.

- No puedo engañarlo más – volvió a decir soltando otra lágrima.

Brittany apenas lograba entender, ya que Santana soltaba las palabras con cuenta gotas. Algo la sacó de ese momento, al parecer la canción había acabado, ya que el público comenzó a aplaudir.

-Debemos salir – dijo nada más oírlo.

- No puedo salir – comentó la morena con miedo.

- Tranquila, diremos que te has puesto mala y que no puedes estar aquí. Yo te acompañaré a casa – volvió a decir.

- ¿Segura? – preguntó soltándose de su amiga.

- Segura.

Brittany sin decir nada más cogió a Santana del brazo y salieron del baño. Nada más salir logró ver a Artie, que con ayuda de uno de los muchachos que estaba por ahí, logró bajar del escenario.

-¡Artie! – gritó soltando por un momento a Santana para acercarse a su novio.

- ¿Te ha gustado la canción? – preguntó el castaño con una gran sonrisa al ver a su novia.

- Sí, es muy bonita – mintió, ya que poco pudo oír – me tengo que ir, voy a acompañar a Santana, no se encuentra bien ¿podrías decirle a David que me la he tenido que llevar? - comentó mientras juntaba sus manos en señal de súplica.

- De acuerdo, pero ¿se encuentra bien? - dijo mirando a Santana que se encontraba a unos metros de ellos.

- Si, tranquilo, solo es malestar corporal, no es tan grave – volvió a mentir

- Okey, tened cuidado.

- Gracias.

Brittany se despidió de su novio con un beso y rápidamente volvió al lugar donde se encontraba la morena. Ambas salieron del local y sin decir nada más se montaron en el coche de la rubia, poniendo rumbo a la casa de Santana. Veinte minutos más tarde llegaron al mismo lugar al que días anteriores se despidieron. Brittany aparcó el coche, tenía la intención de subir junto a Santana, no quería dejarla sola. Soltó el cinturón que la rodeaba, pero de repente su amiga la detuvo.

-No hace falta que vengas, estoy bien, solo necesito descansar y que mi mente deje de pensar por unos segundos – dijo al mismo tiempo que agarraba el brazo con el que la rubia tenía sujeto el cinturón.

- ¿Segura? - preguntó preocupada.

- Segura, ya bastante has hecho hoy – terminó de decir mostrándole una pequeña sonrisa.

- Esta bien, pero mañana necesitaré que me lo cuentes todo – comentó regalándole una sonrisa.

- Sí, mañana te lo cuento todo.

Tras estas últimas palabras Brittany abrazó de nuevo a la moren y la dejó marchar, sabía que algo que ocurría, pero aquella barrera que tenía Santana le impedía saberlo. Cuando al fin vio como su amiga entró en el edificio fue cuando volvió a arrancar el coche y volver al lugar en el que se encontraba Artie.

La morena volvió a su apartamento, hizo el mismo recorrido que la vez anterior. Esta vez, cuando estaba llegando a su habitación, sin querer presionó el botón del reproductor de música que se encontraba cerca de la puerta. De repente una canción empezó a sonar, era de Andrew Belle – In my veins (recomiendo que lo leáis con la canción de fondo)

Aquella canción le hacía recordar todo lo que había vivido en esa noche, todo lo que le había causado dolor. Pero algo más ocupaba en ese momento su cabeza, algo más le hacía mantener esos pensamientos alejados, alguien hacía que sacara una sonrisa entre aquellas amargas lágrimas. No sabía porque, pero ahora mismo en su mente solo aparecía el rostro de Brittany.

Mientras la música sonaba, ella se tumbó en la cama. ¿Qué es lo que le pasaba? ¿Por qué ahora de repente le viene a la mente ella?

Sus pensamientos se disiparon cuando sintió como su móvil sonaba dentro de su bolsillo. Sin muchas ganas lo sacó, temía que fuera Karofsky, pero cuando vio de quien era el miedo se fue. Era un mensaje de Brittany, lo pulsó y lo leyó.

*Sé que es posible que ya estés dormida, pero solo quiero asegurarme de que estás bien. Me gustaría estar en este momento a tu lado y saber que es lo que pasa por tu cabeza, saber que es lo que te aterra. Pero sobre todo quiero que sepas que conmigo no tienes que temer a nada, estaré ahí para lo que necesites. Te quiero, dulces sueños Cactus. Britt- Britt*

Santana no podía parar de leerlo una y otra vez, aquella chica le estaba haciendo algo, no sabía el qué, pero le gustaba. Nada más leerlo una enorme sonrisa se le dibujó en la cara. No dudó en responder.

*No estaba durmiendo, pero gracias a ti lograré dormirme con una sonrisa. Gracias por todo, sé que puedo contar contigo siempre y tú conmigo. Eres alguien muy especial. Buenas noches. Te quiero burbujita. San*