Las cosas se deterioran con el tiempo, a veces llegan a doler, pero es mejor darse cuenta a tiempo para evitar que el dolor sea más fuerte. Simplemente hay que dejar que el corazón marque los pasos de tu camino…
Aquellas palabras resonaban en la mente de Santana, aquellas que una vez su padre le dijo. Esas palabras llegaban en el momento justo, cuando ya no sabía que hacer, ahora que su cabeza vivía en una continua batalla. Habían pasado ya unos cuantos días tras aquella noche en la cual no pudo retener el llanto. No sabía por qué, pero en el momento en el que Brittany llegó al baño todos sus sentimientos y pensamientos chocaron contra el suelo, aquella chica la volvía realmente loca, no sabía lo que le pasaba, pero era la primera vez que lloraba enfrente de alguien y eso era raro en ella. Brittany le hacía feliz de algún modo y no entendía por qué. Esa noche donde creía que todo se venía abajo, ella fue la única que logró sacarle una sonrisa. Es más, ella fue la única que se dio cuenta de que algo le pasaba. Era raro, pero sentía que algo las unía más que nunca.
Sus pensamientos callaron por un momento, su móvil sonaba en la mesita de noche, esta, la cual aún estaba tumbada en la cama decidió cogerlo. Nuevamente rogó a los cielos que no fuese otra vez David, ya que desde que salió escopetada del local, el moreno no había parado de llamarla para saber como estaba y preguntando si quería que fuese a verla, pero esta salía con la escusa de que se encontraba bien y que tenía que ensayar, por lo que no tenía tiempo. Para sorpresa de ella, no era David, sino Brittany. Sin duda lo cogió.
-¡Buenas tardes dormilona! – pudo oír tras descolgar la llamada.
- ¿Buenas tardes? – preguntaba Santana a la misma vez que se frotaba los ojos.
Desde que se despertó no tuvo tiempo de mirar el reloj, ya que estaba absorta en sus pensamientos.
-¿Aún no has mirado el reloj? Son las cuatro de la tarde y llevo desde las once llamándote y tú sin contestar – respondió Brittany entre risas.
- Yo… yo… - Santana buscaba escusas para pedirle perdón a su amiga, pero no sabía que decirle.
- Jajaja tranquila, no pasa nada, no te estoy echando la bronca – eso alivió más a la morena – es más, estoy esperando a que me abras, estoy en tu portal.
- ¿Estas abajo? – preguntó levantándose de la cama y comprobando que todo estuviera en orden para no asustar a su inesperada visita.
- Si, pero sino quieres que suba no subo eh!
- No, sube, te abro – terminó de decir echando de nuevo una ojeada a la casa y apretando el botón que abría la puerta del portal.
Eso solo le daban un par de minutos a Santana para estar lo más decente posible, su aspecto no era del todo agradable para la vista, según ella. Fue al cuarto de baño, se lavó la cara y se arregló el pelo, pero como no tenía mucho tiempo optó por hacerse una coleta. Rápidamente intentó ir al cuarto y cambiarse, pero cuando estaba a punto de entrar a su cuarto, vio que había algunas cosas por medio del salón, cosas que antes no se había dado cuenta. Solo le hicieron falta unos segundos y un golpe en el brazo para hacerlo. Estaba a punto de cambiarse de ropa, para no recibir a su amiga en pijama, pero el tiempo ya se había acabado. El timbre de la puerta sonó, Santana antes de abrir la puerta se miró de reojo para comprobar la pinta que llevaba con el pijama puesto. Tenía un pantalón gris corto con unos dibujos de caramelos, acompañado por una camiseta realmente ancha de color rojo. Tan mal no se veía. Abrió la puerta y en frente de ella se encontró a una risueña Brittany, acompañada por un par de cafés de un Starbucks.
-¿Pidió un café a domicilio? – bromeó Britt estirando el brazo donde traía uno de los cafés.
- No, pero me viene de perlas – dijo la morena apoyada en la puerta y estirando el brazo para coger el café que su amiga le estaba dando – pasa – abrió un poco más la puerta para dejar paso a la rubia.
- Es la primera vez que un cliente me dice que pase a su casa – continuaba bromeando mientras pasaba al salón.
- Será porque me has caído bien – siguió con la broma, provocando la risa en ambas.
Santana siguió los pasos de Brittany hasta llegar a los sofás que había en aquel salón. Ambas se sentaron una enfrente de la otra. Brittany la miraba pensativa, aún no sabía que era exactamente lo que le había pasado a su amiga en aquel bar, lo único que sabía era que tenía que ver con David. Quería preguntarle tantas cosas que no sabía como empezar, por lo que optó por lo más sencillo, soltarlo todo del tirón, sin pelos en la lengua.
-San, ¿que te pasó el otro día? ¿por qué no querías estar allí? – preguntó al fin mientras miraba el café que portaba, a la misma vez que le daba un trago.
- ¿La… otra noche...? – preguntó Santana un poco nerviosa, haciendo que Brittany le mirase a los ojos, dándole a entender que no tenía porqué estar nerviosa, que ella la apoyaría – … no se exactamente lo que me pasó, fue un cumulo de cosas – dijo dando por primera vez un sorbo a su café.
Su amiga la observaba pendiente de cada palabra que salía por la boca de la morena, haciendo que esta se pusiera más nerviosa. Cosa que no entendía Santana, ¿porque se ponía nerviosa cuando su amiga la miraba fijamente? ¿Por qué su mano temblaba al ver que aquella rubia se levantaba acercándose a ella y sentándose a su lado? Será que el café le estará afectando, sino, no veía otra clara respuesta.
-San, puedes decírmelo, puedes confiar en mi – dijo Brittany a la vez que le cogía la mano a su amiga, haciendo que esta se pusiera un poco más nerviosa.
"Mierda café, ¿justo ahora tienes que hacer efecto?" se decía a si misma Santana. Trató de serenarse y de decirle la verdad a Britt, esa sería la única manera de ser sincera con ella y consigo misma.
-¿Te acuerdas cuando te dije que David y yo estábamos pasando por un mal momento? – preguntó centrándose en los ojos azules de su amiga. Esperó hasta que esta afirmara con la cabeza para proseguir – pues bien, en estos días me he dado cuenta de que a lo mejor lo que tú me dijiste, eso de que nuestra alma gemela o amor verdadero ya lo hemos conocido, es verdad y estoy malgastando mí tiempo en alguien de quien no estoy enamorada. Pero me pongo a pensar y sé que esto le dolerá a David, sé que él está enamorado de mi, pero no puedo seguir con un amor con el que no voy a ser feliz – Santana hizo un parón, quería comprobar que Brittany seguí la conversación sin ningún tipo de duda. Al ver que esta no preguntaba y seguía atenta a sus palabras, prosiguió – Necesito un amor con el que no tenga miedo a enamorarme, sentir que necesito ver a esa persona todos los días, despertarme y acostarme con una sonrisa gracias a esa persona, quiero sentir como mi cuerpo tiembla al sentir una sola caricia de esta…
Las palabras de Santana hacían mella en el corazón de Brittany, de alguna manera sabía lo que su amiga describía y quería que ella también lo sintiera, pero la cosa era encontrar a esa persona.
-Sé a lo que te refieres, pero una pregunta. ¿Por qué tienes miedo a enamorarte? – preguntó la rubia mirando fijamente a Santana, haciendo que esta agachara la cabeza y volviera a pegar un sorbo al café.
- Porque a veces el amor vuelve loco a las personas, y sé que yo haría cualquier locura por esa persona, no importaría la locura que fuese, solo me importaría el hecho de seguir a su lado. Pero sobre todo, tengo miedo a enamorarme de alguien imposible, de alguien a quien nunca pueda tener.
- Pero San, el amor nunca se elige, no puedes manejar los sentimientos del corazón. Puedes negarlos, sí, pero eso no quita que sigas sintiendo algo por esa persona. Y respecto a David, creo que la mejor manera de acabar es diciéndole la verdad – comentó acariciando la espalda de la morena.
- Y que le digo, ¿que lo dejo porque quiero comprobar si el amor de mi vida está ya en mi vida? – preguntó mirándole a los ojos.
- No, le dices la verdad. Que has dejado de sentir por él y que es inútil para ti estar con alguien a quien no quieres – respondió Brittany regalándole una sonrisa a modo de comprensión.
- Esta bien, ¿pero cuando se lo digo? – preguntó a la vez que le devolvía una sonrisa.
- Cuanto antes mejor, no puedes dejar que esto se alargue más y luego no puedas salir de él.
- Está bien, le mandaré un mensaje preguntándole si puede quedar esta tarde – dijo a la vez que se levantaba de aquel sofá.
- Espera – la frenó Brittany agarrándola del brazo, provocando que el temblor volviese al cuerpo de Santana – esta tarde no puedes – terminó de decir.
- ¿Por qué no puedo esta tarde? – preguntó dudosa a la vez que intentaba controlar su cuerpo ¿Qué le estaba pasando?
- Porque esta tarde te vas a venir con nosotras, con Quinn, Tina y Rachel. Hemos decidido que esta tarde será una tarde de chicas. Además, nos lo pasaremos bien, iremos a un bar y tomaremos algo, así estarás menos nerviosa a la hora de decirle la verdad a Karofsky.
Santana lo pensó unas cuantas veces, de alguna manera su amiga tenía razón, por lo que aceptó aquella oferta. La morena se volvió a mirar la ropa que llevaba, tenía que ducharse y cambiarse, no podía salir así de su casa.
-¿Me esperas aquí? Me ducho rápido, me visto y salimos – dijo acercándose al pasillo que daba paso a su cuarto y al cuarto de baño.
- Sí, claro – respondió Brittany con una sonrisa.
- Si quieres puedes ver la tele o hacer cualquier cosa, no tardaré mucho.
- Está bien.
Santana se fue directa a la ducha, mientras que Brittany daba una ojeada a aquella casa. Aprovechó para investigar más y en una de las estanterías que decoraban aquel salón, encontró un álbum de fotos. Lo cogió y volvió a tomar asiento con el álbum entre las manos. Comenzó a ojearlo, eran fotos al parecer de Santana cuando era pequeña. Por aquellas fotos comprobaba que su amiga fue muy feliz de pequeña. Aparecía junto con, según ella, sus padres, alguna que otra foto con su abuelo y abuela, y con un niño más pequeño, del cual pensó que sería su hermano. Ver aquellas fotos le provocaba una sonrisa, al menos pudo comprobar que fue feliz. Continuó mirando algún que otro álbum más hasta que al fin Santana apareció lista para salir. Vestía un vestido corto negro de encaje, acompañado también por unos zapatos negros de tacón y el pelo suelto. Esto hizo que Brittany abriera la boca por completo.
-Estás increíble – dijo la rubia tras haber logrado cerrar la boca.
- Jaja gracias, tenía que estar a tu altura, mira el vestido que llevas y los zapatos, tú si que estás increíble – era verdad, Brittany llevaba un vestido ajustado de color aguamarina, el cual pegaba con sus ojos, junto con unos zapatos color chocolate – bueno, ¿nos vamos?
- Sí.
En el momento que respondió la rubia, algo hizo que Santana se fijara en lo que tenía en las manos, al parecer Britt había cogido uno de sus álbumes. No le gustaba que la gente lo cogiera, ya que ahí era donde guardaba uno de sus recuerdos más dolorosos de su vida, pero a la vez uno de los más bonitos. Su amiga se dio cuenta.
-Lo siento, estaba mirando un poco las cosas que tenías por aquí y vi que tenías ahí un álbum y quise verlo – se excusaba.
- No, tranquila, no pasa nada – contestó haciendo que su rostro fuera cada vez más triste.
- ¿Segura? Es que por la expresión de tu cara parece ser lo contrario – dijo acercándose un poco más a Santana y acariciando su brazo, provocando que de nuevo el temblor se apoderase del cuerpo de Santana, haciendo que esta volviera a maldecir al café.
- Si, vamos, que llegaremos tarde – terminó de decir regalándole una sonrisa.
Ambas salieron del apartamento, se montaron en el coche de Brittany y juntas se fueron al lugar donde habían quedado con las demás. Minutos más tardes estaban frente por frente del mismo bar del cual Santana huyó. Esta no se lo podía creer, otra vez el mismo bar no.
-Se lo que estás pensando, pero no ha sido idea mía, ha sido de las chicas y ellas no sabían nada – comentó la rubia poniéndose al lado de su amiga.
- Tranquila, no pasa nada – dijo la morena mirando a su amiga para devolver de nuevo la mirada al letrero de aquel bar "The Blue Eyes".
Brittany sabía que esto le podía afectar a Santana, por lo que no dudó en cogerla de la mano y sonreírle para darle a entender que no estaba sola. Esto hizo que de nuevo el temblor volviese al cuerpo de la morena, pero esta vez era mucho más intenso, cosa que le extrañaba a Santana, ya que el efecto del café ya debería de haber pasado, pero sin embargo el temblor persistía. Persistía de una manera muy extraña, ya que solo aparecía cuando hacía algo Brittany, algo que tenía que ver con tocarla o mirarla. Decidió dejar atrás esos raros pensamientos y entrar junto con su amiga al local. Nada más entraron observaron cada lugar de aquel bar hasta dar con sus amigas, estaban sentadas a unos cuantos metros de allí saludando con la mano. Se acercaron y se sentaron junto a ellas.
Pasaron un par de horas, las cuales las pasaron tomando alguna que otra bebida y charlando sobre los profesores y las clases, hasta que se dieron cuenta de que Rachel iba ya algo perjudicada por la bebida y no se esperaban lo que estaba por hacer. Esta se levanto de la silla y como pudo se acercó hasta el escenario, se echó un poco el pelo hacia atrás y sujetándose al pie de micro para no caerse habló.
-¿Me escucháis? ¿Hola? Creeo si. No ssse para que nos echamos novio, si lo único que hacen es desssstrozarte la vida, ellos no nnnno saben lo muuuucho que te essssfuerzas para estar connn ellos – comentaba borracha Rachel a la vez que se le trababan alguna que otra palabra – por esso hoy voy a canntar una canción que oss gustará mucho, si si.
Sin decir nada más comenzó a sonar una guitarra, haciendo que en todo el local se escuchara la canción Heart de The Pretty Reckless. Si, no era una de las canciones a las que estaba acostumbrada a cantar Rachel y sus amigas se dieron cuenta ya que todas se quedaron con la boca abierta, era la primera vez que la castaña cantaba una canción con toque roquero. Santana la veía incrédula, realmente esta se había vuelto loca, sobre todo porque cantaba la canción a la vez que movía la cabeza como un roquero.
-Creo que ha mezclado mal los analgésicos con la droga y el alcohol – comentó Santana a la vez que miraba a su "amiga".
- No digas eso, ya que al parecer por lo que ha dicho ha tenido una pelea con Finn y puede que lo esté pasando mal, igual que tú – dijo Brittany acercándose al oído de Santana para decir la última frase.
- No la regañes, San tiene razón, Rachel esté loca, cada día más – comentó Quinn mirando a la castaña.
- No chicas, Britt tiene razón, Rachel está pasando por un mal momento. Por lo que me han contado, Finn la dejó y ella no sabe que hacer, se siente realmente mal, ya que lo ama con todo su corazón y él no quiere saber nada de ella. Esta es su forma de desahogarse – intervino Tina haciendo que la mente de Santana volviera a pensar.
Será que cuando deje a David, ¿él actuará así? No podría soportarlo, verlo de esa manera sería como tirarle agujas a su corazón, ya que de alguna manera lo quiere y no quiere hacerle daño. Pero también está el hecho de seguir los pasos que le dicta su corazón, y ahora mismo lo que su corazón le dice es que lo deje. Brittany vio que Santana estaba pensativa, por lo que se acercó a ella y le habló al oído, ya que de alguna manera sabía lo que pasaba por su mente.
-No te mortifiques con esto, tú no eres Finn y él no es Rachel. No sabes como reaccionará, pero te aseguro que su reacción no será esta.
La morena la miró, su amiga tenía razón, no podía seguir mortificándose.
-Gracias Britt – sonrió.
El silencio se hizo dueño de las dos, pero Brittany le quería preguntar a Santana una cosa que llevaba horas rondándole la cabeza. Tomó aire y sin más le preguntó.
-San, ¿que era lo que tenía el álbum que te puso tan triste? Sino me lo quieres decir te entiendo, me estoy metiendo en asuntos que no me llaman – preguntó Brittany a la vez que se tomaba lo que le quedaba de bebida.
- Es… fue hace unos cuantos años – tomó la iniciativa de contárselo, de alguna manera sabía que acabaría contándoselo – tiene que ver con el niño que viste en una de esas fotografías.
- ¿Tu hermano? – preguntó dando en el clavo.
- Sí, era mi hermano. Desgraciadamente, nació con leucemia, cáncer en la sangre – la voz de Santana era cada vez más desgarradora, sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas, pero esta trató que ninguna cayera - Esto le provocó que cada dos por tres tuviera que visitar el médico, que tuvieran que ingresarlo por recaídas. Solo necesitaba un donante. Tenía siete años cuando tuvo la recaída más fuerte y tuvimos que esperar un mes para que pudieran encontrar un donante, pero el día antes de la operación… - Santana no podía seguir, aquellos recuerdos eran dolorosos para ella. Sintió como Brittany la abrazaba, haciendo que se tranquilizase.
- Tranquila, no hace falte que me cuentes el final – le dijo en su oído aún abrazadas.
- Gracias – le agradeció apretando más a Britt contra ella, de alguna manera le gustaba tenerla cerca. Pero lo que no entendía era que su corazón palpitase más rápido de la cuenta – me alegra saber que puedo contar contigo.
- No lo dudes, siempre estaré para ti, pase lo que pase, estoy aquí – terminó de decir con una gran sonrisa, contagiando a Santana.
- Te quiero mucho.
- Y yo a ti San.
Tras unos minutos más allí, decidieron que ya era hora de volver a casa, ya que tenían miedo a lo que Rachel sería capaz de hacer borracha. Antes de irse, Santana mandó un mensaje a David, vio que era el momento para decirle la verdad, le dijo que le esperase en su apartamento. Después de esto todas se despidieron, Tina se fue con Mike, el cual llegó a recogerla. Quinn tubo que cargar con Rachel, ya que esta no podía conducir y además ambas vivían cerca la una de la otra, lo que hizo que Santana y Brittany se preocupasen por como acabarían ambas. Sin esperar más ambas se montaron en el coche de Brittany y pusieron rumbo a casa de la morena. Unos minutos después estaban cerca del apartamento de Santana, esta le había dicho a Brittany que aparcara cerca, ya que había quedado con David allí. Antes de salir del coche Brittany paró a Santana y la cogió de la mano.
-San, prométeme que pase lo que pase vas a ser fuerte. Recuerda que lo único que importa es que tú seas feliz – comentó mostrando una leve sonrisa.
- Te lo prometo – respondió también con una sonrisa.
(Recomiendo que leáis esto con esta canción: Fix you – Coldplay)
Santana ya al fin se quitó el cinturón, estaba a punto de salir cuando algo en sus adentros le rogaba que abrazase a aquella rubia. Sin pensárselo dos veces hizo caso a su mente y la abrazó.
-Gracias – dijo en su oído.
- De nada – respondió Brittany.
Se separaron, la morena estaba abriendo la puerta cuando su amiga sacó de su bolsillo un papel con unas fotos y lo metió rápidamente en el bolsillo del abrigo de Santana. Esta no se enteró, pero Brittany sabía que de alguna manera la morena se daría cuenta más adelante. Sin más su amiga salió del coche, se despidió de la rubia y comenzó a andar. Un par de minutos después había llegado al lugar donde había quedado con David. Allí estaba él, mirándola con una gran sonrisa.
Como pudo Santana también le regalo una sonrisa y cuando ya lo tenía frente por frente, por su cabeza pasó el pensamiento de no decirle nada, pero a la vez que su cabeza le decía eso, su corazón le gritaba que no escuchase a su cabeza, que la única manera de ser feliz era guiándose por su corazón. Tomó aire y se estaba preparando para decirle todo, pero David habló primero.
-Estas guapísima esta noche – con esto le dio un beso en los labios, haciendo que eso le doliera más a la morena. Por lo que no esperó más y decidió decirle la verdad.
- David, no te he traído aquí para quedar contigo, ni tampoco te he traído para que subieras a mi apartamento – comenzó a decir Santana mirando de reojo el suelo.
- ¿Entonces? – preguntó David algo preocupado, tratando de hacer que la morena le mirase a los ojos.
- Sabes que desde hace tiempo estamos mal, que ya todo no es igual que antes – dijo al fin mirando fijamente a David, comenzando a llenarse sus ojos de lágrimas.
- Si, pero eso no significa nada – comentó el moreno tratando de no escuchar lo que le acababa de decir.
- Si que significa, hace tiempo que no siento nada, y me duele, porque sé que tú si sientes – las lágrimas comenzaban a derramarse de los ojos de Santana - pero es inútil para mi seguir con esta mentira, no puedo.
Santana se secó un poco las lágrimas y metió sus manos en los bolsillos, evitando así que David cogiera sus manos, pero notó que había algo en uno de sus bolsillos. Mientras que David le pedía que no se marchara, que no lo dejara, esta sacó una de las cosas que tenía en él. Cuando lo sacó, al fin pudo ver de lo que se trataba, eran las primeras fotos que se hizo con Brittany. Esto le hizo remover sus pensamientos y sentimientos, algo le estaba pasando, algo que no tenía que ver con el ahora, sino con hace tiempo. Simplemente una sonrisa brotó de su boca, verla le hacía estar feliz, pero era extraño, ya que ninguna de sus amigas le había echo estar así. ¿Era por eso por lo que cada vez que Brittany la tocaba o la miraba temblaba? ¿era por eso por lo que sintió esa cosa extraña cuando la conoció? ¿Se estaba enamorando de Brittany? Si fuera eso verdad ¿Qué debía de hacer ahora? Algo la sacó de sus pensamientos, era David, aún permanecía frente a él.
-Está bien, es tu decisión, tampoco puedo obligarte a que me quieras – dijo el moreno, haciendo que esta retomara el hilo de la conversación.
- Siento hacerte esto pero… - las lágrimas volvían a brotar de sus ojos.
- Tranquila, yo solo quiero tu felicidad, y si no es conmigo, tengo que apartarme – interrumpió David abrazando a Santana, haciendo que su llanto fuera más fuerte – Te deseo lo mejor – terminó de decir dándole un beso en la cabeza a la morena y retomando el camino por donde había venido.
Esta aún con lágrimas en los ojos comenzó a caminar, de alguna manera se sentía feliz, pero a la misma vez se sentía triste y confundida. Acababa de descubrir que todo lo que le pasaba era que se estaba enamorando de Brittany. Volvió a mirar aquellas fotos, sin duda lo estaba, ¿pero que iba a hacer? Ella tiene novio, es imposible. Este pensamiento le hizo llorar más. Estaba a punto de sacar las llaves para entrar al edificio, cuando de repente, a un par de metros de ella se encontraba Brittany acercándose a ella. Esto removió más sus sentimientos, algo le decía que iba a ser imposible olvidarla. Ya cuando la tenía a tan solo dos pasos, habló.
-¿Qué haces aquí? – dijo intentando secarse algunas de las lágrimas que recorrían su cara como si de una cascada se tratase.
- No podía irme, no podía dejarte así – respondió negando con la cabeza a la vez que su cara se tornaba en dolor, porque le dolía ver a si su amiga.
- No tenías porqué quedarte – este comentario hizo que más lágrimas brotaran de los ojos de Santana, haciendo que su amiga se acercara a ella y la abrazara. Esta recibió el abrazo como si de un salvavidas se tratase.
- Recuerda, siempre estaré para ti – terminó diciendo cerca del oído de Santana.
