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¡Ya sé! ¡Ya sé! D: ¡Ya pasó Halloween! Bueno, ya saben lo que dicen: Mejor tarde que nunca. 7x7)r (Sabastu usó excusa barata y está segura que no sirvió xD). Éste cap quedó más largo que los otros, así que espero que lo disfruten. ¡Feliz Halloween! ―re atrasado― xD
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Dedicado a Todas Las Jerza Fans
―Quienes aman a la OTP que amo―
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Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece. Pertenece a Hiro Mashima. Los prompt son tomados de listas en Tumblr y proporcionados por la moderación del foro CANNON ISLAND para el reto de Halloween. La historia rara loca y cursi es mía.
Referencias De Lectura:
Diálogo.
«Pensamientos»
Narración.
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Tricks & Sweets
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―Veinte & Veintisiete―
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Jerza
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Había tratado de llegar a tiempo, de verdad que había tratado.
Pero no lo había logrado.
Jellal Fernandes venía de una conferencia universitaria en el CERN, en donde debió exponer y defender su tesis final, un asunto sumamente importante y que Erza Scarlet le daba toda la importancia merecida por lo que no le molestaba en absoluto su ausencia en la fiesta, sin embargo, él, que aún se sentía culpable por tampoco haber estado con ella la Navidad pasada, ni Año Nuevo, ni San Valentin ni el Día Blanco, ni su cumpleaños; había insistido y jurado por todo lo sagrado del mundo que él estaría allí para ayudar y asistir a la fiesta de Halloween.
Pero las cosas no habían salido según lo planeado.
El vuelo se retrasó, las presas en el centro eran inmensas y la maleta en la que traía su disfraz se había perdido en el aeropuerto, así que su disfraz de mago renegado estaba extraviado ―pero se alegraba que lo realmente importante lo llevase con él― y tuvo que pasar al centro a comprar uno de última hora.
Pero lo que va mal puede ponerse peor.
Y como las leyes universales raramente fallan, no encontró ningún disfraz ―al menos ninguno decente― que comprar, y por lo tanto salió del centro comercial con una nueva culpa, conocedor como era de lo amante que era su peli-escarlata de celebrar correctamente cada una de esas fechas, mas al salir del lugar y fijar su mirada al cielo, recordó cierto ropaje que tuvo que usar una vez para ayudar a un amigo y decidió que usaría eso, de cierta manera era un poco hereje, pero nada era más sacrílego para él que el decepcionar una vez más a la mujer que amaba, y por eso estaba allí, con traje de sacerdote bajo su largo abrigo, observando la espalda de una hermosa peli-escarlata que parecía estar huyendo de algo al esconderse tras uno de los paredones de un galerón cerca del lugar que destinaron como estacionamiento improvisado.
Frunció el entrecejo y se encaminó hacia ella.
―¿Erza? ―la mujer quien no lo había notado dio un saltito asustada y luego se volteó hacia él, y en ese momento Jellal Fernandes supo que su traje de sacerdote no lo libraría del castigo por el pensamiento lleno de lujuria que atravesó todo su cuerpo al ver el traje de vampiresa que traía su Scarlet. Nada podía salvarlo de ese abismo de lascivia cuando cada curva de ese ―para él― perfecto cuerpo estaba apenas cubierto por un vestido de tela morada que se apegaba a ella como una segunda piel, la piel de sus hombros parecía brillar bajo la luz de la luna, sus brazos estaban cubiertos por falsas mangas que terminaban en tiras desiguales de tela del mismo color que la que exponía de manera insana un frondoso escote decorado por una cadenilla de oro que mantenía juntas la tela que se suponía deberían cubrir esa zona y ayudar a mantener en lo alto las solapas del cuello.
Tragó grueso.
―¡Jellal! ―escuchó la emoción de la voz de ella y aún no había salido de su admiración impía cuando recibió el abrazo del cálido cuerpo de la mujer de cabellera escarlata― ¡Sabía que vendrías! ¿Cómo te fue en el viaje? ¿No estás cansado?
Jellal ―el pecador― Fernandes respiró hondo para dejar de pensar en lo bien que se sentía el cuerpo suave de Erza contra el de él, o en lo bien que olía, o en lo tentador que era el contraste de su cabello con la cremosa piel expuesta de su exquisito escote, en su lugar prefirió perderse en la alegría de su voz y en la preocupación de sus palabras.
―Todo salió bien, como me dijiste que pasaría cuando me puse histérico por la ansiedad ―le devolvió el abrazo con cariño y peinó el cabello de su espalda, recibiendo una risita divertida de la joven―, de hecho, estás hablando con un hombre con doctorado en astrofísica y con un par de ofertas monetarias muy jugosas para investigaciones de varios centros especializados y universidades ―le informó con orgullo lo que no había querido contarle por teléfono para ver con sus propios ojos la reacción de ella.
―Sabía que te iría bien… ―Erza se separó de él y lo miró llena de alegría, Jellal ya no encontró en el mundo algo más hermoso que esos ojos color chocolate que lo miraban llenos de amor y orgullo―, y me alegra que hayas venido, sé que estás cansado ―sonrió apenada y el azulado se inclinó hacia ella para darle un beso en la frente.
―¿Qué mejor que una fiesta junto a ti para celebrar y relajarme? ―Erza le miró exultante de alegría y él sonrió apenado―. Perdón por llegar tarde, prometí estar a tiempo para ayudarles con la decoración y llegué a media fiesta. Creo que de verdad la puntualidad no es lo mío.
―No seas bobo, Jellal ―sonrió―, lo importante es que estás aquí.
―Pero lo prometí, tampoco estuve para tu cumpleaños ni para… ―la réplica murió en sus labios cuando la mujer escarlata se pudo de puntillas y lo besó con ternura.
―Ya te había perdonado por eso, estuviste ocupado con la tesis y los seminarios y el viaje al CERN con tu equipo, no podías perder esas oportunidades ―le dio otra beso y continuó―, yo también he fallado en muchas cosas por mi carrera. Además… ―le sonrió picara y metió las manos bajo las solapas del largo abrigo del azulado, acariciándolo seductoramente―, se supone que eres tu quien debe perdonarme…
―¿Perdonarte? ―preguntó pero luego negó divertido al recordar su disfraz―. Mi maleta se perdió en el aeropuerto, tuve que… improvisar…
―¿Es el que usaste para el concurso episcopal con Richard? ―Jellal asintió. Richard, quien sí era sacerdote de la Iglesia del Amor y la Nueva Vida, le había pedido una vez concursar con él en una competencia entre ministros y él había aceptado porque le debía un favor, pero por ello terminó vestido de ministro y pretendiendo ser postulante a sacerdote en un retiro espiritual.
―¿Es muy extraño, cierto? ―preguntó apenado.
―No ―rió por la pena de su azulado―, allá adentro Rufus está vestido de Tinkerbell, nada puede ser más raro que eso ―Jellal asintió divertido, sin duda eso había sido cosa de Minerva Orlando―, pero ahora me siento extraña, yo represento a un ser lleno de pecado y tú a un ser del sagrado camino.
―¡Ja! ―Jellal soltó una risita irónica y tomándola de la cintura la apegó contra la pared, aprisionándola luego al colocar contra el concreto una mano a cada lado del rostro de Erza― ¿Has oído el dicho de que el hábito no hace al monje? ―se inclinó hacia la peli-escarlata y besó la desnudez de sus hombros por lo cual ella asintió intentando ahogar un gemido al sentir la caricia de los labios del azulado―. Pues viene perfecto para este momento…
―¿Ah, sí? ―preguntó entre entusiasmada y nerviosa al sentir como Jellal pasó una de sus manos de la pared a acariciar la pequeña cadena entre sus pechos― ¿Por qué?
―Porque solo he pensado en pecado desde que llegué y te vi… ―se inclinó hacia ella y besó la comisura de sus labios―. No, mentí… ―besó la línea suave de su mandíbula y apartó un poco la solapa puntiaguda del traje de su cuello para descender por esa longitud cremosa mientras recordaba el cómo conoció a Erza al pedir la dirección de una cafetería en las afueras de la Universidad ERA e inmediatamente quedó prendado de ella―, desde que te vi por primera vez solo me haces pensar en pecado…
Erza soltó un suspiro necesitado y se abrazó a su cuello.
Lo atrajo a su cuerpo y besó sus labios suaves con urgencia, deseando que las manos de Jellal dejasen de jugar con la cadenita dorada y en lugar de eso se pasearan por la firme tela de su traje, y luego…
―¡Que adorable parfummm! ―una voz los interrumpió y Erza se apretó más a Jellal al escucharle―. ¡Oh, vaya! ―el hombre bajito de mandíbula cuadrada y disfrazado de Elvis Presley en traje blanco se acercó a ellos― ¿Interrumpo?
¡Claro que interrumpía!
Pero el hombre no dejaba de señalarlos en una pose que se suponía era genial.
―Venía siguiendo el parfum de mi adorable dama…
«¿Mi adorable dama?» Jellal frunció el ceño.
Erza en cambio parecía querer esconderse detrás de él.
―La invité a jugar conmigo en la piscina de chocolate, pero no me ha dado su respuesta ―cerró un ojo y lanzó un beso húmedo a la mujer― ¿Acepta, señorita Erza? ―volvió a cerrar el ojo un par de veces más―. Le ofrezco la sangre virginal de mi cuello como oferta ―el hombre bajó la cremallera de su traje y deslizó con ¿sensualidad? la tela de su hombro para exponer mejor su casi inexistente cuello.
Erza escondió su cara en la espalda de Jellal, ese hombre no se rendía ante sus negativas.
Jellal obtuvo su respuesta de porque le parecía que Erza huía de algo hacía un rato.
―Lo siento…
―Ichiya, Ichiya Vandalay… ―le indicó el de blanco y muy apretado traje lleno de lentejuelas.
―Lo siento, señor Ichiya, pero Erza no participará ―le informó Jellal con seriedad.
―Maaaan~ ―negó y dio una vuelta― creo que deberé insistir, su perfum es el indicado para esa competencia…
Jellal observó a Erza inspirar hondo y supo que todo se complicaría si ese hombre insistía.
―No, no lo hará ―volvió a negar Jellal―, no sé si lo sabe pero ella es mi novia y no sería apropiado.
―¡Ajá! ―Ichiya golpeó una mano abierta con su puño― ¡Usted tiene miedo a la competencia! ¡Tiene miedo que mi parfum conquiste a la señorita Erza y lo dejé a usted!
Erza soltó un sonido ahogado contra la espalda de Jellal.
Éste no supo si era risa contenida o frustración.
―Yo no… ―inició Jellal pero el peli-naranja le interrumpió.
―No es muy de caballeros el alejar a una dama de su verdadero amor… ¡Propongo una pelea por el corazón de la señorita Erza!
Jellal parpadeó incrédulo de la insistencia de ese hombre, pero, a sabiendas de que no había de otra manera movió su cuello de lado a lado, hizo crujir sus nudillos, se retiró su abrigo dejándolo en manos de una sorprendida peli-escarlata mientras se arremangaba las negras y largas mangas de la camisa dejando expuesto sus trabajados brazos.
―Supongo que no hay de otra manera ―sonrió de lado, amenazador e imponente con su altura de casi metro noventa y físico poderoso de consumado deportista al practicar atletismo de velocidad desde la secundaria―, hace tiempo no hago esto, pero creo que recuerdo mis tiempos en pandillero…
Ichiya dio un paso atrás.
Él no se refería a una competencia física, menos a una pelea, y absolutamente jamás con ese hombre peligroso con un alarmante tatuaje rojo en el rostro.
―Yo-yo… no… ―dio otro paso atrás―, no me refería a eso yo…
―En la cárcel solíamos resolver las cosas así, hasta que alguno de los dos quedaba inconciente y era llevado al hospital… ―soltó divertido por la mentira pero solo Erza se dio cuenta y evitó reírse por la mal mentiroso que era.
―P-pero yo… ―Ichiya ¿Presley? tragó grueso y negó―, yo… yo iré a buscar a alguien más… ―y antes de escuchar otra amenaza se retiró del lugar lo más rápido que pudo.
―¿Así que pandillero y ex-convicto? ― divertida la mujer lo abrazó por la espalda y Jellal rió― ¿Qué más no sé de ti? ¿Sociópata, esclavista y mago oscuro?
―Mago oscuro no, más bien, mago renegado… ―aún riendo se volteó entre sus brazos y posó sus fuertes manos en su estrecha figura―, todo sea para alejar a la competencia de mi Scarlet ―Erza se sonrojó pero igual sonrió entretenida―. Espero que con eso sea suficiente. ¿De dónde lo conoces?
―Creo que lo será ―suspiró con alivio―, lo conocí aquí hace unas horas, no ha dejado de seguirme en todo el día, quería golpearlo pero… ―sintió un escalofrío al recordar la boquita de pez húmeda con la que la intentó besarla―, por alguna razón no quiero acercarme tanto a él ni para eso.
―Entiendo. Por cierto… ¿Has andado todo el día con ese disfraz?
Erza asintió y luego emocionada buscó algo de entre el valle de sus pechos, haciendo que el azulado envidiara las manos de la mujer ―¡Ahora está completo! ―emocionada le mostró los colmillos plásticos que se acababa de poner― Quería que tú fueses el primero en ver todo el disfraz completo… ―confesó abochornada y bajó la mirada― ¿T-te gusta?
No pudo responder de inmediato.
Le era difícil encontrar un adjetivo que no se escuchase trillado o demasiado vulgar como para describir lo mucho que le gustaba.
Se mantuvieron en silencio un par de minutos, o al menos hasta que la ansiedad le ganó a la pelirroja.
―¿N-no te gu-gusta? ―elevó su mirada de hermosas y espesas pestañas negras y se mordió el labio con el falso colmillo―. ¿Me lo quito? Traje otros disfraces, tal vez alguno… ―la mano que Jellal posó en su mejilla la silenció.
―Tal vez esos puedas enseñármelos otro día ―se inclinó a ella, colocó ambas manos en su cintura y susurró a su oído―. Te aseguro que en mi vida nunca vi un disfraz más sexy ―su aliento acarició su oreja y Erza sonrió complacida y apenada―, déjatelo puesto… ―la mano del azulado se deslizó desde su cintura hasta su espalda, se enredó en su cabello suelto y subió por el camino de la cremallera de su vestido hasta sus omoplatos desnudos en donde sus yemas quemaron con cada figura que dibujo en su piel para luego tomar el inicio de la cremallera logrando hacer soltar un gemido a Erza al sentir como bajaba el cierre un poco y su boca bajaba a besar su cuello―, ya me encargaré yo de quitártelo… ―subió sus labios a su encendida mejilla y dejó un dulce beso―, más tarde… ―sonrió cuando ella soltó una queja en forma de sollozo.
―Jellal… ―le llamó en un suspiro y él bajó su mirada a sus ojos suplicantes―, tal vez solo deberíamos irnos a tu departamento… ―pidió con una sonrisa traviesa, después de todo él llevaba de viaje casi una semana―, o al mío…
―No… ―el azulado negó y besó su nariz―, has estado muy emocionada por esta fiesta y han planeado muchas cosas también ―sonrió cómplice―, no permitiré que te la pierdas… ―declaró una cosa con su boca pero su mano declaró otra cuando se coló bajo la falda de su vestido y apretó su muslo haciéndola subir su pierna a su cintura.
―Pero… ―su colmillo falso volvió a morder su labio inferior y se estremeció cuando Jellal le acarició el labio con su pulgar y la impulsó para que enredara ambas piernas en su cintura, colocándola contra la pared y sosteniendo parte de su peso en su brazo libre.
―Me preguntó ―susurró contra los labios jugosos de la peli-escarlata y esta se perdió en la caricia dispersa de su hálito húmedo contra sus labios, permitiendo que el abrigo se escurriese de sus manos al abrazar el cuello del hombre― ¿Qué tan duro puedes morder con esos colmillos de plástico en tu boca?
Erza aguantó la respiración.
―Si quieres ―apretó su duro cuerpo contra el de ella y apartó el flequillo que cubría uno de sus ojos― podemos…
―¡Er Chan! ―una dulce voz interrumpió la propuesta y ambos dieron un brinquito por la sorpresa― ¡Oh, Jellal ya estás aquí! Y parece que recuperan el tiempo perdido… ―Jellal y Erza asintieron tratando de esconder su bochorno y la albina les sonrió mientras se acomodaba el gran canasto de manzanas en los brazos―. Lamento interrumpirlos ―continuó con la voz llena de malicia―, pero Er Chan me pidió que le avisara cuando su competencia estuviese por empezar.
―¿Su competencia? ―Jellal elevó una ceja.
―¡Oh! ¡La de "Escoge tu veneno"! ―Mirajane asintió.
―¿Qué? ―preguntó asustado el hombre.
―Solo es saltar y comer pasteles ―les explicó la peli-escarlata con una sonrisa―. Nada peligroso. ¿Vienes a verme ganar? ―preguntó ahora con la emoción de una niña en la mirada y él asintió de inmediato aún sosteniéndola en su brazo y contra la pared.
―Claro que sí, pero primero ayudaré a Mirajane a llevar ese pesado canasto que no debería de estar cargando― Jellal bajó a la peli-escarlata con cuidado y Erza se cruzó de brazos bajo el pecho cuando pudo ponerse en firme en el suelo y asintió con seriedad, haciendo que la albina soltase un bufido derrotado ya que desde que les contó a sus seres cercanos que estaba embarazada la sobreprotegían.
Y la sobreprotección era su trabajo.
―Entonces te espero allá ―declaró Erza y lo volvió a abrazar―, saltaré mucho y ganaré dulces para ti…
―Como si necesitara más dulces… ―Mirajane pudo los ojos en blanco y dejó el canasto en el suelo, esa despedida podía tomar un momento largo y ambos se merecían un buen rato de privacidad―, te tengo a ti, mi Halloween está completo…
―Eres un zalamero… ―le mordió el pecho con los colmillos falsos y Jellal respingó con sorpresa y algo de placer―, igual ganaré…
―Sé que lo harás ―la abrazó y cerró los ojos inhalando con avaricia su aroma a vainilla, pero de ´pronto sus ojos se abrieron con nerviosismo―. Er-Erza… ―carraspeó― ¿Dónde está mi abrigo?
―¿Eh? ―la mujer se separó de él y parpadeó confusa por la pregunta repentina, poco después se mostró avergonzada y buscó en sus pies el abrigo que el azulado le diese a cuidar―. Lo-lo siento… no me di cuenta cuando lo solté…―Jellal negó ante su culpa y le besó la nariz.
―Está bien ―no le dio más importancia y se agachó a recogerlo, revisando que el regalo que trajo para ella no se hubiese perdido―, solo es un abrigo ―se lo puso en los hombros y la miró con seriedad―, pero póntelo, creo que éste disfraz no es muy… conveniente para saltar mucho…
―Oh… ―la boca de Erza formó una "O" perfecta al entender el por qué, sin duda daría todo un show con el primer salto, ese traje no le permitía llevar más sostén que el que este traía incorporado y no era muy seguro para esa competencia―, ti-tienes razón… ―admitió y se lo colocó de inmediato con ayuda de Jellal quien la ayudó a abrocharlo y a sacar su hermoso cabello escarlata cuando quedó atrapado entre su espalda y el abrigo.
―Entonces te veo en un rato ―le dio un beso en la mejilla y luego se alejó para levantar el canasto lleno de manzanas―. Erza ―la mujer lo volteó a ver―, te traje un dulce del viaje, está en el abrigo ―los ojos de ella brillaron de emoción, ya que Jellal andaba en el CERN en Ginebra, había esperado que le trajera alguno de los famosos chocolates de ese país―, pero no te lo comas sola, es un chocolate que debe comerse en pareja ―sonrió de medio lado―, tal vez nos sirva para… más tarde… cuando estemos realmente a solas…
Erza asintió sin duda alguna.
Si algo había mejor que un exótico bombón de chocolate, era un exótico bombón fino compartido con su dulce bombón azulado.
Y entonces cada quien se fue por su camino.
Lo que ninguno esperó, es que no se verían por varias horas esa noche.
Cuando Erza ganó su competencia con una ventaja abrumadora ―aunque perdiendo sus colmillos falsos en el proceso― y volteó a ver a los espectadores no lo encontró a él y se extrañó tanto que tomó su premio y se fue a buscarlo, lo buscó en todo lugar y no lo vio, no supo de él hasta que Kana le informó que había llevado a ciertas personas a comprar más insumos para la fiesta. Erza se sintió un poco desanimada con eso, pero cuando Rogue ―con la respiración agitada y la cara extrañamente roja―, les dijo sobre la pareja que se escondía de las miradas curiosas y junto con Kana fueron a observar los progresos de sus planes, topándose con Ultear y Mirajane también allí, se animó bastante, después de todo esa fiesta de Halloween había sido creada para juntar a ciertos individuos con otros.
Y la peliceleste que estaba sentada a horcajadas sobre un azabache de mano larga bajo su falda era una de esas parejas.
Gruvia confirmado.
Por supuesto, no todos estaban de acuerdo con ciertas parejas, pero fue fácil para ellas contener los celos de hermano mayor de Gajeel para con Juvia, y con un par de amenazas mudas lo hicieron abandonar el lugar.
Nadie se metía con sus OTP´s.
Luego fue a supervisar algunos juegos y se divirtió bastante, especialmente cuando Minerva retó a Ultear al juego de baile y ésta aceptó, manipulando con su mente diabólica al tal Ichiya y sus llamados Trimens ―vestidos de coristas de las Vegas― junto a Bacchus y unos chicos vestidos de cachorros a ser sus bailarines exóticos, nunca había visto un grupo tan dispar de baile que parecía debatirse entre el baile africano y la epilepsia mientras llenaban el galerón que escogieron para practicar con los sonidos de "Men" "Wild" "Parfum" y "Fuuur".
Nadie aguantaba el estómago de tanto reír.
―Erza San ―una voz tímida la llamó mientras tres de los cuatro cachorros movían las pelucas que Ultear les colocó.
―Levy ―sonrió y luego miró alrededor― ¿Y Jellal?
―Este… Cuando llegamos vimos a Alzack San y Bizca San tratando de subirse a su auto, estaban un poco tomados y Alzack San lloraba porque decía querer estar con su hija ―la miró apenada―, así que Jellal San decidió llevarlos él mismo para evitar algún accidente… ―Erza asintió y soltó un suspiro―, le mandó a decir que lo siente, que volverá pronto.
―Entiendo ―sonrió―, al parecer hoy está viviendo por el honor de su disfraz.
―¿Cómo? ―preguntó la menuda chica pero luego rió―, entiendo, está haciendo buenas obras y su traje es de ministro.
Erza rió de nuevo.
A veces la ironía te salva de la desilusión.
―¿Quieres que te ayude a llevar eso? ―le preguntó la pelirroja al verla liada con comestibles y bolsos.
―No quisiera molestarla, Erza San.
―No es molestia ―tomó los bolsos con cuidado de no botar las otras cosas―, los pondré con los de las demás ―Levy asintió agradecida y se fue a dejar los comestibles a otro de los galerones.
Erza no tardó en llegar al galerón donde guardaban sus pertenencias, incluso sus premios estaban allí bien guardados junto a su bolso con más disfraces, abrió y entró en el galerón sin encender la luz, cuando dejó todo acomodado escuchó a alguien entrar y por impulso natural guardó silencio.
―Halloween es básicamente una excusa para que tú vayas por la calle en ropa interior… ―escuchó una masculina voz hablar y luego el sonido húmedo de lo que imaginó eran besuqueos― y estoy amando cada segundo de esto ―suspiró el hombre y volvió el sonido húmedo. Erza parpadeó confusa, no sabía si interrumpir o esperar que terminaran su sesión de besos, la voz masculina le sonaba familiar pero aún no la reconocía y no quería apenar a la pareja de la que aún no reconocía el segundo integrante ya que no había hablado aún.
«¿Será chico o chica?» se consultó curiosa mientras el sonido se volvía más intenso y se acomodaba mejor para no ser vista.
―La Ouija ―comenzó de nuevo la voz masculina con la respiración entrecortada― acaba de deletrear "Follar" y creo que deberíamos hacerle caso…
Erza ahogó un grito de pánico.
Una cosa era escuchar una pareja besándose y otra escucharlos hacer lo otro.
La pelirroja se mordió el labio nerviosa y decidió mandar un mensaje a Mirajane para que llamase a esa puerta y los obligase a detenerse, pero cuando escuchó el ruido de una faja caer y una cremallera bajarse decidió mejor interrumpir por sí misma con la frase más común de las películas clase B.
―¿Ha-Hay alguien ahí? ―tartamudeó por la pena y oyó el sonido de algo caer al suelo―. Pe-perdón por interrumpir, pero…
―¿¡Erza!? ―la pelirroja parpadeó al escuchar su nombre y sin poder evitar más la curiosidad encendió las luces y su cara palideció al ver al hombre con los pantalones en los tobillos y la cara roja.
Volvió a apagar la luz y se encaminó a la puerta a toda velocidad.
―¡Espera Erza no es lo que parece! ―pero la mujer no le dio tiempo de explicarse, abrió la puerta y la cerró con fuerza intentando olvidar todo lo que vio.
Debía olvidar.
¡Ella no había visto a Max Alors besuquearse semi-desnudo con una escoba con peluca y sostén guindando!
¡No señor!
Y así es como Erza Scarlet había terminado sentada cerca de la mesa de ponche tomando vaso tras vaso de la bebida mientras veía al grupo de Sabertooth mover sus caderas al estilo vaquero y la danza epiléptica de los Trimens y cachorros.
Cualquier cosa que la distrajese estaba bien.
Y Minerva celebró a lo grande cuando su grupo ganó, para mala suerte de ella, Ultear estaba más interesada en sacar provecho de lo que había grabado que en la derrota.
―¡Parfum! ―Erza escuchó la voz de Ichiya tras ella y ni se inmutó, al contrario, se tomó de golpe el vaso de ponche y observó alrededor de ella a las parejas hablando, Juvia dormía en las piernas de Gray, Levy y Gajeel cuchicheaban en una esquina, Rogue y Sting jugaban a los ¿Vaqueros? ¿Granjeros? con un mecate, Lyon y Meredy hablaban sonrojados cerca de la puerta, y Laxus y Mirajane llevaban rato perdidos pero estaba bien porque las parejas estaban juntas.
―Un momento… ―se levantó con el ceño fruncido al no ver a Erik y Kinana― ¿Dó-dónde está el… ―hipó― Co-cobina? ―arrugó el vaso de plástico en su mano.
―Meeen~ ―Ichiya se pudo a su lado― ¿A qué se refiere mi hermosa Erza? ―sin embargo la mujer solo zapateó el suelo y lanzó lejos el vaso.
―Oh, oh~ ―habló Ultear―, ¿quién dejó a Erza beber tanto?
―¿A qué te refieres Ultear? ―Macbeth quien estaba junto a la azabache bostezó y siguió el dedo con el que Ultear señalaba― ¿Es algo malo?
―Muy malo ―sonrió la mujer―, y si te ve a ti algo malo va a pasar…
―¿A mí? ―Macbeth echó su cabello para atrás― ¿Qué tengo yo que ver con… eso? ―señaló a la pelirroja que acababa de noquear a un Ichiya cuando se atrevió a besarle la mano.
―Que no has completado el Macbreed y ella está muy tomada, se pone autoritaria…
―¿Macbreed? ―Se sonrojó al entender― ¡Yo no vine aquí a que me emparejaran! Y menos con ese… ―negó con falsa indignación, no que no le gustara el tal Freed pero no quería ser manipulado por esas mujeres―, además me iré antes de qué…
―Erza ―la llamó Ultear con fuerza para ser escuchada en medio de la música con una sonrisa sádica en los labios―, están afuera, por los árboles ―le informó de la pareja por la que preguntaba y luego la azabache señaló con la cabeza a la persona junto a ella, Erza siguió el movimiento y su mirada castaña se entrecerró al ver a Macbeth solitario.
―Maldita, Ultear… ―susurró el chico del cabello bicolor a la azabache pero ésta ya había desaparecido, y al ver que estaba solo y que una pelirroja violenta con aires de tirana se dirigía a él decidió que mejor buscaba la vía indolora y de cierta manera más placentera― Freed… ―el peliverde que estaba sentado en una silla solitaria lo volteó a ver y se quedó sin habla cuando el usual perezoso Macbeth llegó a toda velocidad, lo tomó de las solapas de su chaqueta y lo besó.
Y Freed no opuso resistencia.
Y Macbeth lo besó con ganas verdaderas.
―¡Ese es mi Macbreed! ―sonrió mareada la pelirroja al ver a la pareja y trastrabilló por la emoción, pero unos brazos conocidos la sostuvieron a tiempo.
―¿Entonces ya es tiempo para el Jerza? ―le susurró al oído el nombre que una vez les pusieron a ellos cuando fueron un objetivo de las CasaSexoMenteras.
―¡Jellal! ―y solo con eso la violenta mujer pasó de dominatriz a dulce y emocionada jovencita enamorada― ¡Ya volviste! ―se volteó a abrazarlo.
―Parece que bebiste de más ―la apretó contra sí con un brazo y con el otro le acomodó el cabello tras la oreja― ¿Festejaste mucho, eh?
―Oh, yo… ―sus mejillas antes coloradas se pusieron pálidas―, solo quería… olvidar…
―¿Olvidar? ―levantó una ceja alarmado y la encaminó hacia la salida dejando a todos seguir disfrutando de una nueva competencia de baile entre Natsu con su bóxer con cola de dragón y su danza hawaiiana con bastones de fuego, y a Gray con solo vendas alrededor de su cuerpo y su baile de Michael Jackson.
Era digno de verse.
O al menos eso parecía si se veía a la cara emocionada de una ya muy despierta Juvia.
Aunque si se veía a la cara abochornada de Lucy la expectativa era otra.
―¿Qué quieres olvidar, Erza? ―le preguntó con suavidad mientras la llevaba sujeta de la cintura hacia la arboleda a que tomara aire, por suerte no estaba tan tomada como pensó al inició― ¿Es porque no estuve aquí contigo?
Erza negó.
―El Halloween es un día de espantos… vi cosas… ―sentenció tenebrosa―, que es mejor no saber…
Jellal la miró entre preocupado y curioso pero decidió no preguntarle más sobre algo que la dejó en ese estado.
―Bien ―le besó la cabeza―, ¿quieras caminar un rato para que se te pase el efecto del alcohol?
―No… ―negó con un mohín y se apegó a él―, solo quiero ir a casa…
―Claro… ¿A tu casa o a la mía?
―No importa… ―alzó los hombros―, mientras estemos juntos es nuestra casa ¿cierto? ―le miró expectante y Jellal sonrió, era verdad, ellos pasaban más tiempo en uno de los dos departamentos juntos que separados.
―Cierto… ―se agachó y la alzó en brazos―, entonces te iré a dejar al auto y luego iré a por tus cosas.
―Aquí están ―la voz de Kana sorprendió a ambos y ésta sonrió―, creí que querrían su rato a solas y me adelanté ―ellos se sonrojaron pero asintieron y llegaron al auto donde depositaron todo y se despidieron de la anfitriona quien aún tenía muchas cosas por ver y grabar.
La fiesta en la granja aún no acababa.
Jellal condujo despacio por la sinuosa carretera, esperando que a Erza se le bajara el alcohol en el cuerpo y sujetándole con la mano libre la mano de ella, ese día había sido demasiado caótico, presas por todos lados, borrachos llorones, viajes a supermercados y caminos equivocados.
Una idea llegó a su cabeza.
Había descubierto un buen sitio gracias a una de esas malas direcciones que le dieron.
―¿Sabes? ―la peli-escarlata que hasta entonces miraba ida por la ventanilla abierta lo volteó a ver―. Por aquí hay un hermoso mirador, quisiera mostrártelo…
―Me encantaría ―aceptó con una sonrisa, sabía cuánto Jellal amaba esos sitios y ella había aprendido también a amar las estrellas.
Y fue así que en cuestión de media hora que llegaron al lugar.
Jellal le abrió la puerta y la ayudó a salir, aunque ya no era necesario, la bruma del alcohol se había despejado por completo y la peli-escarlata estaba de nuevo en todos sus sentidos.
―¿Hermoso, no? ―preguntó Jellal recostándose contra al capó del auto con una sonrisa y Erza asintió abrazándose a sí misma, estaban en un gran territorio lleno de árboles y un sendero fue lo que les permitió llegar a ese enorme claro en lo alto del lugar―. Ven ―abrió sus brazos―, debes de estar congelándote ―la mujer no se hizo de rogar y se acurrucó en el lugar que le ofrecía.
―Esto sí que es calidez… ―susurró contra su pecho y Jellal asintió―. ¿Habías venido antes aquí?
―No, cuando fuimos al supermercado tomamos mal una carretera y lo vi desde allí, o al menos el cartel que lo marcaba como terreno con mirador.
―Ya veo… ―fue lo único que dijo y se quedaron en silencio un rato disfrutando del sonido de la naturaleza.
Viendo estrellas, escuchando el viento, sintiendo sus latidos sincronizarse.
―¿Te debo un dulce y truco, verdad? ―habló el azulado de pronto.
―No es necesario, Jellal ―ella se separó de él un poco―. Sé que no fue tu culpa, además, de trucos… ya obtuve suficiente ―lo que sea que Max iba a hacer con esa escoba su mente parecía empeorarlo cada vez que lo recordaba.
Necesitaba algo fuerte para exorcizar eso de su cerebro.
―Entonces dulce… ―el azulado decidió seguir con su curiosidad sin satisfacer y metió las manos en los bolsillos de su abrigo que ella aún portaba―, tengo uno perfecto… ―sacó el bombón de chocolate y lo abrió despacio―, me costó conseguirlo, solo hacen un par a pedido, por suerte el abuelo de Laxus conoce a Yajima y aceptó mi petición…
―No tenías que esforzarte tanto ―negó ella―, con que fueran tu regalo era suficiente.
―Tenía que ser el mejor chocolate para ti ―sentenció y su mirada miel y traviesa no permitió replica alguna―, entonces ¿dulce? ―se llevó el bombón a los labios y ofreció la otra mitad a Erza.
―Contigo no me importaría el truco… ―confesó y Jellal sonrió altanero con el bombón en los labios, Erza metió la mitad del chocolate en su boca y Jellal tomó sus manos y las colocó bajo sus labios unidos.
La calidez de sus bocas derritió con facilidad el chocolate tan exquisitamente confeccionado, disolviendo con sus lenguas el dulce que activaba sus papilas y excitaba su paladar cuando se fundía con los vestigios mentolados del lado de él y el caramelo del lado de ella que componían el bombón, cuando sus dientes hicieron contacto con la galleta en el medio, Jellal sonrió y dejó que ella mordiese primero y él soló jaló un poco, logrando que en las manos de la peli-escarlata se derramara el contenido líquido y caliente del centro acaramelado del chocolate.
―Truco… ―susurró el azulado contra sus labios y mientras la besaba con dulzura, compartiendo y mezclando los sabores que antes estaban por separado y que ahora juntos daban una mayor riqueza en la composición del manjar que sus bocas derritieron, sus manos cerraban las de ella sobre el líquido cálido y Erza abría los ojos sorprendida al sentir algo más que dulce en sus palmas.
―¿Qué…? ―se separó de sus labios y abrió las manos― ¿¡Esto es!? ―incrédula miró a Jellal y luego de nuevo a sus manos― ¡Oh, Jellal! ―se llevó una mano a la boca, asombrada del descubrimiento.
―¿Sabías que la joyería Heart Kreuz está a un par de horas en tren de Suiza a Alemania? ―le dijo cómplice y tomó el truco de sus manos―. Creo que es de tu talla, pero… ―su sonrojó era evidente a pesar de que solo las luces de las estrellas y la luna los iluminaban―, hasta que no me digas que sí y me quites el miedo no podré probártelo…
Erza llevó sus manos a sus mejilla y lo atrajo hacia ella en un furioso beso que dejó más que clara su respuesta, y Jellal confirmó que el anillo alcanzaba perfectamente en el dedo de la mujer que amaba.
…Dulce, truco y una nueva vida juntos…
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LEAN LA NOTA DE AUTOR PARA UNA ENCUESTA (?)
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¿Reviews?
Aunque la historia esté terminada siempre son bien recibidos
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Aclaraciones:
El titulo viene de la sumatoria los prompt que usé para las dos parejas de este cap:
#9: "I've never seen a sexier costume in my life. Keep it on."
#11: "How hard can you bite with those plastic fangs in your mouth?"
#12: "Halloween is basically an excuse for you to walk the streets in lingerie –and I love every second of it."
#15: "The Ouija board just spelled 'fuck' and I think we should listen to it.
Salta Por Tú Veneno: Se cuelgan pastelillos de crema de diferentes colores desde una viga y se debe saltar para comerlo. Gana el que se coma primero los cinco pastelillos de su color a defender.
Cachorros: Obviamente son Bacchus y Quatro Cerberos/Quatro Puppy.
CERN: La Organización Europea para la Investigación Nuclear, comúnmente conocida por la sigla CERN, es el mayor laboratorio de investigación en física de partículas del mundo. Allí se encuentra el Gran Colisionador de Hadrones.
Rincón De La Escritora En Proceso:
¡Ya saben lo que vio Erza! DDDDDDDDDD:
xDD
No podía dejar fuera de esto a la pareja con la relación más profunda en FT. 7w7)r
Y chan… Erza terminó premiada por su paciencia, un anillo dentro de un bombón ¡Ay que cursi soy! xDDDD ¡Ay, es que son tan bellos ellos! X3333
Emm… me habéis pedido lemon en este fic, pero no hallé en donde colocarlo sin perder la línea del fic, sin embargo puedo agregar un cap con lo que pasó luego de la propuesta como fanservice y escribir el lemon (Jerza), pero como es fanservice solo lo haré si de verdad estáis interesados, así no gasto mi tiempo en vano, por lo tanto solo lo haré si el fic llega a 50 reviews, por el momento lo pondré como completo. NwN/
Si quieren leer más de los retos escritos por otros participantes y de otras parejas y de otros prompts y de… :okya: les recomiendo pasarse por el topic "Reto: ¿Dulce, truco o lemon?"en el foro de Fanfiction Cannon Island.
Espero lo hayáis disfrutado. *w*/
Agradecimientos:
Vosotras/os adorables reviewistas con cuenta os respondo por PM:
Minsul6011
BlueWater14
Levyroses
BianWW
Artemisa Neko Chan
Vosotras/os adorables reviewistas sin cuenta os respondo por acá:
MASTER VIVI: ¿Qué dices? ¿Lo que vio Erza fue tan malo? xDDD No creo que a Gajeel le de diabetes, él se cuida mucho (¿) xD Gracias por leer. Beshos. O3O/
BlueMoonDaughter:Intenta ser caballero pero es demasiado feroz para eso. xD Los apodos para Levy son infinitos. U-U Erza aprovecha sus horas en solitario para llenar al mundo de amor junto a sus compañeras de misión. 7w7)r ¿Qué tal lo que vio Erza? xDD No pude evitarlo, es un ship fuerte y no podía ser dejado de lado. :x Ultear es buena manipulando gente y leyéndola, Gajeel… bueno, él tiene salud. xD ¡Alcohol! De fijo Kana agregó alcohol hasta en el agua del grifo. xD Y sí, finalmente el lobo se comió a caperucita y ella no quiere que nadie la rescate… 7w7)r ¡Mal portados! xD Gracias por leer. Espero te guste el Jerza tardío. D: Saludos y beshos. O3O
Anuko50 Jerza: Yo no soy perversa, esa es Erza 7w7)r Ultear es genial. xD Yo la adoro. Bueno tu teoría ha estado bien encaminada. xDD Bueno, la saga de CasaSexoMenteras es en secuela de "Tatuaje" en donde ahora trataran de unir al Gruvia. :x Me alegra que te gusten las pequeñas apariciones de las demás parejas, no puedo evitarlo. xD El Gruvia ha estado metiéndose mano pero no sé si tan hardcore 7x7 Y bueno, el lobo se comió a caperucita y chan chan… chan, chan… caperucita no quiso que la rescataran. xD Espero te guste el Jerza y te mando besotes junto con las gracias inmensas. O3O/
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Favs. Follows. Lectores Tímidos.
Gracias inmensas por leer y comentar.
¡Adieu!
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