Perdón, Perdón, Perdón, sé que tardo mucho en subir los capítulos, pero es que la inspiración parece que me ha abandonado y soy de las que les cuesta ponerse a escribir. Pero os he recompensado con un capítulo un poco más largo que el anterior. Además en este capítulo hay momentos Faberry y Brittana. Espero que les guste.

Aquella noche fue realmente una locura, por parte de Santana y por parte de Quinn, ninguna lo sabía pero su vida comenzaba a cambiar.

Tras salir del bar realmente afectada por la bebida, a Quinn le tocó hacerse cargo de Rachel, eso incluía llevarla de vuelta a casa. Esto hizo que ella se arrepintiera, ya que sabía cómo era la castaña sin beber, bebida era incluso peor. Quinn rogó al cielo, antes de colocar a Rachel dentro del coche, que la castaña no hablase mucho, sino acabaría estrellando el coche contra un poste. Como pudo intentó colocar a Rachel dentro de él.

-Haber Rachel, ¿sabes lo que es un escalón? – preguntó "intentando" sonar amable mientras agarraba uno de los brazos de esta.

- Quinn que essté boorracha no siggnnifica que sea tonnta – concretó Rachel mirando fijamente a la rubia, o por lo menos intentándolo, haciendo que su "amiga" recibiera todo su aliento alcoholizado en toda su cara.

- Si, y yo no estoy resfriada, por lo que aún puedo oler tu aliento pestoso – comentó la rubia apartando un poco la cara hacia un lado.

- Perdona, pero mi alieennto huele perfecctamente, me lavo tress veces al díía los dientes, sin fallltas.

- Ya, se nota – dijo ironizando – vamos, sube ya, no tengo toda la noche para estar de cháchara contigo.

- Que seeria te poones algunas vecces hija, deberías de solltarte máss.

- Vamos, ¡sube! – terminó de decir Quinn empujando a Rachel dentro del coche, haciendo que esta se sentara totalmente torcida dentro de él – Ponte el cinturón.

- ¿Donnde esstá? – dijo mirando a su izquierda.

- Berry, estas en el asiento del copiloto, el cinturón está a tu derecha – la miró para luego mostrarle el cinturón el cual acababa de coger.

- Ups, que cosa máss rara, ¿no se ssupone que en Lonndres los volantes esstán en el asiento donnde estoy yo? – dijo haciendo un gesto, como si tuviera un volante en sus manos.

- ¡Berry me estás cansando! Sí, en Londres los volantes están donde tú estás, pero los cinturones siguen estando en la misma posición en la que están, tanto aquí como en Londres o en China, así que ponte el cinturón ya de una vez que me quiero ir a casa – terminó de decir dándole el cinturón.

- Vale, pero unna preguntita, ¿essto donnde lo encajoo? – le mostró el enganche final de cinturón.

- Lo que tengo que aguantar yo esta noche – se dice a si misma tapándose la cara con las manos – mira, lo enganchas aquí y listo ¿ves? – la rubia pasó por al lado de la castaña cogiendo el cinturón y enganchándolo.

- Pues si tann bien lo sabíías hacer ¿porr qué no lo hass hecho tú dessde un principio?

- Se acabó, dejo de escucharte – terminó la conversación cerrando la puerta del copiloto de un portazo, haciendo que Rachel se pegara un susto.

- No ssé que se haabrá tomado, pero le ha ssentado fatal - se dijo a si misma tras ver aquel portazo.

Finalmente Quinn logró montarse en el coche y poner rumbo a la casa de Rachel. El trayecto de vuelta era bastante callado, por lo que miró a su acompañante para ver si se había quedado dormida, pero no, ella seguía despierta, absorta mirando a través de la ventanilla. Este comportamiento le resultaba raro a la rubia, ya que la castaña sin estar borracha hablaba demasiado, como si antes de levantarse diese cuerda a su boca para soltar cada segundo más de diez palabras a la vez. Estaba completamente callada, algo le decía que todo no iba bien. Bueno, aunque con Rachel nada podía salir bien, al menos eso era lo que siempre pensaba ella. Decidió encender la radio, así de alguna manera mataría el silencio que se había apoderado del coche. Tras pasar varias canciones, se topó con una de sus favoritas. "Forever " de Rascal Flatts.

I miss you so much * Te extraño mucho

Your light, your smile, your way *Tu luz, tu sonrisa, tu estilo

And everything about us. *Y todo lo nuestro

Now you're gone, *Aunque te hayas ido,

You're still here in my heart, in my tears.*Aún sigues aquí en mi corazón, en mis lágrimas

Yeah you sure left your mark.*Si, definitivamente dejaste tu marca

And we were just getting started *Y solo empezábamos

It wasn't long enough, *No fue suficiente

It wasn't long enough together*No fue suficiente lo nuestro juntos

But it was long enough,*Pero fue lo suficientemente largo,

Yeah it was long enough to last forever. *Si fue lo suficientemente largo para durar para siempre.

Esa canción hizo que Rachel mirara de repente el reproductor, para devolver de nuevo la mirada a la ventanilla. Quinn no le quitó ojo, ¿se habría equivocado poniendo esa canción? Si eso fuera cierto, ¿quería decir esto que realmente Rachel había cortado con Finn y esto le removía los sentimientos? Realmente no sabía qué hacer, ¿paraba la canción? ¿la dejaba y hacía como si no supiera nada? De alguna manera tener a una Rachel tan callada le afectaba, ya se había acostumbrado al continuo parloteo de la castaña y por mucho que luego se arrepintiera, lo echaba de menos. Sin duda, lo que iba a hacer lo recordaría para siempre y acabaría arrepintiéndose, pero no aguantaba ese silencio. Cogió aire, la miró de reojo y lo soltó.

-Rachel ¿estás bien? - esta al escuchar su nombre y tras conseguir que su cerebro distinguiera aquellas palabras y le diera sentido, respondió.

- Si, ¿porr que lo pregunntas? – intentó mentir, pero todos sabemos que los borrachos y los niños pequeños nunca mienten, por lo que su cara y su tono de voz le dieron la respuesta a Quinn, Rachel mentía.

- No te creo – dijo devolviendo la mirada a la carretera sacando una leve sonrisa.

- ¿Nunnca te han dicho quee loss niñoss y los borrachos dicenn la verdad? – comentó mirando a la rubia fijamente.

- Ya, los niños y los borrachos, pero no las Rachel Berrys, a esas se les nota cuando mienten nada más mirarlas a la cara – dijo irónica.

- Muy graciiosa Quinn, pero yo ssiempre digo la verrdad – arrugó la cara y se cruzó de brazos, como si fuera una niña pequeña.

- Si, ahora dices que tú, Rachel Berry, siempre dices la verdad, ¿tú y cuantas más decís eso? Además, llevo años contigo en las mismas clases, desde el instituto hasta ahora. Por desgracia conozco demasiado bien tus gestos y se perfectamente cuando mientes y cuando no. Así que dime la verdad, ¿qué es lo que te pasa? ¿es por lo de Finn?

- ¿Qué ess lo que ssabes de Finn? – preguntó algo interesada, a la misma vez que intentaba que todos sus sentidos estuvieran conscientes.

- Por lo que nos ha dicho Tina, tú y Finn habéis cortado. ¿Eso es verdad? Quiero decir, no me importa, pero ya que estás me lo puedes contar – terminó de decir Quinn intentando que no sonara un poco cotilla.

Rachel se quedó callada, devolviendo de nuevo su mirada a aquella ventana, aquella que desde que se montó en el coche había sido su compañera de lágrimas, las cuales fueron detenidas a tiempo, antes de que Quinn las viera. Sí, eso le dolía, todo era verdad. De repente el recuerdo de aquella conversación con quien había sido su novio, se apoderó de su mente.

Hacía menos de un día que Finn había dado por finalizado su relación. Este le había pedido que se encontraran en el Central Park, allí si se lo contaba al menos sabía que Rachel no montaría un espectáculo, por lo que sería más sencillo para él romper con ella. Sí, realmente fue una "genial" idea, al menos eso era lo que creía él. En cuanto ella llegó trató de aparentar ser normal, con mismos, besos y demás cosas, pero pasadas un par de horas, vio que era el momento de decirle la verdad. La tomó por las manos, mirándola fijamente, haciendo que esta se asustara. Bueno, más bien pensó que le iba a pedir matrimonio o algo así, pero sus pensamientos eran erróneos. Su corazón se rompió en mil pedazos cuando logró oír lo que salió de sus labios.

- Sé que va a ser difícil para ti saber esto, pero te lo tengo que decir. Hace unas semanas, cuando me viste con Quinn, el día de la pelea, no fue por casualidad – la cara de Rachel comenzaba a tornarse en una mueca de duda – Seguí a Quinn, quería preguntarle algo, una cosa que me es difícil decírtelo a ti – Finn comenzó a mirar a todos lados y a ponerse nervioso.

- ¿Qué es lo que le preguntaste? – logró a decir la morena mientras el miedo comenzaba a hacerse dueño de su cuerpo.

- Antes de decirte la pregunta tengo que contarte algo. Hace tiempo que estoy empezando a sentir cosas de nuevo por Quinn, y de verdad que lo siento, pero fue mi primer amor y los primeros amores nunca se olvidan. Pero verla con Sam me está matando y sé que soy muy injusto contigo, pero comprende que eres muy posesiva, parezco tu perrito faldero. Todo esto poco a poco me ha ido cansando hasta llegar a este punto, en el que no puedo seguir estando contigo – Rachel realmente estaba enfadada, ya que además de perder a su novio, él mismo le estaba diciendo que era una posesiva y que por su culpa esa relación estaba acabada.

- ¿Soy yo el motivo de que cortes conmigo? –preguntó cabreada, no se lo creía. Definitivamente Quinn se había salido con la suya, además de tener a Sam ya tenía de nuevo en su poder a Finn. Pensaba ella.

- En parte sí. Estoy harto de que sea siempre yo el que aguante tus cabreos, harto de que la música y NYADA esté por delante de mí. Lo siento, pero no lo aguanto.

Un par de palabras más fue lo último que se dijeron, luego Rachel y Finn tomaron caminos separados, ambos afectados por aquella situación. Sin duda la castaña no se esperaba eso cuando Finn le pidió de quedar esa tarde. Deseaba con todas sus fuerzas mandar a otro mundo a Quinn Fabray, así al menos el castaño no podría conquistarla y se conformaría con ella, pero por desgracia para ella la rubia permanecería en este mundo y en su vida por un buen tiempo.

Después de ese recuerdo, Rachel volvió a la realidad, su mente regresó al coche que compartía con Quinn. Por un lado la odiaba, mientras que por otro aún tenía una duda que le rondaba la cabeza desde aquel día, ¿Quinn seguiría sintiendo algo por Finn? Si fuera así ya sí que no tendría oportunidad de volver con el castaño. Algo o más bien alguien interrumpió sus pensamientos, su compañera le estaba hablando.

-A ver Rachel, no eres de mi agrado, eso lo sabemos – comentó mirándola – pero no sé cuáles fueron los motivos, si los sabes o no, pero antes de nada quiero decirte que yo no tengo nada que ver en esto. Sí, más de una vez te he querido quitar a Finn, pero desde que estoy con Sam todo es diferente – esperó a que esta hablara o por lo menos le rechistara algo, pero ni una sola palabra mencionaba la castaña. Cosa que ponía más nerviosa a Quinn – No sé si sabes… no, no, mejor que no – la rubia decidió parar antes de contarle algo que a lo mejor Finn no le había contado a Rachel, no quería ser ella la detonante de una enorme pelea. Aunque si lo pensaba mejor, hace tiempo, cuando quería tener en su poder al castaño, se lo hubiera dicho sin dudar con tal de hacer que Finn volviera a sus brazos. Pero ahora no era el caso.

Rachel la miró por unos segundos. Tenía ganas de saberlo pero a la vez tenía miedo, miedo de que todo se pusiera en su contra y que Quinn le confesara que en lo más hondo de su corazón aún seguía sintiendo algo por Finn. Cosa que le dolería más, ya que de alguna manera ya tenía al castaño en sus manos. Realmente su estado, sus sentimientos y pensamientos la estaban volviendo loca. En ese momento lo único que necesitaba era volver a casa, acostarse y esperar con ansias a que llegue el día siguiente y dejar de tener ese malestar corporal que comenzaba a apoderarse de su cuerpo. Quinn se mantuvo callada durante el poco trayecto que ya quedaba hasta llegar a casa de Rachel, ya que de alguna manera notó el malestar de la castaña.

-¿Te tengo que ayudar a bajar o el efecto del alcohol ya se te ha pasado? – preguntó la rubia parando el coche al ver que el edificio donde vivía Rachel estaba frente por frente de ellas.

- No, el efecto ya casi se me ha pasado. Además, yo no he bebido apenas, solo estaba un poquito chispada – intentaba disimular, haciendo que la tensión que había entre ellas se disipara.

- ¿Chispada? ¡Ah claro! Es que cuando una persona está chispada se sube a un escenario y canta acompañada de unos movimientos que parecen que le estén dando ataques epilépticos.. ahh y encima cuando se monta a un coche no sabe diferenciar el asiento de copiloto con el del conductor y tampoco no sabe dónde están los cinturones ¿no? – comentaba irónica Quinn.

- A… - Rachel se había quedado contra las cuerdas, aquella rubia le había ganado. Ahora no sabía cómo defenderse – pe- pero lo mío tiene excusa, yo estaba afectada sentimentalmente, haciendo que-que el alcohol me afectara más – dijo defendiéndose moviendo los brazos.

- Ya, claro – Quinn no se lo creía – Bueno, baja ya que no tengo toda la noche – dijo para que la castaña no rematase su comentario.

- Es la verdad pero si no te lo quieres creer… - respondió mirándola para luego mirar al frente – tranquila, ya me voy. No te doy más molestias, aunque de mi pocas ibas a tener – este comentario provocó la carcajada en Quinn - ¿de qué te ríes? – preguntó cruzando las cejas.

- Sobre lo que has dicho, que tú no creas problemas – respondió aún riéndose.

- Paro de escucharte, sé que no lo dices en serio, porque sé que te caigo bien y eso es lo que te molesta – dijo ésta quitándose el cinturón para después bajar del coche, haciendo que Quinn se quedase dentro de este con la respuesta aún en la boca.

La rubia al ver aquella respuesta de la castaña y como la dejó, simplemente rió. Era la primera vez que Rachel le ganaba. Antes de poner en marcha el coche vió como Rachel se despedía con la mano con aires de haber ganado a Quinn Fabray acompañado de una pequeña sonrisa.

-Me las pagaras Berry, nadie me gana en las disputas – terminó de decir poniendo al fin el coche en marcha y para volver a casa.

Esa noche no eran las únicas aún despiertas, en otro punto de la ciudad, Santana y Brittany permanecían abrazadas. Aquella ruptura le había afectado a Santana, pero no solo fue el dolor de dejar a David el que le causó tantas lágrimas, sino el saber que se podría estar enamorando de Brittany. El creer que se podría estar enamorando de una mujer fue lo que causó más lágrimas, ya que era la primera vez que sentía eso. La morena trataba de negarlo, pensaba seguro que habría sido una confusión de su corazón. Seguro que le pasaba eso porque Brittany era la que últimamente se preocupaba más por ella y habría confundido sus sentimientos y lo único que sentía era un gran sentimiento de amistad, nada más. Pero cada abrazo y cada palabra que le decía Brittany la ponía más nerviosa, poniendo su teoría en peligro. ¿Realmente le gustaba una mujer? ¿Realmente le gustaba Brittany?

-Gracias Britt por estar aquí – dijo para poner fin al abrazo.

- De gracias nada, para eso estamos las mejores amigas – contestó Brittany mostrando una gran sonrisa, contagiando a la castaña y provocando que su cuerpo temblase de nuevo. Cosa que hacía que Santana se pusiera de los nervios, ya que tenía que intentar disimular ese temblor.

- ¿Por qué no te fuiste? ¿Por qué te quedaste? – preguntó Santana algo interesada, ya que cuando cortó con David a la que menos se esperaba encontrar era a ella, aunque por dentro, era lo que quería.

- Cuando te fuiste, estaba a punto de irme, de volver a casa. Pero comencé a pensar y saber que lo podrías estar pasando mal, y pensar que estarías sola es lo que menos quería. Por lo que te di un tiempo para hablar con David y cuando vi que ya había pasado unos minutos decidí bajarme del coche y caminar hasta aquí. Sentí como si tú me estuvieses llamando – respondió la rubia agarrando las manos de su amiga, provocando en esta que su corazón se volviera loco.

- Creo que alguna manera lo estaba haciendo, ya que sin duda contigo es con la única persona con la que me siento segura. Ya-ya sabes, nueva escuela, nuevos compañeros – intentaba de disimular, no quería que la viera tan sentimental. Ya la había visto bastante, tenía que mostrar su lado fuerte, ya que ella no era así, tan sentimental. Pero con Brittany toda su dulzura y todos sus temores salían a la luz.

- Yo creo que eso se deba a… – la rubia se quedó pensado - ¿Cómo lo llamabas? ¡Un intercambio de energía! – dijo levantando el dedo como símbolo de triunfo.

- ¿Tú crees? – preguntó Santana sin creérselo mucho a la vez que levantaba una ceja – No sé yo eh!

- Sí, créeme. Si no ¿por qué cuando nos conocimos ambas sentimos esa sensación tan extraña? Tu teoría tiene sentido, fue por un intercambio de energía – comentó Brittany muy entusiasmada.

- Pues si lo dije yo entonces te creeré jaja – este comentario causó la risa en ambas.

Tras estar unos segundos más allí, Santana invitó a Brittany a subir a su piso, ya que afuera el frío aumentaba. El otoño se acercaba muy deprisa. Nada más subir, la castaña acompañó a la rubia hasta el salón, donde esta se sentó en uno de los sofás.

-¿Quieres algo de beber? – preguntó Santana mirando a su amiga.

- Bueno, una bebida no viene mal ahora – comentó entre risas.

- ¿Quieres un zumo, una cerveza o un vaso de agua?

- Sorpréndeme.

- Eso no será tan difícil – comentó irónica.

La castaña se adentró en la cocina, se acercó a la nevera y de ella sacó dos botellas de cerveza. Se fue directa al cajón donde estaban los cubiertos y tras remover todo lo que había en él, encontró el abrebotellas. Se puede decir que ella y los aparatos en los que había que ejercer la fuerza no se llevaban bien. Después de varios intentos en los que la primera botella se resistía a abrirse, al fin lo logró. Pero aún le quedaba la segunda. Varios intentos más y la logró abrir. Al acabar se tuvo que secar el sudor de la frente, aquel ejercicio le había sido duro. Pero como se dijo ella tras abrirlas, "Ninguna botella se le resiste a Santana López". Cogió las botellas y volvió al salón, donde la esperaba Brittany sentada. Al llegar la morena vio que la rubia había enchufado el reproductor de música que se encontraba en el salón. "Kiss me" de Ed Sheeran comenzaba a sonar.

-Perdón, es que lo había visto y quería escuchar música – se excusó Brittany.

- No importa, mejor así. Además me gusta esta canción – dijo sentándose a su lado y entregándole una de las botellas de cerveza.

- A mí también – comentó sacando una leve sonrisa – por cierto, buena elección – dijo mirando la botella.

- Había que despedir la noche a lo grande – ambas rieron tras ese comentario.

Ambas se quedaron calladas hasta que Santana decidió preguntar algo que le venía comiendo la cabeza desde hacía más de media hora.

-¿Te puedo hacer una pregunta?

- Claro – contestó ésta pegando un trago a la botella.

- ¿Por qué me metiste en el bolsillo del abrigo estas fotos? – dijo cogiendo las fotos que había dejado en lo alto de una de las mesas, donde aparecían ambas.

- No has leído la nota que venía con ellas ¿verdad? – preguntó Brittany mirando fijamente a Santana y volviendo a pegar otro trago.

- ¿Nota? No. E-espera.

La morena se levantó y se fue directa a su abrigo, el cual dejó colgado en un perchero nada más entrar. Metió la mano en uno de los bolsillos y de él sacó una nota, más bien un papel doblado. Cuando lo cogió se sentó de nuevo en el sofá.

-¿Este? – dijo enseñándoselo.

- Sí, ese – asintió con la cabeza – pero no lo leas ahora, léelo cuando ya me haya ido.

- ¿En serio?

- Sí, guárdalo. Además, yo ya me tengo que ir. Artie me tiene que estar esperando en casa. Así aprovechas y lo lees – dijo Brittany mirando su reloj y dando un último trago a la botella.

- ¿Segura que te tienes que ir ya?

- Sí. Además mañana hay clases y ya es tarde. No quiero parecer un zombie mañana – comentó provocando la risa en ambas.

- Vale, por eso te libras jaja.

Santana acompañó a Brittany hasta la puerta, donde ambas se dieron un abrazo de despedida. Provocando que las pulsaciones de la morena fueran cada vez más rápidas y más intensas.

-Buenas noches San, te quiero mucho – dijo aún en el abrazo.

- Buenas noches Brit- brit, yo también te quiero mucho.

Tras estas últimas palabras la rubia se marchó, dejando a Santana echa un mar de nervios y con pulsaciones fuera de lo común. Esta cerró la puerta y miró su mano. En ella aún tenía el papel del que hablaba Brittany. Volvió de nuevo al salón, se sentó, pegó un trago de su botella y decidió comenzar a leer.

"Hola San, sé que te estarás preguntando que porqué te he dejado estas fotos. Pues por una simple razón. Quiero que seas tú quien conserve nuestras primeras fotos (las primeras de muchas). Será como un juego o como una regla, cada estación que pasé nos haremos una foto. A ti te ha tocado tener las primeras, las de verano (casi otoño), a mí me tocará tener las de otoño (casi invierno) y así hasta hacernos viejecitas. Tienes que prometerme que estemos en donde estemos, tendremos que hacernos esas fotos juntas. Da igual lo mucho que hayamos envejecido o lo bien que nos conservemos, solo quiero tener algo que me una más a ti, aunque pasen los años y estemos a kilómetros de distancia. Prométemelo San. Sin duda mi promesa ya la tienes.

Te quiero – Brit-Brit (Burbuja) "

Aquella nota había tocado los sentimientos de Santana. Sin duda cada acción de Brittany hacía que la castaña tuviera que admitir aquello a lo que tanto temía, se estaba enamorando de una mujer, se estaba enamorando de Brittany y cada días más. Pero un temor se apoderaba de ella que era mucho más fuerte que su miedo al enamorarse de una mujer. Brittany tenía pareja, cosa que le causaba más daño a Santana. ¿Sería que su temor más grande se estaba haciendo realidad? ¿Se estaba enamorando de una persona imposible de tener?

Gracias por leerlo y por dejar comentarios. Espero que os haya gustado. He de deciros que lo más seguro es que el próximo capítulo tarde en subirlo, ya que ya mismo comienzan las semanas de exámenes y tengo muchos exámenes seguidos. Pero para remediar la espera, os doy un breve adelanto. En los capítulo llegarán nuevos personajes, personajes que conocéis. Y como broche final, os tengo que decir que tengo ganas ya de escribir el capítulo 10, puesto que será el capítulo más fuerte hasta el momento. Como adelanto de ese capítulo, aparecerá la canción "Give me love" de Ed Sheeran.