-¿Cómo pude aceptar esto? – se decía a sí misma Santana mientras dejaba en el suelo una enorme caja en la cual tenía escrito en mayúsculas "Frágil".

- Porque eres buena y lo necesitas – dijo Britt detrás de ella, entrando por la puerta de entrada con otra caja en sus manos.

- Tonterías, esto es gracias a ti Britt, que tienes el poder de convencimiento – agregó Rachel saliendo de una de las habitaciones.

- Oye! Que te estoy dando cobijo, al menos agradécemelo – refunfuñó la morena al ver como la castaña sólo agradecía a Brittany.

- Graaacias Santaaana – agradeció Rachel mientras que intentaba ocultar su risa, haciendo que la morena rápidamente girase su cabeza al comprobar que aquello lo había dicho en tono de burla.

Habían pasado unas cuatro horas desde que al final Santana acabó aceptando aquella oferta que le había ofrecido Brittany, pues incluso ella necesitaba a alguien, debido a la noticia que había recibido aquella tarde, minutos después de que Brittany le propusiera la oferta.

*4 horas atrás…*

La morena, tras terminar de curarle las heridas a Brittany, cosa que le había causado más de un escalofrío al tener a la bailarina tan cerca, se enteró de aquella noticia que ésta había callado con cautela.

-¡¿Qué Rachel viva conmigo?! – Santana no podía tragar aquella propuesta que le había ofrecido Brittany.

- Vamos Santana, será por unos días hasta que encuentre otro piso, yo no puedo ofrecerle mi piso puesto que no tengo espacio y los demás tampoco pueden y además tú eres la única que tiene piso propio, con cuarto disponible y seguro que querrás compañía ahora que Kurt y Blaine se han ido – comentó la rubia a la vez que miraba directamente a los ojos de la morena.

- Ya, p-pero yo estoy bien estando sola y además Rachel y yo n-no somos lo que digamos amigas y… ¡no quiero tenerla aquí! – Santana se entorpecía con su lengua tratando de argumentar su postura y de rechazar aquella oferta que Brittany trataba de ganar con la mirada y con palabras suaves.

- San, al menos hazlo por mí, se lo prometí – dijo Brittany a la vez que posaba una de sus manos sobre las manos de la morena, las cuales estaban apoyadas sobre sus rodillas. Este movimiento hizo estremecer a la cantante, haciendo que su corazón palpitase más rápido a la vez que el temblor se apoderaba nuevamente de ella.

"¿Dios mío porqué me haces esto? no me lo hagas tan difícil" pensó Santana al mismo tiempo que sentía como las manos de la bailarina llegaban a posarse sobre las suyas, pues ésta no lo sabía, pero aquellos movimientos lo único que hacían era debilitar a la morena. Santana se quedó mirando la mano de Brittany, para luego dirigir su mirada hacia aquel azul cielo que envolvía a los ojos de la bailarina, no podía negarlo, estaba atrapada en su mirada. Algo la sacó de ese trance, era se móvil quien sonaba fuertemente dentro de su pantalón. Dejándose llevar por aquel sonido consiguió liberarse del hechizo en el que estaban atrapados sus ojos por los de la rubia. Rápidamente llevó su mano al bolsillo derecho de su pantalón y sacó el teléfono, comprobó antes de quien se trataba para luego descolgar.

-¿Mamá? – pronunció nada más oír la voz procedente de la otra línea, haciendo que Brittany la mirase extrañada, pues no le había contestado y tampoco sabía del porqué de la llamada de la madre de la morena.

- Amor ¿Qué tal estás? – pronunció en español, debido a su ascendencia latina.

- Bien mamá – respondió ésta también en español, provocando que la bailarina la mirase sorprendida, pues no se esperaba que ésta supiera hablar aquel idioma - ¿ya llegaron Kurt y Blaine? – preguntó esta vez ya en inglés.

- Sí cariño, por eso te llamaba, acaban de llegar, pero están esperando a que lleguen las maletas - respondió para luego tomar aire y pronunciar aquellas palabras que le estaban costando aguantar – pero mi amor, te tengo que comentar algo – añadió esta vez de nuevo en español aunque con la voz algo rota.

- ¿Que pasa mamá? – preguntó preocupada también en español.

- Pasó algo en la empresa de tu padre y… - tomó aire para continuar – le han tenido que despedir – comentó nuevamente en inglés.

- ¿Cómo? ¿Qué va a pasar? ¿Qué vais a hacer? – preguntó Santana sin entender nada, llegando a asustar a Brittany, quien la miraba atónita frente a las preguntas que la morena lanzaba.

- Tranquila mi amor, por ahora tenemos dinero suficiente para ir tirando hasta que tu padre encuentre otro trabajo pero… - de nuevo una parada en su conversación, esto provocó impaciencia en Santana.

- ¿Pero qué mama? – preguntó desesperada.

Brittany, al ver la inquietud en la morena decidió posar una de sus manos sobre la espalda de ésta, realizando suaves círculos sobre ella, mientras que la otra mano la llevó hacia una de las rodillas de Santana. Este movimiento lo único que provocó fue más temblor en el cuerpo de la cantante, a la vez que un escalofrío la recorría de pies a cabeza.

-Pero esto provoca que no podamos pagarte por completo el alquiler del piso, como mucho la mitad de cada mes, por lo menos hasta que tu padre encuentre otro trabajo – comentó al fin su madre.

- ¿Y qué voy a hacer para poder pagar el resto? – preguntó Santana alterada, pues no solo aquella noticia le estaba afectando, sino también el tener las manos de Brittany posadas sobre su cuerpo.

- No sé cariño, trata de encontrar una compañera de piso o intenta encontrar un trabajo a media jornada, por lo menos hasta que podamos arreglar esta situación – propuso Maribel.

Santana despegó el teléfono de su oreja para luego resoplar, haciendo que Brittany la mirase más extrañada aún, pues desde que la morena inició la llamada lo único que había escuchado habían sido las respuestas y las preguntas de la cantante, pero nada del receptor. Lo único que sabía era que era la madre de Santana. Pero al fin, gracias a que la morena separó el teléfono, pudo oír un par de palabras procedentes de la otra línea, aunque no todo lo claro que a ella le gustaría.

-Mi amor, no te preocupes - fue lo único que llegó a oír, pero algo le extrañó, le sonaba aquel "Mi amor" dicho en español, era como si ya lo hubiera escuchado antes, aunque no sabía exactamente de donde.

La morena lo único en lo que pensaba era en poder arreglar aquella situación, pues tal y como le acababa de decir su madre tendría que buscarse compañera de piso o encontrar un trabajo, cosa que no le vendría nada mal lo del trabajo, pues así también conseguiría dinero para ella, aunque lo de compartir piso no lo tenía del todo claro. Sabiendo todo esto y además recordando aquella propuesta de Brittany, solo tenía una opción si quería seguir viviendo en Nueva York, yendo a NYADA y tener a la bailarina cerca, tendría que aceptar que Rachel viviera con ella.

-Está bien mamá, haré lo que me has dicho – dijo a la vez que resoplaba, acercándose de nuevo el teléfono a la oreja, pues aquella idea no le gustaba del todo, pero era la única opción.

- De acuerdo, si tienes algún problema no dudes en llamar – dijo a la vez que un par de voces se acercaban a ella.

- Si, no te preocupes, te llamaré – respondió ésta a la vez que escuchaba aquel par de voces.

- Adiós mi amor, cuídate – dijo, para luego ser interrumpida.

- ¡Adiós Extranjera! – pronunciaron a la vez Kurt y Blaine, quienes acababan de llegar al fin tras conseguir dar con sus maletas en la cinta transportadora, provocando una sonrisa en la boca de Santana al oír a aquel par.

- ¡Adiós Mamá, adiós pelmazos! Llamadme o enviadme mensajes luego – añadió ésta tras oírlos.

Finalmente la llamada llegó a su fin, haciendo que Santana volviera a prestar atención a la rubia, quien la miraba atenta, esperando a que le explicase lo que acababa de suceder. La morena dejó el teléfono sobre la mesa de centro para luego volver a llevar su mirada hacia los ojos de Brittany, quienes no dejaban de mirarla.

-¿Qué ha pasado? – preguntó Brittany tras ver que ya podía hablar.

- Era mi madre – concretó, cosa que ya sabía Brittany – resulta que a mi padre le han despedido y no pueden pagarme por completo el alquiler de cada mes, por lo que me ha pedido que encuentre un trabajo a media jornada o que encuentre compañera de piso – aquellas últimas palabras las dijo en un tono más bajo, pues de solo pensar en aquella idea de compartir piso con Rachel ya le echaba para atrás.

- ¿Eso quiere decir que vas a aceptar mi propuesta? – preguntó Brittany a la vez que una sonrisa se comenzaba a dibujar en sus labios, haciendo que Santana resoplara.

- No me queda otra – respondió a la vez que apartaba sus ojos de los de la rubia para llevarlos hacia el lado contrario, a la vez que pronunciaba aquellas palabras en voz baja.

- ¡Sabía que ibas a aceptarlo, si es que eres un pan! – dijo Brittany abrazando a la morena para luego llevar sus manos hacia los mofletes de esta y estrujarlos, dándole a la cantante unos pequeños pellizcos en ellos, mientras que su voz comenzaba a agudizarse a medida que decía aquellas palabras.

Esto provocó que las mejillas de Santana enrojecieran, pero no por el dolor causado por aquellos pequeños pellizcos, sino por sentir de nuevo las manos de la rubia en su cuerpo. Además del enrojecimiento en sus mejillas, sus ojos se abrieron casi al máximo, debido a ese movimiento, pero luego volvieron a su posición normal para centrarse detenidamente en el azul de aquellos ojos que la volvían loca. Los ojos de Santana brillaban más que de costumbre, provocando que aquel café oscuro que los envolvían se volviera más intenso. Brittany, quien también miraba fijamente los ojos de esta, se dio cuenta de aquel brillo y de lo bonito que hacía a estos.

-¿Sabes? Me gusta cuando tus ojos brillan, son más bonitos – dijo la bailarina sin pensar, aún con las manos en las mejillas de la morena, aunque ya sin pellizcarlas.

- G-gracias – tartamudeó ésta al escuchar aquellas palabras – l-los tuyos son bonitos con o sin brillo – añadió, pues para ella realmente eran los ojos más bonitos que había visto jamás.

Santana sin pensárselo dos veces llevó sus manos hacia las de Brittany, éstas más calientes que las de la rubia, para poder calentarlas, pues ya comenzaba a sentir frío en sus mejillas debido a ellas, aunque no quería separarse de estas. La bailarina al sentir aquel calor procedente de las manos de la morena comenzó a separar poco a poco sus manos de las mejillas de Santana, para así poder recibir el calor más directamente.

-T-tienes las manos heladas – pudo decir tras notar como las manos de esta se despegaban de su piel. Sin decir nada más se llevó ambas manos de la rubia hacia su boca, para poder calentarlas mejor a la vez que expulsaba aire caliente por ella, mientras frotaba sus manos contra las de ella.

Brittany al sentir aquel movimiento de Santana se quedó paralizada, de nuevo una acción procedente de la morena le causaba esa sensación. De nuevo un gesto dulce seguido de un hormigueo en sus manos y de un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. ¿Por qué de repente ese sentimiento? No sabía el porqué, pero lo que sí sabía era que le gustaba aquella Santana, aquella sensación. Ya llevaba dos gestos dulces de la morena en lo que llevaba de tarde. No es que llevase la cuenta, pero le gustaba y además sentir como las manos suaves de Santana intentaban cederle algo de calor a las suyas le hacía sentir mejor. ¿Qué más cosas ocultas llegaría a descubrir de la morena?

Ese momento duró poco para desgracia de Santana, pues Brittany se acordó de que tenía que comunicarle aquella gran noticia a Rachel. Ésta en seguida contestó a la llamada y se alegró de escuchar aquellas palabras, pues estaba recogiendo sus cosas a la vez que las metía en cajas bien señaladas y marcadas con lo que tenía dentro y si era frágil o no. Estaba haciendo ya esto sobre todo porque no quería que al día siguiente, si Santana no hubiese aceptado su oferta, tuviese que recoger todo de bulla y corriendo, pues su casero vendría en la mañana temprano, tal y como lo acordaron meses atrás.

*Vuelta a la actualidad…*

Brittany estaba terminando de colocar algunos de los discos de Barbra que Rachel guardaba como si fueran tesoros en una de las estanterías que colgaban de la pared. Mientras que ella hacía esto, Rachel trataba de colocar una a una sus prendas en las perchas que Santana a regañadientes le dejó. La morena, de mientras, miraba cada ropa que la castaña sacaba de su maleta y que iba a parar dentro del armario, tratando de aguantar la risa, pues para ella no había ropa más hortera en el mundo que la de Rachel. Decidió sentarse en la cama que ocupaba gran parte del cuarto, mientras que observaba como la cantante trataba de colgar en una de las perchas un jersey rojo con unos renos bordados en blanco. Cada ropa la dejaba más ciega aún, no podía comprender su estilo. De repente su mirada tropezó con la espalda de Brittany, quien estaba tratando de colocar los discos en orden alfabético, tal y como le había pedido Rachel. En uno de sus intentos por llegar a la estantería y dejar sobre ésta uno de los discos titulado "Simply Streisand", al levantar los brazos, su camiseta subió más de lo normal, dejando al descubierto parte de la piel que ésta cubría. Tan solo unos centímetros fueron lo que sus ojos pudieron ver, pero pudo apreciar como en aquel final de su espalda se encontraban hundidos aquellos hoyuelos que toda mujer sueña con tener. Esto provocó que la sangre viajara hasta sus mejillas, produciendo rubor en éstas. Al darse cuenta de su estado, trató de enfriarlas llevándose sus manos hacia ellas, a la vez que desviaba su mirada, dirigiéndola al suelo. Aunque ya no la miraba, aún recordaba aquel pedazo de piel y el temblor comenzaba a apoderarse de ella. Pero no pudo aguantar, su mirada de vez en cuando volvía de nuevo a la espalda de Brittany.

En ese momento, mientras que su mirada permanecía pegada en la silueta de la bailarina, notó algo en sus piernas, algo se estaba moviendo cerca del bajo de sus pantalones. Esta sensación le hizo llevar sus ojos hasta sus pies, para encontrarse con aquel felino que pertenecía a Rachel, Barbra. Ésta no paraba de ronronear y de pasar su cabeza por sus piernas, dando a entender que lo que quería era ser acariciada.

-Fuera, a mi no te me acerques chucho – dijo Santana a la vez que movía sus pies, alejándolos de Barbra.

Rachel, al oír aquellas palabras se giró, llevando su mirada hacia donde estaba la morena. Al hacerlo descubrió que era lo que estaba pasando.

-No la llames chucho, no es un chucho, es un felino y se llama Barbra – comentó Rachel a la vez que soltaba la prenda que tenía en la mano para acariciar a su gata.

- Me da igual, yo la llamo chucho – volvió a decir Santana, haciendo que Rachel se enfadara por su comentario.

- Pues no la llames así, ella solo quiere unas caricias, nada más – decía mientras pasaba su mano por el lomo de Barbra, haciendo que esta fuera hacia sus piernas.

- Santana es un gato, los gatos solo quieren ser acariciados, no te hacen nada – comentó Brittany, quien al escuchar aquella conversación dejó por un momento de colocar discos – díselo a Lord Tubbington, él cada dos por tres quiere que le acaricie, es imposible no hacerlo – añadió.

- Ya, pero yo no soy de gatos – dijo sin apartar su mirada del felino, el cual ahora de nuevo volvía sus piernas.

Brittany, al ver la actitud de la morena decidió actuar. Se acercó lentamente a Santana, para luego agacharse y coger a Barbra. Tras hacerlo se sentó junto a la cantante, quien la miraba sin entender nada. Esa acción de la rubia hizo que Rachel dejara de darle importancia a aquello y regresara a sus prendas. Sin embargo la morena aún seguía preguntándose porque Brittany había cogido a la gata y se había sentado junto a ella.

-Los gatos son animales muy sensibles, dicen que incluso pueden predecir la muerte. Pero yo pienso que aparte de eso son muy cariñosos, aunque a veces actúen de una manera muy salvaje cuando tratas de acariciarlos, pero esos son casos aparte – comentó Brittany.

Tras estas palabras, la bailarina acercó su mano hacia la de la cantante para luego cogerla y llevarla lentamente hacia Barbra. Santana al sentir de nuevo el contacto con la rubia volvió a sentirse nerviosa, de nuevo un escalofrío, palpitaciones aceleradas y un rubor que crecía en sus mejillas. Pero a la vez nuevamente su mirada se quedaba clavada en la bailarina, pareciese como si en cada parpadeo que daba hiciese fotografías de ella, pues ya casi tenía grabados en la memoria cada uno de los gestos que ésta le regalaba. Estaba tan concentrada en observar y retener cada expresión de la rubia que no se dio cuenta de que le estaba hablando, ni si quiera de que su mano ya estaba posada sobre el lomo de Barbra, quien al sentir las caricias comenzó a ronronear.

-¿Ves como le gusta? – fue lo único que llegó a escuchar, ya que Brittany volvió su cabeza hacia el lado derecho en el que se encontraba Santana, a la vez que sus ojos se topaban con los de ella.

- S-si – logró decir, pues si nerviosismo le había causado tartamudez.

El silencio se hizo presente, sólo había miradas, pero una intentaba transmitir todo lo que sus palabras no podían decir, mientras que la otra se limitaba a observarla.

- Eres como un gatito, puedes parecer muy arisca con las personas extrañas, pero en el fondo eres muy sensible – dijo Brittany rompiendo el silencio a la vez que con su mano volvía a colocar detrás de la oreja de la morena un mechón de pelo.

Este movimiento hizo que Santana parpadease más de la cuenta, a la vez que su corazón comenzase a palpitar tan fuerte que tenía miedo de que fuese a salir de su pecho. De nuevo aquel temblor se hacía presente en ella, otro escalofrío, otro rubor. ¿Qué le estaba pasando? Aquellos sentimientos se hacían cada vez más acentuados, cada vez más continuos. ¿Se habría dado cuenta Brittany de ellos? La bailarina nunca se lo había comentado, pero era cierto que poco a poco se estaba dando cuenta de que algo raro le estaba pasando a Santana, ya que actuaba de una manera diferente, como si se pusiera nerviosa cada vez que la tocaba. No entendía el motivo, pero tampoco quería preguntarle, pues no quería que ésta acabase tomándose a mal aquel comentario.

Santana no sabía cómo responder a aquel comentario, por lo que simplemente dibujó una sonrisa en su boca, aunque ésta llena de nerviosismo. Brittany al ver aquella sonrisa, sin pensarlo, se le dibujó a ella otra. La morena pocas veces sonreía, pero a ella, desde que la conoció, le había regalado muchas sonrisas y la bailarina se lo agradecía, pues para ella, Santana tenía una sonrisa muy bonita. Ambas estaban como en un mundo paralelo, como si no estuviesen en aquel cuarto, simplemente estaban tan concentradas mirándose a los ojos que se les olvidó que estaban allí, junto con Rachel. La castaña al ver que el silencio volvía a reinar en la habitación decidió girarse, al hacerlo descubrió como ambas estaban mirándose, sonriéndose, a la vez que Brittany aún tenía su mano cerca de la oreja de la morena, agarrando aquel mechón de pelo que previamente había colocado detrás de la oreja de ésta. Mientras, Barbra permanecía tumbada en silencio sobre el regazo de la rubia.

-Parecéis dos enamoradas – comentó cerrando tras de sí la puerta del armario, pues ya había acabado de colgar todas las prendas que tenía. Aquel comentario hizo que ambas salieran de ese trance y dirigieran su mirada hacia la castaña.

-¿Qué? – dijeron a la vez, para luego volverse a mirar y comprender el porqué de aquel comentario. Tras darse cuenta de lo que pasaba, se separaron poco a poco, pues estaban más cerca de lo normal.

- Nada – volvió a decir tras ver aquella reacción de ambas, a la vez que volvía a una de las cajas que aún quedaban por abrir.

La tarde pasó rápidamente, dando paso a la noche. El frío se hacía más intenso, las calles ya estaban iluminadas y algún que otro cartel luminoso hacía que entrara más luz del exterior al piso de Santana. Brittany se fue al poco tiempo, pues tenía que preparar la cena y comprobar si Artie estaba bien, pues este se había pasado toda la tarde encerrado escribiendo aquella nueva obra. Ahora estaban completamente solas.

Santana estaba en la cocina tratando de preparar algo para cenar, pero como no sabía qué era exactamente lo que le gustaba a Rachel decidió ir hasta su cuarto y preguntarle. Dio varios toques con los nudillos en la puerta. Tras estos pudo oír un "adelante" procedente del otro lado de la puerta. Al oír aquello la abrió sin preocupación.

-Estaba a punto de preparar la cena, pero como no sé las excentricidades que puede llegar a tener su majestad, he decidido venir a preguntarle – comentó en tono de burla a la vez que apoyaba su brazo sobre el pomo de la puerta.

- Me gusta todo – contestó sin apartar su vista del portátil, pues antes de que Santana llegara, ésta estaba terminando de escribir aquella entrada que tenía como protagonista a aquella cámara que pertenecía a Quinn.

- Luego no me protestes eh! Enana – dijo, pero al hacerlo no recibió ningún insulto o palabra de fastidio al oír aquello, simplemente silencio.

Santana al ver como ésta estaba totalmente concentrada en escribir en su portátil, decidió acercase hasta la mesa del escritorio donde estaba la castaña, pero al hacerlo, descubrió que al lado de Rachel, en la mesa, había una cámara, la cual tenía pinta de ser algo vieja. Sin que esta se diera cuenta, fue directamente hacia aquella cámara, para cogerla y verla de cerca.

-¿Es tuya? – preguntó a la vez que miraba detenidamente la cámara.

Rachel al oír aquello se giró hacia el lugar en el que se encontraba Santana, al hacerlo descubrió que esta tenía en sus manos aquel objeto preciado.

-No la toques – dijo quitándole la cámara a la morena, haciendo que ésta no entendiera el porqué de esa brusquedad al quitársela.

- Ni que fuera un tesoro perdido – comentó a la vez que miraba a la castaña, la cual observaba que no le hubiera pasada nada malo al objeto.

- Esta cámara es muy importante para mí, así que te agradecería que no la tocases – dijo esta vez con un tono más calmado, dejando nuevamente la cámara sobre el escritorio.

- Es.. tá bien – respondió, aunque aún sin entender aquel comportamiento anterior.

- Lo siento por hablarte antes así, pero de verdad que esa cámara es muy importante – volvió a decir.

- Tranquila enana que tampoco estoy interesada en tu vida – dijo Santana tratando de hacer más divertida aquella conversación, pues se estaba sintiendo hasta rara de escuchar a Rachel hablando de esa manera.

- Sé que realmente te preocupas y te intereses por los demás, preguntes o no – comentó la castaña – sobre todo de Brittany- añadió, dándole una mirada a la morena.

- C-creo que esta mañana has confundido el agua con la lejía y por eso estas así de mal – fue lo único que se le ocurrió, pues aquel comentario la pilló de improviso, no se lo esperaba – M-mejor me v-voy a preparar la cena.

Tras decir aquellas palabras decidió salir de allí, pues quería evitar cualquier otro comentario de la castaña referido a Brittany, ya que no sabría cómo responderlos.

Finalmente la noche se hizo poco a poco más presente en aquel apartamento, hasta que al final el silencio se hizo totalmente dueño del ruido. No muy lejos de aquel lugar, la noche aún no había acabado. Brittany, quien permanecía acostada en la cama, de espalda a Artie, no podía conciliar el sueño. Su cabeza estaba en continuo movimiento, pues sin saber porqué acababan de llegar a su mente todos esos recuerdos que había formado esa misma tarde. De repente en su cabeza lo único que aparecía eran pequeñas imágenes de Santana, de lo que había descubierto de ella, esa Santana dulce. Volvían a su mente aquellos pequeños gestos que la morena le había regalado esa tarde, aquella delicadeza al curarle las heridas e incluso su reacción al darse cuenta de ellas, de su manera de cederle algo de calor a sus manos, aquel nerviosismo que se apoderaba de la morena cada vez que ella la tocaba. ¿Por qué esos recuerdos se apoderaban ahora de su pensamiento? ¿Por qué no podía dejar de pensar en ellos? ¿Qué le estaba pasando? Mientras estas preguntas recorrían su cabeza, sus ojos se posaban sobre la herida del dedo que esa misma tarde se había hecho por culpa de una taza caliente. A pesar de recordar aquel patoso momento, una sonrisa se le dibujó en los labios, pues gracias a ese momento, había descubierto a una nueva Santana.

De repente un nuevo recuerdo se apoderaba de su mente, más bien dos palabras comenzaban a hacerse eco en su cabeza, "mi amor". La había escuchado esa misma tarde de boca de la madre de Santana, pero no entendía porque aquellas dos palabras en español le eran tan familiares, como si ya las hubiese escuchado antes. Por más que trataba recordar aquel momento en el que las escuchó por primera vez, no lograba conseguir nada, nada venía a su mente. ¿Por qué precisamente esas palabras le eran familiares? ¿Dónde las había escuchado? Un movimiento de Artie fue lo que le hizo volver a la realidad, ésta al darse cuenta de esto decidió preguntarle.

-Artie, ¿estás despierto? – logró decir en un tono bajo, dándose al fin la vuelta para poder tenerlo de frente, aunque este aún siguiera de espaldas a ella.

- mmm – fue lo único que consiguió recibir del castaño.

- ¿te puedo hacer una pregunta? – preguntó a la vez que se acomodaba mejor cerca de su novio.

- Dime – dijo en un tono apenas audible, debido a que éste no estaba despierto del todo.

- ¿Alguna vez me has llamado o pronunciado las palabras en español "mi amor? – el silencio se hizo presente, Artie aún no contestaba, por lo que decidió mover suavemente el brazo de éste para que el castaño respondiera.

- No, soy… nulo para los… idiomas – logró decir, pues el sueño se apoderaba de él poco a poco.

- ¿Seguro? – preguntó, pues no creía del todo aquellas palabras.

- Sí, siempre… sacaba un… uno o un dos… en los exámenes de español – dijo, aunque esta vez estaba curioso por saber el porqué de aquella pregunta - ¿Por qué lo preguntas? – añadió.

- No, nada, simple curiosidad – respondió – es que se me ha venido a la cabeza esas palabras y pensaba que me las habías dicho tú alguna vez – concretó, aunque mintiendo en el porqué.

- Ah! Bueno… seguro que lo habrás… aprendido en alguna clase… de español – aseguró éste, a la vez que de nuevo era vencido por el sueño.

- Sí… - fue lo único que salió de su boca, pues sabía perfectamente que aquellas palabras no las había aprendido en esas clases, pues ella también era mala con el español.

Al comprobar que Artie nuevamente estaba dormido, decidió volver a su postura inicial, de espaldas a éste. Aquella duda no había hecho nada más que acentuarse en su mente, aún no tenía aquella respuesta que la resolviera. Lo único que sabía es que algo raro le estaba pasando, no sabía el que, pero estaba claro que no era algo normal. Su mente estuvo en continua actividad hasta que finalmente, tras un par de horas, el sueño se hizo dueño de sus ojos, haciendo que su mente descansara, al menos por un rato.

Hola! Ya estoy por aquí, quise terminarla un poco antes, pero esta semana tuve tres exámenes y le tuve que dedicar la mayor parte de mi tiempo al estudio, pero aproveché cada ratito libre que tenía para escribir aunque fuesen un par de líneas jaja. He de deciros que el principio es tal y como me lo imaginé, pero todo lo demás ha sido creado de la nada, es decir, en cuanto escribía nuevas ideas venían a mi mente y vi que eran interesantes, por lo que decidí meterlas. Éste es más cortito que el anterior, pero tenía tantas ganas de actualizar que tuve que rechazar escribir un par de páginas más, ya que justamente iban a formar parte del siguiente capítulo, porque sí, señor s, el siguiente capítulo ya está imaginado, falta escribirlo. Espero ponerme en estos días a escribir, aunque no creo que pueda escribir mucho, ya que el miércoles y el jueves de la semana que viene tengo los dos últimos exámenes del primer trimestre y son de los fuertes, así que voy a tener que hincar más los codos. Sinceramente espero que os haya gustado, pues como he dicho antes, la mayoría del capítulo ha sido escrito sobre la marcha.

Mil besos y cuídense. San :)