"El amor no correspondido es como un picor, a veces te pica tanto que no logras distinguir la sensación de alivio y acabas por hacerte daño."

El doloroso Noviembre cerró tras de sí sus puertas, dejando que Diciembre llegara como aquella bocanada de aire necesaria para volver a respirar de nuevo. Diciembre llegó y con él la primera nevada, pintando de blanco la ciudad de los rascacielos, los primeros arrepentimientos y los primeros dolores. Se podía decir que ya se había acostumbrado a ese incesante dolor en el lado izquierdo de su pecho, incluso se había acostumbrado a ese insomnio de media noche y a las constantes pesadillas. Había decidido poner tierra de por medio como se había prometido. Quería borrarla, sacarla de una vez por todas de su corazón. Quería dejar que este doliera y se arrepintiera por lo sucedido. Había pasado un mes, un mes sin verla, sin ver su sonrisa, pero no porque Brittany no quisiera, sino porque era la propia Santana quien necesitaba ese tiempo, tiempo para poder mirarla a los ojos sin que se le partiera el alma en el intento.

En ese mes había revivido una y otra vez aquel beso, aquella huida, aquel dolor y aquellas lágrimas. Había grabado en sus labios lo que era sentirla tan cerca. Había tenido miedo de que se quedara en el resquicio de su boca, como si ella pudiera leer entre sus labios la locura que escondía su corazón. Se había refugiado en sus lágrimas y en las palabras que le decía Rachel. Había intentado sobrellevarlo de la mejor manera posible, pero al final las lágrimas siempre brotaban cuando pensaba que ya estaba mejor. Lo único bueno que había pasado en ese mes era que al final había obtenido el puesto de trabajo. Tan solo llevaba un par de semanas trabajando como camarera en el turno de tarde y aunque a veces le costaba aguantar a algún que otro cliente, al menos aquello la tenía entretenida y no pensaba tanto en lo ocurrido durante las horas que pasaba allí trabajando. Incluso había comenzado a tener una buena amistad con Marley, quien se quedaba ayudándola en sus turnos y hacía aquello más llevadero.

-Santana ¿puedes pasarme el trapo mojado? – preguntó Marley mirándola desde unas mesas más alejadas sin obtener respuesta de ésta – ¡Santana! – volvió a decir su nombre, esta vez en un tono más elevado, sacando a la morena de su pequeño trance.

- ¡Oh! ¿Me estabas llamando? – respondió cuando al fin se dio cuenta de que la estaba llamando a ella.

- Sí, te he preguntado si podías pasarme el trapo mojado, ese que tienes en la mano – dijo señalando con el dedo índice la mano izquierda de la cantante.

- ¡Ah! sí, toma – dijo mirando su mano izquierda para luego acercarse hasta la mesa en la que se encontraba la castaña y entregarle el trapo.

- ¿Estás bien? – preguntó Marley, dejando por un momento el trapo sobre la mesa.

- Sí, solo que hoy estoy un poco distraída – mintió tratando de hacerlo sonar lo más sincero posible.

- ¿Segura? Lo digo porque te he notado toda esta semana bastante rara, como si tu mente estuviera en otro lugar – dijo agarrando el trapo que previamente le había dado Santana, comenzando a limpiar la mesa en la que se encontraba.

- … - no recibió respuesta alguna de Santana, ésta más bien parecía estar de nuevo en otro mundo mientras miraba hacia ninguna parte.

Marley al ver de nuevo aquel estado decidió acercase hasta ella, posando una de sus manos en el brazo de la morena para luego volver a decir su nombre.

-Santana – esta vez pudo lograr que sus ojos se clavaran en los suyos y no en la nada – Sé que ahora mismo estamos en horario de trabajo y soy tu jefa, pero aparte de eso, aunque llevemos poco tiempo conociéndonos también me considero tu amiga y si tienes algún problema me lo puedes decir, porque lo que menos quiero es que acabes comiéndote la cabeza y guardándote todo aquello que te hace daño. Puedes confiar en mí – agregó regalándole una pequeña sonrisa, provocando en Santana un efecto dominó, aunque de una manera menos efusiva.

Aquello que había dicho Marley era cierto, pues aunque llevaban poco tiempo conociéndose y aunque alguna que otra vez Santana la hubiera confundido con Rachel por su modo de vestir, en cierto modo le había cogido confianza, pero no la suficiente como para confesarle el motivo que la tenía así. Aún no se sentía preparada para contarle todo, no cuando el dolor seguía tan reciente y sus sentimientos estaban a flor de piel. Algunas veces se sentía igual que una quemadura, cuanto más la tocaba menos se curaba. Simplemente quería curarla, evitar que el dolor se quedara clavado en su pecho y que no pudiera sacarlo por mucho que lo intentara. Tenía tanto miedo, tanto que este incluso se atrevía a echarle un pulso al dolor. Sí, así se sentía, rota. Rota en pedazos que no sabía cómo volver a juntar, porque no sabía si algún pedazo de ella se había perdido entre el dolor. Había puesto su corazón entre sus manos, pero sin poder frenarlo, este poco a poco se desprendía de entre sus dedos, del mismo modo en el que lo haría la arena. Había perdido la razón completamente y ahora simplemente actuaba por el dolor.

-Gracias por preocuparte Marley, pero…no es fácil para mí contarlo – logró sincerarse, aunque de una manera más leve – En serio, me gustaría contarte, pero no es tan sencillo – agregó, permitiendo que de nuevo sus miradas conectaran.

- Soy muy tonta, lo siento – dijo llevándose una de sus manos hacia su frente - supongo que aún no tienes la suficiente confianza conmigo para contarme y yo estoy aquí presionándote – esta vez fue ella quien alejó sus ojos de los de Santana, pues se sentía mal por haberla presionado aun sabiendo que solo se conocían de hacía algo más de dos semanas.

Santana no dijo nada por unos minutos, simplemente se la quedó mirando y sintiéndose mal por no poder confiar plenamente en ella, pero tampoco podía pedirse más, ya que hacía relativamente muy poco tiempo desde que había comenzado a confiar en las personas. Aunque el otro factor que influenciaba en no poder contarle sobre aquello que la estaba quemando por dentro, era que aún no sabía cómo denominar aquello que estaba sintiendo y tampoco quería ser etiquetada, no quería ser un objeto más que etiquetan y lo ponen en un escaparate para que todo el mundo lo vea y juzgue según sus estereotipos. Simplemente quería ser una persona ajena a ese tipo de prejuicios, es por eso por lo que también lo seguía escondiendo. Quería ser Santana, simplemente eso.

-Marley, no es solo eso… - dijo al fin, apoyando sus manos sobre la mesa que tenía en frente, después de serenar un poco sus miedos para poder al menos darle una explicación, haciendo que ésta le diera toda su atención –…es que se trata de algo bastante complicado e incluso doloroso – las palabras se le hacían pesadas y tenía que coger el doble de aire para poder acabarlas. Era difícil para ella "sincerarse" sin sentir aquel molestoso nudo en la garganta. Incluso la lengua se le trababa – Hace poco que he comenzado a confiar en las personas y seguramente me lleve tiempo poder abrirme completamente, porque lo que no quiero es que me prejuzguen y me tachen sin antes gastar un poco de su tiempo en conocerme. Solo quiero ser yo. – añadió, tratando de liberarse, pero a la vez ocultando el motivo concreto que la llevó a ese estado.

- Tranquila, si lo que necesitas es tiempo para poder abrirte, yo te lo daré – dijo apoyando su mano derecha sobre las de Santana – además, te entiendo completamente – agregó dejando que sus ojos cayeran y su mirada se quedara clavada en la mesa.

- ¿También te siente así?

- Sí…b-bueno ya no tanto, lo sentí más en mi primer año de instituto – esta vez era Marley quien quería sincerarse completamente, pues pensaba que si ella lo hacía quizás Santana también lo haría, aunque no fuera en ese preciso instante – Era la primera vez que iba a un instituto de alto prestigio. Mis padres querían que tuviera los mejores profesores para que pudiera entrar en la Universidad que quisiera, aunque con ello tuvieran que gastar todos sus ahorros. Mi familia era y sigue siendo de clase media y a ese instituto solo iban "niños ricos". Quería ser uno de ellos, no quería que me juzgaran por ser diferente, por ser de otra clase social. Eso hizo que tuviera que fingir ser quien no era – la voz se le entrecortó a mitad de aquella frase, haciendo que la morena se sintiera mal al oír aquello – Mi madre sabía en cierta manera como me sentía, por eso todas las noches, después del trabajo, se pasaba horas en la máquina de coser, tratando de hacer que mis viejas camisetas se parecieran a las que se vendían en las grandes tiendas. Ella quería hacer que yo no me sintiera inferior a ellos, incluso cuando no había suficiente dinero – dejó por un momento de hablar para coger aire y evitar que aquellos sentimientos enterrados volvieran a florar, haciendo que Santana, esta vez, fuera la que apoyara sus manos sobre las de Marley y le regalara una pequeña sonrisa a modo de apoyo – Pero ¿sabes? – prosiguió – Ver a mi madre tratando de darme aquello que no tenía y que tampoco me podía dar, me hizo comprender que no necesitaba una camiseta de marca o un móvil más moderno para fingir ser quien no era, porque al igual que la ropa, el dinero va y viene, pero al final lo único que queda eres tú y es con eso con lo que te tienes que enfrentar a las cosas y a las personas, siendo tú misma sin importar lo que piensen.

Marley dejó salir una pequeña sonrisa, mientras que Santana aún seguía recordando aquellas últimas palabras. Realmente se sintió identificada en aquella explicación y se estaba dando cuenta que por mucho que tratara de esconderse y de huir de sus problemas, estos al final siempre la encontraban. Tenía que dar la cara por sí misma y enfrentarse a sus miedos, esa era la única manera de no sentirse así, tan rota.

La morena estaba a punto de decirle algo a Marley cuando de repente, apareció Rachel de la nada. Atravesó la puerta del local de una manera demasiado hiperactiva, como si se hubiera tomado diez tazas de café. Traía consigo un papel, el cual agitaba de la misma manera en la que agitaba todo su cuerpo, mientras dejaba que sus cuerdas bocales produjeran un sonido bastante molestoso, parecido al de un delfín, aunque algo más agudo. Tanto Marley como Santana se quedaron atónitas ante tal espectáculo.

-¡Chicas! ¡Chicas! ¿Sabéis lo que tengo aquí? ¿lo sabéis? – dijo de manera atropellada, apenas se la podía entender, mientras seguía dando aquellos chillidos y movía el papel que ahora había puesto delante de los ojos de ambas.

- Si te paras por un segundo lo podré leer – dijo Santana agarrando a Rachel por ambas muñecas, haciendo que al fin el papel dejara de moverse y esta pudiera leerlo - ¿Q-Qué es esto? – preguntó tras leer atentamente lo que decía aquel papel.

- ¡Pues lo que acabas de leer! Artie ya ha terminado de escribir su obra y ahora está buscando a actores que interpreten a sus personajes – comentó Rachel de manera animada, sin darse cuenta de que aquel nombre le había afectado bastante a Santana.

- ¿Te vas a presentar? – preguntó Marley de la nada, intentando saber más del motivo que la llevó a ese estado de hiperactividad.

- Sí, ¡esta es una gran oportunidad de actuar en Broadway! Y por suerte ahora mismo el casting solo se va a centrar en el canto, por lo cual tengo grandes esperanzas de poder lograr mi objetivo – dijo Rachel pegando pequeños saltitos sobre sí misma.

- ¡Guau! Es increíble – comentó Marley, dejándose también llevar por la emoción de la castaña.

- Y bueno qué, os vais a presentar ¿no? – dejó por un momento de dar saltitos para fijar su mirada en ambas.

- Rachel… - Santana se había atrevido a hablar después de haber logrado serenarse un poco, pero la castaña la cortó enseguida.

- ¡Santana, vamos! Tienes que comenzar a afrontarlo, ya has estado bastante tiempo huyendo de ello – Rachel quiso ser clara con ella, tratando de no decir más de la cuenta pues no sabía si Santana le había contado algo a Marley – sabes que esta es una oportunidad de oro, al menos inténtalo – simplemente quería que Santana dejara atrás sus miedos.

- Sabes que no es fácil – fue lo único que pudo decir. Sabía que le era casi imposible enfrentarse a lo que tanto daño le hacía.

- Lo sé, pero si no lo intentas nunca podrás superarlo. Santana sé que puedes, además, estaré allí y Marley también ¡a que sí! – esta vez dirigió su mirada hacia la castaña de ojos azules, quien las había estado escuchando atentamente.

- Bueno…no estoy tan segura – dijo al fin, haciendo que Rachel cambiara por completo la expresión de su cara.

- ¿Cómo? ¿Por qué no estás tan segura?

- Porque esta noche se celebra aquí una despedida de soltera y tengo que trabajar – aclaró.

- Bueno, por eso no pasa nada, podemos ir a la audición y luego volvemos y si quieres Santana y yo te ayudamos ¿verdad? – volvió a llevar sus ojos hacia la silueta de la morena, mientras le daba un codazo en el brazo para que esta dijera que sí.

- Sí, te ayudaremos – dijo Santana a regañadientes, aún sin gustarle la idea de presentarse a esa dichosa audición.

- Además si acabamos pronto podemos incluso unirnos a la fiesta ¿no? – comentó Rachel cada vez más emocionada por la idea.

- No sé si os gustará – dijo Marley haciendo una pequeña mueca con la boca.

- ¿Porque lo dices? – Rachel no entendía nada.

- Porque es una despedida de soltera de… lesbianas – aclaró, dejándolas atónitas y haciendo que ambas se miraran.

- B-bueno tampoco pasa nada ¿no? – dijo con cierta duda – si hace falta me visto así muy lesbiana para no hacerles un feo – agregó, haciendo que esta vez fueran Marley y Santana quienes se miraran.

- Y según tú ¿Cómo se viste una lesbiana? – preguntó Santana cruzándose de brazos, esperando expectante a la respuesta de la castaña.

- Pues con… ¿una camisa de cuadros, pantalones de cuero y unos pintalabios rojos? – dijo dudosa.

- ehh…¿Qué? – Santana no podía creerse lo que acababa de escuchar - ¿Me estás diciendo que tengo que ir a una despedida de soltera acompañada de un tucán con camisa de cuadros y pantalones de cuero? – su cara era indescriptible, no podía creerse que aquello había salido por la boca de Rachel.

- Y pintalabios rojos, acuérdate – agregó Marley entre risas.

- Me niego – dijo negando con la cabeza – me da a mí que hoy en vez de tomarte el té de hierbas te lo has fumado.

- Muy graciosa – ironizó – Y no, no me lo he fumado. Pensaba que era así como se vestían.

- Rachel, puedes vestirte como quieras, no te dirán nada – esta vez fue Marley quien optó por remediar aquello.

- Bueno, entonces… ¿nos vemos en un par de horas? – preguntó cambiando de tema a la vez que cogía el papel que previamente había dejado sobre una de las mesas.

- Está bien – respondió Marley, mientras que Santana prefirió no contestar, pues sabía que por mucho que dijera que no al final Rachel acabaría arrastrándola.

- Recordad elegir una buena canción – dijo por última vez Rachel antes de salir por la puerta.

- ¡Espera Rachel!, necesito hablar contigo – gritó Santana, haciendo que la castaña se detuviera – ahora vuelvo, será solo un segundo – se dirigió esta vez hacia Marley, recibiendo de esta tan solo una pequeña afirmación siguiendo de nuevo con su trabajo.

Santana llevó a Rachel hasta fuera del local, haciendo que el viento las pillara por sorpresa y tuvieran que llevarse rápidamente sus manos hacia sus brazos para frotarlos y entrar de nuevo en calor.

-¿Por qué has hecho eso? – preguntó una vez comprobado que nadie las escuchaba.

- Porque quiero que te des cuenta que con lo que estás haciendo lo único que va a hacer es que te acabes hundiendo más en el dolor. Quiero que te enfrentes a tus miedos, que des la cara. Y sí, sé que te duele, pero no te puedes pasar toda tu vida huyendo de ella, tienes que enfrentarte a lo que hiciste, aunque fuera solo un arrebato. Te entiendo perfectamente, pero entiende que ella también necesita una explicación y cuanto más lo dejes pasar más la vas a perder como amiga – comentó Rachel, fijando su mirada en los ojos de Santana.

- Pero no es tan fácil mirarla después de lo que hice – no pudo contenerle la mirada, y ésta acabó contra el suelo.

- Lo sé y te entiendo, pero ella ya me ha preguntado varias veces por ti y por lo que me ha dado a entender, quiere hablar contigo, quiere que arregléis las cosas, pero sobretodo que le seas sincera – dijo posando una de sus manos sobre el brazo de la morena, dándole suaves caricias.

- Está bien – soltó, tras aquella frase, un largo suspiro. Al fin comenzaba a dar su brazo a torcer, al fin comenzaba a ver las cosas más claras.

- Además, mira el lado bueno, quizás encuentres a alguien interesante en la despedida de soltera – dijo tratando de animar su estado de ánimo.

- No – negó regalándole una pequeña sonrisa – aún me va a costar tiempo y esfuerzo para poder pasar página – hizo una pequeña mueca con la boca, pues sabía que iba a ser difícil olvidarla.

- Bueno, ¿Quién sabe? – tras aquella última frase comenzó a caminar lejos de allí, dejando a Santana con la palabra en la boca.

- Siempre me hace lo mismo, siempre me deja con la palabra en la boca – se dijo así misma negando con la cabeza y volviendo de nuevo al trabajo.

No había sido un mes fácil para ella, ni tampoco para su relación. Desde que ocurrió lo de Santana, había estado bastante pensativa y llena de dudas. Aún seguía sin entender lo que había pasado, no sabía el motivo de aquel beso, no sabía si aquel beso fue porque Santana sentía realmente algo por ella o fue solo un "acto reflejo". Había tratado de sacar varias conclusiones, pero aún no podía saber el motivo puesto que Santana la había estado evitando durante todo ese mes. Se sentía mal, mal porque extrañaba a su mejor amiga y porque comenzaba a tener miedos. Tenía miedo de que Santana se acabara alejando de ella y en cierta manera eso la cabreaba, porque el no saber el motivo la estaba matando un poquito más. Quería que todo volviera a la normalidad, quería sentir la sensación de que al menos alguien estaba ahí junto a ella, no quería sentir esa sensación de vacío que llevaba sintiendo desde que Santana decidió por voluntad propia dejar de responder a sus llamadas o mensajes. Había tratado con todas sus fuerzas volver a retomar el contacto, pero de nuevo seguía sin obtener respuesta. Había incluso hablado con Rachel, pensando que quizás ella le diría algo, pero era prácticamente lo mismo, pues Rachel le había dicho que no podía decirle nada debido a que posiblemente aquello podría herir a Santana. Pero le aconsejó que le diera tiempo, que dejara que la morena se serenase y pudiera poner todos sus pensamientos en palabras, que no tirase la toalla y que tratara de entenderla aunque fuera difícil. Pero esa no era la única cosa que iba mal. Su relación había dado otro puntapié, Artie estaba demasiado ocupado en su obra, como lo había estado en el último mes. A veces llegaba muy tarde a casa, había días en los que ni si quiera lo veía. Se pasaba las horas que estaba en casa encerrado en su oficina, retocando el guión, leyendo emails, buscando a gente que le ayudara con la obra. Brittany entendía que era su trabajo y sabía lo duro y difícil que era, pero también necesitaba que él tuviera tiempo para ella, que por una vez hiciera el papel de pareja, pues sentía que la estaba dejando en un segundo plano. A veces incluso se preguntaba si su trabajo era más importante que ella.

Hoy de nuevo se había despertado sola, sin nadie al otro lado de la cama intentando robarle algo de tapijo o intentando acaparar parte de su lado de la cama. De nuevo había desayunado sola, sin nadie que le robara alguna tostada de pan con mermelada, ni el primer buche de su café. No había nadie allí, en frente de ella, al otro lado de la mesa con quien pelear para elegir que canal poner. Ni si quiera estaba encendida la televisión. Apenas había ruido. Tan solo podía escucharse así misma cuando le pegaba algún que otro bocado a la tostada, y a Lord Tubbington en la cocina, comiendo de su comida mientras que su collar no paraba de chocar contra el comedero de metal, haciendo incluso más ruido que ella. A veces estaba agradecida de poder tener a Lord Tubbington junto a ella, pues gracias a él se sentía un poquito menos sola, aunque éste fingiera no entenderla cuando le hablaba.

Se sentía como si estuviera en una casa ajena, y ésta estuviera llena de recuerdos suyos. Ya no había risas en ese salón, el ruido se había quedado mudo entre medias del pasillo y las ventanas parecían como si se hubieran hecho para aislar cualquier sonido procedente del exterior. Echaba de menos el ruido, las risas sonoras, la música que retumbaba en todas las paredes. Echaba de menos bailar, ya apenas encontraba motivo para hacerlo, pues su estado de ánimo la bloqueaba de tal manera que ni si quiera podía bailar. Sentía como si una parte de ella se hubiera quedado dormida, como si estuviera echa de hielo y el sol no fuera capaz de derretirla. Se sentía así desde el día en el que Santana decidió dar un paso atrás, desde el día en el que la besó y dio jaque mate a su amistad. En estos días sin ella se había dado cuenta de que Santana le aportaba tantas cosas que necesitaba y que antes no se había dado cuenta. Con Santana fue la primera vez que sintió a gusto siendo ella, sin nadie que la criticara, y protegida. A veces pensaba que podía hacer la locura más grande del mundo, pues sentía que con ella nada malo le iba a pasar.

Sabía que había gente que pensaba que Santana era una mala persona, pues siempre estaba metiéndose con todo el mundo, sobre todo con Rachel, pero Brittany sabía que eso era tan solo un escudo. Pudo comprender que aquella actitud que a veces tomaba, el de ser dura y criticar, era tan solo para evitar que las personas le hicieran daño. Había comprobado con sus propios ojos como Santana se deshacía en lágrimas mientras la abrazaba porque no quería hacerle daño a David, como dio su brazo a torcer y dejar que Rachel viviera con ella, aquella actitud protectora que tomó cuando se sintió vulnerable en aquel hospital, como se preocupó tanto cuando se cortó con aquella taza de café. Se estaba dando cuenta de que Santana se había preocupado mucho por ella, más de lo que nadie antes lo había hecho, más incluso que Artie. Era cierto, Artie era su novio pero nunca antes se había preocupado por ella de la misma manera en la que lo hacía Santana. Nadie podía hacerla sentir tan segura como lo hacía ella y eso en cierta manera la preocupaba. La preocupaba porque no entendía el motivo, no entendía como Santana podía hacerla sentir tan bien pero a la vez como brotaba un sentimiento de duda en ella. Duda porque lograba hacer que su cuerpo reaccionara de una forma muy distinta de lo que hasta ahora había sentido. Era como si por primera vez pudiera sentir cada latido que daba su corazón, como si antes estuviera en mitad de un sueño profundo y ahora comenzara a despertar. Era la primera vez que se sentía de esa manera y eso la asustaba, porque no sabía por qué su cuerpo reaccionaba así. Parecía como si su cuerpo fuera un reloj de relojería y este solo se activaba cuando estaba junto a Santana. Parecía como si su cuerpo tuviera la intención de decirle algo, pero aún no podía comprender que es lo que estaba intentando decirle, o quizás simplemente no quería entenderlo.

Las horas pasaban demasiado lentas, así habían sido en estas últimas semanas, los días parecían que pesaran demasiado y les costase dar paso a otro nuevo día. Las clases se le hacían demasiado largas, pero más aún los días como hoy, en los que no tenía que ir a clase. La mañana fue fácil de sobrellevar, pues podía estar algo entretenida haciendo las tareas del hogar e incluso haciendo algún que otro recado, pero la tarde fue lo que más pesado se le hizo. No pudo hacer otra cosa más que sentarse en el sofá, junto a Lord Tubbington, mientras cambiaba cada dos por tres de canal, intentando encontrar algo que valiese la pena ver. De vez en cuando miraba el teléfono móvil, deseando tener algún mensaje o llamada procedente de Santana, pero una vez más aquello no sucedía. Volvió a centrar su atención en la televisión, pues al fin había algo interesante, al menos para ella. Su programa favorito de gatitos acababa de empezar y esta vez iban a hablar de las enfermedades más raras que podían llegar a tener aquellos peludos mininos, tema del que Brittany estaba más que enterada. Pues una vez fue a un concurso académico de televisión junto a Artie, Tina y Mike, donde hubo una pregunta sobre ese mismo tema, pudiendo dar rienda suelta de su sabiduría en el mundo gatuno y sus enfermedades. Gracias a ella pudieron remontar el marcador y acabar ganando. Sin duda para ella fue uno de los mejores momentos de su vida, aunque ahora todo estuviera yendo hacia abajo. El programa estaba llegando a su momento más álgido cuando el teléfono comenzó a sonar. En un primer momento, antes de mirar la pantalla del teléfono y comprobar de quien se trataba, por su cabeza pasó la idea de que podía ser Santana, dando al fin señales de vida. Pero no fue así, se trataba de Artie. Por una vez se sorprendió de que la llamase, pues sabía que estaba muy ocupado y que apenas tenía tiempo, es por eso que le gustó ver reflejado su nombre en la pantalla.

-¿Brittany? – dijo nada más Brittany descolgar el teléfono.

- Hola cariño ¿Qué tal…? – ni si quiera le dio tiempo a preguntar, pues Artie la interrumpió enseguida.

- ¿Estás en casa? – preguntó primero. En su voz se podía notar que estaba bastante acelerado, como si algo no estuviera bien.

- Sí ¿por qué? ¿Qué ocurre? – Brittany comenzó a preocuparse, pensando que algo malo había sucedido.

- ¿Puedes ir a mi despacho y mirar a ver si hay por ahí una carpeta de color azul claro? Es de extrema importancia – comentó, destruyendo todas aquellas ilusiones previas que se había hecho. Comprendiendo una vez más que para Artie el trabajo estaba por encima de ella. Ni si quiera le había preguntado cómo estaba, solo llamaba por aquella dichosa obra de la cual Brittany estaba cada día más harta.

Brittany no quiso decirle nada, al menos no por teléfono. Se calló sus pensamientos y simplemente hizo lo que le pidió. Aún con su novio al otro lado del teléfono, llegó hasta el despacho y abrió la puerta. Todo estaba hecho un desastre, la mesa estaba llena de papeles y de carpetas de diferentes tipos de colores. El suelo estaba lleno de papeles hechos bolitas, la mayoría alrededor de la papelera. Parecía como si alguien hubiera estado jugando al baloncesto y aquellas bolitas fueran los tiros fallidos. La habitación estaba bajo una tenue penumbra, apenas la luz entraba por la ventana, haciendo aún más difícil distinguir entre aquella montaña de papeles y carpetas cual era la que necesitaba Artie. Al fin, tras una intensa búsqueda y tras abrir un poco más las cortinas, pudo dar con ella.

-Vale, ya le he encontrado – dijo una vez abandonado el despacho con la carpeta en mano, volviendo de nuevo al salón y sentándose en el sofá - ¿Qué quieres que haga con ella? – preguntó intentando averiguar más.

- ¿Te importaría traérmela a NYADA? Es ahí donde vamos a hacer las audiciones y solo queda un cuarto de hora para que comiencen a llegar los aspirantes y no me puedo ir, aún quedan algunas cosas por terminar aquí – comentó intentando convencer a Brittany - Es muy importante – agregó.

Brittany resopló para sus adentros, estaba bastante cabreada. No entendía como su novio podía pasar tanto de ella y acudir a ella solamente cuando le hacía falta algo para su obra. Estaba comenzando a llegar a su tope máximo de comprensión. No quería estallar, intentaba con todas sus fuerzas entender que él estaba muy ocupado con su obra, pero de nuevo aquellos pensamientos se apoderaban de ella y le era difícil de callar, pero aún así lo hizo. Tragó saliva y con ella las palabras que tantas ganas tenía de decirle.

-Está bien – dijo tras un intenso resoplo – voy para allá.

- Muchas gracias, en serio, te lo recompensaré – esta vez su tono cambió, ahora parecía mucho más animado. Brittany, a su vez, esperaba que así fuera – Te dejo que me llaman – dijo, pudiendo ésta oír a lo lejos como ciertamente lo llamaban.

- Vale, adiós cariño.

- Adiós.

- Te quie…- no le dio tiempo a decir nada más, la llamada se cortó antes de terminar de decir aquella frase – Sí, Brittany, yo también te quiero. Y gracias por no echarme la bronca por no llamarte más a menudo, sí, se lo que te esfuerzas – se dijo a sí misma, una vez finalizada la llamada.

De nuevo dejó salir una gran bocanada de aire, intentando controlar su rabia. Dejó el teléfono a un lado, sosteniendo esta vez la carpeta con ambas manos. La miró por un momento, para luego alejar sus ojos de ella y fijarlos en Lord Tubbington, quien seguía acurrucado en su lado izquierdo, tal y como estaba antes. Dejó que una de sus manos soltara la carpeta para llevarla hasta el lomo del animal y comenzar a acariciarlo.

-Si no fuera por ti, a veces pensaría que estoy loca – dijo sintiendo la suavidad de su pelaje en sus manos - ¿tan tonta soy? – detuvo sus caricias, resoplando una vez más – Sí, me da a mí que sí – se dijo así misma, depositando esta vez un dulce beso sobre la cabeza de Lord Tubbington, para luego ponerse de pie, arreglarse un poco y poner rumbo a NYADA.

Tan solo le llevó cerca de diez minutos en recorrer las manzanas que la separaban de la escuela. A penas había gente en la entrada, como mucho un total de siete personas esparcidas entre aquellos escalones y la puerta de acceso. Al entrar dentro de la escuela tampoco vio mucha diferencia con la cantidad de gente que había afuera, pero no fue hasta llegar al auditorio, cuando comenzó a encontrarse cada vez con más gente, hasta percatarse de la enorme fila de personas que esperaban impacientes a que comenzara la audición. La mayoría de ellos ya estaban calentando sus voces, practicando la canción que iban a cantar, dando vueltas en círculo y otros en cambio simplemente se mordían las uñas reflejando así su nerviosismo. Brittany dejó atrás aquella fila de aspirantes, entrando al fin en el auditorio, comprobando con sus propios ojos que lo que había fuera y lo que había dentro no se diferenciaba tanto. Guionistas, productores, miembros del personal de atrezo, incluso Artie iban de un lado para otro, pegando gritos, pidiendo que trataran de bajar un poco las luces para luego pedir que las volvieran a subir. Aquello era un caos. Bajó los escalones que la separaban del lugar en el que se encontraba el resto del personal. Cuando al fin Artie la vio se acercó a ella, regalándole una enorme sonrisa. Ambos estaban algo separados del resto del personal y equipo de producción.

-¡Al fin estás aquí! Pensaba que no ibas a llegar a tiempo – dijo mirando la hora en el reloj que tenía en la muñeca derecha – ¿Me has traído eso? - Aquel comentario reavivó aquellos sentimientos que había tratado de ocultar.

-¿Me lo dices en serio? – preguntó incrédula con lo que acababa de escuchar – Ni si quiera un "Hola" o un "¿Cómo estás?" Tan solo un "¿Me has traído eso?" – trató con todas sus fuerzas de contenerse pero no pudo más, la rabia ya se había apoderado de ella.

- ¿te ocurre algo? ¿ha pasado algo que yo no sepa? – preguntó en voz baja sin entender nada.

- No lo sé, dímelo tú – dijo cruzándose de brazos, bajando también el tono de voz.

- Brittany… - intentó deshacer la lazada de sus brazos para cogerle la mano - ¿Qué pasa?

- ¿En serio no lo sabes? – fijo su mirada en él, aun no podía creerse que él no supiera el motivo.

- Va, no seas tonta y dime qué ha pasado – dijo moviendo su mano, intentando que ésta le dijera algo.

- ¿Piensas que soy tonta? – esta vez se soltó del agarre de Artie, mientras fruncía el ceño.

- No, es solo una expresión. No sé qué es lo que te ha pasado para que te pongas así de buenas a primeras – dijo sin entender aún nada de lo que pasaba.

- Tú.

- ¿Yo? – dijo señalándose a sí mismo.

- Sí, tú. Últimamente parece que es más importante para ti esta obra que yo. Apenas tienes un minuto para mí y si lo tienes es para algo relacionado con la obra, como por ejemplo esto – dijo levantando la mano en la que tenía la carpeta que previamente le había pedido, para luego dejársela sobre sus rodillas – Entiendo que la obra requiera tiempo de esfuerzo y dedicación por tu parte, pero yo también necesito que estés ahí para mí – sus ojos comenzaron a tornarse rojos, las lágrimas estaban comenzando a formarse, pero Brittany no quería que cayesen, y menos ahí donde los podía ver todo el mundo – Solo quiero que te des cuenta de que me estoy sintiendo sola y que no estoy bien.

- Brittany, lo siento, pero entiende que este es mi trabajo y es de lo que vivo, es importante para mí – se colocó bien las gafas para poder verla mejor.

- ¿Y yo no soy importante? – soltó un gran resoplo tras aquella pregunta.

- Sí que lo eres pero… - no pudo terminar su frase, pues uno sus compañeros le estaba llamando, la audición iba a comenzar, los aspirantes ya estaban entrando y necesitaban que él estuviera en su puesto – lo siento, me tengo que ir, pero hablaremos de esto ¿vale? – dijo agarrándola de nuevo de las manos.

- Si es que logras hacerme un hueco en tu apretada agenda – mantuvo la mirada en sus ojos. No entendía como Artie a veces podía ser tan egoísta.

- Brittany… - no quería que se enfadase, solo quería que ella lo entendiese.

- Tranquilo, ya me voy. Ya tienes lo que querías, no te molesto más en tu importante trabajo – se soltó del agarre de Artie, haciendo un gesto con las manos.

- Al menos quédate, por favor – apoyó una de sus manos sobre el muslo de la rubia, intentando que esta diera su brazo a torcer.

- No, Artie – aportó su mano, ahora mismo no quería que la tocase.

- Tan solo quédate unos minutos y después si quieres te vas – esta vez decidió no volver a tocarla.

- Artie… - alejó sus ojos de los de este, para llevarlos hacia su lado izquierdo, donde ya estaban prácticamente todos los aspirantes sentados en las butacas. Pero algo hizo que sus ojos se abrieran de par en par, algo o más bien alguien hizo que todo su cuerpo se petrificara.

Allí estaba, a tan solo un par de metros. Después de un mes sin poder verla, al fin podía ver que al menos estaba bien. No podía controlar su cuerpo, era como si le hubieran dado una descarga eléctrica y ahora estuviera intentando recuperar el funcionamiento de todos sus signos vitales. Sin poder si quiera controlarlo, una pequeña sonrisa se le dibujó en el rostro. La había echado tanto de menos, y aunque estuviera algo alejada de ella y ésta aún no la había visto, ya se sentía mejor. Sentía unas ganas enormes de salir corriendo y abrazarla, decirle que la había echado mucho de menos, para luego gritarle que porqué había estado evitando sus llamadas.

-¿Te quedarás entonces? – preguntó Artie de la nada, haciendo que Brittany volviera en sí y fijara de nuevo su mirada en la silueta de este. Por su cabeza pasó la idea de marcharse, pues no tenía ganas de estar soportando aquello, pero la idea de que Santana estuviera ahí pudo más.

- Está bien – dijo, devolviendo de nuevo su mirada hacia donde se encontraba Santana.

Acababa de llegar, Rachel finalmente la arrastró hasta allí junto a Marley sin apenas tener tiempo suficiente como para ponerse algo más apropiado. El auditorio estaba bastante lleno. Todos los participantes comenzaron a sentarse en las butacas de la parte delantera, dejando las butacas de los pasillos laterales prácticamente vacías. A pesar de que había estado muchas veces en ese auditorio, aún seguía intacto aquel último recuerdo vivido allí que grabó en su memoria. Pudo incluso sentir aquella misma sensación de ahogo, aquel nudo en la garganta, aquella voz incapaz de hacer ruido. Estaba volviendo a revivirlo todo y en cierta manera le asustaba. Había estado tratando de evitar todos aquellos sentimientos, pero de nuevo volvían a ella. Dejó que su mirada recorriera uno a uno cada recoveco de aquel lugar, aunque ya lo hubiera hecho antes algo más de diez veces, descubriendo esta vez algo que no se esperaba. Sus ojos fueron a acabar en el área derecha de aquel auditorio, topándose de sorpresa con aquellos ojos que tanto había echado de menos y que tanto le dolían. Allí estaba, a algo más de diez pasos de distancia, mirándola. Por un momento su cuerpo se congeló, incluso su corazón dejó de latir, para luego volver a latir de una manera más acelerada, como si este hubiera perdido el control. Su respiración se dificultó, le costaba incluso tragar saliva, a la vez que un enorme escalofrío le recorría todo el cuerpo. Sin duda la había echado de menos, pero lo que más le preocupaba es que se había dado cuenta de que aún no había podido olvidarla. Brittany le regaló una pequeña mueca en forma de sonrisa, ella trató de tragar saliva y hacer lo mismo, aunque la suya estaba llena de dolor. Sus ojos estaban comenzando enrojecerse, quería llorar, quería que el dolor cesara, pero le era imposible. No pudo apartar su mirada de ella, ni si quiera Brittany pudo hacer lo mismo, era como si ambas estuvieran guardando en su retina aquel momento. Quería correr con todas sus fuerzas hacia ella, besarla y sostenerla entre sus brazos mientras le gritaba cuanto la había echado de menos. Pero aquello era algo que no podía hacer, no después de lo que hizo. No quería apartar sus ojos de ella, sin embargo tuvo que hacerlo cuando se dio cuenta de algo más o más bien de alguien más. Sam acababa de entrar en el auditorio de la mano de Quinn, ambos parecían que iban a hacer de público, pero aún así a Santana le comenzó a hervir la sangre. Tuvo la intención de ir tras él y pedirle explicaciones de lo que le hizo a Rachel, pero no pudo hacerlo, pues fue esta misma quien le paró los pies.

-¿A dónde crees que vas Santana? – preguntó Rachel agarrándola del brazo, tras darse cuenta de la presencia de ambos y de lo que posiblemente estuviera rondando por la cabecita de la morena.

- A rendir cuentas – dijo mirándola por primera vez.

- Ni se te ocurra, acuérdate de lo que te dije, no quiero que Quinn lo sepa – comentó en voz baja, haciendo que Santana tuviera que retroceder – Vamos, siéntate y déjalos, esto ya va a empezar – dijo antes de dar un pequeño vistazo hacia donde se encontraba Quinn y Sam, para luego darse cuenta también de la presencia de Brittany.

Aún seguía sin entender cómo Quinn podía seguir con él, cómo no se daba cuenta de la clase de persona que era. A veces pensaba que posiblemente ella estuviera ciega o que él le había comido la cabeza de tal manera que ahora por mucho que le dijeran algo malo de él no se lo creería, es por eso que no quería decirle nada, aparte de que tampoco quería desquebrajar ese primer pasito que había dado, no quería dar dos pasos atrás de golpe. Quería que las cosas cayeran por su propio peso, aunque tuviera que esperar el tiempo que hiciera falta. Pero antes que nada tenía que arreglar sus propios fallos, arreglar el daño que había hecho en un principio.

Finalmente la audición dio comienzo, uno a uno se iban presentando cada aspirante antes de cantar su canción elegida para dicha audición. Algunos tenían una voz muy bonita, otros sin embargo parecía como si alguien hubiera rasgado sus cuerdas vocales y únicamente hubiera salvado las más desafinadas. Fue una larga espera, algo más de una hora, cuando al fin le tocó el turno a Rachel. Era la que más nerviosa estaba por la audición, aparte de Marley. Se había preparado tanto para ese gran momento que apenas había dormido ese día, pero ahora por culpa de los nervios se le estaba olvidando la letra. La canción que había elegido la había cantado cientos de veces, podía incluso recitar la letra del revés, pero ahora comenzaba a ser tan solo un revuelto de palabras en la que ninguna coincidía. Subió al escenario, topándose primero de frente con los productores y Artie, detrás de ellos estaba resto de aspirantes que aún quedaban por hacer su audición, y a su izquierda estaban Brittany, Quinn y Sam, junto al resto de espectadores que habían ido para ver el pequeño espectáculo. Los nervios se la estaban comiendo poco a poco y no podía controlarlos por mucho que lo intentara.

-Bien, aspirante número 086…¿Rachel Berry? – preguntó uno de los productores, un hombre de unos cuarenta años de poco pelo y con un gorro de color crema que tapaba su calvicie, una vez que Rachel subió al escenario.

-Sí – respondió, sintiendo como se le formaba un nudo en la garganta.

- ¿Qué canción nos vas a cantar? – volvió a preguntar el hombre.

- "Don't Rain on My Parade" del musical Funny Girl cantada originalmente por Barbra Streisand – dijo tratando de sonreír, ocultando tras esa sonrisa todo su nerviosismo.

- Un momento, esa canción ya la hemos escuchado ¿no? – comentó Artie de la nada.

- ¿N-No la p-puedo cantar? – preguntó algo confundida.

- Lo siento Rachel, pero dejamos claro que no se podían repetir las canciones ya cantadas por otros aspirantes, tendrás que elegir otra – aclaró Artie dejándola completamente descolocada, pues no se había preparado otra, estaba tan segura de que iba a bordar la audición con esa canción que no pensó en esa posibilidad.

De repente se vio en una situación en la que nunca antes había estado, ser observada por tantos ojos llenos de incredulidad e impaciencia, aunque un par mostraba un cierto sentimiento de odio.

-¿Tienes preparada otra canción? – preguntó de nuevo Artie.

- No, esa era la única que me había preparado, no contaba con eso – dijo aun intentando encontrar en su cabeza alguna canción que valiese la pena cantar.

- Pues tienes que cantar una, sino tendrás que abandonar el escenario – comentó el hombre de la gorra.

Rachel estaba ahora mismo bajo una enorme presión, aún no encontraba la canción idónea y su tiempo para encontrarla se estaba agotando. No paraba de resoplar a la vez que divagaba la mirada por todo aquel lugar, hasta que sus ojos decidieron detenerse en una sola silueta, Quinn. Hacía unos días había compuesto una canción con la cual se había inspirado en Quinn y en todo lo que había pasado. Tuvo la necesidad de sacar mediante letras todo lo que sentía, sus miedos, sus preocupaciones. Necesitaba liberarse y esa fue su manera, pero no estaba segura si esa canción era la adecuada para cantar en una audición delante de tantas personas. Ni si quiera estaba segura de que fuera una buena canción.

-Señorita Berry ¿va a cantar? – volvió a preguntar el hombre, haciendo que Rachel volviera en sí.

- Sí, p-pero la canción es mía, n-no es… - fue interrumpida antes de terminar la frase.

- Simplemente cante – sentenció, haciendo que finalmente Rachel se decidiera a cantar esa canción.

Llevó sus pies hacia el piano, sentándose frente a él, cogiendo una gran bocanada de aire para luego soltarla lentamente mientras posaba sus manos sobre las teclas del piano. Se disponía por primera vez a cantar su canción, "Get it right" (recomiendo escuchar la canción mientras lo leéis)

Comenzó a tocar los primeros acordes, dejando que su mente fluyera al ritmo de la música, dejando que los recuerdos la inundaran.

What have I done? ¿Que he hecho?
I wish I could run, Ojalá pudiera espacar
Away from this ship going under lejos de este barco que se hunde
Just trying to help Tratando de ayudar
Hurt everyone else hice daño a los demás
Now I feel the weight of the world is on my shoulders Ahora siento el peso del mundo sobre mis hombros

No pudo evitar levantar la vista para buscar con sus ojos su mirada. Necesitaba que entendiera que aquella canción era para ella, necesitaba que entendiera que la echaba de menos, que quería arreglar las cosas.

What can you do when your good isn't good enough ¿Qué puedes hacer cuando hacer las cosas bien no es suficiente
And all that you touch tumbles down? y todo lo que tocas se derrumba?
Cause my best intentions Porque mis mejores intenciones
Keep making a mess of things, siguen estropeando las cosas
I just wanna fix it somehow que quiero arreglar de algún modo
But how many times will it take? Pero ¿cuantas veces me harán falta?
Oh, how many times will it take for me to get it right, to get it right? Oh, ¿cuántas veces me harán falta para hacerlo bien?

Can I start again, with my faith shaken? ¿Puedo empezar de nuevo, con mi fe agrietada?
Cause I can't go back and undo this Porque no puedo volver atrás y deshacer esto
I just have to stay and face mistakes, Tengo que quedarme y enfrentarme a mis errores
But if I get stronger and wiser, I'll get through this Pero si me vuelvo más fuerte y más sabia, lo superaré.

Sabía que no lo había hecho bien, sabía que también fue su culpa dejar que Sam manipulara todo, pero solo quería que Quinn la perdonara de algún modo. Tan solo quería tener a su mejor amiga de vuelta. Simplemente le dolía verla tan lejos y sentir que todo estaba perdido. Quinn, sin embargo, se había quedado sin palabras, no se esperaba que Rachel pudiera escribir algo así. En cuanto sus miradas conectaron sintió un pequeño dolor en el lado izquierdo de su pecho. La última vez que la vio se veía tan débil, tan vulnerable, que no podía apenas aguantarse las ganas de abrazarla. La echaba de menos, necesitaba tenerla cerca, pero aún seguían acechando a su mente aquellos dolorosos recuerdos, aún no le era tan sencillo perdonarla.

So I throw up my fists, throw a punch in the air, Entonces levanto mi puño, lanzo un puñetazo al aire
And accept the truth that sometimes life isn't fair! Y acepto la verdad de que a veces la vida no es justa!
Yeah, I'll send down a wish. Yeah, I'll send up a prayer Sí, pediré un deseo. Sí, enviaré una oración
And then finally someone will see how much I care Y entonces al fin alguien verá lo mucho que me importa.

Sus ojos no pudieron aguantar más todo lo que estaba sintiendo y sin poder ponerles freno, las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, haciendo que le fuera casi imposible poder mirarla con claridad. Quinn por su parte tampoco podía apartar su mirada de la de Rachel, le dolía verla así, le dolía ver en todo lo que se había convertido su amistad, recordar aquellos momentos vividos.

What can you do when your good isn't good enough ¿Qué puedes hacer cuando hacer las cosas bien no es suficiente
And all that you touch tumbles down? y todo lo que tocas se derrumba?
Cause my best intentions Porque mis mejores intenciones
Keep making a mess of things, siguen estropeando las cosas
I just wanna fix it somehow que quiero arreglar de algún modo
But how many times will it take? Pero ¿cuantas veces me harán falta?
Oh, how many times will it take for me to get it right, to get it right? Oh, ¿cuántas veces me harán falta para hacerlo bien?

La canción llegó a su fin, y con ella, Rachel pudo volver a dejar que sus sentimientos se serenasen. El auditorio estalló en un gran aplauso, dejando atónita a la propia castaña, pues no se esperaba que les pudiese gustar tanto la canción. Como pudo trató de secarse las lágrimas que aún acechaban por rodar por sus mejillas, mientras sus ojos no podían dejar de mirarla. Quería que entendiese que todo lo que había hecho había sido por ella, pues solo quería verla feliz. Quinn se la quedó mirando, sintiendo como algo en su interior le estuviera gritando que debía de abrir los ojos, sintiendo la necesidad de entenderla, de darle una oportunidad, pero no era tan sencillo, debía primero curar las heridas que dejó Rachel en su tiempo.

Los productores, incluido Artie, apenas dijeron nada sobre la actuación, tan solo le dieron las gracias, dando paso al siguiente aspirante. Los resultados lo dirían unos días después de que acabase la audición. Esto hizo que Rachel se quedara con las ganas de saber más sobre cómo estuvo su actuación, pero aún así volvió a su asiento, aún seguía con los sentimientos a flor de piel. La siguiente en actuar fue Marley, quien más bien fue empujada por la propia Rachel para que cantara. La canción que había elegido era "Everytime" de Britney Spears. Estaba muy nerviosa, era la primera vez que hacía una audición para una obra y tener cientos de ojos encima de ella tampoco la ayudaba mucho. (Recomiendo escuchar la canción de fondo)

Comenzó a cantar los primeros versos de la canción, haciendo que todo el mundo viajara a otra realidad mientras la escuchaban. Santana centró sus ojos en ella, pero estos no pudieron aguantar mucho tiempo, pues otros ojos la estaban llamando. Dejó que su mirada viajara hacia su derecha, volviendo a encontrarse con aquella silueta, volviendo a encontrarse con su dolor. Esta vez sus ojos no conectaron, esta vez simplemente quiso observarla sin que ésta lo supiera. Los recuerdos volvían a azotar su mente, volviendo a revivir aquellos sentimientos, volviendo a arrepentirse por lo sucedido. Un fuerte dolor se acopló en su pecho, haciéndole prácticamente imposible poder respirar con normalidad, a la vez que se le hacia un nudo en la garganta. Las palabras se habían quedado pequeñas, ni si quiera eran capaces de poder describir como se sentía. La canción estaba comenzando a hacerle daño, pues no podía dejar de pensar en Brittany, en el beso, en todo lo que hizo. No podía contener más su dolor, las lágrimas estaban luchando contra sus ojos, pues estas querían salir. Trató de cerrar los ojos, pensando que así podría dejar de pensar en ella, dejar de mirarla, pero aquello lo único que hizo fue incrementar más su dolor. Necesitaba huir, salir de ese lugar, necesitaba cesar ese dolor. No podía salir por la puerta principal, pues sabía que todo el mundo la miraría. Buscó con su mirada algún lugar en el que poder esconderse, su única opción era hacerlo detrás del escenario, entre bambalinas. Antes de levantarse miró hacia todos lados, tratando de hacer el menos movimiento brusco, pero no contó con la presencia de Rachel, quien estaba sentada a su lado.

-¿A dónde crees que vas Santana? – dijo en voz baja, agarrándola del brazo, haciendo que volviera a sentarse de golpe.

- Rachel ahora no por favor – sentenció apenas sin voz, mirándola por primera vez, dejando que ésta pudiera ver sus ojos enrojecidos.

- ¿estás bien? – preguntó preocupada una vez que se dio cuenta de su estado.

- Solamente necesito un poco de aire, eso es todo – dijo haciendo que Rachel la soltase – ahora vengo – agregó levantándose de nuevo.

- vale, pero si necesitas algo avísame – Rachel sabía que aquello podía llegar a ser difícil para la morena, sobre todo cuando Brittany estaba a tan solo un par de metros de distancia y sabiendo todo lo que había ocurrido.

Santana con mucho cuidado recorrió los metros que la separaban del escenario, logrando llegar a salvo sin que nadie lo notara, o al menos eso creía. Se escondió entre bambalinas, pudiendo allí liberar todo su dolor sin que nadie la viera, mientras que de fondo podía escuchar a Marley cantar. Sus ojos no pudieron más y las lágrimas acabaron por vencer el pulso. Se llevó las manos hacia la cabeza, sintiendo cada vez más agudo aquel dolor en el pecho. No podía dejar de pensar en ella, por mucho que quisiera olvidarla seguía clavada en su mente, en su piel. Quería por un momento poder apagar sus sentimientos, poder respirar sin sentir aquel dolor en el pecho, poder tragar sin sentir aquel nuda en la garganta, poder ver con nitidez sin necesidad de estar limpiándose las lágrimas para poder hacerlo. Quería que todo parase o más bien que alguien lo parase.

-¿Santana?

- Rachel no voy a poder cantar, lo siento – dijo de espaldas hacia la persona que la había llamado, aún con la voz entrecortada por culpa de las lágrimas. Pero lo que esta no sabía es que aquella persona no era Rachel.

- Santana – de nuevo la llamó, esta vez posando una mano sobre su hombro, haciendo que la morena se diera la vuelta para encontrarse frente a frente con ella.

- B-Brittany… - sus ojos se abrieron de par en par y su voz poco a poco fue perdiendo fuerza. Su cuerpo se había congelado, no se esperaba que fuera ella. Como pudo trató de secarse las lágrimas, pues no quería que Brittany la viera de esa manera.

- ¿estás bien? – preguntó mirándola a los ojos, viendo como estos estaban encharcados, sintiendo a su vez la necesidad de acercarse y limpiarlos. Se veía tan débil. Intentó dar un par de pasos para poder acercarse a ella, pero aquello lo único que hizo fue que Santana retrocediera.

-B-Brittany no… - no podía hablar, su voz era cada vez más débil y las lágrimas estaban volviendo a acechar a sus ojos.

- Santana, solo quiero hablar contigo, déjame. Por favor… - el dolor había comenzado a hacerse presente en su pecho, dejando tras de sí un nudo en la garganta.

- … - Santana no dijo nada, simplemente la miró a los ojos, dejando que de nuevo las lágrimas volvieran a rodar por sus mejillas. Tuvo que hacerlo porque el dolor era tan fuerte que le estaba costando respirar.

- T-Te he echado de menos… - dijo con apenas un hilo de voz, a la vez que de sus ojos brotaba la primera lágrima, precipitándose al vacío – N-No sabes c-cuanta falta me has hecho – agregó volviendo a dar un paso al frente, esta vez sin hacer que Santana diera otro hacia atrás.

Se miraron por unos segundos más, hasta que Santana no pudo más y dejó caer su mirada, haciendo que ésta se topase contra el suelo, para luego cerrarlos con fuerza. Había tratado de evitar ese momento porque no sabía cómo iba a reaccionar, si iba a poder aguantarlo. Quería explicarle tantas cosas…quería decirle la verdad, aunque después de contárselo se arrepintiera. Simplemente quería que Brittany lo supiera.

Brittany, en cambio, se la quedó mirando, viendo el dolor reflejado en su cuerpo. Al verla así, sintió la necesidad de abrazarla, de hacerla ver que todo estaba bien. Trató con todas sus fuerzas de aguantarse las ganas, pero no pudo aguantarlo más y acabó recortando la distancia que las separaba, envolviendo a Santana en un abrazo. La necesitaba, necesitaba sentirla cerca, volver a sentir su olor, su calor. Su respiración se entrecortó cuando sintió como sus brazos también la envolvían, cuando sintió el latir acelerado de su corazón retumbar contra su pecho. El abrazo se volvió cada vez más fuerte, como si ambas temieran que algo las separara.

-L-Lo siento… - fue lo único que pudo decir Santana con la voz entrecortada, intentando controlar su temblor, tratando de no sentir más dolor del que ya sentía. Quería poder explicarse, pero le era prácticamente imposible poder pronunciar palabra. Ella también la había echado de menos, más incluso de lo que había imaginado – Perdóname – agregó, dejando que un par de lágrimas acabaran chocando contra la ropa de Brittany.

Brittany la achuchó una última vez, dando por finalizado el abrazo, aunque sin separarse por completo. Clavó su mirada en sus ojos, llevando una de sus manos hacia su rostro, limpiando una de las lágrimas que acechaba por recorrer la mejilla de la morena. Sin decir nada, simplemente asintiendo con la cabeza, regalándole una pequeña sonrisa, respondiendo así al comentario de Santana.

-Solo espero que puedas responder a todas mis preguntas cuando estés preparada – comentó aún sin apartar la mano de su mejilla.

Santana iba a responderle, pero se dio cuenta de que Marley había dejado de cantar. Su audición había finalizado y ahora estaban llamándola a ella. Quiso decirle algo pero esta vez Brittany la cortó.

- Tranquila, ve – dijo regalándole un pequeña sonrisa a la vez que daba un par de pasos hacia atrás.

- Lo siento – volvió a decir esta vez haciendo una mueca a modo de disculpa, a la vez que se secaba las últimas lágrimas que aún quedaban en su ojos.

- No pasa nada, solo quería asegurarme de que estábamos bien – comentó, provocando en Santana una pequeña sonrisa, haciendo que esta afirmara con la cabeza, dándole a entender a Brittany que todo estaba bien entre ambas – Suerte – agregó, regalándole esta vez una amplia sonrisa.

- Gracias – respondió, sonriendo de la misma manera, aunque de una forma un poco más agria. Aún no estaba del todo conforme, pues no había podido explicarle a Brittany porqué la besó, porqué no le habló en todo ese mes.

Brittany volvió tras sus pasos, dejando que Santana se preparase. La morena estaba a punto de entrar al escenario cuando sintió la necesidad de decirle algo. Se giró sobre sus pies, dirigiendo su mirada sobre la silueta de la rubia, tratando de serenar a la misma vez sus sentimientos.

-¡Brittany! – la llamó, haciendo que esta se volteara al escuchar su nombre – me has pedido una explicación ¿verdad? – preguntó sin poder apartar sus ojos de su silueta.

- Sí – no entendía que es lo que quería decirle Santana con eso.

- Solo te pido que estés atenta a la letra de la canción que voy a cantar, posiblemente encuentres la respuesta en ella – dijo por última vez regalándole una pequeña sonrisa, para luego subir al escenario.

Brittany sonrió para sí, viendo como ésta subía al escenario. Volvió de nuevo a su asiento, aún expectante por saber qué es lo que quería decir Santana con lo de la letra de la canción. Santana, en cambio, trató de serenar sus sentimientos, necesitaba dar lo mejor de sí misma. Tras presentarse y decir la canción que iba a cantar, se sentó frente al piano, dejando que las primeras notas fueran escuchadas en todo el auditorio. (Recomiendo escuchar la canción "Make you feel my love" de Adele de fondo mientras lo leéis)

Trató de centrar en un principio su mirada sobre las teclas del piano, pero no pudo evitar mirarla de vez en cuando, necesitaba que supiera que eso era lo que sentía.

When the rain is blowing in your face Cuando la lluvia esté soplándote en la cara
And the whole world is on your case y el mundo entero esté en tu maleta,
I could offer you a warm embrace podría ofrecerte un cálido abrazo
To make you feel my love para hacerte sentir mi amor.

When the evening shadows and the stars appear Cuando las sombras de la noche y las estrellas aparezcan,
And there is no one there to dry your tears y no haya nadie que seque tus lágrimas
I could hold you for a million years Podría abrazarte por un millón de años
To make you feel my love para hacerte sentir mi amor.

Se sentía completamente vulnerable al cantar aquella canción, pero esa era la única manera de poder decirle cuáles eran sus verdaderos sentimientos, pues las palabras no se le daban bien cuando se trataba de lo que sentía.

I know you haven't made your mind up yet Sé que aún no has tomado una decisión
But I would never do you wrong pero yo jamás te haría daño
I've known it from the moment that we met Lo supe desde el momento en el que nos conocimos
no doubt in my mind were you belong No hay dudas en mi mente de a donde perteneces

I'd go hungry, I'd go black and blue Pasaría hambre, iría de luto y deprimida.
I'd go crawling down the avenue Me arrastraría por la avenida
No, there's nothing that I wouldn't do No hay nada que no pueda hacer
To make you feel my love para hacerte sentir mi amor.

Sus miedos estaban volviendo a aparecer, el dolor volvía a instalarse en su pecho, a la vez que las lágrimas volvían a renacer de sus ojos. Esta vez, por una sola vez, no tuvo miedo de centrarse en sus ojos. Esta vez no tuvo miedo de que todo el mundo, incluida ella, la vieran llorar. Solo quería que lo supiera, aunque su voz luchara con todas sus fuerzas para no desquebrajarse.

The storms are raging on the rolling sea Las tormentas se desatan en un mar enfurecido,
And on the highway of regret y por la autopista del arrepentimiento
The winds of change are blowing wild and free los vientos de cambio soplan salvajes y libres.
You ain't seen nothing like me yet Todavía no has conocido a nadie como yo.

I could make you happy, make your dreams come true Podría hacerte feliz, hacer tus sueños realidad
Nothing that I wouldn't do no hay nada que no pueda hacer.
Go to the ends of the Earth for you Iría hasta los fines de la Tierra por ti
To make you feel my love para hacerte sentir mi amor.

To make you feel my love para hacerte sentir mi amor.

Tocó las últimas notas, aún con sus ojos clavados en ella, sintiendo como una lágrima acababa plasmada en uno de sus dedos. El temblor volvió a su cuerpo, mientras la grada se deshacía en aplausos. Brittany tampoco pudo contener sus lágrimas, le dolía verla así, tan rota. Pero lo que más le dolía era saber que ella era su dolor. Al fin Santana había respondido a sus dudas, al fin sabía la verdad.

Ya estoy aquí con un nuevo capítulo. Deciros que este ha sido el capítulo más largo de todo el fic y el que más me ha costado escribir. Solo os voy a dar dos datos para que tengáis en cuenta la magnitud del asunto, 21 páginas y 10.694 palabras, cuando normalmente hago la mitad. He estado estos tres últimos días escribiendo como una loca, he llegado a escribir más de 4 hojas al día y eso es muy raro en mí. Comentaros que el próximo capítulo ya lo tengo imaginado, solo me queda escribir. Espero poder ponerme a ello mañana o pasado. Os comento que habrá cosas muy interesantes en el próximo capítulo, tan solo os puedo decir que Santana al fin se va a enterar de algunas cositas. Espero que os guste y que me comentéis que tal os ha parecido.

Nos vemos pronto, cuidaros.

San