Me levanté sobresaltado al escuchar como alguien tocaba la puerta de la cabaña. Miré mi reloj de mi mesita de noche. ¿A quién se le ocurriría tocar la puerta de mi cabaña a las dos de la mañana? A no ser que sea...
-¿Piper?- pregunté con los ojos entrecerrados por el sueño.
Ella estaba un poco sonrojada. Su pijama la hacía ver tierna, con su pantalón de pijama a cuadros verdes, su camiseta de tirantes con estampado de hojas cayendo y sus pantuflas de conejitos. No sabía si se había sonrojado por la hora o si por mi torso, que estaba desnudo. Tal vez las dos cosas.
-Lo siento, Percy, tuve una pesadilla y no puedo dormir- puso los ojos de cachorrito y no me resistí a dejarla pasar.
Ella se acostó en mi cama como si fuera suya y palmeó su lado invitándome a acostarme en mi propia cama, junto a ella.
-¿Segura que no te incomodo?
Ella rió con burla.
-¿No será que me tienes miedo?
Puse una mueca divertida y me tumbe a su lado, tapandonos con una sábana. Nos quedamos mirándonos fijamente, hasta que ella posó su mirada en mis labios.
-¿Que esperas Jackson? Ya bésame, por los dioses- dijo mordiéndose el labio.
No sé si fue por su encanto vocal o si voluntariamente acorté la distancia entre nosotros con un beso. Pero me fio más de la segunda opción.
Sus besos se movían al compás de los mios, sus labios sabian a canela y chocolate. El beso comenzo a subir de tono hasta volverse apasionado. Piper se las ingenió para subirse a horcajadas con las piernas enrrolladas en mi cintura. Dibujé su figura con mis manos recorriendo cada centímetro de su cuerpo.
Rápidamente cambiamos de posición y me coloqué encima de Piper, apoyando mi peso en los codos y dejandole un rastro de húmedos besos por su rostro hasta bajar hasta su cuello. Le deje un beso aún mas húmedo en su hombro, dejándole la marca de mis labios. Ella ahogó un gemido y me volvió a besar con mas lujuria.
Le quite su blusa y quedó en escote blanco, muy tentador. Comencé a bajar por su cuerpo en húmedos besos en su abdomen y ella se retorció bajo mi cuerpo.
Volvió mi cabeza y me beso excitada. Bajo su mano hasta el borde de mis pantalones pero le ataje la mano.
-No, Pipes, quiero hacer las cosas bien, ya sabes, no así- le rogué con la mayor fuerza de voluntad que logré reunir.
Mi uso de razón me impedía seguir, pero.mi zona baja decía todo lo contrario.
-Tienes razón, Percy, cumple tu palabra- respondió con voz tranquila. Aunque yo sabía que por dentro estaba decepcionada.
-Piper, yo...- tragué el nudo que se me formó en la garganta-. Sé que no soy el chico más listo, ni tampoco creo que sea la forma correcta de decirlo, pero... quisiera empezar algo serio contigo.
Desde la oscuridad lanpude ver sonreír con ternura.
-Percy, no necesito a alguien que sea perfecto, solo a ti, a ti y a ti- respondió.
La besé con ternura y nos tapé de nuevo con la sábana. Hey, no es mi culpa que se haya caído. Luego caí en un profundo sueño.
Me levanté de la nada -algo raro en mí- y observé mi mesita de noche. Eran las cuatro de la mañana, el sol aún no había salido, pero sabía que debía llevar a Piper hasta su cabaña antes de que salga el sol.
No la quise despertar, viéndose tan angelical roncando levemente y con la respiración tranquila. Así que la sacudí e hice que se levantara.
-Piper, vamos, te llevaré a tu cabaña cariño.
Ella se fregó los ojos y se estiró. Seguía en escote sin su camiseta pero parecía no importarle.
-Alcánzame la blusa- señalo su camiseta tirada en el piso.
Se la pasé y se la puso lentamente como en cámara lenta.
-No me tientes, Pipes- murmuré entre dientes.
Ella puso un puchero y le di un beso en su mejilla.
Llevé a mas bien una sonámbula Piper hasta la puerta de su cabaña, viendo buen ambos lados del camino.
-Hey, Pipes, ya llegamos- la zarandeé.
Ella miró desorientada con los ojos entrecerrados.
-Si Jas...eh, Percy- se corrigió automaticamente- no lo quise decir.
Genial, sigue sintiendo algo por Jasón.
La miré.por unos segundos más y le di un pausado beso en la mejilla.
-Nos vemos luego, Piper.
P.d: No esta editado, así que si hay faltas ortográficas avisen, eh.
