TERCER ADELANTO CAPÍTULO 27
- San, por favor, no hagas esto – aquella súplica provocó el desgarro en su voz.
- No, escúchame, por favor…- clavó su mirada enrojecida en el mar azul de sus ojos, tratando de hacerle entender que hablaba de verdad, que era ahora o nunca – Déjame explicarte el por qué de todo esto, déjame serte sincera por una vez.
Brittany clavó su mirada en la de la morena y en aquel momento pudo sentir aquel dolor que profesaban sus ojos. Es por eso por lo que, al escuchar aquellas palabras de Santana, calló. Esa fue su manera de decirle que podía hablar, que la iba a escuchar aunque a ella también le doliera. En aquel breve silencio en el que solo ibo miradas fortuitas, Santana sintió el valor de tomar a Brittany de las manos para luego dar paso a aquellas palabras que tanto necesitaba decirle.
-Desde pequeña me criaron con el único propósito de ser siempre un poco mejor que los demás, tenía que luchar el doble, esforzarme más ¿una latina en un mundo de blancos? A raíz de ese pensamiento, empecé a comprender que mis abuelos no habían luchado para huir de un país que los ahogaba para nada. Quería convertirme en alguien respetable, en alguien a quien mi familia pudiera mirar y sentirse orgullosos, quería ser esa hermana mayor de quien seguir los pasos. Pero cuanto más lo intentaba más lejos me sentía de esa perfección. Luego llegó la enfermedad de mi hermano, las noches en vela, las fuertes sesiones de quimioterapia, las listas de espera interminables…Llegó a un punto en el que tuve que abandonar los estudios, ya no era algo que yo quería y prefería gastar ese tiempo en mi hermano. Después de su muerte olvidé durante un tiempo lo que era ser persona, me olvidé de mí. Dejé de sentir. Durante ese tiempo que andaba varada en la nada salí con varios chicos. Sí, no lo voy a negar, lo hacía para intentar olvidar ese dolor, por intentar hacer un poco más feliz a mi abuela. Ella siempre había querido que encontrara a un buen hombre, que me casara y que tuviera hijos, tal y como ella había hecho. Pero con cuantos más chicos salía menos lograba sentir eso a lo que llaman… amor. Tras ese vaivén de amores pasajeros llegó David, pero por mucho que lo intentaba seguía sin sentir aquel amor, lo besaba y… no me producía nada. Sí, lo llegué a querer e incluso cuestionarme el hecho de casarme con él, pero simplemente porque no quería estar sola, no quería ahogarme en el silencio de la soledad. Su-supongo que de alguna manera me acostumbré a su presencia. Pero luego N-Nuev… – Santana hizo un breve parón, atreviéndose a mirarla por primera vez a los ojos desde que había comenzado su relato. Las manos le temblaban. Estaba a punto de abrirse el corazón y dejar al descubierto todo aquello que sentía. Tomó una pequeña bocanada de aire, tratando así de tranquilizar un poco sus sentimientos y poder proseguir – luego apareciste tú, con tu forma de ver la vida, con tu facilidad de destruirme las corazas que me había creado… N-No sé como lo hiciste, pero poco a poco lograste poner mi mundo patas arriba – de nuevo volvió a tomarse otro respiro para poner en orden sus palabras - Con aquel beso comprendí que no había estado toda mi vida enfadada con el mundo, sino conmigo misma. Ahí fue cuando me di cuenta de que había estado fingiendo toda mi vida, que había estado tratando de ser alguien que no era simplemente para encajar en aquel molde de perfección que yo misma me había creado para hacer feliz a los demás. Co-Contigo aprendí aquello de lo que todo el mundo hablaba, que era…era así como me tenía se sentir. Sé que no fue el momento adecuado y que no te di una buena explicación, pero no…no podía más. Llevaba tiempo tratando de callarlo, pero cuanto más lo intentaba más dolía – las lágrimas habían comenzado a hacerse dueñas de sus ojos, ya no aguantaban más – Es por eso por lo que traté de alejarme de ti, de darme tiempo para olvidar, porque no quería perderte. Porque gracias a ti he podido volver a sonreír sin sentirme culpable, gracias a ti he podido ver la vida con otros ojos, he vuelto a sentir. Y no quiero que por mi estupidez o p-por… – el dolor brotó en forma de llanto, las lágrimas recorrían sus mejillas de forma apresurada, su voz se rompía cada vez más con cada frase que pronunciaba. Su respiración se volvió más agitada. No podía más – No q-quiero que te vayas, n-no…no quiero perderte – aquellas últimas palabras rompieron a Santana. Se llevó las manos a la cara, tratando así de impedir que Brittany la viera así. El dolor se había incrustado en su pecho de tal forma que ni siquiera las lágrimas lograban atenuarlo. Se había abierto en canal, pero no le importaba. Quería que Brittany la entendiera.
Ya había recibido varios mensajes pidiéndome que actualizara, es por eso por lo que he subido este último adelanto. Quería daros una explicación del porqué de mi ausencia. Últimamente he tenido muy poco tiempo para escribir, ya que he empezado las clases y digamos que he estado bastante ocupada. Aún sigo con ese bloqueo mental y para remate hace poco tuve que volver a despedirme de alguien muy importante en mi vida, tuve que decir adiós a mi abuelo y el cúmulo de todo eso ha provocado que me alejara durante un tiempo de la escritura. Durante los dos meses que la enfermedad ha estado presente en su vida solo he podido pensar y estar con él, y ahora que se ha ido sé que tengo que volver a retomar mi vida justo donde la dejé. Algunos de vosotros ya me habéis pedido que actualice, y eso me ha ayudado a que me ponga las pilas, a que centre nuevamente en escribir (aunque se haga difícil). Aún me queda un poquito, darle los últimos retoques, pero espero no tardar en actualizar.
Parece que se ha vuelto una tradición el hecho de poner escusas a mis ausencias, pero de verdad que todo tiene un motivo. Una vez más siento esta espera, pero espero poder recompensároslo con los próximos capítulos.
Nos vemos pronto y gracias por seguir ahí.
Cuidaros, San
