Temprano Despertar

No soy dueño ni de Fairy Tail, ni de Naruto ni de ningún material con dueño presentado en esta historia, solo el contenido Oc me pertenece, las dos obras principales de este crossover pertenecen a Hiro Mashima y Masashi Kishimoto respectivamente.

Solo necesito hacer un par de aclaraciones que olvidé por completo en el capítulo anterior, si bien aquí comenzamos la historia con lo del segundo origen hice un par de cambios en el orden de acontecimientos, los magos de fairy tail no han ido aun al mundo celestial, aún tienen tres meses de tiempo antes del inicio de los Grandes Juegos Mágicos, también informo que las ideas no son en un 100% mías ya que parte de esta historia está basada en historias muy viejas tanto inglés como español así que parte del crédito es gracias a los autores de dichas historias.

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Capítulo 1: El despertar del Dragón

El fuego, posiblemente uno de los elementos de la naturaleza más temidos por el ser humano a lo largo de toda la historia, volátil y destructivo como ningún otro, no puede ser controlado y no busca más que la destrucción de todo lo que se ponga en su camino reduciendo la creación a cenizas, en el mundo mágico no hay animal que domine mejor este elemento que el Dragón, poderoso e imponente, un símbolo de poder que al verlo genera el inevitable sentimiento de miedo y respeto, él es un….

¡Igneel Dragneel eres un perfecto idiota!

La escena con la que comenzamos es muy bizarra y eso es decir poco, en medio de lo que parece ser un pasaje volcánico se encuentra un ser que se había mantenido oculto durante más de una década y algunos incluso especulaban jamás había existido, en toda su gloria y con una mirada indescifrable se encuentra el legendario Enryuo no Igneel uno de los más poderosos Dragones de toda la historia y más importante aún el maestro y padre del protagonista de nuestra historia, al ser al que ha buscado por más de 7 años sin contar el tiempo en Tenrou, sin embargo Igneel no estaba solo, frente a él se encontraban cuatro esferas lumínicas que representaban a los otros Dragones que al igual que el desaparecieron 14 años atrás, dos de ellos fingiendo sus muertes, Metallicana, Grandeeney, Weisslogia y Skiadrum, los poderosos seres observaban por medio de una clase de portal a un Natsu totalmente destrozado caminando por el bosque.

No es por molestarte Igneel-san pero tu mocoso podría volverse un problema — comento Weisslogia tranquilamente a través de su forma de luz blanca.

El dragón rojo no respondió al comentario del dragón de la luz, pero la mirada amenazante de este lo dejaba todo muy claro, Igneel estaba furioso y lo mejor era no provocarle, esto era comprendido perfectamente por los varones, pero sin embargo la única hembra del grupo no resistió reprocharle sus fallas al padre de Salamander.

No tengo que volverlo a repetir, pero de igual forma lo hare, tú y solo tú tienes toda la culpa de lo que le está pasando a tu mocoso, tú y esos idiotas que no supieron abandonar sus formas antiguas para criar a sus hijos — reprocho Grandeeney cuya luz era azul mientras que el resto de los Dragones quedaban en silencio, Weisslogia y Skiadrum teniendo la vergüenza de avergonzarse por las palabras del dragón celestial pero los más tercos como Metallicana e Igneel gruñeron molestos por las palabras de la dragona.

¡Tú sabes bien que era inevitable Grandeeney! — declaro Metallicana cuya luz era grisácea con blanco de forma muy seria. — Nuestro punto de vista sobre la elección de nuestras parejas no es solo porque así lo queramos, es un rasgo genético que ha existido desde los inicios de nuestra especie, si los educáramos de la forma en que tu educaste a tu cría solo les haríamos luchar contra lo inevitable — explico Metallicana tratando de hacer entrar en razón a la madre de Wendy, pero esta gruño por lo bajo claramente en desacuerdo con el dragón del hierro.

¡Mi Wendy jamás ha mostrado conductas de ese tipo! — contrarresto Grandeeney quien al igual que sus compañeros ha observado por años a su pequeña y esta hasta ahora mostraba el comportamiento de una niña normal, tan normal como se podía si hablamos del miembro de uno de los gremios más locos del mundo.

¡Tu Wendy apenas es una mocosa de 12 años que está muy lejos de entrar en edad reproductiva! — respondió Metallicana con clara suficiencia ya que ese argumento dejo totalmente desarmada a Grandeeney.

Todos quedaron en silencio por lo que parecían ser horas sin saber que decir o que pensar hasta que Skiadrum que normalmente era el mas callado decidió expresar unas sabias palabras.

¡El hijo de Igneel-san debe matar a ese tal Jellal! — declaro el padre de Rogue de forma tan helada que estremeció a algunos de sus compañeros. — Con el fuera del camino podría reclamar a esa hembra pelirroja para sí mismo — dijo el dragón de las sombras tan tranquilo y sereno como si estuviese hablando de cualquier cosa.

¿Qué te hace creer que eso funcionaria Skiadrum? ¿Cómo sabes si esa pelirroja no odiaría más al chico por asesinar al hombre que ama? — cuestiono Grandeeney molesta por las palabras del Dragón, pero Metallicana fue el que dio su respuesta.

Somos Dragones, podemos hacer lo que queramos ¿Quién se lo va impedir? Hasta donde se ese hombre es un criminal — dijo Metallicana igual de tranquilo que Skiadrum.

Grandeeney miro molesta como los Dragones machos incluyendo a Weisslogia comentaban sobre que Natsu debía matar a Jellal y reclamar a Erza como suya para no caer en la maldición de los Dragones, podía entenderlos ya que todos los Dragones en especial los machos tenían temor a caer en la maldición antes mencionada, las consecuencias eran indescriptibles, el ultimo Dragonslayer que cayó en aquella maldición se volvió completamente loco para luego asesinar a todo lo que se topaba en su camino, ese Dragonslayer era Acnologia, sin embargo la actitud y sugerencias que estos daban provocarían mal daño que bien.

No importa la raza ni la edad, todos los hombres son unos idiotas — pensó Grandeeney soltando un bufido.

Extrañamente el único de los presentes que se había mantenido callado todo ese tiempo era el padre del protagonista de esta situación, Igneel Dragneel, la criatura de poderes ígneos no dejaba de mirar por el portal como su vástago gritaba e incineraba todo a su paso en un intento de dar rienda suelta a su frustración, al viejo reptil se le partía el corazón el ver a quien consideraba su hijo en un estado tan deplorable y en gran parte por su culpa ya que después de todo el niño llevaba parte de su magia y sangre por sus venas, sumando sus enseñanzas llevaron a lo inevitable, su lado más siniestro le pedía a gritos salir y devorar pieza por pieza a los responsables del sufrimientos de su cría, después de todo él era consciente de que era un ser vengativo y cruel por naturaleza cuando se trataba de su hijo, pero sabía también que esto solo causaría más sufrimiento en este por lo que solo podía tomar el curso de acción inevitable.

¡YA CIERREN SUS PUTAS BOCAS IDIOTAS! — rugió el Rey de las Llamas enviando al aire un chorro de fuego haciéndose notar por los otros Dragones quienes guardaron silencio al ver que su compañero había perdido la paciencia. — ¡Soy un imbécil y todo fue mi culpa eso ya lo sé! No es necesario que me lo sigas diciendo Grandeeney — comenzó el poderoso Dragón de fuego mirando con molestia a la luz azul de la cual salió un bufido que indicaba molestia. — Yo ya tomé mi decisión, saldré del maldito sello y ayudare a Natsu a superar esto — dijo Igneel haciendo énfasis en el hecho de que no estaba pidiendo opiniones, lo iba a hacer y punto, cosa que fue captada por los demás dragones quienes tenían sus propios pensamientos sobre el asunto.

Haz lo que quieras — gruño el padre de Gajeel Redfox sabiendo que nada de lo que dijese haría cambiar de opinión a su camarada, si fuera su situación haría exactamente lo mismo, con eso dicho desapareció de aquel lugar.

¿Estás seguro de que es buena idea Igneel-san? Entiendo tus motivos, pero sabes tan bien como nosotros que una vez saliendo del cuerpo de tu hijo no podrás vivir mucho tiempo fuera de este — dijo Skiadrum de forma seria sabiendo a la perfección que ya no tenían un cuerpo vivo, solo eran meras almas.

Mi hermano tiene razón Igneel-san, una vez saliendo del cuerpo de tu hijo no vivirás más de 2 semanas, duele admitirlo, pero de entre nosotros eres el único Dragón con el potencial para derrotar a Acnologia en el momento en que vuelva a aparecer, si te perdemos ahora no sabemos que pueda pasar — agrego Weisslogia tratando de razonar con su congénere, pero este se mantuvo en silencio.

La madre de Wendy por su parte se quedó en silencio por lo que parecieron ser horas observando como Igneel no dejaba de mirar por el portal a su hijo con una expresión perdida, Grandeeney era por mucho la más inteligente entre los dragones que estaban ahí y posiblemente la más cercana al rey de las llamas, para ella la bestia era como un libro abierto y no le tomo mucho tiempo saber que pasaba por su mente.

Se lo que estás pensando Igneel y sabes tan bien como yo que todo lo que estas planeando es una violación a la naturaleza, casi tan malo como todo lo que hizo Zeref solo para revivir a su hermano menor, ¿Realmente estas dispuesto a pasar por todo eso otra vez? — cuestiono Grandeeney de forma retorica dejando confundidos a los Dragones Gemelos que no entendían de que hablaba más sin embargo Igneel la comprendió perfectamente y solo pudo soltar una risa muy amarga.

Tú me conoces mejor que nadie Grandeeney, lo eh perdido todo tantas veces que me volví un ser muy egoísta, pero esta vez lo que voy a hacer no será solo para mi propio beneficio, lo hago por mi hijo, no quiero verlo convertirse en otro Acnologia o peor, en otro yo, esta vez estaré ahí para el incluso si para ello tengo que volver a romper toda ley divina existente, además mi despertar sería inevitable de una u otra forma, esa maga del tiempo sin saberlo daño el sello cuando abrió el segundo origen de Natsu— aquellas palabras llenas de convicción asombraron a sus congéneres.

Grandeeney se quedó en silencio por lo que parecieron ser horas antes de soltar un pesado suspiro para luego desaparecer sin decir palabra alguna, no hacían falta, Igneel la conocía a la perfección, los otros dos dragones al ver que ya tenían nada que hacer ahí desaparecieron para observar a sus propios hijos, la decisión estaba tomada y nadie podría cambiarla.

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¿Quién o qué es Natsu Dragneel? ¿Con que palabras podrían definirlo sus amigos? Quienes conocen a este personaje solo pueden describirlo de la siguiente forma, una persona fuerte y llena de vida, literalmente la alegría en Fairy Tail, un tanto rudo y peleonero pero un amigo fiel hasta el final, la clase de sujeto que no pregunta quién te hizo llorar, el solo pregunta el nombre del infeliz causante de su llanto y no se detendrá ante nada para hacerle pagar por meterse con su Nakama, una persona que lucha día a día en busca de poder para probarse a sí mismo, ese es Natsu Dragneel.

En base a este pensamiento los miembros del Equipo Natsu solo pueden pensar una cosa, ¿Quién es ese sujeto sentado en aquella esquina? ¡Él no puede ser nuestro Natsu! ¡De ninguna manera! Sin duda era idéntico a Natsu, su mismo cabello, su misma ropa e incluso su mismo olor, pero no podía ser él, simplemente no podían ser el mismo sujeto, recostado en una esquina de la cabaña con sus rodillas pegadas al pecho abrazándose a sí mismo en un gesto de autocompasión, su cabello ensombrecía su expresión, pero el aura oscura que emergía de su ser hacía pensar que su estado de ánimo era deprimente y enfermizo por no decir cosas peores, esa persona no podía ser Natsu Dragneel, aquello solo podía ser descrito como la desesperación en forma humana.

Los miembros del equipo Natsu presentes, Gray, Lucy, Happy, Wendy y Charle, personas que convivían a diario con el mago de fuego, todos muy cercanos a este, algunos tal vez no llevaban mucho tiempo de conocerle, pero lo hacían lo suficiente como para poder sentirse preocupados y tal vez algo asustados, en especial Happy quien tenía que ver a su amigo y figura paterna de muchas aventuras en un estado de ánimo tan depresivo que solo podía compararse al día en que Lisanna supuestamente había muerto.

— ¡Natsu…! — llamo Happy tratando de hacer reaccionar al pelirosa pero este no respondía, parecía como si estuviese en otro mundo, uno desolado y triste.

— Natsu no quieres ir a pescar — pidió Lucy con la esperanza de llamar la atención de Natsu con una de las cosas que este amaba hacer, pero de nuevo no respondía.

— Natsu-san…yo…. — fue el turno de la pequeña Wendy de tratar de hacerlo reaccionar por lo que se acercó y le movió suavemente sin embargo este seguía sin reaccionar, pero la peliazul noto que su piel estaba fría, un mago de fuego jamás debería tener la piel fría, menos si hablamos de un hijo de un dragón de fuego.

Fue esta vez el turno de Gray quien ya harto de la actitud de su rival decidió hacer las cosas como solo él conocía que posiblemente reaccionaria Salamander por lo que sin delicadeza alguna le tomo del cuello de la bufanda con la intención de confrontarlo.

— ¡Ahora escucha bien cerebro de flama nos vas a decir que…! — las palabras quedaron atoradas en su garganta ya que cuando su mirada choco con la de su rival sus ojos se abrieron en estado de shock ante lo que estaba viendo.

Esta no era la mirada determinada y llena de vida que caracterizaba al mago de fuego, esta mirada estaba hueca, inexpresiva, como si estuviese en estado de shock, no parpadeaba, no había movimiento alguno, miraba hacia la nada únicamente, tenía ojeras muy marcadas que lo hacían ver espeluznante y la cereza sobre el pastel lagrimas secas atravesando sus mejillas, el mago de hielo no pudo evitar soltar a su amigo y rival retrocediendo involuntariamente un par de pasos mientras Lucy y Wendy se abrazaban la una a la otra tratando de no romper a llorar, ese definitivamente no era Natsu, aquello era la miseria en persona, alguien que ha sido roto mentalmente.

Ignorante de toda la situación que se derivaba dentro de la cabaña Erza Scarlet miraba de forma seria a Ultear Milkovich la cual hace tan solo unos segundos le había dicho unas palabras que no agradaron en nada a la belleza pelirroja.

— ¿Cómo que Jellal ya no está aquí? — exigió saber Erza con una mirada amenazante que a menudo usaba con sus compañeros de gremio ante lo cual la maga del tiempo se mostró absolutamente imperturbable.

— Recibimos por la noche información de un gremio oscuro y se fue con Meredy a encargarse de la situación — respondió la hija de Ur no muy interesada mientras jugaba con su bola de cristal.

— ¿Cuando regresa? — pregunto otra vez la Scarlet haciendo que Ultear ruede sus ojos con fastidio mientras de forma inconsciente miraba hacia la pequeña cabaña donde estaba el equipo de Natsu incluyendo al antes mencionado.

Así es, la maga del tiempo era muy consciente de la terrible situación del tan famoso Salamander ya que su hija adoptiva la había puesto al tanto de la situación la noche anterior luego de un largo interrogatorio, después de todo ella era como la madre que Meredy no tuvo así que verla sollozando en voz baja había disparado todas las alarmas en su cabeza, fue una gran sorpresa para ella descubrir que el hijo de Igneel tenía sentimientos tan intensos hacia Erza, por lo que Meredy le había contado Salamander no se encontraba precisamente en sus cabales por lo que sabiamente decidieron enviar a Jellal lo más lejos posible en pos de prevenir una tragedia.

— Se fueron algo lejos y el gremio oscuro es algo numeroso por lo que regresaran en un par de semanas, mejor preocúpense por su entrenamiento para los Juegos Mágicos, solo les quedan 3 meses y el tiempo pasa muy rápido, yo ya me tengo que ir a ayudarles — Erza quería hablar otra vez mas sin embargo la maga del hielo no le dio tiempo de decir nada puesto que desapareció como su jamás hubiese estado ahí.

La maga de armadura miro molesta el lugar donde anteriormente estaba Ultear con clara confusión, la mirada fría, el tono tajante y la urgencia por irse, parecía como si la maga de Crime Sorciere estuviese algo molesta con ella pero en su mente no tenía sentido, fueron alguna vez enemigos pero fuera de eso casi no habían cruzado palabras por lo que no tenía motivos para odiarla, de igual manera estaba algo molesta con Jellal ya que este se había ido sin despedirse cuando tenían muchas cosas por aclarar, sabiendo que nada podía hacerse miro por última vez el mar antes de dar media vuelta con la intención de entrar a la cabaña con el resto del equipo.

Silencio.

Ese mero hecho que noto apenas estuvo frente a la puerta disparo todas las alarmas mentales de Erza, equipo Natsu y silencio son como el agua y el aceite, ambas cosas dentro de un cuarto tan pequeño eran simple y llanamente imposibles, no había tartamudeos de Wendy, no habia regaños por parte de Charle, no se escuchaban las típicas burlas de Happy ni los comentarios sarcásticos de Lucy y ciertamente no se escuchaba signo alguno de las típicas peleas entre Natsu y Gray, todo era demasiado silencioso, cosa por demás extraña por lo que decidió enfrentar la situación de la única forma que conocía.

¡Pam!

Derribo la puerta con la fuerza de su patada con la intención de averiguar que ocurría, pero cualquier posible escenario que ella creía podría ocurrir estaba muy alejado de lo que realmente estaba ocurriendo. Todos los miembros del equipo Natsu, más bien casi todos, voltearon a verla con distintas reacciones, Gray y Lucy parecía que quisiesen decir algo más sin embargo parecían demasiado temerosos como para siquiera poder hablar, Happy para comenzar ni siquiera había notado su presencia y tanto Wendy como Charle miraban a todos con preocupación, en el momento en que miro al último miembro del equipo literalmente sintió que un escalofrió recorría su columna vertebral por el simple hecho de verlo en un estado tan deplorable.

— ¿Qué está pasando aquí? — exigió saber mirando a todos los presentes con ese gesto castigador único en ella, algo había pasado y eso era definitivo pero la duda era, ¿Qué había ocurrido?

Sus palabras hicieron reaccionar a los presentes quienes parecía que quisiesen hablar más sin embargo se sentían demasiado incomodos como para articular palabra alguna, literalmente sentían como si les estuviesen estrujando el pescuezo, de pronto Salamander comenzó a ponerse de pie y sin siquiera mirar a nadie camino hacia la puerta inevitablemente pasando junto a la pelirroja.

— Me largo de aquí así que no me esperen — le susurro en voz baja Natsu de nuevo sin permitir que le viesen a los ojos, pero la lagrima corriendo por su mejilla y la sangre seca en su boca eran rasgos más que suficientes para hacer que Titania sintiera gran preocupación por su querido amigo, su voz muerta no ayudaba para nada.

Salió de su estado de shock al escuchar como su amigo salía y quiso detenerle para exigirle una explicación, pero este notando sus intenciones dio un salto hacia el bosque y en medio del aire se propulso usando su magia alejándose totalmente de ella.

— Quiero respuestas ahora — hablo Erza con un tono helado hacia sus compañeros que decía claramente que nadie se iría de aquel lugar hasta tener las respuestas que buscaba.

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Esa misma noche

En el pasado Natsu solía burlarse de la forma más cruel posible de aquellas personas que lloraban a causa de sus penas, le recordaba a una telenovela que Mira le obligo a ver con ella donde los protagonistas lloraban casi por cualquier cosa, igualmente se había topado con personas igual e incluso peores sin poder evitar reír por lo patético de sus situaciones, parecía como si el Karma hubiese decidido cobrarle porque en estos momentos se sentía un total y jodido hipócrita, no podía evitar sentir una clase de empatía por todas esas personas y no dejaba de pedir perdón en voz baja por reírse de su miseria, ahora más que nunca entendía lo que significaba ahogarse en sus penas porque estaba experimentando por primera vez en su vida lo que es estar perdido de borracho.

Cuando salió de la cabaña él tenía claro que no estaba en su mejor estado emocional, la mera presencia de Erza le volvía un ser inestable y en estos momentos solo quería olvidarse de ella por lo que no paro de correr hasta llegar a la primera ciudad que encontró, curiosamente mientras vagaba por dicho lugar se encontró con un pequeño Bar y pensó que tal vez por única ocasión merecía dar rienda suelta a las emociones reprimidas.

Los ebrios y los niños siempre dicen la verdad y el alcohol es la mejor forma de ahogar las emociones

Las sabias palabras de Cana Alberona resonaron por su mente en ese momento antes de entrar en aquel antro de perdición a beber a mas no poder, no tenía ni dinero y jamás había probado el alcohol, eso poco o nada importo a Natsu ya que su mente era un torbellino de emociones en aquel momento, desconocía totalmente que bebidas consumió y en qué cantidad lo hizo, su mente era una bruma de gente buscando problemas con él, un bar y demás edificios hechos cenizas, ¿No que el alcohol ayudaba?, se había equivocado totalmente, se sentía aun peor que antes, estaba mareado, quería vomitar y lo peor es que se sentía aún más destrozado que antes, en este momento estaba en el bosque más específicamente frente a un despeñadero sin tener la menor idea de cómo llego aquí.

— Yo…ugh…hick…me siento…divertido…ugh…estoy…muy…hick…triste… — el hipo no le permitiría negarlo, estaba totalmente borracho, sin duda beber estando deprimido había sido una pésima idea, se sentía aun peor que antes y a la vez no podía evitar reír de su propia miseria, miro la profunda oscuridad del desfiladero tratando de no caer con sus propios pasos, fallo miserablemente cayendo en el frio piso mirando el cielo estrellado cuya imagen comenzó a tergiversarse en algunas escenas que recordaba muy bien.

Cuando conoció por primera vez a Erza, todas las veces que trato de vencerla, los buenos momentos que paso con la pelirroja, la torre del paraíso, cuando se encontraron otra vez con Jellal durante la batalla con Oracion Seis y el golpe de gracia, cuando los vio besándose en aquella playa.

— ¡Ahhhhhhhhhhhh! — dio un rugido gutural hacia el cielo que genero una poderosa llamarada con la esperanza de que aquellas imágenes desaparecieran, no lo hicieron, golpeo el suelo, pataleo y siguió lanzando gritos y sollozos desgarradores, comenzó a llorar como jamás lo había hecho.

¡Detente Natsu! — ordeno una voz grave de forma tranquila generando que Salamander se pusiese de pie rápidamente.

La mente del Dragonslayer se congelo totalmente cuando escucho aquella voz, como no reconocerla, ha buscado al dueño de esa voz por muchos años siempre fallando miserablemente.

— ¿Igneel? ¿Por qué escucho la voz de Igneel? — se cuestionó en voz alta mirando frenéticamente por todos lados en búsqueda del dragón rojo, pero este no estaba por ningún lado. — ¡Kuso! La noche y el alcohol me están jugando bromas de muy mal gusto — pensó Natsu sin poder evitar maldecir su suerte.

¡No es una broma! En verdad soy yo hijo mío — declaro una vez más la voz del Dragón provocando que los ojos del pelirosa se abriesen como platos.

— ¿En verdad eres tú? ¿Dónde estás y donde estuviste todos estos putos años? ¿Sabes cuánto te estuve buscando? ¡Sal de donde quiera que este Igneel! — rugió Natsu hecho una furia ya totalmente fuera de sí, había pasado por demasiadas cosas y esto fue la gota que derramo el vaso.

¿Realmente deseas tanto verme? Entonces cumpliré tu deseo

Un fulgor color fuego apareció en el pecho del Dragonslayer, cayo de rodillas y gritando mientras hacia el esfuerzo de respirar mientras su mente comenzaba a divagar.

Cuando era pequeño, ese dragón lo encontró en el bosque…

El pequeño niño de cabellos rosas en medio del bosque ríe y juega en compañía de un enorme dragón rojo quien solo atina a sonreír de forma paternal observando como su cría juega.

Y le enseño cosas sobre el lenguaje, la cultura y la magia…

La bestia señala con su garra las palabras y letras de un pequeño libro que su vástago pese a ser muy pequeño hace el esfuerzo de comprenderlas. El pequeño hace algunas poses divertidas generando una risa escandalosa de parte de su padre. El pequeño se ve a si mismo completamente solo en aquel bosque y solo puede gritar una cosa.

Tou-chan… ¿Por qué me dejaste?...

El hijo del dragón corre por la pradera a la escasa velocidad que generan sus cortas piernas mirando frenéticamente en todas direcciones buscando a su padre, este no aparece.

Puede que Igneel aun este cerca

El niño cansado de buscar esta frente a una pequeña fogata hecha por sus propias llamas tratando de calentarse en aquella fría noche sin compañía de su maestro.

¿Estarás bien Tou-chan?

— Ahhhhhh — los gritos de dolor de Natsu resonaban por todo el bosque mientras una energía de un color intenso iluminaba la totalidad del bosque.

Todo era tan intenso que algunos árboles fueron arrancados de raíz mientras que toda la fauna retrocedía por mero instintos que les decía a gritos que un depredador muy grande estaba por aparecer.

Lamento haberte hecho sufrir Natsu — aquel brillo comenzó a tomar forma, cola, alas, garras y cabeza, eso era el Rey de las Llamas en toda su gloria, Igneel Dragneel. —Yo siempre estuve contigo, dentro de tu ser — aquella declaración helo totalmente la sangre del pelirosa quien no podía asimilar lo que estaba ocurriendo.

Esta sería una noche muy larga.

Esta historia continuara….

Ya es muy cliché lo sé, autores en español y en ingles han escrito lo mismo, sin embargo, a partir de los próximos capítulos marcare totalmente la diferencia de mi historia con las demás, dejen sus Review y sus criticas asi como sugerencias, de verdad significan mucho.