Temprano Despertar

No soy dueño ni de Fairy Tail, ni de Naruto ni de ningún material con dueño presentado en esta historia, solo el contenido Oc me pertenece, las dos obras principales de este crossover pertenecen a Hiro Mashima y Masashi Kishimoto respectivamente.

Por favor perdónenme, yo sé que casi nadie que no sean los más observadores o aquellos que siguen fairy tail de forma un tanto obsesiva notaron mi error, fue un error imperdonable y no me queda más que pedir perdón y reconocerlo con la frente en alto, yo siempre eh detestado los errores argumentales, más los que yo cometo y esta vez eh cometido uno imperdonable ¿Qué error cometí? Se preguntarán, por si no lo saben este fic comienza a partir del capítulo 154 del anime, el error que he cometido es ignorar la presencia de Juvia la cual estaba presente durante el desbloqueo del segundo origen, un error que por lo menos para mí es difícil de perdonar, por favor perdonen que no volverá a pasar.

Muchos habrán notado que mis primeros capítulos de este fic están siendo en particular muy cortos, como he dicho antes el NatZa no es lo mío y aún estoy aprendiendo a escribirlo por lo que trato de comenzar con cosas muy cortas, además quiero comenzar con las partes más emocionales antes de dar paso a las revelaciones, a partir del siguiente capítulo mi redacción será más larga.

Seria todo por ahora y sin más que decir…

Que empiece el show

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Capítulo 3: Dulces pesadillas.

Todo era perfecto, un hermoso atardecer mientras una joven pareja observa la playa encima de una pequeña formación rocosa, pareciese como si la naturaleza misma se hubiese coordinado para hacer de este momento un suceso muy romántico, los brillos dorados provenientes de unas curiosas flores dan un encanto mágico a la escena.

Dijiste que recuperaste tus recuerdos, ¿Cierto Jellal? —cuestiono una pelirroja de figura bien formada vistiendo un vestido lila claro de tirantes.

Si — respondió Jellal con la cabeza gacha tratando de que la pelirroja no vea su mirada llena de remordimientos.

Entonces, ¿También recuerdas lo que ocurrió con Simon? — volvió a preguntar con cierta ansia en su voz.

El peliazul no respondió por algunos minutos, pero la mirada de culpabilidad que tenía dejaba todo muy claro.

Yo lo mate — declaro Jellal monótonamente notando que su amiga de la infancia se tensaba ligeramente por su confesión.

¿Te acuerdas del Nirvana? — volvió a cuestionar la mujer tratando de mantener su temple.

Lo recuerdo, luego de eso tuve amnesia, se siente raro — respondió Jellal sin mucho entusiasmo.

¿Puedo pensar en ti como el viejo Jellal y tratarte de esa manera? — pregunto la pelirroja mirando de forma triste al peliazul.

Eso me haría feliz…pero aún queda lo sucedido con Simon — dijo el hombre de cabello azul entrelazando sus manos en un gesto de nerviosismo. — No te culparía si mantienes tu distancia — ante aquellas palabras sus manos se tensaron aún más ya que claramente no quería que la pelirroja se alejara de él. — Si desearas tomar venganza por la muerte de Simon estaría dispuesto a dar mi vida — declaro Jellal con pesar sabiendo que sus acciones pasadas merecían un castigo.

¿Crees que es lo que querría Simon? — pregunto la maga a forma de reproche mientras le miraba de mala manera. — Formaste un gremio con el fin de destruir los gremios oscuros, es así como estas expiando tus pecados ¡Eso es lo que estás dispuesto a hacer! — las últimas palabras de la pelirroja fueron más una exclamación que tenía como intención hacer sentir mejor consigo mismo al hombre de cabellera azulada.

No lo sé… — fue su vaga respuesta mientras miraba el suelo como si fuese lo más interesante del mundo.

¿Que? — exigió la pelirroja mirando con rabia.

Ciertamente, en principio cree Crime Sorciere para expiar mis pecados, pero no hay forma en que pueda reparar lo que hice en la torre del cielo, ¿Por qué estoy haciendo esto? No puedo salir de este laberinto en mi mente, tal vez solo deba morir —

¡FLAP!

El maestro del gremio independiente miro con los ojos muy abiertos lo que acababa de ocurrirle, su rostro estaba volteado producto de la poderosa bofetada de la que había sido víctima, propinada de la mano de su amiga de la infancia y tal vez el amor de su vida, Erza Scarlet, esta le miraba con rabia y furia.

¿Cómo puedes decir algo tan cobarde? — pregunto Erza con sus puños apretados y mirando con desprecio a su amigo.

No soy tan fuerte como tú — respondió débilmente Jellal esperando que la mujer lo dejara en paz.

¿Así que no quieres vivir porque no eres fuerte? ¡Estas equivocado! ¡Vive y demuestra que eres fuerte! — el joven solo desvió su débil mirada no queriendo encontrarse con la fuerte mirada de la pelirroja, su intento fue inútil, Erza le tomo de los hombros obligándole a dar la cara. — ¡No eres el viejo Jellal! ¡No eres el Jellal que luchaba desesperadamente por sobrevivir! — recrimino dándole una mirada llena de rabia.

Puede que tengas razón… — respondió otra vez de forma débil terminando con la paciencia de la pelirroja.

En un acto sorprendente de fuerza impropia de una mujer tomo por el cuello de la ropa al joven que estaba sentado sobre una roca, le levanto de dicha roca pese a que su cuerpo era más grande y pesado que el del ella hasta elevarse en el aire con la intención de seguirle gritando.

Erza… — trato de hablar Jellal mientras intentaba liberarse, pero en dicho intento tropezó con una roca haciendo que ambos comiencen a caer colina abajo.

Ninguno de los dos supo cómo termino en una posición tan sugerente, el joven de cabello azulado termino encima del cuerpo de la joven pelirroja la cual aun sostenía con sus pequeñas manos el cuello de sus ropas, la naturaleza decidió añadir su propia sazón a la situación, de unas curiosa plantas azules con formas de corazón salió un polen dorado que le daba un toque mágico a aquella playa, como si de polvo de hadas se tratase.

¡Noooo! ¡Por favor no lo hagas!

Siempre tienes razón… — comento Jellal sin poder evitar perderse en los orbes achocolatados de la mujer debajo suyo.

¡Si no quieres que ocurra entonces detenlo!

Eso no es cierto — declaro Erza mirando con deseo al joven encima suyo. — Soy torpe, pero vivo mi vida al máximo, eso es todo — dijo en un débil susurro mientras su corazón latía al mil por hora sintiendo el aliento de su amor de la infancia tan cerca de su rostro.

¡Solo tienes que matarle! ¡Con mi poder será como aplastar a un insecto!

¡Nunca! ¡Erza lo ama y no voy a arrebatarle la felicidad!

Erza… — susurro Jellal acercando cada vez más su rostro.

¿Su felicidad? ¿Dónde quedas tú? ¿Dónde quedo yo? ¡Me rehusó a cargar con este dolor en el corazón!

¡No permitiré que los lastimes! ¡Te detendré así sea lo último que haga!

Pensé que nunca te volvería a ver — lagrimas comenzaban a salir de sus ojos tanto el sano como el postizo mientras tomaba entre sus manos el rostro del hombre que amaba. — Jellal — dijo su nombre en un débil susurro.

¿Detenerme dices? ¿Cómo puedes enfrentarte a ti mismo? ¡Tú eres parte de mí, así como yo lo soy de ti!

¡Mientes!

¡Soy ese lado que siempre has negado! ¡Tú eres la luz y yo soy las tinieblas! ¡El dia que volvamos a ser uno solo nos convertiremos en el ser más poderoso! ¡No Zeref! ¡No Igneel! ¡No Acnologia! ¡Solo Yo! ¡Solo tú! ¡El poder más increíble de todo este mundo!

¡Cállate!

El peliazul seco con su pulgar aquellas lagrimas mientras sus rostros se acercaban lentamente apunto de fundirse en aquel beso de amor verdadero el cual coincidiría con el final del día y el inicio de la noche.

¡Detente Erza! ¡Por favor no lo hagas! ¿Por qué no puedes ver cuánto te amo?

¡Tú ya no puedes parar esto! ¡No pudiste parar esto porque eres débil! ¡No te atreviste a pelear por tu hembra! ¡Me da asco tan solo pensar que somos la misma persona! ¡Eres un ser patético Natsu Dragneel!

¡Yo si les detendré! ¡Yo si luchare por lo que nos pertenece!

¡Ahhhhhhhh! — el grito desgarrador de Jellal Fernandez saco de su mundo de fantasía a Erza Scarlet.

La belleza pelirroja abrió sus orbes solo para presenciar una escena sacada de pesadilla, una mano pálida con uñas afiladas como las de un animal sostenía la cabeza de su amante, dicha mano era apretada con fuerza tan que estaba por hacer que sus ojos explotasen.

¡Por favor no lo hagas!

¡Muere insecto! — apenas se escucharon aquellas palabras tan frías provenientes de la voz gutural una mano atravesó limpiamente el pecho de Jellal.

La mujer miraba con ojos incrédulos aquella mano que salía del pecho del maestro de Crime Sorciere, dicha mano sostenía el corazón del peliazul el cual aún bombeaba sangre, la pelirroja quería gritar y a su vez quería asesinar al monstruo causante de tal crimen, pero las palabras estaban atoradas en su garganta.

Aquel ser saco su mano del cuerpo del hombre al que acababa de matar con brusquedad tal que arranco el órgano de las arterias que aún lo mantenían latente, el cuerpo cayo a los pies de la pelirroja que miraba con terror aquella cosa que acababa de asesinar al amor de su vida, era una sombra alta, de cabello puntiaguda, cuernos largos como los de un uro y unos ojos espeluznantes azules con una cruz rosa.

¡Eso pasa cuando alejas a un demonio de lo que le pertenece! — declaro el ser antes de aplastar con su mano el corazón de Jellal dejando un espectáculo de sangre y viseras.

¡Por favor detente!

¿Quieres que me detenga? ¿Estás seguro? ¿No es esto lo que querías?

Aquella criatura tomo de la cabeza a la pelirroja y con suma violencia le arrojo contra un árbol.

¡Jamás quise que esto pasara! ¡Solo haz que pare maldita sea!

N-no t-te hacer-qu-es Monstruo — grito la joven de cabellos escarlata mirando con terror como eso se acercaba lentamente hacia su persona.

¡Tú me convertiste en esto perra escarlata y ahora tendrás que pagar el precio! — declaro el demoniaco ser esbozando una sonrisa depravada mientras arrancaba las prendas de la pelirroja con sus garras.

¡Ahhhhhhhhh! —

¡NOOOOOOOOOOOOOOO!

El mundo mismo se consumía en las llamas del averno mientras aquel horrible ser saciaba los placeres de la carne con aquella pobre muchacha que pedía a gritos que se detuviera, la ignoraba mientras seguía embistiendo con furia, su risa psicópata resonando por los alrededores.

El protagonista de nuestra historia se despertó de golpe con la expresión de terror mismo grabada en su rostro, su respiración era pesada, su cuerpo estaba cubierto de un sudor frio, su mano apretaba con fuerza la zona donde está su corazón sintiendo que este estaba a punto de explotar.

— ¡Kuso! ¿Qué diablos fue eso?, De todos los sueños horribles que he tenido ese tuvo que haber sido el peor de todos — gruño para sí mismo Natsu Dragneel mientras hacia el esfuerzo por calmarse.

Se estaría mintiendo a si mismo si dijese que aquello no le había afectado, jamás en toda su vida había soñado con algo tan horrible, ya bastante malo era tener que rememorar el horrible momento en que tuvo que ver a la pelirroja que tanto amaba en brazos de otro hombre mientras escuchaba la voz de un cruel narrador que relataba la escena como si quisiese añadir más sal a la herida, lo verdaderamente aterrador fue aquella voz tan siniestra que trataba de inducirlo a cometer atrocidades que el trataba de convencerse a sí mismo de que jamás las haría, sin embargo la cereza sobre el pastel fue ver sin poder hacer nada como aquella sombra asesinaba sin remordimiento alguno a Jellal solo para comenzar a mancillar la inocencia de su amada, era algo repugnante, inenarrable, se sentía enfermo de tan solo haber soñado algo así.

— Lo mejor será no pensar en eso, a fin de cuentas, fue solo un sueño, tal vez producto del alcohol — se dijo a si mismo Salamander tratando de convencerse a sí mismo.

No queriendo pensar mucho en aquello decidió que lo mejor era enfocarse en su entorno, para su sorpresa ya no se encontraba en aquel despeñadero de anoche, ahora se encontraba en un bosque totalmente distinto al de ayer junto a una cascada, podía ver que en dicho bosque rondaban distintos animales, desde osos que trataban de atrapar peces en la cascada, venados rondando entre los arbustos y uno que otro cerdo salvaje revolcándose en el lodo, sorprendentemente ninguno de estos animales le había atacado, se limitaban a mirarlo un par de segundos antes de volver a sus propios asuntos, miro hacia el cielo y a juzgar por la posición del sol no tenía muchas horas de haber amanecido.

— ¿Cómo diablos llegue aquí? — se cuestionó Natsu rascándose la cabeza tratando de pensar en cómo pudo haber llegado aquí.

Volando, ¿De qué otra forma? — cuestiono la inconfundible voz de Igneel quien venía volando de lo profundo del bosque llevando sobre su garra los cadáveres de algunos jabalíes de gran tamaño que tuvieron la mala fortuna de encontrarse con el reptil.

— ¡Igneel! — exclamo Natsu recordando que ayer tuvo un encuentro por demás agotador con su padre el cual parecía no haber perdido su tiempo optando por ir por alguna presa para comer. — ¿Dónde diablos estamos? — pregunto el Dragonslayer observando como su padre aterrizaba.

En el País de Enca si no mal recuerdo — respondió el Dragón de fuego mientras arrancaba de los arboles gruesas ramas con las que procedió a empalar a las bestias.

El joven de cabello rosa soltó un ligero silbido de impresión al escuchar esa información, si no mal recordaba eso quedaba muy lejos de Fiore, habían sobrevolado por lo menos unos tres países, algo que para un Dragón no era demasiado complicado puesto que los cielos son su territorio, observo con cierto entusiasmo como su padre enterraba las puntas de aquellas ramas sobre el suelo dejando a los jabalíes listos para ser cocinados.

¡Karyuu no Hoko! — exclamo Natsu mientras de su boca expulsaba una llamarada con la que comenzó a rostizar a los pobres cerdos que pasarían a ser alimento de aquellos dos.

El enorme Dragón asintió complacido cuando el aroma de la comida llego a sus fosas nasales súper desarrolladas, por su mente pasaban los recuerdos de un Natsu en plena niñez tratando de sacar una chispa de fuego de su boca, ver las enormes llamaradas con las que preparaba el alimento le hacían ver cuánto había crecido.

— ¡Itadakimasu! — exclamaron los dos humano y dragón al unísono antes de empezar a devorar como si no hubiese mañana.

Es en cierto grado interesante ver como aparentemente la palabra Dragneel y la palabra modales parecían no tener nada en común ya que estaba claro que ni el padre ni el hijo comían de forma adecuada, el pelirosa arranco la pierna del pobre animal con cierto grado de brutalidad para posteriormente comérsela haciendo ruidos un tanto desagradables con su boca, el dragón no lo estaba haciendo mejor, este con su garra tomo el cuerpo entero de unos de los jabalíes por la parte de la cola, lo arrojo hacia su hocico para comenzar a devorarlo triturándole los huesos en el proceso.

Ambos comieron en un cómodo silencio que solo era perturbado por los sonidos de la naturaleza, los otros depredadores no se inmutaban en absoluto por la presencia del humano y el dragón, mucho menos se acercaban a tratar de arrebatar sus presas, era mero instinto de conservación y sentido común, dragones están en la cima de la cadena alimentaria dentro del reino animal pensar siquiera en arrebatarles una presa eran un suicidio.

Les tomo solo unos momentos terminar de comer, bebieron de aquella cascada y luego de eso se miraron el uno al otro de forma muy seria.

— ¿Es cierto lo que me dijiste ayer? ¿Vas a morir? — cuestiono Natsu mirando a su padre de forma triste ya que le estaba costando mucho trabajo asimilar lo que estaba ocurriendo.

Se reencuentra con su padre adoptivo luego de tantos años de no saber nada de él, descubre que este lleva viviendo dentro suyo todo este tiempo y finalmente que le queda poco tiempo antes de morir.

Técnicamente yo ya estoy muerto, en estos momentos no soy más que los residuos de un espíritu, este se consumirá en unas dos semanas y luego de esto yo desapareceré — explico Igneel ganando una mirada solemne de su cría el cual sin embargo recordó un detalle muy importante.

— Dijiste que tú y los otros dragones se sellaron dentro de nosotros para matar a Acnologia, ¿Entonces porque saliste ahora y no después cuando Acnologia apareciera? — pregunto Natsu tratando de evitar que las lágrimas saliesen de sus ojos.

Como dices ese era el plan, pero las cosas cambiaron de forma repentina por dos grandes motivos, el primero fue cuando aquella maga del tiempo desbloqueo tu Segundo Origen yo por instinto trate de frenarla al pensar que era la magia de algún enemigo, el problema fue que ella forzó aún más magia generando que el sello que me mantenía dentro de ti se debilitara lo que forzó mi salida antes de lo planeado — explico el Dragón todavía algo molesto por aquel suceso ocasionado por Ultear, esta no lo sabía pero aun así no podía evitar sentirse algo irritado.

— ¿Y el segundo motivo? — pregunto el mago de fuego mientras la mirada de su mentor y padre se suavizaba.

Necesitaba verte Natsu, desde el día en que me fui no he dejado de observarte, siempre viendo tus progresos, siempre teniendo que contenerme de no salir a salvarte cada vez que estabas en peligro, te has vuelto muy fuerte hijo mío, no tienes idea de lo orgulloso que me siento de que seas tú el que porte mi magia, también vi lo que paso con aquella maga de cabellos rojos… — Igneel tomo nota de cada una de las reacciones de su hijo, la felicidad cuando le dijo que siempre lo observaba y lo orgulloso que estaba de él, luego la tristeza cuando menciono a la maga pelirroja. — De verdad lamento todo lo que paso Natsu, realmente no tienes idea de lo arrepentido que me siento, yo fui quien te enseño todas esas ideas, me obsesione tanto con las ideologías del poder y la dominación el macho sobre la hembra que me olvide totalmente de lo que realmente importaba, el amor y el corazón de tu elegida, no importa cuánto digan que es un rasgo genético inevitable, pude haber hecho más y no lo hice, todo por el estúpido machismo y estupidez de nosotros los dragones — las palabras del dragón estaban llenas de arrepentimiento mientras recordaba la palabras que tanto le decía Grandeeney pero que el siempre ignoraba.

— No es culpa tuya ni de Erza Igneel, yo no debí poner mis ojos en ella — dijo Natsu con pesar tratando de que el dragón se sienta menos culpable, pero este negó rotundamente con su cabeza.

Te fijaste en ella por mis tonterías de que debías elegir a la hembra más fuerte, con el tiempo te fuiste enamorando de ella, pero seguiste los ideales que te inculque, pasaste tanto tiempo tratando de ser más fuerte que ella que te olvidaste totalmente de ganar su corazón, todo por culpa mía — dijo el Rey de las Llamas de forma triste dejando a su vástago sin palabras ya que el mismo tenia sentimientos encontrados sobre que todo esto.

Ambos se quedaron en silencio por lo que parecieron ser horas sin saber que decir hasta que Natsu harto del silencio tan incómodo decidió exteriorizar su ultima duda.

— ¿Qué hacemos aquí? — pregunto Salamander mirando con curiosidad al dragón rojo.

No es que le molestara pasar los últimos días con su padre adoptivo, de hecho, en este momento pasar los últimos días con Igneel se había convertido en la prioridad, no entrenar para los Grandes Juegos Mágicos y definitivamente no pensar en Erza, sin embargo, era curioso del porque la criatura de fuego lo trajo a un lugar tan lejano.

Te seré honesto Natsu, ya estoy muy viejo, he vivido por demasiados siglos, he visto lo mejor y lo peor de la humanidad, francamente ya estoy agotado, cuando me selle dentro tuyo estaba hecho a la idea de que cuando tuviera que volver a salir me destruiría junto con Acnologia y tu serias el ultimo legado que dejaría en este mundo… — la mirada de Igneel se encontró con la mirada de su hijo, Salamander pudo ver el cansancio y la tristeza en la mirada de su padre, este ya había vivido muchas cosas, estaba simplemente agotado. — Pero ahora que te he visto otra vez en estas circunstancias me ha hecho darme cuenta de que aún no estoy listo para desaparecer, no puedo irme tranquilo sabiendo que estas sufriendo por ver al amor de tu vida en brazos de otro, no puedo irme sabiendo que los otros Dragones me necesitan para tener una oportunidad contra Acnologia, ¡Maldita sea! No puedo irme sin conocer a mis nietos, simplemente no estoy listo, hay una esperanza, tal vez sea una pérdida de tiempo, pero si la hay entonces viviré, viviré no solo para derrotar a Acnologia, también viviré para cumplir con mis deberes pendientes como padre, esta vez no te dejare solo — la mirada del Dragón ahora estaba llena de determinación y esperanzas que algunos hasta ahora solo habían visto en el propio Natsu.

El pelirosa miraba con los ojos muy abiertos a su padre, lagrimas saliendo de sus orbes oscuros, sin previo aviso de abrazo a la criatura murmurando cosas inentendibles, no le importaba como, el ayudaría a su padre a seguir viviendo, lo haría así tuviese que vender su alma al mismísimo diablo.

Esta historia continuara…

Muy corto lo sé pero así serán los primeros capítulos, deben comprender que soy muy nuevo a la hora de escribir los NatZa y por consecuencia debo adaptar mi forma de escribir a ellos, espero que les haya gustado, sus comentarios, críticas y opiniones son bien recibidos.