Hola otra vez...
Em... primero quiero pedir disculpas por tardar un poco más de lo planeado en subirlo, pero la corrección de ortografía y agregar más texto tomó un poco más de lo esperado, y aún así, no se si esté del todo bien el capitulo pero... bueno mi profesora me aconsejó en lo que pudo y tampoco es como si ella pudiera hacer milagros sobre este "escrito" jejeje...
Un dato irrelevante pero que me gustaría compartir, es que desde la otra vez que una chica me llamó pervertido ahora la mayoría de mis compañeros ya saben acerca de lo que estoy haciendo y quieren leerlo, como si fuera algo muy importante, y yo lo que les respondí que una vez que termine el otro capitulo les dejaría leer el primero.
Esto de alguna forma me emocionó, pensar que a lo mejor de verdad quieren leerlo pero por otra parte pienso, solo han de querer burlarse, pero siento que será divertido ver sus reacciones. (jajaja soy un perversote XD)
Disculpen por las faltas de ortografía o si algunas situaciones no las supe describir bien y son confusas pero, en fin espero que sea de su agrado y que lo disfruten.
Y nos vemos al final del capítulo.
Capítulo 2 (Celoso de un niño…)
Ha pasado ya una semana después del acontecimiento entre los hermanos Kisaragi, y en esa misma semana ninguno de ellos se ha dirigido la palabra, o si quiera una mirada. Fuese como fuese, Shintaro se sentía mal, creía que entonces su hermana lo repudiaba después de eso ¿había lastimado los sentimientos de Momo?
No lo sabía, pero él aseguraba que así era. Se levantó con pesadez e insomnio de su cama después de haber dado vueltas en esta toda la noche, llevaba una semana en vela pensando en cómo remediar lo que le había hecho a Momo, no hallaba remedio alguno.
– ¡Buenos días Master!– Saludó Ene, tan enérgica como de costumbre – ¿Qué tal durmió anoche? O mejor dicho… ¿pudo dormir siquiera?– Preguntó ella en tono burlón
– ¡No molestes!… ¡es muy temprano para escucharte!…–
– ¡Master ¿Por qué es tan grosero?!– Gritó ella
Él hizo caso omiso y fue rumbo al baño, no dejaba de pensar en ese rostro melancólico que pone Momo cuando ambos están juntos sin su madre presente, su cabeza era un caos.
Al llegar a la puerta del baño antes de que pudiese tomar la perilla, esta se movió abriéndose, dejando ver a su hermana Momo recién bañada, llevaba una bata blanca que hacía contraste con su hermosa y pálida piel, y su cabello emanaba un aroma a shampoo muy agradable, provocando que Shintaro solo pudiera reaccionar ante la apariencia de su hermana sonrojándose y tartamudeando.
–…Hola M-Momo… b-buenos días…– Saludó de forma nerviosa
–A-ah… Onii-chan… b-buenos días– Respondió sin mirarlo directamente
Solo fueron necesarias dos frases para que un silencio incómodo impregnara el momento y quedaran estancados sin saber qué hacer.
Ambos estaban estáticos mientras esperaban el uno del otro que alguno rompiera el incómodo ambiente que se había creado entre ellos, sin embargo, no pasó mucho hasta que Shintaro fuera el que terminara cediendo…
–B-bueno…eh… yo… ¡Momo yo…!–
Sin poder terminar Momo reaccionó asustada, ante lo que ella pensaba sería su hermano tratando de hablar sobre lo ocurrido en su habitación, y por acto de reflejo corrió directamente hacía su propio cuarto cerrando de golpe la puerta al llegar. Shintaro perplejo no pudo siquiera detenerla, el miedo a que su hermana le rechazara con una bofetada al intentar tocarla lo aterraba…
–Momo… ¿Cómo puedo hacer para que me perdones?– Solo pudo susurrarse a sí mismo mientras su rostro se llenaba de melancolía
Decir que su relación en ese momento era muy inestable era más que obvio, pero ninguno sabía cómo poner fin a esa indiferencia suya.
Mientras tanto, Momo se encontraba esperando con la puerta entreabierta para cerciorarse que su hermano ya no se encontrara en el pasillo…
–…Onii-chan…–
– ¿Ocurre algo Momo-chan? –Entonó Ene desde el celular de Momo
– ¡¿Ah?!…¡¿E-Ene-chan?!…–Respondió sorprendida por la repentina aparición de Ene
–Últimamente Master y tu han estado muy distantes… y raros más que nada… ¿Podrías hacerme saber si ha ocurrido algo entre ustedes? – Dijo en tono preocupado
–¡No!…– Ene no pudo evitar reaccionar ante semejante grito de angustia y guardó silencio por un momento
–¡L-Lo siento Ene-chan!… – Aún alterada ella sabía que debía pensar en alguna excusa para salir de esta situación…
–Es solo que… he estado algo distraída… ya que con el concierto de hoy… me siento tan nerviosa que no me puedo concentrar en nada– Dijo sonriéndole falsamente a su celular
–Espero que no me mientas…– Haciendo un puchero
–N-No…no me atrevería…–
Dando por terminada la conversación Ene se retiró del móvil de Momo y regresó al de Shintaro dejando de esta manera a Momo sola, quien dada la agotadora situación que se había presentado, se dirigió hacia su cama y cayó rendida encima del colchón como si hubiera regresado de su trabajo como Idol.
Tapando su rostro con uno de los tantos cojines que tenía, trató de conciliar el sueño para poder descansar un poco antes de su concierto nocturno, pero cuando estuvo a punto de quedarse dormida, sin saber porque, comenzó a recordar esas caricias de su hermano, ese tono tan seductor con el que le hablaba, esos movimientos suaves y placenteros que provocaban que su cuerpo se estremeciera. La sorpresa que esto le provocó, hizo que se levantara de su cama con un solo impulso y se puso roja como tomate.
Quería disculparse por lo ocurrido durante su pequeño intercambio de palabras, no podía evitarlo, sabía perfectamente que amaba a su hermano pero nunca pensó que una situación como la de la semana pasada ocurriría.
Momo siempre fue muy cercana a su hermano. Cuando eran pequeños, a pesar de que él fuera muy anti-social, pesimista y malhumorado, los dos jugaban juntos, dormían juntos y convivían de manera tranquila, incluso cuando necesitaba de él, Shintaro siempre estaba allí para apoyarla… sin embargo, todo llega a su fin en algún momento…
Un cierto 14 de agosto la familia Kisaragi decidió ir de viaje a la playa, Momo y Shintaro, emocionados fueron a buscar conchas en la orilla del mar, pero no se percataron de que una de las olas que se acercaba a la orilla era muy grande y los envolvió a ambos arrastrándolos hacia el mar. Shintaro al saber nadar tomó a Momo del brazo para regresar juntos a la superficie, aunque fue en vano, porque sin bien sabía nadar, no podía aguantar la respiración por mucho tiempo y al hundirse más y más, al final ambos perdieron la conciencia.
Cuando despertaron, ambos se encontraban en camas de hospital y su madre se encontraba llorando. Inmediatamente se levantaron y la abrazaron diciendo –"Estamos bien mamá no tienes que preocuparte"–…
Su madre no lloraba solo por ellos.
Momentos después de abrazar a su madre se dieron cuenta que alguien, en este caso, su padre, no se encontraba presente, así que interrogaron a su madre sobre si ella no sabía en donde se encontraba, pero la única respuesta que recibieron fue un lastimoso abrazo, seguido de un desgarrador llanto, lo que simplemente provocó que ambos no pudieran hacer nada más que unirse al doloroso llanto de su madre.
Tiempo después de regresar a casa, para evitar que les afectara de forma grave la pérdida de su padre, simplemente siguieron con su vida cotidiana, exceptuando a Shintaro, quien por su parte parecía que fuera una persona diferente, ya no interactuaba como antes con Momo y esto no se debía a que la odiara o culpara, en realidad se culpaba a sí mismo, debido a que por no medir las consecuencias de sus acciones terminó involucrando tanto a su familia como a Momo y, debido a su forma de pensar, decidió reducir al mínimo toda interacción con su familia como con demás personas, a parte que no volvería a salir de vacaciones o a ningún otro lado.
De esa manera nunca tendría que volver a pasar por una mala experiencia, o eso es lo que pensaba él.
Así al paso de unos años cuando Shintaro entró a preparatoria, y ocurrieron varios sucesos por parte de ambos, en cuanto a Shintaro; la muerte de su única amiga, su profunda depresión, como sus 2 largos años de aislamiento, y en cuanto Momo; el intento de rehabilitar a su hermano y el inicio de su trabajo como Idol.
Hasta aquél día en que la vida de ambos giró en torno al Mekakushi-dan, a consecuencia de las raras habilidades que ambos poseían.
Aunque en la actualidad… estaba casi segura que su hermano la repudiaba, debido a que pudiera creer que era una "chica fácil" que dejaría que cualquiera la tocara, y eso había creado el distanciamiento de toda la semana, pero la verdad, era que ella definitivamente le quería, no estaba resentida ni nada por el estilo. De un momento a otro él y ella comenzaron a llevarse muy bien al conocer a los miembros del Mekakushi-dan, y después esto… ella sentía morir.
Al cabo de un rato de rodar alrededor de su cama lamentándose por sus acciones, decidió que era hora de levantarse de su cama y se dispuso a vestirse.
Terminando de haberse cambiado, se dirigió al espejo de su cómoda para peinarse. En la cómoda de su cuarto vio los boletos que había apartado en primera fila para los demás, era verdad, les había prometido un lugar en su concierto, definitivamente no les fallaría…
–Debo ir a dejárselos a la base–. Tomó los boletos mientras se colocaba su usual chamarra rosa con capucha y salió de su cuarto ya arreglada, en su camino a la salida sin desearlo, de repente su hermano se le vino a la mente –… debería tal vez… preguntarle si va ir al concierto, no… no va a querer verme siquiera…– Dijo mientras miraba uno de los boletos
–Le dejaré el suyo por si decide ir– Deslizó el papel por debajo de la puerta de su hermano y se retiró rápidamente por miedo a que de repente él saliera de alguna parte.
Durante el camino aquellos pensamientos impuros comenzaron a corromperla nuevamente, esa voz, esos ágiles dedos, esa lengua viperina balanceándose por todo su ser, el tan solo recordar aquello hacía su corazón latir muy fuerte, al punto que caminaba con pesadéz como si no quisiese llegar a la base. La verdad era que deseaba que él llegara tras de ella, pero era un deseo nulo, sabía que no iba a ocurrir, y siguió caminando algo decaída, hasta que tropezó con alguien…
–Ah… lo siento…–Ella volteó su mirada al lado contrario esperando que no fuera un fan y la reconociera, pues sería muy cansado en este momento tener que huir si se junta una multitud
– ¿Oba-san?– Preguntó el chico que chocó con Momo, ella reconoció la voz y supo de inmediato quién era
–Ah… Hibiya-kun…– Mientras giraba su mirar, en su rostro se notaba aliviada al saber que no tendría que correr
– ¿Ha? ¿Qué te ocurre Oba-san? Normalmente te enojarías si te llamara así–
– ¿De veras? – Ella evitaba mirar directamente al octavo miembro mientras fingía demencia
– ¿Pasa algo malo?–
– ¡Eh!… no nada… solo que… hoy es mi concierto ¿recuerdas?… solo… estoy muy nerviosa… eso es todo…– Momo solo pudo hablar de manera entrecortada tratando de convencerse a sí misma que fuera eso, mientras aún podía
– ¿Solo es eso? –Preguntó aún curioso
–…S-Si…– Deseando que ese fuera el caso, trató de no pensar en Shintaro, pero no pudo, Momo sintió como si estuviera a punto de romper en lágrimas frente a Hibiya
– Te creeré pero espero que sea verdad– Se cruzó de brazos mirándola fijamente
–Ah… yo…–
Bajó su cabeza y repentinamente envolvió al niño en sus brazos, estrechándolo y abrazándolo con fuerza, como si él fuese a desaparecer si llegara a soltarlo, y comenzó a derramar unas cuantas lágrimas en el hombro de Hibiya. Se sentía muy triste… realmente… realmente creía que su hermano Shintaro le odiaba. En realidad se equivocaba…
El azabache después del encuentro que tuvo con su hermana en la puerta del baño había regresado a su cuarto todo decaído por la reacción de desprecio que mostró Momo hacia él.
Se encontraba frente al monitor revisando como siempre tonterías en internet, hasta que se percató de un papel colorido en suelo cerca de la puerta, así que lo levantó, no pudo evitar sorprenderse al observar que era un boleto para el concierto de Momo y él igual que los otros miembros del Mekakushi-dan estaban invitados. Asientos de primera fila y pase para una post-fiesta, celebrarían esa noche todos juntos. Rápidamente tomó su chaqueta, al igual que su teléfono, guardó el boleto y corrió con Ene hacia la base, donde era seguro que se dirigía su hermana.
Momo…, después de que Ayano murió, siempre estuvo al lado de su hermano, alentándolo, intentando que saliese de esa burbuja solitaria y sombría en la que él se había sumergido por la depresión de haber perdido a su única amiga como primer amor.
Para empezar él fue quien puso distancia entre ambos, entonces… ¿Por qué de repente se siente tan culpable de haberlo hecho?… no podía ser más obvio, parecía ser que se había enamorado de su hermana.
Estaba mal… realmente mal, pero eso no cambiaría el hecho de que ambos tuvieron intimidad la semana pasada, quería gritarle que la quería con todo su ser, pero creía que ella lo repudiaba por lo que le había hecho y que nunca lo perdonaría. Ambos se equivocaban.
Con poco aliento logró llegar a la base, donde al entrar todos lo miraron con un gesto realmente sorprendido y preguntándose – ¿Shintaro?, ¿Corriendo? Es una broma ¿no?–
Pero era verdad, miró a todos lados, buscó por todas partes una señal de ella, desesperado comenzó a preguntar a todos si habían visto a su hermana, todos negaron haberla visto, así que no tuvo de otra que esperar hasta que llegara, al poco rato ella llegó tomada de la mano del octavo miembro del Mekakushi-dan, con sus ojos un poco hinchados.
– ¡¿Dónde te habías metido?! – La tomó de los hombros y la agitó
– ¿Eh?… yo solo vine para dejar los boletos y me encontré con Hibiya-kun…– Estaba tratando de procesar en su cabeza la situación, que inconscientemente siguió con la conversación con naturalidad
– ¿Por qué no avisaste que ibas a salir? ¡Pude haberte acompañado!–
–P-Pero estabas ocupado…– Respondió ella – ¡Además!… ¡tú nunca quieres acompañarme a donde voy!… ¿Por qué el cambio tan repentino?! – Dijo exclamando con algo de tristeza en su tono de voz
Sin recordar que los demás miembros del Mekakushi-dan estaban presentes comenzaron a discutir entre ellos, por lo que Kido se dio a la tarea de dejarlos discutir sin nadie que pudiera interrumpirlos…
–Chicos… ¿Quién quiere divertirse en el parque de atracciones antes de ir al concierto?– Dijo Kido esperando que todos accedieran a ir
–Muy buena idea Danchou-san, yo voto a favor – Siguió Kano quien se había percatado de la intención de Kido mientras empujaba a Konoha y a Hibiya para que caminaran a la salida
–P-Pero no podemos dejarlos discutir…– Agregó Mary
–Son peleas de hermanos Mary… es mejor dejarlos solos– Dijo Seto intentando que ella lo siguiera a la salida
–¿Qué es una pelea de hermanos? – Preguntó la joven medusa
–Ah pues…es algo como…– Seto mientras intentaba contestar la duda de Mary se dirigió con ella a la salida junto con los demás
–Yo… yo me voy con ellos…– Dijo Ene nerviosa mientras se retiraba al celular de Kido
Y así ambos Kisaragi se quedaron completamente solos.
Llevaban discutiendo durante lo que era ya más de 10 minutos, y la discusión parecía no terminar, él no cedía ni ella tampoco ¿Y todo por qué?…Por qué Momo había salido sola de casa, y no le dijo nada a Shintaro, pero si a Shintaro nunca le había importado eso, ¿Por qué el cambio tan abrupto?
Esto parecía no tener fin, hasta que al azabache de repente sacó a relucir el tema sobre el pequeño chico que había llegado junto con su hermana…
–… Ese niño no podría defenderte de los fans que te persigan, no pueden fingir ser novios ¡Es mucho menor que tú! –
– ¡¿Ha?! ¡¿Novios?! ¿De qué hablas?… ¿Quieres decir que si los fans me ven a tu lado creerán que eres mi novio y no se acercarán? –
– ¡Sí! – Sin pensar dos veces lo que contestó esa respuesta provocó un leve sonrojo por parte de Momo
– ¿Ah? Onii-chan… ¿De qué… va todo esto?–
–Yo… yo sé… que me odias por lo que te hice el otro día en casa…yo... quisiera remediarlo pero…– El azabache con una expresión triste en su cara solo pudo decirlo en voz baja debido a que no estaba preparado para escuchar a su hermana afirmar que lo odiaba…
–Yo no te odio… nunca lo haría…– Dijo Momo interrumpiendo a su hermano
–E-Eres la persona… más preciada para mí y te quiero mucho– Tomando la mano de Shintaro
–Desde pequeña sabía que jamás me verías de otra forma más allá de tu hermana, y cuando escuché que tenías a alguien a quien amabas me entristecí y guardé mis sentimientos solo para mí… pero cuando me enteré que esa chica murió, no supe si estar feliz porque ella ya no te alejaría más de mí… o sentirme triste porque volviste a salir herido… Por eso no puse resistencia alguna… y yo creí que me odiabas por ser una chica fácil…– Unas lágrimas empezaron a brotar de sus ojos
–Momo…– Tomó su mejilla con delicadeza
– Yo… fui el culpable de la muerte de nuestro padre… no quería tener que pasar por ello de nuevo en mi vida y decidí que mantendría mi distancia de todos…de esa forma, si alguien desapareciera yo no me sentiría triste o culpable por ello pero… a pesar de todo el ya no convivir contigo fue lo más doloroso que tuve que soportar–
–Y cuando entré a preparatoria conocí a Ayano quien fue la que me devolvió a la realidad con su compañía tanto como su cariño y, que a pesar de lo desagradable que yo era, ella nunca se alejó de mi lado. Me hizo creer que esos días durarían para siempre…Y entonces, un día llegué al salón, vi un florero en su pupitre y lo único que pude hacer fue romper en lágrimas en enfrente de su asiento…no lo pude soportar, así que terminé encerrándome en mi cuarto, y a pesar de todo el tiempo que ha pasado no la he podido olvidar…¡Pero aún así… ahora tú y solo tú lo eres todo para mí! –
En un punto entre las lágrimas y la felicidad tomó entre sus brazos a Momo y la abrazó con el pensamiento en su mente de que ella podría desaparecer si no la sostenía con todas sus fuerzas.
Lo único que hizo Momo fue llorar de felicidad por esas dolorosas pero hermosas palabras. Su hermano por fin se había sincerado con ella y por primera vez desde lo ocurrido en su infancia eran capaces de sentirse uno tan cerca del otro.
Shintaro sin pensarlo dos veces colocó su mano en la cabeza de Momo y la acercó hacia él para darle un delicado pero pasional beso, a lo que ella aceptó.
Comenzaron con un dulce beso, pero con el recorrer de los segundos el beso se intensificó de tal manera que Momo en lo que seguían con sus bocas unidas empujó poco a poco a Shintaro al sofá de la base para tener mayor comodidad.
Se separaron para tomar un poco de aire. Momo estaba sobre Shintaro, sentada en sus piernas, rosando su miembro cubierto con la ropa con su propia entrepierna, continuaron besándose mientras se acariciaban mutuamente, él pasaba sus manos por los pechos cubiertos por la ropa de ella y recorría su cuerpo con la palma de su mano, era tan excitante tenerla para él después de tanto tiempo.
De a poco se separaron para poder volver a recuperar el aliento y dejaron notar un pequeño hilo de saliva que aun unía ambas bocas. Momo tomó el rostro de Shintaro y con ambas manos comenzó a recorrer su cuerpo con suaves caricias, provocando que él comenzara haciendo gemidos leves y a mover sus caderas.
Ambos cuerpos estaban excitados, necesitaban sentir más del otro. Momo le retiró la chaqueta roja a su hermano ,y él deslizó fuera de ella la chamarra rosada que portaba, pero no se quedó en solo eso, posteriormente también le quitó la blusa azul que tenía puesta, necesitaba sentir esos suaves senos desnudos que ella poseía, su textura, su sabor.
Se levantó y tomó a Momo de los hombros para poder recostarla y colocarse encima de ella. Posó ambos dedos pulgares en los pezones de ella para comenzar a masajearlos, mientras posaba su boca en ellos para saborearlos, en el acto mordió uno de ellos provocando que ella gimiese levemente y se aferrara al cuello de él con fuerza.
Shintaro aún mordiendo uno de los pezones, tenía a Momo debajo suyo gimiendo desesperadamente y haciendo movimientos con las caderas para sentir el miembro erecto de su hermano, hasta que la soltó…
–Ah… ah… Onii-chan…– Dijo entre cortada y con dificultad por los gemidos que había dejado salir
– Ahora vas a saber lo que es bueno…– Dijo con una cara realmente lujuriosa y con ese hermoso brillo rojizo de sus ojos al captar la atención de los demás
– ¿Q-Que quieres decir con eso Momo? – Dijo sintiendo un escalofrío por todo su cuerpo sabiendo que no era nada bueno
Ella no respondió a lo que le preguntó y solo le retiró bruscamente la camiseta negra que él portaba, lo empujó hacia atrás, se quitó la liga del cabello y le amarró ambas manos con la misma, él la miraba con confusión hasta que ella atacó su cuello, comenzó a lamerlo y a morderlo para crear un camino con su lengua hasta su ombligo, justo como él había hecho con ella.
En el cuarto solo se encontraban los gemidos sin control de Shintaro, quien intentaba resistirse pero era inevitable pues momo estaba encendida, después ella atacó los pezones endurecidos por la excitación de su hermano y tras recorrer su lengua hasta el ombligo de él e inclusive morder su piel alrededor de aquel diminuto orificio, con cuidado ella se levantó, se quitó el short, las bragas y posteriormente se deshizo de la demás ropa de su hermano.
Ambos estaban totalmente desnudos y él, a su merced amarrado.
El miembro de Shintaro se veía tal y como aquella vez, grande y punzante, Momo se relamió, colocó ambas manos en las piernas de él y comenzó a hacer un leve pero hipnotizante masaje al miembro de su hermano, él gemía con frenesí esperando que ella se detuviese, pero igual que él en esa ocasión, no se detuvo.
Después de tan estimulante masaje, ella ya estaba completamente lista, saborearía el miembro de su hermano por segunda ocasión, así que comenzó a lamerlo con cuidado para lubricarlo un poco, a lo que él no dejaba de emitir sonidos de placer.
Luego de lubricarlo lo suficiente se llevó el miembro erecto de su hermano a la boca y comenzó a hacer movimientos de arriba hacia abajo con su boca, marcando un ritmo y provocando que él la aprisionara con sus piernas para que no dejara de moverse, pero ella tuvo que separarse para poder recobrar su aliento y como acto de mero impulso, Shintaro se corrió cuando su hermana había salido, provocando que todo ese líquido blanquecino cayese en todo su desnudo ser, y como si fuese crema batida tomó un poco y se lo llevó a la boca. Definitivamente le haría pagar a Shintaro todos esos gemidos que él le arrebató aquella ocasión.
Divertida al ver a su hermano excitado se le ocurrió hacer algo más, algo que hiciera que el deseara con desesperación estar libre, ella se colocó encima de él y puso su clítoris sobre su rostro para que pudiese lamerla, Shintaro aceptando la invitación comenzó a jugar con su lengua en la clítoris, ella igual que él en ocasiones pasadas no paraba de gemir, pero el tiempo para Shintaro ya había acabado, pues ella volvió a retomar su lugar, posó su cuerpo sobre el de su hermano y tomó su miembro con cuidado, era el turno de ella.
Y sin más introdujo a su hermano con cuidado y rapidez dentro de ella provocando que ambos gimieran aun con más fuerza, el cuerpo de ella temblaba de sobre manera, pero no desistió, así que comenzó a mover sus caderas de arriba hacia abajo, lento pero constante.
Esos movimientos al poco tiempo se volvieron rápidos y precisos haciendo sentir estocadas en su hermano, Shintaro no pudo más pero antes de que pudiera correrse Momo se levantó repentinamente provocando que el miembro de su hermano quedara fuera de ella y el líquido blanquecino quedó esparcido en el estómago de ella.
–Fu-fu-fu dejaste salir mucho– Rió Momo provocando que Shintaro quisiera regresarle el favor por la vergüenza que le acaba de hacer pasar al hacerlo gemir de esa manera y por fin se quitó la liga de las manos, empujó a Momo y se introdujo con desesperación en ella.
Sus movimientos suaves se convirtieron en duras embestidas hacia ella, una y otra y otra vez, provocando que por la excitación Momo rasgara con sus uñas la tela del sofá como si fuera muy delgada, Shintaro la posicionó de espaldas haciendo que se recargara sobre sus rodillas, metió un dedo a su boca para lubricarlo y terminó metiéndolo en ella sin piedad, a lo cual ella gimió aún más fuerte, y mientras la seguía embistiendo con aun más fuerza, ella gritaba de satisfacción para él, y al final terminó sacando su miembro viril de ella y esparció una vez más su "crema batida" encima de ella. En cuanto eso ocurría Momo se giró para poder recibir en su pecho, el cálido cuerpo de su hermano, quien para alguien que casi no sale de su cuarto, demostró tener bastante resistencia, y Shintaro aceptando la gratitud cayó rendido encima de Momo quedándose de esta manera dormido mientras era amorosamente abrazado por Momo.
Todo fue excelente, se habían reconciliado, dieron a entender sus sentimientos y no volverían a estar lejos el uno del otro.
Una vez habiendo despertado los dos, se dirigieron hacia la ducha de la base para tomar un baño juntos…
Ya estando ambos en la tina, Momo se posicionó en las piernas de Shintaro para poder recargarse mientras él la abrazaba por la espalda. Ella lo besaba mientras que él acariciaba los pechos de Momo para seguir sintiendo esa textura tan suave del cuerpo de su hermana.
Al término de su aventura en el baño, ya limpios, se arreglaron, se vistieron, dejaron los boletos sobre la mesa de té de Mary y se fueron juntos al foro donde iba a ser el concierto de Momo.
Para cuando los demás miembros del Mekakushi-dan llegaron los Kisaragi ya no estaban, así que supusieron todos que las cosas entre los dos habían acabado bien y fueron rumbo al concierto, sin siquiera pensar que los hermanos habían tenido intimidad ahí mismo.
Continuará….
Lo que me gustaría aclarar sobre este capítulo es que traté de utilizar el accidente de Momo con su padre como una excusa para la progresión en la relación Shintaro y Momo, pues en la historia original Momo obtiene su habilidad al "morir"ahogada junto a su padre.
En este caso estaba junto con Shintaro pero no me apaleen, simplemente se me ocurrió la idea de que quedaría bien.
Bueno también involucré a Ayano porque me pareció que le agregaría más drama a la situación, y de hecho si soy honesto, desde el principio pensaba hacer la historia sobre Ayano y Shintaro, pues ellos son mi Pareja Favorita de Anime (y en un futuro tengo pensado hacerlo), pero no se me ocurría una buena manera de desarrollarlo así que terminé cediendo ante mi interés en el incesto y terminó en esto.
En fin, el siguiente capitulo aún no he empezado a "Remasterizarlo", pero no creo tardar más de 3 semanas, porque si bien mi profesora me va a aconsejar, mi toque personal a la historia debe verse presente, o eso pienso yo.
Sin nada más que decir. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
