Tres: Presentación.
Sakura llegó al Templo Susanowo con la cabeza en alto, el corazón acelerado y los puños apretados, intentando darse valor. Usando una sencilla y corta túnica marrón y con el cabello recogido en dos coletas bajas, estaba preparada para la acción, en caso de darse. Después de todo, llegar ahí había sido una odisea.
Al recorrer el edificio de aulas, recordó lo complicada que había resultado la parte práctica del examen de admisión. Si había aprobado, era porque había descubierto correctamente a sus objetivos, ¿no? Reconocía que, al menos en el caso de Hiroshi, tuvo sus dudas; el joven resultó ser un témpano de hielo. Igualmente, Haruto y Hyumaki tenían sus peculiaridades, aunque le agradaron más que Hiroshi. Al menos no le daban escalofríos con una mirada.
—Salón cuatro… —musitó Sakura ante una puerta corrediza.
El cuatro casi siempre le provocaba una sensación extraña. A veces era buena, como al enterarse que Ren había cumplido cuatro meses de embarazo en perfecto estado de salud; en cambio, había sido mala la primera vez que Suzuhara le puso una mano encima: cuatro dedos se le quedaron marcados en la mejilla. Por todo eso, esperaba no darle la razón a quienes decían que cosas de cuatro, son cosas de muerte (1). Tomando aire, deslizó la puerta.
—Buenos días —saludó amablemente.
El aula, muy similar a todas las que pisó estando en Hoshikino, solamente la ocupaban otras tres personas. Una de ellas, sentada cerca de la puerta, era un joven de cabello castaño oscuro, lacio y corto, con unos inexpresivos ojos negros. Su túnica era azul oscuro, aunque el broche delataba el estilo occidental de la misma. Apoyaba la barbilla en las manos entrelazadas, con los codos firmemente plantados en la mesa. Su semblante era netamente pensativo, con lo cual Sakura lo reconoció como Hiroshi… o al menos eso había dicho en el examen de admisión.
—¡Buenos días! Tú no eres la sensei, ¿cierto? Porque no te veo bandana y…
Una chica había saltado desde el escritorio, donde estaba sentada, y se le había acercado a Sakura con curiosidad. Era delgada y de tez morena, con una melena castaña de corte algo… alborotado. Su rostro ovalado era adornado con una enorme sonrisa que sus ojos, de un castaño cristalino, compartían sin tapujos. Su túnica oriental, de un amarillo suave con bordes azules, era bastante corta, seguramente por comodidad. La chica calzaba unos zapatos bajos azules y por su lenguaje corporal, Sakura cayó en la cuenta que era la misma que en la graduación de Hoshikino se quejaba por la tristeza del momento. Y también a quien había descubierto como…
—Haruto, guarda silencio —espetó el chico de azul, sin cambiar de postura.
La chica de amarillo sacó la punta de la lengua en señal de disculpa, con una sonrisa nerviosa.
—Eso… sonó muy grosero… Hiroshi–san.
Hasta que no escuchó esa voz, grave y amable a la vez, Sakura no recordó que había una persona más en la estancia. Era un muchacho de tez pálida, cabello negro de reflejos azulados y ojos negros de intenso brillo. Su túnica oriental negra estaba cerrada por una cinta blanca en cuyos extremos había un símbolo que Sakura no alcanzaba a identificar, aunque con su trabajo en la parte práctica del examen de admisión, creyó saber qué era. Al menos si la identidad que tenía de aquel chico era correcta.
—Muy cierto, Hyumaki–kun —Haruto le dio la razón al chico pálido, quien poniéndose colorado, sonrió entrecortadamente.
—Sí, claro —ironizó Hiroshi, mirando a la recién llegada —Eres… Hiraki, ¿cierto?
Sakura asintió. Si se había puesto ese nombre clave era en honor a su amigo francés, cuyo apellido significaba algo similar. Eso le permitía recordarlo a pesar de la distancia.
—Hikari–san, ¿no te topaste con nadie cuando venías? —seguía hablando Haruto —Quizá viste a nuestro sensei sin darte cuenta y…
—Haruto, guarda silencio —volvió a ordenar Hiroshi.
—Muy bien, Hiroshi–kun —obedeció Haruto cansinamente.
La puerta corrediza se abrió entonces, dando paso a una mujer alta, bien proporcionada y cuyo cabello castaño estaba salpicado por varios mechones rubios, casi blancos. Su túnica oriental era blanca, cerrada por una cinta negra, además de llegarle a la rodilla, dejando al descubierto sus pies, calzados con sandalias negras. Su rostro no era visible al traer puesta una máscara blanca con un sol rojo pintado en la mejilla izquierda y emitiendo rayos rojos. Esa máscara era distintiva de los miembros de élite de la Guardia Imperial.
—Buenos días —saludó la mujer, cuya voz sonaba un poco distorsionada por la máscara —¿Pueden sentarse, señoritas? Les daré algunas indicaciones antes de comenzar.
Haruto asintió enérgicamente, yendo a sentarse a la derecha de Hyumaki. Sakura ocupó un sitio entre ella y Hiroshi. Los cuatro quedaban separados al menos por dos lugares unos de otros, lo que aparentemente, causó que la mujer enmascarada meneara la cabeza.
—En primer lugar, debo saber quién es quién —la mujer se colocó tras el escritorio, mas no tomó asiento. El tono de su voz era enteramente profesional —Soy la jonin asignada como su sensei. Me sé de memoria sus expedientes, pero haré de cuenta que no los leí y se presentarán, diciéndome incluso su identidad, ¿está claro? Igualmente me dirán otros datos que no están en sus expedientes, como cosas que les gustan, cosas que les disgustan y algún sueño que quieran realizar estando en este escuadrón. Háganse a la idea de que si no me lo dicen honestamente ahora, acabaré enterándome por otros métodos. ¿Quién comienza?
Tragando saliva, Hyumaki bajó la mirada. Haruto se había quedado tan impresionada con aquel discurso que no podía hablar y Hiroshi observaba fijamente a la enmascarada.
—Yo, sensei —se decidió Sakura, alzando una mano —Mi nombre clave es Hikari, pero mi identidad es Kiyota Sakura. Me gustan mucho los libros y el quidditch y odio las complicaciones. Estoy aquí para saber defenderme a mí misma, así como todo aquello que me importa.
—Simple y directa, Hikari —aprobó la enmascarada —¿Algo más?
—¿Se podría presentar usted, sensei?
—Buena idea —reconoció la enmascarada, asintiendo —Pero de momento, sólo sabrán que mi nombre clave es Tenshi (2).
—¿Sólo nos dirá eso? —se quejó Haruto.
—De momento, sí. Y ya que estás tan ansiosa, sigues tú.
Haruto dio un pequeño brinco, pero se repuso enseguida, levantándose.
—Mi nombre clave es Haruto, lo creé en honor a un personaje de mi padre que me gusta mucho, ¿sabe? —la chica sonrió —Me encantan los mangas mahonashin, cocinar y dibujar. Detesto quedarme quieta y ver gente triste —se encogió de hombros —Sueño con ser una miembro del Shizen Soudan, de ser posible. ¡Ah! Y mi identidad es Kishimoto Sasume.
Por primera vez, la expresión facial de Hiroshi demostró algo más de hostilidad al arquear una ceja, aparentemente confundido.
—Sasume… —pronunció Tenshi lentamente —¿De dónde salió ese nombre?
—No sé, me contaron que a mi madre se le ocurrió de repente, pero sí, es raro. Yo tardé mucho en aprender a escribirlo correctamente, ¿sabe? —y con eso, la chica tomó asiento.
Tenshi meneó la cabeza, esta vez con algo de pesadumbre, o eso le pareció a Sakura.
—Sigues tú —ordenó la jonin dirigiéndose a Hiroshi, quien alzó una ceja de modo inquisitivo —Anda, hazlo —apuró.
—Mi nombre clave es Hiroshi —el muchacho no cambió de posición al hablar —Mi identidad es Kishuu Sorata. No me gusta nada en particular y me disgustan demasiado las chicas, más las parlanchinas —fulminó brevemente a Haruto con la mirada —Y tengo un objetivo aquí: destacar positivamente, en nombre de mi clan. ¿Con eso le basta?
—Sí, claro —Tenshi habló ociosamente, como si se hubiera esperado todo eso, granjeándose un gesto de contrariedad de Hiroshi —Creo que sólo faltas tú —señaló a Hyumaki con un gesto, haciendo que abriera excesivamente los ojos —Vamos, adelante —animó.
Hyumaki se aclaró la garganta antes de empezar.
—Eh… mi nombre clave es Hyumaki… Mi identidad es… Kurogami Satoshi…
Hiroshi arqueó una ceja levemente y Sakura entrecerró los ojos suspicazmente.
—Me gustan los libros y… las cosas mahonashin… sobre todo los mangas —Haruto le dedicó una sonrisa al escuchar eso, lo que alentó al muchacho a proseguir —No me agrada… llamar la atención ni… estar en una discusión. Y quiero… llegar a ser un buen shinobi (3). Nada más.
Acto seguido, Hyumaki agachó la cabeza, avergonzado.
—Bien, ahora es mi turno de hablar —avisó Tenshi con gravedad —Sepan de una vez que son el cuarto equipo que se me asigna, lo que no quiere decir que sea mala sensei. Simplemente los tres equipos anteriores fueron enviados a repetir el examen de admisión.
—¿Y eso? —se extrañó Sakura.
—Sencillo: ninguno pasó la evaluación genin.
—¿La qué? —soltó Haruto, pasmada.
—Que estén aquí ahora es el primer paso para ser considerados genin's. El segundo, es la evaluación que su sensei, en este caso yo, les ha de aplicar.
Los cuatro jóvenes se mostraron desconcertados.
—La evaluación es bastante simple: tienen cuatro días, a partir de hoy, para descubrirme el rostro —Tenshi se tocó la máscara con el índice —Si logran eso, los aprobaré como genin's. Si no, los mandaré de regreso a repetir el examen de admisión. ¿Ha quedado claro?
A los cuatro no les quedó más remedio que asentir.
—Para esto, tengo una regla: todos o ninguno —advirtió la jonin —Todos deben lograr el objetivo, porque por uno solo que no lo consiga, el equipo entero reprobará.
—¿Es eso válido? —preguntó Hiroshi de mal humor.
—Sí, dado que antes de aplicar la evaluación genin, ésta debe ser revisada por el Shizen Soudan. Siendo una jonin, ¿creen que sería capaz de arriesgar mi rango con un método ilegal?
Ahora los chicos negaron con la cabeza.
—¡Ah, lo olvidaba! —exclamó Tenshi desganadamente —Hyumaki, por obvias razones, quedas dispensado de esta evaluación.
El aludido abrió los ojos desmesuradamente, sin atreverse a mirar a sus compañeros.
—¿Podemos saber porqué tomó esa decisión? —inquirió Sakura.
—Pues no. Se enterarán en cuanto la evaluación haya concluido.
—¡Sensei! —exclamó Haruto, poniéndose de pie de un salto y golpeando la mesa con las manos, frunciendo el ceño.
Cualquiera pensaría que estaba por quejarse, pero incluso sorprendió a Hiroshi al espetar.
—Si Hyumaki–kun no participa en la evaluación, ¿cómo va a aprobarlo como genin? ¿O acaso hizo algo malo y reprobará él solo?
Hubo un momento en el cual no se oyó sonido alguno. Finalmente, Tenshi rodeó el escritorio, colocándose frente a éste con las manos en las caderas. En esa posición se notaba mejor que la cinta que le cerraba la túnica estaba atada por atrás y que la parte frontal tenía una espiral blanca que semejaba un ala. Los cuatro muchachos sabían lo que eso significaba, pero no pudieron comentar nada al respecto porque la mujer habló entonces.
—¿Porqué te interesa la suerte de Hyumaki?
—¿Cómo que porqué? —se indignó Haruto —¡Somos un equipo ahora! No podría dedicarme a la evaluación en paz a sabiendas de que un compañero ya cayó.
—Nunca dije algo como eso —señaló Tenshi, serena.
—Pero eso no tiene sentido —intervino Sakura —Si el equipo debe aprobar en su totalidad, ¿cómo lo haremos si uno de nosotros no participa en la evaluación?
—En pocas palabras, hay gato encerrado —sentenció Hiroshi.
—Eso tendrán que solucionarlo ustedes. Ya les di los términos de la evaluación y si no los cumplen, díganle adiós a ser genin's. Veremos sus resultados de hoy a cuatro días.
Y acto seguido, giró sobre sí misma y se desapareció con una corriente de aire.
—¡Tiene que ser una broma! —se explayó Haruto al cabo de un instante, dejando su sitio y paseándose de un lado a otro —Si no cumplimos todos, reprobamos. Y si Hyumaki–kun está dispensado, ¿cómo van a evaluarlo?
—Un segundo —dejó escapar Sakura de pronto, llamando la atención de los otros. Hasta Haruto dejó de pasearse —Nunca dijo que Hyumaki–kun no debía participar. Solamente que estaba dispensado. Así que podríamos fingir que no participa.
—Si se le dispensó, por algo será —hizo constar Hiroshi.
—Lo sé, y es precisamente lo que usaremos a nuestro favor —aseguró Sakura con expresión decidida —Tengo un plan.
Los otros tres se acercaron a la chica y durante largo rato, no se oyó en aquel salón más que cuchicheos. Los cuatro lo abandonaron una hora después, con distintos grados de nerviosismo pero la misma determinación de aprobar.
(1) Si la frase se dijera en japonés, se prestaría a un juego de palabras, pues cuatro y muerte se pronuncian igual en ese idioma (shi).
(2) El vocablo tenshi, en japonés, significa ángel.
(3) Shinobi es el término japonés para un ninja varón.
8 de marzo de 2009. 8:55 P.M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México).
Bueno, gente, bienvenida sea a otro capi de este complemento de HHP. Se preguntarán, y con razón, porqué sigo divagando con esto. Y la respuesta es… ¡porque la lectura de manga que me lo inspiró me ha dejado picada! Ah, mejor me dejo de cosas y paso a lo que nos concierne.
Sakura ha llegado a donde aprenderá a ser una verdadera ninja, cosa que no le será fácil con semejantes compañeros de equipo. Se supo su nombre clave, Hikari, que en Japón, es un nombre de pila femenino que quiere decir Luz. Y tomando en cuenta porqué se lo puso, no hay necesidad de agregar nada más, ¿verdad?
Y en cuanto a los nuevos personajes… Debo admitir que he tenido tiempo para imaginarme las complicadas relaciones que tiene cada uno, tanto familiares como sentimentales. Más de uno me hará preguntas al respecto, sobre todo con sus nombres reales, que les fueron puestos porque hacen alusión a cosas de su historia o porque simplemente, a mí me gustan.
Y hablando de nombres, ¿alguien notó alguna cosa que compartan los nombres de estos cuatro chicos? Sí, hay algo en común en los nombres de Sakura y sus compañeros de equipo. Lo hice a propósito, por lo que me tardé un rato. Así soy yo con estos juegos.
Pero pasando a otra cosa… ¿Cómo creen que les vaya en la evaluación genin? Siendo su sensei una jonin, el rango más alto para un ninja, seguramente no será tan sencillo quitarle la máscara. Aún siendo los chicos unos excelentes magos, ¿no les parece? ¡Ah! ¿A poco habían olvidado ese insignificante detalle? Repito, esto es complemento de la saga HHP, así que la mayoría de los personajes son magos y brujas. Ahora no se ven mucho las varitas, pero se mencionan las túnicas, así que eso debería bastar, ¿no?
Bien, me despido. Quizá pase más de este complemento o mejor me concentro en otros escritos. Cuídense mucho y nos leemos pronto.
