Rise of the Guardians no me pertenece, sino a DreamWorks. Yo utilizo su trabajo sin su consentimiento y sin fines de lucro, sólo porque es divertido, me hace feliz y por orgullo. Sí, chicas (y chicos), el orgullo es peligroso, pero importante.


Jessica terminó de leer la última carta y parpadeó, totalmente confundida. ¿Pero qué carajos? Tomó la bolsa de correo a sus pies y la vació sobre la mesa, donde buscó de manera frenética entre las cartas más correspondencia como la que tenía hace un momento. Cuando no encontró nada soltó un suspiro de alivio y se sentó en la silla que tenía a un lado dejando el correo esparcido por todas partes. Más tarde lo volvería a meter en su lugar.

Como cartera, sabía que leer el correo era totalmente ilegal, es más, su pequeño arrebato le podría costar su empleo si alguien se llegara a enterar. Pero cuando estaba depurando el correo y enviándolo a las diferentes secciones, un gran puñado de cartas sin remitente y con una única palabra como leyenda aparecieron y tomaron su interés por completo. Jessica las miró un rato, no sabiendo que hacer. Lo único que se podía leer era la palabra "FanGirl" y hasta donde sabía, podía ser cualquiera.

Dejó las cartas a un lado y continuó con su trabajo, tratando de no pensar mucho en el asunto, sin mucho éxito. Frustrada, tomó el montón de cartas y las miró con cierta cantidad de enojo, debatiéndose entre si lo que debía hacer era correcto o no. Al final, cuando pensó que ya había perdido mucho tiempo, soltó un grito ahogado de frustración y abrió la primera carta. En su defensa, cualquiera podía ser una "FanGirl". Quién sabe, incluso ella.

Y así, leyó carta tras carta, más por el hecho de que catalogar el correo era aburrido que otra cosa. Cuando terminó, sintió que había desperdiciado buena parte de su tiempo, leyendo idioteces de broma. Metió todas las cartas en una bolsa y la tiró al bote de basura, donde las debió haber dejado desde el principio. Maldijo a quien haya escrito las cartas por hacerla perder el tiempo, y por sobre todo a Jack Frost, sólo porque podía.

.

.

.

.

En otro lugar, un joven de cabellos blancos y pies descalzos estornudó de la nada. Le pareció extraño porque los espíritus no se enferman, aunque no le dio importancia; en ese momento huía de otra loca niña de 16 años y no podía permitirse el lujo de analizar la esencia de un estornudo.


Uh... yo... ¿le daré un premio a quién me diga lo que es esto?:

Guashubidubidu, guashubidubidu, guashubidubidu, aoaa, Me duele la cara de ser tan guapo...