Seis: Afiliación.
—El procedimiento es simple: cruzarán el portal por un lado y éste los hará salir en el elemento más afín con ustedes. En ese instante, se les dará una bandana con el símbolo de su elemento, la cual deberán lucir en un lugar visible estando en servicio. ¿Alguna pregunta?
Kirin no se andaba con rodeos, o al menos eso pensaban los genin's. Todos, ante la última cuestión, negaron con la cabeza.
—Bien. Primero las damas. Equipo Nagareboshi…
Al oír el llamado de Kirin, Hikari y Haruto se miraron y la segunda le cedió el paso a su líder, quien le agradeció con un gesto. Avanzó hacia el portal Koushi, tan parecido a los templos sintoístas y antes que girara demasiado lo cruzó.
Nunca podría explicar bien qué pasó en esos instantes, aunque quisiera intentarlo. Lo más que podía describir era un leve e ininteligible murmullo y la sensación de que querían arrancarle algo, a lo que se aferraba con todas sus fuerzas. Lo hacía con lo que fuera: sujetaba su túnica color cereza, sus sentimientos y más que nada, sus recuerdos. Varias imágenes desfilaron por su mente, con aquel confuso susurro acompañándolas, y por haber cerrado los ojos, la pareció una eternidad la transcurrida hasta que volvió a sentir aire fresco.
Había salido de donde quiera que hubiera estado, de pie sobre un círculo verde con un símbolo negro que se veía como una simple espiral rectangular. Era idéntico al que mostraba Kirin en la bandana en su cabeza.
—Vaya, tenemos a una mokunoichi —comentó Wakuseiu, gratamente impresionado.
En tanto, Kirin agitó su varita mágica y una bandana negra apareció en la diestra de Hikari, quien la observó con algo de extrañeza. Al centro de la tela, en un círculo verde, estaba esa espiral rectangular sobre cuya versión en mosaico estaba parada. A una seña de Tenshi, Hikari se quitó del dibujo de mosaico y se reunió con su equipo.
—¡Qué bonita! —exclamó Haruto por lo bajo, mirando la bandana.
—Así que una konoichi de madera —comentó Hiroshi —Elemento complejo, ¿lo sabes?
Hikari asintió, tendiéndole la bandana a Haruto, quien la observó sin entender.
—Ayúdame a ponérmela.
Haruto asintió alegremente y tomó la tela por ambos extremos, sorprendiéndose un poco al ver que Hikari le acercaba el brazo izquierdo.
—En el antebrazo —señaló, palmeándose la zona mencionada con la mano derecha.
—Un lugar algo raro para llevar la bandana —comentó Sorairo en un susurro alto —¿Quieres llamar la atención más de lo que ya lo haces, Hikari?
—No. Simplemente para mí es más cómodo así.
Sorairo iba a replicar cuando Kirin llamó.
—Haruto, de Nagareboshi. Tu turno.
La chica dio un respingo, asintió apresuradamente y corrió al portal, cruzándolo sin titubear.
Por fuera, Hikari se dio cuenta que apenas pasaban cinco segundos entre cruzar el portal Koushi y materializarse encima de un símbolo elemental. La sorprendió que Haruto obtuviera una bandana de agua, pues por lo que sabía, era un elemento aún más complicado de manejar que el suyo, pero la inquietó más la actitud de Sorairo, al otorgársele una bandana con el símbolo del fuego. La líder del equipo Chi le dedicó una mirada de superioridad a Haruto, quien estaba conversando con Hyumaki y mostrándole cómo se ataba la bandana a la cabeza a manera de diadema. A Hikari eso le daba mala espina, por lo que se propuso hablar con su compañera de equipo al respecto.
En el transcurso de los siguientes minutos, las chicas de los cuatro equipos obtuvieron sus bandanas. La única sorpresa notable, aparte de la de Hikari, fue que Sekai obtuvo una bandana con una espiral triangular sobre un fondo gris, el símbolo del metal. Además, Kirin comentó algo enigmáticamente, con aspecto preocupado.
—Espero que seas una tetsunoichi de las buenas, Sekai. Las malas traen desgracias.
Hikari le dirigió un ademán de apoyo a Sekai, quien correspondió con una sonrisa y atándose la bandana a la frente con firmeza.
Llegó el turno de los varones y al llamar a su equipo, Hyumaki se sorprendió de que Hiroshi le permitiera pasar en primer lugar. Hikari pensó que era un detalle cortés, pero inusual. Al menos fue mejor que el hecho de que Hyumaki resultara con afinidad a la tierra y Tensai se llevara una mano a la cara, en claro signo de decepción. Hyumaki notó eso, inclinó la cabeza y se ató la bandana al cuello en cuanto la tuvo en la mano, notoriamente triste. Hikari, mentalmente, apuntó otro misterio qué resolver en su creciente lista.
Las afinidades de los chicos no causaron otra reacción anormal. En cuanto el proceso terminó, Kirin llamó la atención de todos blandiendo la varita, sin ejecutar hechizo alguno.
—Su afinidad elemental es ahora una herramienta útil, la cual aprenderán a usar con inteligencia y responsabilidad —Kirin observó a los genin's, quienes intentaban mostrarse lo más serios posible —Lo que su sensei no pueda enseñarles directamente, podrán aprenderlo de otros jonin's y chuunin's, quienes ya están avisados de que puede darse esta eventualidad. Para aquellos autodidactas, el edificio del archivo está a su disposición. Y por último, quiero que les quede claro que un solo elemento, bien empleado, puede ser poderoso. Los equipos ninjas pueden conseguir maravillas al saber combinar todos sus elementos. Y al aliarse con otros colegas, podrían tener la potencia de la misma naturaleza. Sin embargo…
La pausa que siguió puso en alerta a los equipos. El semblante de Kirin ahora era más duro, pero a la vez más preocupado que cuando advirtió a Sekai.
—Que nunca les pase por la cabeza que ser magos les da derecho a dominar a los demás —sentenció finalmente —La magia es un don y no deben malgastarlo en dañar a nadie.
Después de otra pausa, inclinó la cabeza a modo de despedida, hizo un ademán a sus alumnos y éstos lo siguieron cuando comenzó a alejarse.
—Kirin y sus discursos baratos… —desdeñó Tensai.
Wakusei la fulminó con la mirada, lo mismo que Tenshi, quien replicó con frialdad.
—Él es uno de los mejores shinobis de la actualidad, así que procura decir esas estupideces cuando pueda escucharte. Quisiera ver que te dé tu merecido por ello.
—Tenshi–san, cálmate —pidió Wakusei entonces.
—Lo haré, no te preocupes —la jonin hizo un amago de sonrisa antes de dirigirse a su equipo —Nagareboshi, es hora de irnos.
El equipo entero asintió, despidiéndose con una reverencia que solamente correspondieron Wakusei y su equipo, Pinku, Aoi y Kuroi. Se retiraron enseguida.
—Tenshi–sensei —llamó Hikari cautamente —¿De verdad conocimos al resto de los equipos novatos? Esperaba que fueran más.
—Sí, este año solamente cuatro equipos aprobaron las evaluaciones genin's —informó Tenshi a modo de respuesta, frunciendo el ceño —Esperaba lo mismo que tú; algunos equipos prometían mucho, según a los expedientes de sus integrantes. Pero los sensei's de esos equipos debieron tener excelentes razones para reprobarlos. En caso contrario, habrían tenido problemas con el Shizen Soudan.
—¿Y… conoce bien a los sensei's de Chi, Ginga y Zoo?
—Curiosamente, sí. Son mis antiguos compañeros de equipo.
El dato sorprendió a Hikari, quien había contemplado cómo se trataban su sensei y Tensai.
—Lo que me recuerda… Hyumaki —Tenshi miró al nombrado, quien la ojeó tímidamente —No tomes muy en cuenta a Tensai. Lo que ella diga o crea no tiene por qué afectarte.
—Pero… Tenshi–sensei… No puedo evitarlo —musitó Hyumaki finalmente, llevándose una mano a su bandana inconscientemente.
—Lo sé y no te ordenaré lo contrario, no sería justo. Pero quiero que pienses bien lo que acabo de decirte, ¿de acuerdo?
Hyumaki asintió.
—Hiroshi —Tenshi vio al chico fijamente, quien alzó una ceja de manera interrogante —No soy partidaria de prohibir la convivencia entre colegas, pero creo que tienes suficiente cerebro como para que comprendas mi petición de cuidar lo que dices frente a ese amigo tuyo, Aoi, acerca de nuestros entrenamientos.
Hiroshi asintió vagamente, encogiéndose de hombros.
—Lo mismo va para ti, Hikari —continuó la jonin —Tú eres la líder de este equipo, así que debes dar un buen ejemplo.
—No se preocupe, sensei. Si lo dice por Sekai–chan, no tengo inconveniente. A decir verdad, me sorprendió verla aquí. No sabía que intentaría entrar al escuadrón.
Se hizo el silencio. Tenshi tomó el camino hacia el edificio comedor, acompañada por sus estudiantes, quienes tenían sus propias preocupaciones. Prácticamente seguían a Tenshi de manera automática hasta sentarse a una de las mesas redondas del lugar, milagrosamente vacía para ser la hora pico del almuerzo.
—Haruto, ve a ordenar por todos, por favor —pidió Tenshi inesperadamente —Yo quiero sushi y té helado de limón.
Haruto levantó un pulgar aprobatoriamente, sin replicar, sacando de un bolsillo una pequeña libreta y un bolígrafo, anotando el pedido apresuradamente.
—Yo quiero negi ramen y jugo de manzana —indicó Hikari.
—Kamameshi (1) y té de trigo —ordenó Hiroshi.
—Yo… okonomiyaki estilo Modan y… té helado de menta —se decidió Hyumaki.
Con todo debidamente escrito, Haruto fue hacia la barra en donde dos brujas y algunos elfos domésticos recibían los pedidos. Tenshi vio cómo su alumna se alejaba antes de soltar un suspiro desganado que, aparentemente, llevaba rato conteniendo.
—Esto se los digo a ustedes porque Haruto ya tiene suficiente con sostenerse en pie como para preocuparla más —ante las caras de incomprensión de los jóvenes, Tenshi les dedicó su expresión más severa al continuar —En la medida de lo posible, no dejen que Haruto se sienta menos frente a… la líder de Chi.
—Se refiere a… ¿Sorairo –san? —quiso confirmar Hyumaki.
—Exactamente, a ella misma me refiero.
—¿Porqué habría de darse esa situación? —Hikari lucía aturdida, y con razón: su sensei parecía ligeramente inquieta con el tema.
—Si en realidad les interesa saberlo, deberán averiguarlo por su cuenta, Hikari. No soy la persona indicada para explicarlo.
—Pero sí es la indicada para desconfiar de Haruto, ¿no?
La frase de Hiroshi tomó por sorpresa tanto a sus compañeros de equipo como a Tenshi.
—¿Por qué motivo desconfiaría de Haruto? —retó la jonin, frunciendo el ceño —Es una de mis estudiantes, integrante de este equipo, ¿a qué viene…?
—El simple hecho de insinuar que Haruto podría sentirse menos frente a alguien como la líder de Chi denota falta de confianza en las capacidades de nuestra compañera. Sinceramente, Haruto es irritante, pero en varios sentidos, mucho mejor que la líder de Chi. Así que no vuelva a decirnos algo como eso, Tenshi–sensei. ¿Quiere hacerme ese favor?
Hyumaki abrió los ojos, desconcertado, volviéndose hacia Hikari, que estaba igual o más impresionada que él. Tenshi se limitó a mover la cabeza de un lado a otro, de manera casi tan imperceptible como la sonrisa de triunfo que le adornó la cara.
—¡Listo! —exclamó Haruto entonces, quedándose de pie junto a Hyumaki —Nos traerán la comida en un rato. Yo pedí onigiris y un gran vaso de té helado de durazno, ¡sólo de recordarlo se me hace agua la boca!
—Haruto, guarda silencio —espetó Hiroshi de mala gana, como de costumbre —Y siéntate de una buena vez.
La chica, con una expresión entre divertida y resignada, ocupó el sitio libre entre Hikari y Hiroshi, para acto seguido llevarse distraídamente una mano a la cabeza.
—No puedo creerlo —musitó, tocando apenas su bandana negra con una espiral en forma de gota también negra, sobre un círculo azul —Al fin sabemos la afinidad elemental que tenemos, ¡genial! —sonrió serenamente —Ahora los entrenamientos con los mahojutsus, ¿verdad, Tenshi–sensei? Eso me ayudaría, porque a veces no puedo sacar la varita a tiempo y en una misión real, el enemigo podría aprovechar y…
—Haruto…
—Sí, sí, ya sé, Hiroshi–kun. Que guarde silencio.
Haruto le dedicó una tenue sonrisa a su compañero, en señal de disculpa, pero él solamente hizo un mohín de fastidio y desvió la vista.
Para cuando llegó la comida, Hikari tenía un propósito muy claro: conocer a sus compañeros. Una cosa había sido descubrir sus identidades para el examen de admisión, pero no había ido más allá de averiguar sus nombres y algunos detalles básicos de sus familias y amistades. Si iban a hacer un equipo, consideraba que debía llegar incluso a ser sus amigos.
Y esperaba conseguirlo al darles un voto de confianza.
(1) El kamameshi es un platillo japonés consistente en arroz cubierto de verduras y pollo o marisco y luego horneado en cuencos individuales.
16 de marzo de 2009. 1:50 P.M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México)
Hola, gente bonita. Sí, este capi me salió corto, pero así lo tengo en el borrador. Mejor, porque los que vienen son más largos, con más contenido y detalles realmente interesantes.
La afinidad elemental, más que nada, era el elemento que se les dará mejor para ejecutar esos hechizos sin varita, los mahojutsus. En occidente, los elementos son cuatro: tierra, aire, agua y fuego. En oriente, los elementos son cinco: tierra, fuego, agua, metal y madera. Lo único que hice yo fue mezclar esas dos ideas y agregar un elemento más: el rayo. Así, tenemos siete elementos a los cuales pueden ser afines nuestros novatos. Se dijeron algunos y les dejo de tarea cuáles son los de los demás. Depende mucho de su carácter, pero también de sus gustos y claro, los parientes suelen compartir elemento.
Si di la cátedra de los elementos es para que vayan adivinando quién es afín a cuál, porque me resultará divertido leer las suposiciones a las que pueden llegar. Por otra parte, las apuestas respecto a lo que se traen algunos personajes con otros también serán recibidas. Y seguramente, para este momento algunos detestan a ciertas personitas que he presentado, ¿no? Como si no los conociera…
Bueno, hasta aquí llego este día. Cuídense mucho y nos leemos pronto.
