Siete: Revelación.
Para cuando junio comenzó, el equipo Nagareboshi ya dominaba los principios básicos para la ejecución de los mahojutsus. Habían comenzado a practicar con los Generales, sin ligar magia con su elemento. Así, los cuatro jóvenes aprendieron a canalizar la magia con cualquier cosa que tuvieran a la mano, en caso de no poder usar la varita.
—Haruto, ¿qué crees que haces?
Hiroshi estaba a punto de atestarle a un tronco un golpe con una katana resplandeciente (seguramente con un mahojutsu aplicado a la misma), pero tuvo que bajar el arma. Haruto, por un instante, se cruzó en su camino siguiendo a una… ¿shuriken rodante?
—Apliqué un mahojutsu ofensivo de animación, pero no me salió como esperaba, ¿sabes? —se quejó la chica, haciendo un puchero —Se supone que la shuriken giraría al hacer contacto con el blanco, pero se me cayó antes de lanzarla y…
—Haruto, guarda silencio. Ya entendí.
—Eso me sorprende —comentó Hikari de repente, sonriendo suavemente al ponerse de pie en la rama de un árbol… de cabeza.
Hiroshi arqueó una ceja al ver a su líder, que en pocos días dominó mahojutsus de andanza, que se aplicaban en los pies para poder ir por cualquier superficie, en cualquier postura. Los árboles eran los favoritos de Hikari, lo que podía atribuirse a su afinidad elemental.
—¿A qué te refieres? —le preguntó Hiroshi.
—Que te lo explique Hyumaki–kun —indicó Hikari con simpleza, caminando de la rama al tronco con toda tranquilidad.
—Ah… ¿yo? —se extrañó Hyumaki, que unos metros más allá, intentaba realizar un mahojutsu de manera ocular (usando la mirada) hacia un blanco colocado a diez metros de él.
—Sí, sí. Al menos creo que los hombres hablan el mismo idioma, ¿tú no?
Ante eso, Hyumaki comprendió y asintió, volviendo a lo suyo. En cambio Hiroshi, con ojos entrecerrados, vio cómo su líder llegaba a tierra firme, iba hacia Haruto y amablemente le aconsejaba cómo ejecutar correctamente su mahojutsu.
—Jóvenes, es suficiente por hoy —Tenshi se había dedicado a observarlos ese día, como en las dos semanas anteriores, puesto que les había dicho que era momento de que entrenaran por su cuenta —Además, no querrán perder el barco.
La única forma de entrar y salir de la isla para quien no fuera de alto rango era a bordo de un barco mágico, invisible a los ojos y aparatos mahonashin y cuyo destino era un muelle en la bahía de Tokio. Al día siguiente, los genin's podrían disfrutar del primer día libre del trimestre.
—¡Es cierto! —exclamó Haruto, enderezándose tan de golpe que casi tira su shuriken hechizada —Ya tenía ganas de ir a casa, ¿saben? Mi padre seguramente se llena de comida rápida mientras trabaja porque como mi madre casi no está en casa…
—Haruto, guarda silencio.
La nombrada sacó la punta de la lengua, apenada.
—Pues no los retengo más. Preparen sus cosas y nos veremos pasado mañana —Tenshi inclinó la cabeza a modo de despedida y se desapareció.
Los jóvenes se dirigieron a los dormitorios de los genin's, divididos en dos torres que compartían una pared. Una de las torres, blanca como la nieve, era para las kunoichis (1) y la otra, negra como la noche, para los shinobis.
La primera vez que estuvieron allí, los miembros de Nagareboshi se sorprendieron de la elevada cantidad de ninjas que ocupaban las torres, pese a que esa primavera sólo dieciséis novatos habían ingresado. No sabían la razón exacta de eso, pero como el entrenamiento los mantenía sumamente ocupados, no se molestaron en averiguarlo.
—Hikari–chan…
Al estar en la Torre Blanca Genin, Hikari se halló con que ella y Haruto no eran las únicas retrasadas para tomar el barco. En la segunda planta se topó con la informante de Ginga.
—Hola, Sekai–chan —saludó Hikari con una leve sonrisa —Creí que ya te habías ido.
—Antes quise verte, porque no había tenido la oportunidad desde que comenzamos el entrenamiento —Sekai lucía muy apenada —¿Podemos… platicar? —inquirió, tímida.
—Ahora no, pero con mucho gusto lo haremos otro día.
—¿De verdad?
Hikari asintió, arrancándole una sonrisa de alivio a Sekai, quien enseguida levantó del suelo, a su derecha, una maleta mahonashi y se marchó rápidamente.
—Se veía preocupada, ¿sabes? —comentó Haruto al seguir su camino.
—Sí, lo sé —Hikari movió la cabeza de arriba abajo, sorprendiéndose mentalmente de que Haruto se hubiera dado cuenta —Es amiga mía desde la escuela y tal vez creía que me enojaría con ella porque no me dijo que entraría al escuadrón. Pero no estoy molesta, incluso la comprendo. Su novio, que por cierto es mi mejor amigo, está en el Escuadrón Samurai y supongo que hizo esto porque quiere estar a su altura.
—¡Vaya!
Media hora después, las dos chicas tenían que correr para llegar al muelle, pues el equipaje y la charla las entretuvo más de la cuenta. Llegaron apenas a tiempo para abordar, aunque tuvieron que aguantar miradas desdeñosas de otros pasajeros.
—Ah… ¿están bien? —preguntó Hyumaki, que se les acercó en cuanto estuvieron a bordo.
—Sí, claro —Hikari movía la cabeza afirmativamente—Sólo déjanos recuperar el aliento.
—¿Porqué tardaron tanto? —quiso saber Hiroshi, aparentemente fastidiado.
—Casi olvido unos pergaminos que estoy estudiando —explicó Hikari.
—Y yo no encontraba unos bosquejos que quiero enseñarle a mi padre —Haruto sonrió, pero sus compañeros notaron que no lo hacía como de costumbre al agregar —Y son un regalo de cumpleaños que quiero dar. Como no sé cuándo tendremos otro día libre, tengo que aprovechar.
—Me sorprenden los progresos que ha hecho tu memoria. Y yo que creía que te freirías el cerebro por el entrenamiento…
Nagareboshi dirigió la vista al mismo punto, donde la líder de Chi, Sorairo, le dedicaba una fea mueca a Haruto.
—Tranquila, Sorairo–san —pidió su compañera de equipo, Pinku, con voz serena.
—Sí, modera un poco ese carácter tuyo —secundó Aoi, quien enseguida alzó una mano hacia Hiroshi, en señal de saludo.
—Los novatos sí que son divertidos —comentó una mujer de unos veinticinco años, cabello castaño y ropas marrones —Y además, patéticos.
—¿Qué dijiste? —soltó la líder de Ginga, Hokuto, con el ceño fruncido.
—Son tan tiernos… —continuó la mujer burlonamente, alisándose una amplia manga de su blusa —Y la novedad del escuadrón, ¡todo el mundo apuesta cuánto van a durar!
Hokuto apretó los puños, dispuesta a desenfundar la ninjato en su espalda para enfrentarse a esa tipa, pero Sekai la retuvo por un brazo y Subaru, a paso lento, se colocó entre ambas, dándole la espalda a su líder.
—A nosotros nos irá muy bien —comenzó, sonriendo tenuemente, para luego ponerse serio y continuar con voz profunda y apática —Pero a ti no te queda menospreciar a los novatos, pues compartes rango con nosotros y a juzgar por tu aparente edad, eso se debe a tu incompetencia.
Eso molestó a la mujer, que le dedicó una mueca a Subaru antes de alejarse.
—Un golpe efectivo directo al orgullo —felicitó una chica de cabello verdoso: Hebi, la estratega de Zoo —Buen trabajo, Subaru.
—Gracias. Sabía que saldría bien.
—En algo tiene razón esa tipa —intervino de pronto Kuroi, el informante de Chi, con una mueca —Somos los primeros novatos en el escuadrón en cinco años.
—Señal de que no somos cualquier cosa —sentenció Hiroshi con un gesto arrogante.
—Tienes razón, Hiroshi–san —confirmó Sorairo.
Al oír a su líder, el resto de Chi rodó los ojos.
El resto de la travesía resultó tranquila. Llegando al muelle mágico de la bahía de Tokio, un mago moreno y con bandana de agua en la frente les dio algunas instrucciones para el regreso al Templo Susanowo. En cuanto desembarcaron, los novatos observaron que el muelle estaba conectado a tierra por un puentecito curvo, rodeado de niebla y custodiado por dos magos rígidos como estatuas y cuyos rostros eran cubiertos por las máscaras de la Guardia Imperial. En cuanto se cruzaba el puente, se veía un callejón de los muelles mahonashin de la bahía.
—Creo que podemos desaparecernos desde aquí —indicó Hiroshi al ver cómo al pisar el callejón, se desaparecían sin demora.
—Antes que lo olvide —Hikari rebuscó en sus bolsillos hasta extraer de uno de ellos un trozo de pergamino —Memoricen esto. Es mi domicilio actual. Mañana los invito a comer.
A sus compañeros eso los tomó por sorpresa, pero no tardaron en asentir (Hiroshi con una mueca y Hyumaki, sonrojado). Por turnos, los chicos y Haruto leyeron la dirección, memorizándola bien antes de devolverla.
—Perfecto, los veré a las cuatro —Hikari se guardó el pergamino —Lleguen de la manera mahonashi, por favor, que luego les explicaré cómo aparecerse allí.
Acto seguido. Hikari inclinó la cabeza y se desapareció.
Sus compañeros se miraron entre sí, confundidos. Poco después se desaparecieron, sin imaginarse lo que les esperaba al día siguiente.
—¡Hola, hola! Pase, pasen, Sakura–chan viene en un momento. Siéntanse como en su casa.
Ren Asuka abrió la puerta de su departamento con una gran sonrisa, sorprendiendo a los visitantes. La mujer era como una versión crecida de Sakura, pero con el cabello más corto, con mucho más ánimo… y un vientre que delataba una vida en camino. Definitivamente, los tres jóvenes recién llegados no se esperaban eso.
—Muchas gracias por recibirnos —pronunció Sasume con más calma de la usual, inclinándose.
Sorata y Satoshi imitaron el gesto poco después.
—No hay de qué. Lo que sea por Sakura–chan.
Ren los guió a la sala y con una seña, los invitó a sentarse, cosa que ella hizo también.
—Onesan, retiré la olla del fuego —avisó entonces Sakura, entrando a la sala. Vestía una blusa de manga corta color ciruela y un pantalón de mezclilla, con el cabello recogido en dos trenzas —¡Ah, hola! Chicos, ella es mi hermana mayor, Ren. Onesan, ellos son mis compañeros de equipo en el escuadrón: Kishimoto Sasume–chan, Kishuu Sorata–kun y Kurogami Satoshi–kun.
Ren hizo ademán de reconocer los apellidos de Sorata y Satoshi, pero no hizo comentarios.
—Su apellido no es Kiyota —observó Sorata tras un momento de silencio.
—Asuka es mi apellido de casada —explicó Ren con naturalidad —Aki–kun y yo esperamos a nuestro primer hijo —colocó una mano sobre su vientre.
—Ah… felicidades —balbuceó Satoshi.
—Gracias. Por cierto, Sakura–chan, ¿de pura casualidad no sabes algo de Aki–kun?
—No y no me sorprende. Siendo yo una genin novata, nadie se va a tomar la molestia de atenderme si se me ocurriera preguntar por él. Además, se les haría raro —Sakura frunció el ceño —Si Aki–san tarda tanto, su misión debe ser más complicada que de costumbre.
—Con que pueda volver antes que nazca el bebé… —Ren se encogió de hombros y se levantó con lentitud —Revisaré la comida. Puedes platicar con tus amigos un rato, Sakura–chan.
Ren se alejó y Sakura se adueñó de su asiento.
—¿Tu cuñado está en el escuadrón? —inquirió Sasume a toda prisa, susurrando.
—Sí, lo está. De hecho, gracias a él y su recomendación, pude entregar mi solicitud al examen de admisión de forma extemporánea, para hacer la parte teórica el invierno pasado.
—¿No tuviste problemas… con que la recomendación… la hiciera tu cuñado? —dudó Satoshi.
—Pues no. Pocos saben que el Otoño Devastador es mi cuñado.
Tras esa frase, hubo un largo instante de silencio. Sus compañeros de equipo se habían quedado atónitos; incluso se le veía el asombro a Sorata en la cara.
—¿Hablas en serio? —logró preguntar Sasume finalmente.
Sakura asintió. Para ella fue buena señal que incluso Sasume, una hija de mahonashin, supiera que con Otoño Devastador se refería a Asakura, uno de los pocos shinobis contemporáneos catalogado como espía múltiple, dado que servía tanto al Escuadrón Ninja como al resto de la Guardia Imperial en misiones de espionaje e infiltración. Cuando estaba de misión con personas que no eran de su escuadrón, el seudónimo que usaba era Aki Asakura, el cual revelaba parte de su identidad, pero no por completo, para evitar problemas. El apodo de Otoño Devastador se expandió entre los colegas de Aki para referirse a él fuera del Templo Susanowo, pues los ninjas tenían prohibido revelar las identidades de sus colegas en el exterior.
—La reputación del Otoño Devastador es formidable. Fue el primero de su generación en ascender a jonin y su apodo externo se debe a sus mahojutsus elementales de largo alcance.
Satoshi recitó aquello de un tirón, en tono de admiración, pero se cohibió ante la atención que le prestaban sus compañeros, a quienes les quedaba claro que no pudieron asignarles mejor informante: podía conseguir datos difíciles en poco tiempo y su timidez no salía a flote al exponer sus conocimientos.
—Supongo que el trabajo duro es bueno para quien se hace a sí mismo —comentó Sakura.
Por la expresión de la chica, nadie se atrevió a preguntarle a qué se refería.
—Tu hermana se ve feliz, ¿sabes? —señaló de repente Sasume —¿Cuándo nace su bebé?
Sakura no se esperaba el cambio de tema, pero lo aceptó de buena gana.
—A finales del verano —respondió —Ren–nesan quería que naciera en otoño, porque si era niña, podría llamarla Akiko o algo así. Aki–san dice que eso delataría a la niña como hija suya, pero a Ren–nesan no parece importarle.
—¿Se puede saber por qué razón nos invitaste a comer? —inquirió Sorata bruscamente —¿Sólo fue para presentarnos a tu hermana y alardear de tu cuñado?
—No —la voz de Sakura sonó firme, como si ya se esperara esa reacción de Sorata —Lo hice para demostrarles que confío en ustedes. Además, por como van las cosas, necesitaré toda la ayuda posible para proteger a mis seres queridos. Tanto en mi nombre como en el de Aki–san.
Los otros tres se lanzaron miradas furtivas. Lo que Sakura decía era creíble y real. La situación mundial, con Hagen al mando de la Alemania mágica, se tornaba cada vez más incierta y muchos países temían ser los próximos en caer. Y en los últimos días, prácticamente no se veían más jonin en el Templo Susanowo que los asignados como sensei's. ¿Qué sería del Japón mágico si comenzaba a perder en batallas ajenas a sus mejores ninjas?
—El embarazo de Ren–nesan está catalogado como de alto riesgo y no quise preocuparla —continuó Sakura —Pude hablar con Aki–san antes que se marchara. Su misión no es sencilla, pues él y su equipo van tras los fugitivos de Shinitani —ante eso, Sasume abrió excesivamente los ojos, asustada —Aki–san nunca me lo habría dicho si no estuviera preocupado. ¡Imagínense! Hasta me dio el nombre que le gustaba para el bebé, en caso de que le pasara algo.
Los otros no necesitaron más para ponerse en el lugar de Sakura. Se notaba que para ella, su familia era muy importante. Y que a su vez, tenía la confianza de su familia.
—De nosotros no saldrá… que el Otoño Devastador… es tu cuñado —declaró Satoshi inesperadamente —Con todo lo que eso implica.
Sorata y Sasume estuvieron de acierdo con Satoshi asintiendo con energía.
—Muchas gracias —Sakura tenía los ojos brillantes —Y antes que lo olvide… Cuando quieran venir aquí apareciéndose, háganlo en la sala. El departamento está bajo un encantamiento Fidelio y la sala es el único lugar al que podrían llegar.
Los otros tres asintieron firmemente.
—¡Pueden pasar a la mesa!
El llamado de Ren le dibujó una leve sonrisa a Sakura y seguida por sus compañeros (a quienes en un futuro, esperaba llamar amigos), fue directo al comedor.
(1) El término kunoichi es para referirse a una mujer ninja.
16 de marzo de 2009. 10:40 P.M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México).
¡Hola, hola, gente hermosa! Sí, sé lo que piensan, ¿qué no tiene quehacer esta mujer? Acabé de pasar dos capítulos en un día. Será porque en borrador, no son extensos y después de escribir tantas páginas en otros fic's, ya resulta raro ver uno corto, ¿no? Mejor para mí, quizá así lo termine pronto.
Pasando a las curiosidades… Bueno, aclararé algo de Aki ahora, antes de que la cabeza les dé vueltas por la confusión. La identidad real del marido de Ren es Aki Asuka, su nombre clave en el Escuadrón Ninja es Asakura, cuando trabaja con alguien que no es del escuadrón se hace llamar Aki Asakura y fuera del Templo Susanowo sus colegas lo llaman Otoño Devastador para no revelar su nombre clave ni su identidad. ¿Quedó claro o los confundí más? Lo que sí debo informar es que el nombre de pila de Aki significa, precisamente, otoño. Por eso lo de Otoño Devastador. Lo de Asakura… El apellido lo saqué de un manga que actualmente estoy leyendo en línea (no, no es el mismo que me trauma y me dio las ideas para este complemento). No sé, me gustó mucho y como sonaba parecido a Asuka… Fin del asunto.
Y bien, se nota que el equipo Nagareboshi ahora será más unido. Ya lo era, muy a su manera. Pero ahora lo será más. Los muchachos son tan opuestos entre sí que creí que no resultaría. Solamente que no tomé en cuenta que mi inspiración es caprichosa y en ocasiones hace lo que quiere. ¡En serio! Si no me creen, pásense por RMG y analicen el personaje de Kogane Kawasaki. No es lo que acostumbro y la verdad, no sé de dónde sacó su carácter ese niño. Lo juro.
En fin, basta de cosas. Si algo más les llamó la atención y no les quedó muy claro, háganmelo saber. Cuídense mucho y nos leemos pronto.
