Doce: Obtención.

Nagareboshi, con sumo cuidado, vigiló al equipo que se abría paso entre la selva con mucho esfuerzo, en una hilera apretada y perfecta. Por los ademanes de cada integrante, Hyumaki hizo una deducción aproximada de las posiciones de cada uno y la explicó en un susurro.

—Al frente… Parece que va su informante, tanteando el terreno. Le sigue… su estratega, porque constantemente hablan entre sí. Su líder parece ser el tercero, ya que sólo hace señas a todos. Y en ese caso, dejaron al elemento sorpresa atrás, para cubrir la retaguardia.

—Si eso es correcto, ¿quién trae la caja? —inquirió Hikari.

—La brújula apunta al supuesto estratega.

—No me suena lógico —comentó Hiroshi.

—¿Porqué? —quiso saber Haruto.

—Por las bandanas de esos tipos.

Ante la respuesta de Hiroshi, Haruto giró la cabeza hacia el equipo que lentamente se acercaba hacia el árbol donde estaban. Si Hyumaki tenía razón, el estratega era el segundo en la fila y su bandana, que le cubría toda la cabeza, mostraba el símbolo de la tierra. Sus compañeros tenían, respectivamente, bandanas de fuego, rayo y metal.

—¿Eso qué tiene que ver? —insistió Haruto.

—Por elemento, el primero al que se atacaría sería al tsuchinobi, pues la mayoría de los mahojutsus elementales que tiene a su alcance son de espionaje y defensa. A simple vista, se le podría considerar como el más débil del equipo.

Haruto miró de reojo a Hyumaki, quien seguía con la mirada fija en el equipo enemigo.

—Por lo tanto, el tsuchinobi no es el estratega —concluyó Hiroshi, haciendo una mueca —Hikari, ¿te enteraste de algo?

—Las plantas dicen que van en dirección contraria a la nuestra y que la rainoichi responde al nombre clave de Zenko (1).

—Zenko… —repitió Hyumaki al tiempo que rebuscaba en su bolsa de pergaminos, de la que sacó un rollo —Creo que… Sí, aquí está —leyó el contenido a toda velocidad —Zenko–san es líder de Zenmetsu (2), equipo genin que se presenta a la evaluación chuunin por segunda vez. La especialidad del equipo son las trampas, colocadas por su elemento sorpresa, Zendo–san (3).

—¿Zendo? —se extrañó Hikari.

—Es su tsuchinobi.

Haruto puso una expresión de entusiasmo al oír eso.

—Entonces déjenmelo a mí, ¿sí?—pidió, antes de bajar del árbol.

—¿En qué está pensando? —se quejó Hiroshi por lo bajo, siguiendo a su compañera.

—Quedémonos un poco apartados, para que pueda maniobrar —ordenó Hikari.

Hyumaki asintió y Hiroshi hizo una mueca.


Zenmetsu hizo una mueca cuando de sopetón, se topó con una kunoichi de melena castaña cuya ropa azul oscuro tenía brillantes detalles amarillos. Les pareció una insensata y más a la joven que iba al frente, de ropa marrón, cabello castaño y bandana de rayo al cuello.

—¿Qué quieres, niña? —espetó la rainoichi.

—Ah… lo siento, perdí a mi equipo, ¿saben? —Haruto sacó la lengua en señal de vergüenza —Pero nuestra brújula me guió a ustedes, así que…

—¿Piensas quitarnos la caja sola? —se burló un hombre alto, de espalda ancha y cara cuadrada, que se cubría la mitad de la cabeza con su bandana de tierra —No podrás contra Zenko–san. Ya vimos tu bandana.

Haruto fingió sorprenderse por eso, llevándose una mano a la cabeza.

—Oigan, ya que nos retó, librémonos de ella —espetó una chica castaña de ropas color vino, cuya bandana de fuego le cruzaba diagonalmente el pecho.

—Sería entretenido —sentenció el último miembro de Zenmetsu, un tipo fornido de cabello negro, cara de pocos amigos y bandana de metal en la frente.

Para sorpresa de Zenmetsu, Haruto sonrió.

—¿Para quién creen que será entretenido? —inquirió pícaramente.

De pronto, el equipo Zenmetsu comenzó a hundirse.

—¿Qué rayos…? —espetó la hinoichi.

—Zendo, ¡haz algo! —mandó Zenko.

El nombrado rápidamente intentó obedecer a su líder, pero tal parecía que no funcionaba un mahojutsu elemental. Sacó su varita y pronunció algunas palabras en susurros, pero solamente consiguió que algunas burbujas estallaran en el barro a sus pies.

—¿Qué demonios hiciste, niña? —gruñó Zendo.

—Ah, nada del otro mundo —Haruto se encogió de hombros, acercándose un par de pasos —Les quité la humedad de encima y se las puse debajo, ¿saben?

Zenmetsu se miró con pasmo. En ningún momento se habían dado cuenta que el aire se sentía más seco alrededor. Toda esa agua debió ablandar el terreno, ocasionando su problema actual. De un ademán, Zendo logró elevarlos a él y a su equipo unos centímetros, lo que sobresaltó a Haruto, quien retrocedió rápidamente. Cuando se libraron del lodazal, Zendo se adelantó haciendo crujir los nudillos.

—Te crees muy valiente, niña y sólo por eso, me ocuparé de ti en lugar de Zenko–san.

Haruto llevó una mano a una bolsa que le colgaba a la izquierda, como comprobando que siguiera en su sitio. A continuación, sacó la varita de su funda, que le colgaba a la derecha, y apuntó a Zendo precavidamente.

—Eso no te ayudará —se burló Zendo.

—Puedo intentarlo, ¿sabes? —opinó Haruto testarudamente.

—Quizá —Zendo la recorrió con la mirada —Aunque después podríamos divertirnos juntos.

Y esbozó una sonrisa maliciosa.

Al tiempo que Haruto mostraba su confusión, algo hizo que los integrantes de Zenmetsu se miraran los pies y luego cayeran desmayados. Haruto los veía con incredulidad hasta que sintió movimiento a su izquierda, apuntó con la varita y le salió Hiroshi al encuentro, con katana en mano. Tras él, Hikari y Hyumaki estaban visiblemente impresionados por algo.

—Tu agua me ayudó a transmitir un mahojutsu elemental —dijo Hiroshi por toda explicación, enfundando la katana y acercándose a revisar las pertenencias de Zendo con brusquedad.

—Déjalo —pidió Haruto, a lo que Hiroshi la miró con cierto enfado —Yo… tengo la caja.

De la bolsa a la izquierda de su cintura sacó una caja de madera con un voluminoso candado que curiosamente, tenía dos cerrojos.

—Cuando hacía que el agua bajara al piso, dejé un poco en las bolsas y la mochila del tal Zendo ¿sabes? Para buscar —Haruto examinó la caja en sus manos, pensativa —No creí que funcionara, fue algo que recordé al practicar movilidad elemental y…

—Haruto, guarda silencio. Ya entendí.

—Ah, Haruto–san… Revisa si hay alguna trampa.

—Ya lo hice, Hyumaki–kun. Si la caja tuviera una trampa, el agua me habría avisado.

—Bien, hora de irnos —anunció Hikari, que había estado ocupada atando con raíces y lianas a los miembros del equipo Zenmetsu.

—¿Cómo llegaremos al último nivel? —inquirió Hiroshi.

—Hyumaki–kun, acerca la brújula a la caja.

El informante obedeció y al instante, el escenario a su alrededor desapareció, igual que el equipo Zenmetsu. En su lugar apareció una habitación oscura, carente de ventanas y mobiliario, con el inicio de una escalera en una esquina. Los cuatro se miraron con incertidumbre.

—Ah… Hikari–san… —llamó Hyumaki, tendiéndole la mano con que sostenía la brújula.

La chica miró el instrumento mágico detenidamente y vio que la aguja que indicaba el camino, antes de color blanco, ahora era roja y apuntaba a la escalera.

—A subir —ordenó cansinamente —Tengo las varitas listas.

Sus compañeros asintieron y continuaron su camino.


—Algo bueno salió de haber reprobado antes, ¿no?

Una joven mujer castaña de ropa marrón alentaba así a sus compañeros de equipo.

Los genin's que concluían satisfactoriamente la primera parte de la evaluación chuunin eran conducidos por sus brújulas a una sala de descanso con sillones mullidos y mesas con varios platillos, cosas más que bienvenidas por los agotados ninjas. Antes que la mujer de marrón y su equipo, ya habían llegado otros tres conjuntos que, por su aspecto, llevaban rato ahí.

—Genial —masculló la castaña de marrón —No fuimos los primeros.

—¿Y eso qué? —desdeñó uno de sus compañeros, un hombre moreno cuyo flequillo negro tapaba gran parte de su bandana de tierra.

—No entiendes nada, Ne (4) —se quejó la mujer.

El hombre hizo una mueca.

—Ya, Eda–san (5) —apaciguó otro hombre de marrón, que con su bandana de madera cubría su boca y con ello, prácticamente la mitad inferior de su cara —A fin de cuentas, llegamos.

—Siempre tan simple, Tane (6)… —regañó Eda, para luego mirar a la última de su equipo, una mujer de cabello lacio, negro y corto hasta los hombros, que lucía su bandana de agua enredada en la cabeza a modo de turbante —¿Tú qué dices, Maruta (7)?

—Me aburro —respondió la aludida en voz baja y cansina.

—¡Eh, Mori! —llamó una pelirroja desde un extremo de la habitación —¡A buena hora!

—Silencio, Nishi (8) —espetó Eda de mala gana —¿Cómo les fue?

—Bastante mejor de lo que esperábamos, no tuvimos grandes contratiempos —Nishi sonrió ampliamente —Fuimos los segundos en llegar.

—¿Los segundos? —se interesó Tane.

—Sí. Los primeros fueron los genin's de Kirin–dono.

Nishi señaló una de las mesas con comida, donde una chica de cabello corto y bandana de viento atada a la cintura comía una caja de dangos de manera educada pero veloz. La miraban una joven de cabello verdoso y bandana de tierra atada al muslo derecho, un rubio con bandana de fuego en la frente y un muchacho enorme con bandana de agua también en la frente.

—Eso sólo habla bien de Kirin–dono —masculló Eda, recorriendo la habitación con la mirada —¿Y ésos quiénes son?

Veía a cuatro muchachos cómodamente recostados en sillones. Dos de ellos, una chica con una larga coleta negra y un joven de negro flequillo crespo, tenían armas largas a un lado.

—¡Ah, no sé! —Nishi se encogió de hombros —Llegaron detrás de nosotros.

—Son los estudiantes de Wakusei–dono.

El equipo Mori se sobresaltó cuando un hombre de cabello castaño y ropa verde apareció detrás suyo.

—¿Estás seguro, Kita (9)? —quiso confirmar Nishi.

Kita asintió.

—¿Y los demás? —inquirió Nishi.

Kita indicó con una mano un rincón, donde un hombre de cabello largo y una chica con el cabello recogido en dos trenzas estaban cruzados de brazos y se daban mutuamente la espalda.

—¿Esos dos nunca cambian? —se quejó Ne.

—Aburridos —musitó Maruta sombríamente, casi sin ganas.

La puerta de la sala se abrió entonces y entró una malhumorada castaña con bandana de fuego en el antebrazo derecho, seguida por el que parecía ser su equipo. El último, un moreno con ropa azul oscuro y bandana de metal, dejó la puerta abierta para darle paso a otro equipo cuyos integrantes, como detalle curioso, tenían chamuscada parte de la ropa.

—Vaya, vaya, más novatos —observó Eda.

—Líder, ahora sí la hiciste buena —comentó un muchacho vestido de negro y con bandana de viento en la frente.

—Cierra la boca, Kuroi —espetó la castaña hinoichi.

—Tranquila, Sorairo–san —pidió una chica de largo cabello castaño claro y cuya ropa verde oscuro tenía flores rosadas bordadas en las mangas. No se veía su bandana por ningún lado.

—Cállate tú también, Pinku.

—No le hagan caso —indicó el moreno de ropa azul oscuro al equipo que había entrado tras él —Fue un accidente.

—Sí, claro —ironizó un muchacho increíblemente guapo, de cabello y ojos negros, vestimenta azul oscuro, katana a la cintura y bandana de rayo en la frente —Aoi, eso ni tú te lo crees.

—¡Es la verdad, Hiroshi! —replicó Aoi.

Al oír el nombre clave del rainobi guapo, Mori y sus acompañantes se pusieron en guardia.

—No importa ya —intervino una joven de melena en tono castaño dorado, con bandana de madera atada al antebrazo izquierdo —Al menos llegamos sanos y salvos.

Hiroshi le dedicó un gesto irónico a la mokunoichi.

—Ah, y… ¿cuánto… nos tardamos? —preguntó vacilantemente un moreno de ropa negra con detalles blancos y bandana de tierra al cuello.

—Sí, Hikari–san, ¿sabes cuánto nos tardamos? —una especie de desarreglada y escandalosa copia de Sorairo se dirigió a la de cabello castaño dorado con una gran sonrisa.

—Día y medio. Mañana por la mañana seguiremos con la evaluación. Ahora vamos a comer.

—¡Genial! —la Sorairo escandalosa agitó la cabeza, donde su bandana de agua estaba atada a modo de diadema —Tanta actividad me dio hambre, ¿saben?

—Haruto, guarda silencio —mandó Hiroshi.

Los novatos recién llegados fueron a comer algo, en tanto el equipo Mori, Nishi y Kita se miraban con desconcierto. Ne se aclaró la garganta.

—Son el resto de los novatos, para ser exactos —advirtió —Los estudiantes de Tensai–dono y Tenshi–dono.

—Lo que nos faltaba… —farfulló Eda.

—Será interesante verlos en acción —comentó Nishi.

—Aburrido —sentenció Maruta sin venir a cuento, por lo que los otros la vieron, confundidos —Son novatos —añadió, como si eso lo explicara todo.

Al ver cómo interactuaban los novatos, Eda no pudo estar más de acuerdo. Nishi, en cambio, intercambió miradas con Kita.

Ellos dos de verdad creían que la evaluación se estaba poniendo interesante.


(1) El kanji para zen quiere decir bondad, virtud, lo que unido a la terminación ko (común en nombres femeninos), podría traducirse como niña bondadosa, niña virtuosa.

(2) Zenmetsu, en japonés, quiere decir aniquilación, exterminio.

(3) Uniendo los caracteres zen (bondad, virtud) y do (camino, sendero), el nombre clave Zendo significaría camino de la bondad, camino de la virtud.

(4) Ne es el vocablo nipón para raíz (de planta).

(5) La palabra eda quiere decir rama.

(6) Tane se traduce como semilla.

(7) Maruta significa tronco.

(8) El vocablo nishi se usa para referirse al este, el oriente.

(9) El término kita es usado para hacer referencia al norte.


11 de septiembre de 2009. 11:20 P.M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México)

Sí, sí, gente, en vez de avanzar mis fic's actuales, sigo pasando en limpio este complemento. Pero es porque de los otros fic's no tengo ideas, nada más. En cuanto las tenga, verán capítulos nuevos, lo prometo. Y eso sí lo prometo porque lo pienso cumplir, jajaja.

Aquí se ve que tanto Nagareboshi como el resto de los novatos lograron terminar la primera parte de la evaluación chuunin. El equipo al que Nagareboshi tuvo que vencer no era gran cosa, aunque su nombre intimide, jajaja. Lo que sí le diría al tarado de Zendo es que ya no se dirija a las chicas como lo hizo con Haruto, porque a la próxima, no solamente recibirá una descarga que lo deje incapacitado, ¿eh? Sí que Hiroshi se lució en ese momento, jajaja.

Por otra parte, hemos conocido a los alumnos de Yamaneko, el equipo Mori. ¿Ahora sí se dan una idea del porqué el equipo tiene semejante nombre? Puras partes de planta… Sí que es lindo, jajaja. ¿Y se imaginan el nombre del equipo donde hay personas apodadas Este y Norte? Bueno, es simpático el detalle y espero que a ustedes también les haga gracia.

Por cierto, que hoy tocaba leer la actualización de mi último trauma en línea, pero no he podido. Tendré que hacerlo mañana, si es que no se me olvida. Porque se puso… digamos entre interesante y complicado. Es decir, me hace pensar demasiado y no llego a ninguna conclusión coherente. Y eso frustra, se los aseguro. ¿No ven que deduciendo los acontecimientos futuros de las historias que leo es como ejercito mi mente truculenta? Jajaja, ahora saben de dónde me inspiro para crear y/o complicar enredos.

En fin, me paso a retirar. Cuídense, protéjanse de las lluvias (por acá se le hace honor al nombre de la ciudad… en cierta forma, jajaja) y nos leemos pronto.