disclaimer: naruto pertenece a masashi kishimoto.


idk

by: lieyeih

.

01/06/2016

«Podía considerar al primero de junio como uno de los peores días de mi vida.»

.

capítulo 3.

.

Abrió los ojos, se sentó y desesperadamente inhaló aire. Rápidamente se dirigió al interruptor de la luz, sin poder soportar la oscuridad que invadía a su habitación en esas horas de la madrugada.

Antes de poder llegar a la cama para recostarse e intentar calmarse, cayó al suelo de rodillas, tocándose la cabeza y apretando los dientes. Aún le costaba respirar y las voces en su cabeza no se calmaban nunca, atormentándola aún más a cada minuto que pasaba.

Tuvo miedo. Eso no había pasado desde hace dos años. Incluso pensó que todo se acabaría con las pesadillas habituales y listo.

—¡Mierda!

Tosió. La garganta le raspaba. Probablemente estaba a punto de enfermarse por culpa de estar en el jardín la noche anterior con tremendo frío.

Se levantó del piso cuidadosamente, atenta a todo lo que estaba a su alrededor y a ella misma. Escuchaba cómo le gritaban cosas que se negaba a entender, pero por lo menos podía respirar mejor. Tosiendo, se recostó nuevamente en su cama, primero de lado y, una vez dejó de toser, boca arriba, observando los planetas que adornaban el techo de su habitación. Una mano descansaba en su pecho.

No supo cuándo empezó a soltar las lágrimas.

.

Hinata fue una de las primeras alumnas en llegar al aula de clases, dejando su mochila en el respaldo de su silla para continuamente sentarse ella. Sacó una libreta y comenzó a anotar cosas que a muchos les llegó a llamar la atención, pero cuando se asomaban para mirar qué hacía la chica, esta cerraba la libreta y sonreía.

Cuando Tenten llegó, unos seis minutos después, Hinata seguía con lo suyo.

—¿Tenten? —llamó Hinata, cerrando su libreta, poniéndose de pie y dirigiéndose hasta el asiento de la castaña, quien ni siquiera había saludado al entrar al aula—¿Te pasa algo?

—¿Hinata? —pestañeó. Hinata pudo notar unas ojeras más intensas que las veces anteriores—Eh, no que yo sepa.

—¿Has dormido bien?

—¿Ah?

—¿Has dormido bien, Tenten? —volvió a preguntar, sentándose en el asiento de delante de la castaña.

(Ahí Tenten se dio cuenta de que se había olvidado de ponerse hielo aquel día.)

—Ah, sí—sonrió.

—Pero tienes ojeras muy grandes—refutó Hinata.

—No te preocupes por eso. Siempre las tengo, solo que me echo hielo para disimularlas. Hoy lo olvidé.

—¡¿Nunca duermes bien?! —preguntó esta vez aterrada Hinata.

—¡No! —contestó Tenten, dándose cuenta de que solo lo había empeorado—Solo que hay veces en las que me acuesto muy tarde.

—Deberías empezar a acostarte temprano.

—Tomaré eso en cuenta—sonrió.

(Al final no lo tomó en cuenta. Tampoco el hecho de que Hinata sabía que estaba mintiendo.)

—Mira esto—le dijo Hinata, mostrándole lo que llevaba escribiendo en su libreta hasta ahora.

—¿Qué es? —preguntó, mientras la agarraba para empezar a leer.

—Ayer estuve pensando hasta tarde, y creo que deberíamos hacer más que solo quedarnos en la escuela—suspiró—. Creo que deberíamos buscar a Neji.

Tenten no pudo evitar sorprenderse cuando leyó el título de lo que había escrito Hinata, rápidamente dirigiendo su mirada hacia ella.

("viaje por los estados unidos")

—Hinata, dime que es solo producto de mi imaginación el que me estés diciendo esto.

—Lo siento… pero no lo es.

Tenten dejó la libreta de nuevo en su carpeta, suspirando, mirando a los lados sin saber qué decir. Al llegar a este punto, la castaña estaba empezando a preguntarse por qué no pensó bien las cosas y aceptó ayudar a Hinata en un primer momento.

—Yo no puedo viajar así como así, recién cumplo 17 este mes. No soy mayor de edad.

—Solo tienes que pedirle permiso a tus padres.

—Como si fueran a dejarme tan fácil—objetó—. Además, ni siquiera estamos seguras de en cuál estado se encuentra. No tenemos pistas.

—Por eso hoy, después de clases, entraremos a la biblioteca a buscar el libro.

—No, Hinata, no—se negó, intentando no levantar la voz—. Mejor que la policía lo busque.

—No lo hará.

Tenten frunció el ceño, confundida.

—Neji tiene 18 años—explicó Hinata—. Y como el hecho de que faltan cosas en su habitación es una señal de que lo más probable es que se haya ido por su cuenta, la policía no puede hacer nada al ser mayor de edad.

—¿Tiene 18 años y recién está en el último año?

—Bueno, podríamos decir que repitió un año. Pero no fue por sus notas, sino que se cambió de escuela a la mitad, teniendo que repetir.

—¿Por qué? —preguntó, curiosa, olvidándose por un momento de lo que hablaban anteriormente.

—Es una historia larga, te la explicaré después. En estos momentos es importante conseguir viajar.

Tenten suspiró, sin poder evitar pensar que todo aquello era una locura. Miró los ojos blancos de Hinata, brillantes, y muy a su pesar recordó los de Neji; inexpresivos, fríos e intrigantes. Completamente diferentes a los de la chica frente a ella.

Se mordió la lengua.

—Iremos a la biblioteca. Pero no te prometo viajar.

.

Se pasó toda la mañana pensando en los ojos de Neji, por alguna extraña razón. Pensó que le gustaría mucho verlos de cerca, ver cuántas tonalidades de blanco tenían, qué tan profundos eran, qué secretos ocultaban de los demás. Quería ver las emociones ocultas en su mirada y grabarlas a la perfección en su memoria.

Cuando sonó el timbre que anunciaba el final de las clases, llegó a sonrojarse un poco, pero siguió pensando en ellos. Quedaba claro que le gustaban muchísimo sus ojos.

—Tenten, rápido, tenemos que irnos.

Miró a Hinata cuando esta interrumpió sus pensamientos, asintiendo con la cabeza y poniéndose de pie para guardar sus cosas rápidamente. Una vez listas, ambas salieron del aula, Hinata ansiosa y Tenten con muchas preguntas invadiendo su cabeza.

Cuando llegaron a la biblioteca, fueron recibidas por el nuevo bibliotecario, quien reemplazó a la señora Hikari: el señor William. Tenten no sabía cuántos años tenía, pero era muchísimo más joven que la señora Hikari. Estaba leyendo un libro bastante grueso, y a pesar de todo, Tenten se sintió un poquito culpable por interrumpirlo.

—Disculpe…

Ante la voz de Hinata, el hombre levantó la vista del libro. Era la primera vez que Tenten trataba con él, o que lo veía de cerca (es irónico, porque ahí pasa todos los recesos desde que llegó. Pero es que nunca se acercó a preguntarle acerca de ningún libro ni él se acercó a ella para decirle cualquier cosa, lo que sea); ahí se dio cuenta de que sus ojos eran cafés y taciturnos. Tenía algunas arrugas en el rostro, así que Tenten supuso que tendría unos cuarenta y algo de años.

—¿Puedo ayudarlas en algo, señoritas? —dijo William, cerrando el libro que leía, no sin antes poner un separador en la página en la que se había quedado.

—Eh, sí—dijo Tenten, antes de que Hinata pudiera responder—. Estamos buscando un libro, pero… no sabemos su nombre.

El hombre levantó una ceja.

—Necesitaría mucha más información que esa, señoritas—dijo con una sonrisa irónica.

—¡Pero! —dijo la castaña, casi gritando—. Hay un chico que lo estaba leyendo, hace como dos meses… y subrayó cosas en él con marcador amarillo. Y una vez con verde.

—Es imposible, eso está prohibido con los libros de la biblioteca.

—Lo sé, pero igual lo hacía—respondió, algo incómoda.

El señor William suspiró, mirando su libro. Luego de diez segundos volvió a mirarlas a ellas y habló:

—No sé nada acerca de ese libro, pero puedo dejarlas buscarlo en el almacén, donde están los libros menos populares. Incluso en toda la biblioteca si no lo encuentran ahí, por decirles una última opción.

—¡Muchísimas gracias! —dijo Hinata con ojos brillantes.

El señor William se puso de pie, sacando las llaves del almacén de su bolsillo. Les hizo una seña con la mano para que lo siguieran hasta la puerta que estaba justo detrás de él. Una vez abierta, las dejó entrar.

El lugar no era tan grande, mucho más pequeño que toda la biblioteca. Estaba lleno de estanterías que estaban repletos de libros, la mayoría viejos, y todo estaba muy limpio y ordenado. El señor William buscó el interruptor de la luz, iluminando el lugar una vez lo hubo encontrado. Ya con la luz de ayuda, Tenten se dio cuenta de que el lugar era igual de lindo que la biblioteca, aunque solo fuera un almacén.

—Tienen hasta las ocho, máximo nueve, para estar aquí. Pueden probar con la biblioteca si no logran hallar nada. Y, de todas formas se los digo: no rompan nada.

Y una vez las dejó solas, no perdieron tiempo y empezaron a buscar, principalmente con los libros que, según ellas, podrían haberle interesado a Neji.

Incluso probaron buscar un poco en la biblioteca, siendo que una buscaba en esta y la otra seguía en el almacén.

Llegaron las nueve.

No encontraron nada.


nota:

he resucitado.(?

he actualizado, realmente es un milagro. no lograba avanzar con esta historia, me había quedado estancada en la parte en la que hinata se daba cuenta de las ojeras de tenten y no me salía nada más (de eso ya hace unos meses, ¿cierto?), y acabo de terminar y ya quería subirlo. v:

¡incluso ya tengo el siguiente capítulo listo y parte del quinto! Actualizaré la próxima semana. v:

sé que no es el capítulo más interesante ni más largo, pero voy a mi ritmo.(?

y nada más que decir, la verdad, ¡bye bye!