Quince: Rosa contra Mundo.
Un par de ninjas de túnicas blancas ayudaron a Tsuru a abandonar el tatami, llevándosela a la enfermería de la Pagoda Falsa. En tanto, Nanju se sacudió la gabardina, enfundó su katana y se encaminó al mirador donde su equipo lo esperaba.
—Buen trabajo, Nanju–kun —felicitó Subaru.
—Como siempre, nos dejaste asombrados —secundó Sekai, sonriendo ligeramente.
Nanju simplemente asintió en señal de agradecimiento. Wakusei le dio unas palmadas en el hombro, como apoyo
—Bien hecho, Nanju —reconoció Hokuto —Ganaste sin herir al contrincante.
El aludido se encogió de hombros.
El tatami fue reparado con rapidez por magos vestidos de gris, quedando en condiciones para cuando el pergamino gigante mostró a quienes protagonizarían la siguiente pelea.
—¿No se traerán algo contra mis chicos? —bromeó Wakusei.
—Al fin un combate que valga la pena —se vanaglorió Tensai.
—¡Pinku y Sekai, al tatami! —llamó Suzaku.
Las nombradas adoptaron sus mejores expresiones de hermetismo y acudieron al tatami. Los equipos Chizu y Mori tenían claro quién creían que ganaría, pero decidieron abstenerse de comentarlo. Presentían que podían llevarse otra sorpresa con los novatos.
—¿Listas? ¡Comiencen!
Al principio, por la velocidad de las chicas, nadie supo qué sucedía. Solamente cuando algunos rayos de luz cruzaron el tatami descubrieron que las dos habían decidido atacar mágicamente al estilo convencional, con varitas. Eso causó gestos de hartazgo en Mori y su sensei, pero Baraken y sus alumnos analizaban cada detalle.
—Están tanteándose —declaró el miembro de Chizu de cabello largo.
—¿Eso crees, To (1)? —inquirió Nishi.
El aludido asintió y sus palabras se confirmaron cuando Sekai, tras otro hechizo, lanzó varias shuriken. Pinku dio un mortal hacia atrás, esquivándolos, y guardó la varita para meter ambas manos en un pequeño morral que colgaba de forma cruzada a su izquierda.
—¿Qué cree que hace? —espetó Sorairo de pronto —¿Va a desperdiciar ataques en ésa?
Hokuto y Hikari fulminaron a Sorairo con la mirada.
—Si es que Pinku puede atacar —comentó enérgicamente Nanju.
En cuanto algunos fruncieron el ceño de forma interrogante, Pinku soltó un juramento nada propio de una Sanyuri. Cada vez que daba un paso, alguna de las shuriken que Sekai le había arrojado la seguía sin descanso, volando cerca de ella y haciéndole infinidad de rasguños. Parecía un tornado de shuriken y muy peligroso, por cierto.
—Pinku–san… —musitó Hyumaki con preocupación.
—Calma, amigo mío —pidió Kuroi, dándole palmaditas en la espalda a Hyumaki —Verás que nuestro elemento sorpresa sale de ésta.
Hyumaki agradeció esas palabras con una sonrisa nerviosa.
—¿Qué es eso? —le preguntó Haruto a Hikari.
—Pues… Sekai–chan no me habló de eso, pero supe que estudiaba algo de magnetismo —Hikari arrugó la frente —Seguramente creyó que como tetsunoichi, podría sacarle ventaja. Pero no sé para qué exactamente.
—Vaya, vaya… —musitó Yamaneko en su mirador —Magnetismo ofensivo. Esa tal Sekai debió investigar demasiado como para poder emplear algo tan complicado.
—He oído de ella —recordó Tane, ladeando la cabeza —Es de familia mahonashi, pero al aprender algo, nadie la supera. Creo que ahora sabe más de la historia mágica del país que algunos de nosotros. Lo que significa…
—Que sabe qué esperar de una Sanyuri —completó Maruta —Aburrido —masculló.
Sekai, en el tatami, no paraba de guiar a sus shuriken hacia Pinku, a sabiendas de que no podía durar mucho así, a menos que quisiera quedarse sin energía. Lo único que necesitaba ahora era un punto de ataque definitivo. Si esto era una eliminatoria, no quería exponerse demasiado ante posibles rivales futuros. Haciendo una mueca de concentración, sacó una kunai de una bolsa lateral con las shuriken todavía en movimiento, se echó sobre Pinku.
El elemento sorpresa de Chi percibió eso con contrariedad. La joven decidió sacar una de las manos del morral, arrojando al suelo algo que alzó una densa cortina de humo que detuvo momentáneamente a Sekai. La informante de Ginga no había escuchado ningún estallido, así que una bomba de humo estaba descartada. Podía ser cualquier otra cosa, sobre todo con ese color amarillento y ese olor… ¿silvestre?
Antes de pararse a pensarlo, Sekai se colocó pecho tierra, con la kunai en ristre, viendo y escuchando su entorno. Cuando estaba en Hoshikino y antes que supiera que existía el Escuadrón Ninja, se había interesado en los clanes que destacaban en la comunidad mágica de su país. Esperaba que algún día se reconociera su apellido por ser una gran bruja, no por ser de una familia ilustre como ocurría con otras que eran pésimas. Entre los apellidos de abolengo que conocía se hallaba el Sanyuri, clan que tenía pocos puntos malos a su parecer, siendo uno de ellos la restricción a la que sometían a sus dirigentes, quienes apenas eran vistos en público pese a ser educados estupendamente. Con todo, sabía que Pinku era la excepción de su clan no por su vida en general, sino por su actitud. La historia de los Sanyuri solamente le servía para imaginarse qué podría usar Pinku en su contra. Como ese humo que, si sus suposiciones eran correctas, estaba compuesto por esporas. No por nada una de las especialidades del clan de Pinku era la Herbología.
Por otra parte, Pinku había conseguido que las shuriken la dejaran en paz. Tal parecía que Sekai necesitaba ver a su objetivo para usar ese ataque. Sacó la otra mano del morral, se concentró un momento y sopló el contenido de su mano al frente: era un blanquecino y brillante polvo que se deslizaba lentamente en el ambiente.
En cuestión de segundos, el polvo se concentró a su izquierda, con lo que se puso en guardia, desenfundando su tanto. Con sumo cuidado se acercó a su objetivo y al querer atestar un golpe, el humo que ella misma había creado se disipó.
El mismo torbellino de shuriken que antes atacaba a Pinku ahora estaba en torno a Sekai, sin herirla y provocando un fuerte viento que disipaba el humo. Ya sin esa ventaja, Pinku mantuvo el tanto en posición de ataque, mientras cargaba un poco más su peso en la planta de los pies. Su postura, semejante a alguien a punto de sentarse al estilo oriental, alertó al resto del equipo Chi y a Tensai.
—¿Va a usar eso? —se sorprendió Sorairo.
—¿Qué es "eso"? —le preguntó Hyumaki a Kuroi en voz muy baja.
—Algo que se le ocurrió a nuestro elemento sorpresa cuando entrenaba conmigo —contestó el otro, tragando saliva —Fue una lata librarse de eso.
—Para eso fueron las esporas de antes —le decía Aoi a Hiroshi, después de darle una explicación en susurros que nadie más pudo oír —Así es más fácil.
—Ya me lo imagino —concordó Hiroshi.
Sekai, poniéndose de pie, cambió su kunai por un tanto a gran velocidad, haciendo que las shuriken que la rodeaban desaparecieran con un pequeño estallido. Las dos jóvenes se miraron largo rato, hasta que se lanzaron al unísono una contra otra.
Las hojas de las armas chocaron, pero pronto un grito de asombro broto de los miradores. A pesar de ser más fuerte, Sekai no podía moverse. Y toda ella se cubría de algo verde.
—¿Qué…?
—Sé que eres instruida, Sekai–san —comentó Pinku serenamente, sin bajar su tanto —Creo que sabes lo que ha pasado.
Antes de quedar completamente paralizada, la otra logró murmurar un par de palabras.
—Esporas… Akuma…
—Correcto —Pinku dejó de presionar con su tanto, bajándolo con lentitud.
—¿Esporas Akuma? —soltó Eda, dirigiéndose a su sensei —¿Son legales?
—Oíste las reglas —espetó Yamaneko —Si las esporas Akuma no fueran legales, habrían descalificado a la chica de Tensai.
—Nunca creí ver esas esporas en acción —apuntó Kita con cierta curiosidad.
—Ni yo —reconoció Tane —Son peligrosas. En contacto con un animal o un humano y con el impulso mágico adecuado, puede devorar cada gota de energía que encuentre. Se convierten en parásitos y no sueltan fácilmente a sus presas.
—Eso es peligroso, ¿no? —hizo notar la chica de trenzas del equipo Chizu.
—La tal Pinku no habría usado eso si no supiera cómo pararlo —objetó To de mala gana —Razona un poco, Minami (2).
—¿Qué dijiste?
Rápidamente, los ocupantes de ese mirador se desentendieron de la pelea que comenzó entre Minami y To, fijándose en que Pinku, luego de ser declarada vencedora, soplaba un polvo sobre Sekai y el verde se le desprendía a pedazos. Librada de eso, la informante de Ginga cayó de rodillas, soltando el tanto. Enseguida, un par de magos con camisas blancas fue a atenderla y Pinku se dirigió a uno de ellos para darle instrucciones precisas del tratamiento que la otra debía recibir. El mago, al reconocer un dibujo en la manga izquierda de Pinku (semejante a un abanico dividido en tres), hizo una reverencia.
—Muchísimas gracias, Pinku–sama.
La chica asintió con desgano, hizo una reverencia dirigida a Suzaku y se marchó del tatami.
—Pinku —llamó Tensai en cuanto la tuvo en el mirador —¿Era necesario llegar a eso?
—Eso creo, sensei. De lo contrario, le habría dado a Sekai–san la oportunidad de usar algún mahojutsu elemental que me pusiera en desventaja.
Tensai meneó la cabeza. Razonar con Pinku nunca le convenía.
—Ah… Pinku–san… Felicidades.
—Gracias, Hyumaki–san.
—¡Eso fue genial, Pinku–san! —alabó Haruto con una enorme sonrisa.
—No lo creo, Haruto–san, pero gracias por decirlo.
—Pinku, deja de perder el tiempo —espetó Sorairo.
La aludida hizo una mueca, les dedicó una sonrisa de disculpa a los dos miembros de Nagareboshi y se reunió con su equipo, donde Aoi y Kuroi la felicitaron.
(1) El vocablo to significa occidente, oeste.
(2) La palabra minami quiere decir sur.
16 de septiembre de 2012. 7:56 P.M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México).
Hola a esa escasa gente que haya estado leyendo Juuroku. Seguro vienen para acá por lo mencionado en LAV (cuarta entrega de la Saga HHP, de la cual Juuroku es spin-off). Y de hecho, debería haber avanzado mucho con esta historia, pero entre una cosa y otra, no se ha podido. Ni modo…
Continuamos con la eliminatoria y ahora es son dos chicas las que se enfrentan. Sekai, siendo de familia muggle, obtuvo sus conocimientos a base de mucho estudio; en tanto, Pinku cuenta con las enseñanzas de su clan para salir adelante. Al final, ambas dieron buena pelea, solo que el plan de la chica del equipo Chi resultó mejor.
Así pues, ¿quiénes serán los siguientes en enfrentarse? ¿De qué otras cosillas nos enteraremos? ¿Algún día lograré poner al corriente Juuroku con la línea temporal de la Saga HHP? Eso lo averiguaremos al mismo tiempo, jajaja… Cuídense mucho y nos leemos pronto.
