Diecisiete: Decepción.
—Ahora sí me voy a divertir.
La frase de Yamaneko sorprendió al equipo Mori, que no comprendían la razón para que su sensei se mostrara despreocupado.
—Si te escuchan los de Yonkei… —reprendió Baraken, torciendo la boca.
—Irónicamente, la única que no se quejaría es Tensai —señaló Yamaneko.
Los alumnos del susodicho se miraron unos a otros, sin entender, y los miembros presentes de Chizu interrogaron con la mirada a su propia sensei, sin obtener respuesta inmediata.
—¡Sorairo y Hyumaki, al tatami! —mandó Seiryu.
En tanto Sorairo se apresuraba a obedecer, Hyumaki revisaba nerviosamente sus cosas, intentando que no le temblaran las manos.
—Ánimo, Hyukami–kun —deseó Hikari.
—Sí, ¡tú puedes, Hyumaki–kun! —apoyó Hokuto.
—Lo harás bien —dijo Haruto con una sonrisa titubeante que Hyumaki correspondió.
—Esto es una lata —masculló Kuroi con pesadumbre, viendo cómo Pinku le deseaba suerte a Hyumaki con un beso en la mejilla.
—¿Qué, tan poco confías en tu amigo? —quiso saber Aoi, intentando bromear.
Pero no sonrió al ver cómo su compañero de equipo apretaba los puños, observando a Tensai. Su sensei lucía inusualmente animada.
—Si pudiera, quemaría ese pergamino —se escuchó musitar con rabia a la siempre ecuánime Tenshi, cosa que asombró incluso a sus propios alumnos.
—Tenshi–san… —intentó calmarla Wakusei.
—¿Listos? —preguntó entonces Seiryu, viendo con atención a ambos genin's, que asintieron silenciosamente —¡Comiencen!
Lo primero que se vio fue una exhibición de taijutsu a una velocidad de vértigo. Nagareboshi sabía que era una de las especialidades de Hyumaki, aunque pocas veces lo habían visto usar ese estilo de bloqueos y golpes, que carecía de puños. Sorairo era ágil, pero parecía costarle trabajo seguir el ritmo de Hyumaki, quien no lograba, aparentemente, conectar un buen golpe.
—Como siempre, es muy blando.
—Tensai, no comiences.
—Solo señalo lo evidente, Tenshi. Ese niño no sirve para shinobi. Siempre lo he dicho.
A los miembros de Nagareboshi les sorprendió esa frase de diversas formas y ninguna era agradable. ¿Eso lo decía Tensai de su propio hermano?
—¿Hermanos? —espetó Nishi, al oír de boca de su sensei el parentesco entre Hyumaki y Tensai —¿Es en serio?
—Por supuesto. Los Kurogami se enorgullecen de sus miembros guerreros, y Tensai ha resultado de las mejores. En cambio su hermano… Tiene talento, pero su carácter es demasiado tímido y pacífico. Además, lo que Tensai realmente detesta es su espíritu de servicio.
—¿Espíritu de servicio? —inquirió Kita.
—Hyumaki acata completamente sus deberes como tozama. En cambio, Tensai odia tener esos deberes, sobre todo por algunos… incidentes pasados —Baraken carraspeó antes de seguir —Por todo eso, Tensai cree que su hermano es incapaz de ser un buen shinobi.
—Ahora, una de sus alumnas enfrenta al mismo hermano que considera poco apto —intervino Yamaneko, viendo cómo Sorairo bloqueaba un golpe de Hyumaki que iba a su pecho —Para Tensai, es la oportunidad perfecta para demostrar que el muchacho no debería ser ninja.
—Y yo me quejaba de mis hermanos… —espetó Ne por lo bajo, siendo oído solo por Tane.
Sorairo, en tanto, arrugó la frente. Por entrenar con su sensei, tenía mucha resistencia al ninkei de los Kurogami, que abarcaba mayoritariamente taijutsu. El problema era que ciertas técnicas de taijutsu de ese clan podían causar daños directos a los nervios, así que si Hyumaki conseguía darle un golpe certero, había altas probabilidades de quedar fuera de combate en poco tiempo. Debía obligar a su oponente a usar otras tácticas o de lo contrario, no tendría oportunidad de ganarle.
La chica parpadeó ante tal pensamiento, dio un salto mortal hacia atrás e inclinándose, detuvo la inercia de la caía con una mano. Observó a Hyumaki con fiereza, avergonzada de haber dudado de sus capacidades. Al ver al muchacho colocarse en la posición inicial del taijutsu de su clan, sonrió de lado. Iba a darle algo de qué preocuparse. En primer lugar, le lanzó varias shuriken.
Con una expresión de concentración rara en él, Hyumaki usó movimientos de taijutsu para deshacerse de aquellas armas. Con cada golpe, mandaba las shuriken a diferentes puntos, siendo uno de estos la misma Sorairo, quien se limitó a ladear la cabeza para evitar el impacto. Acto seguido, estiró las manos y formó una especie de "ventana" con los índices y pulgares.
—¡Líder, no exageres! —vociferó Kuroi al reconocer la pose de Sorairo.
—Silencio, no es para tanto —desdeñó Tensai.
—¡Pero sensei…! —protestó Pinku, incrédula.
Tensai le lanzó una mirada amenazante a su estudiante, cosa que a Tenshi le dio mala espina.
En el tatami, Sorairo enfocó a Hyumaki con su "ventana", dándose cuenta que él la estudiaba cuidadosamente, rodeándola a paso lento. El defecto de su técnica era que el objetivo debía quedarse quieto por lo menos diez segundos, así que se puso a pensar en cómo conseguir eso.
Pinku y Kuroi soltaron un suspiro de alivio al ver que su líder bajaba las manos.
—Sorairo no tardará en atacar —aseguró Tensai, con los ojos fijos en el tatami —Solo necesita las condiciones ideales y las creará en poco tiempo.
—Recuérdame arreglar cuentas contigo en cuanto esto termine —masculló Tenshi.
—Ni que estuviera loca.
—Basta, las dos —ordenó Kirin con voz tan ruda que hasta sus pupilos presentes se asustaron —No es momento para esto.
Tenshi, a regañadientes, obedeció y le dirigió a Kirin un ademán de disculpa. Tensai, en cambio, barrió con la mirada a su antiguo líder antes de callarse también.
En el área de combate, Hyumaki seguía rodeando a Sorairo, sin intenciones de atacar. Sabía lo que podía esperar de ella, debía andarse con cuidado. Finalmente, al ver que ella no atacaba, se decidió a realizar alguna ofensiva. Observó el tatami con detenimiento y elaboró un plan, colocándose en una aparente posición inicial de taijutsu, con el pie derecho delante de él, deslizándolo con lentitud hasta apoyarlo con firmeza.
—Eso es… —murmuró Haruto.
—La artillería pesada —completó Hiroshi.
—Ah, sí, la recuerdo —comentó Hikari, sonriendo.
Tensai escuchó ese diálogo sin entender, ¿a qué se referirían?
Lo descubrió enseguida. Hyumaki comenzó a dar grandes zancadas hacia Sorairo, plantando los pies con excesiva fuerza. Pero a cada paso que daba, hacía vibrar el suelo bajo su contrincante, quien al tambalearse, supo que debía hacer algo pronto.
—Esto no me da miedo —le espetó al chico; él arqueó una ceja —Pienso derrotarte y lo haré.
Hyumaki no lo pensó dos veces. Dio una última zancada y luego saltó hacia Sorairo, intentando conectar una patada. Ella lo bloqueó de una forma que arrancó gritos de angustia.
La líder de Chi enterró kunais en la pierna del informante de Nagareboshi, a escasos centímetros de recibir algún daño.
—Líder, ¡eso no era necesario! —se quejó Kuroi, indignado.
Aoi asintió ante la frase de su compañero.
Sorairo liberó las kunais en segundos, impulsando a Hyumaki lejos de ella. El joven cayó a un par de metros con pesadez, sin poder hacer nada para amortiguar el golpe. Trató de incorporarse, pero un par de kunais ensangrentadas se clavaron cerca de él.
—Yo que tú, me quedaba en el suelo a esperar la derrota —soltó ella con dureza.
Hyumaki sacudió negativamente la cabeza y se sentó, desenfundando la varita y atendiendo su pierna herida.
—No te molestes, vas a perder —aseveró la hinoichi, aproximándose a su contrincante y volviendo a crear la "ventana" con los dedos —Está decidido.
—Ah… ¿Lo decidiste tú? —inquirió el muchacho, vendando su pierna a toda prisa.
—En parte. Y es que comparado con Tensai–sensei, tú no eres nada.
Hyumaki inclinó la cabeza, terminando con su curación y guardando la varita. Se puso de pie lastimosamente, conteniendo una mueca de dolor y mirando a Sorairo de forma penetrante.
—Tal vez… tengas razón —concedió, desconcertando ligeramente a su oponente —Pero… pero fuera de eso… solo soy yo. Y eso ya es algo.
Tenshi sonrió efímeramente al escuchar eso. Desde que podía recordar, había tratado que Hyumaki no se sintiera inferior al resto de los Kurogami, cosa en lo que éstos y el carácter del muchacho no ayudaban. Sobre todo Tensai, aunque esa era otra historia. A Tenshi le agradaba mucho Hyumaki, más allá de que él fuera su tozama. Lo consideraba casi un hermano… El mismo que le habría gustado tener.
—Hyumaki–kun… No parece estar bien —comentó Wakusei en voz baja.
Tenshi frunció el entrecejo. Pese a haberse levantado, Hyumaki no ejecutaba de manera fluida su taijutsu familiar. Eso se notaba por cómo Sorairo esquivaba sus golpes con facilidad, estando el chico cada vez más cansado.
Sorairo, repentinamente aburrida, esquivó una última patada antes de sacar la varita y hechizar a Hyumaki, dejándolo inmóvil antes de retirarse de él de un salto y formar la "ventana" con los dedos por tercera vez.
No hubo tiempo de reclamos. Una enorme llamarada salió de la "ventana" y arremetió contra el paralizado Hyumaki, golpeándolo de lleno. Pero Sorairo no tardó en darse cuenta que su llama no le daba a su oponente, sino que chocaba contra magia.
—¡No puede ser! —se quejó la chica por lo bajo.
Bajó las manos y con eso, el fuego se concentró un poco frente a su contrincante antes de extinguirse. Con eso podía percibirse, de manera sutil, un mahojutsu general de aplicación ocular. Sorairo reconoció, con cierto fastidio, que era algo muy inteligente. Ahora tenía que sacar también los ojos de Hyumaki del juego.
Sin pensarlo mucho, arroj{o un par de bombas de humo a los pies de Hyumaki, aprovechando que éste seguía sin moverse. Nagareboshi sabía que eso no distraería a su informante, que había entrenado con menos visibilidad que esa. Pero los tres se pusieron en guardia cuando Tenshi se giró hacia Tensai, visiblemente alterada (lo que en ella, era mucho decir).
—¿Permites que tus alumnos manejen tales sustancias nocivas? —espetó Tenshi.
—No oí que te quejaras de las esporas de Pinku.
—¡Ella no quiso dejar ciega a Sekai!
—¿Qué? —se sobresaltaron Haruto y Hokuto.
—No debería interesarte —apuntó la sensei de Chi, encogiéndose de hombros.
—Y a ti debería preocuparte.
—No, gracias, no vale la pena.
El humo de aquellas bombas de Sorairo escocían los ojos de Hyumaki, quien dedujo a tiempo que era algo malo. Cerró los párpados, concentró magia debajo de ellos y en los oídos; mientras anulaba cualquier efecto dañino del humo, intentó oír hasta el más mínimo indicio de un ataque. Por fortuna, el hechizo paralizante estaba desvaneciéndose y poco a poco, logró moverse y adoptar una postura defensiva, con varita en mano, murmurando algunos encantamientos básicos de defensa.
Pronto escuchó el rugido del fuego y sintió mucho calor, así que trató de alejarse del peligro. Su pierna lastimada no ayudaba, pero si daba pasos cortos y lentos, podía moverse con relativa facilidad. Finalmente sintió que salía del radio de alcance del fuego y se atrevió a cortar el flujo de magia sanadora a sus ojos antes de abrirlos.
Veía borroso, señal de que su mahojutsu no había sido del todo efectivo. Las pocas siluetas que distinguía, por el color de su ropa, supo identificarlas con rapidez. Unos metros a su derecha, de azul oscuro y pose erguida e inmóvil, se hallaba Seiryu. Entonces la figura que se movía a su izquierda, vestida con una túnica oscura cerrada con una banda celeste, debía ser Sorairo. El humo ya casi se había disipado por los continuos disparos de fuego.
—Te encontré —Sorairo disparó de nuevo.
A una velocidad increíble, Hyumaki conjuró un garrote, golpeo el piso frente a él y con eso levantó parte del tatami, creando un muro que le sirvió de escudo.
—En ti, eso es predecible —desdeñó la líder de Chi, con una expresión de concentración más dura que antes —No puedes enfrentarte a nada. Qué cobarde.
—¡No es cierto! —contradijo Haruto de improviso, aferrándose al barandal del mirador con desesperación —¡No te rindas, Hyumaki–kun!
El nombrado compuso una sonrisa triste, tratando de contener una mueca de dolor. Haruto sí que era algo especial, confiando hasta en un mediocre como él…
—¡Hyumaki–san! ¡No dejes de pelear!
Pinku… Tan hermosa como los cerezos en los que se inspiraba su nombre. ¿Qué habría visto en él alguien como ella?
—Hyumaki–kun, ¡ponte a pelear en serio o será una lata dejar de hablarte!
Y Kuroi, con tanta gente importante rodeándolo, ¿por qué lo prefería a él como compañía?
—Que la líder no te engañe, amigo mío, ¡tú eres muy valiente!
Valiente. Hyumaki nunca había escuchado que Kuroi llamara así a alguien. Ni a su abuelo mahonashi, que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial para luego ser prisionero político por años. Si alguien ajeno lo veía así, ¿por qué él no podía?
—No te creas tanto —espetó Sorairo entonces —Kurou no sabe lo que dice. Es un idiota.
Eso le dibujó una sonrisa maliciosa a Hyumaki.
Un nuevo golpe de garrote se oyó u Sorairo contempló cómo la pared que su oponente había creado se le venía encima, cual pavorosa ola sólida. Eso hizo que dejara de atacar con fuego y retrocediera hasta unas de las orillas del tatami. La joven pensaba a todo vapor en la manera de librarse de aquello cuando inesperadamente, la ola se detuvo y comenzó a desmoronarse.
—¡Hyumaki–san!
La exclamación de Pinku le dio a Sorairo una ligera idea de qué ocurría. Pudo confirmarlo cuando la ola terminó de derrumbarse y divisó a su contrincante apoyándose trabajosamente en su garrote, con una rodilla en tierra y la mano libre sobre una de las heridas de la pierna.
—Vaya, vaya. Esperaba que durara más —se quejó Yamaneko.
—Que no te oiga Tenshi —recomendó Baraken.
Seiryu se atrevió a acercarse a Hyumaki, a quien encontró más pálido de lo normal, respirando con dificultad y con las vendas de la pierna empapadas en sangre.
—Este combate ha terminado —declaró la mujer, ignorando las exclamaciones de protesta de Haruto desde el mirador —Hyumaki, informante de Nagareboshi, no puede continuar. La victoria es para Sorairo, líder de Chi.
Y a una seña suya, dos magos de túnicas blancas subieron al tatami justo cuando Hyumaki soltaba el garrote y se desmayaba.
—¿Va a estar bien?
—Sí. La lesión fue en la vena tibial y parte del peroné; además, el veneno dañó parcialmente la visión periférica. Pero con nuestra atención y dos semanas de reposo, se recuperará.
—Se lo agradezco mucho.
Hyumaki abrió los ojos lentamente, preguntándose dónde estaba. Por lo inmaculado de la habitación y las camas allí, dedujo que era la enfermería de la Pagoda Falsa.
—Mire, ya está despertando. Puede hablar con él, Tenshi–dono. Pero solo cinco minutos.
La jonin asintió y vio al ninja sanador alejarse. A continuación, fijó sus ojos en su alumno, quien parecía observar todo, menos a ella.
—Buen trabajo.
El muchacho abrió los ojos exageradamente, ladeando la cabeza con gesto de incredulidad. Tenshi se sentó en un banquillo a la derecha de la cama.
—Tu desempeño fue notable —continuó ella —Manejaste perfectamente tus mahojutsus, tanto los Generales como los Elementales. Y tu taijutsu es más avanzado que el de Sorairo, lo que supongo que ya sabías. Además…
—No siga, Tenshi–sensei. No tiene qué…
—Sí, tengo qué —cortó la mujer de tajo, externando parte de la frustración que sentía —Te he dicho hasta el cansancio que lo que piense Tensai no tiene por qué afectarte, pero no escuchas. No te tengo lástima, Hyumaki, eso lo sabes. Antes de ser mi alumno, has sido mi tozama. Y antes de eso, te considero parte de mi familia. Aun así, soy objetiva al evaluar cada una de tus cualidades. Que no te quede la menor duda.
—Yo… Sé que es justa, Tenshi–sensei… Pero…
—Nada. Has perdido en la eliminatoria, pero diste lo mejor de ti. No es para avergonzarse.
—Ah… Tenshi–sensei… Hubiera querido…
—Eso ya no importa. Deberías concentrarte en metas realistas y que valgan la pena. Y si me permites decirlo, impresionar a esa que tienes por hermana, a riesgo de tu integridad física, no es una meta que valga la pena.
Hyumaki asintió con una sonrisa melancólica.
—¡Tenshi–dono! —llamó entonces alguien a quien Hyumaki no podía ver, pero que identificó como Pinku —¿Cómo está?
—Bien, dentro de lo que cabe. Según el sanador, debe reposar por un par de semanas.
Hyumaki oyó que la chica ahogaba un sollozo.
—No te preocupes, Pinku. Pronto estará como siempre y podrá llevarte a un sitio bonito el próximo día libre.
—Creo que eso… Eso no importa ahora, Tenshi–dono.
—¿Qué? —se sorprendió la jonin.
—Pinku–san quiere decir que prefiere ver a Hyumaki–kun recuperado antes que ponerse a pensar en citas. Qué lata, ¿verdad?
No se necesitaba ser un genio para saber quién había soltado semejante frase.
—Gracias por la… traducción, Kuroi. Por cierto, creí que Tensai no les había permitido venir.
—¿Y quién dice que le pedimos permiso?
—Bien por ustedes. ¿Ya anunciaron el siguiente combate?
—Cuando yo venía, sí —contestó Kuroi —Parece interesante: el elemento sorpresa de Zoo contra el informante de Mori.
—¿En serio? Eso tengo que verlo —Hyumaki, que conocía de sobra a Tenshi, detectó un poco de sarcasmo en su voz —Ahora márchense, antes que Tensai se desquite con ustedes.
Unos pasos alejándose le confirmaron a Hyumaki que los dos miembros de Chi se habían ido.
—Me retiro —comenzó a despedirse Tenshi —Pero antes, quiero que sepas una cosa: no nos decepcionaste, en ningún sentido. Así que tus compañeros y yo no queremos oír disculpas de tu parte cuando salgas de aquí, ¿entendido?
Acto seguido, sin esperar respuesta, la jonin abandonó la enfermería.
19 de septiembre de 2012. 11:45 P.M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México).
A la fecha de esta nota de autora, me han dicho que han leído Juuroku. Me anima, me hace feliz y más porque ando transcribiendo más rápido de lo que creía (eso o sacrifico minutos de sueño a lo tonto… Ah, da igual…).
Sorairo, tal como se dio a entender prácticamente desde el principio, es una kunoichi muy buena. Que sea una arrogante no le quita habilidades. Hyumaki demostró que también tiene lo suyo, pero eso de que no lo reconozca su clan le ha ido bajando la autoestima a tal grado que no se explica que haya personas preocupándose por él y creyendo que puede lograr lo que se proponga. Lo bueno es que Tenshi lo ha sermoneado al respecto. Esperemos que con esto, el informante de Nagareboshi entre en razón.
Y como verán, los capítulos son más largos. Se debe a que, en borrador, comencé a meter ciertos detalles respecto a cada personaje que consideraré importante en cierto momento de la historia. Los novatos son los que procuraré enfocarme, pero hay ciertas pistas sobre lo que seguirá, así como sus conexiones con la Saga HHP (no por nada Juuroku es su spin–off).
Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.
