Dieciocho: Luz contra Sur.

Tenshi ingresó al área de la eliminatoria justo a tiempo para ver cómo Ne, el informante del equipo Mori, era retirado del tatami en camilla, completamente empapado. Su adversario, Same, estaba de pie y de brazos cruzados, sin rasguños aparentes. Eso, notó Tenshi, tenía de muy mal humor a Yamaneko, así como a Kirin con una imperceptible sonrisa de satisfacción.

—¿Qué me perdí? —le preguntó a Wakusei apenas estuvo cerca de él.

Su colega describió con rapidez el combate, con lo que la jonin supo por qué Haruto se veía tan impresionada: Same, siendo mizunobi, había usado técnicas que asombraban a su alumna.

—¡Eso fue genial, Same–san! —aseguró Haruto en cuanto el mencionado llegó al mirador —Ojalá yo pudiera hacer algo así, ¿sabes?

Para espanto de Zoo, su elemento sorpresa esbozó una leve sonrisa y se encogió de hombros antes de pararse frente a Kirin y hacer una reverencia.

—Excelente trabajo, Same —reconoció su sensei.

Same asintió y se colocó de tal forma que Kirin lo ocultaba del resto de los equipos.

—¿Por qué tienen esas caras? —inquirió Tsuru, caminando a paso lento hacia su equipo, recién llegada de la enfermería.

Cuando Hebi se lo explicó, Tsuru también se asustó, mirando a Same.

—Sí que es raro —admitió.

Same cabeceó, silencioso.

—Minami y Hikari, al tatami —llamó Byakko.

—¡Tú puedes, Hikari–san! —animó Haruto.

—Adelante, Hikari —apoyó Tenshi.

Hikari atinó a sonreír, llamándole la atención que Hiroshi, mirándola de reojo, le dedicara una cabezada en señal de aprobación. Decidida, la líder de Nagareboshi bajó a la plataforma de combate, saludando a Byakko con una reverencia antes de mirar a su oponente.

Minami tenía el cabello castaño, peinado en dos trenzas, Su vestimenta era negra en su mayoría, con solo unos detalles rojos, lo que le daba un aspecto severo. Agradeciendo haberse recogido el cabello en una cola de caballo, Hikari se fijó en la bandana de fuego que Minami traía atada a la cabeza, a modo de pañoleta. A diferencia de Hyumaki, Hikari tenía desventaja elemental en la pelea. Ahora compartía las ganas de su sensei de quemar el pergamino gigante.

—¿Listas? —preguntó Byakko, lanzándole una significativa mirada a Minami. Las dos jóvenes asintieron con firmeza —¡Comiencen!

Minami fue la primera en lanzarse al ataque. Arrojó un mahojutsu elemental contra Hikari, quien tuvo que ser muy rápida para saltar y esquivarlo. Estando en el aire, lanzó varias shuriken hacia Minami, quien con un hábil movimiento de brazos, se libró de cada una de ellas.

Al aterrizar, Hikari no se detuvo a tomar aire. Jaló algo que Minami no veía, pero que no tardó en sentir apresándola: varios hilos, finos como cabellos pero resistentes como el acero.

—Las shuriken… —dedujo la hinoichi.

—Claro —corroboró Hikari —Una buena forma para derrotar a un enemigo puede comenzar con inmovilizarlo —movió algunos dedos y Minami sintió que sus brazos y piernas se apretaban más contra su cuerpo —Y después de eso, al ataque.

Moviendo las manos a una velocidad pasmosa, Hikari colocó las puntas de los hilos en una kunai, la cual lanzó al suelo, muy cerca de los pies de Minami, quien pensó que su rival estaba loca. Aunque cambió de idea al ver que la kunai, antes de clavarse en su desino, rompió una bolsita de cuero que no recordaba haber visto antes. De la bolsita salieron varias esferas diminutas y negras que en un santiamén, parecieron reventar como burbujas y dar paso a innumerables plantas de enredadera que se enroscaron en chica del equipo Chizu.

Hikari apretó los labios, esperando que su trampa funcionara del todo. A pesar de no saber más que datos básicos de Minami, la ventaja elemental de ésta podría dificultarle las cosas. Y así fue, porque apenas quedó cubierta de enredaderas, Minami pareció encenderse, reduciendo a cenizas tanto las plantas como los hilos.

—¿Eso es todo lo que tienes? —se burló Minami, sacudiéndose la ropa —Pues no me creo que seas la misma que se convirtió en heroína nacional el año pasado, por lo de Amaterasu–jinja.

Hikari arqueó una ceja, interrogante.

—Menos puedo creer que seas líder de tu equipo. ¿Fue para quedar bien con tu honorable clan? Como si los magos que se rebajan casándose con saiteinin (1) merecieran respeto…

—Idiota —masculló Hiroshi por lo bajo.

—Sí, sí —secundó Haruto —Esa tal Minami es tipa muerta.

A unos pasos de distancia, Sorairo encontró ese diálogo extraño y molesto.

Hikari, contra todo pronóstico, se abalanzó sobre Minami con expresión de furia y una kunai en cada mano. Su contraria la recibió con shukos (2), los cuales usó para detener las kunai.

—Sé cómo desequilibrarte —Minami sonrió de lado —Soy una excelente estratega.

Hikari retrocedió, apretando la mandíbula y aferrando más fuerte sus armas. Su oponente abrió y cerró los puños, acomodando sus shukos, para acto seguido tomar la ofensiva.

Minami tenía un buen taijutsi, Hikari debía reconocerlo. Lo mortífero de sus golpes era que, en las manos, sus shukos ahora estaban ardiendo al rojo vivo, seguramente a causa de algún mahojutsu elemental. Si uno de esos nudillos la tocaba, le regalaría una quemadura nada bonita. Aunque pensar en cosas quemadas y ver cierto rastro de cenizas le dio una idea.

Primero, recordó la ejecución de una vieja danza que le enseñaron de niña, cuyos pasos tenían la peculiaridad de describir en el piso una perfecta espiral. Realizó el baile esquivando cada golpe de Minami, guiándola al centro de la espiral pese a ser peligroso. Cuando vio el suelo y notó que había conseguido su propósito, se agachó para propinar una patada barrida, la cual tiró a Minami boca arriba en un montoncito de cenizas, levantando una nubecilla oscura.

Hikari dio un salto hacia atrás, fuera de la espiral negruzca trazada con las pisadas de su contrincante, y estando en el aire esparció varias semillas de enredadera en torno a la estratega de Chizu. Al aterrizar, hizo un gesto de mano con el que las semillas germinaron.

Minami no podía creer que Hikari intentara ese truco de nuevo, así que se limitó a quemar cada enredadera que vio surgir, quedando rodeada de más cenizas que antes. Eso para su desconcierto, hizo sonreír a su rival.

—Caíste —susurró la líder de Nagareboshi.

De la espiral de ceniza inicial surgieron plantas, pero no enredaderas verdes y frágiles, sino gruesas zarzas de flores rojas con el centro amarillo de bordes en picos. Minami las reconoció.

—¡Ryuran! —vociferó, incrédula y espantada.

—¿Creíste que Pinku–san sería la única novata que usaría flora letal? —preguntó Hikari, falsamente ofendida, moviendo las manos cual marionetista para manipular el movimiento de las zarzas —Tengo acceso ilimitado a cuando libro me plazca, del tema que sea. A diferencia de ti, trabajo mejor con materia viva. Las Ryuran que ves aquí no están muy contentas por cómo has tratado a sus hermanas, ¿sabías? Y por tu cara, seguramente sabes que si las quemas, renacerán más rápido y seguirán estando en tu contra. ¿Quieres comprobarlo?

—¡Me engatusaste! —renegó la hinoichi —¡Hiciste que quedara rodeada!

—Digamos que era otra forma de inmovilizarte para finalmente, sacarte de la jugada —Hikari sacó la varita con un fluido movimiento y lanzó un hechizo no verbal.

Al segundo siguiente, su oponente cayó inconsciente.

—Minami, estratega de Chizu, no puede continuar —anunció Byakko con cierto alivio —La victoria es para Hikari, líder de Nagareboshi.

—Tu estratega parece que hizo el ridículo —comentó Yamaneko al contemplar cómo sacaban a Minami del tatami en una camilla —Igual que tu líder.

—Tu estratega no lo hizo mejor —se defendió Baraken, con el ceño fruncido.

—Ne carece de paciencia —intervino Eda —De tener más sentido común, habría vencido al tal Same en un parpadeo.

—¿Segura? Porque Same–kun se ve fuerte —le hizo notar Nishi.

Eda asintió con vehemencia.

—No sé… —intervino Tane repentinamente —Ne–kun tenía desventaja elemental y eso, agregando su impaciencia, hacía inevitable que perdiera ante alguien como Same–kun.

—¿De parte de quién estás? —increpó Eda.

—De parte de la razón —contestó Tane con tranquilidad.

—Interesante —musitó Maruta.

Eda y Tane la miraron con desconcierto, al menos hasta que la descubrieron con los ojos fijos en el pergamino gigante. El siguiente combate ya estaba a la vista de todos y su compañera tenía razones para emocionarse.

Ella era una de las participantes. El otro era Hiroshi.


(1) La palabra se compone de saitei (el peor, miserable) y el sufijo –nin (persona).

(2) En Japón, se conocen como shuko a los nudillos de metal.


19 de noviembre de 2012. 11:05 P.M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México).

¡Hola, gente! Esta vez he tardado un poco más en tener un capítulo listo, aunque con el ritmo de actualización que llevo para Juuroku, creo que no importa.

Seguimos con la eliminatoria, lo que a muchos quizá esté hartando, aunque ya era hora de ver a Hikari/Sakura en acción, siendo el personaje por el que, inicialmente, nació el presente spin–off, ¿no les parece? Ya habíamos visto en su fic de origen (la segunda entrega de la Saga HHP, El Torneo de las Tres Partes) que Hikari era una chica decidida y con cultura, aunque apenas ahora la vemos poniendo todo eso en una pelea. Minami, con todo y la ventaja del fuego, no pudo hacer mucho para ganarle, lo que demuestra que le falta mucho por aprender.

La siguiente pelea es con otro miembro de Nagareboshi, Hiroshi, al que quizá unos odien y otros amen. Su contrincante es Maruta, una chica que aparentemente, todo le parece aburrido, pero que tiene cierto lado inquietante que pone los pelos de punta. ¿Quién creen que ganará? ¿Y qué tipo de técnicas podremos esperar? Se los dejo de tarea.

Para cuando salga este capi a la luz, en la Saga HHP seguro habrán salido unos cuantos spoilers de Juuroku, lo que espero no desvele demasiado de la trama del segundo fic, sino solo lo justo para que vengan a leer. Habrá ciertas "partes" de la historia que me llevarán un rato y otras que tengo planeado acortarlas lo más posible. Así todo será mejor (para mí, al menos).

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.