Veinte: Satisfacción.
—¡Es un idiota!
Tras la derrota de Maruta, el equipo Mori se había quedado con solamente dos miembros en la evaluación chuunin. Pero ahora, presenciando cómo Tane era derrotado por Aoi con relativa facilidad, Eda estaba rabiosa.
Aunque la integrante de Mori debía reconocer que Aoi era condenadamente bueno. Sus mahojutsus elementales, escasos en cantidad, resultaron suficientes para desestabilizar los elaborados planes de Tane. Planes que por cierto, ella había ayudado a crear.
—Tane, líder de Mori, no puede continuar. La victoria es para Aoi, estratega de Chi.
La declaración de Seiryu provocó varios aplausos en el mirador de los novatos, pero Aoi no sonrió hasta que Hiroshi, de brazos cruzados, lo miró y cabeceó en señal de aprobación.
—Son muy amigos, ¿no? —masculló Sorairo, arqueando una ceja.
Pinku y Kuroi alcanzaron a oírla y menearon la cabeza con abatimiento.
En tanto Aoi volvió a su mirador, se puso a cuchichear con Hiroshi, quien solamente movía la cabeza de vez en cuando o hacía muecas. Muchos encontraban eso extraño, pero Hikari y Haruto esbozaron ligeras sonrisas.
—Ya casi termina esto —observó de pronto Subaru, atrayendo miradas a su persona —Se está anunciando el próximo combate.
Era cierto, el pergamino gigante se desenrollaba con cierta lentitud. Al aparecer los nombres clave en turno, la emoción predominante fue la sorpresa.
—Ya era hora —soltó Eda con cierto hartazgo, apresurándose a bajar de su mirador.
—¡Eda y Hokuto, al tatami! —llamó Genbu.
—¡Eso es! —Hokuto agitó un puño en alto —Al fin podré darle una lección a esa tipa —rozó con los dedos su ninjato —Ya verá de lo que soy capaz.
—Eda también sabe de kenjutsu —advirtió Sekai, que había vuelto de la enfermería a la mitad del encuentro anterior —Ten cuidado, Hokuto–san.
—Por supuesto.
—Esto es pan comido —Yamaneko se permitió una sonrisa maliciosa —Eda es una kazenoichi virtuosa. Que su oponente maneje el mismo elemento no garantiza que la venza.
—Esa alumna de Wakusei–dono es la líder de su equipo —comentó Kita sombríamente —Yo no me confiaría tanto. Además, es la heredera de los Takagi.
—Hiciste tu tarea, Kita, pero nosotros también —reprochó Yamaneko —Eda hará pedazos a esa chica.
Kita miró discretamente a Nishi, quien le devolvió la mirada con cierto sarcasmo.
—¿Listas? ¡Comiencen!
Yamaneko conservó la sonrisa al ver cómo Eda, al abrir los brazos, provocó un ventarrón que desestabilizó a Hokuto y aprovechando eso, le arrojó varias shuriken. Hubo un destello, el sonido de metal entrechocando y se vio a Hokuto con la ninjato en alto, frente a Eda, teniendo que apoyarse con la zurda en el suelo para no perder el equilibrio.
—¿Intentas asustarme? —se burló Hokuto, aferrando más fuerte su arma —No funciona. Déjame enseñarte cómo se hace.
Enderezándose con lentitud, la líder de Ginga entrecerró los ojos y cargó contra Eda, quien no tardó en mover las manos a gran velocidad para concentrar en ellas una esfera de un brillo lechoso.
—No te dejaré dar ni un solo golpe —masculló Eda, cuyas manos y brazos no dejaban de vibrar.
—Como digas —desdeñó Hokuto, sin detener su carrera.
Eda esperó a que Hokuto estuviera a un par de metros de distancia para lanzarle su lechosa esfera. Hokuto lo notó y aparentemente, solo tuvo tiempo de empuñar su ninjato a la altura del pecho y adoptar una expresión de fiera concentración. Eda sonrió burlonamente cuando su esfera llegó al filo de la ninjato, pero se sorprendió muchísimo de que su técnica rebotara en el arma de su oponente, regresando a su origen… por poco haciéndole daño.
—¿Qué demonios fue eso? —espetó Eda, luego de escuchar que su esfera chocaba con la pared a su espalda, pero sin ver el gran hoyo que hacía en la misma.
—¿Crees que te lo voy a decir? Sekai–chan nos advirtió sobre ti. Eres estratega. Con la más mínima pista podrías pensar en algo para contraatacar. Y como también eres kazenoichi…
Eda entrecerró los ojos, furiosa. A buena hora caía en la cuenta de que Hokuto era líder de su equipo y alumna de Wakusei, que anteriormente era elemento sorpresa de su propio equipo. Decidió atacar de otra manera.
—Tienen que hacer todo por ti —masculló, rodeando a Hokuto como un cazador a su presa —Al menos eso he oído. Al contrario de tu gran amiga Tsuru o tu eterno rival Nanju, naciste sin el menor talento.
Hokuto abrió excesivamente los ojos, a lo que Tsuru, en el mirador de los novatos, ahogó un grito.
—Eda–san no debió decir eso —aseguró en voz baja.
—Igual que sus compañeros, Eda nos subestima —fue el escueto comentario de Nanju.
—¿Cómo te atreves? —exclamó Hokuto con indignación, aunque sorprendentemente no bajó la guardia —¡No hables de lo que no entiendes! Que siempre entrene duro no significa que desconfíe de mi habilidad.
—Pues eso no fue lo que escuché. ¿Qué tan confiable es un Takagi como fuente? Porque si me dijo mentiras, puedes corregirme, ¿no es así?
Para desconcierto de Eda, Hokujto se limitó a resoplar con increíble fastidio, preparando su ninjato para un nuevo ataque.
—Deberías comprobar de qué lado están tus fuentes —masculló —No vayas a llevarte una decepción muy grande.
Y acto seguido, arremetió contra Eda una sola vez, sin avanzar más de un paso. Eda no consideró necesario moverse y lo pagó muy caro.
Un profundo tajo apareció en su mejilla izquierda, de donde brotó bastante sangre.
—¿Qué diablos…? —la estratega de Mori se llevó una temblorosa mano a la sangrante mejilla, anonadada.
—No vas a acobardarte, ¿cierto? —se burló Hokuto, al tiempo que preparaba otro ataque —Un ninja debe estar habituado a las heridas. Son parte del trabajo.
—¡Eso qué importa! —Eda colocó las manos al frente, una sobre otra, creando una nueva esfera de aspecto lechoso a una velocidad alucinante —¿Cómo demonios hiciste eso?
—No estoy tan loca como para decírtelo.
Eda le lanzó su esfera y Hokuto se limitó a desviarla como antes, procurando que chocara con el filo de su ninjato. La esfera fue a dar al pie del mirador de los equipos Mori y Chizu, cuyos miembros sintieron un vago temblor bajo sus pies.
—Si no tiene cuidado, Eda nos va a matar —renegó Nishi, de mal talante.
—¿Cómo se le ocurrió usar esa técnica si ya vio que no funciona? —inquirió Baraken,
—Está estudiando los movimientos de la tal Hokuto —explicó Yamaneko de manera impasible —Intenta encontrar un patrón.
—Ah, ya, ¿por ser Hokuto una Takagi? —aventuró Kita.
Yamaneko asintió. Su semblante, según Baraken, daba a entender que ya no estaba tan confiado en que su estudiante ganaría el combate. Los Takagi que él conocía no eran para nada como Hokuto, sino que se aferraban a su ninkei, lleno de complicados y a la vez metódicos movimientos con la espada. Pese a su habilidad, pocos miembros de ese clan se hacían ninjas: su destreza era mejor aplicada en el Escuadrón Samurái. Sin embargo, la heredera de los Takagi parecía que, en primer lugar, había desobedecido la orden de no aprender la parte de su ninkei reservada a los varones. A juzgar por sus ataques a Eda, la líder de Ginga había adaptado su destreza familiar a lo aprendido en el escuadrón.
—Creo que ya entendí —afirmó Eda al cabo de unos segundos, blandiendo la varita para aparecer una katana —Veamos si ese Takagi mintió o no.
Lanzó un rayo con la varita que Hokuto se apresuró a desviar con su arma y ese segundo de distracción le costó caro, porque Eda logró herirla en un brazo.
—¡Rayos! —masculló la joven alumna de Wakusei, tomando su distancia y colocándose en una posición ofensiva —Hasta Nanju es más honorable que tú y ataca en igualdad de condiciones. Aunque a veces se comporta como un idiota, pero…
—Maldita sea, Hokuto, ¡te estoy escuchando!
La indignada fraseología del nombrado sobresaltó a todos en el mirador de los novatos.
—Calma, Nanju–kun —pidió Subaru con tranquilidad.
El otro soltó un bufido y volvió a su hermetismo habitual.
Mientras en el tatami se desarrollaba un asombroso duelo de kenjutsu, Hikari se acercó a Sekai, y luego de hacerle una seña para llamar su atención, preguntó.
—A ustedes no les sorprendió que Nanju–kun actuara así.
—No, así es la mayoría del tiempo —indicó Sekai con desgano —Es de las pocas cosas que lo alteran, oír a Hokuto–san decir pestes de él.
—¿No es raro? —Hikari arqueó una ceja de manera significativa.
Sekai comprendió ese gesto y asintió.
—Sé de qué hablas —confirmó.
Un ruidoso choque metálico atrajo la atención de las dos amigas. Eda y Hokuto se miraban fieramente por encima del filo de sus armas, que apretaban con fuerza en dirección a su respectiva rival. Ninguna de las dos daba muestras de ceder, pero la repentina separación de Hokuto desestabilizó a Eda, quien no pareció comprender el movimiento.
—Ya me aburriste —externó Hokuto sin tapujos.
—¿Qué dices, idiota? —se exasperó Eda.
Hokuto simplemente dejó que su rostro adoptada una expresión neutra, en tanto su cuerpo se movía lenta y mecánicamente, como si repasara algo muy estudiado. Ante esa mímica, Tsuru y el resto de Ginga prestaron mucha más atención.
—Espero que no exagere —deseó la líder de Zoo por lo bajo, sin mucha convicción.
—¿En qué? —se extrañó Hebi, que alcanzó a oírla.
—En su última técnica —fue la rotunda respuesta de Nanju.
—La mayoría miró a Subaru en busca de una mejor explicación.
—Hokuto–san ha perfeccionado unas cuantas técnicas al combinarlas con mahojutsus elementales —el estratega de Ginga se acomodó los anteojos y ladeó ligeramente la cabeza, observando cómo su líder, colocando su ninjato de tal forma que la hoja quedara a su espalda, se quedaba quieta —Y estamos por ver la Takagama (1).
—¿La qué? —soltó Sorairo.
Subaru se limitó a pedir silencio con un gesto y señalar el tatami, siendo obedecido casi de inmediato.
Eda, como había demostrado a lo largo de la pelea, tenía inteligencia y varias técnicas, pero también una paciencia inestable. Había visto a Hokuto con cierta tranquilidad cuando preparaba su pose de batalla, pero tras unos segundos vio que no atacaba y decidió provocarla.
Giró las manos cual molino y pronto un ventarrón podía sentirse en dirección a su oponente, como una gran columna derrumbándose. Algunos de los novatos creyeron que eso definiría a Eda como ganadora, pero en el último momento, Hokuto adelantó la diestra horizontalmente, cortando el aire con su ninjato de forma tan violenta que el ataque de Eda se partió en dos. La estratega de Mori apenas tuvo tiempo de saltar y combinar un par de hechizos para ponerse a salvo, porque la tajada, compuesta por una ráfaga veloz y delgada, fue lo suficientemente cortante como para hendir profundamente el trozo de pared bajo el mirador de los equipos de Yamaneko y Baraken quienes, por cierto, admiraban las dimensiones de esa técnica con asombro.
—Ningún otro Takagi podría hacer eso —aseguró Baraken poco después —No sin recibir instrucción sobre mahojutsus elementales. Esta chica… —la mujer clavó los ojos en Hokuto, que le estaba enviando más de esas ráfagas a una Eda que ya no sabía cómo esquivarlas —Esta chica le está sacando todo el provecho posible a su ninkei y a su entrenamiento ninja. Ha logrado mezclar ambas cosas.
Yamaneko hizo un gesto de contrariedad no porque Eda estuviera perdiendo (aunque eso le molestaba), sino porque debía admitir, aunque fuera para sí mismo, que Baraken tenía razón.
En el tatami, Hokuto lanzó un último ataque, dirigido con una precisión casi perfecta al brazo derecho de Eda. Una herida que sangró en abundancia se hizo presente y Eda se vio obligada a soltar la katana y mover la varita con torpeza en la mano izquierda, para curarse aunque fuera precariamente. Sin embargo, la mano le temblaba tanto que tuvo que darse por vencida, mostrando un pulgar hacia abajo al tiempo que miraba fijamente a Genbu.
—Eda, estrtega de Mori, no puede continuar. La victoria es para Hokuto, líder de Ginga.
Tsuru respiró con alivio, en tanto el equipo de su amiga se veía muy contento con aquel resultado, igual que Wakusei, quien sonreía complacido al ver a Hokuto despedirse de Genbu con una reverencia y de Eda, con una leve inclinación de cabeza. La estratega de Mori apenas si se dio cuenta de eso, pues era atendida por algunos ninjas sanadores. Se quedó muy sorprendida de que la herida en su brazo estuviera a punto de dañar sus músculos de manera permanente. ¿Desde cuándo los novatos tenían tanto poder?
—Se ve que esta generación es de adelantados —renegó por lo bajo, antes de ser conducida a la enfermería.
No le quedaba más remedio que cambiar su punto de vista. Se había envanecido con el hecho de que el Escuadrón Ninja no recibía nuevos miembros por ser un grupo selecto, sintiéndose mejor que los novatos por todo lo que, en lo personal, había tenido que superar: un examen de admisión compuesto por teoría rebuscada y práctica exhaustiva, además de que su evaluación genin casi la hizo desertar por su dureza. No creía que los nuevos pudieran llegar tan lejos como ella, no en mucho tiempo.
Pero lo habían hecho. Todos los novatos de aquella primavera habían logrado su pase a la eliminatoria previa a la segunda parte de la evaluación chuunin y, aunque algunos ya estaban fuera de dicha evaluación, demostraron cualidades extraordinarias. Con un poco de suerte, no sería tan malo haber reprobado ese año.
Yamaneko se había retirado de su mirador en cuanto Eda bajó del tatami. Con Mori fuera de la contienda, no le interesaba observar el resto de la eliminatoria. Baraken le dedicó un pensamiento de desdén, menospreciando su poco sentido práctico. ¿No se daba cuenta de que si veía lo suficiente, podría aprender algo útil? La jonin esperaba que los alumnos que le quedaban desempeñaran un buen papel, porque en caso contrario quedaría en ridículo. Aunque sin importar el resultado, pretendía recopilar la mayor cantidad de información posible, para futuras lecciones.
Hokuto, por su parte, subió a su mirador con una gran sonrisa. Con la ninjato enfundada a su espalda y la ropa sacudida, se veía como una chica normal que hubiera hecho mucho ejercicio recientemente. Pasó una mano por su larga coleta negra y esbozó una maliciosa sonrisa dedicada a Nanju.
—Te dije que podría seguirte el paso, ¿no?
Nanju, fingiendo sordera, apenas se movió ante tal frase. Sekai, previendo posibles discusiones, se acercó a Hokuto felicitándola por su triunfo, seguida de cerca por Subaru.
—Eso fue sorprendente —alabó Haruto por lo bajo —Me gustaría poder hacer algo así.
—Cualquiera puede hacer eso si entrena lo suficiente —insinuó Hiroshi.
—Claro que sí —le soltó Aoi de manera socarrona —¿Como tú, por ejemplo?
—Podría, si quisiera especializarme en kenjutsu.
Hiroshi le dedicó una mueca de superioridad a su amigo, quien sonrió abiertamente.
—¿Seguro que podrías? —aventuró Uma, incrédulo —Lo que logró Hokuto–san es por años de práctica, considerando que es parte muy importante de su ninkei saber manejar una espada.
—No es de tu incombencia —espetó Hiroshi con frialdad —Sin embargo, creo que si quisiera, podría igualarla.
Viendo la katana de Hiroshi y oyendo su determinación, Uma lo creyó capaz de eso y más.
(1) El término está conformado por taka (halcón) y una de las formas de escribir kama (arma japonesa de forma similar a una hoz o guadaña pequeña). La traducción aproximada sería hoz del halcón.
6 de junio de 2013. 00:50 A.M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México).
Ah… ¿alguien sigue por aquí? (Se oye el canto de los grillos). Ya, como sea… Intento avanzar en estas transcripciones todo lo que puedo, alentada por mi lectura de manga en línea y por otras cosas… entre ellas los pequeños pero significativos spoilers que la Saga HHP ha soltado respecto a los acontecimientos de Juuroku. En fin…
Hokuto tuvo la oportunidad de pelear contra la tipa que los molestó en el barco antes de su primer día libre, ¿se acuerdan de eso? El ser de un clan respetable y además, una heredera, podría haber hecho que a esta chica de largo cabello y ninjato a la espalda se le subieran los humos. Sin embargo, la mayoría del tiempo es agradable y sonriente, supongo que por eso su equipo la tiene en gran estima…excepto Nanju, pero el pique entre ellos dos es tema para otra ocasión (sí, Bell tiene muchos detalles planeados en su cabeza, déjenla ser, jajajaja…).
Aquí se menciona un poco más del clan de Hokuto, el clan Takagi, cuyos miembros son expertos peleando con espadas y similares. Sin embargo, se menciona también que hay una parte del ninkei que solo se le enseña a los varones, ¿por qué? Bueno, considerando que en Japón son muy tradicionales en ciertos aspectos y que los magos (al menos los que muestra JK) se quedaron con ciertas costumbres de antaño, no es de sorprenderse que los clanes mágicos que he creado tengan costumbres arcaicas; o sea, ¿hacer a las mujeres de lado porque no se les considera aptas para tal o cual tarea? Es creíble. Y eso a Hokuto la pone en apuros, porque es una Takagi, pero también es la heredera. Ah, y también se menciona que los Takagi suelen entrar al Escuadrón Samurái, ¿acaso Shigure Komori conocerá a alguno? Ya se verá.
Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.
