Veintidós: Norte contra Caballo.

—Quedamos pocos —Uma se pasó una mano por la nuca con cierta impaciencia —Y por lo visto, no puedo enfrentarme a ti —le dijo a Hebi, quien arqueó una ceja —Así que solo me quedaría ir contra Haruto–chan o contra…

Same entrecerró los ojos, mirando a su compañero con cierta molestia, en tanto se anunciaba el penúltimo combate, con el que también se definía quiénes se enfrentarían al final.

—Esto será divertido —Hebi resopló para quitarse un mechón de cabello de la cara —Buena suerte, Uma.

El aludido iba a pelear contra el último miembro que le quedaba a Chizu en la evaluación chuunin. Lo que solamente significaba una cosa.

—Genial —Haruto hizo un puchero —No me basta con un estratega que casi me electrocuta en cada entrenamiento, ¿saben? Ahora tendré que vencer a una estratega que podría hundirme en el suelo. ¡No es justo!

—¿Cómo sabes que una tsuchinoichi podría hundirte en el suelo? —inquirió Sekai.

—¡Hyumaki–kun intentó hacérselo a Hiroshi–kun varias veces! Pero rara vez podía, ¿sabes?

—Haruto, guarda silencio —espetó Hiroshi con más dureza de la usual.

La chica asintió y sonrió nerviosamente en señal de disculpa.

Por alguna razón, el gesto que tenía Hiroshi en ese momento hizo que Aoi adoptara un semblante suspicaz.

—Bien, a trabajar —Uma se arregló el cuello de la camisa que vestía ese día, color azul marino —Ahora vuelvo.

Miró a su equipo al decir eso y sus compañeros le dedicaron ademanes de apoyo. En un inusual signo de respeto, Uma le hizo una reverencia a Kirin, quien correspondió con un breve asentimiento de cabeza.

—¿Por qué hizo eso? —le preguntó Hokuto a Tsuru en cuanto los combatientes atendieron el llamado de Seiryu.

—Disciplina —por lo visto, a Tsuru el asunto le daba risa, pues trataba de contenerla —Les dije a todos que en cierta forma, nuestros triunfos y nuestros fracasos eran también los de Kirin–sensei. Así que ni se les ocurriera perder solo porque sí, porque Kirin–sensei y yo se los haríamos pagar caro.

—¡A veces se te ocurre cada cosa, Tsuru–chan…! —Hokuto meneó la cabeza.

En el centro del tatami, Kita y Uma hacían una reverencia a Seiryu antes de saludarse entre sí con un movimiento de cabeza. Siendo ambos informantes, sabían que cualquier cosa que el otro hiciera les aportaría un dato interesante.

—¿Listos? —Seiryu los observó asentir —¡Comiencen!

A Uma no le hizo ninguna gracia que el primer ataque de Kita fuera un mahojutsu elemental en el suelo, pues un ligero temblor lo hizo tambalearse. Hizo una mueca de fastidio, rodó los ojos y se plantó con fuerza sobre sus pies, ocasionando que varios lo relacionaran con el nombre clave que había elegido.

—Todo un potro, ¿eh? —musitó Kita, que apenas necesitó moverse para ejecutar el mahojutsu —Veamos qué tal embistes.

El tsuchinobi hizo una especie de golpe barrido al adelantar el pie derecho, con lo que el piso del tatami se fue contra Uma cual sólida ola.

—¡Impresionante! —exclamó Haruto por lo bajo.

Hebi la miró con una ceja arqueada.

Uma, viendo lo que se le venía encima, se acuclilló, con la varita en la diestra, y luego dio un gran salto hacia Kita, dejando atrás la avalancha del suelo, que fue a dar a su espalda, al pie del tatami. Aterrizó a un metro de su oponente y le apuntó con la varita a toda velocidad. Kita fue tomado completamente desprevenido, ya que un tornado lo envolvió y dificultó su visión.

—Si investigué bien, tu gran defecto es no esperar mucho de los hijos de mahonashin como yo —comentó Uma con una expresión de frialdad en el rostro que solo Hebi había visto antes —Pues déjame decirte algo, elitista de pacotilla: nací con magia y sé bien cómo usarla.

Y sin más, jaló aire y sopló una llamarada hacia el tornado que envolvía a Kita.

—¡Increíble! —con esa palabra, Haruto se ganó una sonrisa de orgullo de Hebi —¿Cómo se le ocurrió a Uma–san reforzar su fuego con viento?

—Será porque Tsuru–san lo ataca con viento a cada momento —observó Hebi, también muy impresionada por lo que su compañero hacía en el tatami.

—O lo aprendió en Alquimia —apuntó Haruto por lo bajo.

—¿Qué cosa?

—¡Nada, nada! Eh, Hebi–san, parece que conoces a Uma–san de alguna otra parte, ¿sabes?

La estratega de Zoo, dando un respingo, apartó la vista del creciente tornado de fuego con el cual Uma encerraba a Kita. Clavó sus orbes en Haruto, quien sonreía levemente.

—¡No seas tan formal conmigo! —exclamó de repente, espantando un poco a la castaña —Me da escalofríos —se abrazó a sí misma, fingiendo un estremecimiento.

—Perdón, perdón. Eh… Entonces… ¿Conoces de antes a Uma–san… Hebi–chan?

—Sí —la otra joven movió la cabeza afirmativamente, complacida —Lo conozco porque trabajamos juntos una temporada. En el mundo mahonashi, claro. Además, trabajó con mi novio y conozco bien a su…

—Uma está por terminar —indicó Same de golpe, de pie tras las dos chicas.

—Por favor, ¡no nos des esos sustos! —lo censuró Hebi.

El inexpresivo muchacho asintió con la cabeza y acto seguido, miró el tatami.

Kita, aunque lo había intentado, no pudo protegerse por completo del fuego de Uma. Se le notaba en la ropa chamuscada, con agujeros en distintos sitios donde las llamas lo tocaron y un par de ninjas de túnicas blancas le atendían quemaduras por todo el costado izquierdo. Por cierto, que a su izquierda se veía un montón de tierra y cenizas incandescentes, semejantes a pergaminos consumiéndose lentamente.

—¿Exactamente qué intentó Kita? —inquirió Hebi, desconcertada por el panorama y apenas prestando atención a que Seiryu declaraba ganador a su compañero de equipo.

—Formar una coraza —fue la simple respuesta de Kirin, quien veía el tatami con ojos entornados. Específicamente, veía a Uma, que luego de hacerle una reverencia a Seiryu, echó un vistazo preocupado a su rival.

—¿Una coraza? —Hebi sonaba incrédula —Kita debió saber que eso no funcionaría. ¡Sería como encerrarse en un horno!

Tsuru escuchaba aquello meneando la cabeza con resignación. A leguas se notaba que algo en el comportamiento de Uma no le había gustado, pero Hebi no se detuvo a pensar qué podría ser.

—Muchos creerían que no hay forma de vencer a la tierra con el fuego, pero Uma probó lo contrario. El fuego puede despedazar a la tierra.

—Ah, como el suelo en sequía —Haruto sonrió al poder comparar aquello con algo que ella entendiera —Aunque se le pasó un poco la mano, ¿saben? A Uma–san.

—En una batalla eres tú o el contrario —señaló Tsuru con suavidad —Sin contemplaciones.

—Menos con semejantes prejuicios estúpidos —espetó Hebi.

—¿Eh? —Haruto tenía cara de no entender nada.

La respuesta le llegó poco después, al ver cómo Uma llegaba un tanto alicaído ante su sensei.

—Lamento mi comportamiento —se disculpó el informante de Zoo, haciendo una profunda reverencia —Haré lo posible para que no se repita.

Kirin lo miró con dureza, para poco después asentir y mandarlo junto a Same con un gesto de mano. En cuanto Uma obedeció, un manotazo en la nuca le arrancó una queja.

—¿Qué se supone que haces? —espetó, mirando a Tsuru, que todavía tenía la diestra en alto.

—No te estaba acariciando, eso es seguro.

—¡Eso quisiera él! —soltó Hebi entre risas.

—¡No digas tonterías, me meterás en problemas! —recriminó Uma.

—¿Y eso? —se interesó Tsuru.

Pero Uma no contestó, fingiendo sordera al notar que Haruto revisaba sus instrumentos de batalla, para luego acomodarse la bandana cual pañoleta, seguramente queriendo evitar que su largo cabello no le estorbara. El hinobi arqueó una ceja ante la expresión de la chica cuando hizo lo segundo, pues no concordaba con la idea que tenía de ella.

Al ver a Hebi prepararse de manera similar, Uma se preguntó qué tan sencillo le sería a su compañera de equipo llegar a ganar, y no porque desconfiara de las habilidades de Hebi, sino porque el rostro de Haruto le mostraba algo que nunca le había visto.

Ya que la recordaba de Hoshikino, Uma intentó acordarse en qué otra ocasión los ojos de Haruto brillaron de la misma forma, pero no lo consiguió.


9 de junio de 2013. 11:22 P.M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México).

Bueno, sí, avanzo, gran novedad (Bell rueda los ojos). Como sea, en papel me acercaba a donde quería llegar para poner esto emocionante, y tengo un montón de información que quiero que sepan (derivada de los spoilers que la Saga HHP ha soltado)…

Ahora ha tocado ver pelear a Uma, un hijo de mahonashin (muggles) que trabajó de modelo mientras repetía el examen para ser ninja. El chico se toma muy mal que lo hagan menos por no venir de una familia mágica, así que no debería extrañarnos que se le pasara un poquito la mano con Kita. Lo bueno es que teniendo a Tsuru de líder, no se va a exceder y claro, con Hebi de amiga… Por cierto, Hebi ha dicho que se conocieron trabajando juntos, ¿acaso ella también fue modelo? Ya lo sabrán, igual que el por qué Uma recuerda a Haruto de la escuela cuando ni siquiera estaban en el mismo año (Uma es de un curso superior, por si lo olvidaron).

Cuídense mucho y nos leemos pronto.