Veintitrés: Exhibición.

—¡Haruto y Hebi, al tatami!

La voz sobresaltó a ambas chicas, concentradas como estaban en revisar sus armas.

No las había llamado ninguno de los cuatro árbitros que conocían, sino un hombre de túnica marrón, tez morena y cabello castaño, cuyo rostro no era visible debido a una de las máscaras de la Guardia Imperial. Lo que llamaba más la atención en ese shinobi era el brazo izquierdo, que colgaba laxo a su costado y sin manga que lo cubriera, dejando a la vista numerosas vendas, y una larga bandana con el símbolo de la madera.

—¿Qué le pasaría a ese tipo? —masculló Sorairo, intentando ocultar su curiosidad.

—Líder, se llaman gajes del oficio —comentó Kuroi con un deje de sarcasmo.

—¡No me refería a eso, tonto!

—Kuroi–kun, ¿quieres morir? —preguntó Aoi, también con sorna.

—A todo esto, ¿quién es él? —soltó Hokuto, sin dirigirse a nadie en particular.

Nadie le contestó, pero la joven no supo si era por ignorar la respuesta o porque Hebi y Haruto ya estaban en el tatami, esperando una señal del ninja enmascarado.

—¡Comiencen!

Los novatos, a excepción de los miembros de Zoo, ahogaron un grito de asombro al ver cómo Hebi se movía a toda velocidad y conectaba una patada en el abdomen de Haruto, haciéndola caer unos metros hacia atrás. La castaña se levantó lentamente, con una mueca de dolor, reaccionando apenas a tiempo para cuando Hebi volvió a la carga a base de varios puñetazos y patadas. A simple vista, parecía una acción desesperada, pero Zoo estaba muy animado, como si viera algo sumamente divertido.

—Ese emparejamiento no le conviene a Haruto–chan —comentó Uma como si nada —Según sé, el taijutsu no es su especialidad.

—No tiene especialidad, en realidad —apuntó Sorairo con desdén.

—Suficiente —siseó Hikari, harta.

Pero la chica no pudo hacer más, porque oyó ciertas palabras.

—Si Haruto no tiene una especialidad, yo soy un idiota.

Más de la mitad de los novatos se quedaron boquiabiertos.

—Hacía mucho que no decías algo así —indicó Aoi, arqueando una ceja —¿A qué debemos el feliz acontecimiento, Hiroshi?

El estratega de Nagareboshi no contestó. Arrugó la frente cuando el resto regresó su atención al combate, pues Hebi había logrado dar otra patada, esta vez al costado izquierdo de Haruto, con el impulso de la cual casi la hizo salir del tatami.

Al ver cómo Haruto se levantaba otra vez, el resto de Zoo se impacientó.

—Ya debería haberla sacado —señaló Uma —¿Por qué Haruto–chan se sigue levantando?

—Tu alumno es impertinente a veces, ¿no, Kirin? —soltó Tenshi, algo sarcástica.

—No es eso —aclaró el aludido —Hebi puede darles una paliza a todos sus compañeros, Same incluido, cuando pelea en serio. El taijutsu es su punto fuerte, usa un estilo rápido y preciso que le enseñó su familia, que además tiene mucha potencia en cada golpe. Por eso a Uma le extraña que tu alumna pueda seguir combatiendo. Por lo general, Hebi puede dejar en mal estado a alguien en cinco minutos.

Tenshi arqueó una ceja, impresionada, aunque segundos después esbozó una sonrisa.

—Creo que tu alumna nunca había peleado contra alguien como Haruto.

—¿Qué puede tener tu alumna para vencer un taijutsu tan duro? —preguntó Tensai.

—Le pediría a Hiroshi que te lo explicara, pero está ocupado.

Tensai, frunciendo el ceño, observó al nombrado por Tenshi y no pudo ocultar una mueca de asombro. El muchacho, cruzado de brazos y con su habitual actitud indiferente, no quitaba la vista del combate, aunque respondía vagamente a los comentarios de Hikari, Hyumaki y Aoi.

¿De verdad era el mismo chico del que hablaban su expediente y los rumores? Creyó obtener una respuesta cuando Sorairo intentó acercársele y Hiroshi, rápido como él solo, puso distancia entre ambos. Regresó su atención a la pelea, sorprendiéndose por lo que encontró.

Haruto estaba contraatacando. Eso en primera atrajo exclamaciones ahogadas del resto de Zoo y una arruga en la frente de Kirin. Pero luego de unos minutos, Tensai se quedó confundida, aunque se le pasó al detectar algo en uno de los bloqueos de Haruto que la hizo enfurecer.

—¡Tú! —se volvió hacia Hyumaki, provocando miradas extrañadas a su alrededor —¿Te atreviste a enseñarle nuestro ninkei a esa chica?

—Ah… Yo no hice tal cosa, Tensai–sensei —se defendió Hyumaki enseguida —Si observa bien, la mayoría de los movimientos de Haruto–san son de defensa, no de ataque.

—¿En serio no le enseñaste?

Cuando Hyumaki volvió a negar, Tensai tuvo que creerle. Se giró hacia Tenshi en busca de explicaciones, pero su ex–compañera ni la tomaba en cuenta, con los ojos puestos en la pelea.

En el otro palco, sin embargo, Baraken había llegado a una conclusión que se veía tanto lógica como sencilla.

Haruto podía observar e imitar. Al ver a Tensai reclamarle algo a su hermano menor, Baraken supo que había reconocido parte de los movimientos de Haruto como algo propio del ninkei de los Kurogami. Pero no era exactamente lo mismo, ya que la chica no era una Kurogami. Tal vez había visto varios movimientos en un entrenamiento y le habían servido para defenderse de su contrincante. Aún siendo una imitación, Haruto la ejecutaba perfectamente.

Lo que sí logró desconcertar a todos (incluida Hebi) fue que Haruto comenzara a mover las manos una sobre otra, como si envolviera algo. Ese gesto era conocido por los de Nagareboshi, se lo habían visto a su sensei decenas de veces.

—¿Eso no es peligroso? —Hikari se giró enseguida hacia Tenshi.

Por su asombro, la sensei estaba tan confundida como sus alumnos.

—No puedo creerlo —bufó Sorairo —¿Ahora qué intenta? Ese movimiento es de un mahojutsu de viento, si no me equivoco. ¡Haruto no es kazenoichi!

—Eso no es un mahojutsu de viento —aclaró Kuroi al instante —Si sale mal, será una lata.

Los otros ninjas presentes que manejaban aire le dieron la razón a Kuroi asintiendo. Esa breve distracción por poco hizo que se perdieran el ataque de Haruto, casi certero.

En realidad, Hebi tuvo pura suerte. Alistando su siguiente golpe, se movió a la izquierda un segundo antes que un destello azul rozara el lado derecho de su cara y fuera directamente hacia la pared tras ella… y hacia la posición del árbitro en turno. Porque sí, también el enmascarado estuvo a punto de recibir aquello.

—No puedo creerlo… —dejó escapar Uma, mientras a su derecha, Same entreabría los ojos con desconcierto —Eso fue… Una perfecta imitación de Bala Comprimida.

—¿Imitación? —espetó Tsuru, arqueando una ceja —Los mahojutsus elementales rara vez pueden imitarse. Además esa… esa cosa era más grande que una Bala Comprimida.

—No era una Bala Comprimida —aseguró Same repentinamente,

—¿Entonces qué? —cuestionó Uma.

—Solo siguió el principio —explicó el mizunobi de Zoo con calma —Una gran concentración de tu elemento en un espacio mágico reducido. La diferencia radica en que el agua estaba en estado líquido y, al contrario del viento, no puede comprimirse. Así pues, ¿cómo se crearía un ataque similar a la Bala Comprimida con agua? Yo no lo intentaría. Demasiado arriesgado.

Uma y Tsuru, estupefactos por oír a su compañero hablar tanto, intercambiaron miradas antes de volverse hacia Kirin, quien aparentemente, se concentraba en observar la pelea entre su alumna y Haruto.

—Ah… Sensei… —llamó Tsuru educadamente —¿Escuchó a Same–kun decir…?

—Sí, lo oí. Y está en lo cierto.

Con esas palabras, Kirin logró que sus estudiantes miraran el combate sin parpadear.

—¿Cómo dejaste que tu alumna aprendiera eso? —reclamó Tensai en un siseo.

Tenshi, la destinataria de esa frase, arrugó la frente.

—Yo no la dejé aprender nada. Es más, no tenía idea de que se le ocurrió algo así.

—Me huele a problemas —se burló Tensai, complacida.

—¿Y tú qué? Tu informante aprendió aparición elemental sin siquiera consultarte.

Tensai torció la boca y regresó su atención a la pelea, ya que la alumna de Tenshi estaba resultando muy diferente a como la pintaba Sorairo en sus escasos relatos. No se parecía en nada a esa chiquilla atolondrada que su estudiante describió alguna vez, sino a…

—¡Ahí va otra vez! —exclamó Hikari.

Y sí, después de un largo intercambio de patadas, puñetazos y bloqueos por ambas partes, Haruto daba señas de crear nuevamente aquel ataque similar a la Bala Comprimida.

—No resultará —pronosticó Sekai sin mucho ánimo —Hebi–san ya debió detectar su punto débil, no se dejará impactar.

—Impactará —aseguró Hiroshi de golpe.

—¿Apostarías por eso? —inquirió Aoi con genuina curiosidad —Mira que el ataque de tu compañera parece inestable, así que…

—Diez galeones —cortó Hiroshi, fastidiado sin razón aparente —Y cállate de una buena vez.

—Hecho —Aoi tendió una mano que el estratega de Nagareboshi estrechó a toda prisa.

—¿Cómo puedes apostar por esto? —espetó Sorairo, depectiva —¡Perderás tus galeones a lo tonto, Hiroshi–san!

El nombrado no replicó, lo que Sorairo halló extraño. El muchacho estaba atento a lo que hacían las combatientes, ¿acaso había visto algo que le aseguraba el ganar la apuesta? Meneó la cabeza. Ella nunca apostaría a favor de Haruto, no en esas circunstancias.

Hebi, en tanto, se puso en guardia. Si Haruto iba a lanzarle esa cosa de nuevo, debía tener un plan. Conocía a otro mizunobi que era elemento sorpresa, por lo que sabía a qué atenerse.

La estratega de Zoo no esperó lo que vino a continuación: una patada alta, dirigida a su cabeza, que logró bloquear sujetando la pantorrilla de su oponente. Eso le dio a Haruto la oportunidad de usar sus manos para lanzar su ataque. Había usado la patada para acercarse lo suficiente como para no fallar.

—Eso debió doler —masculló Uma con una mueca.

La esfera azul acertó de lleno en el abdomen de Hebi, haciendo que ésta soltara la pantorrilla de Haruto dos segundos antes de salir disparada fuera del tatami. Si el árbitro no se quitaba de donde estaba también habría caído, pero el salto que dio para evitar eso sacudió bruscamente su brazo vendado, por lo que empezó a sangrar justo cuando hablaba.

—Hebi, estratega de Zoo, no puede continuar. La victoria es para Haruto, elemento sorpresa de Nagareboshi.

—Déjeme ver eso —Seiryu saltó al tatami con el resto de los árbitros —Si no podía…

—No se preocupe, Seiryu–san. Cuando termine la eliminatoria iré a la enfermería.

—Un segundo, ¿no ha terminado la eliminatoria? —espetó Hokuto desde donde estaba.

—A juzgar por las palabras iniciales de Suzaku–san, aún somos demasiados para la segunda parte —observó Subaru tranquilamente.

—Bajen aquellos que aprobaron la primera eliminatoria, por favor —pidió el árbitro misterioso, con voz conciliadora.

Los aludidos obedecieron, mirando con cierta aprensión el brazo del enmascarado, que gracias a la atención de Seiryu, había dejado de sangrar.

—¿Estás bien, Haruto–san? —preguntó Pinku amablemente.

Haruto asintió repetidamente con la cabeza, sacudiendo un poco sus manos.

—Maldición, Hiroshi, ¿te estás desquitando? —Aoi, con indecible fastidio, contó diez monedas doradas y se las dio a su mejor amigo al bajar al tatami.

—Posiblemente.

—Jóvenes, sé que están agotados, pero les pido que resistan un poco más, al menos hasta tener a los participantes definitivos de la segunda parte —las palabras del mokunobi de brazo vendado eran, con mucho, las más amables que habían escuchado los novatos —Tendrán un par de horas para comer algo y descansar, pero antes de eso, tomen un número.

Al oír eso, los genin's vieron cómo Suzaku sostenía una caja de madera con un orificio en la parte superior. Introdujeron la mano a la caja, por turnos, y sacaron trozos de pergamino.

—Bien, digan qué les ha tocado —pidió Byakko, con un sujetapapeles y una larga pluma gris en las manos.

—Uno —indicó Hokuto.

—Siete —contestó Subaru.

—Cinco —dijo Hiroshi.

—Dos —Haruto mostró su pergamino al tiempo que hablaba.

Nanju y Same la imitaron sin hablar, dejando ver el doce y el diez, respectivamente.

—Tres —pronunció Pinku con suavidad.

—Cuatro —Aoi no parecía muy contento con su número.

—Seis —Hikari suspiró de alivio al no tener el cuatro, con la suerte que le daba a veces…

—Once, qué lata —se quejó Kuroi.

—Nueve —Sorairo tampoco se veía animada con su número.

—Ocho —Uma había hecho una pelotita con el pergamino que sacó y la lanzaba al aire una y otra vez con la mano izquierda.

En cuanto Byakko terminó de anotar, giró el sujetapapeles hacia los genin's, quienes observaron claramente un diagrama.

—Ésta es la organización de la siguiente eliminatoria —dijo por toda explicación.

Y los participantes descubrieron que esos emparejamientos eran quizá peores que los hechos por el pergamino gigante.


27 de marzo de 2015. 11:00 A. M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México).

Ah… No estoy muy segura de que alguien recuerde este fic, siendo sincera. Lo sigo porque varios de los personajes me gustan y me da remordimiento que la historia se quede botada, más cuando algunos de sus acontecimientos se cruzan con la Saga HHP y bueno, eso ayuda a la línea temporal (Bell rueda los ojos, seguro nadie entendió eso). Bien, pasemos a lo que interesa.

Haruto fue la última en la eliminatoria, y peleó contra Hebi, una bruja de familia mahonashi (muggle) que sabe mucho de artes marciales. En combate cuerpo a cuerpo Haruto habría perdido si lo hacía más largo, ¡pero tenía un truco bajo la manga! Sin embargo, ¿el truco es inofensivo en realidad? Eso se verá durante el descanso antes de la segunda eliminatoria.

A propósito, deben estarme odiando por hacer otra eliminatoria, ¿pues cómo va a ser exactamente la segunda parte de la evaluación? Ya se dijo, combates uno a uno, pero los detalles salen en (Bell revisa su libreta)… unos cinco capítulos, máximo. Lo lamento, pero si son lectores asiduos, ya saben cómo me las gasto, ¿no?

Ya, me dejo de palabrería. Cuídense mucho y nos leemos lo más pronto que pueda (espero).