Veinticuatro: Adulación.

Tras el sorteo, guiaron a los genin's a la sala de descanso, donde al instante la mayoría tomó asiento. Para su sorpresa, sus sensei's los siguieron y tras ellos, venían los árbitros.

—Disfrutan con esto, seguramente —se quejó Hokuto, revisando su ninjato con la varita.

Veía con el ceño fruncido a todos los árbitros, incluyendo al que no se sabía quién era.

—Hokuto–san, concéntrate en la segunda eliminatoria —recomendó Sekai con aplomo.

—¡Oh, sí! Como si fuera muy difícil vencer a Hime–sama.

La burla iba dirigida hacia Pinku, quien sentada en uno de los sillones, conversaba en susurros con Hyumaki.

Para suerte de ambas, librarían el primer combate de la nueva eliminatoria, cosa que a Hokuto le convenía sobremanera.

La tensión entre Hokuto y Pinku era notoria en cuanto Hyumaki estaba de por medio. Para ninguna pasaba desapercibido el interés de la kazenoichi por el chico, cosa que Pinku apenas toleraba. Hokuto encontraba divertido que la mokunoichi, una joven educada para ser una dama, creyera estar a la altura de personas que desde siempre habían practicado destrezas guerreras. Igual que muchos, la líder del equipo Ginga se preguntaba qué otras habilidades ocultaría el elemento sorpresa del equipo Chi y lo más importante: de dónde había surgido su afecto por un chico como Hyumaki, que pese a ser de un clan respetable, no era precisamente parte del círculo social de los Sanyuri.

Eso era lo que realmente molestaba a Hokuto: la idea de que una señorita rica y de alta sociedad solamente estuviera burlándose de Hyumaki. Recordaba al chico de Hoshikino, de que en las clases era atento, pero tímido y callado. No importando lo inteligente que era ni su carácter amable, los demás no hacían más que burlarse de su destino como "eterno sirviente", ya que era de un clan tozama. Y el hecho de que los otros Kurogami lo consideraran poca cosa, tampoco ayudaba, ¿cómo era posible que su propia familia lo mirara así?

Debido a su propio estatus y obligaciones como heredera, Hokuto no pudo establecer con Hyumaki la amistad que le habría gustado. Había tenido que conformarse con mirarlo de lejos y desearle suerte cada vez que lo veía enfrentar algo que sobrepasara su naturaleza apacible. Una vez había comentado el tema con Tsuru, lo que las llevó a disertar por más de dos horas si Hokuto no estaría enamorada de Hyumaki, pero no, no lo estaba y ambas lo sabían. Simplemente no era propio de Hokuto ignorar a las personas a las que ella podía ayudar.

Así las cosas, se propuso pelear contra Pinku lo mejor que sabía, con la clara idea de saber si podía se llamada kunoichi o era menos que eso.

Mientras Hokuto estaba sumida en semejantes reflexiones, Hyumaki y Pinku terminaron su conversación y se despidieron, retirándose cada quién con su respectivo equipo. Mientras ella era recibida por una molesta Sorairo, él fue invitado a sentarse por una preocupada Haruto.

—¿Seguro que estás bien, Hyumaki–kun? Esa herida en la pierna fue muy fuerte, ¿sabes? —Haruto, al principio tan animada como siempre, de pronto halló muy entretenido mirarse los entrelazados dedos —Yo… No creí que Sorairo se atreviera a tanto, ¿sabes? Es que…

—Ah… No hay problema, Haruto–san. Me han dicho que me recuperaré pronto.

—Eso es verdad —atajó Tenshi, mirando a Haruto de manera penetrante —Y podríamos decir que la cara de Sorairo al ver tu técnica compensa todo.

La castaña, incrédula, observó a su sensei con ojos muy abiertos.

—Eso me recuerda que necesito una explicación al respecto —continuó Tenshi, cruzándose de brazos y dirigiendo breves vistazos al resto de sus alumnos: Hikari y Hyumaki estaban muy atentos y de Hiroshi no podía saberse gran cosa, ya que le daba la espalda, revisando su katana —¿De dónde sacaste ese mahojutsu?

—¿Eh? ¿Se refiere al Suiken?

Los demás dieron señas de no saber a qué se refería, por lo que Haruto se mordió un labio y aclarándose la garganta, procedió a explicarse.

—La idea se me ocurrió al ver su Bala Comprimida, sensei. Sé que con el agua no podía hacer algo así, pero recordé que hace años mi padre dibujó algo parecido… y en una viñeta lo hizo con agua. Así que cuando nos mandó buscar mahojutsus para la evaluación, quise ver si había algo parecido. Pero no encontré gran cosa, ¿sabe? Solo el Suiken, que ni siquiera se consideraba mahojutsu activo, aunque eso no sé por qué…

—Ahora lo recuerdo —cortó la jonin con un ligero temblor de labios que Hyumaki no vio con buenos ojos —Estaba en desarrollo hace años, lo creó el anterior Mizutaichou. Si no se agregó a la clasificación fue porque el hombre murió antes de completarlo. ¿Y se puede saber cómo se te ocurrió que tú podrías usarlo en esas condiciones?

Haruto se sintió amedrentada, lo que no era para menos. Seguramente había sido pretencioso de su parte simplemente tomar los datos de aquella técnica y ensayarla sin cesar, al tiempo que intentaba averiguar qué le había faltado a su creador para considerarla completa.

—No me cabe en la cabeza que pudieras hacer semejante cosa sin consultarme —continuaba diciendo Tenshi, descruzando los brazos y apoyando las manos en su cintura, por debajo de su bandana —Pocos habrían cometido la insensatez de tomar un mahojutsu inactivo sin saber las consecuencias. Pero lo que me interesa saber ahora es cómo conseguiste que funcionara en batalla. Según lo que llegué a saber, el Suiken era más inestable que una Bala Comprimida mal ejecutada, precisamente porque no estaba terminado.

—Y es cierto, ¿sabe? Las primeras veces que practiqué a hacerlo, me estalló de vez en cuando en la mano. Dolía un montón, pero no fue nada muy malo, o eso dijo el sanador.

—¿Sanador? —Hyumaki hizo una mueca al ver que Tenshi se mordía el labio inferior casi con rabia —Así que por eso Hisui–sensei me mandó llamar hace una semana, ¿eh? Me acusó de estarme extralimitando con tu entrenamiento, ¡dos veces la diestra lacerada! ¿Se puede saber cuándo te pasó eso, que no lo vi?

Haruto se sentía como una niña pequeña a la que pescaran en una travesura. No se atrevía a mirar a ninguno de sus compañeros, porque las palabras de su sensei transmitían decepción.

—La próxima vez que intentes algo semejante, haz el favor de comunicárnoslo, Haruto. Como tu equipo, podríamos haberte ayudado, ¿no te parece?

La joven asintió, con la cabeza baja.

—Haruto —llamó Hiroshi, dando media vuelta y envainando su arma —Tengo tus galeones.

Aquello desconcertó a Hikari y a Hyumaki, que se miraron sin comprender, pero no fue nada comparado con la reacción de Tenshi, quien estalló de forma fría pero contundente.

—Hiroshi, ¿me equivoco pensando que tú estabas al tanto de este asunto?

—No, no se equivoca. Y por favor, compadézcame. Acepté apostar con Haruto y perdí.

Ese intento de buen humor le arrancó una risita a Hikari y una media sonrisa a Hyumaki. En cambio, Tenshi pareció tranquilizarse y le pidió con un gesto que aclarara sus palabras.

—¡Ah, no! Hiroshi–kun no hizo nada malo, sensei. Si él no dijo nada fue mi culpa, ¿sabe?

—Haruto, deja que sea Hiroshi quien lo explique, por favor.

Como Tenshi sonaba más calmada al pedir eso, Haruto asintió vigorosamente.

—Me hallé a Haruto un día cerca de donde suelo practicar mis mahojutsus elementales, parecía más concentrada que de costumbre, así que me dediqué a mirar con atención. Cuando vi esa cosa azul me impresioné, lo admito, y al preguntarle qué era, ella perdió la concentración y le estalló en la mano. No sé cómo no se cayó con la onda expansiva, a mí casi me tiró…

—¿Y luego qué ocurrió? —inquirió Tenshi, ya más curiosa que molesta.

—Empezó a explicarme la técnica, pero le pedí que me lo contara mientras la llevaba a la enfermería. Fue entonces que me enteré de los detalles. Al llegar a la enfermería, Hisui–sensei no se entretuvo en averiguar lo ocurrido y la curó, pero al salir de allí le indicó a Haruto que quería hablar con su sensei. Yo dije que pasaríamos el recado y nos marchamos.

—¿Y por qué no me lo dijeron, Hiroshi? Hisui–sensei estaba muy contrariado cuando me buscó personalmente para darme la queja.

—Fue cuando Haruto y yo apostamos —Hiroshi no parecía muy cómodo hablando del tema, cosa que Hikari y Hyumaki atribuyeron a su personalidad, casi siempre apática —Ella me pidió no decirle a nadie lo que estaba practicando, estaba segura de que se lo iban a prohibir, así que le dije que estaba loca —Haruto pareció confirmar eso al hacer una mueca —Entonces ella me propuso un trato: le ayudaba a mejorar su técnica, ella me ayudaba con las mías y los dos nos quedábamos callados. Acepté, pero le aseguré que mis mahojutsus los usaría para la evaluación y ella solo se encogió de hombros. Si quería ver que usara su propia técnica allí, podía hacerlo. Yo no creí que pudiera perfeccionarla para entonces, así que aposté cinco galeones a ello.

Por lo visto, el relato de Hiroshi terminaba allí, porque enseguida desvió la vista y no dijo más. Hikari, en tanto, había notado algo que le parecía interesante.

—Hiroshi–kun, ¿por eso apostaste con Aoi–kun? —decidió preguntar —Habías visto la técnica en acción y sabías que Haruto–chan siempre trata de no fallar dos veces al dar un golpe. Qué inteligente —concluyó, sarcástica.

—De algún lado tenía que sacar los galeones para pagarle a Haruto —masculló Hiroshi.

—¿Eh? ¿Apostaste a mi favor con Aoi–kun, Hiroshi–kun?

El aludido se limitó a soltar un bufido.

Tenshi, ya con la cabeza fría, se puso a analizar la situación. Por lo que había observado en la primera eliminatoria, sus alumnos se habían tomado muy en serio la evaluación chuunin. Aún con la derrota de Hyumaki, los cuatro chicos a su cargo se mostraron mejores de lo que ella misma esperaba. Y recordando los reportes de la primera parte, el trabajo en equipo había sido altamente puntuado, lo que era muy valorado en el escuadrón.

Eso la llevó a reconsiderar los datos proporcionados por los expedientes. A través de ellos y de algunas otras cosas, había concebido una idea de las capacidades de sus estudiantes, así como del comportamiento que demostraría cada uno. Hyumaki no supuso problema, lo conocía de toda la vida; Hikari, por las noticias que corrían, era digna de respeto y admiración. Los enigmas estaban en Haruto y Hiroshi, aunque ella en sí era fácil de leer: si llegaba a destacar no era por vanidad, sino por el esfuerzo que ponía en lo que hacía, todo en favor de sus seres queridos. En cambio Hiroshi, descrito casi siempre como "inteligente pero antisocial", se estaba revelando como alguien dispuesto a interactuar con los demás, habiendo una razón de peso. Solo esperaba que las razones de Hiroshi para ser buen compañero de equipo fueran distintas a las que muchos esperaban de alguien de su clan.

—De momento, dejaremos el asunto así —declaró la jonin finalmente, lo que sacó a sus alumnos de su ensimismamiento —Haruto, ya que has hallado la forma de usar la técnica en combate, deberías pensar en renombrarla.

—¿Renombrarla?

—Sí. El Suiken se llama así por deseo de su creador original, pero debido a que el anterior Mizutaichou falleció, nadie pensó en completarlo y mucho menos en cambiarle el nombre. Pero ya que lo has modificado…

—Ah… Sensei, ese sería el primer paso para la clasificación —apuntó Hyumaki.

—Lo sé. Aunque tendré que escribir un informe al respecto, no hay problema.

Hikari arqueó una ceja. Que Tenshi quisiera que Haruto ingresara un mahojutsu a la clasificación oficial era algo serio.

Y entonces, para sorpresa de los otros, rió.

—¿Hikari–san? —se extrañó Haruto.

—¡Estupendo! —exclamó por lo bajo la nombrada —Recuérdenme decirle esto a Sorairo, ¡por fin se tragaría todos sus comentarios!

Hyumaki esbozó una leve sonrisa ante eso, lo mismo que Tenshi. Haruto iba a replicar cuando su estómago, con un débil gruñido, le recordó que debía comer algo, así que con una mueca se alejó de su equipo rumbo a una mesa cercana, servida con varios platillos.

—Hikari —llamó Hiroshi con voz neutra —Cuando vayas a decirle eso a Sorairo, avísame.

—Entendido.

Después de eso, únicamente tuvieron media hora para comer y revisar armas, aún cuando sus combates no serían inmediatos. Tenshi aprovechó eso para retirarse con Hyumaki hacia el resto de sus colegas.

Wakusei, que charlaba con su respectiva alumna informante, le indicó que se acercara.

—Sekai–san sabe algo del mahojutsu de tu estudiante —soltó él sin preámbulos en cuanto Tenshi estuvo a su lado.

—Yo acabo de enterarme de que lo estaba practicando. Aunque con los reclamos de Hisui–sensei, algo debí sospechar.

Wakusei asintió, recordando al jefe de la Unidad de Sanación del Templo Susanowo. Pese a ser una persona tranquila, Hisui era una eminencia en su campo, un ninja al que convenía hablarle con la verdad en cuanto preguntaba algo, pues se preocupaba sinceramente por el bienestar de sus colegas y no toleraba el daño injustificado a otro ser humano.

—Haré el informe correspondiente para la clasificación —agregó Tenshi tras una pausa —Mientras tanto, preocúpate por tus estudiantes. ¿Qué dijeron los sanadores sobre Hebi?

—Kirin–san acaba de comentarme algo al respecto. Su alumna está un poco aturdida y su abdomen se llevó un buen impacto. Lo que les parece raro es su hidratación.

—¿Hidratación?

—Sí. La teoría de los sanadores es que al acertar con su técnica, tu alumna deshidrató de alguna forma a Hebi–san.

Eso era raro. ¿Una técnica de agua dejando sin ésta a un oponente? Tendría que preguntar a Haruto más al respecto.

—Jóvenes —llamó el mokunobi enmascarado desde la entrada de la sala —Es hora. Las primeras, Hokuto y Pinku, irán al tatami. El resto, a las plataformas de observación, por favor.

Todos obedecieron, preguntándose qué novedades tendría esta nueva eliminatoria.

–&–

8 de abril de 2015. 4:15 P. M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México).

¿Cómo están? Por las fechas de las notas de autora, verán que no ha pasado mucho desde que transcribí el capítulo anterior. A ver si acabo de una vez, tengo unos capítulos posteriores a que dejé de usar libretas y… Bueno, eso (Bell rueda los ojos, seguro nadie le entendió).

Aquí estoy con un capítulo de transición, más que nada para delimitar la primera eliminatoria de la segunda, y se sabe quiénes pelearán primero: Hokuto contra Pinku. Se han dado algunas de las razones de Hokuto para que Pinku no sea de su agrado, pero quizá la pelea le sirva a ambas para aclarar sus diferencias, que buena falta les hace.

Por otro lado, Tenshi decidió poner las cosas claras respecto a que Haruto haya aprendido una técnica como el Suiken (cuyo nombre significa "Golpe de Agua"), que es muy complicada aunque a simple vista no parezca. Que ella lograra hacerla funcionar y que Hiroshi le ayudara a ello es, por sí mismo, demasiado extraño, pero Tenshi prefiere pensar lo mejor, al menos de momento. A todo esto, ¿los Kishuu de verdad son tan mal considerados por el resto de los magos? Oh, sí, lo son. Ya se verá luego, pero quizá por lo poco que se ha dicho hasta ahora, se pueden hacer una idea.

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.