Veintiséis: Igualación.
El siguiente combate de la segunda eliminatoria prometía mucho, o eso creyeron Yamaneko, Baraken y sus respectivos estudiantes al oír a quiénes llamaba el mokunobi de brazo vendado.
—¡Hiroshi y Subaru, al tatami!
—¿Cómo vencerá Hiroshi a ese genio? —Nishi, frotándose la hinchada nuca, hizo un mohín.
—Quizá le haga lo mismo que a Maruta —sugirió Ne, causando una mueca en la aludida.
—¿Listos? ¡Comiencen!
El mokunobi enmascarado dio la señal, pero Subaru y Hiroshi, después de empuñar sus armas en ristre (el primero su bo y el segundo, su katana), no se movieron ni un centímetro.
—¿Qué están esperando? —se preguntó Eda, impaciente.
—Que el otro cometa el primer error —apuntó Kita con cierta solemnidad.
Si eso era cierto o no, Hiroshi y Subaru no pensaban prolongar su encuentro. De pronto, un relámpago salió disparado desde la katana en tanto una pared de bambú brotó del suelo y lo interceptó, quedando destrozada en el proceso.
Una pequeña humareda cubrió el tatami, por lo que no se supo qué estaba ocurriendo hasta que unos destellos, pertenecientes a rayos de hechizos, despejaron el área. Así pudieron ver que ambos ninjas se habían enfrascado en un duelo mucho más veloz y brutal que el de Hokuto y Pinku. Se requería ser demasiado observador para descubrir algún fallo en los peleadores.
—Hiroshi–kun… Se está pasando, ¿sabes? —le musitó Haruto a Hikari.
Sorairo, que prestaba atención a cada mención de Hiroshi, frunció el ceño.
—Eso creo, lo que debe ser por los datos de Subaru–kun. Quizá quiera mantenerlo tan ocupado que no pueda pensar en un plan coherente.
—Pero… ¿Tiene que poner esa cara?
Hikari, que había permanecido serena, miró a su compañera con notoria confusión.
—¿De qué hablas? —quiso saber.
—Yo… Nada, Hikari–san. Creo que entendí mal, ¿sabes?
Sorairo meneó la cabeza. A veces su prima hacía ese tipo de comentarios, pero casi siempre se negaba en rotundo a explicarlos. El único que lograba sacarle palabra al respecto era…
Una sensación de empuje devolvió a Sorairo a la realidad. Los combatientes habían realizado hechizos tan potentes que cuando éstos chocaron, la onda expansiva estaba causando estragos. Además, condujo a Subaru y a Hiroshi a los extremos del tatami, casi expulsándolos.
Los dos jóvenes requirieron unos segundos para estabilizarse, pero casi enseguida volvieron a cargar uno contra otro. Sus armas chocaron con fuerza y los hechizos se sucedían a una velocidad abrumadora, casi alarmante. Ninguno de los dos daba su brazo a torcer.
Al cabo de unos minutos, al ir de nuevo uno contra el otro, el árbitro se plantó de un salto entre los dos, movió los dedos de forma tal que recordaba a un pianista ejecutando una pieza rápida y a continuación, surgieron enredaderas que inmovilizaron a los combatientes.
—Este combate ha terminado —decretó el enmascarado —Es un empate técnico.
Los dos ninjas mostraron su inconformidad con un alzamiento de cejas. Mientras, en ambos miradores las protestas no se hicieron esperar, pero a Aoi no se le escapó el suspiro de alivio que dio Haruto, casi como si no se diera cuenta.
Si la chica creyó que Hiroshi perdería, todavía no lo conocía. Sin embargo, hizo a un lado esa idea porque recordó el comentario que Haruto le hizo a Hikari y creía saber a qué se refería, lo que en sí también era extraño. ¿Desde cuándo una chica podía leer tan bien a su amigo?
Tenshi y Wakusei bajaron del mirador en cuanto el árbitro les hizo una seña, luego de lo cual charlaron con aquel mokunobi unos minutos. Antes eso, los peleadores fueron liberados de las enredaderas con un ademán, siendo advertidos que de moverse contra su oponente, quedarían descalificados. Subaru había asentido a ello acomodando sus anteojos, en tanto Hiroshi envainaba la katana con gesto de hastío.
Finalmente, los sensei's debieron llegar a algún acuerdo con el árbitro, pues asintieron y se llevaron a sus respectivos estudiantes. En ese momento, el árbitro carraspeó.
—Este combate ha terminado en empate técnico a favor. Subaru, estratega de Ginga, y Hiroshi, estratega de Nagareboshi, pasan a la segunda parte de la evaluación chuunin.
—¿De qué diablos está hablando? —se quejó Yamaneko, iracundo —¿Y de dónde salió ese árbitro, por cierto?
—Fue quien vigiló el combate entre Haruto y Hebi —indicó Baraken, quien por algún motivo, lucía incómoda —Pero no han dicho su nombre clave. Y el brazo herido no da buena espina.
—Como sea, ¿el empate que declaró es legal?
—Si no lo fuera, los demás árbitros habrían dicho algo. Y ya cállate, Yamaneko, quiero escuchar la siguiente pelea.
Muy a su pesar, el sensei de Mori dejó de farfullar, a sabiendas de que su colega podía ponerse insoportable si se le fastidiaba demasiado. Con todo, la identidad del árbitro enmascarado siguió causándole intriga, así que esperaba que tras esa eliminatoria, se supiera de quién se trataba.
En tanto, en el mirador de los novatos, Hiroshi le dedicaba un gesto interrogante a Tenshi, aunque fue Subaru, ya con los anteojos de nuevo en su cabeza, quien resolvió la duda.
—A juzgar por nuestro desempeño y los combates que restan, este árbitro se ha podido permitir la declaratoria del empate técnico. Quizá considera que nuestras habilidades serán de interés para el Shizen Soudan y Kyoshou–sama.
—¿Es verdad? —Hiroshi se dirigió a Tenshi con voz neutra, lo que en él, equivalía a cortés.
—Las reglas en esta clase de combates son claras: el árbitro tiene la última palabra. Hace unos ocho años, más o menos, hubo un caso similar. A mí no me sorprende.
—¿Quiénes fueron los del caso anterior?
Tenshi hizo una pequeña mueca de inconformidad que no pasó desapercibida por Hiroshi. Se creyó que la kazenoichi ya no contestaría, pero sus siguientes palabras salieron tirantes, expulsadas con una frialdad que pocos le conocían.
—Está prohibido nombrar a los participantes de dicho caso. Son nukenin ahora.
¿Nukenin? Hikari, antes de saber siquiera que el Escuadrón Ninja existía, había oído esa palabra dicha con temor, desdén e incluso odio. Conforme pasó el tiempo y se informó mejor acerca del oficio ninja, supo que el vocablo designaba a traidores, persona indignas de confianza, aquellas que con sus acciones, de alguna forma deshonraban el juramento ninja. En la actualidad había pocos, todos recluidos en Shinitani, la cárcel mágica en el océano Pacífico, pero una vez declarado nukenin, un mago ninja no volvía a ser nombrado: su nombre clave y su nombre real eran convertidos en tabú, habiendo pocas excepciones a esa regla y siendo escasos los nukenin que volvían al servicio activo, o eso decían los registros históricos.
Con todo, lo que más curiosidad daba era la actitud de Tenshi a la simple alusión de esos nukenin en particular. Los otros ex–miembros del equipo Yonkei no se quedaban atrás: Tensai estaba aterradoramente seria, en tanto Kirin y Wakusei, cada uno a su manera, mostraban su incomodidad respecto al tema. Quizá ellos, en cierta forma, habían estado involucrados.
—¡Sorairo y Nanju, al tatami!
—Te lo encargamos, Nanju–kun —animó Sekai a su compañero.
—Si pierdes, te haré la vida imposible por una semana —fue la advertencia de Hokuto.
—Suerte, Sorairo–san —se escuchó decir a Pinku con su voz amable.
—Qué lata, espero que te vaya bien, líder —Kuroi, con su inconfundible aire de desgano, apenas si miró a la aludida al decirle eso.
—Cuidado con su kenjutsu, Sorairo —recomendó Aoi.
—No quedes en su mira, Nanu–kun —indicó Subaru con firmeza.
Ambos ninjas oyeron todo eso, pero mientras Nanju lo aceptaba con una cabezada, Sorairo apenas hizo un gesto de impaciencia antes de bajar al tatami.
—¿Cómo aguanto enseñarle a esa chica? —masculló Tensai.
—Esto está decidido, ¿qué posibilidades hay? —se burló Yamaneko casi enseguida —Nanju es miembro de un clan mágico con un ninkei respetable y esa chica no es más que…
—¿Quieres que la chica venga y te diga qué relación tiene con el anterior Hitaichou?
A Baraken no se le ocurrió mejor forma de silenciar a Yamaneko. El hombre no tardó ni dos segundos en conectar ideas.
—Debes estar bromeando —espetó por lo bajo.
—Ojalá. ¿Por qué bromearía con algo así?
—¿El anterior Hitaichou? —Nishi, como hinoichi, se interesó en el asunto.
—Casi todo eso implica un tabú —mencionó Kita sombríamente —Fue muy desagradable.
Nishi contuvo una mueca, pues sabía las consecuencias de romper un tabú en el Escuadrón Ninja. Prefirió cambiar de tema, pensando en que aquello podía investigarlo después.
—Esa chica no se la pondrá fácil al chico Hattori. Menos por cómo venció al chico Kurogami.
—Pero los ataques de rayo son más precisos que los de fuego —objetó Eda.
—Casi siempre, aunque también dependen del usuario.
Con eso último, Ne silenció a todos en el palco, cosa que Eda reprobó con un mohín.
A favor de Nanju, se podía decir que Sorairo no tenía nada en su contra. La batalla fue tan rápida y formidable como sus antecesoras, pero la líder de Chi hizo uso de todos sus recursos para desarmar e inutilizar a su contrincante antes que éste pudiera infligirle algún daño. Nanju acabó en una de las esquinas del tatami, boca abajo, bajo el influjo del hechizo de inmovilidad total y sin su fiel katana. El árbitro, al ver que Sorairo estaba a punto de lanzarle un mahojutus elemental en esas condiciones, no tardó nada en declararla vencedora.
—Retiro lo dicho —fue lo que Hokuto masculló cuando Nanju, con gesto aturdido, subió de vuelta al mirador —Solo sufrirás tres días.
—No esperaba menos de ti —aseguró secamente el elemento sorpresa de Ginga.
—¡Kuroi y Same, al tatami!
Ante el llamado del árbitro, el kazenobi aludido reprimió con mucho esfuerzo su hartazgo. No le veía sentido a su combate, pero sabía que su líder y su sensei no lo dejarían retirarse, así que bajó. Por su parte, Same no dudaba de su capacidad para lidiar con esta pelea, aunque hubiera preferido otro oponente. Casi se compadecía del informante de Chi, pero sabía que todo había sido cosa del azar.
Al menos, en eso querían creer ambos, que eran tan poco partidarios del azar.
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11 de abril de 2015. 6:40 P. M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México).
¿Cómo están todos? Aquí su servidora se cocina con el calor primaveral, que está a todo lo que da, por lo que una no puede salir sin sentir que se quema o algo así. En fin, es el ciclo de la vida y en este hemisferio ya tocaba.
En esta ocasión, como advertí en la nota de autora del capítulo anterior, la segunda eliminatoria no será tan larga, no al menos al ser presentada. Aquí tuvimos el resultado de dos peleas (uno descrito y el otro no tanto) y sabemos de los participantes de una tercera. Por si se lo preguntaban, en mi cabeza Hiroshi es más hábil en combate que Subaru, solo que el segundo es mucho más inteligente y claro, por eso estaban tan equilibrados. En cuanto a Sorairo y Nanju, ya se ha visto que ella no se detiene demasiado cuando quiere algo, y actualmente lo que desea es seguir en la evaluación, así que por eso no ha dejado ni respirar al chico de la katana del equipo Ginga.
Por otro lado, se han mencionado algunos detalles fuera del tema de la evaluación, como lo que es un nukenin y a qué se refieren los magos ninjas con un tabú, que es muy similar al que usó Voldy en su nombre en HP7 (de hecho, el concepto es terriblemente parecido, se explicará a detalle más adelante). ¿Acaso nuestros protagonistas están ligados con nukenin? Puede que sí, puede que no (como si Bell no lo supiera, ¡ella es la autora!).
Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.
