Veintinueve: Conmoción.
—Acérquense los que ganaran su combate, por favor.
De nuevo, Suzaku y el resto de los árbitros de la primera eliminatoria se hallaban en el área del tatami. Los genin a los que hacían referencia no tardaron en obedecer, preguntándose si al fin les darían las indicaciones para la segunda parte de la evaluación.
—Los felicitamos por haber llegado hasta aquí —comenzó Suzaku, cuyo rostro mostraba sinceridad, aunque permaneciera serio —Como se les comentó anteriormente, la segunda parte de la evaluación chuunin consiste en combates uno a uno, así que por favor, tomen un número.
Al instante, Byakko dio un paso al frente, con una caja cuadrada de color blanco, con un hueco circular en la parte superior. Los genin hicieron una fila para acatar la orden y se quedaron viendo su respectivo número, de color blanco, pintado sobre una esfera negra.
—Dentro de una semana, el Shizen Soudan y Kyosho–sama observarán su desempeño —indicó Suzaku, con lo cual algunas de las chicas tragaron saliva, visiblemente nerviosas —Los combates uno a uno de la segunda parte serán especialmente complicados, aunque tendrán la tranquilidad de no enfrentarse entre ustedes.
—¿No pelearemos entre nosotros? —se sorprendió Hokuto, frunciendo el ceño.
—No. Sus contrincantes se decidirán ahora mismo, de hecho. Por favor, pasen.
La frase era una señal, obviamente, ya que una hilera de ninjas usó una discreta puerta lateral para ingresar al lugar, subiendo al tatami a paso firme y colocándose frente a Seiryu, quien llevaba una caja como la de Byakko, pero de color negro. Todos esos ninjas llevaban la máscara del Escuadrón Ninja y sus bandanas llevaban otra combinación de colores.
—Estos son algunos de los mejores chuunin con los que el escuadrón cuenta —explicó Suzaku en cuanto los enmascarados terminaron de tomar sus números —Para determinar quiénes de ustedes merecen ascender de rango, deben ser capaces de enfrentar satisfactoriamente a un chuunin. No es recomendable ascender a alguien que no está al nivel de sus camaradas, ¿cierto?
—Cuando dice "enfrentar satisfactoriamente", ¿significa que no hay que vencerlos para ascender? —inquirió Subaru con perspicacia, colocándose correctamente los anteojos.
—Correcto. El Shizen Soudan y Kyosho–sama serán quienes determinen, al término de la segunda parte, quiénes la han aprobado y quiénes no.
—Eso quiere decir también que aunque ganemos nuestro combate, quizá no nos aprueben.
—Sí, es verdad.
La tensión ante la última afirmación se sentía en el aire, lo mismo que la indignación, pero todos los genin fueron lo suficientemente inteligentes como para no quejarse.
—Ahora, el número que han sacado determina el orden en el que pelearán —continuó Suzaku, echándole una ojeada a Genbu, quien llevaba un sujetapapeles con pergaminos y una pluma —Por favor, levanten la mano quienes tengan el número uno.
Al oír eso, Haruto dio un respingo y alzó la diestra, todavía sosteniendo su esfera. En la fila de los chuunin, una joven de túnica color mostaza y detalles negros imitó su gesto, aunque de forma más calmada. Llevaba la bandana anudada sobre el hombro izquierdo, cruzada sobre el pecho hacia la cadera derecha, mostrando los colores y la espiral del rayo. El cabello, largo hasta la cintura y castaño oscuro, lo ataba a tres dedos de las puntas con una cinta amarilla.
—¡Maldición! —masculló Uma en el mirador, sobresaltando al resto de los novatos que se había quedado allí —Este emparejamiento no le conviene a Haruto–chan.
—Solo porque la oponente sea rainoichi… —comenzó Sekai, conciliadora.
—No es por eso —rebatió el joven, sacudiendo la cabeza —¿Sabes quién es ella?
Sekai observó a la oponente de Haruto. Ahora con la mano abajo, la chuunin estaba de pie muy erguida, ladeando ligeramente la cabeza hacia la derecha, con lo cual ese lado del cuello quedó un poco más expuesto, pero no demasiado, debido al nudo de la bandana. Aún así, era suficiente el movimiento para que la base del cuello de la kunoichi se viera más.
Y lo que había allí, aún a esa distancia, era inconfundible.
—No sabía que hubiera otro de ellos en el escuadrón —señaló Nanju de repente, despectivo.
—¿Otro qué? —quiso saber Hebi, mirando a Uma de forma interrogante.
—Otro Oni (1) —respondió Same, con inusitada fuerza, haciendo una mueca de repulsión.
—¿Oni? —Hebi frunció el ceño, lo mismo que Sekai.
—Claro, no deben saber… —intervino Tsuru, haciendo una ligera mueca que su compañera de equipo reconoció de cuando estaba por decir algo que no le gustaba —¿Saben cómo se escribe el apellido de Hiroshi–kun?
—Yo sí —indicó la informante de Ginga, frunciendo el ceño —Es algo siniestro —agregó.
—Sí. Algunos afirman que el clan adoptó ese apellido debido a sus… actividades durante las guerras anteriores a la unificación del Imperio. Otros dicen que los civiles los llamaban así en ese periodo y que lo creyeron adecuado como nombre de familia.
—¿Exactamente a qué se dedicaban? —se interesó Hebi.
—Homicidios —respondió Kuroi con expresión increíblemente seria, al menos para tratarse de él —Eran los mejores asesinos a sueldo que el dinero pudiera pagar. Y nunca fallaban.
—¿Eso qué tiene que ver con…? —comenzó Sekai, frunciendo el ceño.
—Siguen siendo letales —apuntó inesperadamente Tensai, visiblemente rígida.
—Su ninkei se considera uno de los más peligrosos del Imperio —indicó Wakusei, también más grave de lo normal —Los Kishuu no solo eran infalibles al cometer sus asesinatos, sino que también debían protegerse de los innumerables enemigos que conseguían. No es de extrañar que nadie quiera meterse con ellos. Los pocos que se han enfrentado al ninkei de ese clan en los últimos cuarenta años, no quedan muy bien.
—Ah… Pero ya no matan —intervino Hyumaki, apretando los labios al segundo siguiente.
—Oficialmente —replicó Tensai, dedicándole a su hermano pequeño una mueca de fastidio.
—Lo cual es verdad —añadió Tenshi, visiblemente irritada —Que hace unos cuantos siglos todo ese clan se dedicara a matar por dinero, no significa que lo siga haciendo. Si no mal recuerdo, la actual Líder es muy severa al respecto.
—Ni tanto, considerando lo de…
—No digas ni una palabra más.
Tenshi pronunció la frase con la voz más fría que tenía, y solo Hyumaki sintió, en lo más hondo, lo que significaba. Tensai, para sorpresa de sus alumnos, boqueó un par de veces, con pasmo, hasta que dejó de intentar hablar y miró furibunda a la kazenoichi.
—Tenshi–san, no era necesario —intervino Wakusei, arrugando la frente.
—Lo era. La muy idiota estaba por romper un tabú.
Los novatos se alarmaron. Era tan raro que Tenshi insultara abiertamente a alguien como que se mencionara un tabú. Uma, Sekai y Kuroi tomaron nota de indagar aquello más tarde.
Por aquel pequeño alboroto, muchos del mirador de los novatos se perdieron el resto de la asignación de oponentes para aquellos que participarían en la segunda parte de la evaluación chuunin. Los árbitros dieron algunas instrucciones más antes de mandar a todos retirarse, para reunirse dentro de una semana al norte de la isla, en un dojo usado como sitio de prácticas para los chuunin. Tenshi esperó que Tensai se sintiera peor al darse cuenta que no tenía idea de quién sería el rival de la única alumna que le quedaba en la evaluación, pero ella no estaba en mejores condiciones. Al menos esperaba que Hyumaki, como siempre, prestara más atención que ella.
Tenshi llevó a sus alumnos al edificio comedor en completo silencio, y los integrantes de Nagareboshi pensaban que solamente había dos razones para ello: estaba pensando de manera profunda o se hallaba sumamente enfadada.
—Eh… Hyumaki–kun… —llamó Haruto en un susurro, al ir entrando al edificio comedor.
El aludido dio un respingo, lo cual no era extraño, pero lo había desconcertado la voz de su compañera, normalmente alta y alegre.
—¿Sí, Haruto–san? —inquirió, intentando sonreír.
—Eh… Puedes echarnos una mano en esta parte, ¿verdad?
—Eso creo, no recuerdo ahora mismo todo el reglamento de la evaluación, y lo leí tres veces tan solo la semana pasada. ¿Por qué?
—Yo… Se sentía algo raro al sortear a los chuunin, ¿sabes? Y no sé quién es la que me ha tocado enfrentar en la segunda parte. Quisiera…
—¿Te refieres a esa sensación de que querían matarnos? —intervino Hikari, sin perder de vista a su sensei, que ya iba un par de metros por delante de ellos —También la sentí.
—No era para ustedes —indicó Hiroshi con voz muy grave y fría, incluso para ser él.
Las chicas lo miraron con incredulidad.
—¿Bromeas? —espetó Hikari finalmente.
—Ah… De hecho, tiene razón —intervino Hyumaki, mirando a ambos lados con un gesto de nerviosismo que sus compañeros conocían muy bien —Hiroshi–san, ¿sabes por qué reaccionaron tan mal por la oponente de Haruto–san?
—¿Te refieres a Chihiro (2)?
Hyumaki asintió.
—Por supuesto —Hiroshi se encogió ligeramente de hombros, indiferente —Lo extraño hubiera sido que nadie hubiera identificado a Chihiro o que estuviera muy conforme por tener a dos Oni en la evaluación.
—¿Oni? —dejaron escapar Hikari y Haruto, sin comprender.
—¿Con que Chihiro, eh?
Tenshi había vuelto sobre sus pasos para invitar a sus estudiantes a seguirla hasta la mesa que había encontrado libre, pero al escuchar aquel nombre clave, frunció el ceño.
—¿De dónde sacó ponerse así, Hiroshi? —quiso saber.
—No lo sé. Ni siquiera recordaba que estaba aquí.
Era increíble la forma en que el rainobi podía decir algo como eso sin inmutarse.
—¿Esa tal Chihiro es tu familiar, Hiroshi–kun? —se interesó Hikari.
El muchacho asintió, sin decir nada más al respecto.
—Si Chihiro está en la evaluación, eso nos da un parámetro sobre el nivel de competencia que deberán enfrentar —indicó Tenshi, haciendo un gesto de cabeza para que, ahora sí, la siguieran —¿Cuál es su especialidad, Hiroshi? Me refiero a la que tiene en tu clan.
El nombrado arqueó una ceja. La pregunta lo había pescado cuando tomaba asiento, por lo que primero se acomodó antes de apretar los labios por un par de segundos.
—No estoy autorizado a hablar de ello en un sitio como este —decidió contestar.
—Sé más específico, por favor.
Tenshi no sonaba sarcástica, lo que por alguna razón, a Hiroshi lo desconcertó.
—Es un lugar público —señaló él, como si fuera algo evidente.
—De acuerdo. En ese caso, nos lo dirás cuando estemos en el entrenamiento especial que harán para superar la segunda parte de la evaluación. Saldremos de Susanowo–jinja.
—¿Saldremos? —se sorprendió Haruto, abriendo los ojos como platos.
—Sí. Están autorizados a ello, aunque deberá ser bajo mi supervisión, ya que siguen siendo mis alumnos. Y sé exactamente a dónde iremos.
—Ah… Tenshi–sensei… ¿Qué haré yo mientras…?
La aludida miró a Hyumaki con una ceja arqueada de forma muy elocuente.
—Ah… Entiendo. ¿Necesita algo de información sobre…?
—Sobre Chihiro y los otros dos, sí, que por ordenarle a tu hermana, me perdí quiénes eran.
—¿Ordenarle? ¿A Tensai–sensei? —inquirió Haruto, confusa.
Nadie le contestó.
—De acuerdo, Tenshi–sensei. ¿Cuándo partiremos?
—Iré a notificar nuestra salida de la isla para mañana por la mañana. A las siete en punto.
Tenshi miró a Haruto de manera penetrante por unos segundos, hasta que se dio cuenta de que la chica ni siquiera la tomaba en cuenta. Se preguntó el por qué de tanta distracción, pues su alumna solía ser despistada, pero no con ese aire tan… melancólico.
—Hikari–dono.
Los cinco se volvieron hacia el hombre de túnica verde oscuro y máscara de la Guardia Imperial que sin que lo notaran, se había colocado a un lado de su mesa.
—¿Dígame?
—Hisui–sensei solicita su presencia.
—¿La mía? —pese a lo confusa que se sentía, Hikari se levantó —¿Le comentó para qué?
—Siendo líder de Nagareboshi, quiere entregarle un informe del tratamiento dado a sus compañeros debido a la eliminatoria de la evaluación chuunin que están presentando.
Hikari asintió, no muy convencida, mirando de reojo que Tenshi también se veía intrigada.
—De acuerdo, lo sigo. Enseguida vuelvo —le avisó a su equipo.
Salieron del edificio comedor en silencio, lo que Hikari aprovechó para preguntarse qué querría con ella el jefe de la División de Sanación del escuadrón. Si había que dar un informe de cómo quedaron sus compañeros (sobre todo Hyumaki), ¿no debieron llamar a Tenshi?
El edificio hospital era de dos plantas, y no muy grande, lo cual era comprensible si se tomaba en cuenta que los heridos graves se enviaban directamente a Shiroi Heian–Bushi. Al entrar, Hikari sintió de pronto que debía andar con cuidado de no manchar nada, era increíble lo inmaculado de las paredes y el piso, ambos blancos. El ninja que la guiaba no se detuvo en el sencillo mostrador, sino que giró levemente a la derecha, a uno de los pasillos de la planta baja que conducía a habitaciones para convalecientes, y eso la hizo fruncir el ceño.
—Aquí —dijo el ninja.
Hikari observó la puerta ante la que habían llegado, igual de blanca que el resto, solo que lucía un pergamino pequeño, rectangular, pegado en ella. Parpadeó con aire confundido al reconocer lo que estaba escrito en el pergamino, pero no hizo comentarios, limitándose a asentir y dar unos toques.
—Adelante —invitó una voz grave desde dentro.
El ninja enmascarado hizo una reverencia y se retiró, momento en el cual Hikari abrió la puerta y entró a una habitación tan blanca como el resto del lugar, aunque una ventana rectangular, en la pared opuesta a la puerta, mostraba un excelente panorama de los terrenos del Templo Susanowo.
—Aquí, Hikari. ¿Cerraste bien la puerta?
La joven, dando un respingo, palpó el picaporte y comprobó.
—Sí, está bien cerrada —contestó, girándose lentamente.
En la cama descansaba un hombre de revuelto cabello castaño oscuro, de mirada castaña y amable, ataviado con una especie de túnica blanca a modo de bata. El brazo izquierdo lo tenía completamente vendado, desde el nacimiento del hombro hasta la muñeca, lo que permitía ver la argolla en el anular que, ella bien sabía, solo alguien de la familia notaría debido a numerosos hechizos que la ocultaban.
—¿A…? ¿Asakura–san? —musitó, asombrada, avanzando hacia la cama.
—Estoy mejor de lo que parece, de verdad —informó el hombre, sonriendo levemente, pese a que la mitad de la cara la llevaba vendada, cubriendo su ojo izquierdo —Necesitaba hablar contigo antes de separarnos de nuevo.
—¿Por qué? —ante eso, Hikari acabó de acercarse y se sentó en un taburete de madera colocado para las visitas —¿Qué te sucedió? ¿Y por qué arbitraste el resto de la eliminatoria de la evaluación? ¿Ren–nesan…?
—Espera, más despacio —pidió Asakura, ladeando la cabeza con cierto cansancio —Antes que nada, me alegra que llegaras hasta la segunda parte de la evaluación, Hikari. ¿Qué harás durante la semana para prepararte?
—Tenshi–sensei nos sacará de Susanowo–jinja para un entrenamiento especial.
—Me lo imaginaba. Tenshi–dono es una excelente ninja. Espero que sigas todos sus consejos.
—Lo haré, no te preocupes.
—En cuanto a tus preguntas…
Asakura calló un momento, haciendo una mueca que intentó ocultar, sin éxito, de Hikari.
—Cuando me recupere, reanudaré la misión —habló finalmente Asakura, sopesando sus palabras, sospechó Hikari, para que comprendiera sus razones —Descubrimos que los fugitivos de Shinitani no fueron liberados al azar. Casualmente, la mayor parte estaban en las secciones de alta seguridad, y no podemos dejarlos escapar cuando estamos tan cerca de capturarlos. Sin embargo, cometimos el error de suponer que la compañía de los dementores había afectado considerablemente la capacidad mágica de todos ellos, y aquí ves las consecuencias.
Hikari no podía creerlo. ¿Magos que no se veían debilitados por los dementores?
—No es de dominio público, pero eres una ninja ahora y mereces saberlo —siguió Asakura, con aire de pesadumbre —Entre los fugados hay un equipo nukenin.
—¿Un equipo nukenin? ¿Es una broma? ¿Un equipo?
—Sé que suena extraño, pero sí. A ellos les debemos la explosión de Yamanote.
Hikari parpadeó repetidas veces, atónita. El evento del que hablaba Asakura fue catalogado por los mahonashin como un atentado terrorista, hacía más o menos siete años. Y debido a que sucedió en un sitio tan transitado como era la línea del metro Yamanote, resultaba difícil que alguien no lo recordara. ¿Entonces eso fue causado por magos?
—El tabú incluye un mahojutsu de sellado —indicó Asakura en ese momento, regresando a Hikari a la realidad —Impide que los nukenin revelen cualquier cosa sobre el Escuadrón Ninja u otros secretos potencialmente peligrosos. Sin embargo, tres de ellos tienen ninkei y ese no podemos impedirles que lo enseñen, es cosa de sus clanes, y como los han desheredado…
—… No están obligados a seguir las reglas de sus clanes —completó Hikari.
Aquella situación se volvía más espeluznante conforme Asakura relataba detalles. Sabía a lo que se enfrentaba siendo ninja, pero Hikari pensaba que siendo una época de paz, no le tocaría ninguna desgracia. Por lo visto, se había equivocado y con creces.
—Sobre por qué arbitré parte de la eliminatoria… —comentó Asakura, cambiando de tema radicalmente —Mokutaichou–sama quería que viera de cerca a los candidatos. Es una persona a la que le gusta pensar por adelantado y, sin sonar engreído, me tiene mucha estima. Dijo que cualquier observación que le hiciera al respecto sería bien recibida.
—¿Y qué has observado hasta ahora?
—Que los genins veteranos necesitan endurecer su entrenamiento. Hay algunos bastante buenos, pero si han sido vencidos por novatos, es que les falta algo.
—Sí, también lo noté. ¿A qué crees que se deba?
—La paz reinante debe tener algo qué ver. No hemos enfrentado una verdadera crisis en años. Además, las evaluaciones de ascenso a veces son brutales. En realidad, comparada con la que yo hice para ser chuunin, ésta ha resultado un poco blanda.
—¿Blanda? No me imagino entonces cómo fue la tuya.
—Hubo muertos, eso lo explica todo.
La joven tragó saliva. Hyumaki tuvo la oportunidad de revisar registros de evaluaciones anteriores para saber la probabilidad que tenían de aprobar y tras describir algunas, incluso la siempre sonriente Haruto mostró algo de miedo de no poder con semejante prueba.
—Hikari, debes cuidar de tus compañeros.
La petición, tan inesperada como seria, hizo que ella diera un respingo.
—No puedo decirte la razón exacta —indicó él con cierto aire de nostalgia —Es parte del tabú que cayó sobre el equipo nukenin que liberaron de Shinitani. Pero tus compañeros tienen talento y parecen apreciarte. Algún día, quizá, se decidan a contártelo. Y debes protegerlos, incluso de sí mismos.
Eso le causaba a la chica todavía más intriga, pero supo que no debía preguntar. Asakura se tomaba muy en serio las reglas, más siendo tan estrictas como las del Escuadrón Ninja.
—¿Acaso ellos pueden romper ese tabú si algún día quieren hablar de ello?
Recibiendo una afirmación silenciosa, Hikari comenzó a encajar las piezas, tal como hizo para la segunda prueba del Torneo de las Tres Partes. Un tabú era una sentencia que excluía al afectado de la sociedad, nadie podía pronunciar palabra al respecto… O casi nadie. Algunas de las pocas excepciones las constituían los parientes directos, los cónyuges y cualquier otro mago o bruja que tuviera encima su propio tabú.
Esperaba que no fuera lo que estaba pensando. Lo deseó con tanta fuerza que le dolió.
—Ah, se me olvidaba… ¿Todavía recuerdas el nombre?
Hikari parpadeó repetidas veces, con aire desconcertado, hasta que logró asentir.
—Qué bien. ¿Se lo dijiste a Ren?
—No, lo olvidé. Y eso que cuando te marchaste la primera vez, tuvimos nuestro primer día libre. Lo siento. Aunque me sorprende que quieras…
—Lo veo como algo poético, es todo.
—Tal vez tengas razón, aunque… No sé si a mi padre le parecerá correcto.
—Con todo respeto, Hikari, pero tu padre no tiene voz ni voto en esto.
—Sí, pero seguro querrá dar su opinión, como cuando nacieron los mellizos de Tsubaki–nesan y el niño de Kaede–nisan. Aunque claro, mis hermanos lo ignoraron igual.
—Algo me contó Ren. Por favor, Hikari, quiero que seas la madrina.
—¿Yo? Pero el nombre lo pensaste tú…
—Lo sé, pero en caso de que…
La frase no fue concluida. Asakura de pronto hizo una mueca de dolor, de angustia, tensando el brazo herido de forma visible. Hikari entonces comprendió lo que le pasaba por la cabeza.
Tenía un mal presentimiento.
—De acuerdo, se lo diré a Ren–nesan. Y seré la madrina. ¿Pero cómo…?
—Puedes comprobarlo con el sello de la puerta. Incluye un mahojutsu mensajero.
—Te volviste muy bueno en nuestro ninkei, Asakura–san. Si mi padre supiera…
Asakura sonrió, pero no de manera alegre.
Y en el corazón de Hikari también se instaló un terrible presentimiento.
Quizá era la última vez que veía al Otoño Devastador con vida.
(1) En japonés, oni significa demonio y se escribe con el mismo kanji que el ki de Kishuu.
(2) Escrito en kanji, Chihiro es un nombre de pila que significa mil brazas.
25 de junio de 2013. 10:00 P.M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México).
Bueno, la eliminatoria finalmente ha terminado, dando paso a la organización de la segunda parte de la evaluación chuunin. Era una parte del spin–off a la que quería llegar desde hace mucho, pero claro, debido a cómo organicé los combates, me tardé más de lo previsto.
Solo se ha mencionado a una de las chuunins que pelearán, y resulta que es pariente de Hiroshi. Para quien no lo recuerde, el apellido Kishuu significa "diabólico", es referencia directa a X (manga de las CLAMP) y habiendo salido a la luz a qué se dedicaba ese clan en el pasado, es obvio el apodo de "Oni" para sus miembros. Hay cierto parecido entre los nombres clave de estos dos, ¿no? Lo que es curioso es que Chihiro (nombre que también hace mucho que quería usar, debido a una película de Hayao Miyazaki) haga referencia a algo que se quema, cuando ella es una kunoichi que maneja el rayo.
Y bueno, la última escena es para ir haciendo referencias más evidentes a la Saga HHP, ya que Asakura es parte del equipo ninja que persigue a los fugitivos de Shinitani. ¿Esperaban que él fuera el árbitro del brazo vendado? Supongo que no. Tuvo que regresar al Templo Susanowo a atenderse las heridas, pero en cuanto se recupere partirá otra vez, y tanto él como Hikari tienen el presentimiento de que esa será la última vez que se ven (Bell rueda los ojos, como si no supiera ya lo que va a pasar…). Asakura le explica el por qué fue árbitro, así como le da pistas sobre los fugitivos, sobre que sus compañeros están conectados con ellos, y su petición de protegerlos es parte de su historia pasada, que claro, es probable que se sepa en próximos capítulos, al menos superficialmente.
En fin, yo soy feliz como lombriz porque mañana es mi cumpleaños y habrá actualización masiva de fics (ni tanto, solo hay material para actualizar dos, en fin…) y es día de lectura de aquel trauma que inició la creación de Juuroku. Cuídense mucho y nos leemos pronto.
