Treinta y uno: Decisión.
Los cuatro jóvenes genin tuvieron que esperar a que Natsuki Akimoto volviera, ya sin sus hijos, para escuchar lo que su sensei quería narrarles.
—En primer lugar, para que un jonin sea asignado como sensei debe haber alumnos nuevos —comenzó Kohana con serenidad —Y eso no sucedía desde hacía… ¿Dos años ya?
Miró a Natsuki, quien frunció el ceño un momento antes de asentir.
—La admisión se endureció hace cinco años, después que… cierto incidente modificara el procedimiento de selección. Había unos cuantos que aprobaban el examen, tanto la parte teórica como la práctica, pero a la hora de someterlos a las evaluaciones genin, no demostraban las cualidades necesarias. Se los dije, ¿cierto? Que son el primer equipo al que apruebo. Antes de ustedes, se me habían asignado otros tres.
—Somos el cuarto… —masculló Sakura con una mueca.
—Lo sé, algo para pensarse —Kohana asintió, frunciendo el ceño —Y yo no tenía grandes expectativas, siendo sincera. De hecho, pensaba en tomar un año sabático para cuidar de mis hijos. Sin embargo, Kazetaichou–sama en persona me envió la invitación, y no podía rehusar.
—¿Se les invita a ser sensei? —inquirió Sasume por lo bajo.
—Normalmente no, pero Kazetaichou–sama sabía que probablemente mandaría mi negativa a la convocatoria, así que se adelantó a los hechos.
—Kazetaichou–sama debe tenerla en gran estima —aventuró Sorata.
—No es por presumir, pero me lo he ganado. Aunque esa no es la cuestión. El procedimiento para asignar los equipos cambia cada año, intentando ser lo menos favorecedor posible.
—¿Menos favorecedor? ¿Para quién? —se extrañó Sakura.
—Para cualquiera. Aunque este año la asignación de equipos fue un tanto… peculiar.
—Bienvenidos, jonin. En un momento les explicaremos el procedimiento de este año.
En la sala de reuniones del Escuadrón Ninja, al centro, el Shizen Soudan y el Kyoshou estaban sentados a una mesa rectangular, intercambiando pergaminos y hablando entre sí, en susurros. Los jonin en los asientos escalonados se entretenían conversando con sus vecinos o meditando la evaluación genin que presentarían para, según ellos, deshacerse de aquellos candidatos que no merecieran permanecer en el Templo Susanowo.
—Creí que este año no vendrías, Tenshi.
Tensai, sonriendo de forma socarrona, se sentó en la fila detrás de Tenshi, quien la miró con semblante impasible y una ceja arqueada.
—También lo creí —se limitó a contestar —¿Así que te convocaron este año? Deben estar desesperados o esta vez muchos aprobaron el examen de admisión.
—¿Qué dijiste?
—Tenshi–san, va a comenzar —avisó Wakusei, sentado a la derecha de la nombrada.
En el centro de la sala, un individuo de túnica amarilla estaba de pie, agitando una mano por encima de su cabeza, hasta que apareció lo que parecía un enorme tablero luminoso, en el cual se podían leer, de forma bastante clara, los nombres clave de todos los jonin allí presentes, con espacio delante de cada uno para "escribir" otras palabras.
—Este año, el procedimiento de asignación será el siguiente —comenzó a hablar la figura vestida de amarillo, bajando la mano para señalar, cerca de sus colegas y él, una enorme urna blanca de forma cúbica, con una abertura circular en la parte superior —Cada jonin sacará una esfera con una palabra. Hay dos opciones: "asignación" y "elección". La primera palabra significa que nosotros les impondremos un equipo y la segunda, que ustedes podrán elegir a su equipo. Solo que para elegir, se les mostrará únicamente un nombre clave por equipo formado.
—¿Podría poner un ejemplo de esa "elección", Raitaichou–sama? —inquirió una jonin sentada en la segunda fila, de túnica verde y una larga bandana anudada en torno a su cabeza, con el símbolo de la madera.
—Por supuesto, lo haremos sobre la marcha. Por favor, primera fila, desde nuestra derecha, si pudieran irse acercando…
Un hombre de cabello oscuro muy corto, que vestía una túnica negra que hacía destacar la bandana atada a su cintura cual faja, con el símbolo del fuego, se puso de pie y se acercó a la urna, metiendo una mano a la misma para luego sacarla, con una esfera negra entre sus dedos.
—Dice "asignación" —indicó el hombre, mostrando la esfera al Taicho que tenía más cerca, que era uno de túnica marrón.
—Muy bien —asintió el Tsuchitaichou, consultando un pergamino que tenía delante, en la mesa —Es usted Hotani (1), ¿verdad?
El hombre asintió.
—Tendrá usted a su cargo el equipo donde se encuentra Akadori (2), se le entregarán los expedientes de sus nuevos alumnos al terminar el procedimiento. ¡Siguiente!
Hotani volvió a asentir y regresó a su lugar, siendo reemplazado por una mujer de túnica gris claro, que llevaba acomodada su bandana, con el símbolo del metal, como si fuera bufanda. Mientras eso sucedía, en el tablero luminoso, destelló por un momento el nombre clave de Hotani, delante del cual apareció el de Akadori.
—Saqué "elección" —dijo la mujer, sonriendo, mostrándole su esfera al Tsuchitaichou.
—Aquí tiene la lista —el Tetsutaichou, con el rostro bien cubierto por la capucha de su capa gris, le tendió un largo pergamino a la mujer —Decida con cuidado, Hanagama–san (3).
La aludida no tardó en leer toda la lista, haciendo evidentes gestos de confusión y fastidio, antes de suspirar y decir que tomaría el equipo de alguien con el nombre clave de Ichigo (4).
—Los gustos de Hanagama cada vez son peores —opinó Tensai, desdeñosa.
Tenshi ni se molestó en girarse. Estaba analizando rápidamente sus opciones, mientras sus colegas más cercanos al Shizen Soudan iban, poco a poco, sacando esferas y quedándose con tal o cual equipo. Terminó suspirando con cierto aburrimiento.
La asignación de equipos nunca era igual, eso lo sabía, pero jamás pensó que ocurriría algo como eso, que los hicieran parcialmente responsables del fracaso de los que aprobaron el examen de admisión, al menos en el caso de los que sacaran "elección", lo que dicho sea de paso, no era precisamente una ventaja. Elegías un nombre clave sin saber quién era su dueño, mucho menos con quiénes lo habían agrupado. Sentía como si hubiera algo que todavía no podía captar.
—Ahora vuelvo —indicó de repente Wakusei.
Tenshi arrugó la frente. Perdida en sus cavilaciones, no había visto cuando llegó el turno de su fila de asientos de acercarse por una esfera. Wakusei no tardó en sacar una "asignación", luego de lo cual el Mokutaichou le informó que tendría por equipo aquel en el que estuviera alguien con el nombre clave de Sekai. Vaya, hasta parecía que combinaba con él.
Sin quedarle más remedio, Tenshi se levantó, se alisó la túnica y fue hacia la urna. No sabía qué esperar, lo más fácil sería que le asignaran un equipo, porque probablemente lo reprobara, como sucedió con los tres anteriores que le encomendaron. Se sorprendió deseando que el equipo que le tocara fuera igual de incompetente que éstos, para así suspenderlo y poder solicitar ese año sabático que había pensado. No quería seguir alejada de sus hijos.
Sin embargo, el destino tiene caminos bastante extraños que no siempre son los deseados.
Al sacar la mano de la urna, Tenshi quiso maldecir su suerte.
—Tengo "elección" —anunció, mostrando su esfera.
—Aquí tiene la lista, Tenshi–san —el Kazetaichou le tendió un rollo.
Sin quedarle remedio, la kazenoichi asintió y aceptó el pergamino, leyendo los nombres clave que allí se encontraban. En serio, había cada palabra… Bueno, decidió que cualquiera valdría, seguro el nombre clave más simplón sería signo de una persona sin mucho cerebro, y si lo tomaba, quizá su evaluación genin acabara con él o ella…
Distraídamente, llegó casi al final de la lista, con lo cual parpadeó con incredulidad por unos segundos, recordando muy a tiempo que estaba delante no solo de colegas, sino del Shizen Soudan y del mismísimo Kyoshou.
Precisamente había tenido una charla con Wakusei antes de entrar a la sala de reuniones, discutiendo sobre si podría o no negarse a ser sensei, pese a la invitación personal del Kazetaichou. Wakusei le había sugerido, aparentemente en broma, que pidiera una señal que le indicara que sería sensei ese año, y ella ingenuamente soltó que si se mencionaba a uno de sus hijos cuando le estuvieran asignando un equipo, sería un signo de que todo saldría bien. Wakusei sonrió en ese momento, con aire condescendiente, porque siendo realista, eran pocos los que sabían que tenía hijos, mucho menos conocían sus nombres.
Pero allí estaba. Era uno de los nombres clave que podía escoger.
Era el nombre de su bebé.
¿Era esa la señal que había pedido? Si elegía al dueño de ese nombre clave, con todo y su equipo, ¿sería lo correcto? En todo caso, si esos cuatro chicos resultaban un fracaso, podría aplicar el plan original. Dejaría que su evaluación genin midiera la capacidad del equipo y al reprobarlos, podría ir a casa, con sus niños, a los que echaba tanto de menos.
—Escojo a Haruto, señor —indicó.
Al ver el nombre clave escribirse delante del suyo en el tablero convocado por el Raitaichou, Tenshi comenzó a preguntarse si había hecho lo correcto.
—Vaya, agradezcamos a Sasume–chan, entonces.
Sakura se encogió de hombros tras decir eso, esbozando una sonrisa divertida.
—Eh… Pero yo no sabía… —comenzó Sasume, que inconscientemente tomaba un mechón de su largo pelo para retorcerlo entre sus dedos.
—Fue simple coincidencia, o eso quiero creer —indicó Kohana con indiferencia —Pero pedí una señal entonces, quizá bromeando, y se me concedió. Para mi sorpresa, no resultó tan mal como pudo ser, por lo que no me arrepiento. Tengo cuatro nuevos colegas que valen la pena. No creo que hubieran aprobado con otro sensei.
—¿Por qué? —quiso saber Sakura, arqueando una ceja.
—En cuanto hubieran leído sus expedientes, cualquier otro sensei habría buscado la forma de reprobarlos —intervino Natsuki con voz amable, aunque sus gestos eran secos, ofendidos incluso —Lamento decirlo, pero eso hubiera sido más que nada por ti, Kishuu–kun.
El recién nombrado no pareció inmutarse, pero Sakura creyó ver un destello amargo en sus ojos, algo así como decepción.
—Haruto es nuestro bebé —indicó Kohana de forma inesperada —Natsuki, Konatsu y yo lo cuidamos mucho. Su nacimiento fue difícil y ha resultado ser un niño delicado. Por él iba a pedir el año sabático. No quería estar lejos si acaso enfermaba y moría, era una posibilidad tan real como cruel. Ahora, sin embargo, solicito licencia para estar en casa todas las noches, cosa que no me concedían antes. Deben estar contentos porque aprobé nuevos ninjas.
—Eso y Fuyuki–sama quizá hizo algo —aventuró Natsuki, meneando la cabeza.
—¿Fuyuki? —se extrañó Sasume.
—El sensei de Zoo, Haruguchi Fuyuki–san —aclaró Kohana —Es el shogun directo de Natsuki.
—¿Eso no la convierte a usted en tozama? —dejó escapar Sakura, que siendo ella misma una shogun, conocía bien las intrincadas relaciones entre ese tipo de clanes.
—Sí. En teoría, Fuyuki–san tiene derecho a ordenarme y, por extensión, también a Satoshi, siendo mi tozama directo. Pero Fuyuki–san rara vez tiene esa necesidad.
—Fuyuki–sama es un shogun bastante considerado —agregó Natsuki.
—Eh… Shiraishi–sensei… —llamó Sasume con timidez.
Todos la miraron fijamente, aunque sus compañeros un poco sorprendidos. Normalmente la castaña sonaba alegre, quizá un poco escandalosa, pero en ese instante…
—Puedes llamarme Kohana —indicó la aludida, esbozando una leve sonrisa.
—Ah… De acuerdo. Eh, yo… ¿De verdad está contenta con nosotros?
Sakura frunció el ceño. ¿A qué había venido la pregunta de su compañera?
—"Contenta" no es la palabra adecuada —respondió Kohana con sencillez —No me arrepiento de haberte elegido en la asignación y estoy satisfecha con su desempeño. Tres de mis estudiantes a punto de ascender de rango pese a ser novatos, es algo extraordinario.
—Oh, comprendo…
—¿Y en lo personal? —intervino Sorata, captando miradas atónitas de las chicas y Satoshi que ellos no supieron si ignoró o de verdad no vio —Nosotros, ¿qué le parecemos en lo personal?
—Es raro que tú lo preguntes, Kishuu.
El joven, arrugando ligeramente la frente, le dedicó una mueca.
—De acuerdo —Kohana suspiró antes de ponerse seria —Como bien dijo Natsuki, cualquiera que viera sus expedientes buscaría reprobarlos, principalmente por ti —la mujer tenía los ojos fijos en Sorata, quien no se inmutó —Pero había más detalles en contra. Bajas calificaciones en el colegio —Sasume enrojeció y bajó la cabeza con vergüenza —, una recomendación extemporánea un tanto irregular —Sakura arqueó de nuevo una ceja —y una parte teórica del examen de admisión aprobada de forma peligrosamente inadecuada —ante eso, Satoshi se encogió tanto que parecía que se ocultaría bajo la mesa —Todo eso, en conjunto, no pintaba muy bien a su equipo. Así que me pregunté por qué los pondrían juntos. Más cuando indagué con otros sensei y descubrí agrupaciones iguales e incluso más extrañas que la suya.
—Ah, Kohana–sama… Nosotros nos preguntamos lo mismo —aseguró Satoshi —Justo antes de que comenzara la evaluación chuunin, logramos averiguar los datos del resto de los novatos.
—Me alegra que lo hicieran y que comenzaran a cuestionarse lo mismo que yo. ¿Tienen alguna teoría al respecto?
—Dije algo de que parecía un experimento —respondió Sakura, recelosa.
—Sospecho eso mismo. También Natsuki, Fuyuki–san e incluso Chika.
—¿Onesan también? —se sorprendió Satoshi.
—Sí. Porque viendo los expedientes de cada individuo y luego, comparándolos con quienes tienen por compañeros, parece que no encajan. Normalmente los miembros de un equipo deben tener algunas afinidades, rasgos en común para que puedan trabajar juntos, pero a simple vista, los miembros de los cuatro equipos novatos de este año no tienen nada de eso.
—¿Eso qué cree que signifique?
Sakura, al preguntar aquello, le daba vueltas en la cabeza a una teoría tanto descabellada como lógica, pero no quería oír una respuesta que la confirmara, ya que derrumbaría por completo la imagen que poseía del Escuadrón Ninja y sus altos mandos.
—Es como si, desde un principio, condenaran a estos equipos a fracasar.
Pues bien, pensó la joven Kiyota, sus deseos no se hacían realidad últimamente.
—¿Solo a estos equipos? —se interesó Sorata —¿A Nagareboshi, a Chi, a Ginga y a Zoo?
—Son los más extremistas en sus criterios de formación. Los demás equipos que existían no se veían tan descabellados.
—Y los equipos los forma el Shizen Soudan.
La sentencia de Sorata sonó demasiado grave, hasta acusatoria.
—Cierto, pero son aprobados por Kyoshou–sama —corroboró Natsuki.
—¿Por qué querría Kyoshou–sama vernos fracasar precisamente a nosotros?
Tras lanzar su pregunta, Sorata se puso de pie y dejó la habitación, oyendo los demás cómo iba al recibidor y salía de la casa, dando lo equivalente a un portazo en la puerta corrediza.
—Kohana–san, ¿quieres que vaya a buscarlo? —inquirió Natsuki con amabilidad.
—No, ya volverá. Sabes que tiene sus razones para estar molesto.
—Shi… Digo, Kohana–sensei… ¿Por qué querrían reprobar a Kishuu–kun?
—Sasume, ¿tú me estás preguntando eso?
La castaña se encogió en su sitio, bajando la vista de nuevo, retorciendo sus manos.
—Lo siento —musitó finalmente.
Kohana, para desconcierto de Sakura, intercambió una mirada abatida con Natsuki, antes que él se levantara y anunciara su regreso al Templo Susanowo.
—No dudes en llamar si necesitas algo —le dijo a Kohana antes de desaparecerse.
—Shiraishi–sensei…
—Kohana está bien, Sakura.
—Ah, gracias. Kohana–sensei, ¿de verdad no hay que ir por Kishuu–kun? Me preocupa, estoy casi segura que no conoce Gion.
—Es verdad. ¿Puedes ir por él? No debe haber ido lejos.
Sakura asintió, haciendo una pequeña reverencia antes de retirarse.
(1) La palabra hi (pronunciada ho en este caso) significa fuego, mientras que tani quiere decir valle. La palabra vendría siendo valle del fuego.
(2) Esta palabra se forma con el vocablo aka (de akai, que quiere decir rojo), y tori (dori, en este caso, que significa pájaro). La traducción de la misma sería pájaro rojo.
(3) El vocablo, formado por hana (flor) y por kama (cadena, pronunciada como gama en este caso) quiere decir cadena de la flor.
(4) En japonés, ichigo significa fresa.
1 de octubre de 2013. 8:57 P.M. (Hora de Aguascalientes, Ags. México).
Creo que nadie lee este fic. Bueno, alguien sí (Bell el guiña un ojo a Zanza–bachan, que tardará meses en leer esto). Pero quise acabar este capi, ya que lo escribo directamente en la computadora y es día de mi nombre (Bell rueda los ojos, revelando uno de sus "oscuros" secretos al público).
Como pudieron ver, Kohana no quería ser sensei, pero la invitaron y se presentó. Menos mal, porque debido a cómo se dieron las cosas, terminó teniendo a su cargo a Nagareboshi, cuyos miembros han resultado bastante interesantes. Ahora pueden leer por qué tiene entre sus alumnos a su tozama directo (¿alguien adivina lo que significa que un tozama o shogun sea "directo"? Bueno, pronto se sabrá) y que las sospechas sobre que Nagareboshi es un equipo poco común no solo son de Sakura y sus compañeros.
Pero Sorata no está muy conforme con que afirmen que, de haber estado a cargo de otro jonin, habrían reprobado la evaluación genin por culpa de él, y sale de la casa Akimoto a las calles de Gion, población que no conoce, haciendo una especie de berrinche, lo que en él es muy raro. ¿Sakura lo hallará antes que haga una tontería? Yo digo que sí, pero ya veremos.
Cuídense mucho y nos leemos pronto.
