eclaración: Todos los personajes reconocibles de la Saga Harry Potter son propiedad de JKR. Sin embargo, la trama es Total y absolutamente mía y no hay permiso para publicarlo en otro lugar (Texto con Copyright) Esta historia está disponible tanto en Fanfiction. Net y Wattpad. Com, con la autoría de AliceMlfy (Firma Alice~). Di "No al plagio".


II

Al fin pude dormir tranquila. No creía que eso podría pasar. En la madriguera no pasaban más de dos horas durmiendo. Tenía pesadillas todos-los-días, acerca a la mansión Malfoy… de Grayback y yo cuando nos llevaban a aquel caserón; de Bellatrix, marcándome como ganado… ellos se alternaban para ser protagonistas en mis pesadillas. A Harry y Ron también les ocurría, pero, a diferencia de ellos, yo despertaba gritando, en los brazos de Ginny o de mamá Molly. Ellas me consolaban y decían que todo estaba bien. Aunque ellas, más mamá Molly, también despertaban llorando, por culpa de la muerte de Fred.

Creo, y espero, nunca volver a sentir un dolor tan grande como el que sentí al ver a uno de mis pelirrojos favoritos ahí tendido… sentía que me moría. Todos morimos en parte con él.

Draco me observaba ensimismado. Ni siquiera se percató cuando abrí los ojos. Sonreí al verlo tan cerca.

A pesar de nuestro comienzo hacían 10 días en la torre, tan horrendo, no puedo más que agradecer que estuviese aquí. Agradezco no estar sola, él está conmigo, tan solo como yo, quizás, y es una forma de volver a armarme. Siento que estoy rota, por completo. Perdí todo lo que alguna vez quise.

Cuando era niña, pensaba que todo lo que me ocurría era porque era buena niña. Cuando entré a Hogwarts, pensé que lo que nos pasaba era una prueba más… porque nosotros éramos los buenos… cuando Grayback me tomó por la fuerza, simplemente pensé que era una asquerosa sangre sucia que, tal vez, en una ofensa a mi Dios cristiano, me había castigado, por practicar la magia… tal vez Dios me castigó con esto… y tal vez por eso estoy rota.

Mi relación con Ron no funcionó, otra venganza de Dios hacia mí; ambos estábamos demasiado quebrados para empezar algo. Mi mejor amigo comenzó una relación con Lunita. Lo agradezco, pues es una buena chica. Harry… bueno, desde que terminó la guerra y nos fuimos a dormir los tres, el elegido no se separó nunca más de Ginny. De hecho, Harry rechazó la invitación de ir a la escuela de aurores solo para estar con ella en Hogwarts… Es Neville quien controla las pesadillas de Harry al principio, sin embargo, es Ginny la que las controla, y ahora duerme con Harry en el cuarto de los chicos… Ella es la única que no tiene pesadillas, o al menos, no lo dice. Abraza a Harry mientras tiembla y suda en las noches, soñando cosas que ni siquiera puede reproducir en la mañana. A veces despertaba orinado en la cama por culpa del miedo; él está mejorando ahora.

Ron está en la academia de aurores. Sus pesadillas son menos frecuentes que las del resto, pero generalmente tiene que ver con él persiguiendo a algún mortífago, culpándolo de la muerte de Fred. Ayuda a George en la contabilidad del negocio, cosa que hacía Fred. George es otro que sufre. Angelina lo ha ayudado bastante; otra mujer que consuela las pesadillas de su novio.

Y yo… pues, me consolaba cuando despertaba, que todo lo que había soñado había sido una jugarreta de mi mente. Cuando despertaba llorando, Ginny se quedaba conmigo. La primera noche en Hogwarts, en mi habitación común, ella durmió conmigo. Sin embargo, fue llamada para poder socorrer a Harry y me quedé sola. No dormí en toda la noche, solo del miedo de volver a ese horrendo salón en donde Bellatrix me miraba y se reía, o tras aquel árbol…

Cuando vi a Draco ahí, al despertar aquella primera noche, no pude más que sentirme agradecida. No había evitado mi tortura, pero estuvo aquí para sacarme de mi pesadilla, que es mil veces peor.

Sus mejillas se tiñeron de rojo y sonreí. Me gustaba verle así. No entendía cómo en apenas 10 días le había tomado tanto cariño. Sí, cariño. A ese sangre pura engreído que vestía de jeans y camisetas de bandas de rock muggle de la época. Adicto a las aceitunas y a la Coca-Cola que un elfo doméstico le infiltraba de contrabando. Está roto; temblaba a veces cuando tomaba agua y ocultaba la mano para luego sonreírme… pero me gusta este nuevo Draco. Roto y todo.

— Te apuras o me voy solo, Granger— gritó desde el primer piso Malfoy.

— Ya voy— grité colocándome los zapatos y tomando mi mochila.

Él ya tenía la puerta abierta, dejando que se colara un poco de frio mañanero de fines del verano. Caminamos en silencio hasta las mazmorras. Tocaba pociones.

¿Les dije que Draco estaba roto? Él no lo decía, por supuesto. Orgulloso y terco. Sin embargo, cuando pasábamos el primer portal, tomaba con su zurda mi mano derecha, pálido y temblando. Más pálido de lo que era y más tembloroso de lo que siempre estaba.

Entrabamos al aula de pociones y nos sentábamos juntos, muy cerca de la puerta.

— ¿Por qué le tienes miedo a las mazmorras?

— No les tengo miedo— dijo serio.

— Draco…

— No, Granger, no vayas por ahí, no querrás saber.

— Está bien— murmuré.

Sonreí de medio lado cuando su zurda se coló por mi brazo y lo tomó suavemente.

Su brazo está completamente destruido. La poción corrosiva que la loca de su tía le lanzó, casi desarmó su brazo. Él escapó al mundo muggle donde lo curaron. Estuvo cerca de un mes en ese hospital público y muggle donde, según me contó, un Squib lo curó; o intentó hacerlo. Quisieron hacerle cirugía reconstructiva, pero la quemadura era tal, que quisieron esperar hasta que la herida estuviera 100% sana; y eso sería en un año completo. Cuando salió del hospital, quiso regresar al mundo mágico, sin embargo, el miedo, o cobardía, como dijo él, hizo querer olvidarlo todo, incluso su familia, y vagó hasta llegar a una tienda, muerto de hambre. Habló con la dueña del local, y ella le dio empleo, techo y comida. Draco me contaba que ella le dijo "No puedo pagarte mucho, pues la clientela es paupérrima, pero comida y una cama caliente no te faltará". Draco amó a esa anciana en el instante, pues en su momento de mayor oscuridad hasta el momento, ella le tendió una mano. Trabajó cerca de un mes en aquella tienda de frutos secos, donde vendían también aceitunas… hasta que Bellatrix lo fue a buscar.

Draco no tiene idea cómo lo encontró, pues a momento de dejar la mansión no llevaba su varita; lógico, le dije, Harry se la había quitado. Me contó que le dio gracias a Merlín porque Lucía, la ancianita dueña del local, no estuviese aquel día. Bella casi destruye el lugar, y a punta de crucios se llevó a Draco. Ahí fue cuando, después de un montón de tortura, tanto física como psicológica, Draco colapsó, y sin saber bien qué hacía, se abrió el brazo derecho con un vidrio… gracias a Merlín, su madre pudo curarlo.

Me giré para verlo, pero le estaba colocando atención a Slughorn. Quizás era ese su método para sentirse seguro, no lo sé. Pude intuir que las mazmorras le recordaban aquel episodio con Bellatrix…

Vi que Parkinson, Nott y Zabini se encontraban atrás también. Pansy muy pálida, agarrada del brazo de Nott. Él estaba en la orilla, listo para salir arrancando y llevarse a Parkinson también… Comprendí entonces la actitud de Draco. Ya había pasado por esto antes.

Esta vez, a diferencia de las otras clases, un ruido sordo nos alertó. Una especie de explosión en la salas de arriba. Parkinson ahogó un grito junto con varios compañeros, sin embargo, la peli negra tomó el brazo de Nott y ambos salieron corriendo. Draco hizo lo mismo, llevándome con él. Yo ni siquiera me di cuenta de esto último.

No entendía qué ocurría, pero los tres salieron corriendo hasta ver el día sobre nuestras cabezas. Yo pisé un par de veces el suelo antes de que Draco me tomara con fuerza con su diestra la cintura y saliera corriendo conmigo a cuestas, como si fuese un costal de papas…

¿Les dije que Draco estaba roto, no? A él la guerra le hizo peor.

— ¿Están bien?—pregunté cuando Draco me bajó y colocó su cara en mi cuello.

— Sí— dijo Parkinson, en los brazos de Nott.

— Tranquila, Granger. Esto pasa— dijo Blaise Zabini llegando atrás de nosotros.

— No entiendo— Draco tenía aún la cara en mi cuello.

Los brazos de mi amigo descansaban a un costado de él, tal y como estaban Nott y Parkinson. Era como si hubiesen entrado en una especie de trance. No pude ver los ojos de Draco, pero sí los de Nott. Me asusté. Estaban volteados, como si, efectivamente estuvieran en ese trace. Eran como estatuas, hermosas, distinguidas y altas estatuas, comparadas con mi metro 68, claro.

— ¿Draco?

— No te escucharán— dijo Blaise—, es un hechizo para no sentir por cinco minutos. Se activa cuando entran en pánico. Salen corriendo hasta que ven el sol y luego entran en ese estado. Lo hicimos este verano. Lo activé yo y soy yo el único que puede desactivarlo. Aunque pasado los 5 minutos, despiertan solos.

— ¿Por qué?— pregunté acariciando el cabello del alto de mi nuevo amigo—. Qué pasó en la mazmorra, porqué la explosión.

— DCAO— dijo el moreno alzándose de hombros.

— ¿Por qué tienen ese hechizo?

— Porque están rotos, Granger— dijo Blaise sonriendo triste—. La guerra los hizo mierda. Draco casi pierde el brazo y le hicieron mierda la mente. Nott fue violado por Mortífagos, por no querer entrar a las filas y Pansy pasó por lo mismo que Nott… luego de ver a su hermano mayor suicidarse… esas cosas marcan— explicó complicado, mirando el reloj de bolsillo.

— Y porqué las mazmorras…

— Porque en ese lugar estuvieron encerrados, sufriendo, los tres juntos, solo que en la mansión Malfoy— explicó.

Yo miraba como Blaise tocaba la cabeza de Parkinson con su varita y esta despertaba del trance. Hizo lo mismo con Theodore, quien al verse libre simplemente sacudió la cabeza, miró a Pansy y sonriendo, besó castamente sus labios. Ella sonrió.

Cuando Blaise Zabini tocó con su varita la cabeza de Draco, él abrió los ojos, y me miró.

— Hola bonita— murmuró tranquilo. Yo sonreí.

— Hola… buenos días.

— ¿Viste el espectáculo que dimos?—asentí— Qué vergonzoso.

— Tranquilo. Zabini me explicó por qué lo hicieron. No pasa nada, los entiendo.

— Dime Blaise, cariño, así me dicen mis amigos— dijo el moreno guiñándome el ojo. Yo simplemente sonreí.

Ese día no volvimos a las mazmorras. Nos quedamos los cinco sentados frente al lago, en un cerezo cercano.

Primera vez que me saltaba clases. Eso no lo creía, sin embargo, no quería que ellos volvieran a esa pesadilla. Cuando todo pasó, Harry y Ginny fueron a verme, pero les hice un signo para que se fueran. Ginny arrastró a Harry de vuelta a las mazmorras, gracias a Merlín.

— Les hace bien hablar, muchachos— dije de repente. Draco, Parkinson y Nott me miraron atentos. Yo estaba entre la chica morena y Draco, mientras que Blaise al lado del platino y Nott de Parkinson—. Veo que aquí todos estamos rotos…

— Yo no— interrumpió Zabini.

— … y como rotos que estamos, tenemos que armarnos de nuevo. Y lo primero es aceptar que estamos rotos.

— ¿Eres psiquiatra, querida sangre sucia?—preguntó Parkinson extrañada. No me dejé llevar por el insulto, aunque Draco la miró de una manera horrible.

— No… pero no es mala idea para una carrera— dije alzando la vista.

— Comienza tú— dijo la morena mirándome, desafiante. Eso me tomó por sorpresa. Dudé un poco, pero quería, o sentía, que tenía que confiar en ellos. Mordí mi labio inferior y, finalmente, suspiré rendida, y apretando los ojos, dije las tres palabras que más odiaba en este mundo… las tres palabras que ni siquiera mis amigos sabían.

— … Grayback me violó— susurré mirando el suelo.

— ¿Qué?—murmuró Draco aterrado.

— Fue camino a la mansión Malfoy— dije recordando.

Él era una de mis pesadillas. La que trajo a Draco a mi lado, por cierto. Comencé a recordar entonces, contándoles a los chicos. "Íbamos en una especie de fila india. Harry adelante. Había cambiado su cara con un hechizo punzante para que no lo reconocieran. Más atrás, con otro carroñero iba Ron. Atrás iba yo… En un momento, vi que les colocaban capuchas. Supuse que no querían que recordáramos el camino. Pero a mí no me pusieron capucha…

¡Para qué es esto!— gritó Ron

Para que no vean el camino— dijo uno de los carroñeros, apuntándolo con la varita y lanzando lo que pude ver era un muffliato… no valía la pena advertir nada, puesto que a Harry también lo habían hechizado.

Ellos siguieron adelante. Grayback se quedó atrás, conmigo.

Vamos a divertirnos, sangre sucia— dijo a tiempo que lamía mi cuello y yo gritaba. Tenía muy claro lo que quería hacerme.

Yo no quería… juro por Dios que yo no quería. Me sacó la ropa, me dejó desnuda. Jamás había estado desnuda ante nadie, golpeé con mis piernas, intenté huir, pero golpeó mi cabeza con una especie de masa de madera. Quedé aturdida. La bestia se bajó los pantalones y yo aparté la vista.

Yo simplemente gritaba.

No hacía nada más. Gritaba de dolor, de rabia, de miedo, de impotencia, y me preguntaba, ¿qué había hecho mal?, ¿por qué me estaba pasando esto?, y le preguntaba a él, ¿por qué haces esto? Le rogué que me soltara, me dolía, estaba sangrando… me desgarré la garganta por culpa del dolor y la impotencia. Me rompí las manos con mis uñas, tratando de que me soltara, de dejar de sentir esa… asquerosidad de bestia en mi..."

— … y ahí lo hizo— dije volviendo a la realidad, luego de haberlo hablado. Sentía que estaba sin emociones, sin nada—… lo bueno fue que no duró mucho— susurré—. Luego de eso, Bellatrix me torturó en la mansión Malfoy— Draco apretó sus manos—. Apenas estuve libre de nuestros captores, me encerré en una habitación de una de las casas de la Orden. Le pedí a la esposa de uno de los Weasley que me curara y que me quitara cualquier indicio de ese imbécil de mi cuerpo. Gracias a Merlín no quedé embarazada ni nada— susurré. Ella era la única que sabía lo que me había pasado. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y apoyé mi cabeza en el hombro de Draco, botando el aire contenido por la boca, fuerte. Como si hubiese soltado algo muy pesado.

— Ese idiota está muerto— dijo Draco, aún más enojado—. Beso del Dementor— concluyó. Yo sonreí.

— Me alegro. Ahí están mis pesadillas, Grayback y Bellatrix… ¿las suyas?—pregunté.

— Mi padre— Comenzó Pansy— obligó a mi hermano a tomar la marca… le hizo un imperius. Cuando Marcus se vio libre de la maldición y con la marca encima, se lanzó del último piso de la mansión. Con mi madre intentamos huir al mundo muggle y lo hicimos. Mi padre… no sé cómo, logró localizar a mi madre y— Pansy comenzó a respirar con dificultad—… y la mató. A mí, como castigo, me capturó y me llevó al sótano de la mansión Malfoy. Dijo que yo no le servía, así que sería el juguete de quien quisiera jugar conmigo… podríamos decir que no eres la única víctima de Grayback… aunque por mi pasaron muchos más— murmuró avergonzada. Theodore besó su cabeza—. Esas son mis pesadillas… mi hermano y esos imbécil… esa bestia asquerosa y maloliente…

Tomé la mano de la pelinegra y sonreímos de medio lado.

— Esa pesadilla ya jamás podrá volver— dijo Draco tomando mi mano y la de Pansy—, ya no está y no volverá— Draco tomó mi mentón—, como Bella. Ella ya se fue— yo asentí y sonreí. Luego miramos a Nott.

— Mi padre me mandó a marcar… y me negué, por supuesto. Me enviaron a la misma mazmorra… me inmovilizaron y torturaron junto con Draco y Pansy… me marcaron a la fuerza solo por ser el heredero de uno de los sagrados 28. Una noche, alguien entró y… no sé por qué o quién lo hizo pero, podría decirse que me pasó lo mismo que ustedes, chicas… asquerosamente horrendo. Trato de borrarlo, pero es muy difícil. Esas son mis pesadillas— murmuró, escueto.

— Estamos rotos por varias cosas, más que por la guerra en sí, sino que por situaciones por culpa de ella. Por culpa de quien ya saben.

— Voldemort… digan su nombre, no pasa nada— dijo Blaise quien estaba recostado.

Los muchachos se recostaron en el pasto. Miraban el cielo. Yo me preguntaba, ¿les habrá servido hablar?, y a mi ¿me sirvió hablar de esa horrenda experiencia que tenía tan guardada que se quedó entre Fleur y yo?, ¿me sirvió escuchar que no estaba sola? No fui la única víctima de esa bestia. No fui la única… violada.

Regla número uno para volver a componerte… habla con tus amigos.
Regla número dos para volver a componerte… cuando lo necesites, abraza.

Miré a Draco y a Pansy quienes miraban fijo el techo del mundo y tomé la mano de la muchacha. Ella me miró y sonrió.

— Lamento lo de sangre sucia al principio— me alcé de hombros.

— No me ofende, Parkinson… lo tengo tatuado en el brazo, nada puede ser peor que eso— dije riendo.

— Estás loca, Granger, ¿lo sabes?—dijo esta vez Draco

— Sí… lo estoy. Pero ustedes, amigos míos, lo están más— dije para levantarme. El timbre del almuerzo había sonado—. Vayan a comer algo— y me dirigí al gran comedor—. Y el nombre es Mione— dije al aire.

— Hermione— escuché a Draco quien me llamaba—, voy contigo— dijo llegando a mi lado

— ¿No quieres quedarte con ellos?

— Quiero quedarme contigo, Mione, un rato más— dijo con los ojos acuosos.

— Ven aquí, Draco.

— Perdóname…

Yo simplemente lo abracé y asentí, besando su mejilla. Él sollozaba. Definitivamente, estábamos roto… pero me gustaba sentirme necesitada y la verdad no me importaba estar rota. Quería que él dejara de sufrir… quería dejar de sufrir, pero su cabeza no estaba bien. ¿Y si yo lo hacía sentirse bien?

Regla número tres para volver a componerte… Enamórate.


Como les prometí, un nuevo capítulo de esta serie. Espero que les guste. Recuerden. este fic es de esta manera porque he leído mucho fic de "todo es azúcar después de la guerra"... y todos sabemos que no es así. que duele, que quedas traumado, que si peleaste, quedarás mal de la cabeza para siempre, pero se puede salir adelante... no al 100%, pero se puede.

Muchísimas gracias por los hermosos Reviews!. espero más.

Besos

Alice~

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