Declaración: Todos los personajes reconocibles de la Saga Harry Potter son propiedad de JKR. Sin embargo, la trama es Total y absolutamente mía y no hay permiso para publicarlo en otro lugar (Texto con Copyright) Esta historia está disponible tanto en Fanfiction. Net como en Wattpad, con la autoría de AliceMlfy (Firma Alice~). Di "No al plagio".
III
Estaba ordenando las cosas en la habitación de Hermione. Las pesadillas ya no aparecían y decidí, por el bien de mi mente –o quizás de mi corazón–, volver a mi habitación.
— Y me dejarás sola— dijo Hermione ya con su pijama. Esta vez era color verde, con osos blancos por todos lados. Hacía un puchero adorable que me hacían quererla más, pero molesta por mi ida.
— Mione, estoy a unos metros de distancia… si vuelve a ocurrir, estaré contigo. Juro que correré a tu encuentro.
— Está bien, pero no te iré a buscar si comienzas tú a gritar.
— No pasará, hermosa— dije autosuficiente a tiempo que salía de la habitación con mi pijama y mi laptop— buenas noches.
Eran las 10 de la noche y tenía sueño. Muchísimo sueño.
¿Saben? A veces pienso que la Coca-Cola y las aceitunas lo único que hacen es hacerme daño. Tal vez la azúcar de la Coca-Cola me deja soñoliento, o las aceitunas dañan mi estómago… ¡pero por Merlín que ambas son deliciosa! No dejaría de comerlas nunca… a menos que un médico me lo recomendara… siempre y cuando me mostrara un cuantioso estudio diciendo que ambas cosas hacían daño…
Me encargué de apagar las luces de la torre y me lancé a la cama. Me coloqué mi pijama y apagué la luz. La Luna casi llena estaba ahí, mirándome. Me sentí maravillosamente bien.
Cuando ya había pasado cerca de una hora, me di cuenta que el sueño se había ido, y la sensación de ahogo había comenzado. Me planteé entonces ir donde la leona, pero justo cuando decidí irme a la habitación rojiza, mi puerta se abrió. Ahí, parada frente a mí, estaba Hermione con su cabello revuelto.
— No puedo dormir— dijo con la voz de un puchero. Yo me reí y me destapé.
— Ven, hermosa— dije riendo. Ella prácticamente corrió y se recostó a mi lado, con sus manos en mi pecho.
— Tenía miedo— susurró, apoyando su cabeza en mi pecho, junto a sus manos.
— A mí también me da miedo la oscuridad.
— Pero cuando estás conmigo…
— Cuando estamos juntos ya no sentimos miedo— murmuré—. A dormir— dije besando su cabello.
Era 18 de septiembre. Viernes. Ultimo día de la semana, gracias a Merlín. La nueva profesora de Defensa contra las artes oscuras, Alice, nos contó que era el día de la independencia de su país y que por eso llevaba un sombrero de paja con una franja tricolor (blanco azul y rojo) en su cabeza. Preguntaron algunos si es que era de Francia. Hermione y yo rodamos los ojos.
— Chile— dijo Alice, una joven bruja de cerca de treinta años, perteneciente del barco Caleuche, el colegio de magia y hechicería de latino américa—, hoy es el día de la independencia de mi país— dijo sonriendo—. Bueno, el día de hoy practicaremos con los encantamientos de bloqueo y protección que…
Hermione se sentó a mi lado. A mi otro lado estaba Potter. Era más que lógico que nosotros tres estuviésemos fuera. Éramos los más viejos de esa clase, sin contar con Longbottom que ayudaba de manera más activa, y nos sabíamos esos hechizos de memoria. Yo estaba sentado pues, por órdenes del ministerio, no podía tener clases de DCAO debido a mi supuesto "conocimiento" de las artes oscuras, mientras que Potter y Hermione estaban exentos y se aseguraban de ayudar a la profesora.
El ministerio no quiso escuchar que estuve encerrado la mayor parte de la guerra en las mazmorras de mi casa, recibiendo crucios y cagándome la mente con ideas de suicidio que se llevaron a cabo… maldito ministerio, todo es culpa de él.
— Tengo sueño— dijo Hermione de repente. Yo simplemente sonreí para molestar a Potter.
— Pero Mione, dormiste toda la noche— aseguré—, ¿cómo puedes tener sueño?—Potter miró a Hermione con la ceja alzada, mas ella no se inmutó con la mirada de su amigo.
— Si sé, pero tengo sueño aún.
— Dormiremos más temprano hoy— prometí, ya sin malicia. Hacían un par de días que ella había comenzado a estar muy decaída.
— ¿Hay algo que me quieras contar, Hermione?— preguntó el pelinegro.
— Duermo con Draco en las noches para evitar mis pesadillas— dijo. Fue tan franca y fría que me sorprendió.
— Y funciona— dije alzando la nariz. La verdad era dicha que en aquellos 17 días en que comenzamos a dormir juntos, simplemente no había tenido pesadillas y había, pues… dormido.
— Mira Malfoy, si piensas que puedes aprovecharte de mi amiga, te juro que…
— ¿Aprovecharme?—interrumpí—, es ella la que me toca el pene cuando dormimos.
— Eso es mentira— dijo Hermione golpeándome la pierna con el puño, haciendo que me hiciera para adelante, por el dolor.
— Sí, es mentira— dije riendo, sobándome la pierna que estaba seguro amanecería con un moretón marca Granger—. Escucha Potter. Tú tienes tus métodos para no soñar porquerías, ¿cierto? Pues nosotros estamos solos en esa torre y necesitamos compañía… créeme que no pasa nada.
— ¿Y por qué no vas a tu mazmorra?, ahí tienes compañía.
— Porque Pansy y Theo se la pasan follando y no me acostaría con Blaise ni aunque me pagaran— dije rodando los ojos—… además, ¿quieres que deje a Hermione sola? Ni muerto, enfermo mental…
— Tu, maldito mortífago…
— ¿Señor Potter?—llamó Alice—, ¿podría ayudarme aquí con el señor Scamander?
— Sí, profesora— dijo levantándose.
— Juro que si esto sigue así, Mione, mataré a tu hermano.
— No lo hagas, él solo está preocupado— dijo Hermione con la voz apagada.
Levanté su cabeza para ver qué ocurría. Ella esquivó mi mirada.
— Oye, bonita, ¿qué pasa?
— Nada Draco.
— Nada de nada… dime qué diablos te pasa o entraré en tu cabeza, y no será agradable— ella alzó una ceja -penosamente por cierto-, y habló.
— ¿En serio entrarás en mi cabeza?
— No. No te haría eso— dije riendo—. Pero me tienes preocupado… ¿te sientes bien?—ella movió la cabeza, negando—, ¿quieres que vayamos a la enfermería?—negó de nuevo—, ¿has comido?
— Sí, mucho de hecho… por cierto, me comí tus aceitunas y me tomé la mitad de tu Coca-Cola que había en el refrigerador— abrí la boca, haciéndome el ofendido.
— Tendrás que pagármelas.
— Sí, sí, campeón, te las pagaré, solo déjame quedarme aquí.
— A la orden.
Nos quedamos toda la clase sentados, mirando como hacían los Salvio Hexia de manera correcta.
— Me tienes que enseñar a hacer el encantamiento Patronus— dije de repente.
— Cuando quieras— dijo sonriendo.
Yo simplemente miraba el entrenamiento y miraba a Hermione. Mi amiga estaba muy decaída, y yo no tenía ni la más puta idea del porqué.
Estábamos mejor.
Ya no me golpeaba y desde que me di cuenta que esa condenada, rota y loca mujer me provocaba una que otra cosquilla en el estómago, estaba aún más preocupado por su bienestar. ¿Qué hacer cuando la mujer que quieres está triste? Hay que alegrarla, dice mi mente. Sin embargo, no tengo idea del cómo hacerlo. Bese su cabeza en un intento desesperado de ayudarla. Ella levantó su cabeza sorprendida y me sonrió. Yo la imité y besé su frente.
— Te cuido.
— Te reparo— dijo ella como siempre.
Esa era mi misión. Cuidarla de sus pesadillas; Bellatrix y Grayback, salvarla de ellos, ayudarla… y su misión era repararme. Eso me dijo aquel día en el cerezo, que me repararía. No sé cómo lo hace, pero siento que está funcionando.
El almuerzo llegó y vi como Hermione discutía, sin ganas, con Potter. Al parecer le estaba explicando algo... me miraba de repente y Potter también; estaban hablando de mí.
— Me siento famoso— dije riendo mientras comía champiñones con la carne. Bebí un poco de Coca-Cola de mi vaso, traído por Tixi, mi elfo domestico infiltrado en las cocinas.
— ¿Por qué, Draco?—preguntó Pansy a mi lado. Su cabello estaba de color castaño-dorado. Se lo había tinturado hacían solo un par de días, alegando que era una especie de cambio. Yo creo que está loca, aunque le queda bien. Theo estaba a su lado, comiendo tranquilamente mientras que Blaise escuchaba nuestra conversación.
— Mione habla con Potter. Tuvimos un pequeño encontrón con él en DECAO
— Mione es fuerte, ella puede incluso con Potter— dijo mi pequeña hermana.
Se habían hecho amigas. Las serpientes recurrían a Hermione cuando necesitan hablar.
Mione fue un bálsamo para las heridas de Theo y Pansy.
Vimos como Ginny y Potter la abrazaban, pero ella se deshizo del abrazo, con el ceño fruncido. Pansy y yo nos miramos extrañados. Mi leona amiga tomó una manzana roja, se levantó indignada y salió a los jardines… tan Gryffindor; hasta para elegir las manzanas es leona.
Terminé mi carne y miré mi reloj. Nos tocaba aritmancia en dos horas. Supuse entonces que no era mala idea preguntarle qué le ocurría. Le pedí a Tixi una botella pequeña de Coca-Cola para luego decirle mi plan a Pansy. A penas iba saliendo del castillo, Tixi me la trajo lo que le había pedido y desapareció.
Y ahí estaba: cerca del lago negro, el extremo más cercano al castillo. Se senté junto a ella y le ofrecí la botella.
— No quiero, gracias— dijo seca.
Ok. Una de las cosas que he aprendido con los años (y los días que llevo conviviendo con Hermione) es que cuando una mujer está así de hosca es mejor no acercarse…
— ¿Qué ocurre?
… pero yo soy un imbécil…
— Déjame tranquila Malfoy, por favor.
— Está bien— susurré, algo herido por su actitud. Me levanté de mi asiento y dándole una última mirada, dejé mi Coca-Cola a su lado y caminé al castillo de vuelta. Ya se le pasaría.
Me había inquietado la forma que me llamó. Hacían 16 días que no me trataba así, y la verdad era dicha; en 16 días no puedes borrar lo que hiciste en 6 años (sin sumar la guerra)… me sentí entonces un gusano de tierra… de esos que salen con la lluvia, buscando la oportunidad para algo de aire libre; pero que siempre vuelve al barrial de donde salieron…
Oh por Merlín, no de nuevo; sentía ganas de cortarme…
Un llanto me hizo desviar mis pasos y, gracias a Merlín, mis pensamientos. Era la pelirroja de Weasley. Potter la consolaba.
— Tranquila, ya se le pasará— susurraba el cara rajada.
— Es que no puedo entenderlo… mañana es su cumpleaños, por Merlín, y no quiere que le dirijamos la palabra.
— ¿Su cumpleaños?—me pregunté.
— Ya sabes por qué, ella ya te dijo… no debiste insistir, amor… ella es así, lo sabes.
— Hermione está destruida, igual que nosotros, pero no le da derecho a rechazar nuestra ayuda… y busca a Malfoy para ello… ¿qué diablos le pasa?
— Buscó una vía de escape, amor— dijo Potter, provocando en mí una mueca digna del impresionismo… miren ustedes, Potter defendiéndome, ¿Quién lo diría?—. A demás… al imbécil se le nota a kilómetros que la quiere bien.
Un momento… ¿qué yo la quiero bien? Bueno, sí, cuido de sus pesadillas… sí, duermo mejor si ella está a mi lado y mirándome al despertar. Sí, me encanta su compañía y me gusta hablar con ella… sí, es la chica más inteligente que conozco…
Ok, ok, la quiero bien, aceptémoslo… solo eso. La quiero bien… nada de amor y cosas románticas…
Aunque…
Me encanta verla sonreír.
Me dirigí a mi sala. Ahí estaba Hermione, en el primer asiento. Sola.
Me senté en el único puesto vacío y escuché a la profesora Vector. La verdad era que me tenía más preocupado el por qué Hermione no levantaba la mano como siempre que la clase de la profesora. Vi que se dedicaba a hacer apuntes y de vez en cuando levantaba la cabeza y la ladeaba como cuando no entendía un término. Luego de unos segundos, daba un pequeño respingo y anotaba rápidamente en su cuadernillo muggle lo que la profesora quiso decir.
Al terminar la clase, fue la primera en salir. La puerta estaba cerca de donde estaba sentado, lo que significaba que tendría la oportunidad para hablar. Sin embargo, cuando pasó, simplemente dejó la botella intacta de Coca-Cola a mi lado y salió sin siquiera dirigirme la palabra…
— Corte, corte, corte, corte, corte— repetia mi subconsciente. Lo hice callar.
Tendríamos libre la siguiente hora. Tenía que hacer algo… pero, qué.
Me fui directo a la torre de premios anuales. ¿Por qué estaría tan enojada conmigo? Decidí ir a su –nuestra– habitación y enfrentarla. Cuando entré, estaba tendida en la cama, acomodándose y dejando el frasco de poción para dormir sin sueño en la mesa de noche; estaba hasta la mitad. Al verme, frunció el ceño y abrió la boca, pero la interrumpí.
— Antes de decirme nada… lamento cualquier cosa que haya hecho para ofenderte, bonita… y esa poción te hará dormir unas 6 horas aproximadamente, así que te veo a media noche para comer algo delicioso, cuando te sientas mejor. Buenas tardes— dije para darme la vuelta y cerrar suavemente la puerta tras de mí, sin escuchar respuesta.
Tenía que ser rápido, y sacarme la sensación de angustia de mi pecho que me hacían comenzar a desesperar; las aceitunas ayudarían, deduje.
Tomé mi laptop y el CD que había comprado. La maravilla de la tecnología moderna muggle... Encarta 98' ¡Hermoso! Decidí buscar algo que me llevaría a dos opciones… al cielo o al infierno…
La receta de un pastel de cumpleaños.
ooooowwww, esperemos que a Draco le salga todo bien.
Espero que les haya gustado este capítulo. Cortito, lo sé, pero necesario.
Ahora revisaré los Reviews y contestaré los que están sin contestar.
MUCHÍSIMAS GRACIAS!
Alice~
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Click si quieres saber si Draco fue al cielo o al infierno 1313
