Declaración: Todos los personajes reconocibles de la Saga Harry Potter son propiedad de JKR. Sin embargo, la trama es Total y absolutamente mía y no hay permiso para publicarlo en otro lugar (Texto con Copyright) Esta historia está disponible tanto en Fanfiction. Net como en Wattpad. com, con la autoría de AliceMlfy (Firma Alice~). Di "No al plagio".


Caminaba por la casa. Era una casa simple, en un barrio muggle. Eran dos pisos. Ellos la habían comprado al salir de la universidad. Cuando aún estudiaban, arrendaron un piso, muy cerca de la universidad. Ella estudió Psicología, él, finanzas. Vivian en aquella casa color blanco, pues él quería verde y ella consideró que al mezclar los colores sería demasiado navideña.

Subía por la escalera asustada. No sabía qué encontraría. Pasó por los retratos de la boda de su hijo y su mujer, por fotos de la Luna de miel, vacaciones, fotos del colegio…

Al llegar al segundo piso vio que la puerta del fondo estaba cerrada. Esa era la habitación de ellas. El resto, las 3 que habían aparte de la primera, estaban abiertas pues a Hermione no le gustaban las puertas cerradas cuando estaban vacías. Abrió tranquilamente la puerta del fundo. La cama estaba deshecha; cosa extraña pues Draco jamás salía sin hacer la cama de nuevo. La puerta del baño estaba abierta. Se escuchaba fuerte como el agua goteaba. Era un goteo intenso, lento y tortuoso. Pudo incluso distinguir que caía sobre agua.

Entró al baño con cuidado. Un grito involuntario de horror salió de su garganta cuando vio a Hermione en la tina, con el cuello abierto, la sangre goteando, con el agua dándole en el pecho y su panza gigante abierta, sangrante. A su lado, Draco tomando su mano, sangrante, y con los ojos abiertos al cielo. Tenía los ojos rojos, como si hubiese llorado, y la varita yacía a sus pies.

Narcissa, lo logré— dijo una voz que ella reconocía. Se giró lentamente y vio a su esposo tras ella—. Ya podemos estar juntos— dijo a tiempo que levantaba el brazo y mostraba el cuerpo de su nieto no-nato. Una sonrisa gigante apareció en el rostro de Lucius a tiempo que se acercaba a ella a velocidad sobre humana—. La pureza de la sangre, Narcissa.

Cissy abrió los ojos asustada. Su corazón latía tan fuerte que le zumbaban sus oídos. Sus pesadillas siempre la habían atormentado y él era el causante de ellas. Él, aquel hombre que amó alguna vez con locura y que, por las decisiones tomadas, había dejado de amar.

Se secó las lágrimas. Su hijo y su esposa, hija para ella, eran lo único que tenía. Ellos y sus muertes, como muchas veces vio durante la guerra, eran sus pesadillas frecuentes. Y últimamente, la muerte de su nieto.

Se levantó rápido y fue al baño a cambiarse. Luego de mirar la hora, 8:40 marcaba el reloj, decidió viajar a casa de sus hijos. Tomó su bolso cuando estuvo vestida y se apareció directamente en la puerta de ellos.

Golpeó la puerta un par de veces. No hubo respuesta. Volvió a golpear ya decidida a entrar, sin embargo, la puerta se abrió. Un despeinado Draco abrió. Tenía los ojos achinados cuando miró a su madre. Ya no llevaba la manga terapéutica. Su marca tenebrosa ya no estaba pues había sido removida por los médicos muggles. Ellos dijeron que luego de un año podría volver a tatuarsela… sí, claro, dijo Draco. Su brazo derecho estaba tras la puerta, pero las muñequeras estorbaban ahí en casa. Ahí él podía ser él mismo y Hermione no tenía problemas en ver su cicatriz.

Narcissa abrazó a su hijo con fuerza y se recargó en su hombro.

— ¡Qué alegría que estás bien!— dijo la mujer abrazándolo fuerte a tiempo que Draco la entraba a la casa.

— ¿Otra pesadilla?—preguntó Draco tomando su cara.

— Sí.

— ¿Qué era esta vez?

— Tu padre

— Que novedad— dijo Draco rodando los ojos.

— Los mataba… y sacaba a Scor de la panza de Hermione.

— Ay madre— dijo Draco volviéndola a abrazar—, nada, y escúchame bien, nada le hará él a mi hijo ni a nosotros.

— ¿Qué pasa?—preguntó Hermione bajando la escalera lentamente.

— Mione!—dijo Narcissa ayudando a bajar las escaleras.

— Cissy, ¿qué haces aquí tan temprano?—preguntó Hermione, preocupada—, ¿de nuevo?

— Sí… lo siento. No quiero que piensen que soy una suegra metiche.

— Nunca, Cissy— dijo Hermione abrazándola. Llegó Draco a su lado

— De hecho llegaste justo a tiempo, Hermione tenía antojos de hot cacke— dijo Draco abrazando a Hermione y besando el tope de sus risos. Con su zurda tocaba la panza de Hermione

— Es Scorpius, no soy yo— dijo a tiempo que el bebé daba una patada, haciéndolos reír.

— ¡Pues entonces hagamos esos hot cakes! No quiero que mi nieto nazca con la boca abierta— dijo Narcissa camino a la cocina a tiempo que Hermione la seguía, aún con el pijama puesto.

Sí, estaban rotos aún, pero la vida era muchísimo más simple cuando estabas con la gente que querías.

— ¡Mamá! ¡No le des Coca-Cola a Hermione!—dijo Draco caminando a la cocina, escuchando las risas de las mujeres en ella.

Fin


Hola a todos! Espero que les haya gustado esta aventura. Al fin ha terminado y les doy las gracias por estar aquí conmigo todo este tiempo.

besos a todas y siganme leyendo!

Alice~

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