Muchos se preguntan cómo es la vida después de la muerte, algunos creen que irán al paraíso, otros saben que irán a un infierno, pues a Phillip Pirrup le toco descubrir la respuesta con solo diez años a manos de Mecha‒Streisand. El niño con lo amable y educado que suele ser esperaba como muchos ir al cielo, pero solo se encontró con un avión que le llevo al infierno, sabía que no era el niño más bueno del mundo pero no era como para pasar la eternidad en el infierno, sumido en la depresión que esto le causo comenzó a caminar por el lugar, era muy distinto a lo que imagino había grandes edificios y personas por doquier, como en toda gran ciudad, muy distinto a su pequeño pueblo.

Durante su trayecto encontró un parque donde se detuvo en una banca a pensar ¿cuál sería su siguiente movimiento? ¿Buscar casa? ¿Trabajar para pagarla? Por todos los cielos, era tan difícil estar muerto ¿necesitaría comer? tan agobiado estaba el rubio que no noto la presencia de alguien que ahora se encontraba junto a él en la banca.

‒ Bienvenido a mi reino ‒ dijo aquel ser llamado Satan ‒ disculpa la falta de recibimiento, hoy no estaba de humor, no tienes de que preocuparte aquí hay muchos niños como tu, solo debes ir al orfanato y pasar la eternidad ahí a menos que tus padres o alguien desee adoptarte ‒

‒ Dudo que algo así pase señor ‒

‒ Puedes trabajar para pagar algún condominio, aquí en el infierno somos civilizados, el que tiene poder vive bien y el resto trabaja para ellos, aunque nada es obligatorio después de todo ya estás muerto, es tu decisión final que harás por el resto de la eternidad ¿alguna pregunta? ‒

El rubio debía admitir que no esperaba que la representación del mal fuera tan amable, aunque luego de pensar en cierto amigo lo vio lógico ‒ ¿Dónde está Damien? ‒ dijo y como por arte de magia o invocación del más allá el pequeño demonio se encontraba a pocos metros de ahí.

‒ Hey pipi que te trae al reino de mi padre ‒ dijo mientras sonreía, él sabía perfectamente la forma de llegar ahí.

‒ Damien ¿en dónde estabas? se supone que tenías que recibir a los muertos de hoy ‒ le reprendió su padre mientras que se levantaba para hacer énfasis en su enojo.

‒ Aproveche el escándalo y pánico en South Park para ver películas solo en el cine ‒

‒ Eso no está bien, debiste estar aquí para recibir a tu amiguito ‒

‒ No se preocupe por eso, lo importante es que ya estamos todos aquí reunidos ‒

‒ Cállate pipi ‒

‒ Hijo debes ser bueno con tus amigos ‒

‒ En ese caso Pip ¿quieres quedarte en nuestra casa? ‒

‒ Seria todo un placer, si no es ninguna molestia ‒

‒ Ves hijo no es tan difícil si te lo propones ‒

‒ Lo que tu digas, ya necesitábamos criada la casa está hecha un asco ‒ dijo emprendiendo el camino a la dichosa casa seguido por su padre y el pequeño Pip.

Y esa es la historia de cómo empezó su vida después de la muerte, se quedó como la criada de los Thorn, no necesitaba comer o trabajar pero hacerlo era lo más parecido a estar vivo, ya que a pesar de haber pasado cerca de tres años desde su muerte aun lucia como un niño de diez, mientras que Damien era más alto y ahora comienza la secundaria. Las únicas ocasiones en que su cuerpo cambiaba era cuando sus jefes usaban sus poderes sobre él, como era el caso ese día, hacia una semana que el anticristo había comenzado clases y ese día olvido su almuerzo, por ello Satan le ordeno al rubio llevarlo, y eso a él no le importaba ya que gracias a ello ahora se encontraba en la tierra de los vivos, con una apariencia de un chico de 12 años común y corriente, no resaltaba entre los demás como cuando estaba vivo.

A Pip le encantaba cuando su amigo olvidaba o necesitaba algo, ir a la tierra caminar entre los vivos aunque no tenía otros amigos a quienes visitar, pero estar vivo era lo mejor del mundo, envidiaba a Kenny quien solo iba de visita cada tanto al infierno.

‒ Oye tu idiota, ven a pagar la cuota de entrada ‒ dijo un chico que identifico como el líder de los de sexto grado, claro que ahora estaba en último año de secundaria.

‒ Disculpe buen hombre pero me temo que no estoy enterado de dicho pago ‒

‒ Mira idiota no juegues con mi paciencia ‒ dijo para luego ordenarle a sus amigos levantar al rubio por los aires ‒ última oportunidad renacuajo ‒

‒ De verdad lo siento pero no entiendo sobre que están hablando ‒

‒ Al basurero ‒ ordeno el líder y como en sus días de vida termino en una situación no tan favorable.

‒ Hola Pip ‒ dijo otro rubio dentro del basurero.

‒ Buen día Leopold ‒

‒ No sabía que estudiabas aquí ‒

‒ Ha de ser porque nuestro caminos no estaban destinados a encontrarse ‒

‒ No quiero interrumpir su encantadora charla pero parece que ustedes necesitan una mano ‒ dijo desde afuera del basurero Gregory que se encontraba junto a su inseparable amigo.

‒ Nos vendría muy bien ‒ dijo Butters aceptando la mano que le tendía el topo ‒ olvide que los lunes me toca pagar ‒

‒ No tienes que pagarle a nadie, solo patéales sus traseros ‒ dijo el castaño que ahora tendía su mano hacia Pip pero este le miraba con desconfianza.

‒ Christophe no les des ideas alocadas, aunque Leopold ¿Qué no te ayudamos a salir de aquí la semana pasada? ‒ dijo el rubio más alto ayudando a Pip al ver su aparente desconfianza con el topo.

‒ Bueno es que la violencia no es la solución ‒

‒ Ce mec est un imbécile? Pretendes terminar con un ataque psicópata como aquella vez ‒

‒ No lo molestes Chris, pero tiene razón, deben hacer algo a menos que pretendan pasar todo año en el basurero ‒

‒ ¿Y cómo haces tú Gregory? hasta donde yo se te has librado hasta ahora ‒ dijo Butters jugando con sus nudillos camino a clases, seguido por los demás.

‒ Eso es un secreto ‒ dijo dando por terminado el tema, los chicos terminaron el trayecto a clase de historia en total silencio, cuando llegaron en el salón solo se encontraba el anticristo.

‒ Hey pipi ¿qué haces aquí? ‒ le susurro el peli negro mientras que lo apartaba de los demás.

‒ Vine a traerte la comida ‒ dijo dándose cuenta de una cosa, había olvidado el paquete en el basurero ‒ yo… ‒

‒ No digas nada, te leí la mente ‒ dijo caminando a su lugar para luego indicarle al rubio que se sentara a su lado, nadie dijo nada, ni siquiera la profesora noto su presencia fuera de lugar, el rubio estaba anonadado, paso toda la mañana junto al demonio y nadie le había comentado algo, de hecho nadie le había saludado.

Durante la hora del almuerzo el rubio aún seguía junto al demonio, no entendía que pretendía el chico, usualmente cuando hacía algo mal Damien le quemaba y ya, pero hoy le estaba haciendo esperar demasiado su castigo, antes de darse cuenta el anticristo le tendía una bandeja con comida, la tomo sin entender nada y le acompaño a comer.

‒ Damien podrías aclararme que está sucediendo ‒

‒ Pensé que te gustaría asistir a la secundaria ‒ dijo como si nada el peli negro, esas simples palabras llegaron al corazón del rubio con mucha fuerza, porque el mejor que nadie sabía que Damien no era malo, sabía que su amigo solía "olvidar cosas" cuando él se sentía cansado del infierno.

‒ Me encanta, es una lástima que no pueda ser así siempre ‒

‒ ¿Quién dijo que no puede? Te estoy diciendo que vas a venir conmigo de ahora en adelante ¿Qué no fui bastante claro? ‒

‒ Pero ¿por qué de repente cambiaste de opinión? ‒ pregunto feliz el rubio ya que en cuarto grado había sugerido el mismo algo así.

‒ Ya ha pasado tiempo suficiente para que nadie recuerde que estás muerto, digo en el otro colegio esta tu foto junto al resto de los muertos ‒ dijo como si fuera lo más normal del mundo y aunque el rubio tenía muchas cosas que decir su charla termino con la llegada de su salvador de esta mañana y el topo.

‒ Es bueno verles de nuevo ‒ dijo Gregory tomando lugar junto al rubio mientras que su amigo se concentraba en hablar con Damien o en quejarse de Dios junto al chico.

‒ Lo mismo digo Gregory ‒ le respondió cordialmente el rubio entablando su propia conversación con el otro estudiante ingles del lugar, podría haber crecido el número de latinos y asiáticos pero ellos seguían siendo los únicos ingleses.

Pasaron un buen rato juntos hasta el comienzo del segundo periodo, el chico rubio solo se dedicó a seguir a Damien el resto del día, ya que no sabía nada de su horario de clases, pero si había notado que su nombre estaba en la lista, el anticristo había pensado en todo, cuando ya estaban en el infierno el rubio le agradeció de corazón lo que había hecho el chico, incluso le prestó los apuntes, no había duda…

‒ Damien eres mi mejor amigo en el mundo ‒ dijo mientras lo abrazaba, pero al perecer esto molesto al demonio, ya que los separo de golpe y lo calcino después ‒ ¿Por qué estas molesto Damien? ‒ pregunto luego de haber vuelto al infierno por morir… otra vez.

‒ Parce que chaque jour que passes're plus idiot et ça me derange de voir votre visage ‒ le dijo sabiendo que el rubio odiaba todo lo relacionado a Francia ‒ o quizás porque quise y puedo ‒ dijo encerrándose en su alcoba.

El rubio por su parte estaba enojado por lo dicho, no solo no sabía que le dijo sino que fue en aquel idioma del mal, era como a la hora del almuerzo con el topo, no entendía como lo soportaba alguien tan genial como Gregory. Pero nada de eso importaba, él ahora era un estudiante más de la secundaria de South Park.

‒ ¿Deberé llevar la cuota mañana? ‒

‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒ Extra 02: Pago en la entrada ‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒‒

No era raro que en las instituciones los alumnos avanzados le aplicaran la novatada a los recién llegados, por ello los alumnos de tercer año elaboraron un sencillo plan para la semana, desde el primer día de clases.

Día lunes Rubios.

‒ Bien chicos a quienes tenemos hoy ‒ dijo el líder del grupo.

‒ Tenemos a Butters, McCormick, Harrison, Biggle, Pirrup, Tweak y el niño bueno que viene llegando – dijo mientras que señalaba a Gregory quien hablaba con el topo.

‒ A el chicos ‒ ordeno el chico caminando junto a los otros ‒ oigan novatos hora de pagar su cuota…. ‒ el mayor no pudo terminar su frase al ver como el topo golpeaba a todo el que se les acercara.

‒ ¿Se les ofrece algo? ‒ dijo el rubio siguiendo su camino junto a su amigo.

‒ Intentemos con otro ‒ dijo como si nada el líder.

‒ Y si sacamos a otros chicos de la lista… por seguridad jefe ‒

‒ No sean cobardes ‒

‒ Pero jefe he oído que McCormick y Biggle no son normales ‒

‒…. Está bien pero ni uno más ‒ dijo para luego seguir con sus planes, Butters y Harrison no fueron un problema prácticamente ellos se lanzaron al depósito de basura. Para finalizar su jornada del día lograron visualizar al rubio amante del café, el cual se encontraba comprando café de una maquina cercana a la entrada, esta vez el líder les ordeno acercarse con cautela, cuando el primero logro tocar el hombro del chico este grito totalmente alterado cosas como "Aliens Zombies roba almas" y los golpeo hasta cansarse.

‒ ¡Oh Jesucristo! ahora que debo hacer ‒ dijo el ganador de la pelea, para su alivio Craig venia en su ayuda.

‒ Ya tienes tu café ‒ dijo tan expresivo como siempre tendiéndole la mano, sin tomar en cuenta que pisaba a varios alumnos de tercer año.

‒ Si ‒ dijo aprovechando la oportunidad para huir del lugar.

Día martes de cabello oscuro.

‒ Hoy será un día mejor ¿que tenemos en la lista? ‒ dijo el líder.

‒ Marsh, Stoley, Tucker, Thorn y otros sin importancia ‒

‒ Quita a Marsh, su hermana esta buena desde que le quitaron la ortodoncia, nos conviene llevarnos bien con el idiota ‒

Y como la agenda lo indica fueron detrás de los chicos Stoley y otros fueron realmente fácil, la pesadilla fue con Tucker y Thorn, este último comenzó a mover cosas a su alrededor recordándole al líder que él era el anticristo, así fue como termino siendo eliminado de la lista. El otro chico había sido todo un caso, no solo les había hecho una señal sin mostrar rastro de miedo sino que cuando se acercaron le salieron chispas de los ojos.

‒ Que mierda pasa con los estudiantes de esta escuela ‒ dijo el líder mientras tachaba de su lista a ese chico.

Día Miércoles Castaños.

‒ ¿Que tenemos para hoy? ‒ dijo ya no muy seguro de lo que podían encontrar.

‒ Tenemos a Donovan, Cartman y DeLorn, el resto no importa ‒

‒ Vamos solo por Donovan en ese caso ‒ dijo a sabiendas de lo que eran capaces los otros. Cuando el chico llego estaba junto al afroamericano, al boxeador adicto al café y al loco de los chispazos ‒ olvídenlo tómense el día libre ‒

Día Jueves Peli rojos.

Ese día fue bastante productivo para los chicos, solo se les había escapado Broflovski al estar rodeado de alguno de sus novios, no tenía idea de cuál de los tres era.

Día Viernes Emos.

Porque no tenían más ideas, ese día se dieron un banquete con esos niños que se creen vampiros, fuman y esas cosas de emos.