Cuando quieres salvar a alguien de la oscuridad, no solamente es para salvar el alma de esa persona sino también es para salvarte a ti misma. A veces solo porque quieres sentirte gratificada, o porque te da lástima como tira su vida a la basura. No existe aquella persona que salve a otra sin obtener algo a cambio...

Creo que tal vez así, o más o menos piensa Sasuke de todos nosotros. De la aldea. Y honestamente... quería que él siguiese creyendo lo mismo.

No quería que supiera, ni intuyera, por un instante que la razón por la que los buscábamos con tanto fervor, era simplemente por los largos, fuertes lazos que nuestras memorias se empañaba en recordarnos, que nuestro corazón no se rendía ante cada fracaso. ¿Por qué no quería? Es sencillo.

Él carece de toda sensibilidad humana.

Ese maldito.

- ¿Sakura? - Los ojo verdes enfocaron mejor el rostro que la observaba con preocupación desmedida - ¿Estás bien?

- Umm... si. - Una sonrisa surcó sus labios, un poco pálidos.

- ¿Y se supone que yo debería creerte con esa sonrisita de mierda? - Sakura sintió como sus hombros se tensaban un poco. Seguro tenía la cara de un zombie, como para que Ino sospechara de su ánimo.

- Supuestamente... si. Te lo deberías creer.

- ¡Oh vamos! ¿De verdad me harás rogarte para que me cuentes?- Sakura en ese preciso instante tenía un aura bastante pesada, antes era bastante fácil acercarse a ella, e incluso sacarle unos cuantos detalles de su vida para molestarla con chantajes- Y bueno... ¿Que tál es vivir con el amor de tu infancia?

Y allí estaba la pregunta del siglo, o mejor aún del Milenio.

Ino escucho lo que le pareció como un gruñido.

-Nada especial- ¿Y... a quien quería engañar?

- ¿A quien quieres engañar?- Ino era bastante testaruda.

Ino se acomodó al lado de ella, con aquella gracia que Sakura siempre envidiaba, toda una dama.

-¿Y bien?

-¿Bien que?

- tu sabes...

-Saber que?

-Oh Sakura... Creeme cuando te digo, que puedo pasarme la tarde, e incluso, el día de mañana, y el día despues de ese. Las cuatr-

-Ok ok ¡Tú ganas- Sakura levantaba las manos en gesto de ansiedad. La ninja médico empezó a guardar cada libro que había utilizada para su investigación, Ech{o un vistazo y vió a Ino con su rostro impasible, y entonces estuvo segura que no la dejaría escapar, con un fuerte y sonoro suspiro empezó diciendo.

- Pues... sigue siendo un desgraciado- Ino sonrió y se hizo a un lado en el mueble de recepcion de la inmensa biblioteca central de la aldea.

- Dime algo que no sepa- Ino acomodó un mechpon de pelo detrás de su oreja- ¿Has observado algún cambio de su actitud? ¿Más receptivo?

- La verdad... no. Solo duerme tres horas al día, no suele desayunar, almuerza a la misma hora de siempre. Entrena en el patio. Cena lo que lleve..

-Ya va... ¿Te espera para la cena?

-No... eso no fue lo..- - Sakura se interrumpió unos segundos "¿Qué si la esperaba para la cena?" Nunca lo había visto de esa manera...Es decir, cuando ella llegaba aproximadamente a eso de las nueve de la noche, él se encontraba sentado en la mesa (anteriormente rota y luego reparada por él) sin decir una palabra, no saludaba, no preguntaba absolutamente nada, la miraba mientras preparaba algún contorno para cenar, ella hablaba sola, él sólo escuchaba. Asentía de vez en cuando- Es decir...- continúo- Él sólo se queda sentado en la mesa, cenamos y

-Oh vamos cerda- intervino Ino- él está haciendo exactamente lo mismo que hace Shikamaru cuando llega de trabajar, claro que después de cenar, le vuelve a dar hambre si sabes a lo que me refiero.

Sakura se sonrojo un poco, pero enseguida lo descartó. Completamente imposible, Sasuke y ella casi se odiaban, ¡es más podía sentir como la atmósfera parecía ser hasta palpable!. Ella lo odiaba, y viceversa.

No había más que especular.

Sakura empezó a reirse sola, e Ino pensó que pronto se volvería loca.

- Ey cerda-

-Imposible Ino, si el primer día de convivencia quebré toda una mesa, del roble más fuerte de toda nuestra aldea, y solo por uno que otro comentario

-Pues dejame decirte que desde que está contigo, se le ve un poco cambiado.

-¿Cambiado dices?

- Si

-Lo sabía... Estás loca.

Ino carcajeó y se puso de pie, ya era un poco tarde seguramente Shikamaru, estaría preocupado.

-Bueno cerda, me marcho y ya sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, deja de ser tan cerrada, parece que fuera a ti a quien castigarán y no a Sasuke.


De camino a casa, Sakura pensaba detenidamente en las palabras de Ino, era cierto ella actuaba como si fuera un suplicio, cuando más bien quien debería sufrir fuera Sasuke. cuando pensaba en ellos, su pecho dolía, y recordaba el porqué de la misión. Había pasado una sola semana, y la relación entre ellos, sólo se basaba en frases cortas y necesarias, porque ambos sabían que si hablaban más alla de lo que podían controlar, al menos ella, sería como el primer día.

-Oh rayos, la llave- Sakura revisaba hasta el fondo su bolso. Entre sellos, herramientas, por fin pudo encontrarla, hasta que recordó que la dejaba abierta, por alguna emergencia, nunca se sabía con Sasuke que podría pasar.

Cuando fue a jalar la puerta para agarrar la manija, se descubrió usando más fuerza de la necesaria, hasta que fue superada en fuerza y vacilo un poco en los escalones de la entrada.

-Llegas tarde- sentenció la voz algo ronca, de su prisionero.

-Ya va... ¿Te espera para la cena?- Soltó Ino, asombrada hasta de su propia sugerencia.

-¿Me esperabas?

Sakura sintió como la espalda de Sasuke se volvía a poner recta.

-No...

-Umm bien. Tenía trabajo y algún material por revisa, por eso...- Qué estupida, le estaba explicando donde estaba y que hacía. ¡Ésa Ino, todo el tiempo induciendo ideas en su trastornada cabeza! Incluso Sasuke parecía listo para salir, estaba vestido y abrigado.

Sakura dejó sus botas en la entrada, y entró sin perder mucho tiempo en la cocina. Y empezó a preparar la cena, no era la mejor en eso, pero sabía lo básico, y Sasuke que no se había quejado, escuchó como se cerraba la puerta de su apartamento y suspiro de alivio, al parecer su prisionero había decidido salir.

Sonrió, así tendría tiempo de recuperarse antes de volverlo a enfrentar.

Hasta que su corazón empezó a saltar de su pecho cuando sintió un roce en su mano derecha.

No supo si fue instinto.

O el miedo.

O tal vez la rabia que sentía porque, cuando lo miraba recordaba su niñez. Pero en un parpadeo, el cuchillo que usaba para picar los tomates, apuntaba firmemente la garganta del pelinegro. Él no se veía sorprendido y podía hasta jurar que cierto brillo se reflejaba en sus ojos negros.

Sasuke la sacó de su ensoñación. Cuando tranquilamente dio un paso hacia ella, y otro, hasta que la acorralo contra el mesón y al mismo tiempo, hacia que la punta del cuchillo, se afincará en la tersa y pálida piel del chico.

Sakura pudo sentir como su mano temblaba, no tenía miedo, realmente no. Se sentia algo eclipsada por la cercanía eso era todo.

-Tranquila Haruno, sólo quería un trozo de tomate.

Sasuke se apartó lentamiente mientras la observaba a los ojos, no sabía que pasaba pero había algo que hacía quererla molestar.

Era el aburrimiento... Seguro. Era sólo eso.