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.La raíz de un Cerezo.
.Mírame. Quédate un poco más. Todavía tengo frío. Acompañame. No te vayas.
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Cuando Sakura aceptó a acompañar a Sasuke-kun.- porque ya no era sólo "Uchiha" o "Sasuke"-. a los territorios de la familia Uchiha, genuinamente en su desbocado corazón, había comenzado aceptar que quería formar parte de la vida de su inquilino, o mejor dicho "amigo" por la supuesta proposición, que aún Sakura se preguntaba como rayos Sasuke había respondido sin mirarla como una escoria, o como si fuera superior a ella. Sólo sonrío con burla, debido a la vergonzosa situación, y en sus orbes carbón se asomaba aquella mirada divertida que sólo se le escapa cuando se encuentra con Naruto. Sakura meditaba sobre las dos semanas que había pasado con el joven Uchiha, y no podía evitar sentirse algo tonta, por todavía de alguna manera abarcar en sus pensares, y en sus constantes latidos, una ligera esperanza de que Sasuke la viera no sólo como la que alguna vez fue su compañero de equipo, sino que la viera como algo más.
Quiero ser... para ti.
Sakura se sonrosó intensamente, y sus mejillas eran la prueba de ello. Involuntariamente una de sus manos se posó en el centro de su pecho, ¡Ser de Sasuke!. Pertenecer a alguien, ser suya. El solo pensamiento descontrolaba un poco su compostura. Bien. Respira. Inhala profundamente, exhala lenta y pausadamente no podía estarse sintiendo como cuando tenía sólo 12 años, era ridículo ¿no?. Sakura se avergonzó de ella misma. ¿Desde cuándo no sentía su pecho desbocado por alguien, y que la causa no fuera, correr porque se encontraba en peligro, o porque tenía que salvar a sus compañeros de batalla?
— ¡Ay!— Sakura chocó con algo duro, demasiado por así decirlo, se tomó suavemente la nariz, fue a levantar su mirada para ver con que rayos había practicamente fracturado su nariz, hasta que diviso el conocido abanico de la familia Uchiha.
Ugh, bien. Había chocado con la ancha espalda de Sasuke, seguramente le diría algo como...— Estás algo distraida, molesta— Y Sakura sintió como su pulso se volvía errático al igual como su corazón golpeaba agresivamente contra sus costillas. Esperaba algo como eso, pero no con un tono tan... tan... extraño. Por no decir inusual.
—Eh..Estoy bien.. si ¡Normal!— Sasuke enarcó una ceja ante la actitud extraña de su compañera, tomó la pálida y pequeña mano entre las suyas, y sonrío ante la mirada atónita de Sakura. Había algunas cosas que no cambiaban. Su fino semblante se había colocado un poco serio, pero con aire de serenidad.
Él sí que había cambiado. Dudó.-sólo un poco-. ante lo que hacía. Llevar a la carcelera a su hogar, era peligroso de muchas maneras. La observó un instante, donde percibió como Sakura había cuadrado sus hombros, y sus labios formaban una tensa línea recta. Estaba tensa, él lo sabía. ¿Qué cómo lo sabía? Pues todavía quedaba un mediano camino que recorrer...luego de asegurarse que tenía la atención de Sakura.-situación que había empezado a gustarle-. la conducía por la calle que daba directamente con la entrada de sus territorios.
Si antes Sakura sentía que su corazón escaparía de su pecho, pues ahora diría que se hallaba en todo su cuerpo. En su cabeza, en sus manos, en sus piernas y en otras partes que no quería ni pensar. Los latidos del alocado corazón retumbaban cerca de los oídos, se moriría si el moreno de alguna manera llegase a saber que el contacto de su piel hacía estragos en su interior. ¿Qué era esto? Se sentía pérdida... y de alguna manera estúpida. ¿No que ella no caería en el mismo de hoyo de hace 10 años? y aquí se encontraba, por sólo el toque de su mano se comportaba como una idiota.
Te gusta. Sakura resoplo sonoramente ante la estúpida sugerecia. Ese hecho ya lo daba por comprendido.
Lo deseas. Sasuke no era precisamente un hombre feo ¿Saben?
Y pertenecer, estar con él. Sakura no prestó atención al momento, ya estaban frente a las imponentes puertas del territorio Uchiha. Sí... ella quería compatir más que el techo de su casa. Pero de qué sirve profundizar en actitudes, comportamientos, hechos, si la realidad era que todo se debía a sentimientos unilaterales. Podía estar malentendiendo todo. Sasuke tal vez quería compartir algo como amigos. Pero aún así quería seguir.
Sólo después de llegar a esa conclusión bastante deplorable de sí misma. Se fijó en los detalles de las inmensas.-pero no más que las puertas de la aldea-. dos lápidas que tenía por puertas la entrada del Clan Uchiha. Eran de un color verde olivo bastante oscuro, tenían muchos detalles, como por ejemplo las dos figuras que se repartían en cada puerta. En la del lado izquierdo era un hombre con vestiduras antiguas de batalla,su manos estaban posicionadas con los símbolos para realizar jutsus. Al igual que la figura del hombre del lado derecho.- vestido un poco menos amenazante, con un hakama, y tenía cierto aire de sabiduría, también tenía posicionada su manos con los símbolos, sólo que un poco diferente, pero ambas posiciones, indudablemente eran para realizar jutsus de Fuego. Otros detalles como el conocido abanico de los Uchiha, rodeando ambas puertas.
Sakura por primera vez sintió que estaba ante algo majestuoso, si bien el clan Uchiha era uno de los clanes más antiguos, junto con el Hyuuga, la sola entrada sí que reflejaba el carácter promedio de ellos. Rió internamente. Sasuke era totalmente un Uchiha desde los pies a la cabeza. La adorable y tímida Hyuuga Hinata prefería ser la representante de la sabiduría de su clan, y sin duda alguna su primo, Neji Hyuuga, representaba la fuerza. Ambos clanes con sus reglas, y con sus distintos puntos de vistas, pero ciertamente ambos muy poderosos. Eso hizo preguntarse a Sakura como rayos, era que convivían en la misma aldea sin intentar apoderarse de todo. Poco a poco le fue embargando una extraña sensación. El alivio de no tener que representar un papel ante un clan. Y la nostalgia de cuánto al mismo tiempo ella deseaba formar parte de algo así.
Sakura sintió al instante cuando Sasuke dejó de tomar su mano, así como del sentimiento de soledad que empezó apoderarse de su cuerpo, al no sentir la piel del moreno contra la suya. Solamente un pensamiento se posó en su mente, al momento de seguir a Sasuke al interior del territorio Uchiha.
Sasuke, no era frío. Para nada.
Allí en su pecho, un poco a la izquierda, una puntada de profundo alivio lo golpeó como si un puño de concreto le diera de lleno, casi dejándolo mareado, al percatarse de que Sakura no había dudado siquiera un segundo en seguirlo, había soltado su mano porque sería la propia decisión de la chica, si quería seguir el recorrido. Apretó la mandíbula gradualmente, al descubrir en ese instante que él también se encontraba tenso, ansioso y otra emoción que reprimía, ni quería hondar en esos momentos. Cuando la Hokage, había dictado el castigo consecuente, luego de los largos 5 años que pasó encerrado en una celda aislada, donde estaba desprovisto de cualquier contacto humano, de la luz solar, ya la comida parecía no tener sabor, y su sentido del olfato al parecer se encontraba atrofiado, sólo eran él y sus pensamientos. Y aquel parecía ser más tormentoso que cualquier otro castigo, pero Oh, si, se había equivocado, y por mucho.
Tendría que convivir con las personas que había traicionado. Porque si algo que había quedado muy claro para él, luego de que su objetivo principal se hubiese cumplido. Era que Itachi, había amado a la aldea con toda su alma, tanto... tanto que fue capaz de matar a sus propios padres. Paró el curso de sus pensamientos. Era inútil recodar.
Inútil. No sirve. No puedes regresar el tiempo. Pasado. Estás en el presente.
Sasuke había decidido desde un principio que iría a la oficina de su padre. Tenía que encontrar el significado a ese tétrico pasaje, tenía que enfrentar las cosas. Chas, chas... Eran los sonidos de sus zandalias que rosaban en cada paso, la seca arena de la más transitada calle de los Uchihas. El sonido lo relajo un poco pues sabía que detrás de él estaba alguien. Y no cualquier alguien.
— El fuego que descubre verdades— Sasuke volteo rápidamente hacia Sakura, quien había leído en voz alta el decir la muy conocida frase de su padre, la joven se sintió observada ante un par de ojos negros que la miraban de una forma que no podía ni siquiera adivinar—Eh..es sólo que mi madre me amenazaba con esa frase cuando era pequeña y mentía. Tu padre si que era estricto ¿cierto? escuché una vez decir esa frase— quiso romper el hielo Sakura, quien sin querer empezó hablar sin parar.-cosa que era normal, cuando se ponía nerviosa-.
»» Ya sabes, el fuego no sólo destruye, también es una fuente de luz, no importa cuán oscuro sea, o que tan profundo hayas escondido algo, tarde o temprano será descubierto. Por el fuego que descubre verdades«« Culminó Sakura apresuradamente, con sus ojos fuertamente cerrados, haciendo ver sus hermosas pestañas de forma espesa, y sus puños apretados, un poco temblorosos por el trabajo que el costó decir todo aquello.
Sakura quiso empezar azotar su cabeza contra la puerta de la oficina. Sabía cuando delicado era Sasuke con su pasado. Y ella con toda la libertad del mundo expuso aquel pensamiento como si nada. Seguro debía estar hasta invocando una enorme bola de fuego para terminar de fritar sus neuronas.
Sasuke volvió llevar su mirada hacia el frente, con cierta nostalgia reflejada en sus orbes ahora grises, a la atenta mirada de Sakura. Comenzó a dar un paso hacia los escalones, y la chica enseguida estaba detrás de él, siguiéndolo. Sakura se sentía estúpida quedó hablando sola, y hasta tal vez había herido a Sasuke.
— El fuego que descubre verdades— repitió Sasuke para sorpresa de Sakura— Madre me amenazaba con lo mismo... — La entonación de aquella frase fue dolorosamente grave, emoción que no mostraba el moreno, la chica mordisqueó un poco su labio inferior, sin saber que decir, y optó por lo que era mejor. Callar.
Si claro. "Callar" "Hacer silencio", esas palabras no existen en tu diccionario mental.
— Tú...— el chico se percató del tono suave y quedo de Sakura, estuvo a punto de entornar sus ojos, ya la chica se iba a poner sentimental— Yo... ¿qué hacemos aquí? Veni... — Sakura fue interumpida por otra vez el suave tacto de la mano del Uchiha cubriendo la suya. Observó como sacaba una oxidada llave del bolsillo de su pantalón, un poco más grande de lo normal, y encajaba perfectamente en la cerradura de aquella oficina, giró un par de veces, y el sonido de apertura, fue el más tétrico que había escuchado en su vida.
Deja el dramatismo.
—¿Por quéBalbuceas dema-...?—
—¿Por qué eres tan dramá-...?—
Ambos empezaron hablar al mismo tiempo. Cosa que le causó gracia a los jóvenes, sólo que cada uno lo expresó a su manera. Sasuke enarcando una ceja, y Sakura con una risilla, cual pájaro ruiseñor.
— Será mejor que saque el papiro rápidamente, los ANBU están comenzando a mosquearme— Y Sakura le daba la razón, a ella no le molestaba, pero imaginaba que Sasuke, como el lobo solitario que era le ahogaba sobremanera un "un poco de atención". Así que un papiro, pensaba que tal vez descubriría un arma secreta o algo así, o el secreto tras el Sharingan o algo asi. Sintió un jalón en su brazo derecho, mientras Sasuke la conducía a una de las puertas, que estaban dentro de aquella oficina, y por como lucía al cuarto que acababan de entrar, al parecer éste espacio era el de su difunto padre.
Fugaku Uchiha.
Sakura conocía lo mismo que sabría los 11 guardianes de Konoha, todo oficial. Nada personal de su cuadro familiar. Eso la entristeció y avergonzó un poco. Ella pequeña se llenaba la boca de halagos, por estar en el mismo equipo que el heredero Uchiha, pero seguía sin ser diferente a los demás. No sabía a ciencia cierta las cosas que rodeaban a Sasuke. Se quedó frente al escritorio mientras Sasuke, golpeaba con sus nudillos la pared que daba a su derecha, así continuó hasta que el sonido hueco, prueba de un espacio vacío al parecer llamo su atención, ante la atenta mirada esmeralda una chakra azulado rodeaba lentamente los dedos de Sasuke, y cortaba de manera impresionante en forma de un pequeño cuadro la dureza de la pared. Sasuke se enderezó lentamente, y prosiguió a introducir su mano en el agujero. Para sacar dos pergaminos, no muy grandes fácilmente podían pasar desapercibidos como pergaminos de jutsus. Al tener el objetivo en mano, Sasuke se dirigió a la salida con ella atrás.
— Entrega lo que sea que hayas sacado Uchiha— una voz amenazante, los enfrentó a ambos— Sakura-san... con todo el respeto que usted se merece, guardían décimo primero de la aldea de Konoha, le notifico que si llega a intervenir, será sancionada.
Sasuke, chasqueó sonoramente su lengua, pero de alguna manera permanecía impasible, resignado esperando el castigo, o lo que fuera.
Pero Sakura era una historia muy diferente, sentía como cada vello de su cuerpo se erizaba, no sabía si era alguna especie de estática del lugar. Este maldito a venir a amenazarme. ¡A Mi! Necesitaría un millón de años, antes de poder siquiera hablarme por mi nombre.
— Inu-san... Le agradezco que por favor, se aparte del camino, no quiero tener que usar mis manos para eso— El ligero tono de amenaza de la pelirosada, más aquella sonrisa macabra que parecía extenderse de manera anormal, fueron sólo suficiente para hacer dar dos atrás a aquel uniformado.
— Sakura-san no soy In..
— Haruno-sama para ti, Inu-san — interrumpió aquella voz soprano que se iba colocando un poco más grave a medida que las auras de amenazas de ambos empezaba hacer palpable. ¿Inu-san?... Pero si él era Okami ¡Demonios! Él no era ningún estúpido perro. El chico Uchiha regresaba a la sociedad, y todos los desgraciados pueblerinos de la aldea parecían respetarlo. Al muy desgraciado debían fusilarlo.
— Haruno-sama, nada puede ser extraído de una zona restringida, usted bien lo sabe.
— ¿Por quién me tomas?... — preguntó amenzadoramente, hasta parecía que usaba el dialecto de un ladrón— ¡Shannaroo! ¡Zona restringida mis pelotas! ¿Quién dice que esto extrayendo algo de aquí?. ¿Me has visto mal nacido? ¿Dónde está lo que dice que me estoy llevando?
El joven ANBU, se arriesgó a señalar los pergaminos que estaban fuertemente tomados a mano de Sasuke, quien parecía que mandaría todo al infierno, y freiría al chico hasta por los huesos.
— Son míos...— Pronunció suavemente Sakura, pero contundente sin dar espacio a duda, sorprendiendo un poco a Sasuke, quien definitivamente se estaba convenciendo de que Sakura era realmente bipolar, y en su fuero interno agradeció su intercesión— ¡ Lárgate! Vienes solo, no eres parte de la cuadrilla de guardias que vigilan ésta misión. Escucha Inu, si quieres seguir avanzando en la milicia de ésta aldea vas a tener que ubicarte. O si quieres, yo podría amablemente hacerlo por ti.
El joven ANBU, maldijo por dentro— Que bajo has caído Uchiha, venir a depender de una mujer— No había siquiera terminado de exhalar la última letra cuando, una enorme grieta se abría debajo de sus pies, haciéndolo enredarse con éstos y caer.
— Créeme que él no es nada amable cómo lo estoy siendo yo. No habrías tenido oportunidad de hablar, porque ya te hubiese sacado la garganta, y morirías desangrado— la mirada sádica de Sakura, y la manera en que hacia tronar sus nudillos, la hacían parecer una amante desquiciada de los del departamento de interrogación, como el psicópata de Ibiki y bajo la mirada de ambos ninjas, el joven ANBU desapareció dejando sólo el rastro de humo.
Sakura suspiró con algo de hastío, habían como ese muchos afuera, que no estaba de acuerdo con la sentencia de Sasuke, e incluso el mismo Sasuke parecía de acuerdo con aquello. Eso sería un tema que hablarían más adelante. Si es que en el algún momento se daría la oportunidad.
Sakura se sacudió sus manos, y se dio la vuelta para toparse con la mirada burlona de Sasuke— ¿Qué miras? El muy maldito me habló muy duro. No me gusta...—
Ugh. Sakura lo obligaba a decir, ciertas cosas que anteriormente lo haría sólo en el infierno.
— Gracias— Y a Sakura esa palabra le trajo recuerdos no muy gratos.
Cuando ambos llegaron a casa, no parecía que sólo habían estado tres horas afuera de su hogar, había llegado a tiempo para el toque de queda de Sasuke, y ya habían dos ANBU custodiando en la entrada. Sasuke y Sakura ingresaron sin mediar palabras con ellos, pues seguramente ya lo sucedido les había sido informado a los del alto mando. Sakura se sentía de alguna manera extenuada, estar con Sasuke la adormecía a tal punto, de parecer una idiota.
Sasuke subió directamente a su habitación o eso supuso, pues escuchó el cerrar de una puerta. Típica rutina de Sasuke. Decidió que haría algo de cenar, aunque fuera temprano era aproximadamente las 5 de la tarde y ya el ocaso se borraba.
Gracias. Esa palabra, tenía un trasfondo del que ella era consciente.
Hizo arroz frito suficiente como para ambos, y decidió ir a llevarselo. ¿Y por qué no? Podía al menos echar un vistazo a lo que decían aquellos pergaminos.
Toc. Toc. Sasuke apartó su mirada del pergamino que tenía delante de sus ojos. Dudó en constestar. Podría hacerse el dormido. Pero el impulso hizo que accediera, después de todo hoy... fue diferente. Se encongió de hombros.
— Está abierta...— habló con voz algo perezosa. Sakura entró haciendo malabarismos, con dos platos y dos pares de palillos. Mientras observaba como Sasuke posaba su mirada en ella, sin mover un músculo para ir ayudarla.
— Ahora te quedas sin jugo princesita, porque no soy tu sirvienta, podías haber ayudado un poco ¿no?— a Sasuke le costó un poco digerir la manera en que Sakura se le había dirigido, le había recordado el primer día del inicio de su convivencia. Sakura había destrozado completamente la mesa. Recordó la sorpresa ante una nueva Sakura, tenía algunos rasgos aniñados y gestos que conservaba.
— Te recordaba más femenina— Dijo burlón. Sakura entornó los ojos algo nerviosa... Ya no sabía que esperar de Sasuke— Que manera de destrozar una mesa— continúo un poco más despierto.
— Era una niña, me gustabas, por supuesto que me iba a comportar de esa manera tan ridícula— soltó Sakura sin siquiera meditar sus palabras, hasta que sintió como el calor ocupaba sus sonrojadas mejillas. Justamente de todos los temas que podían hablar.-que no eran demasiados-. Ella escogía el más vergonzoso. Pero para su pesar... Sasuke no dijo palabra alguna. Siguió comiendo, algo rápido, pero taciturno.
¡Oh rayos! Era una especialista en eso de arruinar momentos amistosos.
— ¿Y bien que hay en los pergaminos?— Decidió continuar hablando, para olvidar el anterior comentario, y al menos hacerlo parecer casual, no estaba muy segura de si Sasuke respondería pero al menos debía intentarlo. Sasuke, sin embargo ni si movió, ni detuvo su comer. Y Sakura sentía como se le agotaba la paciencia. A la mierda la comprensión— Oe salvé tu trasero, dime qué es lo que dicen los pergaminos. Y no me respondas con eso de que "nadie te lo pidio"
Sasuke entornó los ojos exasperado, y les pasó ambos. Sakura pudo deducir...Que uno estaba en blanco, y el otro era como una partida de nacimiento.
— Err... ¿Y esto significa?
— Es un escrito de mi madre. Quería recuperarlo.
— Pues dejame decirte que es algo escalofriante.
— No deja de ser verdad.
Sakura quien había terminado de comer, recogió ambos platos con sus respectivos palillos y los ubicó al lado de la mesita de noche. Y se recostó ante la atenta mirada de Sasuke.
— Tu... repetiste todo ese poema en sueños. Al menos lo balbuceabas— Sasuke mordió ligeramente su labio inferior, algo avergonzado, por ese momento de debilidad, sentadose a un costado de la cama— ¿Sabes Sasuke-kun?...—continúo Sakura en un tono más bajo del normal, el moreno reprimió las cosquillas que revoloteaban en su estomago cada vez que ella lo llamaba de esa manera, no lo hacía muy seguido, pudo darse cuenta que lo hacía en los momentos en que de alguna manera quería acercarse a él.
»»No estás solo Sasuke-kun. No... estás«« Y algo en Sasuke, en lo más profundo de sus entrañas, en el lugar más desolado de su cuerpo. Su pecho. Empezó a embargarlo un sentimiento que él no esperaba sentir nunca más. Pero que a medida que transcurría el tiempo. Se hallaba tratando de reprimir cada vez que sentía algo que no podía controlar.
Observó como el pecho de Sakura bajaba en armonía al igual que su respiración acompasada. Y aunque mañana se arrepentiría de ello. Se acostó a un lado de la pelirosada, conservando las distancias. Echó un vistazo al rostro de su carcerlera, y le pareció ver a la niña de 12 años. Tal vez... tal vez tenía en quién apoyarse. Tal vez no todo tenía que ser blanco o negro.
Con algo de dudas, y antes de que el suave arrullo de la armoniosa respiración de Sakura lo terminara de inducir a un sueño profundo, un mechón de los rosados cabellos de Sakura quedaron enredados en sus manos pecadoras.
"Sakura era tan fuerte como la raíz de un Cerezo"
