Le sudaban sus manos, a pesar de tenerlas húmedas por estar lavando los platos sucios de hace dos noches, sus manos sudaban muy pocas veces a menos que se encontrara en una situación donde la sombra de la muerte parecía trepar por cada uno de sus nervios y tensarlos hasta su máximo aguante. Pero éste precisamente no era el caso. Dos semanas, exactamente dos semanas y tres días, era el tiempo que Sakura tenía marcado en su calendario. Se había ido de misión por solicitud de la Hokage hace dos noches, y había regresado en la madrugada de hoy. Sasuke se encontraba en la parte trasera de su apartamento, y lo sorprendió arrancando de sus cultivos, tres tomates. Ella sólo enarcó una ceja inquisitiva y él sólo respondió alzando sus hombros como un niño: Se pudren si no los comes.

Sakura estaba asustada porque no sabía si mataría a Sasuke en el proceso del castigo, por su conocido carácter.-ella sabía que era mentira-. Sakura se asusta de que el chico la mire a los ojos, porque ahora son diferentes, él ya no es un niño que vive arraigado a una venganza, y ella ya no es una niña que le gusta el color rosado. el ambiente de alguna forma se caldea cuando ambos están juntos. Ella tiene miedo, porque la sensación de que alguien está en su casa y espera por ella, le llena hasta niveles insospechados, porque ya tiene una excusa para intentar mejorar en la cocina.

Y ya la situación se estaba volviendo insostenible. Al menos para ella.

Bien ya había aceptado que tal vez… y sólo tal vez, parte de los sentimientos que había desarrollado cuando era niña, podrían de alguna forma estarse materializando nuevamente, pero nunca imaginó que sería con tal intensidad, o tal vez sería que los había enterrado en lo más profundo de su ser, en el momento que decidió moldear su carácter… y ahora no podía controlar como pequeños gestos de cuando era pequeña se hacían presentes delante de su presencia.

Pero…

… Y entonces. ¡Dios quería arrancarse las cejas!

Sí.

Todo se había ido a la mierda, por unos malditos ojos negros. De forma torturante, todo se estaba saliendo de su lugar, su rutina poco a poco ya no era tan rutina. Y cada vez se daba cuenta que aquella presencia se encontraba en cada rincón de su apartamento. En la cocina, en la sala de estar, en el baño que compartían y el olor que pululea cuando sale dale ducha, antes solía pensar que Sasuke era muy sigiloso como una pantera, sus pasos al caminar no se escuchan, sino que tenías que realmente utilizar todas las habilidades adquiridas por las experiencias en batalla, para poder escuchar los pasos quietos y calmos de Sasuke. Y aquella aura tranquila que emanaba. No... Ya no era un aura de instinto asesino, de oscuridad. Ahora era una presencia melancólica, de tranquilidad, mezclada con lágrimas y soledad. Y sin esfuerzo alguno podía sentir cuando Sasuke descendía por las escaleras, cuando se apoyaba en el marco a observarla. O cuando sencillamente sabía que él se encontraba detrás de la puerta, al hacerse tarde y ella no había regresado a casa.

Cuando Sakura, observaba a su inquilino por el rabillo del ojo.-situación que estaba ocurriendo muy a menudo-. sonreía como idiota. Y sí, poco a poco iba descubriendo, que realmente no odiaba a Sasuke. Sino que tal vez se odiaba a sí misma. Recordaba el pasado y sentía un nudo en la garganta, con una mezcla de alivio que calaba en lo más profundo de su pecho, casi teniendo que sostenerse en un punto de apoyo, porque las ganas de llorar la asaltaban de una triste alegría, y de todos los pensamientos que rondaban en su cabeza, en esos momentos de reflexión, sólo uno quedaba en su mente, cuando aquellos ojos negros, la sorprendían observándolo.

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No sé porqué volviste. Pero, gracias. Gracias porque estás aquí.

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Luego sus mirada tropezaban, como queriendo y no queriendo verse.

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Y él, en silencio sólo tomando un té, se sentaba en aquella mesa.- Mesa que ella anteriormente había destrozado, por su ingenioso sarcasmo-. a observarla mientras preparaba la cena para ambos, o la escuchaba parlotear acerca de como le había ido durante el hospital. Sasuke se sentía débil, en el momento en que su mirada captaba la presencia de Sakura, y en seguida él se irritaba en gran manera, a veces prefería dejarla hablando sola, o simplemente ignorarla, y se ganaba los insultos mas ingeniosos de su vida. Ella sabía que él era un chico de pocas palabras, ella... sabía sin que él se expresara, demasiadas cosas. A un punto que comenzaba alarmarlo.

Esta sensación que él no podía dejar de notar, que no podía ignorar, estaba empezando a embargarlo. Se tensaba en el momento en que un aroma demasiado suave lo colmaba hasta saturarlo, y empezar a querer a buscarlo, quería saber ¿Qué era?. ¿De quién era? Se hallaba a ciegas en un pasillo oscuro, tan oscuro como la celda en la que estuvo durante unos largos 5 años. Y su estómago se revolvía, la sensación inminente de arcadas que venían en grandes oleadas se apoderaban de él. Se obligaba a centrarse para calmar su respiración y palpitaciones locamente aceleradas. Sentía como todo se salía de control. Parecía un humano andante debordado de sentimientos, de expresiones, de emociones. Cosas que él se había encargado de eliminar, porque eso era como él lo definía, cosas inútiles que provocan grandes desventajas. Y desde que había llegado a su lugar de origen, cada uno de los aldeanos, lo golpeaba con una fuerza de mil toneladas directo en su pecho. Con respeto, otros con miedo, algunos con admiración, y mucho con aceptación.

Aceptación.

¡Ja! ¿Aceptación? ¿Acaso alguien les había lavado el cerebro? ¿No fue él quien los había amenazado a todos de muerte? Y allí estaba él, en la casa de una de sus compañeras de equipo. Que ya no era tan compañera. Porque sí... No sabía que era Sakura, y cuando trataba de profundizar, todo se volvía un remolino. Y en lo profundo de su ser. Tenía miedo. Uno que él sabía tendría que enfrentar.

Culpabilidad.

Remordimiento.

Incomprensión

Sasuke...— El moreno desvió la vista de la espalda de la chica para chocar con su mirada verdosa, ya había terminado de lavar los trastos seguramente, la voz de Sakura a veces era chillona, al punto de hacerla querer callar, pero sólo sonaba de esa forma cuando ella se enojaba, porque cuando estaba tranquila y muy serena, su voz era algo áspera, con tonos profundos y tenores, supuso que tal vez ser capitana del componente médico de la aldea, requería de autocontrol y una voz de mandato— Eeh, las chicas... vamos salir, llegaré un poco tarde— si... a veces también sólo quería dejarla hablar y hablar, hasta que el arrullo de sus palabras lo hicieran quedar dormido, sentir la tranquilidad que ella emanaba con cada inspiración, y la calidez que lo arropaba así estuviera a centímetros de él, pensó que se arrepentiría cómo la última vez...

Quería dormir como la última vez. Aún así... aún así tendría que arrepentirse más adelante sobre ello. Quería... él queria... Todavía recordaba las palabras de Naruto, y no lo aceptaría, no lo aceptaría, hasta que fuera inevitable.

Y la necesidad lo sorprendió tanto que no supo como reaccionar, era como un maldito mocoso, sentía calor, mucho calor en sus orejas. El sólo pensamiento hizo que se levantara abruptamente de su asiento, haciéndolo caer, sus orbes se abrieron ante la clase de reacción que el recuerdo causaba en su forma de ser, y su boca boqueaba, una y otra vez mientras que su mirada apuntaba a todos los lugares, Sakura estaba muda, rodeo la mesa por un lado para aproximarse al chico, pero antes de siquiera tocarlo, recibió una mirada airada, con un ligero atisbo rojizo en sus ojos. Apretó sus labios en una línea recta, gesto que no pasó desapercibido por Sasuke pues sabía que era lo que significaba, Sakura no se iría hasta saber que estaba pasando por su cabeza, y él mismo ni siquiera quería darle forma a los pensamientos que se colaban en su mente sobre ella.

—¡No me toques!— pronunció sin siquiera pensarlo ante el amague de la pelirosa por querer acercarse un poco, sorprendiéndose él mismo y a Sakura, quien sólo retiro su mano colgada en el aire, sostenida por el hecho de querer comprenderlo y saber más de él— Por mí puedes desaparecer, y no habría diferencia— luego de sus lancinantes palabras, Sasuke inspiró rápidamente, y trotó hacia el primer piso del apartamento, bajo los ojos serios y atentos de Sakura, quien parecía no haberse inmutado por las palabras hirientes del pelinegro.

Y lo más extraño... Es que ella ya se lo esperaba.

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Sasuke cerró de un fuerte portazo su habitación, controló el ritmo de su respirar, su cuerpo daba pequeñas sacudidas, hecho que lo enojó aún más. ¡Maldición! Pensó que estaba bien, que ya no habría más de esos episodios. Tenía que alejarse. No podía aceptar la cercanía de alguien, y por primera vez en mucho tiempo deseó volver a los confines de la celda, que lo privó de sus cincos sentidos. A pequeños pasos logró llegar hasta su cama, para luego tumbarse descuidadamente sobre ella, no quería dormir, intuía de alguna manera que si lo hacía las pesadillas vendrían de nuevo. Dio vueltas y quedo boca arriba, ya su respiración se había normalizado, y un detalle lo hizo cerrar sus manos fuertemente en formas de puños, mientras mordía su labio inferior, frustrado.

Las sábanas, y la almohada e incluso el aire fresco que se colaba por su habitación. Estaban bañados por el perfume de la pelirosa.

¡Maldita fuera Sakura! Gritó para sus adentros.

Y aún así.

A pesar de todo lo que pensaba.

De las desventajas en que se encontraba.

De los inestable que parecía su alma y cuerpo.

Se permitió que la tentación de tener o imaginar lo que parecía inalcanzable, lo vencieran ... Y mientras una pesadez hipnotizante se apoderaba de él, su rostro buscó el aroma que emanaba de su almohada, reviviendo la calidez de hace dos noches. ¿No es malo, que hasta él... un despojo humano, deseara paz? ¿Cierto?

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La hermosa joven resopló por quinta vez, a medida que caminaba por la transitoria calle principal de la aldea, su hermoso Kimono blanco, se estaba manchando en los ruedos por la polvorienta tierra anaranjada, no se había ensuciado demasiado, pero el traje era un regalo muy preciado para ella, además él quería vérselo puesto hoy, pero tuvo que salir de emergencia al recibir una notificación de un ninja ANBU mientras tomaban el té en la sala principal de la mansión de la rama principal, reconoció a Sai detrás de la máscara, pues era el único ANBU que no era representado por ningún animal. Se preocupó un poco, pues el chico se encontraba si no mal recordaba haciendo la guardia en la misión de vigilar a Sasuke, y mantener a salvo a Sakura, por lo que cuando lo vio descender de uno te los tejados de las pequeñas casas que componían al territorio Hyuuga, enseguida pensó en reunirse con las chicas. Naruto se fue despidiendose con una leve inclinación y un guiño que la hizo sonreír haciendo teñir al mismo tiempo sus mejillas de un tierno color rosado, y con la promesa de verse para cenar juntos.

Trastrabilló con una pequeña roca, y pensó que caería, hasta que unos largos y fuertes brazos le hicieron recuperar su postura, alzó sus ojos, para tropezarse con una mirada muy parecida a la suya, sólo que un poco más severa, siendo ya suavizada por su pareja, quien terminó de sacurdirle un poco su traje.

—¡Hinata-chan! Hemos llegado al mismo tiempo— la voz soprano de Tenten era reconocible a kilómetros de distancia, la joven de dos graciosos chonguitos inclinó levemente su cabeza, para horror de la delicada joven, quien ya le había dicho por centésima vez, que esos formalismos la hacían sentir muy incómoda, y sin darse cuenta su primo, desapareció en un abrir y cerrar de ojos Muy social o ¿no? Neji-niisan. Ten Ten pareció identificar el reproche en los ojos de la heredera, y se carcajeó infantilmente—Oe Hinata-chan, él es un poco alérgico a las reuniones entre chicas, por nada dicen que es él mejor hasta ahora, en la misión que se nos encargó. Hinata asintió distraída, mientras se encaminaba siendo seguida por TenTen hacia la entrada del negocio de la maestra del Genjutsu: Ino.

Hinata ladeó un poco su rostro a medida que pensaba bien lo dicho por su amiga y compañera de batalla. Era cierto. Según el ranking que había sido contemplado en los informes acerca de la misión, su primo era quién había tenido alto porcentaje de éxito, un poco extraño a su parecer, pues todos pensaron que sería Naruto, quién de hecho tuvo el porcentaje más bajo. Hecho que empezaba a comprender poco a poco. Todos de alguna manera estaban desarrollando cierto stress por el atraso de Sakura en la inclusión de Sasuke a la sociedad de Aldea de Konohagukare.

Sus pensamientos se desviaron de dirección cuando el aroma que inundaba su pequeña nariz, la relajó al instante, era casi milagrosa la forma en que el invernadero de Ino tenía efecto sobre el humor de las personas. Por eso al igual que Ino, ambas compartían esa misma pasión por los arreglos florales. Desvió su mirada lila, en el momento en que escuchó titilar el móvil colgado en la entrada del invernadero. Era Sakura, y por su rostro ya podía más o menos intuir que era lo que había ocurrido.

Sakura se detuvo frente a ella, y su cabeza se apoyó en el delicado hombro de su amiga.

—Hinata-chan...— La peliazul captó rápidamente el tono lastimero de Sakura, escuchó como la chica inspiró profundamente, para observarla con una sonrisa tímida, y ojos llenos de algo que ella veía en el espejo todos los días cuando parecía que no entendía algo y con la sonrisa abarcando su rostro Sakura prosiguió haciendo carcajear a Hinata suavamente— Sasuke-kun, es un hombre bastante difícil, y creo que me odia— Y Hinata sonrío, con la más profundas de las comprensiones.

Sakura no podría estar más equivocada.


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—Teme, sabía que eres idiota pero has roto el récord imbécil, hasta pareciera que hicieses el esfuerzo para que te odiara— Si Naruto seguía hablando era muy probable que por su culpa fuera preso de nuevo, por asesinar al siguiente Hokage de la ladea, y allí sí que no tendría salvación alguna— ¿Acaso no fuiste tú quién...? ¡Oh vamos! Todos lo sabemos, no te quitábamos los ojos de encima.— Y Naruto se interrumpió así mismo, al recibir una mortal mirada de Sasuke, pero al segundo sonrió como si nada— Seguramente, no le has mostrado esa mirada a mi linda Sakura ¿No?— Y Sasuke desvió la vista de su compañero, por lo que Naruto se palmeó la frente de forma muy graciosa, mientras sacudía su cabeza, como pidiendo paciencia al cielo—Pues sí ya lo has hecho, y estás vivo sin costillas rotas, pues quiere decir que ésa miradita tuya para cagar a las personas no sirve de nada.

Y el moreno estuvo a punto de rodar los ojos en blanco. ¿Quién lo diría, uno de los trastornados más grande la historia, su mejor amigo? Sí, ni él mismo podía creerlo a veces.

—Pues Teme, Sakura ya no es tan frágil como antes, por supuesto sigue siendo una chica, pero no la verás llorando en un rincón— Naruto se sacudió unos cuantos pétalos de cerezo de su cabellera rubia, quedándose algunos atrapados entre sus grandes y rasposas manos— De hecho me extraña que no te haya roto o al menos dislocado la mandíbula— Y Sasuke no pudo estar más de acuerdo. Pues todavía recordaba como el día que lo había querido despertar de su pesadilla, prácticamente la intentó amedrentar, pero ella con sus pequeñas y delgadas manos, lo había sujetado por sus costados.-recordó las cosquillas y como se tensó su abdomen con aquel toque-. lo cargó para sentarlo suavemente al otro lado de la cama. Había sido testigo de esa fuerza anteriormente, en momentos que no quería recordar, pues lo asaltarían pensamientos oscuros, que quería dejarlos sepultados en lo más recóndito y perdido de su memoria.

— Quiero irme— Naruto tomó con delicadeza extraña en él, un pétalo que se había posado en sus manos, y asintió, incentivando a Sasuke para que prosiguiera— A mi hogar, a mis territorios. Estoy cansado. No soporto a ninguno de ustedes, me molestas. Me hartan...¿Por qué no me dejan solo?

—¿Quién creería?...—interrumpió Naruto con voz ronca y mortalmente seria— Que un simple humano como yo, con un demonio adentro, huérfano. Tendría el derecho de tocar algo asi...— Sasuke desvió sus orbes grises del horizonte, para luego fijarlos en el pequeño e indefenso pétalo que su rubio amigo sujetaba entre sus toscas manos, al principio quería burlarse del notorio contraste, e incluso picarlo un poco. Pero rápidamente las ganas se esfumaron, al darse cuenta de lo que Naruto querría decirle.

—Ya largate, me provocas naúseas cuando te comportas como una mariquita

—¿Y de quién crees que aprendí estas mariconadas?— Rió Naruto cual niño, se levantó para sacudirse un poco sus pantalones, mientras se encaminaba hacia la entrada— No sé tú Teme, pero... cuando tengo la primera oportunidad de tener lo que quiero. Simplemente lo tomo y ya. Luego tendré que vivir con las consecuencias de eso. No estaría mal, que por una vez en tu vida dejaras las cosas pasar. Te diría que todo está en tu mente— Naruto señalaba su cabeza mientras decía tales palabras, pero luego señaló en el centro de su pecho, y con una sonrisa deslumbrante se despidió con las palabras que Sasuke ya sabía que él diría— Pero la verdad es que todo está aquí.

Había avanzado no podía retroceder.


Cuando Sakura emprendió el camino a casa, era bastante tarde, se sentía algo taciturna luego de la larga y tendida conversación con sus amigas, había decidio tomar en serio la misión y averiguar que tal había sido su misión de cuidar a Sasuke, y buscar similitudes en el comportamiento que él tenía con ella, y el que tuvo con los demas anteriormente, alzó uno poco sus manos, y observó el ramillete de flores que Ino le había dado para entregarselos a Sasuke, una puntada de un sentimiento que ella creía olvidado, o al menos no esperaba sentir nunca más, la invadió y parecía no querer ceder en su corazón.

Y la sola idea le parecía bizarra, es decir, Ino entregándole flores a Sasuke. Pero, ¿Qué clase de mierda era esta?

—Sai, puedes dejar de saltar los tejados, y bajar— Un chico, uniformado, que le sacaba aproximadamente una cabeza de altura, descendió casi levitando en el aire, aterrizando suavemente al lado de la pelirosada— Tienes aún esa mala costumbre.

Sai, se deshizo de su máscara, mientras en el camino decidió acompañar a Sakura acompañarla hasta la esquina que daba con su apartamento.

—¿Por qué no me dijiste nada?

—No querías escuchar fea. Cualquier palabra relacionada a él, sólo hacía que colocara en riesgo mi vida— Sai era de pocas palabras, incluso cuando hablaba de los temas más serios, su sonrisa siempre permanecía allí antes vacía ahora tenía un poco más de vitalidad, y significado, pero siempre la tenía.

Sakura colocó sus labios en una línea recta muy tensa, se sentía muy idiota, extremadamente idiota. Molesta, porque en su inmadurez ni en un sólo momento se permitió observar más allá de lo que ocurría. Y nerviosa, porque poco a poco su muralla tenía cientos de ranuras.

—Las chicas ya hablaron contigo cierto.

—Lo sabes. Estuviste allí fisgoneando.— Sai no dijo absolutamente nada— Cinco años encerrado... ¿Cómo sobreviviste a eso?

—Nosotros a la raíz, se nos mantenía sólo dos años. Si la Hokage no ampliaba un poco más el castigo, los del consejo no aceptaría como posibilidad mantener a Sasuke en la aldea. No fue ejecutado por eso, así como también está la condición de que él nunca podrá ser uno de los grandes Guardianes aún cuando tenga ese derecho más que ganado, al participar en la guerra a nuestro favor— A medida que Sai hablaba, su vista comenzaba a volverse borrosa— Sasuke pasó más de dos años, y tuvo secuelas, secuelas que a pesar de los meses, aún están presentes, y tienen efectos. Así que aunque lo odies, tendrás que acercarte más. Mucho más.

Dios... ¿Qué era esto?. Ella no había visto nada anormal. Es decir... Sasuke no la ha dejado ver su debilidad.

Las posiciones de los cuidados no fueron una casualidad. Imagino que las chicas te lo explicaron—Sakura asintió ausente, con rabia contenida, y sus pensamientos muy lejos de allí, — La Hokage tiene su fe, puesta en ti, fea—Lo que hacía a Sakura preguntarse el porqué. Sakura se detuvo en la esquina de su apartamento. Mientras veía como Sai parecía querer alentarla con palabras de consuelo, pero no sabía que decir, por lo que boqueaba como un pez fuera del agua sonrió cariñosamente y palmeó su cabeza dos veces, haciéndole entender que no era necesario. Sai internamente se lo agradeció, mientras desaparecía ante la mirada triste de la médico.

Sakura giró sobre sus delgados talones, para terminar de llegar a su hogar, y preparándose mentalmente para el día siguiente. Ya no podía huir ante lo inminente. Tenía que ayudarlo. Aún si su impulso no fuera el más inocente o puro del mundo, aún si su inspiración estaba muy lejos de sólo querer ayudar a Sasuke como una compañera de equipo. No lo dejaría solo. La joven, abrió lentamente la puerta, y un atisbo de tristeza se apoderó de ella, al ver que Sasuke no se encontraba como usualmente lo hacía de pie y apoyado en el marco de la entrada de la cocina, con ceja enarcada como queriéndole decir: ¿Por qué llegas tarde? Y aunque él lo negara, y ambos no cruzaran palabras ante ese hecho. Ella sabía que era así. El siempre la esperaba.

Dejó sus herramientas en la sala de estar, divisó que todo estuviera en su lugar, para luego comenzara a subir las escalaras con lentitud, pues sus pensares estaban colmados de todo lo que había hablado con las chicas. Cosas que ya daba por hecho, como otras que la habían sorprendido realmente. Dio un vistazo a la bolsa que llevaba en su mano derecha, y sin darse cuenta había tropezado con el último escalón, cayó de rodillas, se lastimó muy poco, pero tuvo que recoger las flores de cerezo que se esparcieron en el piso, cuando ya faltaba el último ramillete, sus dedos tropezaron con un par de pies frente a ella. Y lentamente levantó su vista. Al encontrarse con la mirada de Sasuke, se levantó rápidamente.

—Increíble tropezaste con tus propios pies— Sakura no supo si reír o simplemente no reaccionar. Esperaba un grito o algo. E incluso la dolorosa indiferencia, enseguida llamó su atención la forma en que Sasuke observaba los ramilletes—Pensé que había sido claro, al decirte que no podrías largarte de aquí.

Sakura sonrió con altanería.

—En tal caso quien se tendría que largar eres tú, pues yo no pienso abandonar mi casa. ¡Oh por cierto! Como no me da la gana de irme, y tú no puedes irte, porque te pudrirás en algún lugar, y te comerán los ratones. Vas a tener que soportarme, y más que antes, porque ahora te pienso vigilar las 24 horas del día, habrás deseado quedarte donde estabas.

Sasuke apretó la mandíbula.

—Te los envío Ino, pero no dejó ningún mensaje, me dijo que tu entenderías lo que significa—Sakura en su interior sentía envidia por la manera en que todos parecían comunicarse de alguna manera con Sasuke, en cambio ella. Contacto y comunicación nula.

Sasuke extendió una de sus manos lentamente, y para Sakura fue muy evidente el esfuerzo que el hacía en simplemente hacer eso. Pero...¿Por qué pudo tomar su mano tan fácilmente cuando lo acompañó a la mansión Uchiha? No parecía muy incómodo e incluso parecía estar bastante calmado, imperturbable, en cambio ella sentía que el alma se le estaba yendo hacia los pies. Y eso pensamiento aunque había resurgido por simple lógica, la estaba deprimiendo. Para Sasuke, ella seguía siendo la misma Sakura de siempre.

Cuando Sakura accedió a entregarle los ramilletes de cerezo, accidentalmente sus dedos, acariciaron los de Sasuke, y observó como lentamente estos volvían a caer al piso, pues Sasuke los había soltado repentinamente. Sakura no entendía que sucedía. ¿Acaso ella era la culpable del atraso de Sasuke? ¿Por qué pudo sujetar su mano en la mansión? Sakura quiso llorar, pero enseguida su yo interior le aconsejó el no hacerla quedar como una estúpida. Sasuke apretó sus manos hasta que sus nudillos se colocaron blancos. Su corazón golpeaba contra sus costillas y sentía el calor posarse en la punta de los dedos tanto que empezaba a dolerle. Sentía que le quemaban las manos, y la sensación de odio así mismo volvía apoderarse de él.

Sakura observó como el chico, estaba preparando una sarta de insultos inminentes, y comprendió que era la manera de Sasuke de no sentirse débil por lo que estaba viviendo. Parecía un pequeño animal herido, maullando. Y así con ese pensamiento ella se relajó.

Dio uno...

... Luego dos pasos al frente.

Ya eran sólo cuatro pasos que la separaban de él.

Sasuke empezó a dar pasos atolondrados hacia atrás, una sensación de mareo se apoderaba de él, se sentía idiota, ¿Desde cuándo se sentía tan amenazado? Sakura tenía una mirada impasible que no mostraba nada, no podía leer sus intenciones, pero lo que si podía definitivamente era percibir el maldito aroma que lo hacía encontrarse en tal estado de estupor, totalmente hipnotizado, y odiaba eso. Lo odiaba. Hizo amague de tomar las manos de ellas, para enviarla hacia atrás. Pero entonces entendió que para eso tendría que tocarla. Y se agitó mucho más.

Vio como ella sonreía al parecer entendiendo lo que él pensaba y eso lo irritó de sobremanera. Su ancha espalda chocó con la puerta de la habitación de la chica, y para cuando pudo darse cuenta ella estaba a un paso de él. El olor de su esencia lo percibía directo en su nariz, y sus rodillas casi flaquean, lo que lo mantenía de pie era su característico orgullo. Sakura estaba cerca, demasiado cerca, si se separaba de su puerta, sus labios podrían tocar la piel de sus párpados. Sin darse cuenta empezó a boquear. Pero ella no se movió, sólo se quedó allí. Y de alguna manera, la situación se estaba tornando todo menos desagradable, y tenía algo oscuro, algo que lo estaba atrayendo y aquel hecho lo sobresaltó. Ella no se movía ni un sólo centímetro.

—Para irte de aquí, tendrás que chocar conmigo— El aliento chocaba directo a su pecho, y sintió como se erizaba cada uno de vellos, castañeó levemente los dientes, e inspiró profundamente para que las arcadas no se apoderaban de él, pero nada de esas sensaciones eran de naúseas o algo relacionado a sus episodios. Y eso lo alivió y al mismo tiempo lo preocupó.

—¿Qué pretendes? Dijiste que ya no eras una niña— La chica sintió como el aliento húmedo y cálido se posaba sobre sus párpados, y se permitió disfrutar su cercanía.

—Sí lo mismo pensé de ti, pero justo ahora pareces un bebé, es más Sasuke-kun, creo que estás a punto de llorar como uno.

Y le dieron ganas de ahorcarla allí mismo. Ésta nueva Sakura, lo atraía y de alguna manera provocaba rechazo en él. Se despegó de la puerta, y para su sorpresa Sakura se alejo.

—Quiero que de una vez entiendas que nadie aquí es tu enemigo— Sasuke rodó los ojos, para desesperación de Sakura, a quien empezaba a molestarle el gesto—Me puse al día con varias cosas que no sabía de tí.

—No sabes nada de mi—afirmó Sasuke de forma severa, y Sakura se encogió en su interior— Odio que te acerques.

—No es que lo odies— sentenció Sakura, para rabia de Sasuke, quien estaba empezando a rendirse a la terquedad de ella misma— Es que no puedes aceptarlo. Y eso lo estás llevando a la realidad física.

Maldijo en su interior. Alguien le había dicho a Sakura, y él había sido muy claro cuando pidió que nadie lo hiciera. A menos que ella leyera el informe sobre la misión, y eso significaría que ella ya no lo odiaba como había dicho anteriormente. Y eso era demasiado bueno, como para aceptarlo, ya había asumido que el no merecía la felicidad. No merecía si quiera vivir.

—Así que si piensas que algo te producirá el triple de dolor de lo que realmente es, te alejas.

—Callate.

—Es decir, que si te toco, lo que sería una caricia, te dolería como si fuera un latigazo—Sakura era implacable en sus palabras, y no daba tregua, atacaba y atacaba hasta obtener alguna reacción. Pero Sasuke tomó una actitud totalmente hermética. Y la pelirosa decidió que ya era suficiente. Sakura se giró sobre sus talones y frustrada decidió a bajar. No sabía que postura tomar. Al segunda paso de su partida, sintió como era tomada de su muñeca, y giró rápidamente para chocar con el torso del moreno, quien rodeaba con sus largos, fuertes, y algo temblorosos brazos la delgada cintura de Sakura, quien no cabía en su sorpresa.

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Sabes que no debes. Pero quiero. No puedes tocar, ni dejar que te toquen. Tócame. Tócame. Ayúdame a sentir de nuevo.

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—Sa..sasuke-kun...— El chico tembló casi imperceptiblemente ante su llamado, justo ahora Sakura tenía que usar el maldito honorífico que hacía que cediera ante sus estupideces, la chica tenía una cintura no muy fina, y su espalda era más ancha que la de cualquier chica, supuso que sería por el entrenamiento, y se sorprendió pensar que estaba cómodo con la forma de su cuerpo—Calma, no te esfuerces— y ante su petición Sasuke la acercó mucho más hacia él, pudiendo casi adivinar de que color estaría el rostro de su no tan compañera.

—Entonces... ¿qué decías?— Sasuke aún tenía a la pelirosa encerrada entre sus brazos, mientras su cuerpo parecía querer ser mancillado por la cantidad de emociones que debía manejar, el chico era un manojo de emociones descontroladas, y a Sasuke le estaba costando en demasía no ceder ante los impulsos. Sakura pensó que iba a caer, sino fuera porque el joven la tenía bien sujetada, mientras ella rodeo la espalda del moreno, quien dio un respingo al sentir las manos de la chica en su espalda.

—Decía que... que... —Sakura tragó pesado, sentía la boca seca, y era un manojo de nervios viviente— Tú no puedes... tu no puedes tocar.. ni...

Sasuke no sabía lo que estaba haciendo. Sabía que esto era una locura. Pero parecía encontrarse hipnotizado por una fuerza superior. Sin darse cuenta empezó a descender su aristocrática nariz y dejarse llevar por las sensaciones, camino al nacimiento del cuello de Sakura, quien arrugaba de forma tímida la camiseta de Sasuke, y su respiración se alteraba más y más a medida, que sentía la caliente respiración del chico entre su hombro y oreja. Sakura parecía hacer lo mismo...

Pero Sasuke rápidamente se separó jadeando tomándola por los hombros, sorprendido por sus impulsos, y pensamientos. Su mirada seguramente se encontraba oscurecida. Observó a Sakura quien no se encontraba tan agitada como él, mientras lo observaba con ojos expectantes. Y el lado calculador de su conciencia le estaba recriminando lo que había hecho, pero por primera vez, la cosa que estaba en su pecho. A lo que Naruto llamaba corazón, parecía dominar todo lo que pensaba en aquel momento.

Sakura mordió sus labios, al observar en los ojos oscuros de Sasuke la lucha en su interior. Así estaba bien. No sabía si su plan podría funcionar, pero ya no estaba muy segura de sí ella saldría sin daños de esto. Y sin mediar palabra alguna entró a su habitación, haciendo temblar las paredes al momento de cerrar su puerta. Y Sasuke maldijo para sus adentros, yendo taciturno hacia su habitación. Sakura estaba siendo seria, en eso de ayudarlo. Y él simplemente ya no podía más.

Antes de dormir, pensó varias cosas. La primera que, no podía estar más cerca de Sakura, como normalmente lo hacía, pues no sabría que podría pasar. La segunda, Sakura tenía una piel demasiado suave para ser ninja, y cálida, tanta... que en su insanidad, le dieron ganas de morderla. Y tercera, si Sakura no hubiese decidido meterse en su habitación...

... Probablemente él la habría devorado.

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. Holaaa XD Primero que todo quiero disculparme, éste capítulo debió haber sido publicado hace una semana exactamente. Pero adivinen que? Ya empecé la universidad, y no tenía el tiempo de organizar mis ideas respecto a esta historia. Pues una historia que le tengo el final, pero el desarrollo como tal no.

Bien, vamos con el capítulo.

Poco a poco se desvela, el porqué Sasuke es tan reacio a socializar con las demás personas, también si se dieron cuenta, aparecieron otros personajes, de forma corta, pero más adelante tendrán gran importancia. No sé si quieren que el capítulo que viene incluya la conversación de Sakura con las chicas, tiene datos muy importantes, sobre el comportamiento de Sasuke, y lo que él siente respecto a Sakurita. Además de la estadía de Sasuke en la celda durante 5 años. No lo coloqué aquí porque no sé si para algunos es pesado leer eso, o se aburrirían, pero si quieren entender el porque pareciera que Sasuke incluso parece más interesado en Sakura que la propia Sakura en él, pues tienen que saber como Sasuke se comportaba con los otros chicos en sus respectivas convivencias. Y también lo que Sasuke le contó a Naruto cuando él era su carcelero.

Para lo que les parezca que la actitud de Sasuke va muy rápida, es porque de alguna forma, él viene gustando de Sakura desde atrás. Pero repito si quieren la conversación de Sakura con las chicas, me dicen. :)

Bien, la próxima semana, habrá desarrollo por parte de Sakura, como médico en cuanto al problema de Sasuke. El significado del poema, que le contaba Mikoto a Sasuke de pequeño.

Bueno cualquier pregunta, me la pueden enviar y yo con mucho gusto responderé.

Hasta luego. :)