Spin Off: Flora
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Cuando tocaba su cabello, no podía creer cuán ciego había sido, ¿Cuántos años...?...
Pero ahora aquel aroma permanecía junto a él en sus despertares, y la frase: Podría morir de felicidad, cobraba sentido y fuerza, en aquellos momentos.
—¿Te incómoda?... — Y el negar de su rostro, junto el aparecer de una sonrisa, hacía que su cuerpo pareciera estar extasiado sencillamente por eso, a Naruto le gusta observar el contraste de la piel blanca, suave y tentadora de su princesa, con la suya propia, una combinación perfecta— Mirame siempre...siempre — susurra en nacimiento de aquel cuello de cisne, terso y blanco, y su alma se goza en regocijo, cuando siente en carne propia como ella se estremece contra su cuerpo.
Y una pequeña mordida en su cuello de bronce, un par de caricias en aquel tostado torso, y aquella risilla, cual pájaro cantor, que susurraba justo en sus labios hacía vibrar su corazón—Naruto-kun... siempre te he estado mirando — Y ahora era él, quien se sonroja pero de pura felicidad. Le parecía un pecado el ser tan feliz, pero suponía que hasta un huérfano con suerte tenía el derecho. ¿No?...
Hinata tenía que salir de aquella cárcel deliciosa de la que sería prisionera por siempre, debía reunirse con los del Clan, pero Naruto era insistente, así como también bastante persuasivo cuando de hacerla cambiar de opinión se trata.
—Demonios… ¿En serio tienes que ir? ¿No estará el amargado de tu hermano?—
Hinata sonrió quedamente ocultando su sonrisa con su palma, de forma femenina, gestos que encantaban a Naruto, pero que al mismo tiempo le hacían preguntarse: ¿Qué rayos vería Hinata en él?
—Eres el hombre más valiente, y que ciertamente heredó la voluntad de fuego de nuestra aldea...— Y allí estaba lo que lograba derretir su maltratado corazón...—Y sobre todo comprensivo... Y como lo eres, me dejarás ir, para llegar a tiempo con mi familia.
Bella, delicada cual flor, pero suspicaz como una Kunoichi. Y una sonrisa traviesa surcó en los labios del joven, gesto que hacía derretir el corazón de la dama.
—Puedes creer cuando te digo que no te irás tan fácil de aquí. Hinata Hime. — Le gustaba la voz de Naruto era ronca, masculina, y terebrante, con tonos profundos cuando estaba tranquilo, en momentos de intimidad, y agudos cuando la emoción rebosaba en sus ojos. Primero tendría que ir a la reunión con las chicas en el invernadero de Ino, y luego a la reunión con los de su clan... pero... ¡Oh Dios! ¡Por supuesto quería quedarse! ¡Todo el tiempo que quisiera! Y luego recordaba que su personalidad no iba con lo que sus pensamientos proclamaban, pero una mirada fogosa de Naruto, y todas sus dudas se aclaraban.
5 Minutos tardes a la reunión no dañaria a nadie ¿Cierto?
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Naruto
Hinata estaba usualmente distraída hasta que el balbuceo de Tenten tratando de explicarle la situación a Sakura, la sacó de su embelesamiento.
—Sé que es difícil de creer… Yo…
—Lo siento pero… — Interrumpió Sakua tratando de no dejar escapar una carcajada—Si uso mi hemisferio izquierdo cerebral, ¡por supuesto que me es difícil creer semejante barbaridad!¡ ¿ Sasuke débil?!— Sakura tuvo que llevarse una mano a sus labios para cubrir su boca, sentía que el ataque de carcajadas haría enojar a sus amigas y compañeras de guerra, puesto que sus rostros se encontraban mortalmente serios.
— ¡Demonios Chicas! ¡Se los dije! ¡Se burlará de nosotras! — La voz soprano de TenTen se hizo escuchar en el pequeño espacio, haciendo que Ino saliera de su letargo mientras tomaba una taza de té verde junto con Hinata, quien tenían en su mirada lila un atisbo de reproche por la reacción de la joven médico.
Las cuatro hermosas chicas, se encontraban en el invernadero del Clan Yamanaka. ¿Qué de qué trataba la reunión? De todo y de nada. De la razón y del enredo. El invernadero de la familia genios del Genjutsu, era conocido por toda la aldea, dada por la inmensa variedad de flores que se cultivaban. Algunas con tema simplemente ornamental, asombrosas bellezas que cautivaban al espectador, otras con poderosos venenos capaces de matar cerca de ochenta hombres, con la misma punta de flecha con el que se remojaba, y por último la utilidad preferida de Sakura… Las flores con propiedad medicinal. Un hermoso y a la vez tenebroso bosque, pensaba Sakura mientras observaba con ojos curiosos el particular lugar. Realmente nunca se cansaría de apreciar el pequeño espacio del que Ino era dueña.
—Sakura-san…—Hinata tenía una voz suave, muy bien articulada con el tono adecuado, infinitamente femenina, cosa contraría a ella— No creo que alguna de las que estamos presentes hayamos olvidado el porqué de la reunión—Y con aquella suave voz también Hinata era capaz de calmar a la más salvajes de las bestias.
Sakura asintió avergonzada de su reacción pero no era para menos. Su corazón y mente últimamente no se encontraban en la misma sintonía, peleaban por quien comandar sus decisiones y cuerpo. Creer que Sasuke en su momento era un mar de profundas confusiones, no era muy fácil de imaginar e incluso de admitir. Porque ella ha observado la pequeña sombra que se asoma en los ojos filosos de Sasuke cuando está cerca de experimentar alguna situación. Pero su cerebro, su razón ha decidido de ignorar.
—Escúchanos bien frentezota...— Ino decidió intervenir, sabía que hablar con Sakura acerca del pelinegro sería difícil e incluso podía asegurar que era una total pérdida de tiempo. Los dos tal para cual, ambos unos reverendos idiotas—La reunión aquí básicamente tratara del Uchiha, te guste o no. Comeremos Uchiha, pensaremos Uchiha y respiraremos Uchiha — sentenció con aquella mirada de no dar espacios a réplica alguna, Sakura abrió sus labios, pero al ver como Ino enarcaba una ceja con aire amenazante, volvió a cerrarla.
Ino ablandó un poco... sólo un poco su mirada, y con gesto dramático llevó una de sus delgadas manos a su cabeza.
—¡Mou! Sakura, ¿Se puede saber que has estado haciendo con Sasuke— Y como si el brillar de un relámpago azotara sus recuerdos, un sonrisa soncarrona, el agua fría corriendo entre sus dedos, y otra sensación... la mano de Sasuke cubriendo la suya, hacía que cada centímetro de piel, cobrara un rubor suave pero lo suficientemente visible como para que Ino, colocara la típica sonrisa pervertida... —¡Oh no! Tranquila, de eso no es de lo que estoy hablando— finalizó con una sonrisa MUY extraña en ella.
Hinata sacudió su palma entorno a ella, para aliviar el calor repentino que de repente se apoderaba de ella.-seguramente culpa del traje-. Y Tenten sonreía cómplice junto con la rubia.
Sakura se sentía acorralada. Ella...¿Era tan obvio?
—Sakura-san lo tiene escrito en su cara. ¿Sasuke-san difícil? — la ojiperla hizo un gesto pensativo llevandose un dedo hacia su mejilla cual niña y prosiguió con palabras certeras que hicieron vacilar el corazón de la ya caótica Sakura Haruno— Creo que... más difícil es usted. Pues ciertamente los sentimientos están más que confirmados, a mí parecer, y por supuesto no hablo sólo de usted— y una sonrisa traviesa de la Hyuuga, la hizo dudar... ¿De quién demonios hablaba ella?
¿Sentimientos confirmados?
¿Los de ella? probablemente no.
Entonces... ¿Los de quién?
Tenten entornó sus ojos con exasperación, y volvió a tomar asiento, pues en medio de su irritación Sakura la había hecho colocarse de pie. Dio un vistazo rápido a la ninja médico, Sakura tenía aquel temple característico en ella, pero sin duda alguna algo en ella habia cambiado.
—Pues volviendo a lo que nos compete... —Ino tomó en sus manos, una carpeta que ella conocía muy bien, más que bien de el, y supo que la reunión sería un dolor de cabeza, dicha carpeta era un compendio de todos los informes acerca de la vigilancia del Uchiha durante los 11 meses transcurridos — Frente, adivina... ¿quien está en último lugar en el ranking?— Sakura tragó pesado— No es muy complicado saber quien...¿ No es así?
—Corta el suspenso. Di lo que tienes que decir, tampoco es que tú hayas alcanzado un lugar muy alto que yo recuerde, eres la antepenúltima— Ino sonrío entre dientes, allí estaba la gran muralla que había construido Sakura con el pasar de los años. Nadie podía decirle nada, nadie podia ayudarla en nada. Pero ella no era cualquiera.
—Muy bien, si quieres franqueza allí te va.
Hinata cerró sus ojos traquila, pues sabía las palabras que vendrían a continuación.
— Sasuke está en un grado de inestabilidad complejo, según los médico a cargo, ha retrocedido exactamente 4 meses de evolución. ¿De quién es la culpa? tin tin. ¡Pues aquí tenemos la ganadora!— Sakura apretó sus puños hasta que los nudillos se hicieron de un color pálido ¡Lo sabía! ¡Lo sabía!— Ni te molestaste en saber el porqué la decisión de su castigo. ¿Por qué no sale a menudo? ¿Por qué se esconde del sol ardoroso? ¿Por qué tiembla al tocar el agua fria? Su ritmo alimenticio ¿Lo has verificado?.
Sabía que estaba hablando sin parar, y una palabra venía disparada junto con la otra, sin remediar palabras, sin descanso.
—¿Acaso crees que el castigo de Sasuke sólo inició cuando empezó su estadía junto con los guardianes? ¿Dónde crees que estuvo cinco largos años?
Sakura abrió sus ojos verdes de la rabia. Pero ¿Qué mierda? ¿Estaban defendiendo a Sasuke? Una cosa es que ella haya querido para él, un futuro algo por lo cual vivir, después de todo fue un compañero , alguien que luchó con ellos en la guerra. Le parecía injusto la pena de muerte. No aceptaría que otras emociones, allí en la punta de su quinta costilla, se arremolinaban cada vez que sentía su presencia cerca, aquel Chakra que sin quererlo, ya era fácil de conocer.
¡Y a ella que le importaba dónde anduviese Sasuke durante 5 años? ¿No estaba echandose aire en sus pelotas, encarcelado en la nada pequeña mansión?
Tenten prosiguió, como entendiendo la cara contrariada de Sakura— Para tu información... luego de que Sasuke nos ayudo en la batalla, los del consejo decidieron acceder a mantener al Uchiha con vida. Pero con una condición, una muy...Maldición...
Hinata detuvo el hablar de Tenten.
—Sakura-san, no estamos contado esto para que tengas lástima de Sasuke-san, pues es lo menos que él necesita . Soy junto con Neji-niisan los herederos del Clan, y sabemos el honor y el orgullo que acarrea. Tal vez no sea necesario contarte...
—Por favor...— Y una pequeña lágrima recorrió solitaria la mejilla ópalo de la chica—Quiero saber...Quiero saber— pronunció lastimera.
— Sasuke fue encerrado por cinco años en una de las celdas de aislamiento— Sakura casi cae de su asiento.
Una celda de aislamiento ¿Cómo las que usaban en los jóvenes iniciados, en la raíz ANBU?
¡¿Pero qué demonios?!
—¿Cin...co años?— Sakura no supo si reír o llorar— Pero... ¿Cómo? !¿Por qué nadie me dijo nada? ¡Esto! ¡Esto! ¡Tiene repercusiones! ¡Grandes repercusiones!— La voz de Sakura se escuchaba cada vez más ahogada, como si unas manos invisibles tomaran su cuello, y lo mantuvieran prisionero, dejándola respirar lo estrictamente necesario, y una verdad la golpeó con la fuerza de mil caballos— Los muy malditos — susurró con voz trémula— Lo quería asesinar, todo esto de cuidarlo es una maldita pantalla.
—Te equivocas— sentenció Ino— Sabes muy bien como yo, que el objetivo final era asesinarlo, no todos los iniciados en la raíz, lograban superar dicha prueba
—Pero para ellos eran dos años, e incluso... y así— Pensó tristemente en Sai, un sobreviviente en todo el sentido de la palabra, aferrado a una pequeña pintura de aquel chico, a quien llamaba hermano mayor. Y una pregunta hizo que sus hombros empezaran a temblar de pura tristeza
¿A qué se aferró Sasuke para continuar viviendo?
—Si, lo sé dos años, y las secuelas en sus cuerpos y estado mental eran devastadoras— Ino tenía una mirada lastimera, con el tono de su voz sabio, como aquel que sabe y no quisiera saber a la vez— Cuerpos desnutridos, ojos funcionales, pero sin poder ver, esófago reducido, sin la posibilidad de pasar alimentos, pérdida del olfato, gusto y audición. Arcadas... un sin fin de síntomas. Con el estado mental tan inestable, como para un fácil lavado de cerebro, y cumplir sólo una orden. Matar sin sentimientos a quien se le exija.
Y entonces a medida que Ino hablaba un click hizo en su cabeza.
Sasuke afincaba más de lo usual sus pies, al momento de caminar, lo que hacían sus pisadas fácil de oír, y no sólo porque ya lo conocía.
Cuando comía lo hacía apresurado, pero al sorprenderla mirándolo, enlentencía su ritmo.
Sus dedos temblaban contra los suyos, cuando lavó su herida en su dedo, al momento de cortarse.
Se levantaba temprano cuando la luz del sol no era aún lo suficientemente fuerte como para tostar su piel.
Cuando lo llamaba parecía que la ignoraba, pero era que no la escuchaba.
¿Qué otros dolores, y frustraciones había tenido que sufrir en silencio? Dolores, que ella no podría haber visto, por su egoísmo, por su el remolino de emociones que la embargaban y que por sus niñerías era incapaz de aceptar, porque su orgullo de mujer no lo permitía.
—¿Quién...de ustedes fue la primera?— preguntó Sakura con voz ahogada.
Hinata la observó intensamente antes de proseguir— Fui la primera, se me encomendó la protección de Sasuke durante un mes. Mucho antes de serle notificados a los demás guardianes. Fue una rotunda sorpresa para el consejo saber que el heredero Uchiha se encontraba vivo. No en perfectas condiciones... pero si vivo.
»Cuando lo ví, debo decir que no lo reconocía, no pude salir a buscarlo yo misma, pues Tsunade-sama me advirtió que era probable que en medio de la liberación de Sasuke en el instante en que se comprobara sus signos vitales, los del consejo intentarían silenciar al equipo de médicos y arrebatarle la vida en el proceso— Hinata se detuvo un momento para beber un sorbo de su té, y continúo— Así que esperé pacientemente a la escuadrilla ANBU siendo liderada por Naruto,.
—Ya Naruto era capitán— afirmó Sakura, tratando vergonzosamente ubicarse en el tiempo de lo ocurrido— Fue el día también de mi primera misión como ninja médico de una cuadrilla ANBU, por eso... cuando llegue una semana después, ocurrió la reunión y...
—Exacto, se me asignó el primer lugar, pues en este momento somos el Clan con más fuerzas e influencia en el territorio de Konohagukare, Tsunade-sama sabría que el consejo no movería un dedo mientras Sasuke se recuperaba en nuestra estancia.
Hinata decidió ahorrase el estado descompensado en el que se encontraba Sasuke, pero al observar la mirada esmeralda sin aquel brillo de astucia, supo que la chica podía estar imaginándo como era la existencia de joven Uchiha en esos momentos.
—No... Hinata diselo todo— apuntó Ino, y Sakura tuvo que guardarse una respuesta ácida ante la actitud prepotente de su amiga.
—No podía siquiera dar un paso, vomitaba cualquier tipo de alimento que se le daba, la más tierna brisa, hacía estremecer su cuerpo, como si estuviera expuesto al más frío de los climas, no podía ver, no escuchaba, no articulaba palabra, incluso al parecer creía que se encontraba aún en la celda, pero por encima de todo no dejaba que lo tocaran fue luego de tres semanas a mi cuidado que empezó a ver, gracias a las dotes curativas de los ancianos del Clan. El contacto con cualquier otra cosa le provoca mucho dolor, tanto como para querer desmayarlo, más aún si está consciente de ello.
—Y así como empezó a ver, tambien su cuerpo comenzaba asimilar los alimentos que ingería. Le dolía el flexionar de sus articulaciones, así que tuvimos que hacer dolorosos ejercicios, que pudo ssportar, o más bien su orgullo lo ayudó avanzar— acotó Hinata sonriente— Estaba un poco preocupada, pues no emitía palabra alguno, y en uno de los berrinches de Naruto, Sasuke le devolvió el insulto, y supimos que había esperanza—
Sakura se sentía como la peor escoria humana que pudiese vivir en el mundo.
—Entonces el segundo guardian seleccionado fue Shino, que junto con sus abejas, le devolvieron la sensibilidad justa a Sasuke, sólo que el tratamiento tiene un corto efecto así es como supimos que el problema tambien era mental, como ambos tienen personalidades parecidas, Para él no fue problema el convivir con él, incluso tenía el primer puesto en el ranking antes de que Neji-niisan lo mantuviera bajo sus cuidados.
—Y bueno la tercera elegida fui yo
— La que se encuentra de antepenúltima ¿No?— recordó Sakura, con voz burlona.
—Al menos estoy de penúltima y no de última frentona—Sakura calló ante esto, dándole la razón.
— Pues ¿Sabes?... Sasuke-kun y yo somos excelentes amigos— Y la joven médico estalló en risas.
—¡Oh si! ¡Yo tambien lo soy!— la secundó Sakura de forma sarcástica.
—No podrías ser amiga de Sasuke aunque lo quisieras— un dolor hondo se instaló en su pecho, ante las palabras expresada por la rubia, tenía razón, ella podría querer ser amiga de Sasuke, pero si él simplemente evadía sus intentos por convivir, entonces de nada valía su iniciativa, lo que no sabía la joven era que la astuta kunoichi de ojos celestes, no lo decía por una simple amistad.
Pero no había nada de malo en disfrutar que tanto tardaría Sakura en darse cuenta. Su mejor amiga ya no era una niña que se iba por las ramas, cuando tocaba un tema que no le gustara. Afrontaba las cosas, y ella tenia fé en que Sakura tomara las riendas de sus sentimientos que poco a poco parecían renacer cual botón de cerezo en primavera.
—Mi tiempo con Sasuke fue encantadoramente especial— observó como los hombros de Sakura se tensaban, mientras que una risita aguda se extendió por el invernadero, secundando su alegría—¿No es así Tenten-chan? ¡Sasuke hasta arreglos florales hizo conmigo!
—¡Mou Sakura-chan tenias que haber observado su rostro, todo un poema!
Y a Sakura sentada en medio de las risas de sus compañeras, un sentimiento que pocas veces había tenido la oportunidad de vivir, la invadió desde sus entrañas, un mounstruo verde trepaba por cada una de sus terminaciones nerviosas, para quedarse atorado en su garganta, y rugía por salir. Dios... de verdad, que lo peores celos, eran los que no se podían reclamar.
¿Celos?
Si. Celos
—¿Que sucede fretona, estás celosa?—provocó la rubia, si Sakura supiera la oportunidad que tenia en sus manos, dejaría aquel comportamiento idiota, y entregaría todas sus fuerzas a restablecer a Sasuke y así investigar el porqué el castigo asesino. Pero por sobretodo aquello, la cura para Sasuke...
—Sasuke-kun...— el uso del honorífico llamó la atención de las tres chicas restante—él... ¿me asignaron de última para así averiguar la cura y devolverle sus sentidos completamente?
La sombra que cobijó el rostro de la ojiperla se hizo evidente—Sakura-san, Ino-san trató con sus hierbas medicinales pero incluso así Sasuke-san suele perder la ubicación de sus piernas e incluso brazos, cuando se encuentra en momentos de máxima tensión, la conexión que hay entre lo que su mente ordena y su cuerpo hace, se ve interrumpida. Creemos que es una afección de sus sistema nervioso central... y porque... Tu tampoco querías acercarte.
Sakura quería abofetearse, patearse, y todo lo demás. No había madurado absolutamente en nada.
—Bueno, Sasuke recuperó totalmente el olfato, fue algo pesado en el momento de hablar. Sabes como es él. Recuperó ciertas habilidades, pero aún necesitaba compañía... Aunque sigue reacio al contacto humano. Por cierto Sakura, quiero que le envíes estos ramilletes, él sabe lo que significan— Sakura se extrañó por la petición y más aún cuando se le fue entregado tres ramilletes, de flores de Cerezo— No sé porqué, pero al parecer siempre escogía estas flores cuando lo obligaba a escoger la flor base del arreglo—comentó Ino con cierto propósito en su voz.
Ino recordaba claramente, la forma en que Sasuke miraba contrariado las flores de Cerezo.
—¿Te gusta?— Sasuke enarcó una ceja ante la pregunta, Ino no había cambiado seguía siendo la misma acosadora de antes, pero con diferentes objetivos— Si sabes a lo que me refiero claro.
Y una cabellera rosada parecía menearse enfrente de sus propias narices. Sí sabía perfectamente a qué se refería era a otra cosa y no a la ridícula flor.
Y así Ino podía recordar muchas otras conversaciones, donde poco a poco Sasuke admitía según el su pequeño descontrol.
Sakura quiso burlarse al imaginarse la estupida imagen de Sasuke haciendo arreglos florales para Ino, seguramente engañándolo diciéndole que era un tipo de terapia. Sonrío.
—Un momento... pero Sasuke no ha tenido ninguno de esos percanses conmigo, es decir, puede tolerar más que antes el frío, sale de vez en cuando del apartamento— Sakura iba recogiendo sus cosas para despedirse, seguramente Sasuke estaría encasa preguntando en donde rayos se encontraba, aún así el no le dijese nada. De su boca casi escapa el hecho de que, una que otra vez rozaba con Sasuke, y no le provocaba dolor. Tendría que hacer sus averiguaciones por su cuenta. Las chicas indirectamente le decían que estaban realmente limitadas para encontrar información.
Había una insana obsesión por parte de ella, al querer acercarse a Sasuke... Y ahora tendría la excusa perfecta.
Próximo capítulo.
Hay un sonido… que lo amargaba en estos precisos instante más que cualquier sonido en el mundo.
… Uno constante, sin descanso y muy irritante, un sonido que parecía el repiqueteo de sus dientes al castañear.
… Y cuando sus orbes negras como la mismísima oscuridad se abrieron de aquel letargo al que le tenía miedo. Supo que efectivamente así era. Sasuke no lo admitiría nunca, pero cada vez que se sumía en el mundo de la inconciencia, en las más profundas lagunas de sus pensamientos, se encontraba algo oscuro, tenebroso, una sombra aferrada fuertemente a su ser, algo de lo que había tratado de deshacerse tras largos años colocando su vida en peligro. El miedo a algo que antes no consideraba siquiera imaginarlo en sus posibilidades. Pero allí estaba, aunque quisiera reprimirlo.
Ya no podía.
No más. No podía negar el hecho de que quería vivir. Aun cuando no tuviera nada por el que luchar, nada por lo que combatir, quería aún estar allí.
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El miedo de morir… El miedo a no despertar jamás.
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Las blancas sábanas se deslizaron suavemente por el ancho y fornido torso, algo húmedas, por el sudor del cuerpo al que arropaban, las gotas cristalinas recorrían lentamente sus abrazos e incluso piernas. Ya dormir ni siquiera le era un placer, y en un latido de corazón, reconoció que hace tres noches exactamente había dormido las horas más placenteras de su vida, en mucho tiempo.
… Y, la noche anterior estuvo a punto de dejar de controlar sus impulsos. Inspiró profundamente, permanecer junto a Sakura era de alguna forma una certera tortura, a pesar de que ella no fuera la más cercana de todos sus carceleros. Cerró lentamente los ojos antes de entrar rápidamente a la ducha y darse cuenta del silencio que ensombrecía la casa. Sakura no se encontraba cerca. Le extrañó la situación porque sabía que él era quien se levantaba primero de los. Seguramente saldría a investigar más de lo que a él le sucedía. Y eso sí que lo humillaba profundamente.
Era peligroso de muchas maneras que ella asomara su respingada nariz entrometida en sus asuntos sin resolver. Necesitaba colocar sus pensamientos en orden. Siempre sabía qué hacer, cuándo hacerlo, pero cuando se trataba de la ahora desafiante pelirosa, sus planes no marchaban tal cual esperaba. Así como su personalidad de alguna manera cambiaba de forma retorcida a su punto de vista.
Aún no sabe cómo demonios decidió llevar a Sakura a los territorios Uchiha, eso era terreno prohibido tanto física y sentimentalmente. Debía alejarse de ella.
—Demonios… — Susurró contra las gotas que recorrían apresuradas en sus labios finos. Sakura… Sakura… la muy traviesa sólo causaba un mar de confusiones de lo que él realmente tenía planificado en su futuro. Y cada vez se colaba una y otra vez de forma intensa y constante en sus pensamientos…
No le daría la razón a Naruto. A ninguno. Definitivamente no. Parecía una manojo de emociones juntas cada vez que se encontraba en una situación que no podría manejar.
Era una ninja, asesinaba sin dudar, perseguía sin descansar a su presa, cumplía misiones. Pero, cuando se trataba de cualquier mierda emocional, allí sí que era un real inexperto.
Por supuesto. Eso nadie lo sabría.
Se sintió rejuvenecido al salir de la ducha, mientras secaba sus cabellos, sus ojos negros dieron con dos objetos para nada relacionados entre sí, pero ambos cobraban importancia en él. Al lado de la ventana, bañados en la sombra donde los primeros rayos luminosos del día no lograban llegar, se encontraban los dos pergaminos que se hallaban en el escondite del territorio Uchiha.
Y en agua.-seguramente obra de su carcelera-. En una pequeña botella de cristal, siendo cubiertas de luz, se encontraban los tres ramilletes de fino lila, las flores cerezo que les fueron entregadas la noche anterior.
Maldita fuera Ino.
Sin duda alguna la rubia le encantaba verlo vacilar. Su estadía con ella, fue una de las más irritantes. Casi compitiendo con Naruto. Con los dos guardianes idiotas, y ambos rubios para variar, parecía empeorar su conducta e incluso se volvía mas inestable. Ino por la crudeza de sus palabras pues con él, la rubia no tenía nada de tacto como el que se esmeraba en tener con sus flores, y Naruto aunque era penúltimo de los guardianes era aún más insoportable, insistía en comprenderlo.-cosa que era cierta-. El castigo le hería en lo más profundo de su orgullo, y la pelirosa en especial lo sabía de alguna manera, pues no podría olvidar la mirada burlona y airada que Sakura le dedicaba cada vez que ocurría el intercambio de carceleros, cuando ella y sólo ella lo miraba de esa manera, le provoca de forma insana querer borrarle la luz de su mirada. Luego de 5 meses descubriría de forma no muy grata el porqué de su irritación cada vez que su aroma dulzón inundaba sus fosas nasales.
E Ino se encargaba de recordarle con sus mariconadas el porqué de su atraso en la recuperación normal de sus sentidos.
El consejo de vejestorios... Lo hacían sentir un inútil, convirtiéndolo en un despojo casi sin vida, para poco a poco retornarlo a la sociedad. Sólo a los sádicos del consejo se les ocurriría un castigo de tal calamidad.
Sabía que lo querían muerto. Una sonrisa socarrona se hizo presente en sus labios.
¿Qué clase de rostro, tenían los del consejo cuando se dieron cuenta, que la escoria Uchiha, seguía con vida?
Sasuke tomó con delizadeza extraña en él, como queriendo y no queriendo a la vez, los ramilletes de flores que la chica rubia le había enviado. Como bien había dicho todos lo sabían, absolutamente todo. Él era el único que negaba la realidad. Y lo seguiría haciendo.
Él único que sabía bien que clase de bestia era.
... Un monstruo de la oscuridad que poco a poco se extinguiría en una noche.
Y en un despojo de furia, los ojos negros de Sasuke contenía un destello entre tonos rojizos y anaranjados. No era su Sharingan... No.
Era las llamas del poderoso fuego heredado por el clan maldito, que consumía de forma lenta y torturante, los hermosos pétalos de Sakura.
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El fuego que descubre las verdades
El fuego que consume.
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Muy bien, ya sé que tarde mil años en colgar esto, pero juro que era por mis ocupaciones. Lo prometido es deuda, pero lo hice un spin off, es decir una escena en un solo capitulo, la conversación entre las chicas. Pues los demas siguen dejando espacios abiertos. y pues aqui vemos una Sakura rabiosa consigo misma, y un extraño Sasuke. Les deje un adelanto, que estará lleno de más misterios en cuanto al trasfondo de los ancianos del consejo. Y espero poder mostrar más sobre la interacción de Sasuke con Sakura.
