NOTAS: Me desperté a las nueve para hacer el dichoso capítulo, en fin, ¡aquí esta! Disfrútenlo mis pequeños homúnculos *insertecorazóngayaquí*


Capítulo 5: "Yo te ayudaré..."

"¿Descubriste algo?"

"¡WUUUOOOH!" El mayor dio un gran salto por el susto que le provocó el dios menor. "¡No me espantes así! Ahora que lo mencionas..."

"Descubriste algo."

"Sí, pero no creo que te guste."

"Dispara, viejo, tengo cosas que hacer."

"Bien, tu lo pediste. Se dice que hace mucho un humano cruzo las fronteras entre la Orilla Lejana y Cercana, ese humano cruzo caminos con un dios y sus hilos del destino se unieron, haciendo que el humano no pudiera regresar a la Orilla Cercana."

"Sólo dime lo importante, ya te dije que no tengo todo el día."

"A eso voy, para que ese humano regresara a donde pertenecía, el dios con el que unió sus hilos tuvo que romperlos, y esa es la solución, aunque el humano no recordó nada sobre su aventura en la Orilla Lejana."

Los ojos de Yato se quedaron como platos al escuchar esto, ¿la única solución era que ella lo olvidara? No estaba seguro si estaba feliz o triste sobre eso, por una parte los recuerdos que él ya creía olvidados no volverían a florecer, pero eso significaba que tendría que sacrificar el recuerdo vivo de su Shinki muy querido, y más importante que ella lo olvidaría...

"¿No hay otra solución?" Intento sonar lo más sensato posible, aunque Tenjin logró darse cuenta de que algo no iba bien.

"No."

El dios de la Calamidad dio las gracias y acto seguido se fue con su Shinki a su hogar, aunque no se imaginaba la agridulce sorpresa que le esperaba.

Al llegar a su "templo" en la entrada se encontró algunos zapatos desconocidos, eran unas sandalias rosas con dibujos de flores, un poco extrañado el Dios entro a su casa encontrándose a Yukine teniendo una animada conversación con la persona que menos, y al mismo tiempo más, quería ver. Era Hiyori, la cual al ver que el dios había llegado le tendió una cálida sonrisa.

"Hola, Yato." La chica dijo, haciendo que el menor se diera cuenta de la llegada de su maestro.

"¡Ah, maestro! ¡Por fin ha llegado! Ahora si me disculpan me tengo que ir."

"¡Hey! ¿A dónde vas!" El mayor detuvo al rubio en la entrada este le volteo a ver como si le quisiera decir algo: "arreglen sus asuntos mientras yo voy a comprar algo de comer." El dios no necesitaba comida, sin embargo la pequeña humana que veía la escena confundida sí. Yukine salió diciendo que no tardaba y dejo a los dos jóvenes en completo silencio.

El dios intentando sacar un tema de conversación no hiso más que preguntarle algo a la chica, algo muy importante.

"¿Te gusta el pan?"

"¿Eh? ¡Oh! ¡Si claro! Me gusta."

Otra vez se quedaron en completo silencio, el joven de cabello endrino pensó que era el momento adecuado de hablar seriamente con la chica.

"Dime Hiyori..."

"¿S-sí?"

"¿Nunca has tenido recuerdos que piensas que no son tuyos?"

"¿E-eh? Bueno la v-verdad..." A la chica le costaba hablar, nunca se lo ha dicho a nadie, pero tenía memorias y sentimientos que no son de ella. "La verdad tengo el recuerdo de un nombre..."

"¿Y cuál es ese nombre?"

"Tamanone, ese nombre lo escuche en algún lugar." Sus sospechas se habían aclarado, Hiyori es el renacimiento de su anterior Shinki, aunque el dios no se lo diría, no necesitaba saber.

También la chica no le estaba diciendo toda la verdad a Yato, recordaba que un joven decía ese nombre y de repente todo era negro, aunque decidió omitir eso y que en ese momento no pensaba que fuera importante.

"¿Algo más?"

"S-sí...Recuerdo un lago y un nombre, Sakura." La prueba definitiva, si ya estaba convencido de que la chica era un renacimiento esto lo confirmaba aun más.

"De acuerdo... Hay una cosa importante que tengo que decirte."

"¿Y cuál sería?"

"Ya encontré una solución para tu problema." El dios señalo la cola de gato purpura al decir problema.

"¿Sí? ¡Bien!" No, no estaba bien, el dios lo sabía, pero la chica no, de hecho, no sabía cómo se lo tomaría la chica.

"Tendré que cortar nuestros lazos."

"¿Nuestros lazos?"

"Si, al dos personas encontrarse se unen sus hilos, si esos hilos son fuertes, pueden que se encuentren de nuevo, si son débiles y se rompen, puede que se olviden." Ese era el problema de Yato, los hilos que tenía con las personas siempre eran débiles, a diferencia de otros dioses que no nacían por el deseo de una persona, si no de varias.

"¿Y nosotros tenemos esos hilos?"

"Tienes hilos con todas las personas que te has encontrado, puede que algunos incluso estén rotos, hay dioses que somos capaces de deshacer esos vínculos con las personas."

"¿No todos pueden?"

"No, pero yo sí, y eso es lo que voy a hacer, si rompo nuestros hilos tu volverás a la normalidad."

"Pero eso significa que te olvidaré..."

"Sí, pero no importa, soy un dios asesino, puede que sea lo mejor para ti..." Hiyori no se lo podía creer, lo olvidaría... No sabía por qué desde el principio supo que era una buena persona y sentía una extraña cercanía a él, aunque esa cercanía no le perteneciera ya que era de su anterior "vida", pero esto ella no lo sabía.

"T-tú...Realmente no eres una mala persona, ¿verdad?"

"¿Por qué piensas eso?"

"No lo sé, desde que te conocí me he sentido cercana a ti, y ni siquiera te conozco, pero en el tiempo que hemos pasado juntos me he dado cuenta de que tenía razón, no eres una mala persona, y no te gusta lo que haces."

Yato la veía sorprendida, no se esperaba algo así.

"Vamos Yato, puedes cambiar... Yo te ayudaré...

Yato abraso a la chica, la cual correspondió el abrazo prolongándolo por unos minutos, quien diría que esa pequeña felicidad se terminaría.

El dios se percato de algo y soltó a la chica para revisar, esta sólo la miraba preocupada. El joven dios abrió la puerta para encontrarse con Yukine en el suelo y a una mujer que no quería ver.

"¡Yato-gami!"

Era Bishamonten, la diosa de la lucha, estaba montada en su león con su típico traje que mostraba todo su ser, y su látigo.

"¡¿Qué quieres?!"

"Venganza, Yato-gami, tu sabes bien porque..."

La chica se oculto detrás del dios, sin embargo la diosa de la Lucha se dio cuenta de su cola de gato. Ella ataco a los jóvenes haciendo que saltaran a un lado y desvelando la identidad de la chica que se encontraba escondida detrás de Yato.

"¿Una...humana?" Medio humana, técnicamente era una Ayakashi, pero la diosa no le dio más importancia.

"¡Por favor! ¡No le haga daño!" La diosa la miro sorprendida para después comenzar a reír divertida por la actitud de la chica.

"Es obvio que tú no sabes cómo es él en realidad... ¿Qué va a saber una simple humana?"

"¡Más que tú! ¡En realidad!"

"¿Cómo puedes hablar así de un asesino?" Nunca le había dolido tanto ser lo que es, sentía que la chica se alejaría de él si seguía diciendo eso... "Niña, eres joven además de sólo ser una humana, te perdonare la vida, vete de aquí y deja de ser tan ingenua, tal vez así te vaya mejor en la vida."

"Hiyori, vete." El dios se paro e frente de la chica, haciendo esa actitud fría con la cual la gente le conocía.

"¿Yato?"

"Yo me encargo, Sekki." Yukine, que ya se había levantado por completo, se transformo en una espada, estaba vendada por donde se agarraba la espada. El dios dio un gran saltó bastante veloz y ataco a la diosa la cual se defendió con otra espada bastante gigante.

"¡Saiki!" Al ser tan grande la espada, hizo que Yato y Yukine volaran unos cuantos metros para caer al suelo, rápidamente el dios se levanto y volvió a atacar esta vez durando más en combate.

La diosa hizo un ataque que provoco que Yato se alejara, ella lamo a otros dos Shinkis.

"¡Sūki! ¡Gaiki!" De la nada aparecieron dos pistolas, la diosa le dio instrucciones a alguien o algo, sin embargo la chica no sabía a quién.

"Kazuma, apuntale a ese infeliz."

"Viina...No tenemos que hacer esto."

"Asesinó a nuestro clan, Kazuma, ¿¡que no quieres vengar al clan ma!?

Kazuma ciertamente no quería, era su culpa que todos ellos estuvieran muertos, él se lo pidió...


"¡Por favor! ¡Ayúdame!"

"¡No quiero que mi maestra muera!"

...

...

"Ven conmigo, hay trabajo que hacer."

...

"¡Ven, Hiki!"


NOTAS: Muy sensualon el episodio, ¿eh? En fin, lo prometido es deuda, y yo cumplí, la primera vez que pasa, pero cumplí. ¿Quieren una curiosidad? El que estaba recordando cosas no era Yato si no Hiyori, esto es para que sepan que ya todo lo tengo planeado, ¡no estoy improvisando! ¡Este fic si que va a un lado! Bueno me voy, nos leemos, chauuuu!