.-Cerezo sin espinas-.
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—No. No puedo
—¿Por qué?
—Si lo digo... Si lo escucho de mi propia voz... Estaré perdido.
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—¿Repito el procedimiento o ha quedado claro?—la chica insipiró profundamente, y exhaló despacio y con calma, las orbes esmeraldas divisaron el horizonte que se alzaba a lo lejos, y el amanecer combatía sin piedad cualquier sombra. La voz del heredero de la segunda rama del Clan Hyuuga se filtraba por el pequeño aparato colocado estratégicamente en el oído de Sakura. Bien, debía concentrarse, incluso el clima estaba su favor y estaba siendo dirigida por uno de los ninjas élites de su aldea... Pero, el sólo intentarlo le costaba gran parte de su energía mental. Y más con lo que había sucedido en la madrugada de ese mismo día... Poco se sumergía en pozo... sin fondo, sin salida, se ahogaba... y lo peor era que la sensación la seducía. Se estaba volviendo loca.
—¿Haruno? ¿Has comprendido?— La voz elegante y masculina del chico Hyuuga le tomó por sorpresa.
—¡Si! ¡Taichou!— Neji al otro lado de la línea, carraspeó un poco antes de seguir con las instrucciones.
—Necesito que estés aquí con nosotros Sakura, aunque el diamétro de 5km se encuentre despejado, no sabemos si el objetivo estará siendo vigilado, ¡enfócate!—indicó severo.
Sakura tensó su mandíbula ante la crítica, no era idiota, sabía muy bien que Neji se refería a otra cosa, o exactamente a alguien—Gomen, Me acercaré por tierra, esperaré tus instrucciones, desactivaré el genjutsu en caso de que lo detectes, y Kiba se reunirá conmigo al ubicar el objetivo— repitio Sakura rápidamente y de memoria sin dudar.
—Muy bien...Kiba ¿Has oido eso? ¿El procedimiento ha quedado claro?
—¡Hyuuga te he dicho más de una maldita que vez, que dejaras ese tono!—la chica sonrió sabía a lo que se refería, Neji Hyuuga había cambiado pero aquella arrogancia de Genio era su huella personal, la voz de Kiba era algo ronca, y solía desafinar cuando se alteraba, parecida a la de Naruto, Sakura sintío como su corazón comenzaba a latir más rápido, su cuerpo se preparaba ante la inminente descarga de adrenalina;-sensación que le encantaba-;, por el modo de hablar de Kiba, sabía que ya se encontraba en marcha a través de la otra ruta alternativa, que estaba abarrotada de enormes árboles, debía comenzar o no, se sincronizaría con su llegada.
Escuchó un suspiro de Neji, y enseguida emprendió su camino, con una sola idea en su mente, si lograba alcanzar y capturar con éxito al objetivo podría estar más cerca de mejorar la condición de Sasuke, y podía hablar con su maestra acerca de lo que le pareció entender en aquel libro misterioso.
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Los rayos de sol se colaban cálidamente en la amplia sala de reuniones ubicada en su torre. Si... Tsunade sabía que la calma tranquila que se respiraba en la atmósfera no era más que una cortina de humo, para el silencio inquietante y letal que se sumía la torre cuando llegaba la ocasión en la que el consejo de vejestorios.-como ella les llamaba-. visitaba la zona, podía percibir por los vellos de su nuca, el aura de alerta que su discípula emanaba sin control, sonrió... Era totalmente comprensible, la chica era joven, en cambio ella, tenía sus buenos años de experiencia para poder ocultar su nerviosismo y grandes cuotas de ansiedad que le provoca el puesto de Hokage. Y si prestaba un poco más de atención podía oler sin esfuerzo el poderoso veneno con el cual se encontraban bañadas cada una de las cuchillas del arma de Shizune.
—Calma... esperemos que no sean necesarias— Shizune removió nerviosamente sus manos que se encontraban dentro de sus mangas, tratando de en lo posible ocultar su arma rutinaria, y algo avergonzada por ser descubierta. Pero al mismo tiempo no se arrepentía de estar preparada para la batalla, en caso de que fuera necesario.
—En su momento lo serán, Tsunade-sama—Tsunade cruzó sus largos y delgados dedos elegantes deltante de sus rostro, afincando sus codos en la amplia mesa, sus ojos pardos veían con fijeza la puerta de entrada, como esperando que en cualquier momento el anciano decrépito y la anciana hueca entraran con sus sonrisas astutas.
—Para ese entonces, ellos no tendrán con que defenderse. Por los momentos sólo podemos hacer tiempo con nuestra muy valorada diplomacia hipócrita—
Pensar que todo se debía a un sólo chiquillo, que logró escaparse de un destino totalmente desolado o aún peor, quedarse con el único destino que era posible: La muerte. Tenía la esperanza y fe puesta en su discípula en que podría sanarlo. ¿Y por qué no? Asegurar otra pequeña suposición.
Un chirrido algo escalofriante al parecer de Shizune indicaba la entrada de alguien y automáticamente hizo aparición una de las mujeres más influyentes de Konohagukare.
— Tsunade-Hime, nos vemos nuevamente...— Koharu Utatane, una integrante del Consejo de Ancianos hacía su entrada, Tsunade sabía que aquella apacible sonrisa y ojos levemente entrecerrados, eran una farsa, podría ser una anciana pero era letal en cuanto a decisiones se trataba " El fin justifica los medios" es su lema, uno que era usualmente criticado por el viejo Sarutobi. Y más atrás le acompañaba el viejo Himura...
—Buenos días, Utatane...Mitokado— la sonrisa apacible desaparecía de sus rostros para darle paso a una mueca llena de soberbia. Si algo sabía de su maestra es que no le rendía pleitesía a nadie... y mucho menos a humanos de tal calaña reconoció Shizune orgullosa.
—No cambias nada querida— Tsunade elevó una de las comisura de sus labios escarlatas, con genuina arrogancia, y cruzando sus brazos delante de sus exuberantes pechos observaba altiva como poco a poco los integrantes del consejo tomaban sus asientos.
—Oh.. pero ustedes sí que han cambiado—Shizune quiso sonreír ante el ceño fruncido de la anciana.
—Muy bien... muy bien, basta de formalismos... a lo que vinimos— "El viejo Himura está muy serio" pensó la Godaime ante la actitud poco frencuente en el anciano. Solía realizar chistes sexistas, y aseveraba en cada ocasión que podía, la importancia de ANBU raíz como fuerza militar... Y que los demás Ninjas eran simples peones y máquinas para matar.
—Oh Mitokado, por eso me encanta que estés presente. Como sabrás soy la Hokage, y comprenderás que tengo muchas cosas que hacer, así que vayamos al grano, como por ejemplo... ¿Por qué ustedes son los únicos representantes del Consejo? Realmente me complacería pensar que es porque soy una mujer intimidante...
La anciana que hace algunos segundos llevaba una sonrisa con falsa amabilidad, desapareció instantáneamente:— Vamos a decir que... a lo que vinimos no necesita demasiado público... Así que estuvieron de acuerdo con nuestras razones y nos permitieron representarlos en ésta reunión.
O los amenzaron, pensó Shizune con certeza.
Al anciano Himura, se recostó sobre el espaldar del Sillón y volvió con su sonrisa habitual, mientras con voz cantarina y bajo los ojos atentos de la Hokague y Shizune, las podrían en máxima alerta su siguiente petición:
—El consejo de Ancianos de la Aldea oculta de la Hoja, Creemos e insistimos en que el Joven heredero de Clan Uchiha, Sasuke Uchiha, debe estar bajo la custodia de ANBU raíz.
Y Shizune supo que por el silencio de su maestra, aquella reunión sería el comienzo de problemas internos...
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Aquí... se probaría no sólo los ideales de fortaleza... sino la lealtad hacia un pensamiento. Sería el comienzo...
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— ¿Sería el comienzo de una guerra?— Sai apreciaba a la aldea, respetaba y quería a sus compañeros... Y amaba a Ino, aunque sabía que tenía problemas para demostrarlo... Pero cuando Ino hablaba con aquella voz chillona y indiscreta, constantemente colocaba a prueba su entrenamiento, pues la urgencia de ser hermético hacía mella en él.
Ino al percibir el silencio de Sai, un delicioso el punto de vista del chico.- trepaba lentamente desde el cuello hasta las mejillas, delatando lo avergonzada que se sentía... —Oh... En verdad lo siento, de verdad, de verdad de ver-... Y él... al mismo tiempo le encantaba interrumpir sus grititos con un beso y así poder observar cada una de sus reacciones. Ino lo sabía... sabia que él observaba cada uno de sus gestos, la observaba desde la punta de sus dedos hasta la punta de sus cabellos... cuando conoció a Sai, muchos describían su mirada como vacía, muerta, sin vida, pero sabía que en ella estaba reflejada aquella curiosidad genuina y voraz...
...Ella pasaba de un rosa o un rosado un poco más llamativo, y a él le gustaba compararlo con el rosado que acompaña el ocaso en las tardes, SÍ... le faltaba comprender mucho acerca de las emociones humanas, pero sabía que con Ino podría aprender, pues ella no reparaba en demostrarle cada una de ellas.
Ino llevó uno de sus dedos a sus labios rellenos y rosados, un poco sorprendida y complacida por aquel beso juguetón. Sai la sorprendía con sus acciones pequeñas pero cargadas de significado.
—En verdad... lo siento— Sai asintió aceptando su disculpa— Honestamente no te escuchaba... pero en lo que mencionaste aquello me descolocó un poco. Llevó una mano y acarició sus cabellos dorados llevandolo hacia atrás, claro gestos de frustración.
—¿Estas preocupado por Sakura cierto?
Ino detuvo el recorrido de su mano, y la dejó caer lentamente.
Sí...
—¿Qué dices? ¿Por qué debería?— parecía que ella misma se hacía esas preguntas para calmarse— Sakura es más fuerte que diez mil hombres juntos.
—Cuando llevas tus manos a tu cabello, eso te relaja y sólo lo haces cuando piensas en Sakura, me hace sentir celoso— Y Ella le encantaba esa franqueza. Ino dejó escapar una sonora carcajada liberándose un poco de la tensión de sus hombros... Caminó unos pocos pasos para seguir regando sus plantas, estar en el invernadero la relajaba pero no solía pasar su tiempo allí, sino en la tienda. Esperaba paciente a Sakura y poder estudiar juntas el objetivo para la cual había salido... Sintió unos labios tibios en la base de su cuello, que hizo que se estremeciera en los brazos de su chico.
—Tú mismo lo has dicho Sakura es una chica fuerte, ella regresará en cualquier momento—Sai no sabía como consolar... No era su fuerte y probablemente nunca lo sería, Ino asintió un poco avergonzada.
—Por cierto... que es eso de podría iniciarse una guerra ¿De qué hablas? o mejor dicho. ¿Qué piensas?.
Sai alzó sus cejas inocentemente—¿De verdad quieres saber que pienso?— Ino se sonrio.
—Estoy siendo seria.
—Yo también...—Sai se apartó un poco y prosiguió con voz extraña— Es mi parecer. Algo se avecina, cuando tenga más información te lo haré saber. Y así podremos proteger a nuestra querida Aldea y a la fea de Sakura.
Ino hizo un mohín y habló con voz cantarina—¿Sabías que antes pensaba que estabas enamorado de Sakura? La observabas... incluso un poco como lo sueles hacer conmigo.
Sai se colocó frente a ella, y con su mano enguantada tomó su mentón alzando su rostro—Lo notaste.
Ino asintió con un mohín tierno en sus labios.
—Lo hacía a propósito. Y ¿Adividina qué?... Funcionó— Y aquellos labios pálidos, fríos se posaron en los suyos con delicadeza.
Ino adora cuando Sai la trata con mucho cuidado. Como si fuese una hermosa rosa, pero con espinas.
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.Esa madrugada...
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El dolor de cabeza amenazaba con explotarle los sesos, y él ya no sabía si hacerlo el mismo chocando contra una pared o lo que fuera para quedar inconsciente, y no saber nada de él mismo por algún tiempo. No había dormido nada bien, odiaba admitirlo pero debía ir a consultar con la vieja Tsunade, y odiaba aún más el hecho de que debía ir custodiado por su guardian a cargo.
Precisamente lo que él no quería. Poco a poco reconocía que estaba llegando a su límite, no quería cometer ninguna estupidez, algo inusual en él, pero en su estado parecía estar más vulnerable a realizarlos.
Y como odiaba aquella palabra... Vulnerable, pero así se sentía, completa e irremediablemente vulnerable cuando ella estaba cerca.
Su mandíbula se tensó cada punzada venía con más intensidad, sentía como si una espada atravesara todo su cráneo, no podía abrir los ojos, pues sólo aumentaba la intensidad. Masculló una maldición antes de levantarse de su cama, colocó ambos pies, mentalmente trataba de visualizar el balance de su cuerpo, sintió el frió del suelo de madera, y con un poco de premiante expectación comenzó a dar pasos, lentamente empezaba a tener seguridad, y a confianza de que mejoraría.
Está despierta...
Si... sus dientes castañearon de la rabia. Odiaba de sobremanera como los vellos de su nuca se erizaban, cuando sentía su presencia revoloteando por allí. Odiaba su aroma que chocaba contra su nariz en lo que despertaba, pero allí estaba él, que sin querer todos sus sentidos se agudizaban para percibirla a toda ella y a nada más. Hizo memoria de la discusión de la noche anterior, e involuntariamente una comisura de sus labios se elevaba, hasta que se dio cuenta de lo que estaba a punto de ocurrir y su dolor de cabeza se intensificó más.
Maldita Sakura.
No tenía remedio, tendría que bajar y decirle que iría a consultar con Tsunade, pero que quería ir solo, aunque dudaba que accediera dada su naturaleza entrometida.
Unos pasos apresurados, lo sacaron de sus pensamientos, cuando sintió como abrían la puerta sin miramientos.
—Se toca la puerta.
Y ella se congeló en su sitio, al verlo de pie, en la puerta del baño, no se cansaba de observar como ella actuaba. Totalmente impredecible.
—Err... Pensaba que estabas dormido— Sakura se removió en su sitio, y no dejaba de observar el piso, "rara"... Era la palabra que la definía más—¿Quieres agua?— Bien. Pregunta estúpida. Cuando observó como Sasuke enarcaba una ceja, supo que estaba haciendo el ridículo. "Maldición y todo porque iba hacer una cursilería".-se reprendió a sí misma-.
"Oh vamos, no querías irte sin despedirte. Oh no. Oh si. No, sólo cumplía con la obligación de ser responsable por su custodiado. No, quería ver su cara durmiente y asegurarse de que dejabas todo bajo control. Querías asegurarte de su bienestar"
Dios...
Allí contra la puerta de su cuarto, involuntariamente sus ojos hacían mucho más que sólo notarla. Ahora... la "observaba", llegó a la conclusión que si jamás hubiese visto aquel puño destructor Sakura hasta podía pasar por ser una chica frágil. Tenía los brazos escondidos detrás de cuerpo, sus pies estaban juntos, muy firmes, así que no estaba relajada, pero sus ojos, esos sí que no nunca se doblegaban y eso le provoca una insanas ganas de querer que ella se mostrara dócil... pero ante él.
—¿Y bien?...
Sakura, pulverizo en su puño la pequeña nota que tenía preparada y que dejaría en su mesita de noche. Y sintiéndose como idiota, cuadró sus hombros...
—Saldré, no regresaré, sino hasta la noche.
—No es la primera vez, ¿Por qué me avisas?
Sakura abrió sus labios pero, nada salía, trataba de buscar en lo más recóndito de su cerebro una frase sarcástica, pero ni siquiera se asomaba una respuesta, así que sólo encogió sus hombros para confusión de Sasuke, quien esperaba otro tipo de respuesta o gesto.
— Iré con Tsunade, no quiero que estés presente.
Trato de ignorar como aquel hoyo dentro de su corazón se hacía más grande, así que hizo lo mejor que sabía hacer.
—¿Qué sucede?¿Despertaste llorando como niña?—Y el destello rojo de los ojos de su inquilino, hizo que inconsciente se mantuviera pegada contra la puerta.
Y Sasuke pensó que si estrangulaba a Sakura en ese momento, tendría tiempo de escapar.
—Tranquilo príncipe, ni aunque quisiera pudiera ir a verte como lloras con Tsunade, así que puedes sentirte a salvo de que alguien observe lo vulnerable que eres—No pudo darse cuenta cuando el torso de Sasuke chocaba contra el suyo y la aprisionaba con todo su peso, mientras que una de sus manos le cubrían su boca, y otra la tomaba de su cabello, haciendo que su cabeza quedara altiva mientras que el reposaba sus labios en su oreja.
—No me tientes Sakura... No me tientes.
Sakura estaba furiosa, estaba bajo su merced de nuevo y como si se tratara de una chiquilla, y sin pensarlo dos veces, sacó su lengua y lamió con lentitud la palma que cubría su boca. Pensó que Sasuke sólo se apartaría del asco, o diría una de sus frases sarcásticas. Pero sus ojos se oscurecieron y una sonrisa socarrona hicieron su aparición.
Y a ella le pareció lo más erótico del demonio.
Había acumulado cierta cantidad de chakra cuando el sonido de la radio que cargaba encima, interrumpió el momento de tensión, y recordó el porqué de todo.
Tenía una misión que sería a favor de la calidad de vida de Sasuke. Una planta. Una muy extraña, que se encontraba en la frontera con el País del Viento, habían pedido permiso a KazeKage, pero era una zona peligrosa pues abundaban los ninjas renegados en las afueras del país.
—Da gracias a la radio, idiota, porque te iba a borrar esa sonrisita de la boca.
Sasuke se apartó e inspiró profundamente, viendo como Sakura le daba la espalda y descendía por las escaleras. Se restregó sus ojos, sorprendido al notar que el dolor de cabeza había desaparecido, pero que una nueva sensación se había instalado en él, aquel cosquilleo desesperante, constante, díficil de borrar, cuando entraba en contacto con ella.
Reconoció que si no hubiese sido por aquel sonido, tal vez y sólo tal vez hubiese hecho una cosa estúpida, pero que tambien se hubiese encargado de disfrutar.
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Próximo capítulo:
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—Aquí mando yo, y las cosas se hacen como yo quiera. Sasuke Uchiha se encuentra bajo mis jurisdicción. Y si ustedes creen que el colocarlo en una celda de la ANBU Raíz no es suficiente. ¡Pues se pueden ir al demonio!
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—¡Oh vamos! ¡No es un secreto! ¡Todos sabemos que estás loco por Sakura! ...—Cuando Naruto abría la boca, y decía aquellas pistoladas, no le molestaba ni por un segundo volverse nuevamente un asesino.
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