NOTAS: Es domingo y su cuerpo lo sabe! Y también yo lo sé así que aquí está el capítulo de hoy, disfrútenlo, ya le queda poco a este fanfic de acabar ;-;


Capítulo 6: "Todavía...Lo siento..."

Bishamonten, también conocida con Vaiśravaṇa, una mujer de carácter fuerte por lo que se podía ver, y por alguna razón, odiaba a Yato con todas sus fuerzas.

Hiyori no lo podía creer, ver una lucha tan atroz entre los dos dioses era... horrible, no sabía la razón de esta pelea pero sin duda alguna la debía parar.

"¡Alto! ¡Por favor! ¡Ya no peleen más!" Sin embargo sus gritos no fueron escuchados, se sentía sola en medio de guerras y conflictos, una escena del pasado pasó ante sus ojos, como si lo estuviera viendo, era Yato matando a muchas personas, su mirada era la de un vil asesino sin piedad, no podía creer que ese es el Yato que ella conoce.


"¡Por favor! ¡No me mates!"

Yato no contestó, simplemente se acercó lentamente a su presa.

...

"¡AAAAAHHH!"


Despertó de ese mal sueño, volviendo a la cruel realidad, era verdad, el dios era un asesino, y nunca vio los hechos, siguió con él, ignorante de lo que hacía y le creyó, cuando sabía que nada era verdad, se engaño a ella misma, pero ya no podría escapar de su verdad, ese escudo de mentiras se iba rompiendo lentamente y ella tendría que afrontar su realidad, dejando atrás esos sentimientos que no le pertenecían y nunca lo hicieron.


"¿Quién eres?" La joven de ojos purpuras preguntó.

"Me llamo Sakura, tu eres mi renacimiento."

"¿Tu renacimiento...?"

...

...

"No les creas más a esos sentimientos, nunca te pertenecieron y son inciertos,

yo caí en ese juego y me perdí en mi oscuridad, ya no sigas mis

sentimientos, un negro final será lo que te aguardará."

...

...

Con cada paso su futuro se hacía incierto, las palabras de Sakura, la actitud de Bishamon, ¿en qué creer? ¿En qué no creer? Sólo había dos caminos, la ignorancia o la verdad, una decisión ciertamente fácil para algunos, pero para ella... ¿De verdad esos sentimientos no son suyos? ¿Son una farsa? Un cruel pensamiento...Caería en su juego, se dejaría engañar, esa es su decisión, crea sentimientos verdaderos, no dejaría que su Yato muriera...


"¡Hiyori! ¡¿Qué diablos haces?!" La chica con cola de gato se colocó en frete del dios caído defendiéndolo de la diosa que lentamente se acercaba para matarlo.

"Niña... Te lo advertí, ahora si tanto quieres estar con él... ¡Los mandaré a los dos al infierno!" Dicho esto la diosa atacó a ambos, humana y dios, los dos evitaron el ataque saltando en direcciones opuestas. La furiosa mujer de dorados cabellos en vez de atacar al dios decidió encargarse de la humana primero, atacándola con todas sus fuerzas.

"¡Gaiki! ¡Sūki!" La diosa le disparó varias veces con la chica evitando cada una hábilmente, sin embargo el dios no dejaría esto pasar atacando a la diosa por la espalda, ella se dio cuenta a tiempo y lo evitó disparándole a él también, dejando de lado a su primera presa.

"¡Hiyori, huye!" El dios le grito con todas sus fuerzas mientras evitaba las balas que la diosa le disparaba.

"Viina, ¡no tenemos que hacer esto!"

"Kazuma regresa." Dicho esto, el pendiente que antes estaba en la oreja de la diosa se transformo en una persona, era un joven de pelo castaño y ojos verdes, en su mano se leía el nombre: Kazuma.

"¿V-Viina?"

"No te metas Kazuma, si sigues así no podre matar a Yato." La diosa dio un gran salto, diciendo el nombre de Saiki, apareciendo la enorme espada que antes había usado para atacar al chico, este se defendió con Sekki, pero al ver que no duraría mucho escapó de la espada dando un gran salto. La mujer se empezó a acercar lentamente.

*paf*

Mientras no la veían Hiyori atacó a la diosa con un palo, ésta la volteo a ver sorprendida.

"Tú... ¿Me atacaste...?" De un momento a otro, la diosa hecha una furia ataco a la chica que sólo la esquivo sin ningún tipo de reacción, Yato la vio sorprendido, ¿qué le estaba pasando? No entendía su actitud, pero lo más extraño era su cara sin expresión, parecía como si actuara inconscientemente.

Los ataques de Bishamos cada vez eran más certeros y a Hiyori se le acababan las energías, Yato algunas veces intentaba acercarse a defenderla, sin embargo la diosa lo mandaba a volar haciéndole imposible hacer algo por ayudarle, Kazuma, el Shinki de Bishamon, intentaba hacer a la rubia entrar en razón, sin éxito en cada intento, sabía que era su culpa que Viina odiara a Yato, pero no podía hacer nada, no sabía qué hacer, hasta que...

"¡Jinki!" Un Shinki en forma de látigo atrapó el pie de Hiyori, haciéndola caer después de tanta pelea, por un momento pareció que regresaba en sí, teniendo una expresión de miedo en el rostro, sin embargo, ese sentimiento volvió a desaparecer en su cara inexpresiva.

"¡Hiyori!" Yato intentó atacar a la diosa por la espalda, está nuevamente lo mandó a volar dejándolo muy lejos de la escena.


Su tiempo se detuvo tras esa escena tan peculiar, un sentimiento vago
de tristeza recorrió su cuerpo, de un momento a otro ese espíritu que vagaba entre
Orillas quedó fuera de vista, ¿dónde se encontraba? En el más allá...
Un grito desgarrador fue lo único que se escuchó, la ira invadió su mente,
sin darse cuenta atacó a ese ser que le quitó a su ser querido con todas sus fuerzas,
no tenía otra cosa en mente, no importara el dolor que le provocara a su
Shinki, él sólo atacó, y atacó, y volvió a atacar. Las lagrimas que caían llenaban el vació que
que dejó al desaparecer, su energía se agotaba, con un simple golpe, Sekki salió volando
dejándolo desarmado, sólo...


"¿Ves ese sentimiento?" No hubo respuesta.

"Eso es exactamente lo que yo sentí cuando mataste a mis Shinkis, y ahora..." Levantó su gran espada en el aire, "¡Yo te mataré a ti!"

Estaba listo para aceptar su destino, aunque alguien fue más rápido y tomó su lugar... La espada que hace unos momentos le ayudó a pelear se encontraba partida a la mitad, vio como Yukine caía y desaparecía, lo había perdido, ya nada tenía sentido, ¿cómo pudo caer tan bajo? Dejo que se fueran los únicos que lo aceptaron como una persona, por un momento creyó que podría escapar de su realidad, él es un asesino, y ahora debería aceptar el destino que todo asesino merece.

Pero ese nombre que por tanto tiempo lo siguió ciegamente no había desaparecido, todavía lo sentía, intento llamar su nombre por última vez.

...

...

...

...

"¡Sekki!"

Hay estaba de nuevo, su amigo, su compañero, se encontraba con vida, una brillante luz inundo el lugar, veía como su Shinki se convertía, dos espadas llegaron a sus manos. Confiado por su regreso, el dios atacó a la rubia, haciendo que ella retrocediera, la fuerza de su Shinki renovado era bastante poderosa, en unos momentos, con unos pocos golpes, la pelea se tornó a su favor, dejando a la diosa herida y en desventaja, el dios herido y con intensiones de matarla se acercó a ella.

...

"¿Qué haces...Kazuma?"

"¡K-kazuma! ¡T-tú...!" El Shinki recibió el golpe que debía matar a su maestra, Yato se dio cuenta a tiempo y se detuvo dejándolo con vida, por ahora.

"Viina... Por favor... Paren... Todo esto... es mi culpa..."

"¿¡De qué estás hablando!? ¡Tú no has hecho nada!" Las lágrimas de la diosa empezaron a brotar.

"Yo... Le pedí que los asesinaran... Al clan ma..."

Se sorprendió al oír tan inesperada noticia, empezó a recordar... Todo lo que había pasado...


"¡Alguien a punzado a la maestra!"
El murmullo del clan se esparció sin ton ni son, expandiéndose en todo el lugar,
los Shinkis asustados empezaron a pelear, matándose los unos a los otros,
un débil Shinki escapó del lugar, dejándole sus esperanzas a una leyenda...
Una leyenda de un dios asesino que mataría a quien se lo pidieras...
Lo buscó y lo encontró acompañado de una pequeña niña de pelo corto,
una niña que a día de hoy no volveremos a ver...
"¡Por favor! ¡Necesito su ayuda!"
El dios lo miró indiferente, esperando que pagara por su petición,
"Yo... no tengo dinero... ¡Pero, por favor! ¡Salve a mi maestra!"
No sabía por qué, pero aceptó, se dejó llevar por sus sentimientos, otra vez,
sus sentimientos se habían llevado a Sakura, y ahora se llevarían la vida de cientos
de Shinkis.
...

No quedó ni un rastro de lo que una vez fue el poderoso clan Ma, a excepción de un pequeño Shinki
que hoy en día se convirtió en un Hafuri y protegió a su maestra
por segunda ocasión de su muerte.


"Kazuma..."

"Puede hacer lo que quiera... Quitarme mi nombre, matarme, lo que usted quiera, pero por favor... Perdóneme..." Dicho esto el castaño cayó rendido ante el dolor y se desmayo. Su maestra se acercó a su débil cuerpo y lo abrasó llorando.


NOTAS: Me odio por haber escrito esto, en fin... Espero que les haya gustado, y si no sean libres de asesinarme mientras duermo (?) lo sé, lo sé, quedó horrible, pero bueno, y ya por fin, el siguiente capítulo será el último, y si, Hiyori se murió xD, perdónenme :,D. Otra cosa, es exactamente lo mismo que en el anime pero bajo otro contexto, no tengo originalidad, pero ese fue mi propósito desde el principio así que ni modo. Nos leemos, chau! (Ojo que por ser el último capítulo puede que lo suba antes).