Y allí la última oportunidad
Aquella que se asomaba en el horizonte
Todos los días se unía la esperanza
De confesarte algún dia
Que mi tormenta siempre ha sido tu lejanía.
.
.
.
—¡Maldita sea, Sakura! ¿Dónde estás? — Akamaru gemía lastimosamente y sabía que era culpa de su descontrol, debía calmarse.
No admitiría que estaba asustado.
Porque no era así.
No lo admitiría.
…
…
1
…2
…3
… ¡Oh, Demonios! ¡Estaba asustado!¡Lo estaba! Y no podía moverse, ni un mísero paso, sentía como sus cuerdas vocales se desgarraban tratando hacer el máximo esfuerzo para poder evocar el rugido animal que quería escaparse de su alma. Había perdido de vista a sus dos líderes, no había rastro del aroma de Sakura, ni del olor de Neji, era como si se los hubiese tragado la tierra.
¿Qué debería hacer?
Se sentía un completo inútil, no sabía en qué momento había entrado en una especie de genjutsu de la que no podía escapar, y era demasiado extraño, podía escuchar claramente el ladrido desesperado de Akamaru, era como estar en otra dimensión paralela, sin poder acceder a la real.
¡Demonios!
Ya era bastante horrible vivir pesadillas con los genjutsus de Ino y Sakura, como para que esta misión estuviese involucrada con técnicas de ilusión, y se sentía aún mucho peor al recordar que formaba parte de un experimentado equipo de reconocimiento.
Incluso, no podía creer extrañar al controlador de insectos, él siempre sabía cómo sacar al máximo sus habilidades tanto las de Hinata como las suyas propias.
A todas estas… ¿Cómo estaría Sakura?
:-:-:-:-:-:
.
.
Bien.
Algo andaba mal. ¿En serio?, No, no era el momento idóneo para responderse preguntas estúpidas. ¿Seguimos?
Muy mal para ser honesta.
No necesitaba el sensible y calificado olfato del Clan Inuzuka para detectar la increíble aura asesina que rodeaba a la planta. Ni los ojos del genio Hyuuga para detectar los niveles casi mounstruosos de Chakra que emergían de tan particular y exótica planta.
Pero sobretodo… ¿Cómo haría ella para acercarse y tomar si quiera un pétalo violeta de la flor?
Había notado cierto pitido en sus oídos como el que había aprendido a aceptar que aparecía cuando se encontraba en peligro. Oh Dios, y el palpitar de su corazón hacía mella en su cabeza, eran como aguijones que clavaban de forma constante y sin descanso en su cerebro. Podía sentir como lentamente su temperatura aumentaba y se galopaba en su fuerte temperamento.
Estaba asustada. Muy asustada.
Y aquella planta. No sabía si partirse en risas por lo que en su mente poco a poco se iba formando, el trastornado y enfermo pensamiento de que la planta de alguna forma sabía lo que en su espíritu ocurría.
Sakura sentía de forma palpable la inminente muerte, por lo que había estado aproximadamente 30 minutos de pie sin moverse.
De alguna u otra forma, sentía hasta su propia saliva seca, se miró sus manos, y sí;- sus manos ya desnudas;- sus guantes estaban rotos, y a simple vista, parecía que la planta tenía una especie de alma, o podría decir hasta personalidad.
¡Maldita sea! ¡Se estaba volviendo loca!
.
-.-.-.-.-.-.-.
.
.
—Neji entraré en el genjutsu — Neji sabía que cuando Sakura lo llamaba por su nombre de pila, algo extremo debía estar ocurriendo, puesto que siempre le gustaba separar el hecho de que eran viejos amigos, para así evitar las habladurías entre los ninjas Ambu, y ganarse el respeto del grupo, algo muy difícil en un mundo dominado por hombres.
Incluso él siendo como era, debía destacar, que dudaba que la chica llegara tan lejos en la milicia de la Aldea, agudizó mucho mejor su sentido del oído, Sakura hablaba inusualmente en un tono de voz muy bajo.
—Sé que sonará extraño — Mientras Sakura buscaba la manera más remotamente posible de explicar para que Neji luego de completar la misión no la encerrara en el psiquiátrico del hospital.
—Sakura…— la voz alerta y al mismo tiempo cansina de Neji, la volvió al sitio.
—Bien, Neji, la planta, de alguna forma nos quiere a todos muertos— finalizó su oración Sakura con un poco de duda plasmada en su voz.
—…—
—…Neji… —
Un suspiro de incredulidad de escapó de los labios del joven, como se suponía que él de entre todas las personas, fuera asignado a una misión tan ridícula, y tan carente de sentido como ésta. ¿No deberían ellos, ocupar sus mentes y cuerpos en alguna otro tipo de investigación que sea provechosa, para el bendito Uchiha?
—Sakura seré yo quien entre.
—No, idiota si precisamente no me he movido por lo mismo, no es que no quiera, es que no puedo— dijo esta vez en sílabas la joven médico.
A Neji parecía que en cualquier momento aquella arteria que palpitaba en su frente estallaría, ¿qué no podía entrar? ¿Qué demonios se suponía que significaba eso?
—Sakura…— pronunció lentamente Neji, como si saboreara cada momento de la decisión que tomaría en los próximos instantes…— De alguna manera me estás queriendo insinuar que la planta tiene una especie de aura asesina que no te ha permitido la sencilla misión de acercarte, y tomar un trozo de la ¡Maldita raíz!
—Por más estúpido que esto te parezca Neji… así es. No puedo moverme. Lo que puedo decirte es que el genjutsu es demasiado poderoso, me atrevo a decir a simple vista que lo que hace extramadamente peligroso el acercamiento, es la idea de morir mentalmente, eso llevaría al cuerpo a un estado totalmente catatónico… que —
Sakura no pudo continuar hablando, pensó que tal vez la sed, hambre y distorsión de la realidad en la que se encontraba estaba empezando a pasar factura… Veía a Kiba, incluso podía tocarlo, pero era como estar en otra dimensión.
.
.
-o-o-o-o-o-o-
.
.
Una gota resbaló por su pálida mejilla, mientras trataba de evitar el inmenso impulso de secar su rostro, sudar es algo a lo que precisamente no estaba acostumbrado, se le asignaba misiones, cumplía y volvía a su a hogar, pero entonces… ¿por qué todo estaba resultando más difícil de la cuenta?
Debía calmarse, y trazar un plan lo suficientemente rápido y seguro, para recuperar a su equipo. Había detectado una fuente poderosa de Chakra desde aproximadamente 30 km antes de ellos dispersarse para comenzar la búsqueda.
El epicentro donde emanaba la cantidad bestial de Chakra cambiaba constantemente de sitio a medida que se acercaba, tal vez Sakura tenía razón, de alguna forma ilógica que no podía entender, la planta estaba tratando de esconderse desesperadamente. Tal vez los genjutsus eran su mecanismo de defensa.
¿Y el mecanismo de ataque?
¿Cuál era?
Neji tenía la certeza de algo obvio pero igualmente peligroso…
Estaban ante algo totalmente desconocido.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o
.
.
.
La gravedad parecía haber aumentado su valor, en la sala de conferencias de la torre del Hokage, pensó Shizune, mientras inconscientemente tocaba la punta de sus dedos tocaban las cuchillas venenosas que tenía preparadas bajo la manga.
—Tsunade-sama…— susurró suavemente shizune en espera de cualquiera señal, la que fuera, ella no tardaría ni un milisegundo en responder a la orden de su maestra.
— Veamos… — la voz tenor de Tsunade parecía traspasar las paredes y de alguna forma cargar el ambiente de una manera tan eléctrica que Shizune pensó que podría verse la estática, expresando el enojo de su líder.
Mitokado alzó una ceja en señal de exasperación
— Tsunade… dime una razón por la que nuestra decisión te afecte — la voz de Mitokado estaba cargada de un tono inconfundible de victoria e ironía — Sólo queremos a Uchiha bajo nuestra jurisdicción, el pobre chico no tiene a nadie, y si somos francos, es algo inútil para esta sociedad. Alguien que no es capaz de usar chakra es un estorbo.
— ¿Y tú? ¿Utatane? ¿Tienes también algo que opinar? —Tsunade se levantó lentamente de su asiento, mientras ambos ancianos la miraban con ojos soberbios desde sus lugares.
—Pero querida… ya todo está dicho, El consejo de Ancianos tiene un gran peso en cuánto a decisiones se refiere, realmente no veo por qué tuvimos que acudir a semejante lugar para cumplir con un simple protocolo.
Todo empezó con una leve sonrisa por parte de la quinta Hokage, hasta transformarse en una sonora carcajada, que parecía hacer rabiar a ambos ancianos.
— No sé si realmente saben qué posición tienen ante mí pero aquí mando yo, y las cosas se hacen como yo quiera. Sasuke Uchiha de la Aldea Oculta entre las hojas, se encuentra bajo mi jurisdicción. Y si ustedes creen que colocarlo en una celda de la ANBU Raíz no es suficiente. ¡Pues se pueden ir al demonio!
Las posiciones estaban claras, ya no había dudas, algo se estaba planeando en los bajos fondos, y ella no permitiría que el hambre de poder se colara y destruyera la paz que reinaba en su querida Aldea.
-o-o-o-o-o-o
.
.
.
El silencio podía ser ensordecedor.
Él lo sabía más que nadie.
Y le gustaba.
De alguna forma enfermiza y placentera hacía castañear sus dientes, y producir un sonido desquiciante.
Pero al fin y al cabo un sonido.
No la extrañaba.
No podía ser…
Tal vez…
Un paso… Dos pasos.
Sasuke sentía como el frío del suave y lustrado piso de madera parecía colarse bajo sus pies, y podía sentir como gotas de sudor parecían resbalar por su espalda.
Algo estaba mal...
Cerró sus ojos suavemente al darse cuenta a donde sus pasos lo habían llevado… podía leer ese nombre de mil formas escritas y podría entenderlo.
Sakura…
Después del tiempo de estar encerrado, quería morir. Era casi un anhelo, y la sensación sería maravillosa, abandonaría todo el maldito tormento y desgracia de estar vivo y pasar vejaciones.
Y luego…
Y luego una panda de inútiles querían devolverlo al mundo real que era igual de maldito.
Sólo había pasado un día, y sus pensamientos estaban llenos de la irresistible idea de hundir su nariz en aquella cabellera rosada e inspirar profundamente su aroma… ese que lo calmaba.
Titubeante aquella mano pálida se posó sobre la manija de la puerta y abrió lentamente aun sabiendo que se encontraba solo en aquella casa.
Y aquello lo golpeó con una fuerza brutal, podía oír de forma lenta y pausada los latidos de su corazón, caminó de forma errática hasta la cama de su carcelaria y se sentó con cierta dificultad. Mientras sentía con rabia cómo la paz parecía apoderarse de cada fibra.
Se estaba volviendo loco.
Era la explicación que encontraba.
Alzó la vista hacia los ramilletes de Cerezo con los que Ino parecía gastarle una broma, hace un día que Sakura se había marchado, y no quiso pensar más.
Sasuke no recordó cuánto tiempo había pasado…
Pero el deshojar del Cerezo lo había hipnotizado.
